Tratado IX

LA GRACIA SANTIFICANTE

1. La gracia santificante

2. Necesidad

3. Gratuidad

4. Propiedades

5. La gracia adyuvante

6. Efectos

7. Efectos �ltimos

8. Eficacia

9. Eficacia. Otras caracter�sticas

10. La gracia actual

11. La gracia actual (distribuci�n)

12. La gracia actual (necesidad)

13. La gracia actual (no es necesaria)

14. La gracia actual (suficiente y eficaz)

1. La Gracia santificante

-Varias acepciones

-Es una participaci�n de la naturaleza divina

-Es algo real producido y recibido en el alma

-Es un don creado

-No es un favor de Dios extr�nseco sino inherente al alma

-Es un ser permanente a modo de h�bito

-El h�bito de la gracia es distinto del de la caridad

-La gracia en la tierra es una anticipaci�n de la gloria en el cielo

-La gracia en el estado de �viador� es el comienzo de la gloria en el estado de comprehensor

-La palabra �gracia� tiene varias acepciones.

a) -Amabilidad.

Enga�osa es la gracia, vana la hermosura, la mujer inteligente esa ser� alabada (Prov. 31, 30).

Y todos daban testimonio de �l y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que sal�an de su boca (Lc. 4, 22).

b) -Hermosura.

Enga�osa es la gracia, vana la hermosura, la mujer inteligente esa ser� alabada (Prov. 31, 30).

c) -Benevolencia.

Jos� se gan� su favor y entr� a su servicio y su se�or le puso al frente de su casa (G�n. 39, 4).

d) -Don concedido gratuitamente.

...por quien recibimos la gracia y el apostolado... (Rom. 1, 5).

e) -Agradecimiento.

Luego tom� un c�liz y, dadas las gracias, se lo dio diciendo... (Mt. 26, 27).

-La gracia santificante es una participaci�n f�sica y formal de la naturaleza divina.

a) -Es un participaci�n.

...por medio de las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais part�cipes de la naturaleza divina,... (2 Pe. 1, 4).

b) -Es un participaci�n f�sica y formal.

Esta es la que se encuentra y se puede afirmar igualmente en aquel que participa y en aquel que es participado.

Ej. El hierro candente participa del calor del fuego.

En efecto, todos los que son guiados por el Esp�ritu de Dios son hijos de Dios (Rom. 8, 14).

Mirad qu� amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues �lo somos! (1 Jn. 3, 1).

Aclaraci�n. La filiaci�n trae consigo la participaci�n de la naturaleza del padre.

-La gracia santificante o habitual, por la cual nos hacemos gratos a Dios, es algo real, producido y recibido en el alma.

Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia (Jn. 1, 16).

-La gracia santificante es un don creado; no es la misma persona del Esp�ritu Santo.

Porque Dios es almena y escudo, �l da gracia y gloria;... (Sal. 84, 12).

Aclaraci�n. Por tanto, gracia y gloria no son el Esp�ritu Santo.

-La gracia santificante por la cual somos justificados no es un favor de Dios extr�nseco, sino un don inherente al alma.

Ya guiar� Yahv�h de continuo, hartar� en los sequedales tu alma, dar� vigor a tus huesos, y ser�s como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan (Is. 58, 11).

Aclaraci�n. Estas palabras designan metaf�ricamente la gloria santificante, y declaran abiertamente que es un don inherente al alma.

...el agua que yo le d� se convertir� en �l en fuente de agua que brota par la vida eterna (Jn. 4, 14).

Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungi�, y el que nos marc� con su sello y nos dio en arras el Esp�ritu en nuestros corazones (2 Cor. 1, 21-22).

...fuisteis sellados con el Esp�ritu Santo de la Promesa,... (Ef. 1, 13).

-La gracia santificante es un ser permanente a modo de h�bito.

Jes�s le respondi�: �Si alguno me ama,...vendremos a �l, y haremos morada en �l (Jn. 14, 23).

�No sab�is que sois santuario de Dios y que el Esp�ritu de Dios habita en vosotros? (1 Cor. 3, 16).

Porque nosotros somos santuario de Dios vivo,... (2 Cor. 6, 16).

Aclaraci�n. �Hacer morada�, �habitar�, �ser santuario� denotan permanencia.

-El h�bito de la gracia santificante es distinto del h�bito de la caridad.

La gracia del Se�or Jesucristo, el amor de Dios,...y la comuni�n del Esp�ritu Santo sean con todos vosotros (2 Cor. 13, 13).

Y la gracia de nuestro Se�or sobreabund� en m�, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jes�s (1 Tim. 1, 14).

Aclaraci�n. La gracia y la caridad se distinguen claramente.

-La gracia santificante que el hombre recibe en la tierra es una participaci�n anticipada de la que ha de poseer en el cielo.

...nos marc� con su sello y nos dio en arras el Esp�ritu en nuestros corazones (2 Cor. 1, 22).

Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado porque su germen permanece en �l;... (1 Jn. 3, 9).

Aclaraci�n. El germen es el de la vida divina depositado anticipadamente en el hombre viador.

-La gracia de Dios en el hombre en el estado de viador es ya el comienzo de la gloria en el estado de comprehensor y, por consiguiente, existe una relaci�n �ntima entre gracia y gloria.

Estado de viador es el del hombre durante su vida en la tierra y el de comprehensor el estado en la bienaventuranza eterna.

a) -Gracia en el estado de viador.

Y as� gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitaci�n celeste (2 Cor. 5, 2).

Que no tenemos aqu� ciudad permanente, sino que and�bamos buscando la del futuro (Hebr. 13, 14).

b) -Gloria en el de comprehensor.

Ahora vemos en un espejo confusamente. Entonces veremos cara a cara (1 Cor. 13, 12).

c) -Relaci�n �ntima entre gracia y gloria.

Pero al presente, libres de pecado y esclavos de Dios, fructific�is para la santidad; y el fin la vida eterna (Rom. 6, 22).

El don gratuito de Dios -la gracia- es la vida eterna en Cristo Jes�s Se�or nuestro (Rom. 6, 23).

2. La Gracia. Necesidad

-Para los actos que conducen a la salvaci�n

-Para disponernos a conseguir el perd�n de los pecados

-Para vencer las tentaciones

-Para merecer la primera gracia

-Para impetrar la gracia de Dios

-Para prepararse a recibir la gracia

-El hombre desaprovecha con frecuencia la gracia

-Para preservar en la gracia

-La gracia es necesaria para todos y cada uno de los actos que conducen a la salvaci�n.

Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahv�h (Prov. 8, 35).

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae (Jn. 6, 44).

Si alguno no permanece en m�, es arrojado fuera como el sarmiento y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden (Jn. 15, 6).

Pues, �qui�n es el que te distingue? �Qu� tienes que no lo hayas recibido? (1 Cor.4, 7).

Por eso os hago saber que nadie, hablando por influjo del Esp�ritu de Dios, puede decir. �Anatema es jes�s�! y nadie puede decir ��Jes�s es Se�or!�, sino por influjo del Esp�ritu Santo (1 Cor. 12, 3).

Mas por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido est�ril en m�. Antes bien, he trabajado m�s que todos ellos. Pero no yo sino la gracia de Dios que est� conmigo (1 Cor. 15, 10).

No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios, el cual nos capacit� para ser ministros de una nueva Alianza (2 Cor. 3, 5).

...quien inici� en vosotros la buena obra, la ir� consumando hasta el d�a de Cristo Jes�s (Fil. 1, 6).

