Padre Chevalier y el laicado


 

Hans Kwakman MSC, Cor Novum, Encuentro Miembros Laicos, Issoudun 2010

 

 

Para esta presentación me ha sido muy útil la investigación realizada por el P. Dennis Murphy MSC, junto con sus comentarios publicados en un artículo "El carisma misionero de Julio Chevalier en relación con el laicado[1], y las notas introductorias del finado P. Ángel González García MSC, en su edición de los Escritos Normativos del P. Chevalier[2].

 

Una sola misión, varios caminos

 

Durante toda su vida como Misionero del Sagrado Corazón, el P. Chevalier sentía la urgencia de realizar una sola misión: consistía en propagar, con todos los medios a disposición, la Devoción del Sagrado Corazón en el sentido amplio y rico como lo entendía él. Es evidente, partiendo de sus escritos, que para Chevalier la propagación de la Devoción del Sagrado Corazón "en todas partes" era algo de gran urgencia. Solía decir que la sociedad actual está al borde del abismo y solamente si la humanidad se consagra a sí misma y al mundo al Sagrado Corazón, la sociedad puede ser salvada de la ruina. Vivir y extender la Devoción del Sagrado Corazón ha sido para el P. Chevalier la mejor manera de participar en la misión de Jesucristo tal cómo se revela en los Evangelios y también en sus apariciones a varios santos. Por eso, mientras se convertía en fundador de congregaciones religiosas, Chevalier se preocupó mucho de animar a cuantos laicos y sacerdotes diocesanos posibles a que se unan a la misión de Jesucristo en la sociedad.

 

Desde el comienzo nuestro Fundador consideraba la Congregación MSC como un centro espiritual alrededor del cual una Asociación de Sacerdotes Diocesanos y una Tercera Orden de laicos, ambas dedicadas al Sagrado Corazón, comenzara a crecer y a desarrollarse en sus parroquias y diócesis. Los Sacerdotes Diocesanos del Sagrado Corazón llevarían adelante la misma misión como los religiosos del Sagrado Corazón mientras que los laicos, perseverando en medio de la sociedad seglar continuarían desempeñando sus ocupaciones diarias. Para Chevalier el incorporar a sacerdotes diocesanos y a laicos a la misión del Sagrado Corazón era tan importante como la fundación de las congregaciones religiosas.

 

Sin embargo, es imperiosa una comprensión auténtica del concepto de Chevalier respecto a la "misión". Como el P. Murphy anota, en nuestros días, 'misión' se la describe casi exclusivamente "en términos de hacer cosas y no suficientemente en términos del ser"[3]. Y aclara que el concepto de misión del P. Chevalier se acerca mucho a la comprensión de la misión transmitida por el Concilio Vaticano II que asume "la rica visión tradicional de considerar a la Iglesia como comunión"[4]. Él Concilio declara que "  la Iglesia es en Cristo  por su naturaleza como un sacramento, o sea -signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de toda el género humana" (Lumen Gentium 1). El P. Murpy afirma: "el P. Chevalier tenía una visión similar en cuanto a la Iglesia y su misión como comunión". Para apoyar su afirmación cita las líneas famosas del P. Chevalier:

 

"¿Escuchan ustedes el grito que llega hasta nosotros a través de 18 siglos? Es un testamento de amor: Deseo que todos en adelante ya no sean más que una sola cosa en el amor (Juan 17, 11); que tengan solamente un solo corazón y una sola alma (Hechos 4, 32); que formen solamente una sola y única familia; que estén unidos entre sí y con nosotros lo más posible, igual que nosotros lo estamos en Dios (Juan 17, 21). ¿De dónde viene este llamado, este programa de amor? Del Corazón de Jesús"[5].

 

Para Chevalier la comunión y colaboración de religiosos y religiosas, sacerdotes diocesanos y laicos, unidos por el Sagrado Corazón en una gran familia, constituía un camino esencial para llevar adelante la misión de Cristo y dar a la sociedad profundamente dividida un testimonio poderoso. Para él, esta misión entrañaba una manera integral de vivir el Evangelio en la vida diaria todos, sacerdotes, religiosos y laicos a través de nuestras relaciones dentro de nuestra familia o comunidad, con vecinos y extraños, desempeñando nuestras ocupaciones diarias y también actividades sociales y apostólicas en unión con Dios por medio de la oración.

