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- ir a midrashim Capítulo 1
1:1
ESTOS son los
nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob; cada uno
entró con su familia.
1:2
Rubén, Simeón,
Leví y Judá;
1:3
Issachâr,
Zabulón y Benjamín;
1:4
Dan y
Nephtalí, Gad y Aser.
1:5
Y todas las
almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y José estaba en
Egipto.
1:6
Y murió José,
y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
1:7
Y los hijos
de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y corroborados en
extremo; y llenóse la tierra de ellos.
1:8
Levantóse
entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual dijo á su
pueblo:
1:9
He aquí, el pueblo
de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros:
1:10
Ahora, pues,
seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo
guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y
se vaya de la tierra.
1:11
Entonces
pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y
edificaron á Faraón las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses.
1:12
Empero cuanto
más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que estaban ellos
fastidiados de los hijos de Israel.
1:13
Y los
Egipcios hicieron servir á los hijos de Israel con dureza:
1:14
Y amargaron
su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del
campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.
1:15
Y habló el
rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba
Siphra, y otra Phúa, y díjoles:
1:16
Cuando
parteareis á las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si
fuere hija, entonces viva.
1:17
Mas las
parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino
que reservaban la vida á los niños.
1:18
Y el rey de
Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que
habéis reservado la vida á los niños?
1:19
Y las
parteras respondieron á Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las
Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga á ellas.
1:20
Y Dios hizo
bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran
manera.
1:21
Y por haber
las parteras temido á Dios, él les hizo casas.
1:22
Entonces
Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere,
y á toda hija reservad la vida.
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Capítulo 2
2:1
UN varón de
la familia de Leví fué, y tomó por mujer una hija de Leví:
2:2
La cual
concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole escondido tres
meses.
2:3
Pero no
pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, y calafateóla con
pez y betún, y colocó en ella al niño, y púsolo en un carrizal á la orilla del
río:
2:4
Y paróse una
hermana suya á lo lejos, para ver lo que le acontecería.
2:5
Y la hija de
Faraón descendió á lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del
río, vió ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya á que la
tomase.
2:6
Y como la
abrió, vió al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él,
dijo: De los niños de los Hebreos es éste.
2:7
Entonces su
hermana dijo á la hija de Faraón: ¿Iré á llamarte un ama de las Hebreas, para
que te críe este niño?
2:8
Y la hija de
Faraón respondió: Ve. Entonces fué la doncella, y llamó á la madre del niño;
2:9
A la cual
dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la
mujer tomó al niño, y criólo.
2:10
Y como creció
el niño, ella lo trajo á la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y púsole por
nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.
2:11
Y en aquellos
días acaeció que, crecido ya Moisés, salió á sus hermanos, y vió sus cargas: y
observó á un Egipcio que hería á uno de los Hebreos, sus hermanos.
2:12
Y miró á
todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al Egipcio, y escondiólo en
la arena.
2:13
Y salió al
día siguiente, y viendo á dos Hebreos que reñían, dijo al que hacía la injuria:
¿Por qué hieres á tu prójimo?
2:14
Y él
respondió: ¿Quién te ha puesto á ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿piensas
matarme como mataste al Egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo:
Ciertamente esta cosa es descubierta.
2:15
Y oyendo
Faraón este negocio, procuró matar á Moisés: mas Moisés huyó de delante de
Faraón, y habitó en la tierra de Madián; y sentóse junto á un pozo.
2:16
Tenía el
sacerdote de Madián siete hijas, las cuales vinieron á sacar agua, para llenar
las pilas y dar de beber á las ovejas de su padre.
2:17
Mas los
pastores vinieron, y echáronlas: Entonces Moisés se levantó y defendiólas, y abrevó
sus ovejas.
2:18
Y volviendo
ellas á Ragüel su padre, díjoles él: ¿Por qué habéis hoy venido tan presto?
2:19
Y ellas
respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también
nos sacó el agua, y abrevó las ovejas.
2:20
Y dijo á sus
hijas: ¿Y dónde está? ¿por qué habéis dejado ese hombre? llamadle para que coma
pan.
2:21
Y Moisés
acordó en morar con aquel varón; y él dió á Moisés á su hija Séphora:
2:22
La cual le
parió un hijo, y él le puso por nombre Gersom: porque dijo: Peregrino soy en
tierra ajena.
2:23
Y aconteció
que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel
suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de
ellos con motivo de su servidumbre.
2:24
Y oyó Dios el
gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
2:25
Y miró Dios á
los hijos de Israel, y reconociólos Dios.
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Capítulo 3
3:1
Y APACENTANDO
Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas
detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios.
3:2
Y
apareciósele el Angel de el Altísimo en una llama de fuego en medio de una
zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3:3
Entonces
Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no
se quema.
3:4
Y viendo el
Altísimo que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés,
Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
3:5
Y dijo: No te
llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás,
tierra santa es.
3:6
Y dijo: Yo
soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob.
Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.
3:7
Y dijo el
Altísimo: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído
su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:
3:8
Y he
descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra
á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los lugares del
Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo.
3:9
El clamor,
pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la
opresión con que los Egipcios los oprimen.
3:10
Ven por tanto
ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de
Israel, de Egipto.
3:11
Entonces
Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de
Egipto á los hijos de Israel?
3:12
Y él le
respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he
enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios
sobre este monte.
3:13
Y dijo Moisés
á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de
vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su
nombre? ¿qué les responderé?
3:14
Y respondió
Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO
SOY me ha enviado á vosotros.
3:15
Y dijo más
Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: el Altísimo, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha
enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por
todos los siglos.
3:16
Ve, y junta
los ancianos de Israel, y diles: el Altísimo, el Dios de vuestros padres, el
Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De cierto os he
visitado, y visto lo que se os hace en Egipto;
3:17
Y he dicho:
Yo os sacaré de la aflicción de Egipto á la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y
del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, á una tierra que
fluye leche y miel.
3:18
Y oirán tu
voz; é irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: el
Altísimo, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos
ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos á el Altísimo
nuestro Dios.
3:19
Mas yo sé que
el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.
3:20
Empero yo
extenderé mi mano, y heriré á Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y
entonces os dejará ir.
3:21
Y yo daré á
este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando os partiereis, no
salgáis vacíos:
3:22
Sino que
demandará cada mujer á su vecina y á su huéspeda vasos de plata, vasos de oro,
y vestidos: los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas, y
despojaréis á Egipto.
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Capítulo 4
4:1
ENTONCES
Moisés respondió, y dijo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz;
porque dirán: No te ha aparecido el Altísimo.
4:2
Y el Altísimo
dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
4:3
Y él le dijo:
échala en tierra. Y él la echó en tierra, y tornóse una culebra: y Moisés huía
de ella.
4:4
Entonces dijo
el Altísimo á Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su
mano, y tomóla, y tornóse vara en su mano.
4:5
Por esto
creerán que se te ha aparecido el Altísimo, el Dios de tus padres, el Dios de
Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
4:6
Y díjole más
el Altísimo: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y
como la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.
4:7
Y dijo:
Vuelve á meter tu mano en tu seno: y él volvió á meter su mano en su seno; y
volviéndola á sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne.
4:8
Si
aconteciere, que no te creyeren, ni obedecieren á la voz de la primera señal,
creerán á la voz de la postrera.
4:9
Y si aún no
creyeren á estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río, y
derrámalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomarás del río, se
volverán sangre en la tierra.
4:10
Entonces dijo
Moisés á el Altísimo: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de
anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla
y torpe de lengua.
4:11
Y el Altísimo
le respondió: ¿Quién dió la boca al hombre? ¿ó quién hizo al mudo y al sordo,
al que ve y al ciego? ¿no soy yo el Altísimo?
4:12
Ahora pues,
ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
4:13
Y él dijo:
¡Ay Señor! envía por mano del que has de enviar.
4:14
Entonces el
Altísimo se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo á tu hermano Aarón,
Levita, y que él hablará? Y aun he aquí que él te saldrá á recibir, y en
viéndote, se alegrará en su corazón.
4:15
Tú hablarás á
él, y pondrás en su boca las palabras, y yo seré en tu boca y en la suya, y os
enseñaré lo que hayáis de hacer.
4:16
Y él hablará
por ti al pueblo; y él te será á ti en lugar de boca, y tú serás para él en
lugar de Dios.
4:17
Y tomarás
esta vara en tu mano, con la cual harás las señales.
4:18
Así se fué
Moisés, y volviendo á su suegro Jethro, díjole: Iré ahora, y volveré á mis
hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jethro dijo á Moisés: Ve
en paz.
4:19
Dijo también
el Altísimo á Moisés en Madián: Ve, y vuélvete á Egipto, porque han muerto
todos los que procuraban tu muerte.
4:20
Entonces
Moisés tomó su mujer y sus hijos, y púsolos sobre un asno, y volvióse á tierra
de Egipto: tomó también Moisés la vara de Dios en su mano.
4:21
Y dijo el
Altísimo á Moisés: Cuando hubiereis vuelto á Egipto, mira que hagas delante de
Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano: yo empero endureceré su
corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.
4:22
Y dirás á
Faraón: el Altísimo ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23
Ya te he
dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir:
he aquí yo voy á matar á tu hijo, tu primogénito.
4:24
Y aconteció
en el camino, que en una posada le salió al encuentro el Altísimo, y quiso
matarlo.
4:25
Entonces
Séphora cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y echólo á
sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
4:26
Así le dejó
luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, á causa de la circuncisión.
4:27
Y el Altísimo
dijo á Aarón: Ve á recibir á Moisés al desierto. Y él fue, y encontrólo en el
monte de Dios, y besóle.
4:28
Entonces
contó Moisés á Aarón todas las palabras de el Altísimo que le enviaba, y todas las
señales que le había dado.
4:29
Y fueron
Moisés y Aarón, y juntaron todos los ancianos de los hijos de Israel:
4:30
Y habló Aarón
todas las palabras que el Altísimo había dicho á Moisés, é hizo las señales
delante de los ojos del pueblo.
4:31
Y el pueblo
creyó: y oyendo que el Altísimo había visitado los hijos de Israel, y que había
visto su aflicción, inclináronse y adoraron.
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Capítulo 5
5:1
DESPUÉS
entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: el Altísimo, el Dios de Israel,
dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto.
5:2
Y Faraón
respondió: ¿Quién es el Altísimo, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel?
Yo no conozco á el Altísimo, ni tampoco dejaré ir á Israel.
5:3
Y ellos dijeron:
El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres
días por el desierto, y sacrificaremos á el Altísimo nuestro Dios; porque no
venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada.
5:4
Entonces el
rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su
obra? idos á vuestros cargos.
5:5
Dijo también
Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis
cesar de sus cargos.
5:6
Y mandó
Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á su cargo,
y á sus gobernadores, diciendo:
5:7
De aquí
adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de
ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja:
5:8
Y habéis de ponerles
la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque
están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos á
nuestro Dios.
5:9
Agrávese la
servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras
de mentira.
5:10
Y saliendo
los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo:
Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja.
5:11
Id vosotros,
y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea.
5:12
Entonces el
pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de
paja.
5:13
Y los
cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en
su día, como cuando se os daba paja.
5:14
Y azotaban á
los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían
puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de
ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
5:15
Y los
capataces de los hijos de Israel vinieron á Faraón, y se quejaron á él,
diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos?
5:16
No se da paja
á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos
son azotados, y tu pueblo cae en falta.
5:17
Y él
respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y sacrifiquemos
á el Altísimo.
5:18
Id pues
ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del ladrillo.
