Laicos Asociados: Iniciación a la Espiritualidad MSC


El Consejo de Laicos de la Provincia Franco-Suiza ha confeccionado un librito de iniciación a la espiritualidad del Corazón. Se trata de un "camino de vida" para lo cotidiano, extraído de testimonios recogidos y de las palabras del P. Julio Chevalier. Se compone de fichas independientes y su diseño permite aceptar en cualquier momento otros testimonios de vida alrededor de una "palabra" que exprese algo vivido acerca de la espiritualidad del corazón hoy. Esto se dirige a todo aquél que desee conocer nuestra espiritualidad, y debe ser un apoyo para encuentros, intercambios, discernimiento y conocimiento mutuo.  No dudéis en comunicarnos la "palabra" y el "testimonio de vida" que expresa para vosotros el "vivir hoy día la espiritualidad del corazón".

 

 

CURSO DE INICIACION

(1er. año)

Desarrollo del curso de iniciación (1er. año)

Acotaciones preliminares

- Este curso prolonga el libro sobre la espiritualidad "Del Corazón de Dios", que se utiliza en la primera etapa de encuentro, de conocimiento y de intercambio, con un grupo o una comunidad de la Familia Chevalier. Para cada ficha se aconseja enlazar con los testimonios o los textos de referencia del mismo.

- Este curso es una profundización en la espiritualidad y el carisma del P. Julio Chevalier, así como en la vocación de los Laicos dentro de la Iglesia en comunión con las Congregaciones de la Familia Chevalier.

 

Objetivos del curso de formación

o        Las fichas son un apoyo para la reflexión, para la profundización con las personas que entran en un caminar. Deben permitir conocer la espiritualidad, el carisma del P. Julio Chevalier, y la familia Chevalier, hoy. Igualmente favorecen un intercambio y una conversión del corazón, y provienen de una selección del Consejo de los Laicos de la Provincia Franco-Suiza.

o        Este caminar se hace en comunión con una comunidad o un grupo de fraternidad de la Familia Chevalier.

 

Utilización de la fichas del curso de formación

o        Una ficha corresponde a una reunión mensual de formación. Esta reunión se hará después de una preparación, (oración, lectura y reflexión), que incluya la lectura de textos de base propuestos a partir del libro " Julio Chevalier, un hombre con una misión ", de E.J. Cuskelly, msc, y la reflexión sobre las cuestiones surgidas en el coloquio.

o        Propuesta de desarrollo del encuentro mensual :

1.     Tiempo de oración en común.

2.     Coloquio sobre las cuestiones propuestas en la ficha.

3.     Tiempo de "profundización para ir más lejos" preparado por un miembro de la comunidad que acoge, de acuerdo con las pistas propuestas en la ficha, o de otras, en unión con el tema de la ficha y de las realidades experimentadas.

Fichas: n°1, n°2, n°3, n°4, n°5, n°6, n°7

 

 

1.- DIOS NOS AMA

El P. julio Chevalier nació en 1824, en una época difícil, problemática. Vivió en su infancia, los recuerdos de la revolución y de las guerras napoleónicas. La miseria era grande en el campo, la enseñanza escasa. La fe parecía haber desaparecido. Es la época del Cura de Ars, que decía: "¡Dejad una parroquia 20 años sin sacerdote y se adorará a las bestias!".

Poco a poco, sin embargo, los seminarios abrían de nuevo y el culto retornaba. ¡Pero hay tanto que hacer !... El Cura de Ars no es más que la persona destacable de un gran número de "pequeños sacerdotes", muy pobres y muy celosos, que con una abnegación extraordinaria, van  a intentar despertar las parroquias. Predican la penitencia: Dios nos ha castigado por nuestros pecados, hace falta volver a El. Las peregrinaciones se multiplican, se celebran ceremonias expiatorias, los predicadores son severos, las confesiones asiduas...

Incorporado muy tarde al Seminario a causa de la pobreza de su familia, el P. Chevalier realiza su formación en este ambiente. Él es muy austero, muy serio, y está muy preocupado por la descristianización.

Mientras tanto, se cuestiona: ÉI será pronto sacerdote y la tarea le parece superior a sus fuerzas. ¡Tantos y tantos santos sacerdotes han intentado restaurar la Iglesia en el país desde hace 50 años y el resultado ha sido tan decepcionante!... Es entonces cuando, durante el transcurso de sus estudios en el seminario, un profesor da un curso sobre el Sagrado Corazón. Para Julio Chevalier esto es un impacto, una revelación. ¡He aquí el medio!... ¡El verdadero, bueno y  fácil medio!... ¡Se acabó el decirle a la gente: "Convertíos si no queréis experimentar la cólera de Dios"!. Y, por el contrario, gritar: "¡Dios os ama!".

Nos resulta difícil entender lo que supuso este cambio en el corazón de Julio Chevalier.  Hoy vivimos en una época en la que los predicadores no hablan de la severidad de Dios ni del infierno. Y escuchamos frecuentemente, al contrario, llamadas a la solidaridad, a la tolerancia... Desde nuestra infancia estamos habituados a la ayuda mutua... "Amémonos los unos a los otros..." Para nosotros ser cristiano es esencialmente esto. Y creemos tenerlo todo comprendido. Pero lo que Julio Chevalier ha descubierto, aquello de lo que tuvo una revelación fulminante, no es un amor-amable sino un amor-pasión. Dios nos ama apasionadamente y yo también puedo amarle con idéntica pasión. La “religión” no es un conjunto de prácticas, de fidelidades o de buenas obras, sino amar, estar “unido” a un Dios que nos ama. "Vivir de amor"..., como dirá más tarde Santa Teresa de Lisieux.