 

Desarrollo histórico

 

Nuestro Fundador comenzó a reflexionar cómo formar asociaciones de sacerdotes diocesanos y de laicos no solamente a causa del lento crecimiento de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón. Es verdad, fundada en 1854, durante los primeros años los MSC no crecieron como se esperaba. Después de 10 años la Congregación tenía solamente 5 miembros. Sin embargo, ya en el primer esbozo de las Reglas de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús escritas en 1854 Chevalier incluye un párrafo titulado "Afiliación o Tercera Orden". En ese párrafo formula unos requisitos básicos para sacerdotes diocesanos que quisieran unirse a la Asociación de Sacerdotes Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús aunque no diga nada todavía sobre los laicos. Con todo, utilizando el término "Tercera Orden" con toda seguridad estaba pensando también en laicos. Siendo el mismo miembro de la Tercera Orden de los Dominicos el P. Chevalier estaba familiarizado con el sentido original del término "Tercera Orden" como una asociación "de hombres y mujeres, laicos o clérigos, que viven de acuerdo al carisma de la orden religiosa de la cual emana su reglamento pero no debían abandonar su condición de vida de seglar"[6].

 

Entre 1862 y 1864 Chevalier sostenía una correspondencia animada con algunos jesuitas de París. De estas cartas se puede deducir indudablemente que estaba buscando una estructura que permitiría una Asociación de Sacerdotes Diocesanos quienes viviendo en sus parroquias y una Asociación de Laicos que, también viviendo en medio de la sociedad, participarían en el mismo carisma y realizarían la misma misión como las comunidades religiosas de los Misioneros del Sagrado Corazón. Esta estructura funcionaría como un techo para personas viviendo en o fuera de comunidades religiosas, con o sin votos, mientras que los Misioneros del Sagrado Corazón conformarían el grupo nuclear de esta gran Congregación.

 

Sin embargo, en cuanto a la rama de los laicos, los jesuitas le sugirieron de no proceder con tanta premura sino que se preocupe primero del problema el cómo unir en una sola Congregación a los Misioneros del Sagrado Corazón y la Asociación de los Sacerdotes Diocesanos del Sagrado Corazón[7]. Los mismos jesuitas ofrecieron un plan general para esta Congregación global pero recomendaron insistentemente al P. Chevalier que, siendo el fundador, desarrollase un plan más detallado.

 

De esta manera en 1864 el P. Chevalier había elaborado su propio “Plan de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón" que señalaba: "Para cumplir con su misión, la Congregación debe extenderse lo más posible, sin embargo, se extenderá sólo en cuanto responda a las diferentes aspiraciones de la gente"[8]. Por eso en esta Congregación habría lugar para personas de diferente tipo. En primer lugar, personas que querían seguir a Jesucristo emitiendo los votos de pobreza, obediencia, castidad y estabilidad renovando los votos todos los años o de una vez para siempre. Ellos se llamarían "los religiosos" integrados por sacerdotes y laicos que vivirían en comunidades religiosas o en medio de la sociedad. Estos "religiosos" se llamarán "Misioneros del Sagrado Corazón" o "Religiosos del Sagrado Corazón". En segundo lugar, sacerdotes que quisieran practicar las virtudes de pobreza, obediencia y castidad comprometiéndose solamente por medio de promesas. Ellos son llamados "agregados" o "asociados" del Sagrado Corazón de Jesús. En tercer lugar, laicos que desean pertenecer a la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús. Ellos vivirían en pequeños grupos o por separado en medio de la sociedad secular; participarían en el carisma y la espiritualidad de la Congregación y serían asistidos por medio de reuniones regulares y prácticas espirituales. Son llamados "los terciarios" del Sagrado Corazón de Jesús.