5:19
Entonces los
capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, habiéndoseles dicho:
No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
5:20
Y encontrando
á Moisés y á Aarón, que estaban á la vista de ellos cuando salían de Faraón,
5:21
Dijéronles:
Mire el Altísimo sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor
delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que
nos maten.
5:22
Entonces
Moisés se volvió á el Altísimo, y dijo: Señor, ¿por qué afliges á este pueblo?
¿para qué me enviaste?
5:23
Porque desde
que yo vine á Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido á este pueblo; y
tú tampoco has librado á tu pueblo.
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Capítulo 6
6:1
el Altísimo
respondió á Moisés: Ahora verás lo que yo haré á Faraón; porque con mano fuerte
los ha de dejar ir; y con mano fuerte los ha de echar de su tierra.
6:2
Habló todavía
Dios á Moisés, y díjole: Yo soy el Altísimo;
6:3
Y aparecí á
Abraham, á Isaac y á Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre
el Altísimo no me notifiqué á ellos.
6:4
Y también
establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que
fueron extranjeros, y en la cual peregrinaron.
6:5
Y asimismo yo
he oído el gemido de los hijos de Israel, á quienes hacen servir los Egipcios,
y heme acordado de mi pacto.
6:6
Por tanto
dirás á los hijos de Israel: YO el Altísimo; y yo os sacaré de debajo de las
cargas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo
extendido, y con juicios grandes:
6:7
Y os tomaré
por mi pueblo y seré vuestro Dios: y vosotros sabréis que yo soy el Altísimo
vuestro Dios, que os saco de debajo de las cargas de Egipto:
6:8
Y os meteré
en la tierra, por la cual alcé mi mano que la daría á Abraham, á Isaac y á
Jacob: y yo os la daré por heredad. YO el Altísimo.
6:9
De esta manera
habló Moisés á los hijos de Israel: mas ellos no escuchaban á Moisés á causa de
la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.
6:10
Y habló el
Altísimo á Moisés, diciendo:
6:11
Entra, y
habla á Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra á los hijos de Israel.
6:12
Y respondió
Moisés delante de el Altísimo, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me
escuchan: ¿cómo pues me escuchará Faraón, mayormente siendo yo incircunciso de
labios?
6:13
Entonces el
Altísimo habló á Moisés y á Aarón, y dióles mandamiento para los hijos de
Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen á los hijos de Israel de
la tierra de Egipto.
6:14
Estas son las
cabezas de las familias de sus padres. Los hijos de Rubén, el primogénito de
Israel: Hanoch y Phallú, Hezrón y Carmi: estas son las familias de Rubén.
6:15
Los hijos de
Simeón: Jemuel, y Jamín, y Ohad, y Jachîn, y Zoar, y Saúl, hijo de una Cananea:
estas son las familias de Simeón.
6:16
Y estos son
los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, y Coath, y Merari: Y
los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.
6:17
Y los hijos
de Gersón: Libni, y Shimi, por sus familias.
6:18
Y los hijos
de Coath: Amram, é Izhar, y Hebrón, y Uzziel. Y los años de la vida de Coath
fueron ciento treinta y tres años.
6:19
Y los hijos
de Merari: Mahali, y Musi: estas son las familias de Leví por sus linajes.
6:20
Y Amram tomó
por mujer á Jochêbed su tía, la cual le parió á Aarón y á Moisés. Y los años de
la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
6:21
Y los hijos
de Izhar: Cora, y Nepheg y Zithri.
6:22
Y los hijos
de Uzziel: Misael, y Elzaphán y Zithri.
6:23
Y tomóse
Aarón por mujer á Elisabeth, hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual le parió
á Nadab, y á Abiú, y á Eleazar, y á Ithamar.
6:24
Y los hijos
de Cora: Assir, y Elcana, y Abiasaph: estas son las familias de los Coritas.
6:25
Y Eleazar,
hijo de Aarón, tomó para sí mujer de las hijas de Phutiel, la cual le parió á
Phinees: Y estas son las cabezas de los padres de los Levitas por sus familias.
6:26
Este es aquel
Aarón y aquel Moisés, á los cuales el Altísimo dijo: Sacad á los hijos de
Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones.
6:27
Estos son los
que hablaron á Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto á los hijos de
Israel. Moisés y Aarón fueron éstos.
6:28
Cuando el
Altísimo habló á Moisés en la tierra de Egipto,
6:29
Entonces el
Altísimo habló á Moisés, diciendo: Yo soy el Altísimo; di á Faraón rey de
Egipto todas las cosas que yo te digo á ti.
6:30
Y Moisés
respondió delante de el Altísimo: He aquí, yo soy incircunciso de labios, ¿cómo
pues me ha de oír Faraón?
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Capítulo 7
7:1
el Altísimo
dijo á Moisés: Mira, yo te he constituído dios para Faraón, y tu hermano Aarón
será tu profeta.
7:2
Tú dirás
todas las cosas que yo te mandaré, y Aarón tu hermano hablará á Faraón, para
que deje ir de su tierra á los hijos de Israel.
7:3
Y yo endureceré
el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis
maravillas.
7:4
Y Faraón no
os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré á mis ejércitos, mi
pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.
7:5
Y sabrán los
Egipcios que yo soy el Altísimo, cuando extenderé mi mano sobre Egipto, y
sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos.
7:6
E hizo Moisés
y Aarón como el Altísimo les mandó: hiciéronlo así.
7:7
Y era Moisés
de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron á
Faraón.
7:8
Y habló el
Altísimo á Moisés y á Aarón, diciendo:
7:9
Si Faraón os
respondiere diciendo, Mostrad milagro; dirás á Aarón: Toma tu vara, y échala
delante de Faraón, para que se torne culebra.
7:10
Vinieron,
pues, Moisés y Aarón á Faraón, é hicieron como el Altísimo lo había mandado: y
echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y tornóse culebra.
7:11
Entonces
llamó también Faraón sabios y encantadores; é hicieron también lo mismo los
encantadores de Egipto con sus encantamientos;
7:12
Pues echó
cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: mas la vara de Aarón devoró
las varas de ellos.
7:13
Y el corazón
de Faraón se endureció, y no los escuchó; como el Altísimo lo había dicho.
7:14
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no quiere dejar
ir al pueblo.
7:15
Ve por la
mañana á Faraón, he aquí que él sale á las aguas; y tú ponte á la orilla del río
delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,
7:16
Y dile: el
Altísimo el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi
pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has
querido oir.
7:17
Así ha dicho
el Altísimo: En esto conocerás que yo soy el Altísimo: he aquí, yo heriré con
la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en
sangre:
7:18
Y los peces
que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de
beber el agua del río.
7:19
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Di á Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de
Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos
sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por
toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.
7:20
Y Moisés y
Aarón hicieron como el Altísimo lo mandó; y alzando la vara hirió las aguas que
había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que
había en el río se convirtieron en sangre.
7:21
Asimismo los
peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que los Egipcios no
podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
7:22
Y los
encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazón
de Faraón se endureció, y no los escuchó; como el Altísimo lo había dicho.
7:23
Y tornando
Faraón volvióse á su casa, y no puso su corazón aun en esto.
7:24
Y en todo
Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de
las aguas del río.
7:25
Y
cumpliéronse siete días después que el Altísimo hirió el río.
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Capítulo 8
8:1
ENTONCES el
Altísimo dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: el Altísimo ha dicho así: Deja
ir á mi pueblo, para que me sirvan.
8:2
Y si no lo
quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos:
8:3
Y el río
criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama,
y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus
hornos, y en tus artesas:
8:4
Y las ranas
subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
8:5
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos,
arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de Egipto.
8:6
Entonces
Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que
cubrieron la tierra de Egipto.
8:7
Y los
encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir ranas
sobre la tierra de Egipto.
8:8
Entonces
Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Orad á el Altísimo que quite las
ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que sacrifique á el
Altísimo.
8:9
Y dijo Moisés
á Faraón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus siervos, y por tu
pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente
se queden en el río?
8:10
Y él dijo:
Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme á tu palabra, para que conozcas
que no hay como el Altísimo nuestro Dios:
8:11
Y las ranas
se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se
quedarán en el río.
8:12
Entonces
salieron Moisés y Aarón de con Faraón, y clamó Moisés á el Altísimo sobre el
negocio de las ranas que había puesto á Faraón.
8:13
E hizo el
Altísimo conforme á la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de
los cortijos, y de los campos.
8:14
Y las juntaron
en montones, y apestaban la tierra.
8:15
Y viendo
Faraón que le habían dado reposo, agravó su corazón, y no los escuchó; como el
Altísimo lo había dicho.
8:16
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la
tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.
8:17
Y ellos lo
hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la
tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo
el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.
8:18
Y los
encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos;
mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las bestias.
8:19
Entonces los
magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se
endureció, y no los escuchó; como el Altísimo lo había dicho.
8:20
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale á
las aguas; y dile: el Altísimo ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me
sirva.
8:21
Porque si no
dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus siervos, y
sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los
Egipcios se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde
ellos estuvieren.
8:22
Y aquel día
yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna
suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy el Altísimo en
medio de la tierra.
8:23
Y yo pondré
redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
8:24
Y el Altísimo
lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de
Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la
tierra fué corrompida á causa de ellas.
8:25
Entonces
Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Andad, sacrificad á vuestro Dios en
la tierra.
8:26
Y Moisés
respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos á el Altísimo
nuestro Dios la abominación de los Egipcios. He aquí, si sacrificáramos la
abominación de los Egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
8:27
Camino de
tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á el Altísimo nuestro Dios,
como él nos dirá.
8:28
Y dijo Faraón:
Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á el Altísimo vuestro Dios en el
desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí.
8:29
Y respondió
Moisés: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á el Altísimo que las
diversas suertes de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo
mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo á sacrificar á
el Altísimo.
8:30
Entonces
Moisés salió de con Faraón, y oró á el Altísimo.
8:31
Y el Altísimo
hizo conforme á la palabra de Moisés; y quitó todas aquellas moscas de Faraón,
y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.
8:32
Mas Faraón
agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
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Capítulo 9
9:1
ENTONCES el Altísimo
dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: el Altísimo, el Dios de los Hebreos,
dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;
9:2
Porque si no
lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún,
9:3
He aquí la
mano de el Altísimo será sobre tus ganados que están en el campo, caballos,
asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima:
9:4
Y el Altísimo
hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada
muera de todo lo de los hijos de Israel.
9:5
Y el Altísimo
señaló tiempo, diciendo: Mañana hará el Altísimo esta cosa en la tierra.
9:6
Y el día
siguiente el Altísimo hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del
ganado de los hijos de Israel no murió uno.
9:7
Entonces Faraón
envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas
el corazón de Faraón se agravó, y no dejó ir al pueblo.
9:8
Y el Altísimo
dijo á Moisés y á Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y espárzala
Moisés hacia el cielo delante de Faraón:
9:9
Y vendrá á
ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que
cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de
Egipto.
9:10
Y tomaron la
ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla Moisés hacia el
cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así en los hombres
como en las bestias.
9:11
Y los magos
no podían estar delante de Moisés á causa de los tumores, porque hubo
sarpullido en los magos y en todos los Egipcios.
9:12
Y el Altísimo
endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como el Altísimo lo había dicho á
Moisés.
9:13
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile:
el Altísimo, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me
sirva.
9:14
Porque yo
enviaré esta vez todas mis plagas á tu corazón, sobre tus siervos, y sobre tu
pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.
9:15
Porque ahora
yo extenderé mi mano para herirte á ti y á tu pueblo de pestilencia, y serás
quitado de la tierra.
9:16
Y á la verdad
yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en
toda la tierra.
9:17
¿Todavía te
ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
9:18
He aquí que
mañana á estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca fué en
Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.
