Consecuencias emocionales, psicológicas y psiquiátricas del aborto
(9) ¿El aborto provoca problemas emocionales, psicológicos y psiquiátricos?
Sí, el aborto provoca serios problemas emocionales como:
Remordimientos – La mayoría de las mujeres que abortaron tuvieron sentimientos
de remordimiento por la falta del hijo que "debería haber dado a luz".
La salud psicológica y física de la mujer se ve afectada por el aborto de aquel que siempre será para ella, a lo largo de toda su vida, su propio hijo, haya o no nacido.
Los síntomas clínicos del remordimiento que ello provoca, varían y perduran
hasta muchos años después del horrendo crimen.
La Dra. Marie A. Peeterers-Ney afirma:
"En la literatura aparecen síntomas tales como (...) el del aniversario de la fecha del aborto o de las fecha en que hubiese nacido el bebé, con motivo del cual la mujer tiene dolores abdominales, migraña, afecciones psicológicas o disfunciones sexuales". (1)
El aborto marca para siempre, como lo confirman numerosos testimonios: "No sé por qué lo hice," declaró una mujer, "pero de lo que sí estoy segura es que aún no me recupero de esa experiencia. Las pesadillas no me dejan vivir en paz." (2)
Ansiedad y depresión – Las adolescentes son más propensas que las mujeres adultas a sufrir las secuelas psicológicas. Aunque la primera reacción puede ser de alivio por no estar más embarazada, la ansiedad, la depresión y el sentimiento de culpa, aparecen pronto.
Síndrome post-aborto – No cabe duda que la práctica del aborto provoca graves tensiones. La mujer posee un instinto materno dado por la misma naturaleza. Violentarlo significa acumular traumas que a veces se manifiestan poco después, pero en otras ocasiones quedan latentes y explotan años más tarde, en las formas más inesperadas como patologías y reacciones psicológicas anómalas.
Es cada día más evidente que, en algunos casos, la respuesta de la mujer a ese trauma es similar a la neurosis post-traumática ("post traumatic stress disorder") de algunos veteranos de guerra.
Algunos de estos reflejos son: angustia, ansiedad, uso de
drogas, pérdida de la autoestima, sentimiento de culpa, insomnio, pesadillas
aterradoras, abuso de fármacos, afecciones psicosomáticas, agotamiento,
dificultad de concentración, misantropía y depresión.
Este cuadro se agrava si la mujer intenta acallar su conciencia negando que el
aborto fue el asesinato de su propio hijo. El negarse a reconocer el propio
crimen provoca en ella reacciones psicológicas profundas y desencontradas, que
la catapultan a un estado de ansiedad, traumas nerviosos e irritabilidad casi
insoportable.
A su vez, la Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica
Universitaria de Würzburg (Alemania), señala que:
"tras un aborto se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos
de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto
inmotivado, estados de miedo y pesadillas. Frecuentemente, afirma, estos
fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo
cardíaco o de la tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o
calambres en el vientre. Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo
después, las pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos. Al 52 % de las
encuestadas les molesta ver a mujeres embarazadas porque les recuerdan sus
propios hijos abortados. En el 70 % de las mujeres surge una y otra vez el
pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera ahora. Además,
las encuestas arrojan proporciones de hasta 50 % de uniones que se rompen
después de un aborto." (3)
La Dra. Wanda Franz, de la Universidad de West Virginia (EE.UU.) indica el
remedio para las mujeres que alguna vez abortaron:
"Ante todo y principalmente, es necesario enfrentar la realidad de haber
cometido un aborto. La verdad es que, cuando una mujer acepta someterse a un
aborto, ella consiente en asistir a la ejecución de su propio hijo. Esa amarga
realidad... se opone a la realidad biológica de la mujer, que ha sido ordenada
precisamente para el cuidado y nutrición de su hijo, incluso no nacido. Asumir
el papel de "verdugo", especialmente de su propio hijo, sobre el cual ella misma
reconoce la responsabilidad de protegerlo, es extremadamente doloroso y difícil.