 

Probablemente en el mismo año, 1864[9], Chevalier desarrolló con mayor detalle el "Reglamento de la Asociación de Sacerdotes[10] y "Reglas de la Tercera Orden"[11]. Alrededor de un año más tarde escribió otro documento adicional específicamente para un grupo de mujeres laicas con el título "Un Concepto General de la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús"[12] en el cual desarrolló más aún las reglas de las dos asociaciones. El "Plan de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón" igual que el reglamento para los Sacerdotes Diocesanos y la Tercera Orden e incluyendo también el documento "Un Concepto General de la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús": Todos estos documentos comenzaron con una descripción de los males de la sociedad.

 

Este hecho demuestra claramente la convicción de Chevalier que cada una de las tres "ramas"[13] de la Congregación debería participar en la misma misión y de manera que su presencia y actividades fuesen relevantes para la renovación de la sociedad. Chevalier califica la situación religiosa y social de la sociedad en aquellos días como "desastrosa". Sólo el Sagrado Corazón de Jesús y la participación en la Devoción al Sagrado Corazón en el sentido global como lo entendía Chevalier, podrían curar las heridas de la Iglesia y de la sociedad afligidas por varios movimientos anti-cristianos, la indiferencia religiosa y el egoísmo social. Viviendo en este tipo de sociedad era algo muy exigente para la religión y motivaba a las personas que fuesen cautelosas en cuanto a la profesión de su fe. Sin embargo, para los cristianos realmente comprometidos estos males catastróficos de sus tiempos, esta situación se convirtió en un reto  fuerte, el involucrarse en la misión de Jesucristo para la renovación y la curación de la sociedad. Y para Chevalier la misión de Jesucristo en la sociedad era idéntica con  el anhelo de vivir y promover la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús.

 

En "Un Concepto General de la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús" de 1864 mencionado anteriormente, Chevalier explica la meta y la naturaleza de esta Tercera Orden como sigue:

 

"El tipo de vida a la que se dedican los miembros de la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús es este: permanecen en sus familias, desempeñan los deberes de su estado de vida, retienen libertad de actividad en el mundo y, sin embargo, tienden a la perfección, no ponen límite a su devoción a Nuestro Señor, y llevan adelante en la sociedad un apostolado tanto más útil ya que no dan motivo de desconfianza"[14].

 

Para nosotros, en nuestros días, la expresión "tender a la perfección" puede tener un sentido peyorativo. Para recuperar la noción auténtica de "perfección" y "ser perfecto", habría que recurrir al Evangelio de San Mateo donde Jesús invita a sus discípulos de ser perfecto como es perfecto su Padre celestial (Mateo 5, 48). Tomando en cuenta el contexto del Evangelio de San Mateo y también la manera como San Lucas "traduce" esta palabra de Jesús para los lectores no judíos, se aclara que lo que Jesús quería decir era "ser compasivo como es compasivo su Padre celestial" (Lucas 6, 36). Para el P. Chevalier la palabra "perfección" le recuerda el "grado de perfección" en el que "el Corazón de Jesús posee todas las virtudes" como amor, mansedumbre, compasión, paciencia, misericordia;... coraje, fuerza, constancia y generosidad[15]. Esto nos podría dar una idea cómo entendió el P. Chevalier la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús como un camino a la "perfección", y como una inspiración para un apostolado en la sociedad al mismo tiempo.

 

Llama la atención también la amplificación de Chevalier al decir que la apostolado del laicado será "tanto más útil en cuanto no provoca desconfianza". En aquella época donde reinaba el anticlericalismo, se desconfiaba especialmente de sacerdotes que llevaban sotana mientras que de otro lado los laicos podían mezclarse con la muchedumbre de una manera que no llamaba la atención y estar presentes en lugares adonde sacerdotes y religiosos no tenían permiso de acudir. En este contexto el P. Murphy anota:

 

"Leyendo sus primeras publicaciones sobre la naturaleza y misión de la Congregación tengo la fuerte impresión que (el P. Chevalier) encontraba poco práctico si no imposible el querer  cambiar el mundo y sus valores sin involucrar al laicado porque ellos eran los que estaban inmersos en ese mundo. Los religiosos, sacerdotes, hermanos y hermanas junto con los sacerdotes diocesanos tenían que desempeñar un papel esencial, el P. Chevalier subrayaba esto; sin embargo, si la misión de Cristo había que llevarse adelante en el mundo y a todos sus niveles, el papel de laicado era por lo menos igual de esencial y a veces lo era más"[16].