9:19
Envía, pues,
á recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre ó animal
que se hallare en el campo, y no fuere recogido á casa, el granizo descenderá
sobre él, y morirá.
9:20
De los
siervos de Faraón el que temió la palabra de el Altísimo, hizo huir sus criados
y su ganado á casa:
9:21
Mas el que no
puso en su corazón la palabra de el Altísimo, dejó sus criados y sus ganados en
el campo.
9:22
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda
la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la
hierba del campo en el país de Egipto.
9:23
Y Moisés
extendió su vara hacia el cielo, y el Altísimo hizo tronar y granizar, y el
fuego discurría por la tierra; y llovió el Altísimo granizo sobre la tierra de
Egipto.
9:24
Hubo pues
granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda
la tierra de Egipto desde que fué habitada.
9:25
Y aquel
granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así
hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del campo, y
desgajó todos los árboles del país.
9:26
Solamente en
la tierra de Gosén, donde los hijos de Israel estaban, no hubo granizo.
9:27
Entonces
Faraón envió á llamar á Moisés y á Aarón, y les dijo: He pecado esta vez: el
Altísimo es justo, y yo y mi pueblo impíos.
9:28
Orad á el
Altísimo: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os
detendréis más.
9:29
Y respondióle
Moisés: En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos á el Altísimo, y los
truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de el Altísimo es
la tierra.
9:30
Mas yo sé que
ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios el Altísimo.
9:31
El lino,
pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el
lino en caña.
9:32
Mas el trigo
y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos.
9:33
Y salido
Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á el Altísimo, y cesaron
los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
9:34
Y viendo
Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en
pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos.
9:35
Y el corazón
de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como el Altísimo lo
había dicho por medio de Moisés.
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Capítulo 10
10:1
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Entra á Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el corazón
de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales;
10:2
Y para que
cuentes á tus hijos y á tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis
señales que dí entre ellos; y para que sepáis que yo soy el Altísimo.
10:3
Entonces
vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: el Altísimo, el Dios de los
Hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja
ir á mi pueblo para que me sirvan.
10:4
Y si aún
rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus términos,
10:5
La cual
cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella
comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá asimismo
todo árbol que os produce fruto en el campo:
10:6
Y llenarse
han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los
Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron
sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.
10:7
Entonces los
siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste por lazo? Deja
ir á estos hombres, para que sirvan á el Altísimo su Dios; ¿aun no sabes que
Egipto está destruido?
10:8
Y Moisés y
Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad, servid á el
Altísimo vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir?
10:9
Y Moisés
respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos
y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir;
porque tenemos solemnidad de el Altísimo.
10:10
Y él les
dijo: Así sea el Altísimo con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y á
vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro.
10:11
No será así:
id ahora vosotros los varones, y servid á el Altísimo: pues esto es lo que
vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.
10:12
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para
langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el
granizo dejó.
10:13
Y extendió
Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y el Altísimo trajo un viento
oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el
viento oriental trajo la langosta:
10:14
Y subió la
langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los términos de
Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni
después de ella vendrá otra tal;
10:15
Y cubrió la
faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la hierba de la
tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; que no
quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de
Egipto.
10:16
Entonces
Faraón hizo llamar apriesa á Moisés y á Aarón, y dijo: He pecado contra el
Altísimo vuestro Dios, y contra vosotros.
10:17
Mas ruego
ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á el Altísimo
vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.
10:18
Y salió de
con Faraón, y oró á el Altísimo.
10:19
Y el Altísimo
volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el
mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.
10:20
Mas el Altísimo
endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel.
10:21
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre
la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
10:22
Y extendió
Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la
tierra de Egipto.
10:23
Ninguno vió á
su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos
de Israel tenían luz en sus habitaciones.
10:24
Entonces
Faraón hizo llamar á Moisés, y dijo: Id, servid á el Altísimo; solamente queden
vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con vosotros.
10:25
Y Moisés
respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que
sacrifiquemos á el Altísimo nuestro Dios.
10:26
Nuestros
ganados irán también con nosotros; no quedará ni una uña; porque de ellos hemos
de tomar para servir á el Altísimo nuestro Dios; y no sabemos con qué hemos de
servir á el Altísimo, hasta que lleguemos allá.
10:27
Mas el
Altísimo endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
10:28
Y díjole
Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier
día que vieres mi rostro, morirás.
10:29
Y Moisés
respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
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Capítulo 11
11:1
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón, y sobre Egipto; después de la
cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.
11:2
Habla ahora
al pueblo, y que cada uno demande á su vecino, y cada una á su vecina, vasos de
plata y de oro.
11:3
Y el Altísimo
dió gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. También Moisés era muy gran varón
en la tierra de Egipto, á los ojos de los siervos de Faraón, y á los ojos del
pueblo.
11:4
Y dijo
Moisés: el Altísimo ha dicho así: A la media noche yo saldré por medio de
Egipto,
11:5
Y morirá todo
primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta
en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la muela; y todo
primogénito de las bestias.
11:6
Y habrá gran
clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fué, ni jamás será.
11:7
Mas entre
todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá
su lengua: para que sepáis que hará diferencia el Altísimo entre los Egipcios y
los Israelitas.
11:8
Y descenderán
á mí todos estos tus siervos, é inclinados delante de mí dirán: Sal tú, y todo el
pueblo que está bajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salióse muy enojado
de con Faraón.
11:9
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la
tierra de Egipto.
11:10
Y Moisés y
Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas el Altísimo había
endurecido el corazón de Faraón, y no envió á los hijos de Israel fuera de su
país.
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Capítulo 12
12:1
Y HABLÓ el
Altísimo á Moisés y á Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
12:2
Este mes os
será principio de los meses; será este para vosotros el primero en los meses
del año.
12:3
Hablad á toda
la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tómese cada uno
un cordero por las familias de los padres, un cordero por familia:
12:4
Mas si la
familia fuere pequeña que no baste á comer el cordero, entonces tomará á su
vecino inmediato á su casa, y según el número de las personas, cada uno
conforme á su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero.
12:5
El cordero
será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas ó de las cabras:
12:6
Y habéis de
guardarlo hasta el día catorce de este mes; y lo inmolará toda la congregación
del pueblo de Israel entre las dos tardes.
12:7
Y tomarán de
la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo
han de comer.
12:8
Y aquella
noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas
amargas lo comerán.
12:9
Ninguna cosa
comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus
pies y sus intestinos.
12:10
Ninguna cosa
dejaréis de él hasta la mañana; y lo que habrá quedado hasta la mañana, habéis
de quemarlo en el fuego.
12:11
Y así habéis
de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y
vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de
el Altísimo.
12:12
Pues yo
pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré á todo primogénito en la
tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en
todos los dioses de Egipto. YO el Altísimo.
12:13
Y la sangre
os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y
pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la
tierra de Egipto.
12:14
Y este día os
ha de ser en memoria, y habéis de celebrarlo como solemne á el Altísimo durante
vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraréis.
12:15
Siete días
comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en
vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta
el séptimo, aquella alma será cortada de Israel.
12:16
El primer día
habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa
convocación: ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que aderecéis lo
que cada cual hubiere de comer.
12:17
Y guardaréis
la fiesta de los ázimos, porque en aqueste mismo día saqué vuestros ejércitos de
la tierra de Egipto: por tanto guardaréis este día en vuestras generaciones por
costumbre perpetua.
12:18
En el mes
primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis los panes sin levadura,
hasta el veintiuno del mes por la tarde.
12:19
Por siete
días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere
leudado, así extranjero como natural del país, aquella alma será cortada de la
congregación de Israel.
12:20
Ninguna cosa
leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.
12:21
Y Moisés
convocó á todos los ancianos de Israel, y díjoles: Sacad, y tomaos corderos por
vuestras familias, y sacrificad la pascua.
12:22
Y tomad un
manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estará en una jofaina, y untad el
dintel y los dos postes con la sangre que estará en la jofaina; y ninguno de
vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.
12:23
Porque el
Altísimo pasará hiriendo á los Egipcios; y como verá la sangre en el dintel y
en los dos postes, pasará el Altísimo aquella puerta, y no dejará entrar al
heridor en vuestras casas para herir.
12:24
Y guardaréis
esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
12:25
Y será,
cuando habréis entrado en la tierra que el Altísimo os dará, como tiene
hablado, que guardaréis este rito.
12:26
Y cuando os
dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro?
12:27
Vosotros
responderéis: Es la víctima de la Pascua de el Altísimo, el cual pasó las casas
de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios, y libró nuestras
casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
12:28
Y los hijos
de Israel se fueron, é hicieron puntualmente así; como el Altísimo había
mandado á Moisés y á Aarón.
12:29
Y aconteció que
á la medianoche el Altísimo hirió á todo primogénito en la tierra de Egipto,
desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el
primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los
animales.
12:30
Y levantóse aquella
noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los Egipcios; y había un gran
clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese muerto.
12:31
E hizo llamar
á Moisés y á Aarón de noche, y díjoles: Salid de en medio de mi pueblo
vosotros, y los hijos de Israel; é id, servid á el Altísimo, como habéis dicho.
12:32
Tomad también
vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, é idos; y bendecidme
también á mí.
12:33
Y los
Egipcios apremiaban al pueblo, dándose priesa á echarlos de la tierra; porque
decían: Todos somos muertos.
12:34
Y llevó el
pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre
sus hombros.
12:35
E hicieron
los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, demandando á los
Egipcios vasos de plata, y vasos de oro, y vestidos.
12:36
Y el Altísimo
dió gracia al pueblo delante de los Egipcios, y prestáronles; y ellos
despojaron á los Egipcios.
12:37
Y partieron
los hijos de Israel de Rameses á Succoth, como seiscientos mil hombres de á
pie, sin contar los niños.
12:38
Y también
subió con ellos grande multitud de diversa suerte de gentes; y ovejas, y
ganados muy muchos.
12:39
Y cocieron
tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto; porque no había
leudado, por cuanto echándolos los Egipcios, no habían podido detenerse, ni aun
prepararse comida.
12:40
El tiempo que
los hijos de Israel habitaron en Egipto, fué cuatrocientos treinta años.
12:41
Y pasados
cuatrocientos treinta años, en el mismo día salieron todos los ejércitos de el
Altísimo de la tierra de Egipto.
12:42
Es noche de
guardar á el Altísimo, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta
noche deben guardar á el Altísimo todos los hijos de Israel en sus
generaciones.
12:43
Y el Altísimo
dijo á Moisés y á Aarón: Esta es la ordenanza de la Pascua: Ningún extraño
comerá de ella:
12:44
Mas todo
siervo humano comprado por dinero, comerá de ella después que lo hubieres
circuncidado.
12:45
El extranjero
y el asalariado no comerán de ella.
12:46
En una casa
se comerá, y no llevarás de aquella carne fuera de casa, ni quebraréis hueso
suyo.
12:47
Toda la
congregación de Israel le sacrificará.
12:48
Mas si algún
extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua á el Altísimo, séale
circuncidado todo varón, y entonces se llegará á hacerla, y será como el
natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella.
12:49
La misma ley
será para el natural y para el extranjero que peregrinare entre vosotros.
12:50
Así lo
hicieron todos los hijos de Israel; como mandó el Altísimo á Moisés y á Aarón,
así lo hicieron.
12:51
Y en aquel
mismo día sacó el Altísimo á los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus
escuadrones.
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Capítulo 13
13:1
Y el Altísimo
habló á Moisés, diciendo:
13:2
Santifícame
todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de
los hombres como de los animales: mío es.
13:3
Y Moisés dijo
al pueblo: Tened memoria de aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto, de
la casa de servidumbre; pues el Altísimo os ha sacado de aquí con mano fuerte;
por tanto, no comeréis leudado.
