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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
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Capítulo 1
1:1
PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:
1:2
Gracia sea á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
1:3
Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo:
1:4
Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor;
1:5
Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,
1:6
Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:
1:7
En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,
1:8
Que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;
1:9
Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo,
1:10
De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra:
1:11
En Él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,
1:12
Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo.
1:13
En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
1:14
Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.
1:15
Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos,
1:16
No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones;
1:17
Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;
1:18
Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
1:19
Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza,
1:20
La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,
1:21
Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero:
1:22
Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia,
1:23
La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos.

Eph 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús.
Eph 1:2 Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Eph 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo;
Eph 1:4 por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor;
Eph 1:5 eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,
Eph 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado.
Eph 1:7 En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia
Eph 1:8 que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
Eph 1:9 dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano,
Eph 1:10 para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra.
Eph 1:11 A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad,
Eph 1:12 para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo.
Eph 1:13 En él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa,
Eph 1:14 que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.
Eph 1:15 Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos,
Eph 1:16 no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones,
Eph 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente;
Eph 1:18 iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,
Eph 1:19 y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa,
Eph 1:20 que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos,
Eph 1:21 por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero.
Eph 1:22 Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia,
Eph 1:23 que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo.


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Capítulo 2

2:1
Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2:2
En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:
2:3
Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
2:4
Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
2:5
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;
2:6
Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,
2:7
Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
2:8
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
2:9
No por obras, para que nadie se gloríe.
2:10
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
2:11
Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne;
2:12
Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
2:13
Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
2:14
Porque Él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;
2:15
Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,
2:16
Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.
2:17
Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca:
2:18
Que por Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
2:19
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;
2:20
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;
2:21
En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:
2:22
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.


Eph 2:1 Y a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Eph 2:2 en los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes...
Eph 2:3 entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la Cólera...
Eph 2:4 Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amo,
Eph 2:5 estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia habéis sido salvados -
Eph 2:6 y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús,
Eph 2:7 a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Eph 2:8 Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios;
Eph 2:9 tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe.
Eph 2:10 En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.
Eph 2:11 Así que, recordad cómo en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, llamados incircuncisos por la que se llama circuncisión - por una operación practicada en la carne -,
Eph 2:12 estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Eph 2:13 Mas ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo.
Eph 2:14 Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad,
Eph 2:15 anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz,
Eph 2:16 y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad.
Eph 2:17 Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca.
Eph 2:18 Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.
Eph 2:19 Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,
Eph 2:20 edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,
Eph 2:21 en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor,
Eph 2:22 en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.

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Capítulo 3

3:1
POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles,
3:2
Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros,
3:3
A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve;
3:4
Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:
3:5
El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:
3:6
Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio:
3:7
Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia.
3:8
A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,
3:9
Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas.
3:10
Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos,
3:11
Conforme á la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor:
3:12
En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de Él.
3:13
Por tanto, pido que no desmayéis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.
3:14
Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo,
3:15
Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra,
3:16
Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.
3:17
Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor,
3:18
Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura,
3:19
Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
3:20
Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
3:21
A Él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.


Eph 3:1 Por lo cual yo, Pablo, el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles...
Eph 3:2 si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros:
Eph 3:3 cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de exponeros.
Eph 3:4 Según esto, leyéndolo podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo;
Eph 3:5 Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
Eph 3:6 que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio,
Eph 3:7 del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder.
Eph 3:8 A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo,
Eph 3:9 y esclarecer cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas,
Eph 3:10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia,
Eph 3:11 conforme al previo designio eterno que realizó en Cristo Jesús, Señor nuestro,
Eph 3:12 quien, mediante la fe en él, nos da valor para llegarnos confiadamente a Dios.
Eph 3:13 Por lo cual os ruego no os desaniméis a causa de las tribulaciones que por vosotros padezco, pues ellas son vuestra gloria.
Eph 3:14 Por eso doblo mis rodillas ante el Padre,
Eph 3:15 de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra,
Eph 3:16 para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior,
Eph 3:17 que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor,
Eph 3:18 podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad,
Eph 3:19 y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios.
Eph 3:20 A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros,
Eph 3:21 a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén.

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Capítulo 4

4:1
YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;
4:2
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
4:3
Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4:4
Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:
4:5
Un Señor, una fe, un bautismo,
4:6
Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
4:7
Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.
4:8
Por lo cual dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dió dones á los hombres.
4:9
(Y que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero á las partes más bajas de la tierra?
4:10
El que descendió, Él mismo es el que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas.)
4:11
Y Él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;
4:12
Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;
4:13
Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:
4:14
Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:
4:15
Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo;
4:16
Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.
4:17
Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido.
4:18
Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón:
4:19
Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
4:20
Mas vosotros no habéis aprendido así á Cristo:
4:21
Si empero lo habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, como la verdad está en Jesús,
4:22
A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error;
4:23
Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente,
4:24
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.
4:25
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
4:26
Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
4:27
Ni deis lugar al diablo.
4:28
El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.
4:29
Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.
4:30
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.
4:31
Toda amargura, y enojó, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
4:32
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Eph 4:1 Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados,
Eph 4:2 con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,
Eph 4:3 poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
Eph 4:4 Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados.
Eph 4:5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
Eph 4:6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
Eph 4:7 A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo.
Eph 4:8 Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres.
Eph 4:9 ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra?
Eph 4:10 Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.
Eph 4:11 El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,
Eph 4:12 para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo,
Eph 4:13 hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.
Eph 4:14 Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error,
Eph 4:15 antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo,
Eph 4:16 de quien todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor.
Eph 4:17 Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente,
Eph 4:18 sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza
Eph 4:19 los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas.
Eph 4:20 Pero no es éste el Cristo que vosotros habéis aprendido,
Eph 4:21 si es que habéis oído hablar de él y en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús
Eph 4:22 a despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias,
Eph 4:23 a renovar el espíritu de vuestra mente,
Eph 4:24 y a revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.
Eph 4:25 Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros.
Eph 4:26 Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados,
Eph 4:27 ni deis ocasión al Diablo.
Eph 4:28 El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos, haciendo algo útil para que pueda hacer partícipe al que se halle en necesidad.
Eph 4:29 No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen.
Eph 4:30 No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención.
Eph 4:31 Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros.
Eph 4:32 Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo.