Cualquiera que sea la época en la que vivamos, cualesquiera que sean las dificultades que conozcamos o las facilidades de las que nos aprovechemos, la cuestión que se nos plantea a cada uno de nosotros es siempre la misma: “¿Tú amas?”. Sin amor no hay vida humana que valga la pena vivir. Y todos los amores humanos no son más que reflejos del amor de Dios. Dios es el amor mismo. Y, para estar más cercano a nosotros, se encarnó, se hizo hombre, con un corazón de hombre.  La expresión “Sagrado Corazón” quiere decir: Dios tiene un corazón como el nuestro, Él nos ama como puede amar un hombre, pero con el poder del amor de Dios...

Ésta era la pasión del P, Chevalier, la que en adelante llenaría  su vida:

¡Hacer comprender a todos, en todas partes, que Dios nos ama!.

 

2.- EL CENTRO DONDE TODO CONVERGE

Lo que aún se conoce como la "devoción al Sagrado Corazón " no era para el P. Chevalier una devoción entre una multitud de ellas. Para él era la quintaesencia del cristianismo, el centro donde todo converge, la condensación de todo, que abraza todo y responde a todo. He aquí el texto admirable (1862) en el que mejor resume esta convicción:  

"El corazón del divino maestro es el centro donde todo converge 

tanto en el antiguo como en el nuevo testamento,  

el eje en torno al cual todo gira en el catolicismo, 

el sol de la Iglesia, 

la fuente de nuestros misterios,  

el origen de nuestros sacramentos, 

la prenda de nuestra reconciliación,  

la salvación del mundo,  

el remedio a todos nuestros males, 

y el arsenal del cristiano. 

Es así como yo comprendo la devoción al Sagrado Corazón de Jesús:

Ella abarca todo, responde a todo".

Por esta razón se debe mirar al P. Chevalier como un fundador del todo original. Todas las órdenes religiosas, como las congregaciones, fueron fundadas para ayudar a sus miembros a vivir de una forma más perfecta en la imitación de Cristo. Pero como no se puede imitar perfectamente a Cristo en todo, cada fundador ha querido destacar uno de los aspectos de Cristo para vivir entre los hombres. Jesús ha enseñado, y desde entonces hay órdenes de predicadores, o de enseñantes; Jesús era pobre, y desde entonces hay órdenes mendicantes; Jesús sanaba, y por eso hay órdenes hospitalarias; Jesús era hombre de oración y es por lo que existen órdenes contemplativas,  etc... Pero el P. Chevalier quería que los Misioneros del Sagrado Corazón estuvieran presentes en todas partes y en toda clase de ministerios:

Es además asombroso el constatar la convergencia del P. Chevalier y Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia. Ellos no se conocían, pero eran contemporáneos, conscientes de las mismas necesidades de la Iglesia de su época. Teresa, que ya de niña no sabía qué escoger, pero "escogía todo", estando en el Carmelo encontró su verdadera vocación particular: ella quería estar en el corazón de la Iglesia. "En el corazón de la Iglesia, mi madre, yo seré el amor...". Y se la comprendió tan bien que ella, la pequeña religiosa contemplativa, apartada del mundo desde los 15 años, ha sido proclamada patrona de las misiones de la Iglesia Universal.

"Amado sea en todas partes el Corazón de Jesús" : es la divisa que nos ha dejado el P. Chevalier. Pero en sus escritos, con frecuencia, utiliza otras fórmulas: para todos, por todos, por todos los medios.

 

3.- “EL REMEDIO A LOS MALES DE NUESTRO TIEMPO”

Ésta es la expresión que emplea el P. Chevalier cuando habla del Sagrado Corazón. Los males de su tiempo eran “el ateísmo, el materialismo, el racionalismo, el liberalismo, el jansenismo...” todo lo que, para él, separaba, alejaba de Dios.

Pero, cuando quiere resumir su pensamiento, simplemente dice: la indiferencia y el egoísmo. Estos son también los males de nuestro tiempo, los males de siempre, desde el primer hombre. La indiferencia es negar la evidencia de que Dios nos ama. ¿Se puede ser cristiano y ser indiferente en este sentido?.¿Cuántos se han hecho una lista de "principios" a los cuales se atienen honestamente y que les dan buena conciencia?.

Se ve con frecuencia en el momento del divorcio, cuando uno y otro declaran conjuntamente: "Yo no veo lo que él (ó ella) me reprocha, pues yo he hecho siempre lo que debía"... Pero no se trata de deberes o de obligaciones, sino de actos de amor. Sin amor, no hay unión verdadera. Sin amor, no hay “religión”, esta palabra que tanto afectaba al P . Chevalier porque la tomaba en su sentido profundo: lo que nos une a Dios. “Aunque repartiera mis bienes en limosnas, aunque entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor no me sirve de nada”, decía Pablo (1Co. 13,3).