 

Chevalier sigue enfatizando que los miembros de la Tercera Orden deberían continuar en sus familias y desempeñar sus ocupaciones normales en la sociedad secular[17]. En el caso que aquellos, que eran solteros, quisieran formar comunidades deberían evitar "todo lo que da la impresión de una casa de religiosos..., como algo que va contra nuestra meta y es dañino para el tipo de bien que esta obra es llamada a realizar"[18].

 

En marzo de 1869 el Vaticano concedió a la Congregación de los MSC el "decreto de alabanza", y así reconoció oficialmente a los Misioneros del Sagrado Corazón como una Congregación religiosa de derecho pontificio; "la Asociación de Sacerdotes Diocesanos" y también "la Tercera Orden del Sagrado Corazón" eran reconocidas como partes integrantes de esta Congregación. En el 1877 las primeras constituciones MSC fueron aprobadas por el Vaticano para un período de 10 años.

 

Es relevante para nuestro tema el hecho de que en este documento fundamental la Asociación del Laicado[19] está incluida en el capítulo titulado "La Finalidad de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón[20]. Esto significa que el P. Chevalier, y ahora utilizo nuevamente las palabras del P. Murphy, "deseaba incorporar al laicado a la vida específica y a la misión de la Congregación"[21]. Como afirma el P. Murphy, Chevalier consideraba a la Tercera Orden "no tanto como una obra de la Congregación sino una extensión de ella dentro del laicado"[22].  Él deseaba que el laicado llevase adelante la misión principal de la Congregación practicando "la Devoción del Sagrado Corazón de la manera integral como nuestro Fundador entendía este concepto, y de esta manera trabajarían activamente contra los males de la sociedad para ayudar a transformarla"[23].

 

Desarrollo ulterior

 

En enero de 1878 el P. Chevalier pudo escribir: "Hoy día (la Tercera Orden) cuenta con alrededor de 300 miembros esparcidos a través de... Francia, y también Italia, Bélgica, Inglaterra, Austria y Canadá: cada día nuevas personas se nos unen". Sin embargo, Chevalier tenía que admitir que sus propios cohermanos de Congregación no comprendían siempre la importancia de la Tercera Orden. En una carta del 1900 al superior de la provincia del norte, que se quejaba de cierto compañero que no apoyaba a la Tercera Orden en los Países Bajos, Chevalier expresó su sorpresa escribiendo: "Yo deseo que en nuestras provincias y en nuestras casas todos y cada uno apoyen a la Tercera Orden del Sagrado Corazón... sería más que extraño que los Misioneros del Sagrado Corazón rechazaran su colaboración y entrega a favor de las obras del Sagrado Corazón"[24].

 

A pesar de las dificultades de encontrar compañeros que estuvieran dispuestos a ser "directores" de los grupos de asociados laicos, el P. Lanctin MSC, el nuevo superior general, en una carta al Vaticano en el año 1904 podía informar que en aquel momento la Tercera Orden del Sagrado Corazón contaba con "casi 2000 miembros esparcidos en la mayoría de los países católicos de Europa". Tres años antes, sin embargo, en 1901 el Vaticano había publicado nuevas normas oficiales que ya no permitían más a congregaciones religiosas el tener una Segunda o una Tercera Orden. Los MSC se vieron obligados a cambiar el nombre de la Tercera Orden en "Sodalidad de los Devotos del Sagrado Corazón". Como observa el P. Fr. Cuskelly: "Este título era la idea de Roma y convendría modernizarlo"[25].

