Lo que debo a  la Renovación Carismática (Testimonio)


 

 

----Mensaje original-----

De: Rossana Velez

Enviado el: Lunes,
20 de Enero de 2003 11:52 a.m.

Asunto: Saludos a los MSC
Misioneros del Sagrado Corazón
desde la Biblioteca

 

 

¡¡Saludos!!

Les estoy escribiendo desde Puerto Rico. Mi nombre es Rossana Vélez y encontré su página de Internet porque estuve buscando las lecturas para la misa. Yo canto y toco el teclado en la misa dominical de 11:30 AM en mi parroquia (Santa Teresita del Niño Jesús del Barrio Colombia en Mayagüez, Puerto Rico) y siempre me gusta que las canciones que canto concuerden con las lecturas del día.

El motivo de mi carta es por una preocupación motivada por la lectura de uno de sus artículos en la sección de Escuela: Sectas en la Biblioteca. El articulo se llama: LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA Y LAS SECTAS URGE UNA ALTERNATIVA. Me preocupa en grande manera la forma en que se expresan de la Renovación. Puede ser que en algunos países, el movimiento carismático esté perdiendo su razón de ser, que es el de evangelizar y el de "avivar", por así decirlo, a la Iglesia.

Estoy muy de acuerdo en que, si se pierde el punto de vista de que somos católicos y que tenemos la obligación de dar a conocer a nuestra iglesia y dar a conocer el Espíritu Santo, darle la importancia que tienen los sacramentos y que la Santa Misa es la oración por excelencia, que NUNCA se deben sustituir la misa por las reuniones carismáticas (es decir, dejar de ir a misa porque "ya fui a la reunión y no necesito la misa"- lo cual es un error craso), ENTONCES se pierde la esencia de lo que es la Renovación y se tiene el peligro INMEDIATO de perder la fe en la autenticidad de la Iglesia Católica. Es entonces cuando aparece el demonio a introducir los errores de las sectas protestantes y es cuando, sutilmente, los carismáticos se vuelven protestantes, que en vez de "reavivar" la Iglesia de Cristo, lo que hacen es que se "fabrican" una nueva "iglesia" con los pretextos ya conocidos.

Les digo esto, porque yo fui parte integrante del ministerio de música del grupo de la Renovación Carismática de la Catedral de Mayagüez. En este grupo se nos inculcaba (por lo menos en el tiempo en que estuve participando, que fue de aproximadamente 8 años) la importancia de la Santa Misa, la importancia de la oración como método para alcanzar las virtudes teologales y la gracia, la importancia de los Sacramentos, la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en los Sacramentos, la importancia de La Virgen Santísima como madre de Jesús y como intercesora nuestra, el misterio de la Transubstanciación, o sea, la presencia REAL de nuestro Señor Jesucristo en las especies del pan y el vino luego de la consagración, en fin, hacía más católico al católico, le renovaba la fe en la Iglesia al que la había perdido y se la mantenía o aumentaba a los que ya la tenían. Si todo el movimiento carismático se mantuviera en oración, es decir, en AUTENTICA oración, NO sucedería esta aberración de "nacimiento" de cultos nuevos a raíz de la Renovación.

Esto lo estoy diciendo por convicción propia. Cuando yo entré a la renovación por primera vez, lo hice con mi mamá. Yo era una católica "tibia" que iba a misa por obligación y no por convicción. Es más, la misa me aburría de tal manera que estaba a punto de caer en el abismo del pentecostalismo, ya que mi padre era pentecostal. Mi mamá y mis hermanos somos católicos. Pero esa frialdad me tenía confundida: me decían que la misa era una fiesta, pero no me llenaba ni me alegraba. Que la Iglesia Católica era la Iglesia de Cristo, pero no sentía a Cristo en el templo.

Cuando entramos al movimiento, poco a poco le comencé a sentir gusto a la misa, empezamos a sentir las manifestaciones del Espíritu Santo y su acción dentro de la Iglesia, comencé a valorar lo que realmente se celebraba en misa, hemos experimentado sanción física y espiritual, le hemos encontrado sentido al evangelio y a otras muchas cosas que la Iglesia enseñaba y que yo no podía "entender", o por lo menos aceptar. Hemos visto cosas que se leen en el evangelio pasar en nuestras vidas. Por ejemplo, los dones del Espíritu Santo.

Yo personalmente tengo el don de lenguas. Y es un regalo por el que doy gracias a Dios, porque cuando estoy orando y estoy frente al Santísimo o en mi casa, me ayuda a orar cuando no encuentro palabras adecuadas. Solo comienzo a orar en lenguas e inmediatamente siento la presencia de Dios. Hay que aclarar que siempre lo hago cuando estoy a solas con Dios, NUNCA frente a la gente para buscar "gloria personal". En las reuniones carismáticas, cuando se comienza a alabar a Dios, todo el que tenga el don de lenguas puede hacerlo en voz alta, SIEMPRE con orden y recato y NUNCA gritando ni en desorden. Cuando se está en profunda oración comunitaria y hay gente orando en lenguas, se puede escuchar como si fueran ángeles los que están orando por lo hermoso que se escucha. He asistido a retiros y a misas de sanción, donde el Padre Emiliano Tardiff (que en paz descanse), quien tenía el don de sanción, era el que las oficiaba.