El egoísmo es todo lo que se opone al amor. Basta retomar el himno a la caridad de S. Pablo para comprender que el egoísmo es lo negativo: "el amor es paciente, el amor es servicial, no tiene envidia, no se jacta de nada, no es orgulloso. No es grosero ni egoísta; no se irrita ni lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que encuentra su alegría en la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta...El amor no pasa jamás...”(1Cor. 13,4-8).

Jesús ha venido a revelarnos que Dios es amor y ternura. El P. Chevalier quería ayudar a los hombres a creer en la ternura de Dios, darles razones de esperanza, sacarles de una visión pesimista del mundo y liberarlos por una mirada de amor y de ternura para Dios y para el hombre.

Los Evangelios nos hablan de la relación profunda de Jesús con su Padre. En tanto que Hijo vivía de esta relación que marcaba toda su vida: ¡Abba, Padre mío!. En Lucas leemos: “En ese momento, estremecido de alegría bajo la acción del Espíritu, dijo: «Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra por haber ocultado esto a los sabios y a los inteligentes y haberlo revelado a los pequeños»".

En la epístola a los Hebreos encontramos un pasaje que ilumina esta relación: "...Viniendo al mundo Cristo ha dicho: «Tú no has querido ni sacrificio ni oblación, pero  me has dado un cuerpo. No has aceptado ni holocausto ni sacrificios por los pecados; entonces yo digo: Aquí estoy para hacer tu voluntad»” (10,5-7).

Esta convicción profunda con esta confianza total en su Padre le da una libertad extraordinaria y una seguridad en todas sus acciones. Partiendo de su experiencia personal de Dios, subraya la bondad, la misericordia de su Padre:

 "Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre que está en los cielos, dará cosas buenas a los que le aman (Mc. 1,15). (Ver también la parábola del hijo pródigo que pone de relieve al “Padre misericordioso”). (Lc. 15,11-32.)

El P. Chevalier estaba embargado de este amor de Dios. En Jesús ve el verdadero testimonio de este amor, que vino a revelarnos esta “comunión” en Dios para hacernos entrar en ella, y que quiere que todos los hombres participen en esta vida divina. “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. (Jn. 10,10).

4 -NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

El P. Chevalier tenía una gran devoción a María. Vivía en un siglo mariano [el siglo XIX es la época de la calle de Bac (1846), de la Salette (1846), de Lourdes (1858), de Pontmain (1871), Pellevoisin (1876)...]. Pero él no deseaba tener una “devoción particular” por Nuestra Señora (la Inmaculada, la Madre de Dios, la Virgen de los Dolores, etc...). De la misma manera que al hablar del Sagrado Corazón quería decir todo de Jesús, del Amor de Dios encarnado, igualmente buscaba un título que dijese todo de María.

Después de años de meditación, en 1857, les da a sus compañeros el nombre de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”. La preposición “de”, en francés, puede expresar el origen o destino (por ejemplo: “el tren de París”, puede significar el tren que va a París o el que viene de París). Para el P .Chevalier, los dos significados se encuentran en el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Y, por otra parte, sean cuales fueren las representaciones de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, las imágenes representan siempre un doble gesto: María que nos muestra el corazón de Jesús, Jesús que nos muestra a su Madre.

El P. Chevalier apoyó el titulo de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en dos pasajes del evangelio:

1)     Las bodas de Caná (María señala a su Hijo diciendo: "Haced lo que Él os diga").

2)     María al pié de la cruz (cuando Jesús dice: "He aquí a tu madre").

Estos dos relatos se encuentran en el Evangelio de S. Juan, el apóstol del Amor,  sólo en él. Y éstas son las dos únicas veces en que S. Juan habla de María.

El Evangelio de Juan es el último de los cuatro Evangelios. Juan no ha querido retomar los acontecimientos que se encuentran en los otros tres, para resaltar el valor de lo que a él le parece esencial (se descubre bien aquí el deseo del P. Chevalier: decir todo de María diciendo lo esencial). Y estos dos acontecimientos que casualmente "encuadran" el evangelio, puesto que uno se encuentra casi al comienzo y otro al final, hacen que todo el mensaje evangélico se mantenga en el  marco mismo del titulo de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón“.

Es lo que nosotros expresamos con la oración de la Fraternidad, el “Acuérdate...” , donde nos gusta decir:

“Conduce a todos los hombres ala fuente de agua viva que brota de su Corazón...”

y “Haznos vivir a todos como tú, en el amor de tu Hijo...”

La gente acudió pronto en gran cantidad. Los sacerdotes, curas de parroquias y religiosos (sobre todo los Jesuitas), hablaban encomiásticamente de Nuestra Señora, honrada con el título que reconducía todo a lo esencial. Los obispos, numerosos, potenciaban los peregrinajes y los santuarios. Como resultado, el Papa Pío IX quiso que la estatua de Nuestra Señora en Issoudun, fuera coronada en su nombre. Esto resultó una fiesta grandiosa que duraría dos semanas: 30.000 peregrinos, 700 sacerdotes (¡que confesaban “día y noche”!), 30 obispos...Era el 8 de Septiembre de 1869, cinco años después de que el P. Chevalier hubiera dado públicamente el título de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”.