 

El Capítulo General MSC del año 1907 re-escribió completamente las constituciones de 1877. Estas nuevas constituciones dieron la impresión que la Congregación MSC solamente consistía de religiosos, sacerdotes y hermanos. Además de eso, al omitir cualquier referencia a los males del tiempo y mencionando la Devoción del Sagrado Corazón sólo como un culto a Dios[26], la constituciones de 1907 presentaron esta devoción simplemente como una fuente privada de inspiración sin indicar su relevancia en cuanto a la renovación de la sociedad contemporánea. Haciendo esto las intenciones iniciales del P. Chevalier fueron trastocadas radicalmente. En consecuencia, durante muchos años posteriores a los laicos no se consideraban, por lo menos teóricamente, como compañeros miembros participando en la misma misión y practicando la misma espiritualidad sino más bien cómo 'objetos' de actividades apostólicas llevadas adelante por los religiosos, sacerdotes y hermanos.

 

Un nuevo hito se dio en el 1972. La Administración General de los MSC, en ese tiempo el P. Cuskelly era Superior General, tomó la iniciativa de promover "una Espiritualidad del Corazón" en lugar de la Devoción al Sagrado Corazón al escribir a todos sus miembros: “Solamente seremos fieles a nuestro pasado y eso de una manera que da vida para nuestro futuro, si estamos animados por una espiritualidad... que es una espiritualidad del corazón"[27]. Desde entonces la práctica y la promoción de una "Espiritualidad del Corazón" se convirtieron en espiritualidad común de la Familia Chevalier.

 

Brevemente permítaseme indicar algunos elementos esenciales de la " Espiritualidad del Corazón" como la deben vivir y practicar los miembros de la Familia Chevalier, tanto laicos como religiosos, en la fidelidad al carisma de Chevalier y de acuerdo a las líneas presentadas por Cuskelly.

1.         La característica principal de una "Espiritualidad del Corazón" es lo que Cuskelly llamó una "visión consistente del amor"[28]. En relación con Jesús esta "visión consistente del amor" nos lleva a buscar al Jesús de los Evangelios, a Jesús "que ama con un corazón humano", y quien a través de su obra y enseñanza, vida y muerte, nos revela el corazón de Dios como  Corazón de Dios, lleno de compasión por la humanidad.

2.         En relación con nosotros mismos, esta "visión consistente del amor" nos permite contemplar nuestros propios corazones como dotados de los dones del Espíritu derramados en nuestros corazones “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, fidelidad, fuerza y autodominio "(Gálatas 5, 22; 2 Timoteo 1, 7). Al entrar en las profundidades de nuestros corazones llegaremos a conocernos mejor y nos daremos cuenta de los dones del Espíritu en nuestros corazones, pero también de los bloqueos que actúan en nuestros corazones desde nuestra tierna infancia y nos impiden  abrir nuestros corazones  plenamente  al Espíritu y sus dones.

3.          Está "visión consistente del amor" tiene también una dimensión social. En sus días Chevalier estaba atento a los males de la sociedad; hoy en día deberíamos asumir la misma actitud en una manera más global, atentos no solamente a los males de la sociedad sino a todos "los signos de los tiempos": "a todas las necesidades humanas" y a todas las "aspiraciones"[29] humanas. Chevalier ha transmitido a su familia espiritual una confianza profunda en el poder del amor divino encarnado en el Corazón de Jesús y derramado en todos los corazones de todas las personas que toman parte en el proyecto de construir una "civilización del amor"[30].

4.         Chevalier nos ha transmitido una sensibilidad que, para realizar un proyecto global de tal envergadura, necesitamos involucrar tantas personas cuantas sería posible y de todos los ámbitos de la vida, que inspiradas por el mismo carisma llevarían adelante la misma misión. Por su manera de vivir, por sus ministerios y servicios y juntos, los miembros de la "Familia Chevalier" darán testimonio y promoverán una Espiritualidad del Corazón para el bienestar de la sociedad en todas partes del mundo.

 

Finalmente, inspiradas por la visión del Concilio Vaticano II las constituciones MSC de 1985, perfeccionadas en el año 2000, han regresado a la aspiración original de nuestro Fundador declarando específicamente en relación con los MSC:

 

"Nuestro Fundador deseó que la plenitud de la misión sea realizada por medio de un proyecto global con religiosos, hombres y mujeres, sacerdotes diocesanos y laicos. Especialmente deseaba tener una asociación del laicado unida estrechamente en su espiritualidad y misión a los miembros con votos, (Constituciones del 1877). Por esta razón el superior provincial promoverá está Asociación de Laicos MSC. También animará a los miembros de su provincia a colaborar en esta obra. Nombrará a un coordinador para ayudar en el desarrollo de esta Asociación en su relación con nosotros respetando su carácter laical"[31].

