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Primera Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo

 

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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén

 

 

Capítulo 1
1:1
PABLO, apóstol de Jesucristo por la ordenación de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza;
1:2
A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor.
1:3
Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses á algunos que no enseñen diversa doctrina,
1:4
Ni presten atención á fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora.
1:5
Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida:
1:6
De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas pláticas;
1:7
Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman.
1:8
Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente;
1:9
Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
1:10
Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina;
1:11
Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual á mí me ha sido encargado.
1:12
Y doy gracias al que me fortificó, á Cristo Jesús nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio:
1:13
Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor é injuriador: mas fuí recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.
1:14
Mas la gracia de nuestro Señor fué más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús.
1:15
Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
1:16
Mas por esto fuí recibido á misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en Él para vida eterna.
1:17
Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
1:18
Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme á las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia;
1:19
Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe:
1:20
De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué á Satanás, para que aprendan á no blasfemar.


1Ti 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza,
1Ti 1:2 a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
1Ti 1:3 Al partir yo para Macedonia te rogué que permanecieras en Éfeso para que mandaras a algunos que no enseñasen doctrinas extrañas,
1Ti 1:4 ni dedicasen su atención a fábulas y genealogías interminables, que son más a propósito para promover disputas que para realizar el plan de Dios, fundado en la fe.
1Ti 1:5 El fin de este mandato es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.
1Ti 1:6 Algunos, desviados de esta línea de conducta, han venido a caer en una vana palabrería;
1Ti 1:7 pretenden ser maestros de la Ley sin entender lo que dicen ni lo que tan rotundamente afirman.
1Ti 1:8 Sí, ya sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley,
1Ti 1:9 teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos,
1Ti 1:10 adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina,
1Ti 1:11 según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.
1Ti 1:12 Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio,
1Ti 1:13 a mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré por ignorancia en mi infidelidad.
1Ti 1:14 Y la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús.
1Ti 1:15 Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo.
1Ti 1:16 Y si encontré misericordia fue para que en mí primeramente manifestase Jesucristo toda su paciencia y sirviera de ejemplo a los que habían de creer en él para obtener vida eterna.
1Ti 1:17 Al Rey de los siglos, al Dios inmortal, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
1Ti 1:18 Esta es la recomendación, hijo mío Timoteo, que yo te hago, de acuerdo con las profecías pronunciadas sobre ti anteriormente. Combate, penetrado de ellas, el buen combate,
1Ti 1:19 conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe;
1Ti 1:20 entre éstos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendiesen a no blasfemar.

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Capítulo 2

2:1
AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres;
2:2
Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
2:3
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador;
2:4
El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.
2:5
Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre;
2:6
El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:
2:7
De lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.
2:8
Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.
2:9
Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, ó perlas, ó vestidos costosos.
2:10
Sino de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.
2:11
La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
2:12
Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio.
2:13
Porque Adam fué formado el primero, después Eva;
2:14
Y Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión:
2:15
Empero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad y santidad, con modestia.



1Ti 2:1 Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres;
1Ti 2:2 por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad.
1Ti 2:3 Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador,
1Ti 2:4 que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.
1Ti 2:5 Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también,
1Ti 2:6 que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno,
1Ti 2:7 y de este testimonio - digo la verdad, no miento - yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad.
1Ti 2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.
1Ti 2:9 Así mismo que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos,
1Ti 2:10 sino con buenas obras, como conviene a mujeres que hacen profesión de piedad.
1Ti 2:11 La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión.
1Ti 2:12 No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio.
1Ti 2:13 Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar.
1Ti 2:14 Y el engañado no fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión.
1Ti 2:15 Con todo, se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad.

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Capítulo 3

3:1
PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea.
3:2
Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar;
3:3
No amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia;
3:4
Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;
3:5
(Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)
3:6
No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo.
3:7
También conviene que tenga buen testimonio de los extraños, porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo.
3:8
Los diáconos asimismo, deben ser honestos, no bilingües, no dados á mucho vino, no amadores de torpes ganancias;
3:9
Que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia.
3:10
Y éstos también sean antes probados; y así ministren, si fueren sin crimen.
3:11
Las mujeres asimismo, honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
3:12
Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
3:13
Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
3:14
Esto te escribo con esperanza que iré presto á ti:
3:15
Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.
3:16
Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.