13:4
Vosotros
salís hoy en el mes de Abib.
13:5
Y cuando el
Altísimo te hubiere metido en la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del
Amorrheo, y del Hebeo, y del Jebuseo, la cual juró á tus padres que te daría,
tierra que destila leche y miel, harás esta servicio en aqueste mes.
13:6
Siete días
comerás por leudar, y el séptimo día será fiesta á el Altísimo.
13:7
Por los siete
días se comerán los panes sin levadura; y no se verá contigo leudado, ni
levadura en todo tu término.
13:8
Y contarás en
aquel día á tu hijo, diciendo: Hácese esto con motivo de lo que el Altísimo
hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
13:9
Y serte ha
como una señal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus ojos, para que
la ley de el Altísimo esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó el
Altísimo de Egipto.
13:10
Por tanto, tú
guardarás este rito en su tiempo de año en año.
13:11
Y cuando el
Altísimo te hubiere metido en la tierra del Cananeo, como te ha jurado á ti y á
tus padres, y cuando te la hubiere dado,
13:12
Harás pasar á
el Altísimo todo lo que abriere la matriz, asimismo todo primerizo que abriere
la matriz de tus animales: los machos serán de el Altísimo.
13:13
Mas todo
primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, le
degollarás: asimismo redimirás todo humano primogénito de tus hijos.
13:14
Y cuando
mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? decirle has: el Altísimo
nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
13:15
Y
endureciéndose Faraón en no dejarnos ir, el Altísimo mató en la tierra de Egipto
á todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la
bestia: y por esta causa yo sacrifico á el Altísimo todo primogénito macho, y
redimo todo primogénito de mis hijos.
13:16
Serte ha,
pues, como una señal sobre tu mano, y por una memoria delante de tus ojos; ya
que el Altísimo nos sacó de Egipto con mano fuerte.
13:17
Y luego que
Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los
Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el
pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto:
midrash Dios sirve al hombre -
13:18
Mas hizo Dios
al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron
los hijos de Israel de Egipto armados.
13:19
Tomó también
consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á los hijos de
Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de
aquí con vosotros.
13:20
Y partidos de
Succoth, asentaron campo en Etham, á la entrada del desierto.
13:21
Y el Altísimo
iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el
camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que
anduviesen de día y de noche.
midrash respeto a mis hijos -
13:22
Nunca se
partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna
de fuego.
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Capítulo 14
14:1
Y HABLÓ el
Altísimo á Moisés, diciendo:
14:2
Habla á los
hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth,
entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el campo,
junto á la mar.
14:3
Porque Faraón
dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha
encerrado.
14:4
Y yo
endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón
y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy el Altísimo. Y ellos lo
hicieron así.
14:5
Y fué dado
aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus
siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber
dejado ir á Israel, para que no nos sirva?
14:6
Y unció su carro,
y tomó consigo su pueblo;
14:7
y tomó
seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes
sobre ellos.
14:8
Y endureció
el Altísimo el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió á los hijos de Israel;
pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
14:9
Siguiéndolos,
pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de á
caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto á la mar,
al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón.
14:10
Y cuando
Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los
Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron
los hijos de Israel á el Altísimo.
14:11
Y dijeron á
Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en
el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de
Egipto?
14:12
¿No es esto
lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los Egipcios? Que
mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.
14:13
Y Moisés dijo
al pueblo: No temáis; estaos quedos, y ved la salud de el Altísimo, que él hará
hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para
siempre los veréis.
14:14
el Altísimo peleará
por vosotros, y vosotros estaréis quedos.
14:15
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: ¿Por qué clamas á mí? Di á los hijos de Israel que
marchen.
14:16
Y tú alza tu
vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los hijos de Israel
por medio de la mar en seco.
14:17
Y yo, he aquí
yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y yo me
glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su
caballería;
14:18
Y sabrán los
Egipcios que yo soy el Altísimo, cuando me glorificaré en Faraón, en sus
carros, y en su gente de á caballo.
14:19
Y el ángel de
Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, é iba en pos de ellos; y
asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose á sus
espaldas:
14:20
E iba entre
el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para
aquéllos, y alumbraba á Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron
los unos á los otros.
14:21
Y extendió
Moisés su mano sobre la mar, é hizo el Altísimo que la mar se retirase por
recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas
quedaron divididas.
14:22
Entonces los
hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como
muro á su diestra y á su siniestra:
14:23
Y
siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda
la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de á caballo.
14:24
Y aconteció á
la vela de la mañana, que el Altísimo miró al campo de los Egipcios desde la
columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios.
14:25
Y quitóles
las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los Egipcios
dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque el Altísimo pelea por ellos
contra los Egipcios.
14:26
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre
los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
14:27
Y Moisés
extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía;
y los Egipcios iban hacia ella: y el Altísimo derribó á los Egipcios en medio
de la mar.
14:28
Y volvieron
las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón
que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno.
14:29
Y los hijos
de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro á su
diestra y á su siniestra.
14:30
Así salvó el
Altísimo aquel día á Israel de mano de los Egipcios; é Israel vió á los
Egipcios muertos á la orilla de la mar.
14:31
Y vió Israel
aquel grande hecho que el Altísimo ejecutó contra los Egipcios: y el pueblo
temió á el Altísimo, y creyeron á el Altísimo y á Moisés su siervo.
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Capítulo 15
15:1
ENTONCES
cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico á el Altísimo, y dijeron:
Cantaré yo á el Altísimo, porque se ha magnificado grandemente, Echando en la
mar al caballo y al que en él subía.
15:2
el Altísimo
es mi fortaleza, y mi canción, Y hame sido por salud: Este es mi Dios, y á éste
engrandeceré; Dios de mi padre, y á éste ensalzaré.
15:3
el Altísimo,
varón de guerra; el Altísimo es su nombre.
15:4
Los carros de
Faraón y á su ejército echó en la mar; Y sus escogidos príncipes fueron
hundidos en el mar Bermejo.
15:5
Los abismos
los cubrieron; Como piedra descendieron á los profundos.
15:6
Tu diestra,
oh el Altísimo, ha sido magnificada en fortaleza; Tu diestra, oh el Altísimo,
ha quebrantado al enemigo.
15:7
Y con la
grandeza de tu poder has trastornado á los que se levantaron contra ti:
Enviaste tu furor; los tragó como á hojarasca.
15:8
Con el soplo
de tus narices se amontonaron las aguas; Paráronse las corrientes como en un
montón; Los abismos se cuajaron en medio de la mar.
15:9
El enemigo dijo:
Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; Mi alma se henchirá de ellos; Sacaré
mi espada, destruirlos ha mi mano.
15:10
Soplaste con
tu viento, cubriólos la mar: Hundiéronse como plomo en las impetuosas aguas.
15:11
¿Quién como
tú, el Altísimo, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad,
Terrible en loores, hacedor de maravillas?
15:12
Extendiste tu
diestra; La tierra los tragó.
15:13
Condujiste en
tu misericordia á este pueblo, al cual salvaste; Llevástelo con tu fortaleza á
la habitación de tu santuario.
15:14
Oiránlo los
pueblos, y temblarán; Apoderarse ha dolor de los moradores de Palestina.
15:15
Entonces los
príncipes de Edom se turbarán; A los robustos de Moab los ocupará temblor;
Abatirse han todos los moradores de Canaán.
15:16
Caiga sobre
ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh el Altísimo, Hasta que haya pasado este
pueblo que tú rescataste.
15:17
Tú los
introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu
morada, que tú has aparejado, oh el Altísimo; En el santuario del Señor, que
han afirmado tus manos.
15:18
el Altísimo
reinará por los siglos de los siglos.
15:19
Porque Faraón
entró cabalgando con sus carros y su gente de á caballo en la mar, y el
Altísimo volvió á traer las aguas de la mar sobre ellos; mas los hijos de
Israel fueron en seco por medio de la mar.
15:20
Y María la
profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres
salieron en pos de ella con panderos y danzas.
15:21
Y María les
respondía: Cantad á el Altísimo; porque en extremo se ha engrandecido, Echando
en la mar al caballo, y al que en él subía.
15:22
E hizo Moisés
que partiese Israel del mar Bermejo, y salieron al desierto de Shur; y
anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.
exégesis 15,22-27 -
15:23
Y llegaron á
Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le
pusieron el nombre de Mara.
15:24
Entonces el
pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
15:25
Y Moisés
clamó á el Altísimo; y el Altísimo le mostró un árbol, el cual metídolo que
hubo dentro de las aguas, las aguas se endulzaron. Allí les dió estatutos y
ordenanzas, y allí los probó;
15:26
Y dijo: Si
oyeres atentamente la voz de el Altísimo tu Dios, é hicieres lo recto delante
de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos,
ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo
soy el Altísimo tu Sanador.
15:27
Y llegaron á
Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmas; y asentaron allí
junto á las aguas.
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Capítulo 16
16:1
Y PARTIENDO
de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin,
que está entre Elim y Sinaí, á los quince días del segundo mes después que
salieron de la tierra de Egipto.
16:2
Y toda la
congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el
desierto;
16:3
Y decíanles
los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de el Altísimo en la
tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando
comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de
hambre á toda esta multitud.
16:4
Y el Altísimo
dijo á Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y
cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no.
16:5
Mas al sexto
día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger
cada día.
16:6
Entonces dijo
Moisés y Aarón á todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que el Altísimo os
ha sacado de la tierra de Egipto:
16:7
Y á la mañana
veréis la gloria de el Altísimo; porque él ha oído vuestras murmuraciones
contra el Altísimo; que nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis
contra nosotros?
16:8
Y dijo
Moisés: el Altísimo os dará á la tarde carne para comer, y á la mañana pan en
hartura; por cuanto el Altísimo ha oído vuestras murmuraciones con que habéis
murmurado contra él: que nosotros, ¿qué somos? vuestras murmuraciones no son
contra nosotros, sino contra el Altísimo.
16:9
Y dijo Moisés
á Aarón: Di á toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos á la
presencia de el Altísimo; que él ha oído vuestras murmuraciones.
16:10
Y hablando
Aarón á toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto,
y he aquí la gloria de el Altísimo, que apareció en la nube.
16:11
Y el Altísimo
habló á Moisés, diciendo:
16:12
Yo he oído
las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos
tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo
soy el Altísimo vuestro Dios.
16:13
Y venida la
tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío
en derredor del real.
16:14
Y como el
rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda,
redonda, menuda como una helada sobre la tierra.
16:15
Y viéndolo
los hijos de Israel, se dijeron unos á otros: ¿Qué es esto? porque no sabían
qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que el Altísimo os da para comer.
16:16
Esto es lo
que el Altísimo ha mandado: Cogereis de él cada uno según pudiere comer; un
gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno
para los que están en su tienda.
16:17
Y los hijos
de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos:
16:18
Y medíanlo
por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había
recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer.
16:19
Y díjoles
Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
16:20
Mas ellos no obedecieron
á Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y
pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés.
16:21
Y recogíanlo
cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol
calentaba, derretíase.
16:22
En el sexto
día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes
de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber.
16:23
Y él les
dijo: Esto es lo que ha dicho el Altísimo: Mañana es el santo sábado, el reposo
de el Altísimo: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de
cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
16:24
Y ellos lo
guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni
hubo en él gusano.
16:25
Y dijo
Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de el Altísimo: hoy no hallaréis en
el campo.
16:26
En los seis
días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará.
16:27
Y aconteció
que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron.
16:28
Y el Altísimo
dijo á Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
16:29
Mirad que el
Altísimo os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días.
Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo
día.
16:30
Así el pueblo
reposó el séptimo día.
16:31
Y la casa de
Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como
de hojuelas con miel.
