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El Libro del Génesis

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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén

Capítulo 1

1:1

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

1:2

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.

1:3

Y dijo Dios: Sea la luz: y fué la luz.

 com -

1:4

Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas.

1:5

Y llamó Dios á la luz Día, y á las tinieblas llamó Noche: y fué la tarde y la mañana un día.

1:6

Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

1:7

E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fué así.

1:8

Y llamó Dios á la expansión Cielos: y fué la tarde y la mañana el día segundo.

1:9

Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la seca: y fué así.

1:10

Y llamó Dios á la seca Tierra, y á la reunión de las aguas llamó Mares: y vió Dios que era bueno.

1:11

Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra: y fué así.

1:12

Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da simiente según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya simiente está en él, según su género: y vió Dios que era bueno.

1:13

Y fué la tarde y la mañana el día tercero.

1:14

Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años;

1:15

Y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue.

1:16

E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche: hizo también las estrellas.

1:17

Y púsolas Dios en la expansión de los cielos, para alumbrar sobre la tierra,

1:18

Y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vió Dios que era bueno.

1:19

Y fué la tarde y la mañana el día cuarto.

1:20

Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

1:21

Y crió Dios las grandes ballenas, y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie: y vió Dios que era bueno.

1:22

Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicad, y henchid las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra.

1:23

Y fué la tarde y la mañana el día quinto.

midrash quinto día -

1:24

Y dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie: y fué así.

1:25

E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que anda arrastrando sobre la tierra según su especie: y vió Dios que era bueno.

1:26

Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.

mdr Mejor no crear al hombre -

1:27

Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.

1:28

Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

1:29

Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, seros ha para comer.

1:30

Y á toda bestia de la tierra, y á todas las aves de los cielos, y á todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer: y fué así.

1:31

Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fué la tarde y la mañana el día sexto.

Gen 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Gen 1:2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
Gen 1:3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
Gen 1:4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
Gen 1:5 y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.
Gen 1:6 Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»
Gen 1:7 E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
Gen 1:8 Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
Gen 1:9 Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.
Gen 1:10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.
Gen 1:11 Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue.
Gen 1:12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien.
Gen 1:13 Y atardeció y amaneció: día tercero.
Gen 1:14 Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;
Gen 1:15 y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
Gen 1:16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas;
Gen 1:17 y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
Gen 1:18 y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.
Gen 1:19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.
Gen 1:20 Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.»
Gen 1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;
Gen 1:22 y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.»
Gen 1:23 Y atardeció y amaneció: día quinto.
Gen 1:24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.
Gen 1:25 Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.
Gen 1:26 Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.
Gen 1:27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.
Gen 1:28 Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»
Gen 1:29 Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.
Gen 1:30 Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue.
Gen 1:31 Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.

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Capítulo 2

2:1

Y FUERON acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.

2:2

Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.

2:3

Y bendijo Dios al día séptimo, y santificólo, porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho.

2:4

Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados, el día que el Altísimo Dios hizo la tierra y los cielos,

2:5

Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese: porque aun no había el Altísimo Dios hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra;

2:6

Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra.

2:7

Formó, pues, el Altísimo Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.

2:8

Y había el Altísimo Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado.

2:9

Y había el Altísimo Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso á la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal.

2:10

Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales.

2:11

El nombre del uno era Pisón: éste es el que cerca toda la tierra de Havilah, donde hay oro:

2:12

Y el oro de aquella tierra es bueno: hay allí también bdelio y piedra cornerina.

2:13

El nombre del segundo río es Gihón: éste es el que rodea toda la tierra de Etiopía.

2:14

Y el nombre del tercer río es Hiddekel: éste es el que va delante de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.

2:15

Tomó, pues, el Altísimo Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

2:16

Y mandó el Altísimo Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;

2:17

Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.

2:18

Y dijo el Altísimo Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.

2:19

Formó, pues, el Altísimo Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas á Adam, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adam llamó á los animales vivientes, ese es su nombre.

2:20

Y puso Adam nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él.

2:21

Y el Altísimo Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;

2:22

Y de la costilla que el Altísimo Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre.

2:23

Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada.

2:24

Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

2:25

Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban.