1Ti 3:1 Es cierta esta afirmación: Si alguno aspira al cargo de epíscopo, desea una noble función.
1Ti 3:2 Es, pues, necesario que el epíscopo sea irreprensible, casado una sola vez, sobrio, sensato, educado, hospitalario, apto para enseñar,
1Ti 3:3 ni bebedor ni violento, sino moderado, enemigo de pendencias, desprendido del dinero,
1Ti 3:4 que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad;
1Ti 3:5 pues si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios?
1Ti 3:6 Que no sea neófito, no sea que, llevado por la soberbia, caiga en la misma condenación del Diablo.
1Ti 3:7 Es necesario también que tenga buena fama entre los de fuera, para que no caiga en descrédito y en las redes del Diablo.
1Ti 3:8 También los diáconos deben ser dignos, sin doblez, no dados a beber mucho vino ni a negocios sucios;
1Ti 3:9 que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura.
1Ti 3:10 Primero se les someterá a prueba y después, si fuesen irreprensibles, serán diáconos.
1Ti 3:11 Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.
1Ti 3:12 Los diáconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa.
1Ti 3:13 Porque los que ejercen bien el diaconado alcanzan un puesto honroso y grande entereza en la fe de Cristo Jesús.
1Ti 3:14 Te escribo estas cosas con la esperanza de ir pronto donde ti;
1Ti 3:15 pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.
1Ti 3:16 Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.

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Capítulo 4

4:1
EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios;
4:2
Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.
4:3
Que prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de las viandas que Dios crió para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.
4:4
Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias:
4:5
Porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.
4:6
Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.
4:7
Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad.
4:8
Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
4:9
Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida de todos.
4:10
Que por esto aun trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
4:11
Esto manda y enseña.
4:12
Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.
4:13
Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.
4:14
No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio.
4:15
Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
4:16
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.



1Ti 4:1 El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas,
1Ti 4:2 por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia;
1Ti 4:3 éstos prohíben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos con acción de gracias por los creyentes y por los que han conocido la verdad.
1Ti 4:4 Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias;
1Ti 4:5 pues queda santificado por la Palabra de Dios y por la oración.
1Ti 4:6 Su tú enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen ministro de Cristo Jesús, alimentado con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido fielmente.
1Ti 4:7 Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad.
1Ti 4:8 Los ejercicios corporales sirven para poco; en cambio la piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura.
1Ti 4:9 Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación:
1Ti 4:10 Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes.
1Ti 4:11 Predica y enseña estas cosas.
1Ti 4:12 Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza.
1Ti 4:13 Hasta que yo llegue, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza.
1Ti 4:14 No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros.
1Ti 4:15 Ocúpate en estas cosas; vive entregado a ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.
1Ti 4:16 Vela por ti mismo y por la enseñanza; persevera en estas disposiciones, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.

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Capítulo 5

5:1
NO reprendas al anciano, sino exhórtale como á padre: á los más jóvenes, como á hermanos;
5:2
A las ancianas, como á madres; á las jovencitas, como á hermanas, con toda pureza.
5:3
Honra á las viudas que en verdad son viudas.
5:4
Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.
5:5
Ahora, la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y día.
5:6
Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta.
5:7
Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprensión.
5:8
Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.
5:9
La viuda sea puesta en clase especial, no menos que de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido.
5:10
Que tenga testimonio en buenas obras; si crió hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido á los afligidos; si ha seguido toda buena obra.
5:11
Pero viudas más jóvenes no admitas: porque después de hacerse licenciosas contra Cristo, quieren casarse.
5:12
Condenadas ya, por haber falseado la primera fe.
5:13
Y aun también se acostumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.
5:14
Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.
5:15
Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.
5:16
Si algún fiel ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea gravada la iglesia; á fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son viudas.
5:17
Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
5:18
Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal.
5:19
Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos.
5:20
A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman.
5:21
Te requiero delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas inclinándote á la una parte.
5:22
No impongas de ligero las manos á ninguno, ni comuniques en pecados ajenos: consérvate en limpieza.
5:23
No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del estómago, y de tus continuas enfermedades.
5:24
Los pecados de algunos hombres, antes que vengan ellos á juicio, son manifiestos; mas á otros les vienen después.
5:25
Asimismo las buenas obras antes son manifiestas; y las que son de otra manera, no pueden esconderse.