Es interesante que conozcan lo que me pasó una vez que asistí a uno estos retiros. Yo tenía la condición de amígdalas hipertróficas (amígdalas muy grandes), además de que ese día estaba sufriendo de una infección en la boca y tenía unas ampollitas que no me dejaban comer bien. En el momento en que se están efectuando sanaciones, siempre hay lo que se llama palabra de conocimiento, que es cuando el Espíritu Santo le da a conocer al que tiene el don de sanción las sanaciones que se están efectuando en ese momento. Pero no dice quien es la persona. Siempre dicen que hay alguna persona que se esta sanando de tal o cual cosa, y a veces dan otros detalles como lo que esta padeciendo la persona, etc.

Es cuestión de fe que la persona que esta sintiendo la sanción se levante o levante la mano y que dé su testimonio. Resulta, que en el momento en que se estaba efectuando la oración por sanción, yo sentía como algo tibio que recorrió mi cuerpo y sentía una paz interior inmensa: algo indescriptible. Estaban dando palabra de conocimiento de que había personas sanándose de diferentes cosas. No recuerdo de lo que se estaban sanando los demás, pero sí recuerdo muy bien que empezaron a decir de alguien que se estaba sanando de la boca.

Yo no entendía que era yo, porque muchas veces sentía esa misma sensación cuando oraba o cuando rezaba el Rosario y pensaba que lo que sentía era producto de la oración. Al final, todos los que sentían haberse sanado de algo levantaban la mano y algunos daban testimonio, y dijeron que todos los que sentían sanción lo habían manifestado, a excepción de la persona que se había sanado de la boca. Obviamente, como era yo, nadie más se había levantado. En fin, cuando terminó la oración era la hora de almuerzo. Yo no había podido comer nada porque me dolía la boca, pero cuando mi mamá me dio el sándwich para que me lo tratara de comer, en ese momento me di cuenta de que lo podía comer sin dolor, y me lo terminé. Le dije a mi mamá que no me dolía la boca. Pero todavía no sabíamos que era yo la de la sanción de la boca, o por lo menos no nos habíamos dado cuenta. Terminó el retiro y nadie se levantaba para testificar de la sanación de la boca, porque era yo y no lo entendía así.

En fin, después de varios meses, fui con mi mamá al doctor en una visita de rutina. Entonces, cuando el doctor me examinó la boca, inmediatamente se dirigió a mi mamá y la regañó diciéndole: "¿porqué le operaste las amígdalas a esta muchacha sin mi permiso expreso? ¡¡¡Sabes que te dije que no se las operaras!!!" Mi mamá, perpleja, le dijo que no me las había mandado a operar. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que la que se había sanado de la boca en el retiro era yo. Ella se lo dijo al doctor. Le explicó que habíamos ido a un retiro de sanción y que allí el Espíritu Santo realizó una operación de amígdalas en menos de un minuto y que me sanó de la infección que sufría.

En fin, ya no los aburro, pero si me pongo a escribir todo lo que le debo a la Renovación: aumento de la fe en la Iglesia Católica, aumento en la fe en Cristo Jesús, quien murió en la Cruz y derramó su sangre preciosa por nosotros, amor a la Santa Misa y a su significado, etcétera, etcétera, etcétera, escribiría un libro bien gordo. Me duele de gran manera el conocer que hay algunos que no le dan importancia a su fe católica y que se dejan engañar por el maligno (que obra como el ladrón en la noche, robándole la fe a los incautos) y que se separan de la iglesia con excusas fútiles y sin sentido. Además de esos que no están en auténtica oración y que utilizan la Renovación para impartir mentiras y confundir a la gente.

Aquí en Puerto Rico ocurrió eso una vez en Aguadilla, donde un grupo de la Renovación se enojó, por así decirlo, con la Iglesia (no recuerdo los detalles) y formaron su iglesia propia llamada Iglesia de la Renovación. En ese momento, el movimiento de la Renovación Carismática Católica tomó cartas en el asunto, y entonces comenzó a instruir más a los miembros a mantenerse en la Iglesia y a dar más énfasis en las enseñanzas de la Iglesia y en la oración y, hasta donde yo sé, hasta ahora no se ha vuelto a separar de la Iglesia Católica ningún otro grupo de la Renovación en Puerto Rico.

Pero este remedio se debe dar cuanto antes en otros países donde existe la Renovación, no sea que la "enfermedad sectista" se siga apoderando de los que buscan la verdad, no sólo dentro de la Renovación, sino también en todos los movimientos de la Iglesia. Quizás en su esencia, el movimiento de la Renovación ha sido como un "renacer" en la fe en la Iglesia por así decirlo, pero unos pocos quieren opacar eso con frutos que lo son de la carne y no son los del espíritu. Por favor, no menosprecien lo bueno que puede ofrecer la Renovación, que es muchísimo.

Yo personalmente le debo muchísimo a la Renovación, y le doy infinitas gracias a Dios, a quien le debo la vida, y a quien le agradezco muchísimo la oportunidad que me ha dado de pertenecer a la Renovación, y por la oportunidad que me ha dado y me da de participar activamente en Su Iglesia. Debemos orar más por la Iglesia y por que sus miembros crezcan más en la fe y en el conocimiento de la verdad, no sea que el ladrón de almas siga confundiendo y apoderándose de las almas buenas que buscan a Cristo.

¡Que Dios y la Virgen Santísima los bendiga y los acompañen siempre!

Su hermana en Cristo y María,
Rossana Vélez

 

 


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