16:32
Y dijo Moisés:
Esto es lo que el Altísimo ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se
guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo os dí á
comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto.
16:33
Y dijo Moisés
á Aarón: Toma un vaso y pon en él un gomer lleno de maná, y ponlo delante de el
Altísimo, para que sea guardado para vuestros descendientes.
16:34
Y Aarón lo
puso delante del Testimonio para guardarlo, como el Altísimo lo mandó á Moisés.
16:35
Así comieron
los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra
habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán.
16:36
Y un gomer es
la décima parte del epha.
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Capítulo 17
17:1
Y TODA la
congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por sus
jornadas, al mandamiento de el Altísimo, y asentaron el campo en Rephidim: y no
había agua para que el pueblo bebiese.
17:2
Y altercó el
pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por
qué altercáis conmigo? ¿por qué tentáis á el Altísimo?
17:3
Así que el
pueblo tuvo allí sed de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos
hiciste subir de Egipto para matarnos de sed á nosotros, y á nuestros hijos y á
nuestros ganados?
m No heroísmo sino confianza -
17:4
Entonces
clamó Moisés á el Altísimo, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? de aquí á un
poco me apedrearán.
17:5
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de
Israel; y toma también en tu mano tu vara, con que heriste el río, y ve:
17:6
He aquí que
yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y herirás la peña, y
saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de
los ancianos de Israel.
17:7
Y llamó el
nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel,
y porque tentaron á el Altísimo, diciendo: ¿Está, pues, el Altísimo entre
nosotros, ó no?
17:8
Y vino Amalec
y peleó con Israel en Rephidim.
17:9
Y dijo Moisés
á Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la
cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
17:10
E hizo Josué
como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron á la
cumbre del collado.
17:11
Y sucedía que
cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano,
prevalecía Amalec.
17:12
Y las manos
de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo
de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de
una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el
sol.
17:13
Y Josué
deshizo á Amalec y á su pueblo á filo de espada.
17:14
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di á Josué que del todo
tengo de raer la memoria de Amalec de debajo del cielo.
17:15
Y Moisés
edificó un altar, y llamó su nombre el Altísimo-nissi;
17:16
Y dijo: Por
cuanto la mano sobre el trono de el Altísimo, el Altísimo tendrá guerra con
Amalec de generación en generación.
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Capítulo 18
18:1
Y OYÓ Jethro,
sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con
Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo el Altísimo había sacado á Israel de Egipto:
18:2
Y tomó
Jethro, suegro de Moisés á Séphora la mujer de Moisés, después que él la envió,
18:3
Y á sus dos
hijos; el uno se llamaba Gersóm, porque dijo: Peregrino he sido en tierra
ajena;
18:4
Y el otro se
llamaba Eliezer, porque dijo, El Dios de mi padre me ayudó, y me libró del
cuchillo de Faraón.
18:5
Y Jethro el
suegro de Moisés, con sus hijos y su mujer, llegó á Moisés en el desierto,
donde tenía el campo junto al monte de Dios;
18:6
Y dijo á
Moisés: Yo tu suegro Jethro vengo á ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella.
18:7
Y Moisés
salió á recibir á su suegro, é inclinóse, y besólo: y preguntáronse el uno al
otro cómo estaban, y vinieron á la tienda.
18:8
Y Moisés
contó á su suegro todas las cosas que el Altísimo había hecho á Faraón y á los
Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino,
y cómo los había librado el Altísimo.
18:9
Y alegróse
Jethro de todo el bien que el Altísimo había hecho á Israel, que lo había
librado de mano de los Egipcios.
18:10
Y Jethro
dijo: Bendito sea el Altísimo, que os libró de mano de los Egipcios, y de la
mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los Egipcios.
18:11
Ahora conozco
que el Altísimo es grande más que todos los dioses; hasta en lo que se
ensoberbecieron contra ellos.
18:12
Y tomó
Jethro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios: y vino Aarón y
todos los ancianos de Israel á comer pan con el suegro de Moisés delante de
Dios.
18:13
Y aconteció
que otro día se sentó Moisés á juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de
Moisés desde la mañana hasta la tarde.
18:14
Y viendo el
suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que
haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante
de ti desde la mañana hasta la tarde?
18:15
Y Moisés
respondió á su suegro: Porque el pueblo viene á mí para consultar á Dios:
18:16
Cuando tienen
negocios, vienen á mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las
ordenanzas de Dios y sus leyes.
18:17
Entonces el
suegro de Moisés le dijo: No haces bien:
18:18
Desfallecerás
del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es
demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
18:19
Oye ahora mi
voz; yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de
Dios, y somete tú los negocios á Dios.
18:20
Y enseña á
ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo
que han de hacer.
18:21
Además
inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios,
varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás á éstos sobre
ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
18:22
Los cuales
juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave lo traerán á
ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de sobre ti, y
llevarla han ellos contigo.
18:23
Si esto
hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este pueblo se irá
también en paz á su lugar.
18:24
Y oyó Moisés
la voz de su suegro, é hizo todo lo que dijo.
18:25
Y escogió
Moisés varones de virtud de todo Israel, y púsolos por cabezas sobre el pueblo,
caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez.
18:26
Y juzgaban al
pueblo en todo tiempo: el negocio árduo traíanlo á Moisés, y ellos juzgaban
todo negocio pequeño.
18:27
Y despidió
Moisés á su suegro, y fuése á su tierra.
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Capítulo 19
19:1
AL mes
tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en aquel
día vinieron al desierto de Sinaí.
19:2
Porque
partieron de Rephidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y asentaron en el
desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
19:3
Y Moisés
subió á Dios; y el Altísimo lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás á la
casa de Jacob, y denunciarás á los hijos de Israel:
19:4
Vosotros
visteis lo que hice á los Egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os
he traído á mí.
19:5
Ahora pues,
si diereis oído á mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
19:6
Y vosotros
seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás
á los hijos de Israel.
19:7
Entonces vino
Moisés, y llamó á los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos
todas estas palabras que el Altísimo le había mandado.
19:8
Y todo el
pueblo respondió á una, y dijeron: Todo lo que el Altísimo ha dicho haremos. Y
Moisés refirió las palabras del pueblo á el Altísimo.
19:9
Y el Altísimo
dijo á Moisés: He aquí, yo vengo á ti en una nube espesa, para que el pueblo
oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y
Moisés denunció las palabras del pueblo á el Altísimo.
19:10
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven sus vestidos;
19:11
Y estén
apercibidos para el día tercero, porque al tercer día el Altísimo descenderá, á
ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sinaí.
19:12
Y señalarás
término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni
toquéis á su término: cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá:
19:13
No le tocará
mano, mas será apedreado ó asaeteado; sea animal ó sea hombre, no vivirá. En habiendo
sonado largamente la bocina, subirán al monte.
19:14
Y descendió
Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos.
19:15
Y dijo al
pueblo: Estad apercibidos para el tercer día; no lleguéis á mujer.
19:16
Y aconteció
al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y
espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo
el pueblo que estaba en el real.
19:17
Y Moisés sacó
del real al pueblo á recibir á Dios; y pusiéronse á lo bajo del monte.
19:18
Y todo el
monte de Sinaí humeaba, porque el Altísimo había descendido sobre él en fuego:
y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció
en gran manera.
19:19
Y el sonido
de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía
en voz.
19:20
Y descendió
el Altísimo sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte: y llamó el
Altísimo á Moisés á la cumbre del monte, y Moisés subió.
19:21
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Desciende, requiere al pueblo que no traspasen el término por
ver á el Altísimo, porque caerá multitud de ellos.
19:22
Y también los
sacerdotes que se llegan á el Altísimo, se santifiquen, porque el Altísimo no
haga en ellos estrago.
19:23
Y Moisés dijo
á el Altísimo: El pueblo no podrá subir al monte de Sinaí, porque tú nos has
requerido diciendo: Señala términos al monte, y santifícalo.
19:24
Y el Altísimo
le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo: mas los sacerdotes y el
pueblo no traspasen el término por subir á el Altísimo, porque no haga en ellos
estrago.
19:25
Entonces
Moisés descendió al pueblo y habló con ellos.
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Capítulo 20
20:1
Y HABLÓ Dios
todas estas palabras, diciendo:
20:2
Yo soy el Altísimo
tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos.
20:3
No tendrás
dioses ajenos delante de mí.
20:4
No te harás
imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra:
20:5
No te
inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Altísimo tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros
y sobre los cuartos, á los que me aborrecen,
20:6
Y que hago
misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.
20:7
No tomarás el
nombre de el Altísimo tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Altísimo
al que tomare su nombre en vano.
20:8
Acordarte has
del día del reposo, para santificarlo:
20:9
Seis días
trabajarás, y harás toda tu obra;
20:10
Mas el
séptimo día será reposo para el Altísimo tu Dios: no hagas en él obra alguna,
tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu
extranjero que está dentro de tus puertas:
20:11
Porque en
seis días hizo el Altísimo los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que
en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto el Altísimo bendijo el día
del reposo y lo santificó.
20:12
Honra á tu
padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que el Altísimo tu
Dios te da.
20:13
No matarás.
20:14
No cometerás
adulterio.
20:15
No hurtarás.
20:16
No hablarás
contra tu prójimo falso testimonio.
20:17
No codiciarás
la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni
su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
20:18
Todo el
pueblo consideraba las voces, y las llamas, y el sonido de la bocina, y el
monte que humeaba: y viéndolo el pueblo, temblaron, y pusiéronse de lejos.
20:19
Y dijeron á
Moisés: Habla tú con nosotros, que nosotros oiremos; mas no hable Dios con
nosotros, porque no muramos.
20:20
Y Moisés
respondió al pueblo: No temáis; que por probaros vino Dios, y porque su temor
esté en vuestra presencia para que no pequéis.
20:21
Entonces el
pueblo se puso de lejos, y Moisés se llegó á la osbcuridad en la cual estaba
Dios.
20:22
Y el Altísimo
dijo á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he
hablado desde el cielo con vosotros.
20:23
No hagáis
conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
20:24
Altar de
tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus pacíficos,
tus ovejas y tus vacas: en cualquier lugar donde yo hiciere que esté la memoria
de mi nombre, vendré á ti, y te bendeciré.
20:25
Y si me
hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares tu pico
sobre él, tú lo profanarás.
20:26
Y no subirás
por gradas á mi altar, porque tu desnudez no sea junto á él descubierta.
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Capítulo 21
21:1
Y ESTOS son
los derechos que les propondrás.
21:2
Si comprares
siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá horro de balde.
21:3
Si entró
solo, solo saldrá: si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él.
21:4
Si su amo le
hubiere dado mujer, y ella le hubiere parido hijos ó hijas, la mujer y sus
hijos serán de su amo, y él saldrá solo.
21:5
Y si el
siervo dijere: Yo amo á mi señor, á mi mujer y á mis hijos, no saldré libre:
21:6
Entonces su
amo lo hará llegar á los jueces, y harále llegar á la puerta ó al poste; y su
amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre.
21:7
Y cuando
alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá como suelen salir los siervos.
21:8
Si no agradare
á su señor, por lo cual no la tomó por esposa, permitirle ha que se rescate, y
no la podrá vender á pueblo extraño cuando la desechare.
21:9
Mas si la
hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas.
21:10
Si le tomare
otra, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el débito conyugal.
21:11
Y si ninguna
de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia sin dinero.
21:12
El que
hiriere á alguno, haciéndole así morir, él morirá.
21:13
Mas el que no
armó asechanzas, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te señalaré
lugar al cual ha de huir.
21:14
Además, si
alguno se ensoberbeciere contra su prójimo, y lo matare con alevosía, de mi
altar lo quitarás para que muera.