Toda d�diva buena y todo con perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambios ni sombras de rotaciones (Santo. 1, 17).

-La Gracia que nos da Dios para disponernos a conseguir el perd�n de los pecados o la ayuda para evitarlos, consiste en un auxilio prestado al entendimiento para conocer y a la voluntad para querer lo que es conveniente o necesario para lograr la salvaci�n eterna.

Juan respondi�: �Nadie puede arrogarse nada si no se le ha dado del cielo� (Jn. 3, 27).

Pues �qui�n es el que te distingue? �Qu� tienes que no lo hayas recibido? (Jn. 4, 7).

No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,... (2 Cor. 3, 5).

En efecto, hechura suya somos, creados en Cristo Jes�s, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practic�semos (Ef. 2, 10).

A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que act�a en nosotros,... (Ef. 3, 20).

...pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

Y el Dios de la paz...os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando �l en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por mediaci�n de Jesucristo,... (Hebr. 13, 21).

-El hombre ca�do no puede vencer todas las tentaciones sin el auxilio de la gracia.

...la tribulaci�n sufrida en Asia nos abrum� hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta el punto que perdimos la esperanza de conservar la vida (2 Cor. 1, 8).

-El hombre no puede merecer la primera gracia ni �De condigno� ni �De congruo� con sus solas fuerzas naturales.

...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redenci�n realizada (Rom. 3, 24).

Y, si es por gracia, ya no lo es por las obras; de otro modo, la gracia no ser�a ya gracia (Rom. 11, 6).

Aclaraci�n. El m�rito debe tener proporci�n con el premio, y las obras naturales no tienen porci�n con la gracia sobrenatural de Dios.

-El hombre no puede impetrar la gracia del Dios sin su ayuda.

Y de igual manera, el Esp�ritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Esp�ritu mismo intercede por nosotros,... (Rom. 8, 26).

Aclaraci�n. Impetrar la gracia y mover a Dios par que se compadezca de nosotros es una obra saludable que el hombre no puede alcanzar con sus solas fuerzas naturales.

-El hombre ca�do no puede prepararse a recibir la gracia con sus propias fuerzas naturales.

No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,... (2 Cor. 3, 5).

Aclaraci�n. Toda preparaci�n positiva a la gracia es sobrenatural y, por tanto, no se puede con s�lo las fuerzas naturales.

-El hombre desaprovecha con frecuencia la gracia que Dios le brinda.

Entonces Jes�s se dirigi� a la gente y a sus disc�pulos y les dijo:

...��Ay de vosotros, escribas y fariseos hip�critas, que pag�is el diezmo de la menta, del abeto y del comino, y descuid�is lo m�s importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que hay que practicar, aunque sin descuidar aquello (Mt. 23, 1 y 23).

��Duros de cerviz, incircuncisos de coraz�n y de o�dos! �Vosotros siempre resist�s al Esp�ritu Santo! (Hch. 7, 51).

-La perseverancia completa en la gracia es un especial beneficio gratuito de Dios.

Alcanzando en breve la perfecci�n, llen� largos a�os. Su alma era del agrado del Se�or, por eso se apresur� a sacarle de entre la maldad (Sab. 4, 13-14).

Les dec�a una palabra para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfaceller (Lc. 18, 1).

Estad en vela, pues, orando en todo tiempo, para que teng�is fuerza y escap�is a todo lo que est� para venir, y pod�is estar en pie delante del Hijo del hombre (Lc. 21, 36).

...quien inici� en vosotros la obra buena, la ir� consumando hasta el d�a de Cristo Jes�s (Fil. 1, 6).

...para vosotros a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvaci�n, dispuesta ya a ser revelada en el �ltimo momento (1 Pe. 1, 5).

3. La Gracia. Gratuidad

-S�lo Dios es causa principal de la gracia

-Es totalmente gratuita

-El hombre necesita una disposici�n personal para recibirla

-S�lo Dios es la causa principal de la gracia santificante.

Mas �qui�n podr� sacar lo puro de lo impuro? �Ninguno! (Job 14, 4).

Aclaraci�n. S�lo nos puede hacer hijos adoptivos de Dios aquel que es padre de toda la familia humana y, por tanto, s�lo �l puede ser causa eficiente y principal de la gracia santificante.

-La gracia de Dios es totalmente gratuita.

...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redenci�n realizada en Cristo Jes�s,... (Rom. 3, 24).

Por tanto no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia (Rom. 9, 16).

Isa�as, a su vez, se atreve a decir; �Fui hallado de quienes no me buscaban; me manifest� a quienes no preguntaban por m� (Rom. 10, 20).

Y, si es por gracias, ya no lo es por las obras; de otro modo, la gracia no ser�a ya gracia (Rom. 11, 6).

Pues hab�is sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se glor�e (Ef. 2, 8-9).

Aclaraci�n. Es claro que Dios concede su gracia a los hombres gratuitamente, mucho m�s por su liberalidad que por nuestras obras.

-El hombre adulto necesita una disposici�n personal para recibir la gracia santificante.

As� dice Yahv�h Sebaot: Volveos a m� -or�culo de Yahv�h Sebaot- y yo me volver� a vosotros,... (Za. 1, 3).

Volveos a m� y yo me volver� a vosotros, dice Yahv�h Sebaot (Mal. 3, 7).

4. La Gracia. Propiedades

-No es igual para cada uno

-Es igual para los igualmente dispuesto y desigual para los desigualmente dispuestos

-Puede aumentarse

-Puede perderse por el pecado mortal

-Nadie puede estar seguro de poseerla

-Cada hombre puede conocer ciertos indicios de poseerla

-Pero no indicios ciertos aunque s� suficientes para gozar de confianza plena en Dios.

-La gracia de la justificaci�n no es igual en cada uno de los justos.

Pues aumenta por las obras buenas y �stas no son iguales en cada uno de los hombres.

Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus �ngeles, y entonces pagar� a cada uno seg�n su conducta (Mt. 16, 27).

...cada cual recibir� el salario seg�n su propio trabajo,... (1 Cor. 3, 8).

-La gracia santificante es igual para los igualmente dispuesto, y desigual para los desigualmente dispuestos.

A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia a la medida del don de Cristo (Ef. 4, 7).

Aclaraci�n. La medida del don de Cristo es mayor o menor seg�n la disposici�n subjetiva de cada uno.

-La gracia de la justificaci�n puede aumentarse.

La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno d�a (Prov. 4, 18).

Aquel que provee de simiente al sembrador y de pan para su alimento, proveer� y multiplicar� vuestra sementera y aumentar� los frutos de vuestra justicia (2 Cor. 9, 10).

...que el justo siga practicando la justicia y el santo siga santific�ndose (Apo. 22, 11).

-La gracia de la justificaci�n puede perderse por cualquier pecado mortal.

Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por causa del mal que ha cometido (Ez. 18, 26).

Y t�, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: la justicia del justo no le salvar� el d�a de su perversi�n, ni la maldad del malvado le har� sucumbir el d�a en que se aparte de su maldad. Pero tampoco el justo vivir� en virtud de su justicia de su justicia el d�a en que peque (Ez. 33, 12).

-Nadie puede estar seguro de poseer la gracia de la justificaci�n sin especial revelaci�n de Dios.

�Qui�n puede decir: ��Purifiqu� mi coraz�n, estoy limpio de pecado?� (Prov. 20, 9).

El Esp�ritu mismo se une a nuestro esp�ritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (Rom. 8, 16).