El aborto es todo lo contrario al orden natural de las cosas y automáticamente
induce a una sensación de culpa. La mujer debe, sin embargo, admitir su culpa
para poder convivir con ella". (4)
La Profesora María Esther Perea de Martínez cita el interesante testimonio de
la escritora alemana Karin Struk, quien tuvo cuatro niños y abortó uno. Después
de referirse a lo que denominó "una de las experiencias más espantosas de mi
vida", afirmó:
"Después del aborto descubrí que cualquier proceso de cura requiere la ayuda de
Dios. La presencia de Jesús era indispensable. Esta pieza que faltaba fue la que
me hizo reaccionar" (5)
(10) ¿También el padre sufre las consecuencias post-traumáticas del aborto?
Como refiere Eric Pastuszek, las investigaciones señalan que cuando un hombre
se da cuenta de que su hijo ha sido abortado, con frecuencia experimenta severas
reacciones negativas. Uno de estos padres así lo explicó:
"Usted probablemente haya leído acerca de lo que causaron a los veteranos de
Vietnam los sentimientos de culpa y las emociones reprimidas. Ellos lo llaman
'neurosis post-traumática'. Este fenómeno resulta básicamente de la intención de
acallar o suprimir el recuerdo de la reacción a la muerte y la violencia que los
rodeaba. Ese es el mismo tipo de reacción que tuve frente al aborto de mi
esposa". (6)
El “stress” que sufre el padre se intensifica cuando la ley le niega todo poder para proteger la vida de su hijo no nacido, como ocurre en los EE.UU, donde la Corte Suprema "determinó que lo que el Estado no tiene (el derecho a prohibir un aborto) no puede concederlo a nadie más." Ello implica "que no existen derechos naturales creados por la paternidad", al punto que una sentencia del Supremo Tribunal de California sugirió que el niño es "un patrimonio del Estado" y si éste no lo valora, "nadie más puede protegerlo, ni siquiera quién lo engendró". (7)
Una de las graves consecuencias de esta situación es que, "si el hombre sabe que no tiene ningún derecho, no crea un vínculo con ese bebé no nacido" y "no protege a la madre que necesita un apoyo de su marido para atravesar el embarazo". De ahí que "la mayor parte de las relaciones se quiebran después del aborto", el 80 % de acuerdo a una estadística de la Abortion Recovery Canada (8)
Notas:
1. Cfr. "Jornada por la Vida",
Ediciones de la Universidad Católica Argentina, "Los efectos psicológicos del
aborto en la Familia", 1999, p. 105
2. (Cfr. Reyes, Rosalía, "Aborto, la marca para siempre...", en "El Norte", Monterrey, México, 2-6-1999, en "Mitos y Realidades...", Mito Nº 10.)
3. Cfr. "Aborto y Angustia" en ACIPRENSA, 139/92, Madrid, España, 28-10-92, en "Mitos y Realidades del Aborto", op. cit., Mito Nº 1.
4. Cfr. "Pregunte y le responderemos", Río de Janeiro, Nº 405, febrero de 1966, artículo traducido por el Dr. Herbert Práxedes, Prof. Titular del Dep. de Medicina Clínica de la Facultad de Medicina de la U.F.F.
5. Cfr. María Esther Perea de Martínez, "Adolescencia sin trampas", Ed. Gladius, Mendoza, 2000.
6. Cfr. “A Mans Viewpoint on Abortion, Great Expectations", "Fall", 1998, pp. 1,4; Cfr. Eric Pastuszek, "Is the Fetus Human?", Rockford (IL). Tan Books and Publishers, 1993, p. 34.
7. Cfr. Harold O.J. Brown, "El Aborto: morir antes de nacer", Ed. ATE, Barcelona, 1983, pp. 97-98.
8. Cfr. Dra. Marie A. Peeterers-Ney, "Los efectos psicológicos del aborto en la familia", en "Jornada por la Vida", op. cit., p. 111.
(cortesía http://www.fadm.org.ar/)