El P. Chevalier, el Apóstol de lo esencial... Hablando del Sagrado Corazón, el quería decir todo acerca del amor de Dios. Entonces, ¿por qué le dio este lugar preponderante a María, bajo el título de “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”?. Porque dar ese título a María  no era sólo decir todo de María, era también decir todo del Dios del Amor. De la misma forma que delante de la obra maestra de un pintor o de un escultor se dice: "Es todo Rafael, o todo Fray Angélico lo que hay en esta obra”.   

5.- LAS TRES RAMAS

"Amado sea en todas partes el Corazón de Jesús.. ": por todos, para todos, por todos las medios. (cf. p.2: “El Centro donde todo converge”).

Del mismo modo que el P. Chevalier no quiso limitar su obra a la imitación de un aspecto de la vida y de la personalidad de Jesús, sino que quería decirlo todo de Él, diciendo todo de su amor, igualmente nuestro fundador no podía contentarse con las estructuras habituales de una Congregación ordinaria. Él quiso, ciertamente, fundar una familia de religiosos (las religiosas vendrán algunos años después), pero también  quiso asociar a su obra todos los “estados de la vida”. Los sacerdotes “seculares” y los laicos. Todos aquellos que quisieran seguirle, se tratara de sacerdotes diocesanos, laicos y laicas, casados o no,  en comunidad o viviendo simplemente en familia... todos, en los comienzos de la Congregación, llevaban oficialmente el nombre de “Misioneros del Sagrado Corazón”.

Cuando el P. Chevalier quiso que Roma aprobara oficialmente las Constituciones de su Congregación, los juristas oficiales fueron un poco reticentes. Sostenían que una congregación estaba por definición compuesta de religiosos que hubieran pronunciado los tres votos y dependieran de una comunidad. A su pesar, el P. Chevalier aceptó someterse a la voluntad jurídica, si no su congregación no habría podido ser reconocida. Los sacerdotes seculares y los laicos fueron declarados solamente "asociados", perteneciendo simplemente a las "obras", a las "terceras órdenes" de la Congregación.

En nuestra época, la experiencia de "nuevas comunidades" nos demuestra que el P. Chevalier ha sido un visionario y un precursor.

Podemos lamentar que las circunstancias y la historia no hayan permitido que los laicos estén al mismo nivel que los religiosos y las religiosas (plenamente de la familia, por derecho). Pero ésa es una realidad puramente jurídica. Y, respetando en todo el derecho, se puede no olvidar en la práctica lo que fueron nuestros comienzos  y la voluntad de nuestro fundador.

Hay otros ejemplos en la historia de la Iglesia en los que los fundadores chocaron con el derecho de su época. Cuando en 1610 S. Francisco de Sales quiso fundar las “Visitadoras”, ¡para visitar a los pobres!, se le dijo que, según el derecho de la época, las religiosas eran necesariamente de clausura y apartadas del mundo. A su pesar, S. Francisco de Sales tuvo que someterse a esa exigencia. Cuando 30 años más tarde S. Vicente de Paúl quiso fundar las “Hijas de la Caridad” para el servicio de los pobres, se topó con la misma dificultad. Y dijo entonces: "¡Ya que es son así, nosotros no seremos religiosos!". Y proclamó también para sus Hijas que, “¡la calle sería su clausura!”.

Las Hermanas de S. Vicente de Paúl no son entonces religiosas “jurídicamente”. Pero la ironía del destino ha querido que, durante siglos, la opinión popular las haya considerado como el prototipo de las religiosas, de las "monjas” como se dice normalmente.

¿Qué es lo que impide entonces que a los laicos MSC se les considere plenamente como de la familia, de hecho, ya que no de derecho?

Debemos recordar sin cesar este deseo del P .Chevalier de llamar a todos, para proclamar por todas partes y por todos los medios el Amor de Cristo. Hay entre los laicos de la familia MSC un cierto número de grupos diferentes, con estatutos diferentes...Esto puede parecer "desorden" y lo sería, ciertamente, en otras familias religiosas. Pero en  la nuestra lo consideramos una riqueza. Querer “unificar” sería excluir automáticamente algunos miembros. Luego todos deben tener la posibilidad de ser y de llamarse “Misioneros del Sagrado Corazón”.

Todos, en todas partes...

 

6.- Acogida fraterna

Cuando estaba en África, en contacto con MSC a los que no conocía de antes, me sentí acogida y amada tal como soy, lo mismo en mis limitaciones y pobrezas que en mis riquezas.

Esto ha sido importante y decisivo para mí, me ha ayudado a aceptarme a mí misma. Y a partir de entonces he comenzado a amar la Iglesia, a sufrir sus pobrezas pero sin criticarlas jamás.

Al regresar, después de cuatro años, he querido reencontrar este ambiente de acogida fraterna con los MSC que viven cerca de mí. Pero lo que se me ha ofrecido ha sido más que un ambiente de acogida, ha sido la fuente misma de este amor, que me ha ayudado a vivir mejor lo que viví en mi vida profesional y personal. Sobretodo he encontrado al Dios que tiene un corazón humano, lleno de ternura y misericordia, que no juzga y que ha venido a buscar a los pobres y los pecadores, herido por nuestras miserias, un corazón atravesado del cual brota la vida, el consuelo y la curación de todos los males de nuestro tiempo.