-Cada hombre puede conocer ciertos indicios de poseer la gracia de la justificaci�n.

El Esp�ritu mismo se une a nuestro esp�ritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (Rom. 8, 16).

Cierto que mi conciencia nada me reprocha; m�s no por eso estoy justificado (1 Cor. 4, 4).

Aclaraci�n. Estos indicios pueden ser la presencia del Esp�ritu y la tranquilidad de conciencia.

-Aunque el hombre no puede conocer indicios ciertos de poseer la gracia de la justificaci�n, pero si suficientes para librarse de toda ansiedad y gozar de plena confianza en Dios.

Cierto que mi conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado (1 Cor. 4, 4).

Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios, y cuanto le pidamos recibiremos de �l (1 Jn. 3, 21).

5. La Gracia adyuvante

-Puede ser, operante, excitante y antecedente

-La excitante produce dos nociones: una en el entendimiento y otra en la voluntad

-La que influye en la voluntad la mueve a realizar el bien

-Las �gratis datas� las concede el E. Santo a quienes m�s se dedican al Apostolado

-La Gracia adyuvante puede ser: operante, excitante y antecedente.

a) -Gracia operante.

Es la que obra en nosotros un acto indeliberado en el entendimiento y en la voluntad.

...pues en �l vivimos, nos movemos y existimos... (Hch. 17, 28).

Pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

b) -Gracia excitante.

Es la que va ordenada a conseguir el efecto para el cual se da. Dios la da a los infieles para que salgan de su infidelidad; a los pecadores para que se levantes de su pecado; a los justos para que hagan obras buenas ya a los santos para que aprovechen en santidad y en m�rito.

Por eso se dice: Despierta t� que duermes, y lev�ntate de entre los muertos, y te iluminar� Cristo (Ef. 5, 14).

c) -Gracia antecedente.

Es la que dispone para que el alma quiera hacer el bien y evitar el mal.

...el Dios de mi amor viene a mi encuentro. Dios me har� desafiar a los que me acechan (Sal. 59, 11).

-La gracia excitante produce dos nociones: una en el entendimiento y otra en la voluntad.

a) -Corro por el camino de tus mandamientos.

b) -Pues tu mi coraz�n dilatas (Sal. 119, 32).

a) -Hazme entender para guardar tu Ley

b) -Y observarla de todo coraz�n (Sal. 119, 34).

Aclaraci�n. La primera oraci�n se�alada con a) indica la moci�n del entendimiento y la segunda se�alada con b) expresa la moci�n de la voluntad.

-La Gracia influye en la voluntad del hombre para moverla a realizar el bien.

Que Yahv�h nuestro Dios est� con nosotros como estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace. Que incline nuestros corazones hacia �l para que andemos seg�n todos sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los decretos y las sentencias que orden� a nuestros padres (1 Reg. 8, 57-58).

Inclina mi coraz�n hacia tus dict�menes, y no a ganancia injusta (Sal. 119, 36).

-Existen las Gracias �gratis datas� que el Esp�ritu Santo suele conceder principalmente a quienes m�s se dedican al apostolado en la Iglesia.

A cada cual se le otorga la manifestaci�n del Esp�ritu para provecho com�n. Porque a uno se le da por Esp�ritu palabra de sabidur�a; a otro, palabra de ciencia, seg�n el mismo Esp�ritu; a otro fe, en el mismo Esp�ritu; a otro, carisma de curaciones, en el �nico Esp�ritu; a otro, profec�a; a otro discernimiento de esp�ritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas cosas las obras un mismo y �nico Esp�ritu, distribuy�ndolas a cada uno en particular seg�n su voluntad (1 Cor. 12, 7-11).

Aclaraci�n. S. Pablo no ha tenido intenci�n de formular una enumeraci�n completa de todas las gracias �gratis datas� existentes.

6. La Gracia. Efectos

-Incorporaci�n a Jesucristo

-Darnos una participaci�n de la naturaleza de Dios

-Dios adopta a muchos como hijos

-Secundarios: hacemos hijos adoptivos de Dios, herederos suyos, coherederos con Cristo

-Hermanos en Cristo

-Otros efectos secundarios: hacernos gratos a Dios, llenar el alma de hermosura y conceder la vida sobrenatural

-Otros efectos consecuentes: unirnos con Dios y hacernos templos vivos de �l

-Hacernos justos y santos

-Hacernos gratos a Dios y amigos suyos

-La relaci�n interior con Dios exige una transformaci�n del Coraz�n

-Nos hace herederos del cielo

-Existe una verdadera incorporaci�n �ntima del cristianado a Jesucristo por medio de la gracia.

a) -En la muerte.

Si hemos muerto con �l, tambi�n viviremos con �l;... (2 Tim. 2, 11).

Porque si nos hemos hecho una misma cosa con �l por una muerte semejante a la suya, tambi�n lo seremos por una resurrecci�n semejante;... (Rom. 6, 5).

b) -En la sepultura.

Fuimos, pues, con �l sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, as� tambi�n nosotros vivamos una vida nueva (Rom. 6, 4).

c) -En la resurrecci�n.

...y con �l nos resucit� y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jes�s,... (Ef. 2, 6).

d) -En la restituci�n de una nueva.

Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos am�, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivific� juntamente con Cristo,... (Ef. 2 5).

Y a vosotros, que estabais muertos en vuestro delitos y en vuestra carne incircuncisa, os vivific� juntamente con �l y nos perdon� todos nuestros delitos (Col. 2, 13.)

e) -En la convivencia eterna con �l.

Si hemos muerto con �l, tambi�n viviremos con �l;... (2 Tim. 2, 11).

Y si hemos muerto con Cristo, creemos que tambi�n viviremos con �l, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere m�s, y que la muerte no tiene ya se�or�o sobre �l (Rom. 6, 8-9).

f) -En su Reino eterno con �l.

...y con �l nos resucit� y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jes�s, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobre abundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jes�s (Ef. 2, 6-7).

-El efecto principal de la gracia santificante es darnos una participaci�n f�sica y formal de la misma naturaleza de Dios.

La gracia santificante es una cualidad sobrenatural inherente a nuestra alma que nos da una participaci�n f�sica y formal de la naturaleza misma de Dios, bajo su propia raz�n de deidad.

...nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais part�cipes de la naturaleza divina... (2 Pe. 1, 4).

-Dios adopta a muchos hombres como hijos suyos.

...recibisteis un esp�ritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: �Abb�, Padre! El Esp�ritu mismo se une a nuestro esp�ritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (Rom. 8, 15-16).

-Los efectos secundarios de la participaci�n f�sica y formal de la misma naturaleza de Dios son tres: Hacernos hijos adoptivos de Dios, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

a) -Nos hace hijos adoptivos de Dios.

Esta adopci�n se realiza por la infusi�n de la misma vida de Dios, nos hace hijos suyos y nos da derecho a la herencia de sus bienes.

Mirad qu� amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues �lo somos! (1 Jn. 3, 1).

b) -Nos hace herederos de Dios.

Y, si hijos, tambi�n herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo,... (Rom. 8, 17).

c) -Nos hace hermanos de Cristo y coherederos con �l.

Y, si hijos, tambi�n herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo,... (Rom. 8, 17).

Pues a los que de antemano conoci�, tambi�n los predestin� a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera �l el primog�nito entre muchos hermanos;... (Rom. 8, 29).