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Capítulo 5

5:1
SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:
5:2
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
5:3
Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos;
5:4
Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
5:5
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
5:6
Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
5:7
No seáis pues aparceros con ellos;
5:8
Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,
5:9
(Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)
5:10
Aprobando lo que es agradable al Señor.
5:11
Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.
5:12
Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
5:13
Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es.
5:14
Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
5:15
Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;
5:16
Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.
5:17
Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
5:18
Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;
5:19
Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
5:20
Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:
5:21
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
5:22
Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
5:23
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y Él es el que da la salud al cuerpo.
5:24
Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.
5:25
Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
5:26
Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
5:27
Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
5:28
Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.
5:29
Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;
5:30
Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
5:31
Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.
5:32
Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.
5:33
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.


Eph 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos,
Eph 5:2 y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma.
Eph 5:3 La fornicación, y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos.
Eph 5:4 Lo mismo de la grosería, las necedades o las chocarrerías, cosas que no están bien; sino más bien, acciones de gracias.
Eph 5:5 Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso - que es ser idólatra - participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.
Eph 5:6 Que nadie os engañe con vanas razones, pues por eso viene le cólera de Dios sobre los rebeldes.
Eph 5:7 No tengáis parte con ellos.
Eph 5:8 Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz;
Eph 5:9 pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
Eph 5:10 Examinad qué es lo que agrada al Señor,
Eph 5:11 y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas.
Eph 5:12 Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da vergüenza;
Eph 5:13 pero, al ser denunciadas, se manifiestan a la luz.
Eph 5:14 Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.
Eph 5:15 Así pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes;
Eph 5:16 aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos.
Eph 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad de Señor.
Eph 5:18 No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu.
Eph 5:19 Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor,
Eph 5:20 dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Eph 5:21 Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.
Eph 5:22 Las mujeres a sus maridos, como al Señor,
Eph 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo.
Eph 5:24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.
Eph 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,
Eph 5:26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,
Eph 5:27 y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.
Eph 5:28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.
Eph 5:29 Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,
Eph 5:30 pues somos miembros de su Cuerpo.
Eph 5:31 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.
Eph 5:32 Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.
Eph 5:33 En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.

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Capítulo 6

6:1
HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo.
6:2
Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,
6:3
Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
6:4
Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
6:5
Siervos, obedeced á vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como á Cristo;
6:6
No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios;
6:7
Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no á los hombres;
6:8
Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo ó sea libre.
6:9
Y vosotros, amos, haced á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con Él.
6:10
Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.
6:11
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
6:12
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.
6:13
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo.
6:14
Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia.
6:15
Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz;
6:16
Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
6:17
Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios;
6:18
Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos,
6:19
Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio,
6:20
Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de Él, como debo hablar.
6:21
Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor:
6:22
Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo tocante á nosotros, y que consuele vuestros corazones.
6:23
Paz sea á los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
6:24
Gracia sea con todos los que aman á nuestro Señor Jesucristo en sinceridad. Amén. Escrita de Roma á los Efesios por Tichîco.

  • Eph 6:1 Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo.
    Eph 6:2 Honra a tu padre y a tu madre, tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa:
    Eph 6:3 Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra.
    Eph 6:4 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.
    Eph 6:5 Esclavos, obedeced a vuestros amos de este mundo con respeto y temor, con sencillez de corazón, como a Cristo,
    Eph 6:6 no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios;
    Eph 6:7 de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres;
    Eph 6:8 conscientes de que cada cual será recompensado por el Señor según el bien que hiciere: sea esclavo, sea libre.
    Eph 6:9 Amos, obrad de la misma manera con ellos, dejando las amenazas; teniendo presente que está en los cielos el Amo vuestro y de ellos, y que en él no hay acepción de personas.
    Eph 6:10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder.
    Eph 6:11 Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo.
    Eph 6:12 Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas.
    Eph 6:13 Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes.
    Eph 6:14 ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza,
    Eph 6:15 calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz,
    Eph 6:16 embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno.
    Eph 6:17 Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios;
    Eph 6:18 siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos,
    Eph 6:19 y también por mí, para que me sea dada la Palabra al abrir mi boca y pueda dar a conocer con valentía el Misterio del Evangelio,
    Eph 6:20 del cual soy embajador entre cadenas, y pueda hablar de él valientemente como conviene.
    Eph 6:21 Para que también vosotros sepáis cómo me va y qué hago, os informará de todo Tíquico, el hermano querido y fiel ministro en el Señor,
    Eph 6:22 a quien envío donde vosotros expresamente para que sepáis de nosotros y consuele vuestros corazones.
    Eph 6:23 Paz a los hermanos, y caridad con fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
    Eph 6:24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en la vida incorruptible.

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