 

Durante los últimos años en muchas partes del mundo miembros de la Familia Chevalier han dado un paso más al conectar asociaciones de laicos de manera explícita a la Familia Chevalier extendida en el mundo entero y esto no solamente a una de las tres Congregaciones, sea MSC, FDNSC o SMSC de manera separada. Más recientemente en el año 2009 los tres Generalatos, junto con el Coordinador del Laicado de la Familia Chevalier, emitieron un " Comunicado conjunto indicando que la formación era la primera prioridad de la Familia Chevalier. En este documento "los religiosos son invitados a seguir donando tiempo y energía a la formación del laicado", mientras que se expresaba al mismo tiempo la esperanza "que más y más los mismos laicos se convirtieran en formadores para los miembros laicales de la Familia Chevalier". Y, totalmente en consonancia con las intenciones del P. Chevalier, el “Comunicado conjunto " subraya que lo que más se necesita y de manera especial, es "la formación en nuestra espiritualidad común"[32].

 

Hans Kwakman MSC, Cor Novum, Encuentro Miembros Laicos, August 2010

 


 

[1] Dennis J. Murphy MSC, ” The missionary Charism of Jules Chevalier in relation to the laity =El carisma misionero de Julio Chevalier en relación con el laicado” en: Encounter n. 74 (otoño 2004), una edición especial publicada por The Chevalier Institute en Sydney sobre el tema: “The Charism of Jules Chevalier and the Lay Vocation = El Carisma de Julio Chevalier y la Vocación del Laico”. (Citada como “Murphy”).

[2] [2] Oeuvre Normative du P. Jules Chevalier MSC, = Obra Normativa del P. Julio Chevalier MSC, Edición, introducción, traducción y notas de Ángel González García MSC, Fontes MSC, vol. 3- I and II, Missionari del Sacro Cuore, Roma (sin fecha). (Citada como «Obra Normativa»)

[3] Murphy, p. 17.

[4] Murphy, p. 17.

[5] Jules Chevalier, El Sagrado Corazón de Jesús 1900, p. 241 (Citado como «El Sagrado Corazón »),

[6] Keith Barron OCDS, Terceras Órdenes, en: The New Dictionary of Catholic Spirituality, editor: Michael Downey, The Liturgical Press, 1993, p. 960.

[7] Vea una carta del P. Chevalier al P. Leblanc SJ, 28 de enero de 1863.

[8] Plan de la Société des Missionnaires du Sacré Cœur,= Plan de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, Bourges 1864, cap. IV.

[9] Vea el comentario del P.  Ángel González García MSC, Obra Normativa, p. 102 and 110

[10] Règlement des Agrégés à l’oeuvre des Missionnaires du Sacré Cœur de Jésus = Reglamento de los Agregados a la obra de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús. Sin fecha. El P. Gonzalez  piensa que ha sido escrito o en el año 1864 o un poco antes. Obra Normativa p. 102.

[11] Tiers Ordre du Sacré Cœur de Jésus =Tercera Órden del Sagrado Corazón de Jesús, Bourges, sin fecha.

[12] Idée Générale du Tiers Ordre du Sacré Cœur de Jésus = Concepto General de la Tercera Orden del Sagrado Corazón de Jesús, Bourges 1865. (Citado como “Concepto General”). Mientras escribía este documento en colaboración con el P. Ramière SJ (1821-1884), el P.  Chevalier tenía en mente la orden laica de mujeres fundada en  Montluçon por Beata Louise Therese de Montaignac. Siguiendo los consejos del P. Ramière, este grupo de mujeres laicas se unió a la Tercera Orden de Issoudun, con el P. Guyot MSC, como director. 