Todo esto queda claramente afirmado en el siguiente texto:

Pues no recibisteis un esp�ritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un esp�ritu de Hijos adoptivos que nos hace exclamar: �Abb�, Padre! Es Esp�ritu mismo se une a nuestros esp�ritus para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, tambi�n herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con �l, para ser tambi�n con �l glorificados (Rom. 8, 15-17).

-Por la adopci�n nos hacemos hermanos de Cristo.

�Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, ni hermana y mi madre� (Mt. 20, 50).

Por eso no se averg�enza de llamarles hermanos cuando dice. Anunciar� tu nombre a mis hermanos;... (Hebr. 2, 11-12).

Aclaraci�n. El mismo Cristo nos llama hermanos.

-Otros efectos secundarios de la gracia santificante son: Hacernos gratos a Dios, llenar el alma de hermosura y conceden la vida sobrenatural perfecta.

a) -Nos hace gratos a Dios.

...hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que el sea grato, con religiosa piedad y reverencia,... (Hebr. 12, 28).

b) -Llena el alma de hermosura.

�Qu� hermoso eres, Amado m�o, qu� delicioso! (Ct. 1, 16).

c) -Concede la vida sobrenatural perfecta.

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10).

Aclaraci�n. Esta vida la infunde Cristo por la gracia santificante.

-Otros efectos consecuentes de la participaci�n de la naturaleza de Dios son: unirnos �ntimamente con Dios y hacernos templos vivos de la Sant�sima Trinidad.

a) -Unirnos con Dios.

Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en �l (1 Jn. 4, 16).

b) -Hacernos templos de la Trinidad.

Jes�s le respondi�: �Si alguno me ama, guardar� mi palabra, y mi Padre le amar�, y vendremos a �l, y haremos morada en �l� (Jn. 14, 23).

-Por la Gracia santificante el hombre se hace justo y santo.

Pero hab�is sido lavados, hab�is sido santificados, hab�is sido justificados en el nombre del Se�or Jesucristo y en el Esp�ritu de nuestro Dios (1 Cor. 6, 11).

...por gracia hab�is sido salvados... (Ef. 2, 5).

...para que justificados por su gracia, fu�semos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna (Tit. 3, 7).

-La Gracia santificante nos hace gratos a Dios y amigos suyos.

Os digo a vosotros amigos m�os (Lc. 12, 4).

Vosotros sois mis amigos, si hac�is lo que yo os mando (Jn. 15, 14).

No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se�or; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o�do a mi Padre os lo he dado a conocer (Jn. 15, 15).

...para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agraci� en el Amado (Ef. 1, 6).

Aclaraci�n. La gracia santificante es participaci�n de la naturaleza divina. Donde hay gracia Dios la ama y se complace en ella, y por tanto la gracia hace al hombre grato y amigo de Dios.

-La relaci�n interior aut�ntica con Dios exige una transformaci�n del coraz�n que s�lo Dios puede otorgar por su gracia.

Les dar� coraz�n para conocerme, pues yo soy Yahv�h, y ellos ser�n mi pueblo y yo ser� su Dios, pues volver�n a m� con todo su coraz�n (Jer. 24, 7).

...pondr� mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribir�, y yo ser� su Dios y ellos ser�n mi pueblo (Jer. 31, 33).

Descargaos de todos los cr�menes que hab�is cometido contra m�, y haceos un coraz�n nuevo y un esp�ritu nuevo (Ez. 18, 31).

Yo os dar� un coraz�n nuevo, infundir� en vosotros un esp�ritu nuevo, quitar� de vuestra carne el coraz�n de piedra y os dar� un coraz�n de carne. Infundir� mi esp�ritu en vosotros y har� que os conduzc�is seg�n mis preceptos y observ�is y practiqu�is mis normas (Ez. 36, 26-28).

-La Gracia santificante nos hace herederos de la eterna bienaventuranza.

Y, si hijos, tambi�n herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con �l, para ser tambi�n con �l glorificados (Rom. 8, 17).

7. La Gracia. Efectos �ltimos

-La perseverancia final

-La perseverancia de los ni�os que mueren antes del uso de raz�n y de los adultos reci�n justificados

-La gloria de Dios y la santificaci�n de sus hijos

-La perseverancia final es un don de Dios.

El don de la perseverancia final es aquel que hace coincidir el momento de la muerte con el estado de gracia.

Hall� gracia ante Dios y Dios le am�, y como viv�a entre pecadores, le traslad� (Sab. 4, 10).

Su alma era del agrado del Se�or, por eso se apresur� a sacarle de entre la maldad (Sab. 4,14).

...quien inici� en vosotros la buena obra, la ir� consumando hasta el D�a de Cristo Jes�s (Fil. 1, 6).

El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo,... (1 Pe. 5, 10).

-La perseverancia de los ni�os que mueren antes del uso de raz�n y de los adultos que mueren inmediatamente despu�s de ser justificados, es un don especial de Dios.

Hall� gracia ante Dios y Dios le am�, y como viv�a entre pecadores, le traslad� (Sab. 4, 10).

Se lo llev� para que la maldad no pervirtiera su inteligencia o el enga�o sedujera su alma; pues la fascinaci�n del mal empa�a el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen la mente ingenua (Sab. 4, 11, 12).

Su alma era del agrado del Se�or, por eso se apresur� a sacarle de entre la maldad (Sab. 4, 14).

Aclaraci�n. Estos textos se aplican a los ni�os y a los adultos reci�n justificados, seg�n la sentencia de algunos Santos Padres.

-El fin �ltimo de la vida cristiana es la gloria de Dios y el fin pr�ximo la santificaci�n de sus hijos.

a) -El fin �ltimo, la gloria de Dios.

Yo, Yahv�h, ese es mi nombre, ni gloria a otro no cedo, ni mi pez a los �dolos (Is. 42, 8).

Tan s�lo por mi amor, por mi amor, lo he hecho, pues �c�mo mi nombre ser�a profanado? No ceder� a otro mi gloria (Is. 48, 11).

Yo soy, yo soy el primero y tambi�n soy el �ltimo (Is. 48, 12).

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Se�or Dios (Apoc. 1, 8).

Aclaraci�n. Todas son expresiones en las que Dios reclama y exige para s� su propia gloria.

b) -El fin pr�ximo, la santificaci�n de sus hijos.

A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia...hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo (Ef. 4, 7-13).

8. La Gracia. Eficacia

-Existencia

-Conseguir� su efecto antes de que Dios la conceda a los hombres

-No se llama as� por su efecto, sino porque puede producirlo

-Su acci�n es una determinaci�n moral, no f�sica

-Ilumina el entendimiento y fortalece la voluntad

-Tiene eficacia por si misma para mover la voluntad

-Determina a la voluntad por otros motivos

-La concede Dios para realizar cada uno de los actos sobrenaturales

-Existe la gracia suficiente o eficaz.

Es aquella que concede al hombre poder suficiente para obrar.

�Qu� m�s se puede hacer ya a mi vi�a, que no se lo haya hecho yo?

Yo esperabas que diese uvas. �Por qu� ha dado agraces? (Is. 5, 4).

��Duros de cerviz, incircuncisos de coraz�n y de o�dos! �Vosotros siempre resist�s al Esp�ritu Santo! (Hch. 7, 51).

Aclaraci�n. Los jud�os pod�an hacer uvas buenas, es decir, obras buenas, y no las hicieron. Tuvieron gracia suficiente, pero �sta careci� de efecto.

-La gracia eficaz es tal que se puede afirmar que conseguir� infaliblemente su efecto antes de que Dios la conceda a los hombres.