21:15
Y el que
hiriere á su padre ó á su madre, morirá.
21:16
Asimismo el
que robare una persona, y la vendiere, ó se hallare en sus manos, morirá.
21:17
Igualmente el
que maldijere á su padre ó á su madre, morirá.
21:18
Además, si
algunos riñeren, y alguno hiriere á su prójimo con piedra ó con el puño, y no
muriere, pero cayere en cama;
21:19
Si se
levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será el que le hirió
absuelto: solamente le satisfará lo que estuvo parado, y hará que le curen.
21:20
Y si alguno hiriere
á su siervo ó á su sierva con palo, y muriere bajo de su mano, será castigado:
21:21
Mas si durare
por un día ó dos, no será castigado, porque su dinero es.
21:22
Si algunos
riñeren, é hiriesen á mujer preñada, y ésta abortare, pero sin haber muerte,
será penado conforme á lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los
árbitros.
21:23
Mas si
hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida,
21:24
Ojo por ojo,
diente por diente, mano por mano, pie por pie,
21:25
Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por
golpe.
21:26
Y cuando
alguno hiriere el ojo de su siervo, ó el ojo de su sierva, y lo entortare,
darále libertad por razón de su ojo.
21:27
Y si sacare
el diente de su siervo, ó el diente de su sierva, por su diente le dejará ir
libre.
21:28
Si un buey
acorneare hombre ó mujer, y de resultas muriere, el buey será apedreado, y no
se comerá su carne; mas el dueño del buey será absuelto.
21:29
Pero si el
buey era acorneador desde ayer y antes de ayer, y á su dueño le fué hecho requerimiento,
y no lo hubiere guardado, y matare hombre ó mujer, el buey será apedreado, y
también morirá su dueño.
21:30
Si le fuere
impuesto rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere
impuesto.
21:31
Haya
acorneado hijo, ó haya acorneado hija, conforme á este juicio se hará con él.
21:32
Si el buey
acorneare siervo ó sierva, pagará treinta siclos de plata su señor, y el buey
será apedreado.
21:33
Y si alguno abriere
hoyo, ó cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí buey ó asno,
21:34
El dueño de
la cisterna pagará el dinero, resarciendo á su dueño, y lo que fue muerto será
suyo.
21:35
Y si el buey
de alguno hiriere al buey de su prójimo, y éste muriere, entonces venderán el
buey vivo, y partirán el dinero de él, y también partirán el muerto.
21:36
Mas si era
notorio que el buey era acorneador de ayer y antes de ayer, y su dueño no lo
hubiere guardado, pagará buey por buey, y el muerto será suyo.
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Capítulo 22
22:1
CUANDO alguno
hurtare buey ú oveja, y le degollare ó vendiere, por aquel buey pagará cinco
bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
22:2
Si el ladrón
fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que le hirió no
será culpado de su muerte.
22:3
Si el sol
hubiere sobre él salido, el matador será reo de homicidio: el ladrón habrá de
restituir cumplidamente; si no tuviere, será vendido por su hurto.
22:4
Si fuere
hallado con el hurto en la mano, sea buey ó asno ú oveja vivos, pagará el
duplo.
22:5
Si alguno
hiciere pacer campo ó viña, y metiere su bestia, y comiere la tierra de otro,
de lo mejor de su tierra y de lo mejor de su viña pagará.
22:6
Cuando
rompiere un fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montón, ó haza, ó campo,
el que encendió el fuego pagará lo quemado.
22:7
Cuando alguno
diere á su prójimo plata ó alhajas á guardar, y fuere hurtado de la casa de
aquel hombre, si el ladrón se hallare, pagará el doble.
22:8
Si el ladrón
no se hallare, entonces el dueño de la casa será presentado á los jueces, para
ver si ha metido su mano en la hacienda de su prójimo.
22:9
Sobre todo
negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre
toda cosa perdida, cuando uno dijere: Esto es mío, la causa de ambos vendrá
delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagará el doble á su
prójimo.
22:10
Si alguno
hubiere dado á su prójimo asno, ó buey, ú oveja, ó cualquier otro animal á
guardar, y se muriere ó se perniquebrare, ó fuere llevado sin verlo nadie;
22:11
Juramento de
el Altísimo tendrá lugar entre ambos de que no echó su mano á la hacienda de su
prójimo: y su dueño lo aceptará, y el otro no pagará.
22:12
Mas si le
hubiere sido hurtado, resarcirá á su dueño.
22:13
Y si le
hubiere sido arrebatado por fiera, traerle ha testimonio, y no pagará lo
arrebatado.
22:14
Pero si
alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo, y fuere estropeada ó
muerta, ausente su dueño, deberá pagar la.
22:15
Si el dueño
estaba presente, no la pagará. Si era alquilada, él vendrá por su alquiler.
22:16
Y si alguno
engañare á alguna doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá
dotarla y tomarla por mujer.
22:17
Si su padre
no quisiere dársela, él le pesará plata conforme al dote de las vírgenes.
22:18
A la
hechicera no dejarás que viva.
22:19
Cualquiera
que tuviere ayuntamiento con bestia, morirá.
22:20
El que
sacrificare á dioses, excepto á sólo el Altísimo, será muerto.
22:21
Y al extranjero
no engañarás, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra
de Egipto.
22:22
A ninguna
viuda ni huérfano afligiréis.
22:23
Que si tú
llegas á afligirle, y él á mí clamare, ciertamente oiré yo su clamor;
22:24
Y mi furor se
encenderá, y os mataré á cuchillo, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos
vuestros hijos.
22:25
Si dieres á
mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te portarás con él
como logrero, ni le impondrás usura.
22:26
Si tomares en
prenda el vestido de tu prójimo, á puestas del sol se lo volverás:
22:27
Porque sólo
aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus carnes, en el que
ha de dormir: y será que cuando él á mí clamare, yo entonces le oiré, porque
soy misericordioso.
22:28
No denostarás
á los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
22:29
No dilatarás
la primicia de tu cosecha, ni de tu licor, me darás el primogénito de tus
hijos.
22:30
Así harás con
el de tu buey y de tu oveja: siete días estará con su madre, y al octavo día me
lo darás.
22:31
Y habéis de
serme varones santos: y no comeréis carne arrebatada de las fieras en el campo;
á los perros la echaréis.
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Capítulo 23
23:1
NO admitirás falso
rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.
23:2
No seguirás á
los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio inclinándote á los más
para hacer agravios;
23:3
Ni al pobre
distinguirás en su causa.
23:4
Si
encontrares el buey de tu enemigo ó su asno extraviado, vuelve á llevárselo.
23:5
Si vieres el
asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás entonces
desamparado? Sin falta ayudarás con él á levantarlo.
23:6
No
pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.
23:7
De palabra de
mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré
al impío.
23:8
No recibirás
presente; porque el presente ciega á los que ven, y pervierte las palabras
justas.
23:9
Y no
angustiarás al extranjero: pues vosotros sabéis cómo se halla el alma del
extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
23:10
Seis años
sembrarás tu tierra, y allegarás su cosecha:
23:11
Mas el
séptimo la dejarás vacante y soltarás, para que coman los pobres de tu pueblo;
y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás de tu viña y de tu
olivar.
23:12
Seis días
harás tus negocios, y al séptimo día holgarás, á fin que descanse tu buey y tu
asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.
23:13
Y en todo lo
que os he dicho seréis avisados. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se
oirá de vuestra boca.
23:14
Tres veces en
el año me celebraréis fiesta.
23:15
La fiesta de los
ázimos guardarás: Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé,
en el tiempo del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto: y ninguno
comparecerá vacío delante de mí:
23:16
También la
fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en
el campo; y la fiesta de la cosecha á la salida del año, cuando habrás recogido
tus labores del campo.
23:17
Tres veces en
el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor el Altísimo.
23:18
No ofrecerás
con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni el sebo de mi víctima quedará de
la noche hasta la mañana.
23:19
Las primicias
de los primeros frutos de tu tierra traerás á la casa de el Altísimo tu Dios.
No guisarás el cabrito con la leche de su madre.
23:20
He aquí yo
envío el Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca
en el lugar que yo he preparado.
23:21
Guárdate
delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra
rebelión: porque mi nombre está en él.
23:22
Pero si en
verdad oyeres su voz, é hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo á tus
enemigos, y afligiré á los que te afligieren.
23:23
Porque mi
Angel irá delante de ti, y te introducirá al Amorrheo, y al Hetheo, y al
Pherezeo, y al Cananeo, y al Heveo, y al Jebuseo, á los cuales yo haré
destruir.
23:24
No te
inclinarás á sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los
destruirás del todo, y quebrantarás enteramente sus estatuas.
23:25
Mas á el
Altísimo vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo
quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
23:26
No habrá
mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo cumpliré el número de tus días.
23:27
Yo enviaré mi
terror delante de ti, y consternaré á todo pueblo donde tú entrares, y te daré
la cerviz de todos tus enemigos.
23:28
Yo enviaré la
avispa delante de ti, que eche fuera al Heveo, y al Cananeo, y al Hetheo, de
delante de ti:
23:29
No los echaré
de delante de ti en un año, porque no quede la tierra desierta, y se aumenten
contra ti las bestias del campo.
23:30
Poco á poco
los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes la tierra por
heredad.
23:31
Y yo pondré
tu término desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina, y desde el desierto
hasta el río: porque pondré en vuestras manos los moradores de la tierra, y tú
los echarás de delante de ti.
23:32
No harás
alianza con ellos, ni con sus dioses.
23:33
En tu tierra
no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo á sus dioses:
porque te será de tropiezo.
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Capítulo 24
24:1
Y DIJO á
Moisés: Sube á el Altísimo, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los
ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
24:2
Mas Moisés
sólo se llegará á el Altísimo; y ellos no se lleguen cerca, ni suba con él el
pueblo.
24:3
Y Moisés vino
y contó al pueblo todas las palabras de el Altísimo, y todos los derechos: y
todo el pueblo respondió á una voz, y dijeron: Ejecutaremos todas las palabras
que el Altísimo ha dicho.
24:4
Y Moisés
escribió todas las palabras de el Altísimo, y levantándose de mañana edificó un
altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel.
24:5
Y envió á los
mancebos de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y
sacrificaron pacíficos á el Altísimo, becerros.
24:6
Y Moisés tomó
la mitad de la sangre, y púsola en tazones, y esparció la otra mitad de la
sangre sobre el altar.
24:7
Y tomó el
libro de la alianza, y leyó á oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las
cosas que el Altísimo ha dicho, y obedeceremos.
24:8
Entonces
Moisés tomó la sangre, y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre de la
alianza que el Altísimo ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
24:9
Y subieron
Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;
24:10
Y vieron al
Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro,
semejante al cielo cuando está sereno.
24:11
Mas no
extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel: y vieron á Dios, y
comieron y bebieron.
24:12
Entonces el
Altísimo dijo á Moisés: Sube á mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de
piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos.
24:13
Y levantóse
Moisés, y Josué su ministro; y Moisés subió al monte de Dios.
24:14
Y dijo á los
ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos á vosotros: y he aquí Aarón y Hur
están con vosotros: el que tuviere negocios, lléguese á ellos.
24:15
Entonces
Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
24:16
Y la gloria
de el Altísimo reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días:
y al séptimo día llamó á Moisés de en medio de la nube.
24:17
Y el parecer de
la gloria de el Altísimo era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, á
los ojos de los hijos de Israel.
24:18
Y entró
Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte
cuarenta días y cuarenta noches.
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Capítulo 25
25:1
Y el Altísimo
habló á Moisés, diciendo:
25:2
Di á los
hijos de Israel que tomen para mí ofrenda: de todo varón que la diere de su
voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.