Este descubrimiento cambia, de entrada, mi visión de mí misma, porque creo que Él me ama no por lo que yo haga de bueno sino por lo que soy, incondicionalmente. Lo cual cambia, también, mi visión de los demás, porque creo que la fuerza del amor y la misericordia de Dios no tiene límites, y que con Él no hay causas perdidas. Esto me ha ayudado a fortalecer, por la oración y la acción, a muchas personas con graves problemas de alcoholismo, ¡“causas perdidas” desde hacía diez o quince años!. Esto me ha ayudado a superar muchos temores y fracasos, y a comprometerme con lo que nunca me comprometí.

Génesis, 18,2-8

“Levantó los ojos y vio a tres hombres delante de él. Al verlos, salió de su tienda corriendo a su encuentro, se postró por tierra y les dijo: “Señor mío, si he encontrado gracia a tus ojos, no pases de largo ante tu siervo. Haré que os traigan un poco de agua para lavaros los pies, mientras reposáis bajo este árbol. Traeré un pedazo de pan para reconfortaros ya que vais muy lejos y os habéis acercado a vuestro siervo”. Y ellos le dijeron: “Hágase como dices”. Abraham regresó a la tienda para decirle a Sara: “¡Pronto!. ¡Toma tres medidas de harina y haz unos panes!”. Y fue al rebaño, a coger un ternero joven, y se lo dio al criado para que lo preparase.”

¿Mi corazón está siempre dispuesto a acoger al otro, disponible, de manera que la fuente que me da vida le resulte visible?

¿Me alegro de conocer a nuevos hermanos?

 

 

7.- Hasta el límite del amor

Llegar hasta el límite del amor es mostrarle a alguien hasta qué punto cuenta para mí. Es permitirle al amado comprender que es importante para el que le ama así, justo hasta el extremo.

Últimamente tuve la oportunidad de vivir esto en el despido de un amigo, padre de tres hijos. Encontré injusto este despido, y sobretodo la manera en que aconteció, sublevante, injusta del todo.

Superado el primer momento, mi primer paso ha sido un acto de ofrenda de todo este sufrimiento y de lo que yo personalmente viví: yo estaba entonces en un hospital para operarme. Recé por las intenciones de esta familia, pero también por las de los responsables del despido. Deposité también en el Corazón de Cristo mi propia cólera y rebeldía. Recé con frecuencia a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. De hecho, estaba encolerizada contra las personas pero también a causa de mi incapacidad para restablecer lo que consideraba injusto. Mis sentimientos se repartían entre la cólera y la rebeldía. Quería continuar creyendo en la benevolencia de Dios atendiendo nuestras  situaciones de  angustia, de conflicto, y que todo sucede para bien de los que aman a Dios. Quería, pues, creer que esta situación, aparentemente negativa, podía ser una nueva puerta abierta a la obra de Dios en la vida de esta familia. Reencontré así la paz y la confianza.

Tuve la ocasión de manifestar a uno de los protagonistas del despido mi indignación contra lo que yo consideraba injusto, y él lo tuvo en cuenta. Hice todo lo que pude para ayudar a la persona, ayudarle a mantener la esperanza hasta el límite. Rezamos juntos. Estaba claro para mí que permanecer en la rebeldía y la cólera habría sido un callejón sin salida, y que dar confianza era abrir una puerta a la acción de Dios en nuestras vidas. Le permite hacer con nosotros cosas aún más bellas.

Dos meses más tarde, este hombre encontró un trabajo más apropiado a sus condiciones y a las necesidades de su familia.

Gracias, Señor, por hacernos progresar en la confianza y el amor.

Juan 20,21-23

“La paz esté con vosotros. Como el Padre me ha enviado, así os envío yo a vosotros”. En diciendo esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a los que perdonéis los pecados les quedarán perdonados. A los que se los retengáis les quedarán retenidos”.

¿Estoy dispuesto a servir a este Dios que me confía una tal misión, que me pide, hoy más que nunca, ser constructor de la Paz?.

¿Veo realmente “hermanos” en los demás?

 

 


 

CURSO DE INICIACION

(2° año)

Desarrollo del curso de iniciación (2. año)

 

                    Preámbulo

 

No son más que pistas de reflexión y de formación a escoger en función de los grupos, de su situación y de su inserción...

Si hace falta, cada ficha puede ser objeto de varias sesiones...

 

Las conferencias que se ofrecen como texto de base, “los escritos”, de  las cuales tenemos el texto en disquete,  se podrán ofrecer en Internet con  un vínculo apropiado y en las traducciones disponibles.

Para esto hace falta la autorización del autor y de COR NOVUM.

 

Se puede ofrecer también el libro “Florilegio Chevalier”, del Padre J. Bovenmars, MSC, como guía para un recorrido diario. De hecho este libro está traducido a numerosas lenguas.

 

 

Acotaciones preliminares

-                          Este curso prolonga el primer año del curso de iniciación.

-                          Este curso es una profundización en la espiritualidad y el carisma del P. Julio Chevalier, así como en la vocación de los Laicos dentro de la Iglesia en comunión con las Congregaciones de la Familia Chevalier.