...yo les dar� un s�lo coraz�n de piedra y les dar� un coraz�n de carne, para que caminen seg�n mis preceptos, observen mis normas y las pongan en pr�ctica, y as� sean mi pueblo y yo sea su Dios (Ez. 11, 19-20).

Cuando ha sacado sus ovejas, va delante de ellas, y sus ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguir�n a un extra�o, sino que huir�n de �l, porque no conocen la voz de los extra�os (Jn. 10, 5).

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen (Jn. 10, 27).

Aclaraci�n. �C�mo armonizar la eficacia de la gracia concedida al hombre, y su libertad humana? Porque a la vez que Dios concede al hombre una gracia eficaz para que obre de determinado modo, le rodea de circunstancias favorables para que obre de ese mismo modo eligi�ndolo libremente.

-La Gracia de Dios eficaz no se llama as� por su efecto, sino porque puede producirlo.

Pues �qui�n es el que te distingue? �Qu� tienes que no lo hayas recibido? (1 Cor. 4, 7).

...Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil, 2, 13).

Aclaraci�n. La gracia eficaz, con la cual Dios opera, tiene el poder de realizar sus efectos.

-La moci�n de la gracia eficaz es una determinaci�n moral, no f�sica.

Determinaci�n moral es una moci�n antecedente en la voluntad causada por audici�n, iluminaci�n, inclinaci�n del coraz�n, etc.

a) -Audici�n.

Todo el que escucha al Padre y aprende su ense�anza, viene a m� (Jn. 6, 45).

b) -Iluminaci�n.

Pues el mismo Dios que dijo: �Del seno de las tinieblas brille la luz�, ha hecho brillar la luz en nuestro corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios... (2 Cor. 4, 6).

c) -Inclinaci�n del coraz�n.

Ll�vame en pos de ti: �Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones;... (Cant. 1, 3).

-La Gracia actual ilumina el entendimiento y fortalece la voluntad de modo inmediato e intr�nseco.

a) -Ilumina el entendimiento.

El Se�or le abri� el coraz�n para que se adhiriese a las palabras de Pablo (Hch. 16, 14).

Yo plant�, Apolo reg�; m�s fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer (1 Cor. 3. 6-7).

Aclaraci�n. La predicaci�n evang�lica no fructifica sin la iluminaci�n interna que Dios da.

...el Padre de la gloria, os conceda esp�ritu de sabidur�a y de revelaci�n para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro coraz�n para que conozc�is cual es la esperanza a que habr�is sido llamados por �l;... (Ef. 1, 17-18).

b) -Fortalece la voluntad.

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae;... (Jn. 6, 44).

...pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

-La Gracia de Dios eficaz tiene eficacia por s� misma para mover la voluntad del hombre a realizar actos saludables.

El coraz�n del rey es como el agua del canal en mano de Yahv�h, que �l dirige donde quiere (Prov. 21, 1).

Si Yahv�h Sebaot toma una decisi�n, �qui�n la frustar�? Si �l extiende su mano, �qui�n se la har� retirar? (Is. 14, 27).

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae;... (Jn. 6, 44).

Pues �qui�n es el que te distingue? �Qu� tienes que no lo hayas recibido? (1 Cor. 4, 7).

Aclaraci�n. La causa segunda nada puede hacer sino por virtud de la causa primera.

-La gracia eficaz tambi�n determina a la voluntad por otros afectos o motivos de temor o de recompensa.

a) -Temor.

Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo (Sal. 119, 120).

...y pondr� mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten de junto a m�;... (Jer. 32, 40).

b) -Recompensa.

Inclino mi coraz�n a practicar tus preceptos, recompensa por siempre (Sal. 119, 112).

-La gracia eficaz la concede Dios a los hombre para realizar cada uno de los actos sobrenaturales.

...pues Dios es quien obra en vosotros el querer el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jes�s, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practic�ramos (Ef. 2, 10).

A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que act�a en nosotros,... (Ef. 3, 20).

Aclaraci�n. Es evidente que Dios, primer motor de todos los movimientos y primera causa de todas las cosas, haya de influir en todos los efectos sobrenaturales de las criaturas.

9. La gracia. Eficacia. Otras caracter�sticas

-La oraci�n medio necesario para obtenerla

-Es necesaria para realizar las obras m�s dif�ciles

-Dios concede la suficiente para realizar las cosas m�s dif�ciles

-Para perseverar hasta el fin, el hombre necesita adem�s el don de la perseverancia

-No priva al hombre de su libertad

-Para obtener la gracia eficaz, la oraci�n es un medio necesario e infalible.

a) -Es un medio necesario.

Pedid y se os dar�; buscad y hallar�is; llamad y se os abrir�. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrir� (Mt. 7, 7-8).

No ten�is porque no ped�s. Ped�s y no mal, con la intenci�n de malgastarlo en vuestras pasiones (Sant. 4, 2-4).

b) -Es un medio infalible.

...inv�came en el d�a de la angustia, te librar� y t� me dar�s gloria (Sal. 50, 15).

Ll�mame y te responder� y mostrar� cosas grandes, inaccesibles, que desconoc�as (Jer. 33, 3).

Si me ped�s algo en nombre, yo lo har� (Jn. 14, 14).

Si permanec�is en m�, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer�is y lo conseguir�is (Jn. 15, 7).

-La gracia eficaz es necesaria para realizar las obras m�s dif�ciles.

Infundir� mi esp�ritu en vosotros y har� que os conduzc�is seg�n mis preceptos y observ�is y practiqu�is mis normas (Ez. 36, 27).

...pues Dios es quien obra en vosotros el quered y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

En efecto, hechura suya somos creados en Cristo Jes�s, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practic�ramos (Ef. 2, 10).

-La gracia eficaz que Dios concede comunmente a todos es suficiente para obtener los auxilios m�s abundantes con los cuales poder realizar cosas m�s dif�ciles para obtener la salvaci�n eterna.

Convert�os y apartaos de todos vuestros cr�menes; no haya para vosotros m�s ocasi�n de mal (Ez. 18, 30).

Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que est�n en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, despu�s de breves sufrimientos, os restablecer�, afianzar�, robustecer� y os consolidar� (1 Pe. 5, 9-10).

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, necesita para preservar hasta el fin, adem�s de la gracia santificante y de otras gracias actuales, el don de la perseverancia.

Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros (Jn. 17, 11).

Les pactar� alianza eterna de hacerles el bien, y pondr� mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten de junto a m�;... (Jer. 32, 40).

Aclaraci�n. La perseverancia es un don de Dios distinto de la gracia.

-La gracia eficaz que Dios concede a los hombres no les priva de su libertad.

Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue. �Qui�n es y le felicitaremos? (Si. 31, 8-9).

�Qui�n pudo prevaricar y no prevaric�, hacer mal y no lo hizo? (Si. 31, 10).

Porque tuve hambre y disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la c�rcel y vinisteis a verme (Mt. 25, 35-36).

Aclaraci�n. Una recompensa se da razonablemente a quien hace una obra buena pudiendo dejar de hacerla.

10. La Gracia actual

-Nos viene de Cristo

-Coopera con el hombre inmediata y mediatamente

-Proporcionan fuerzas morales y f�sicas

-Dios la concede como prenda del Esp�ritu Santo.

-Nuestra participaci�n de la gracia nos viene de Jesucristo que la posee en plenitud.

Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Mois�s; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn. 1, 16-17).

...pues Dios tuvo a bien hacer residir en �l toda la plenitud,... (Col. 1, 19).

Porque en �l reside toda la Plenitud de la Divinidad... (Col. 2, 9).