[13] Aquí, Chevalier no utiliza todavía el término “ramas”. En un documento de 1872 con el título “La Société des Missionnaires du Sacré Coeur = La Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón”, llama a los Sacerdotes Diocesanos del Sagrado Corazón que vivían en medio de la sociedad “una segunda rama” mientras que menciona a la Tercera Orden en el párrafo titulado “las obras que todo miembro debería promover”. Más tarde, en “El Sagrado Corazón”, p. 398, Chevalier manifiesta este su pensamiento por el hecho que la Tercera Orden es llamada “la tercera rama” de una orden religiosa, y que sólo en un sentido análogo el término podría ser utilizado en relación con una Congregación como los MSC.

[14] Concepto General, Artículo II, no. 1, trad. Murphy.

[15] El Sagrado Corazón, p. 182. DR 10 de julio.

[16] Murphy, p. 21.

[17] Respecto al gobierno de la Tercera Orden el P. Chevalier estipuló que en cuanto a la directiva de la Tercera Orden el Superior General de los Misioneros del Sagrado Corazón debía ser el Director General de la Tercera Orden, pero él podía designar a uno de sus compañeros MSC como Director General. En cada diócesis habría un director diocesano de la Tercera Orden cuando era necesario, y también Directores locales. Estos directores no eran miembros sino moderadores, especialmente los que eran integrantes de su equipo de gobierno. Por tanto, el gobierno de la Tercera Orden se componía de un Superior General con su consejo y eventualmente de los superiores diocesanos y locales. Los superiores deberían desempeñar su misión no como “jefes” sino como “animadores” reclama Chevalier. Su responsabilidad principal era garantizar la unidad del gobierno de todas las comunidades y miembros de la Tercera Orden.

[18] Concepto General, cap. I, artículo II, § 5, traduc. Murphy.

[19] En estos documentos el P. Chevalier no utilizaba los términos "tercera orden" o "tercera rama". Sin embargo, en preparación al capítulo General de 1891 el P. Chevalier deseaba completar las constituciones MSC (en 1877) con un gran número de adiciones detalladas. Este concepto de las constituciones MSC ampliadas recibió la aprobación del Consejo General MSC en 1888 y se entregó a toda la Congregación para que sea puesta en práctica “ad experimentum.” Es interesante que en estas constituciones ampliadas en 1888 aparece el término de "Tercera Orden" (cap. II, n. 11). Sin embargo el Capítulo General 1891 decidió conservar las Constituciones del 1877. (Vea Obra  Normativa p. 122 y E.J. Cuskelly, Chevalier, Un Hombre con una misión, p. 186).

[20] Constituciones MSC del 1877, cap. II, n. 8 and 9, Art. 3, n.2. Obra Normativa, p. 394 and 400.

[21] Murphy, p.26.

[22] Murphy, p. 26.

[23] Murphy, p. 26-27.

[24] Nota del P. Chevalier anexa a una carta al P. Offermans MSC, Superior de la Provincia del Norte, 21 de febrero de 1900).

[25] Julio Chevalier, un hombre con una misión, p. 158.

[26] Constituciones de los Misioneros del Sagrado Corazón 1907, n. 3.

[27] Citado en un artículo del P. Cuskelly, publicado en el Boletín General de abril  1973 haciendo referencia a una carta de la Administración General del 1 de mayo 1972

[28] E.J. Cuskelly, Walking the way of Jesus, an essay on Christian Spirituality = Caminando por los Caminos de Jesus, un ensayo sobre la Espiritualidad Cristiana, St. Paul’s Publications, 1999, p. 17

[29] Constituciones y Estatutos  de los Misioneros del Sagrado Corazón 1985, edición 2000, n. 24

[30] Una expresión utilizada por varios de nuestros Papas más recientes y más que una vez por el Papa Benedicto XVI en sus homilías y conferencias durante su visita a Fátima en mayo 2010.

[31] Constituciones y Estatutos 1985, edición 2000, n. 61.

[32] “Comunicado conjunto” de los tres Generalatos, juntos con el Coordinador del Laicado de la Familia Chevalier, Roma, 15 de diciembre, 2009.

 

 

 

 

 





 

 

 

 



 



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