25:3
Y esta es la
ofrenda que tomaréis de ellos: Oro, y plata, y cobre,
25:4
Y jacinto, y
púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras,
25:5
Y cueros de
carneros teñidos de rojo, y cueros de tejones, y madera de Sittim;
25:6
Aceite para
la luminaria, especias para el aceite de la unción, y para el sahumerio
aromático;
25:7
Piedras de
onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional.
25:8
Y hacerme han
un santuario, y yo habitaré entre ellos.
25:9
Conforme á
todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus
vasos, así lo haréis.
25:10
Harán también
un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y medio, y su
anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
25:11
Y la cubrirás
de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre ella una cornisa
de oro alrededor.
25:12
Y para ella
harás de fundición cuatro anillos de oro, que pondrás á sus cuatro esquinas;
dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado.
25:13
Y harás unas
varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro.
25:14
Y meterás las
varas por los anillos á los lados del arca, para llevar el arca con ellas.
25:15
Las varas se
estarán en los anillos del arca: no se quitarán de ella.
25:16
Y pondrás en
el arca el testimonio que yo te daré.
25:17
Y harás una
cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de
codo y medio.
25:18
Harás también
dos querubines de oro, labrados á martillo los harás, en los dos cabos de la
cubierta.
25:19
Harás, pues,
un querubín al extremo de un lado, y un querubín al otro extremo del lado
opuesto: de la calidad de la cubierta harás los querubines en sus dos
extremidades.
25:20
Y los
querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta:
sus caras la una enfrente de la otra, mirando á la cubierta las caras de los
querubines.
25:21
Y pondrás la
cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
25:22
Y de allí me
declararé á ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos
querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré
para los hijos de Israel.
midrash Dios grande y pequeño -
25:23
Harás asimismo
una mesa de madera de Sittim: su longitud será de dos codos, y de uu codo su
anchura, y su altura de codo y medio.
25:24
Y la cubrirás
de oro puro, y le has de hacer una cornisa de oro alrededor.
25:25
Hacerle has
también una moldura alrededor, del ancho de una mano, á la cual moldura harás
una cornisa de oro en circunferencia.
25:26
Y le harás
cuatro anillos de oro, los cuales pondrás á las cuatro esquinas que
corresponden á sus cuatro pies.
25:27
Los anillos
estarán antes de la moldura, por lugares de las varas, para llevar la mesa.
25:28
Y harás las
varas de madera de Sittim, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la
mesa.
25:29
Harás también
sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertas, y sus tazones, con que se libará:
de oro fino los harás.
25:30
Y pondrás
sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.
25:31
Harás además
un candelero de oro puro; labrado á martillo se hará el candelero: su pie, y su
caña, sus copas, sus manzanas, y sus flores, serán de lo mismo:
25:32
Y saldrán
seis brazos de sus lados: tres brazos del candelero del un lado suyo, y tres
brazos del candelero del otro su lado:
25:33
Tres copas en
forma de almendras en el un brazo, una manzana y una flor; y tres copas, figura
de almendras en el otro brazo, una manzana y una flor: así pues, en los seis
brazos que salen del candelero:
25:34
Y en el
candelero cuatro copas en forma de almendras, sus manzanas y sus flores.
25:35
Habrá una manzana
debajo de los dos brazos de lo mismo, otra manzana debajo de los otros dos
brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo,
en conformidad á los seis brazos que salen del candelero.
25:36
Sus manzanas
y sus brazos serán de lo mismo, todo ello una pieza labrada á martillo, de oro
puro.
25:37
Y hacerle has
siete candilejas, las cuales encenderás para que alumbren á la parte de su
delantera:
25:38
También sus
despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
25:39
De un talento
de oro fino lo harás, con todos estos vasos.
25:40
Y mira, y
hazlos conforme á su modelo, que te ha sido mostrado en el monte.
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Capítulo 26
26:1
Y HARÁS el
tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, cárdeno, y púrpura, y carmesí: y
harás querubines de obra delicada.
26:2
La longitud
de la una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de
cuatro codos: todas las cortinas tendrán una medida.
26:3
Cinco
cortinas estarán juntas la una con la otra, y cinco cortinas unidas la una con
la otra.
26:4
Y harás
lazadas de cárdeno en la orilla de la una cortina, en el borde, en la juntura:
y así harás en la orilla de la postrera cortina en la juntura segunda.
26:5
Cincuenta
lazadas harás en la una cortina, y cincuenta lazadas harás en el borde de la
cortina que está en la segunda juntura: las lazadas estarán contrapuestas la
una á la otra.
26:6
Harás también
cincuenta corchetes de oro, con los cuales juntarás las cortinas la una con la
otra, y se formará un tabernáculo.
26:7
Harás
asimismo cortinas de pelo de cabras para una cubierta sobre el tabernáculo;
once cortinas harás.
26:8
La longitud
de la una cortina será de treinta codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro
codos: una medida tendrán las once cortinas.
26:9
Y juntarás
las cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas separadamente; y doblarás
la sexta cortina delante de la faz del tabernáculo.
26:10
Y harás
cincuenta lazadas en la orilla de la una cortina, al borde en la juntura, y
cincuenta lazadas en la orilla de la segunda cortina en la otra juntura.
26:11
Harás
asimismo cincuenta corchetes de alambre, los cuales meterás por las lazadas: y
juntarás la tienda, para que se haga una sola cubierta.
26:12
Y el sobrante
que resulta en las cortinas de la tienda, la mitad de la una cortina que sobra,
quedará á las espaldas del tabernáculo.
26:13
Y un codo de
la una parte, y otro codo de la otra que sobra en la longitud de las cortinas
de la tienda, cargará sobre los lados del tabernáculo de la una parte y de la
otra, para cubrirlo.
26:14
Harás también
á la tienda una cubierta de cueros de carneros, teñidos de rojo, y una cubierta
de cueros de tejones encima.
26:15
Y harás para
el tabernáculo tablas de madera de Sittim, que estén derechas.
26:16
La longitud
de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura de cada tabla.
26:17
Dos quicios
tendrá cada tabla, trabadas la una con la otra; así harás todas las tablas del
tabernáculo.
26:18
Harás, pues,
las tablas del tabernáculo: veinte tablas al lado del mediodía, al austro.
26:19
Y harás
cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de la una
tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos
quicios.
26:20
Y al otro
lado del tabernáculo, á la parte del aquilón, veinte tablas;
26:21
Y sus
cuarenta basas de plata: dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo
de la otra tabla.
26:22
Y para el
lado del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas.
26:23
Harás además
dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos posteriores;
26:24
Las cuales se
unirán por abajo, y asimismo se juntarán por su alto á un gozne: así será de
las otras dos que estarán á las dos esquinas.
26:25
De suerte que
serán ocho tablas, con sus basas de plata, diez y seis basas; dos basas debajo
de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
26:26
Harás también
cinco barras de madera de Sittim, para las tablas del un lado del tabernáculo,
26:27
Y cinco
barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para el
otro lado del tabernáculo, que está al occidente.
26:28
Y la barra
del medio pasará por medio de las tablas, del un cabo al otro.
26:29
Y cubrirás
las tablas de oro, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las barras:
también cubrirás las barras de oro.
26:30
Y alzarás el
tabernáculo conforme á su traza que te fue mostrada en el monte.
26:31
Y harás
también un velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y de lino torcido: será hecho
de primorosa labor, con querubines:
26:32
Y has de
ponerlo sobre cuatro columnas de madera de Sittim cubiertas de oro; sus
capiteles de oro, sobre basas de plata.
26:33
Y pondrás el velo
debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del
testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el
santísimo.
26:34
Y pondrás la
cubierta sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo.
26:35
Y pondrás la
mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado del tabernáculo
al mediodía; y pondrás la mesa al lado del aquilón.
26:36
Y harás á la
puerta del tabernáculo una cortina de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino
torcido, obra de bordador.
26:37
Y harás para
la cortina cinco columnas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro, con
sus capiteles de oro: y hacerlas has de fundición cinco basas de metal.
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Capítulo 27
27:1
HARÁS también
altar de madera de Sittim de cinco codos de longitud, y de cinco codos de
anchura: será cuadrado el altar, y su altura de tres codos.
27:2
Y harás sus
cuernos á sus cuatro esquinas; los cuernos serán de lo mismo; y lo cubrirás de
metal.
27:3
Harás también
sus calderas para echar su ceniza; y sus paletas, y sus tazones, y sus garfios,
y sus braseros: harás todos sus vasos de metal.
27:4
Y le harás un
enrejado de metal de obra de malla; y sobre el enrejado harás cuatro anillos de
metal á sus cuatro esquinas.
27:5
Y lo has de
poner dentro del cerco del altar abajo; y llegará el enrejado hasta el medio
del altar.
27:6
Harás también
varas para el altar, varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de metal.
27:7
Y sus varas se
meterán por los anillos: y estarán aquellas varas á ambos lados del altar,
cuando hubiere de ser llevado.
27:8
De tablas lo
harás, hueco: de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás.
27:9
Asimismo
harás el atrio del tabernáculo: al lado del mediodía, al austro, tendrá el
atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud cada un lado;
27:10
Sus veinte
columnas, y sus veinte basas serán de metal; los capiteles de las columnas y
sus molduras, de plata.
27:11
Y de la misma
manera al lado del aquilón habrá á lo largo cortinas de cien codos de longitud,
y sus veinte columnas, con sus veinte basas de metal; los capiteles de sus
columnas y sus molduras, de plata.
27:12
Y el ancho
del atrio del lado occidental tendrá cortinas de cincuenta codos; sus columnas
diez, con sus diez basas.
27:13
Y en el ancho
del atrio por la parte de levante, al oriente, habrá cincuenta codos.
27:14
Y las
cortinas del un lado serán de quince codos; sus columnas tres, con sus tres
basas.
27:15
Al otro lado quince
codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas.
27:16
Y á la puerta
del atrio habrá un pabellón de veinte codos, de cárdeno, y púrpura, y carmesí,
y lino torcido, de obra de bordador: sus columnas cuatro, con sus cuatro basas.
27:17
Todas las
columnas del atrio en derredor serán ceñidas de plata; sus capiteles de plata,
y sus basas de metal.
27:18
La longitud
del atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado y cincuenta
por el otro, y la altura de cinco codos: sus cortinas de lino torcido, y sus
basas de metal.
27:19
Todos los
vasos del tabernáculo en todo su servicio, y todos sus clavos, y todos los
clavos del atrio, serán de metal.
27:20
Y tú mandarás
á los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas, molido, para la
luminaria, para hacer arder continuamente las lámparas.
27:21
En el
tabernáculo del testimonio, afuera del velo que está delante del testimonio,
las pondrá en orden Aarón y sus hijos, delante de el Altísimo desde la tarde
hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus
generaciones.
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Capítulo 28
28:1
Y TÚ allega á
ti á Aarón tu hermano, y á sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel,
para que sean mis sacerdotes; á Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar é Ithamar, hijos
de Aarón.
28:2
Y harás
vestidos sagrados á Aarón tu hermano, para honra y hermosura.
28:3
Y tú hablarás
á todos los sabios de corazón, á quienes yo he henchido de espíritu de
sabiduría; á fin que hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle á que me
sirva de sacerdote.
28:4
Los vestidos
que harán son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la túnica labrada,
la mitra, y el cinturón. Hagan, pues, los sagrados vestidos á Aarón tu hermano,
y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
28:5
Tomarán oro,
y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.
28:6
Y harán el
ephod de oro y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido de obra de
bordador.
28:7
Tendrá dos
hombreras que se junten á sus dos lados, y se juntará.