...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redenci�n realizada en Cristo Jes�s,... (Rom. 3, 24).

...hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que est� en los cielos y lo que est� en la tierra (Ef. 1, 10).

Aclaraci�n. Como la savia vital sube desde la ra�z hacia las ramas de la planta o como la sangre del coraz�n sale para irrigar los miembros del cuerpo, as� la gracia sale de su fuente original que es Cristo cabeza y viene a nosotros sus miembros para darnos la vida sobrenatural.

-Las gracias actuales cooperan con nosotros de dos modos: inmediatamente y mediatamente.

a) -Inmediatamente:

-sobre el entendimiento y

-sobre la voluntad.

1� -Iluminando el entendimiento:

Pues el mismo Dios que dijo: del seno de las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de dios que est� en la faz de Cristo (2 Cor. 4, 6).

Para que el Dios de nuestro Se�or Jesucristo, el Padre de la gloria, conceda esp�ritu de sabidur�a y de revelaci�n para conocerle perfectamente, iluminando los ojos de vuestro coraz�n para que conozc�is cual es la esperanza a que hab�is sido llamados por �l (Ef. 1, 17-18).

2� -Ayudando a la voluntad:

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae (Jn. 6, 44).

Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar como bien le parece (Fil. 2, 13).

De modo que, ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios que hace crecer (1 Cor. 3, 7).

b) -Mediatamente:

Vali�ndose de:

-Personas,

El Se�or le abri� el coraz�n (a Lidia) para que se adhiriese a las palabras de Pablo (Hch. 16, 34).

-El Se�or envi� a Pablo a los gentiles.

�para que les abras los ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satan�s a Dios y para que reciban el perd�n de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados mediante la fe en m� (Hch. 26, 18).

-Las gracias actuales cooperan con nosotros, proporcion�ndonos fuerzas morales y f�sicas para obrar el bien.

a) -Nos proporcionan fuerzas morales:

...Pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 13).

En efecto, hechura suya somos, creados en Cristo Jes�s, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que praticaramos (Ef. 2, 10).

A aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que act�a en nosotros (Ef. 3, 20).

...y cual la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa... (Ef. 1, 19).

b) -Nos proporcionan fuerzas f�sicas:

...pues en �l vivimos, nos movemos y existimos,... (Hch. 17, 28).

-Dios concede su gracia al hombre como prenda del Esp�ritu Santo.

...el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp�ritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5).

Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Esp�ritu (2 Cor. 5, 5).

11. La Gracia actual. Distribuci�n

-Dios concede las suficientes a todos los hombres para cumplir los mandamientos

-No las concede en todo momento sino en algunos determinados

-Las concede a todos los infieles sean positivos o negativos

-Concede a unos m�s y a otros menos

-Tal distribuci�n desigual es por su voluntad sapient�sima

-Tambi�n la cooperaci�n desigual de cada hombre

-A los pecadores les concede los auxilios suficientes para arrepentirse

-A los infieles para que se conviertan a la fe

-No niega su gracia al que hace lo que puede por alcanzarla

-Dios concede a todos los hombres, sean justos o pecadores, incluso endurecidos, gracias suficientes para que puedan cumplir los mandamientos.

Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni est�n fuera de tu alcance (Deut. 30, 11).

Y fiel es Dios que no permitir� se�is tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentaci�n os dar� modo de poderla resistir con �xito (1 Cor. 10, 13).

Aclaraci�n. Si Dios no les diese las gracias suficientes, no les mandar�a cumplir los mandamientos y permitir�n que los hombres fuesen tentados por encima de sus fuerzas.

-La gracia suficiente que Dios concede a los pecadores para su conversi�n, no las da en todo momento; pero no hay ning�n pecador, por obcecado y endurecido que est�, que no reciba la Gracia suficiente para su conversi�n en momentos y lugares determinados.

�Ojal� oyerais hoy su voz! No endurezc�is vuestro coraz�n como en Merib� (Sal. 95, 8).

Aunque hab�a realizado tan grandes se�ales delante de ellos, no cre�an en �l;... (Jn. 12, 37).

Aclaraci�n. Se ven los tiempos y los momentos concedidos para su conversi�n.

-Dios concede las gracias suficientes para su salvaci�n, a los infieles todos, sean positivos sean negativos.

Infieles positivos son aquellos que no quieren aceptar la doctrina de la fe cuando tienen ocasi�n de conocerla, o aquellos que la rechazan despu�s de haberla aceptado.

Infieles negativos son aquellos a los cuales no les ha llegado nunca la doctrina de la fe.

a) -Dios concede las gracias a los infieles positivos.

Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el d�a del Juicio habr� menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para la ciudad aquella (Mt. 10, 14-15).

Aclaraci�n. Pudieron creer porque se les concedi� gracia suficiente, y no creyeron. Su resistencia a la gracia es un pecado grave.

b) -Dios concede sus gracias a los infieles negativos.

...el Dios vivo, que es el Salvador que todos los hombres, principalmente de los creyentes (1 Tim. 4, 10).

...nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1 Tim. 2, 4).

Aclaraci�n. Se deduce que a todos les da las gracias suficientes porque es salvador de todos y quiere que todos se salvan.

-Dios concede a todos los hombres las gracias suficientes para salvarse, sin embargo concede a unos m�s y a otros menos.

La par�bola de los talentos.

Un hombre, al irse de viaje, llam� a sus siervos y les encomend� su hacienda; a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual seg�n su capacidad... (Mt. 25, 14-15).

Hay diversidad de carismas, pero el Esp�ritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Se�or es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo el Dios que obra todo en todos (Rom. 12, 4-6).

Pero todas estas cosas las obra un mismo y �nico Esp�ritu, distribuy�ndolas a cada uno en particular seg�n su voluntad (1 Cor. 12, 11).

A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia a la medida del don de Cristo (Ef. 4, 7).

Dios es muy due�o de distribuir con mayor o menor abundancia las gracias suficientes, con tal que al menos favorecido no le faltan las necesarias para salvarse, todas como don gratuito, nunca como merecimiento personal de cada hombre.

-La raz�n primera y principal de la distribuci�n desigual de las gracias, es la voluntad profund�sima y sapient�sima de Dios.

Pero todas estas cosas las obra un mismo y �nico Esp�ritu, distribuy�ndolas a cada uno en participar seg�n su voluntad (1 Cor. 12, 11).

S�, Padre, pues tal ha sido tu benepl�cito (Mt. 11, 26).

-La raz�n secundaria de la distribuci�n desigual de las gracias, es la cooperaci�n desigual de cada hombre y la misma falta de cooperaci�n.

Dios sigue dos leyes en la distribuci�n de sus gracias:

a) -La correspondencia y el uso fiel de las gracias concedidas es causa de concesi�n de nuevas y m�s abundantes gracias.

b) -El abuso de las gracias concedidas es causa de escasa o nula concesi�n.

Os digo que a todo el que tenga, se le dar�; pero al que no tenga, a�n lo que tiene se le quitar� (Lc. 19, 26).

La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno d�a. Pero el camino de los malos es como tinieblas, no saben d�nde han tropezado (Prov. 18-19).

-Dios concede auxilios necesarios a los pecadores para que se conviertan

A todos los pecadores, a�n a los endurecidos y obstinados, ofrece Dios los auxilios suficientes para poder arrepentirse de sus pecados.

Diles: �Por mi vida, or�culo del Se�or Yahv�h, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado cambia de conduzca y viva. Convert�os, convert�os de vuestra mala conducta. Por qu� vais a morir, casa de Israel? (Ez. 33, 11).