 

Objetivos del curso de formación

o                                     Las fichas son un apoyo para la reflexión, para la profundización con las personas que entran en un caminar. Deben permitir conocer la espiritualidad, el carisma del P. Julio Chevalier, y la familia Chevalier, hoy. Igualmente favorecen un intercambio y una conversión del corazón, y provienen de una selección del Consejo de los Laicos de la Provincia Franco-Suiza.

o                                     Este caminar se hace en comunión con una comunidad o un grupo de fraternidad de la Familia Chevalier.

 

Utilización de la fichas del curso de formación

o                                     Una ficha corresponde a una reunión mensual de formación. Esta reunión se hará después de una preparación, (oración, lectura y reflexión), que incluya la lectura de textos de base propuestos a partir del libro " Julio Chevalier, un hombre con una misión ", de E.J. Cuskelly, msc, y la reflexión sobre las cuestiones surgidas en el coloquio.

 

o                                     Propuesta de desarrollo del encuentro mensual :

1.           Tiempo de oración en común.

2.           Coloquio sobre las cuestiones propuestas en la ficha.

3.           Tiempo de "profundización para ir más lejos" preparado por un miembro de la comunidad que acoge, de acuerdo con las pistas propuestas en la ficha, o de otras, en unión con el tema de la ficha y de las realidades experimentadas.

Fichas: n°1, n°2, n°3, n°4, n°5, n°6, n°7

 

1.- “Estuve en la cárcel y me visitasteis”

El primer día que entré en la cárcel no lo olvidaré nunca. Me movía entre el nerviosismo de lo desconocido y la preocupación por lo que desde fuera conocía de la prisión.

Llevaba el corazón lleno de inquietudes y un gran deseo de conocer a los presos con los que compartiría una tarde a la semana. Nos hablan informado de que íbamos a tratar con drogadictos en fase de recuperación, que tenían delitos de robo y atraco a mano armada, nos dieron unas normas para movemos por la cárcel y algunos avisos sobre posibles comportamientos de los reclusos.

La cárcel es fría, austera, incómoda...inhumana. Con corredores larguísimos donde a tu espalda se van cerrando enormes puertas de hierro y de corredera con un ruido muy particular. Con grandes patios cementados como únicos espacios de libertad, cerrados por muros muy altos y alambrados. Eso que todos hemos visto muy bien reflejado en el cine, hecho realidad.

Pero mis fantasmas y miedos desaparecieron en el momento en que, delante de mí, tuve a un grupo de personas que no vi como presos ni delincuentes, ni siquiera drogadictos, sino como hijos de Dios, como yo, que por unas circunstancias especiales (¿culpables?) están viviendo una vida también especial, en la que llevan pegada a la piel toda una historia de sufrimiento. Al poco rato de estar con ellos me di cuenta de que más allá de su mirada había un corazón suplicante y deseoso de ser comprendido y amado. Desde ese momento me sentí cómoda y bien, tranquila. El intentar vivir la Espiritualidad de Corazón me ayuda a traspasar las apariencias y quedarme con la esencia del ser humano, donde somos parecidos y con necesidades semejantes porque todos somos habitados por un mismo Dios.

Ahora que ya llevo unos meses con esta actividad, puedo valorar que no hago grandes cosas. Tan sólo me acerco a ellos con amor ya través del Análisis Transaccional que me enseñaron en la Comunidad Seglar, y favoreciendo la comunicación, intentamos que den salida a esa necesidad tan vital para el ser humano de sentirse persona y libre aunque sea dentro de una cárcel, y que exterioricen un mundo interior que la mayoría de las veces está llena de sufrimiento. Son personas que, como todos, se debaten entre lo que son y lo que quieren ser y que su vida ha favorecido más lo primero.

Nos valoran, aprecian y se preocupan por nosotras. Nos consideran el eslabón entre la prisión y el exterior y les ayudamos a mantener la esperanza de fue existe otro mundo que piensa en ellos y les espera.

No sé lo que yo puedo aportarles, pero ellos me han enriquecido humanamente y me han dado la oportunidad de hacer realidad la frase del Evangelio "Estuve en la cárcel y me visitasteis" (Mt.25, 36).

Como persona creyente en Jesús, esta experiencia me hace sentir la utopía del Evangelio y, por un lado, mantener la esperanza de que en la sociedad del nuevo siglo se de paso a la justicia y se encuentren alternativas más humanas y más útiles para estas circunstancias y por otro lado, la impotencia de ver que en la cárcel, en su mayoría están los pobres, los empobrecidos y los excluidos de la sociedad Los que las circunstancias no le han ayudado a poder elegir.

Me cuesta ver la presencia de Dios entre tanto cemento, entre tanto fracaso y sufrimiento. Me cuesta reconocer que el Dios de la cárcel sea el mismo que el Dios del Reino.

Mt.26, 34 ss.

Entonces el rey dirá a los de un lado: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me alojasteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme”.

¿Valoro a las personas sin fijarme en su apariencia?.

¿En qué medida comprometo mi vida con los rechazados por la sociedad?.