28:8
Y el
artificio de su cinto que está sobre él, será de su misma obra, de lo mismo; de
oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.
28:9
Y tomarás dos
piedras oniquinas, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel:
28:10
Los seis de
sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra,
conforme al nacimiento de ellos.
28:11
De obra de
escultor en piedra á modo de grabaduras de sello, harás grabar aquellas dos
piedras con los nombres de los hijos de Israel; harásles alrededor engastes de
oro.
28:12
Y pondrás
aquellas dos piedras sobre los hombros del ephod, para piedras de memoria á los
hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de el Altísimo en
sus dos hombros por memoria.
28:13
Harás pues,
engastes de oro,
28:14
Y dos
cadenillas de oro fino; las cuales harás de hechura de trenza; y fijarás las
cadenas de hechura de trenza en los engastes.
28:15
Harás
asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer conforme á
la obra del ephod, de oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.
28:16
Será cuadrado
y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho:
28:17
Y lo llenarás
de pedrería con cuatro órdenes de piedras: un orden de una piedra sárdica, un
topacio, y un carbunclo; será el primer orden;
28:18
El segundo
orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante;
28:19
El tercer
orden, un rubí, un ágata, y una amatista;
28:20
Y el cuarto
orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro en sus
encajes.
28:21
Y serán
aquellas piedra según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus
nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, vendrán á ser según
las doce tribus.
28:22
Harás también
en el racional cadenetas de hechura de trenzas de oro fino.
28:23
Y harás en el
racional dos anillos de oro, los cuales dos anillos pondrás á las dos puntas
del racional.
28:24
Y pondrás las
dos trenzas de oro en los dos anillos á las dos puntas del racional:
28:25
Y los dos
cabos de las dos trenzas sobre los dos engastes, y las pondrás á los lados del
ephod en la parte delantera.
28:26
Harás también
dos anillos de oro, los cuales pondrás á las dos puntas del racional, en su
orilla que está al lado del ephod de la parte de dentro.
28:27
Harás
asimismo dos anillos de oro, los cuales pondrás á los dos lados del ephod abajo
en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del ephod.
28:28
Y juntarán el
racional con sus anillos á los anillos del ephod con un cordón de jacinto, para
que esté sobre el cinto del ephod, y no se aparte el racional del ephod.
28:29
Y llevará
Aarón los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio sobre su
corazón, cuando entrare en el santuario, para memoria delante de el Altísimo
continuamente.
28:30
Y pondrás en
el racional del juicio Urim y Thummim, para que estén sobre el corazón de Aarón
cuando entrare delante de el Altísimo: y llevará siempre Aarón el juicio de los
hijos de Israel sobre su corazón delante de el Altísimo.
28:31
Harás el
manto del ephod todo de jacinto:
28:32
Y en medio de
él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra de
tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se rompa.
28:33
Y abajo en
sus orillas harás granadas de jacinto, y púrpura, y carmesí, por sus bordes
alrededor; y entre ellas campanillas de oro alrededor.
28:34
Una campanilla
de oro y una granada, campanilla de oro y granada, por las orillas del manto
alrededor.
28:35
Y estará
sobre Aarón cuando ministrare; y oiráse su sonido cuando él entrare en el
santuario delante de el Altísimo y cuando saliere, porque no muera.
28:36
Harás además
una plancha de oro fino, y grabarás en ella grabadura de sello, SANTIDAD A el
Altísimo.
28:37
Y la pondrás
con un cordón de jacinto, y estará sobre la mitra; por el frente anterior de la
mitra estará.
28:38
Y estará
sobre la frente de Aarón: y llevará Aarón el pecado de las cosas santas, que
los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre
su frente estará continuamente para que hayan gracia delante de el Altísimo.
28:39
Y bordarás
una túnica de lino, y harás una mitra de lino; harás también un cinto de obra
de recamador.
28:40
Y para los
hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les formarás chapeos
(tiaras) para honra y hermosura.
28:41
Y con ellos
vestirás á Aarón tu hermano, y á sus hijos con él: y los ungirás, y los
consagrarás, y santificarás, para que sean mis sacerdotes.
28:42
Y les harás
pañetes de lino para cubrir la carne vergonzosa; serán desde los lomos hasta
los muslos:
28:43
Y estarán
sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entraren en el tabernáculo de testimonio,
ó cuando se llegaren al altar para servir en el santuario, porque no lleven
pecado, y mueran. Estatuto perpetuo para él, y para su simiente después de él.
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Capítulo 29
29:1
Y ESTO es lo
que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro
de la vacada, y dos carneros sin tacha;
29:2
Y panes sin
levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura
untadas con aceite; las cuales cosas harás de flor de harina de trigo:
29:3
Y las pondrás
en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos
carneros.
29:4
Y harás
llegar á Aarón y á sus hijos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y los lavarás
con agua.
29:5
Y tomarás las
vestiduras, y vestirás á Aarón la túnica y el manto del ephod, y el ephod, y el
racional, y le ceñirás con el cinto del ephod;
29:6
Y pondrás la
mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa.
29:7
Y tomarás el
aceite de la unción, y derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.
29:8
Y harás
llegar sus hijos, y les vestirás las túnicas.
29:9
Y les ceñirás
el cinto, á Aarón y á sus hijos, y les atarás los chapeos (tiaras), y tendrán
el sacerdocio por fuero perpetuo: y henchirás las manos de Aarón y de sus
hijos.
29:10
Y harás
llegar el becerro delante del tabernáculo del testimonio, y Aarón y sus hijos
pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.
29:11
Y matarás el
becerro delante de el Altísimo á la puerta del tabernáculo del testimonio.
29:12
Y tomarás de
la sangre del becerro, y pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y
derramarás toda la demás sangre al pie del altar.
29:13
Tomarás
también todo el sebo que cubre los intestinos, y el redaño de sobre el hígado,
y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás sobre el
altar.
29:14
Empero
consumirás á fuego fuera del campo la carne del becerro, y su pellejo, y su
estiércol: es expiación.
29:15
Asimismo tomarás
el un carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del
carnero.
29:16
Y matarás el
carnero, y tomarás su sangre, y rociarás sobre el altar alrededor.
29:17
Y cortarás el
carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre
sus trozos y sobre su cabeza.
29:18
Y quemarás
todo el carnero sobre el altar: es holocausto á el Altísimo, olor grato, es
ofrenda quemada á el Altísimo.
29:19
Tomarás luego
el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del
carnero:
29:20
Y matarás el
carnero, y tomarás de su sangre, y pondrás sobre la ternilla de la oreja
derecha de Aarón, y sobre la ternilla de las orejas de sus hijos, y sobre el
dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies
derechos de ellos, y esparcirás la sangre sobre el altar alrededor.
29:21
Y tomarás de
la sangre que hay sobre el altar, y del aceite de la unción, y esparcirás sobre
Aarón, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las vestimentas de
éstos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestimentas
de sus hijos con él.
29:22
Luego tomarás
del carnero el sebo, y la cola, y el sebo que cubre los intestinos, y el redaño
del hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y la espaldilla
derecha; porque es carnero de consagraciones:
29:23
También una
torta de pan, y una hojaldre amasada con aceite, y una lasaña del canastillo de
los ázimos presentado á el Altísimo;
29:24
Y lo has de
poner todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos; y lo mecerás
agitándolo delante de el Altísimo.
29:25
Después lo
tomarás de sus manos, y lo harás arder sobre el altar en holocausto, por olor
agradable delante de el Altísimo. Es ofrenda encendida á el Altísimo.
29:26
Y tomarás el
pecho del carnero de las consagraciones, que fue inmolado para la de Aarón, y
lo mecerás por ofrenda agitada delante de el Altísimo; y será porción tuya.
29:27
Y apartarás
el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la santificación, lo que fue
mecido y lo que fue santificado del carnero de las consagraciones de Aarón y de
sus hijos:
29:28
Y será para
Aarón y para sus hijos por estatuto perpetuo de los hijos de Israel, porque es porción
elevada; y será tomada de los hijos de Israel de sus sacrificios pacíficos,
porción de ellos elevada en ofrenda á el Altísimo.
29:29
Y las
vestimentas santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para
ser ungidos con ellas, y para ser con ellas consagrados.
29:30
Por siete
días las vestirá el sacerdote de sus hijos, que en su lugar viniere al
tabernáculo del testimonio á servir en el santuario.
29:31
Y tomarás el
carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en el lugar del santuario.
29:32
Y Aarón y sus
hijos comerán la carne del carnero, y el pan que está en el canastillo, á la
puerta del tabernáculo del testimonio.
29:33
Y comerán
aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para henchir sus manos para
ser santificados: mas el extranjero no comerá, porque es cosa santa.
29:34
Y si sobrare
algo de la carne de las consagraciones y del pan hasta la mañana, quemarás al
fuego lo que hubiere sobrado: no se comerá, porque es cosa santa.
29:35
Así pues
harás á Aarón y á sus hijos, conforme á todas las cosas que yo te he mandado:
por siete días los consagrarás.
29:36
Y
sacrificarás el becerro de la expiación en cada día para las expiaciones; y
purificarás el altar en habiendo hecho expiación por él, y lo ungirás para
santificarlo.
29:37
Por siete
días expiarás el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo:
cualquiera cosa que tocare al altar, será santificada.
29:38
Y esto es lo
que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, sin intermisión.
29:39
Ofrecerás el
un cordero á la mañana, y el otro cordero ofrecerás á la caída de la tarde:
29:40
Además una
décima parte de un epha de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin
de aceite molido: y la libación será la cuarta parte de un hin de vino con cada
cordero.
29:41
Y ofrecerás
el otro cordero á la caída de la tarde, haciendo conforme á la ofrenda de la
mañana, y conforme á su libación, en olor de suavidad; será ofrenda encendida á
el Altísimo.
29:42
Esto será
holocausto continuo por vuestras generaciones á la puerta del tabernáculo del
testimonio delante de el Altísimo, en el cual me concertaré con vosotros, para
hablaros allí.
29:43
Y allí
testificaré de mí á los hijos de Israel, y el lugar será santificado con mi
gloria.
29:44
Y santificaré
el tabernáculo del testimonio y el altar: santificaré asimismo á Aarón y á sus
hijos, para que sean mis sacerdotes.
29:45
Y habitaré
entre los hijos de Israel, y seré su Dios.
29:46
Y conocerán
que yo soy el Altísimo su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para
habitar en medio de ellos: Yo el Altísimo su Dios.
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Capítulo 30
30:1
HARÁS
asimismo un altar de sahumerio de perfume: de madera de Sittim lo harás.
30:2
Su longitud
será de un codo, y su anchura de un codo: será cuadrado: y su altura de dos
codos: y sus cuernos serán de lo mismo.
30:3
Y cubrirlo
has de oro puro, su techado, y sus paredes en derredor, y sus cuernos: y le
harás en derredor una corona de oro.
30:4
Lv harás
también dos anillos de oro debajo de su corona á sus dos esquinas en ambos
lados suyos, para meter los varales con que será llevado.
30:5
Y harás los
varales de madera de Sittim, y los cubrirás de oro.
30:6
Y lo pondrás
delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante de la cubierta
que está sobre el testimonio, donde yo te testificaré de mí.
30:7
Y quemará
sobre él Aarón sahumerio de aroma cada mañana cuando aderezare las lámparas lo
quemará.
30:8
Y cuando
Aarón encenderá las lámparas al anochecer, quemará el sahumerio: rito perpetuo
delante de el Altísimo por vuestras edades.
30:9
No ofreceréis
sobre él sahumerio extraño, ni holocausto, ni presente; ni tampoco derramaréis
sobre él libación.
30:10 |