O �desprecias tal vez sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad sin reconocer que esa bondad de Dios te impulsa a la conversi�n? (Rom. 2, 4).

...no queriendo (Dios) que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversi�n (2 Pe. 3, 9).

No he venido a llamar a conversi�n a justos, sino a pecadores (Luc. 5, 32).

Aclaraciones.

Todas estas expresiones demuestran con toda evidencia que Dios desea la conversi�n de los pecadores.

La conversi�n es una acci�n de orden sobrenatural, imposible de realizar con las solas fuerzas humanas,

Luego Dios vincula auxilios necesarios que los concede a los pecadores para que se conviertan.

-Dios ofrece a todos los infieles las gracias suficientes para que puedan convertirse a la fe.

�l es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn. 1, 9).

�l es v�ctima de propiciaci�n por nuestro pecados, no s�lo por los nuestros, sino tambi�n por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).

Que no hay distinci�n entre jud�o y griego, pues uno mismo es el Se�or de todos... (Rom. 10, 12).

Aclaraci�n.

La concesi�n de las gracias suficientes para la salvaci�n es la consecuencia de la voluntad salv�fica universal de Dios.

-Dios no niega jam�s su gracia al que hace lo que puede por alcanzarla.

Pedid y se os dar�; buscad y hallar�is; llamad y se os abrir�. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; al que llama se le abrir� (Mt. 7, 7-8).

�Al que hace cuanto puede� se entiende con la ayuda de la gracia actual, que Dios ofrece a todos los hombres.

12. La Gracia actual. Necesidad

-El hombre ya justificado, necesita a�n de la gracia actual para realizar actos sobrenaturales

-Para el inicio en la fe y para el deseo de salvaci�n

-Para hacer un acto de fe saludable

-Para cumplir la Ley natural

-Para perseverar en el bien

-Para vencer las tentaciones

-Para evitar todo pecado

-Si est� en pecado para no caer en otro

-Para evitar los pecados veniales durante toda la vida

-Si est� en pecado, para merecer la Gracia

-Si est� en pecado, para impetrarla

-Para conocer las verdades especulativas y pr�cticas del orden natural

-Para hacer actos meritorios

-El hombre ya justificado y, por tanto, en posesi�n de la gracia, de las virtudes y de los dones (h�bitos sobrenaturales) necesita todav�a otro auxilio de la gracia actual para realizar actos sobrenaturales.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en m� como yo en �l, ese da mucho fruto (Jn. 15, 5).

Aclaraci�n. Se habla del influjo de Cristo sobre los mismos justificados; influjo que antecede siempre a sus buenas obras, las acompa�a y las sigue.

...siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo recibe trabaz�n y cohesi�n por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrici�n seg�n la actividad propia de cada una de las partes, realizando as� el crecimiento del cuerpo para su edificaci�n en el amor (Ef. 4, 15-16).

Aclaraci�n. As� como adem�s de la esencia y de las facultades operativas se requiere la ayuda de Dios para realizar cualquier acci�n natural, as� en el orden natural, as� en el orden sobrenatural, adem�s de la gracia y de las virtudes, se requiere la previa moci�n y concurso sobrenatural, que no es otra cosa que la gracia actual.

-La gracia es necesaria para el inicio de la fe y para el deseo de la salvaci�n.

...trabajad con temor y temblor por vuestra salvaci�n, pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece (Fil. 2, 12-13).

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae (Jn. 6, 44).

...nuestra capacidad viene de Dios (2 Cor. 3, 5).

El que permanece en m� como yo en �l, ese da mucho fruto (Jn. 15, 5).

De estos textos se deduce que todo bien procede de Dios, sean generales o sean particulares como el inicio de la fe y el deseo de salvaci�n.

-La gracia es necesaria para hacer un acto de fe saludable.

Nadie puede venir a m�, si el Padre que me ha enviado no le atrae;... (Jn. 6, 44).

El Se�or le abri� el coraz�n (a Lidia) para que se adhiriese a las palabras de Pablo (Hch. 16, 14).

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, no puede cumplir toda la Ley natural, sin un especial auxilio de la gracia.

...pero, comprendiendo que no podr�a poseer la Sabidur�a si Dios no me la daba,...me dirig� al Se�or y se la ped�;... (Sab. 8, 21).

...pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi raz�n y me esclaviza a la Ley del pecado que est� en mis miembros. �Pobre de m�! �Qui�n me librar� de este cuerpo que me lleva hasta la muerte? �Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Se�or! (Rom. 7, 23-24).

Aclaraci�n. Sabidur�a significa aqu� �fuerza divina que dirige la vida del hombre hacia su fin �ltimo.�

-El hombre justo, en estado de naturaleza ca�da, no puede perseverar largo tiempo en el bien sin especial ayuda de Dios.

La Sagrada Escritura inculca:

a) -Que la lucha es continua contra el mundo, el demonio y la carne:

Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado (1 Tim. 6, 12).

Traed a la memoria los d�as pasados, en que despu�s de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate (Hebr. 10, 32).

Revest�os de las armas de Dios para poder resistir a las asechanzas del diablo (Ef. 6, 11).

Porque nuestra lucha es contra los Esp�ritus del mal que est�n en las alturas (Ef. 6, 12).

Sed sobrios y velad. Vuestro adversario el Diablo, ronda como le�n rugiente, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que est�n en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, despu�s de breves sufrimientos, os restablecer�, afianzar�, robustecer� y os consolidar� (1 Pe. 5, 8-10).

Considerad como un gran gozo, hermanos m�os, el estar rodeados por toda clase de pruebas (Iac. 1, 2).

�Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibir� la corona de la vida que ha prometido el Se�or a los que le aman (Iac. 1, 12).

Cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y seduce (Iac. 1, 14).

Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne (2 Jn. 7).

Y nada tiene de extra�o; que el mismo Satan�s se disfraza de �ngel de luz (2 Cor. 11, 14).

b) -Que se implore el auxilio divino sin el cual no se pueden vencer los enemigos de la salvaci�n:

Y no nos dejes caer en tentaci�n, m�s librarnos del Mal (Mat. 6, 13).

Velad y orad, para que no caig�is en tentaci�n, que el esp�ritu es pronto pero la carne es d�bil (Mat. 26, 41).

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, no puede vencer ninguna tentaci�n grave con sus solas fuerzas naturales, sin una gracia especial del Esp�ritu Santo.

Y fiel es Dios que no permitir� se�is tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentaci�n os dar� modo de poderla resistir con �xito (1 Cor. 10, 1).

...y no nos dejes caer en tentaci�n, mas l�branos del Mal (Mt. 6, 13).

...la tribulaci�n sufrida en Asia nos abrum� hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta el punto que perdimos la esperanza de conservar la vida (2 Cor. 1, 8).

Aclaraci�n. Es evidente que hace falta el auxilio de la gracia para superar las tentaciones.

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, adem�s de la gracia santificante, necesita otro auxilio de la gracia actual para evitar todo pecado mortal.

Si Yahv�h no construye la casa, en vano se afanan los constructores. Si Yahv�h no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia (Sal. 127, 1).

Aclaraci�n. �Ciudad� significa aqu� el �alma como sujeto de las tentaciones�, seg�n explicaci�n de algunos Santos Padres.

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, cuando permanece en pecado mortal, no puede estar mucho tiempo sin caer en otro con sus solas fuerzas naturales.