 

 

2.- Jesús sentado en medio de los doctores:

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón"

 

¿Qué vemos? La sabiduría increada, la luz eterna que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, la Ciencia infinita de donde brota toda ciencia, que se sienta en medio de los Doctores, pues Jesús es todo esto: sentado en medio de los Doctores. ¡Qué profunda humildad!, ¡cómo confunde nuestro orgullo! Cuántas veces buscamos que brille nuestro ingenio, y desperdiciar vanamente los talentos que Dios nos ha dado; cuántas veces mostramos nuestra suficiencia en las relaciones con el prójimo, incluso en nuestras funciones santas, olvidando que Dios detesta el orgullo y que la humildad es el sello de la verdadera ciencia. Pidamos esta virtud al Corazón de Jesús, que es su fuente.” (Meditaciones, vol.1 p. 147-148)

A través de Jesús, Dios ha iniciado un diálogo con los hombres. Dios no nos ama en la distancia: en Jesús se aproxima a cada uno de nosotros. A ejemplo de Jesús, cada uno de nosotros está invitado a vivir un diálogo fraterno, efusivo con los que nos son cercanos. Sin embargo, a veces nuestras palabras no tienen pies ni cabeza, nuestros comentarios son duros e hirientes, y nuestra principal preocupación es el reafirmar nuestra opinión.  Jesús nos enseña el respeto, la ternura y la dulzura.

Vamos a tomar del Corazón mismo de Jesús la humildad que permite el encuentro y la dulzura, que construye la paz en la verdad.

 

 

3.- Dios es nuestro Padre

"Cuando recéis, decid: Padre Nuestro..."

 

Formamos todos parte de la gran familia humana: una misma sangre corre por nuestras venas, ya que descendemos todos de Adán. Teniendo el mismo origen, todos somos pues hermanos; y, cosa maravillosa, Jesucristo, el Hijo de María, es también nuestro hermano. Siendo Dios nuestro Padre común, no sólo podemos sino que debemos llamarle "Padre nuestro".

De esta manera expresamos la solidaridad que existe entre nosotros, y la reversibilidad de los méritos de cada uno sobre los demás. Unidos por lazos tan estrechos, tan numerosos, tan sagrados, ¿cómo podemos no amarnos, no apoyarnos ni ayudarnos entre nosotros?. Sarmientos de la Cepa que es Jesús, y de la cual el Espíritu Santo es la savia fecunda; miembros de este gran Cuerpo Místico del que el Salvador es la cabeza y el corazón, en Él, todo es común entre todos nosotros. ¡Qué gloria!, ¡qué honor!, ¡qué privilegio!. ¿Es lo que pensamos cuando decimos "¡Padre Nuestro!"?. (Meditaciones, vol.1 p. 598-599)

Ser hombre, ser mujer, no es algo pequeño. Todos somos hermanos y hermanas, llamados a la felicidad y a la Vida. Con Jesús, que ha tomado cuerpo y corazón, entramos en esta inmensa cadena de solidaridad que nos conduce al Padre, a nuestro Padre;  y nadie puede quedar excluido.

Como dice la canción: no se es cristiano solo, no se es cristiano sin los demás... Vamos a quitarnos la sed a la Fuente surgida del Corazón traspasado, y no  tengamos miedo de testimoniar este amor que hace vivir y crecer.

 

 

4.- Jesucristo es el Buen Pastor

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"

 

Jesucristo ama a sus ovejas. Las ama con amor eterno. Viéndolas errar sin guía por los senderos espinosos de la vida, se conmueve su Corazón: Él ha bajado del Cielo para conducirlas y se ha declarado su pastor. Agrupándolas  bajo su cayado, ha inscrito su nombre en el Libro de la Vida. Las conoce de una manera solícita, pero es con la condición de que ellas también le reconozcan como su único guía y maestro, le sigan a donde vaya y  escuchen su voz.

Para escapar de la ruina, pongámonos sin tardanza bajo el cuidado del Buen Pastor... Jesús colma de bienes a sus ovejas. No sólo les da sus luces y gracias, sino que les alimenta... ¡y con qué alimento!. ¡Su propia esencia! Les da en la Eucaristía su sangre como bebida y su carne como comida. ¿Qué más puede hacer este pastor divino por sus ovejas?.

Pero no es eso todo: después de haberlas sacado del peligro, repletas de todas las señales de un amor indecible, alimentadas con su propia carne, les da garantías de que no perecerán jamás y de que Él les dará la Vida eterna. ¿Cómo no agradecer a este adorable Salvador tanta bondad?.”

En la contemplación del Sagrado Corazón, Julio Chevalier ha conocido este impulso de reconocimiento: devolver gracias,  darse todo entero y para siempre, dar más que él mismo: fundar una Congregación masculina, otra femenina, una Tercera Orden... para que siempre y en todas partes sea conocido y amado el Sagrado Corazón  de Jesús.

Devolver gracias, también hoy, sea cual fuere nuestro estado de vida, en lo cotidianeidad de nuestras jornadas: una sonrisa ofrecida o devuelta, un apretón de manos, un primer paso que a veces cuesta, una palabrita... todos estos pequeños signos que nos mantienen vivos.