1Ti 5:1 Al anciano no le reprendas con dureza, sino exhórtale como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos;
1Ti 5:2 a los ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
1Ti 5:3 Honra a las viudas, a las que son verdaderamente viudas.
1Ti 5:4 Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios.
1Ti 5:5 Pero la que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias y oraciones noche y día.
1Ti 5:6 La que, en cambio, está entregada a los placeres aunque viva, está muerta.
1Ti 5:7 Todo esto incúlcalo también, para que sean irreprensibles.
1Ti 5:8 Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel.
1Ti 5:9 Que la viuda que sea inscrita en el catálogo de las viudas no tenga menos de sesenta años, haya estado casada una sola vez,
1Ti 5:10 y tenga el testimonio de sus buenas obras: haber educado bien a los hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de buenas obras.
1Ti 5:11 Descarta, en cambio, a las viudas jóvenes, porque cuando les asaltan los placeres contrarios a Cristo, quieren casarse
1Ti 5:12 e incurren así en condenación por haber faltado a su compromiso anterior.
1Ti 5:13 Y además, estando ociosas, aprenden a ir de casa en casa; y no sólo están ociosas, sino que se vuelven también charlatanas y entrometidas, hablando de lo que no deben.
1Ti 5:14 Quiero, pues, que las jóvenes se casen, que tengan hijos y que gobiernen la propia casa y no den al adversario ningún motivo de hablar mal;
1Ti 5:15 pues ya algunas se han extraviado yendo en pos de Satanás.
1Ti 5:16 Si alguna creyente tiene viudas, atiéndalas ella misma y no las cargue a la Iglesia, a fin de que ésta pueda atender a las que sean verdaderamente viudas.
1Ti 5:17 Los presbíteros que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración, principalmente los que se afanan en la predicación y en la enseñanza.
1Ti 5:18 La Escritura, en efecto, dice: No pondrás bozal al buey que trilla, y también: El obrero tiene derecho a su salario.
1Ti 5:19 No admitas ninguna acusación contra un presbítero si no viene con el testimonio de dos o tres.
1Ti 5:20 A los culpables, repréndeles delante de todos, para que los demás cobren temor.
1Ti 5:21 Yo te conjuro en presencia de Dios, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, que observes estas recomendaciones sin dejarte llevar de prejuicios ni favoritismos.
1Ti 5:22 No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos. Consérvate puro.
1Ti 5:23 No bebas ya agua sola. Toma un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes indisposiciones.
1Ti 5:24 Los pecados de algunas personas son notorios aun antes de que sean investigados; en cambio los de otras, lo son solamente después.
1Ti 5:25 Del mismo modo las obras buenas son manifiestas; y las que no lo son, no pueden quedar ocultas.


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Capítulo 6

6:1
TODOS los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan á sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina.
6:2
Y los que tienen amos fieles, no los tengan en menos, por ser hermanos; antes sírvanles mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta.
6:3
Si alguno enseña otra cosa, y no asiente á sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad;
6:4
Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,
6:5
Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
6:6
Empero grande granjería es la piedad con contentamiento.
6:7
Porque nada hemos traído á este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
6:8
Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.
6:9
Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte.
6:10
Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
6:11
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.
6:12
Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, á la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.
6:13
Te mando delante de Dios, que da vida á todas las cosas, y de Jesucristo, que testificó la buena profesión delante de Poncio Pilato,
6:14
Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo:
6:15
La cual á su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores;
6:16
Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.
6:17
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:
6:18
Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen;
6:19
Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano á la vida eterna.
6:20
Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia:
6:21
La cual profesando algunos, fueron descaminados acerca de la fe. La gracia sea contigo. Amén. La primera epístola á Timoteo fué escrita de Laodicea, que es metrópoli de la Frigia Pacatiana.

  • 1Ti 6:1 Todos los que estén como esclavos bajo el yugo de la servidumbre consideren a sus dueños como dignos de todo respeto, para que no se blasfeme del nombre de Dios y de la doctrina.
    1Ti 6:2 Los que tengan dueños creyentes no les falten al respeto por ser hermanos, sino al contrario, que les sirvan todavía mejor por ser creyentes y amigos de Dios los que reciben sus servicios. Esto debes enseñar y recomendar.
    1Ti 6:3 Si alguno enseña otra cosa y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad,
    1Ti 6:4 está cegado por el orgullo y no sabe nada; sino que padece la enfermedad de las disputas y contiendas de palabras, de donde proceden las envidias, discordias, maledicencias, sospechas malignas,
    1Ti 6:5 discusiones sin fin propias de gentes que tienen la inteligencia corrompida, que están privados de la verdad y que piensan que la piedad es un negocio.
    1Ti 6:6 Y ciertamente es un gran negocio la piedad, con tal de que se contente con lo que tiene.
    1Ti 6:7 Porque nosotros no hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él.
    1Ti 6:8 Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso.
    1Ti 6:9 Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.
    1Ti 6:10 Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores.
    1Ti 6:11 Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura.
    1Ti 6:12 Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos.
    1Ti 6:13 Te recomiendo en la presencia de Dios que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan solemne testimonio,
    1Ti 6:14 que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo,
    1Ti 6:15 Manifestación que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores,
    1Ti 6:16 el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.
    1Ti 6:17 A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos;
    1Ti 6:18 que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad;
    1Ti 6:19 de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.
    1Ti 6:20 Timoteo, guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia;
    1Ti 6:21 algunos que la profesaban se han apartado de la fe. La gracia sea con vosotros.

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