Suele aducirse el siguiente texto:

Jerusal�n recuerda sus d�as de miseria y vida errante, cuando a manos del adversario sucumb�a su pueblo, sin que nadie viniera en su ayuda. Los adversarios la miraban, ri�ndose de su ruina (Lm. 1, 7).

-El hombre ya justificado no puede evitar durante toda su vida los pecados veniales, sin especial ayuda de Dios, aunque sea muy perfecto y santo.

...perd�nanos nuestras dudas as� como nosotros perdonamos a nuestros deudores... (Mt. 6, 12).

...pues todos caemos muchas veces (Iac. 3, 2).

Si decimos: �No tenemos pecado�, nos enga�amos (1 Jn. 1, 8).

�Qui�n puede decir: �Purifiqu� mi coraz�n, estoy limpio de pecado? (Prob. 20, 9).

Aclaraci�n. La raz�n, con la ayuda de Dios, pudiera reprimir cada uno de los movimientos que llevan al pecado originados por la corrupci�n del apetito inferior de la sensualidad, pero no todos considerados colectivamente, pues la raz�n no puede estar siempre vigilante y atenta para controlar el consentimiento de estos movimientos.

-El hombre ca�do no puede merecer la gracia con sus solas fuerzas naturales.

As� dice Yahv�h Sebaot:

Volveos a m� -or�culo de Yahv�h y yo me volver� a vosotros (Zac. 1, 3).

El valor sobrenatural de la gracia trasciende infinitamente el valor y las fuerzas de toda naturaleza creada o creable, y por lo tanto, s�lo con una ayuda de la gracia actual puede elevarse a esas alturas.

-El hombre ca�do no puede impetrar la gracia con una oraci�n solamente natural, o sea, sin la ayuda de la gracia actual.

�Qu� tienes que no lo hayas recibido? (1 Cor. 4, 7).

Mas, por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios no ha sido est�ril en m� (1 Cor. 15, 10).

Aclaraci�n. Si el hombre con su sola oraci�n natural, sin la ayuda de la gracia, pudiera impetrar la gracia, el principio de su salvaci�n provendr�a de nosotros y no de Dios.

Deducciones:

a) -El hombre ca�do no puede disponerse a recibir la gracia con sus solas fuerzas naturales.

b) -El hombre ca�do no puede producir un movimiento inicial hacia la fe con sus solas fuerzas naturales, porque tal movimiento procede de la gracia.

c) -El hombre ca�do no puede realizar ning�n acto relacionado con la propia salvaci�n, sin la previa moci�n de la gracia actual.

Todos estos actos sobrenaturales exceden la fuerza natural del hombre ca�do, y por tanto sin la gracia.

-El hombre en estado de naturaleza ca�da, sin especial auxilio de la gracia, no puede conocer todas las verdades especulativas y pr�cticas de orden natural.

Los pensamientos de los mortales son t�midos e inseguras las ideas que nos formamos; pues un cuerpo corruptible hace pesada el alma y esta tienda de tierra oprime el esp�ritu fecundo en pensamientos. Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que hay a nuestro alcance; �qui�n, entonces, ha podido rastrear lo que est� en los cielos? Y �qui�n hubiera conocido tu voluntad, si t� no le hubieses dado la sabidur�a y no le hubieses enviado de lo alto tu Esp�ritu Santo? (Sab. 9, 14-17).

-El hombre no puede hacer actos saludables y meritorios ante Dios, sin la ayuda de la gracia.

No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,... (2 Cor. 3, 5).

Juan respondi�: �Nadie puede arrogarse nada si no se le ha dado del cielo...� (Jn. 3, 27).

13. La Gracia actual. No es necesaria

-A los infieles para hacer obras honestas naturalmente.

-Al hombre para hacer actos buenos naturales

-Al hombre para conocer verdades de orden natural

-Los infieles pueden hacer obras naturalmente honestas en su estado de infidelidad.

En efecto, cuando los gentiles que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la Ley, sin tener Ley, para s� mismos son Ley, como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su coraz�n,... (Rom. 2, 14).

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, puede hacer actos naturalmente buenos, a�n sin especial auxilio de Dios.

En efecto, cuando los gentiles que no tienen Ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la Ley, sin tener Ley, para s� mismos son Ley (Rom. 2, 14).

-El hombre en estado de naturaleza ca�da, con la sola ayuda general de Dios, sin otro auxilio gratuito, puede conocer algunas verdades de orden natural, sean especulativas o pr�cticas.

...pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analog�a, a contemplar a su Autor (Sab. 13, 5).

Porque lo invisible de Dios, desde la creaci�n del mundo, se deja ver a la inteligencia a trav�s de sus obras; su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;... (Rom. 1, 20).

Aclaraci�n. Nuestro entendimiento puede conocer algunas verdades naturales con s�lo sus fuerzas, sin ayuda de la gracia.

14. La Gracia actual. Suficiente y eficaz

-Se divide en suficiente y eficaz

-La suficiente no unida a la eficaz es concedida para realizar actos sobrenaturales

-Dios concede gracias no eficaces pero s� suficientes para realizar el fin

-El hombre puede preservar hasta el fin con la gracia suficiente que Dios le concede

-La gracia actual se divide en suficiente y en eficaz.

a) -Gracia suficiente.

Ya que os he llamado y no hab�is querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atenci�n,... (Prov. 1, 24).

b) -Gracia eficaz.

Infundir� mi esp�ritu en vosotros y har� que os conduzc�is seg�n mis preceptos y observ�is y practiqu�is mis normas (Ez. 36, 27).

-La gracia actual suficiente que no va unida a la gracia eficaz, es concedida al hombre muchas veces para realizar actos sobrenaturales.

Y como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recib�is en vano la gracia de Dios (2 Cor. 6, 1).

�Vosotros siempre resist�s al Esp�ritu Santo! (Hch. 7, 51).

Aclaraci�n. Los hombres pueden muchas veces hacer obras moralmente buenas y, sin embargo, no las hacen. Es evidente que les es concedida una gracia suficiente que no va unida a la eficaz.

-Dios concede a los hombres ciertas gracias que no son eficaces, pero s� suficientes para poder realizar el fin para el cual se conceden.

�Qu� m�s se puede hacer ya a mi vi�a, que no se lo haya hecho yo? Yo esperaba que diese uvas. �Por qu� ha dado agraces? (Is. 5, 4).

��Ay de ti, Coraz�n! �Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sid�n se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que saco y ceniza se habr�an convertido� (Mt. 11, 21).

��Jerusal�n, Jerusal�n, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! �Cu�ntas veces he querido reunir a tus hijos, como gallina re�ne a sus pollos bajo las alas, y no hab�is querido!� (Mt. 23, 37).

Aclaraci�n. Reprender a los hombres por no haber hecho alguna cosa es afirmar impl�citamente que ten�an gracias suficientes para realizarlas.

-El hombre, en estado de naturaleza ca�da, puede perseverar hasta el fin con la gracia suficiente que Dios concede a los justos.

Permaneced en m�, como yo en vosotros (Jn. 15, 4).

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en m�, y yo en �l (Jn. 6, 56.)

Mant�nte fiel hasta la muerte y te dar� la corona de la vida (Apoc. 2, 10).

Pronto vendr�; mant�n con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona (Apoc. 3, 11).

...s�lo que manteng�is firmemente hasta mi vuelta lo que ya ten�is... (Apoc. 2, 25).

Aclaraci�n. Dios manda la perseverancia, pero concediendo su gracia, porque �l no manda imposibles.


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