 

 

5.- La Creación, Palabra de Dios

"Hasta vuestros cabellos están contados"

 

Dios no odia nada de lo que hace, pues ha creado todo por amor. Siendo el átomo algo inexistente Él lo ha amado, como al ángel, con un  amor eterno. ¿Cómo iba a odiarlo después de haberlo creado?. La aniquilación sería el odio por excelencia, el odio  que suprime. Este átomo, por lo demás, es una palabra de Dios, palabra escrita, y sí tuviéramos unos microscopios suficientemente potentes como para estudiar sus profundidades, ¡cuántas cosas nos dirían!. ¿Y borraría Dios esta palabra?, ¿por qué?. Que yo borre una palabra como inútil o inexacta, se comprende, pero Dios, ¡no!. No, Dios no tiene nada que borrar: lo que dice está bien dicho, y está dicho para la eternidad. El átomo existe por Cristo, al igual que los soles y los ángeles, y por muy distantes que pudieran ser estas relaciones desconocidas, bastarían para proteger al átomo de su aniquilación. ¿Acaso no ama nuestro corazón todo lo concerniente a los que  ama?. ¿Qué es si  no el Amor en Dios, dado que tal es el Amor en nosotros?. No tengas miedo, humilde átomo, imperceptible grano de polvo, sobre esos bordes del abismo donde Dios te ha dejado, ¡no temas!. Por muy cercano que tengas el abismo sin fondo, tú no caerás jamás: tú estás con Cristo, y todo lo que es de Cristo no muere nunca.

Dios es Amor y no puede dar más que Amor. Cada uno de nosotros es un “te amo” surgido del Corazón de Dios. En su impulso de amor, Dios nos ofrece a cada criatura para que la amemos y la respetemos, pero desgraciadamente nuestro corazón está la mayoría de las veces demasiado sujeto a las apariencias. Llegamos a tasar nuestro amor, cuando el Amor de Dios es infinito. Creados a imagen y semejanza de nuestro hermano Jesús, nosotros somos solidarios con Él, solidarios con todos los pobres, todos los excluidos, todos los pequeños... Contemplando el Corazón de Cristo, podríamos crecer en este Amor que no tiene límites y ser en la tierra el Corazón de Dios.

 

 

6.- Todo ha sido creado con una palabra de Dios

"El Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros"

 

Toda criatura es una mirada abierta al infinito. Mira tú a través: es en el infinito donde se sumerge tu mirada, campo sin límite de la luz y de la verdad. Todo sirve de puerta para entrar en ese campo, lo mismo un grano de arena que un sol ó un ángel. Pero, por pequeña que sea esa puerta, no pensemos que es poco el infinito que ella nos abre: todo lo creado es una palabra de Dios. He aquí pues, el sentido general y común de toda criatura. Dios, Él solo, puede comprenderse a sí mismo en toda su extensión. Coge una palabra de la Biblia. Si Dios te ilumina, esta palabra meditada se te manifestará  como un mundo. Cuanto más sondees las profundidades, más inmensas te parecerán. Así hacían los santos Padres, ¡y cuántas riquezas han sacado de estas minas inagotables!. Ocurre lo mismo con todas las criaturas, tanto más cuanto que Dios, cuando Él crea, habla como Dios. En la Biblia,  habla un lenguaje humano. Ahora bien, si Él pone en una palabra humana profundidades inmensas, cuanto más en esas palabras divinas que llamamos criaturas. No tengamos, pues, miedo. Esa laxitud que nos persigue aquí abajo y nos aguarda en todas partes, no es producto del cielo, nadie la conoce allí. La última de las criaturas será, como Dios, un espectáculo siempre nuevo, un libro sin fin, haciéndonos en cada página nuevas revelaciones.

                                               (El Sagrado Corazón de Jesús, pg. 329)

 

En Jesús y por Jesús tenemos acceso al Padre. Estamos unidos al Padre, y por tanto abiertos al infinito, a la eternidad.

Ver, recibir al otro como un regalo de Dios, con agradecimiento, respetando su misterio, reencontrarle como una persona con la que yo puedo mantener un diálogo verdadero y constructivo, como Jesús lo hizo con Simón, Juan, Maria... todo esto es el trabajo del Espíritu en nosotros; el verle como un ser infinito, que puede revelarnos si novedad a cada instante.

Haciéndose hombre, Dios nos ha dicho que el hombre puede hacerse Dios.

 

 

7.- El Corazón de Jesús, Centro en el que todo converge

"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva"

 

El Verbo que surge del Corazón de su Padre, hace que surja el mundo de la nada, y del Corazón del Verbo encarnado, atravesado en el Calvario, veo surgir  un mundo nuevo: es el mundo de los elegidos. Y esa creación, llena de grandeza y de fecundidad, inspirada por el amor y la misericordia, es la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, que la perpetuará sobre la tierra, hasta la consumación de los tiempos, y vivirá de su vida divina durante toda la eternidad. (...)

Ese mundo de los elegidos tiene que tener también su sol para iluminarlo y vivificarlo, su océano para fertilizarlo, sus tesoros para enriquecerlo, su rey para que le gobierne... ¡y eso será justamente el Corazón de Jesús!.

 

El mundo nuevo... ¿una utopía?, ¿un sueño?, ¿una realidad?

El creyente es un realista, que tiene la mirada en lo alto, pero los pies y las manos en movimiento sobre esta tierra.

Según esto, el mundo nuevo no sería sino esa inmensa y maravillosa obra a escala humana en la que se anuncia: "¡Se contrata!"...

Del Corazón de Cristo vamos a sacar las fuerzas necesarias para ser los obreros audaces y valientes del mundo nuevo que está a punto de nacer  hoy mismo.

 

 

 

(Cortesía: http://www.laymsc.org)