 

Gen 2:1 Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato,
Gen 2:2 y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera.
Gen 2:3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.
Gen 2:4 Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,
Gen 2:5 no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.
Gen 2:6 Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.
Gen 2:7 Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
Gen 2:8 Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado.
Gen 2:9 Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
Gen 2:10 De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos.
Gen 2:11 El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.
Gen 2:12 El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
Gen 2:13 El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el país de Kus.
Gen 2:14 El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Eufrates.
Gen 2:15 Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.
Gen 2:16 Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,
Gen 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»
Gen 2:18 Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»
Gen 2:19 Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
Gen 2:20 El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.
Gen 2:21 Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.
Gen 2:22 De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.
Gen 2:23 Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»
Gen 2:24 Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.
Gen 2:25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.

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Capítulo 3

3:1

EMPERO la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el Altísimo Dios había hecho; la cual dijo á la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

3:2

Y la mujer respondió á la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;

3:3

Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis.

3:4

Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis;

3:5

Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal.

mdr Tentación: crear sospecha -

3:6

Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.

3:7

Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

3:8

Y oyeron la voz de el Altísimo Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de el Altísimo Dios entre los árboles del huerto.

3:9

Y llamó el Altísimo Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

3:10

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme.

3:11

Y díjole: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

3:12

Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí.

3:13

Entonces el Altísimo Dios dijo á la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

3:14

Y el Altísimo Dios dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida:

3:15

Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

3:16

A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor parirás los hijos; y á tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti.

3:17

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;

3:18

Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;

3:19

En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas á la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado.

midrash del polvo - 

3:20

Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.

3:21

Y el Altísimo Dios hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles, y vistiólos.

3:22

Y dijo el Altísimo Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre:

3:23

Y sacólo el Altísimo del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fué tomado.

3:24

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía á todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

 

Gen 3:1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
Gen 3:2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
Gen 3:3 Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»
Gen 3:4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.
Gen 3:5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
Gen 3:6 Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.
Gen 3:7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.
Gen 3:8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
Gen 3:9 Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
Gen 3:10 Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»
Gen 3:11 El replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»
Gen 3:12 Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
Gen 3:13 Dijo, pues, Yahveh Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»
Gen 3:14 Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Gen 3:15 Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
Gen 3:16 A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.
Gen 3:17 Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
Gen 3:18 Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
Gen 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
Gen 3:20 El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.
Gen 3:21 Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
Gen 3:22 Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»
Gen 3:23 Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
Gen 3:24 Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.

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Capítulo 4

4:1

Y CONOCIÓ Adam á su mujer Eva, la cual concibió y parió á Caín, y dijo: Adquirido he varón por el Altísimo.

4:2

Y después parió á su hermano Abel. Y fué Abel pastor de ovejas, y Caín fué labrador de la tierra.

4:3

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda á el Altísimo.

4:4

Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró el Altísimo con agrado á Abel y á su ofrenda;

4:5

Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante.

4:6

Entonces el Altísimo dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?

4:7

Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

4:8

Y habló Caín á su hermano Abel: y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató.

4:9

Y el Altísimo dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?

4:10

Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama á mí desde la tierra.

4:11

Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano:

4:12

Cuando labrares la tierra, no te volverá á dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra.

4:13

Y dijo Caín á el Altísimo: Grande es mi iniquidad para ser perdonada.

4:14

He aquí me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

4:15

Y respondióle el Altísimo: Cierto que cualquiera que matare á Caín, siete veces será castigado. Entonces el Altísimo puso señal en Caín, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara.

4:16

Y salió Caín de delante de el Altísimo, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.

4:17

Y conoció Caín á su mujer, la cual concibió y parió á Henoch: y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Henoch.

4:18

Y á Henoch nació Irad, é Irad engendró á Mehujael, y Mehujael engendró á Methusael, y Methusael engendró á Lamech.

4:19

Y tomó para sí Lamech dos mujeres; el nombre de la una fué Ada, y el nombre de la otra Zilla.

4:20

Y Ada parió á Jabal, el cual fué padre de los que habitan en tiendas, y crían ganados.

4:21

Y el nombre de su hermano fué Jubal, el cual fué padre de todos los que manejan arpa y órgano.

4:22

Y Zilla también parió á Tubal-Caín, acicalador de toda obra de metal y de hierro: y la hermana de Tubal-Caín fué Naama.

4:23

Y dijo Lamech á sus mujeres: Ada y Zilla, oid mi voz; Mujeres de Lamech, escuchad mi dicho: Que varón mataré por mi herida, Y mancebo por mi golpe:

4:24

Si siete veces será vengado Caín, Lamech en verdad setenta veces siete lo será.

4:25

Y conoció de nuevo Adam á su mujer, la cual parió un hijo, y llamó su nombre Seth: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituído otra simiente en lugar de Abel, á quien mató Caín.

4:26

Y á Seth también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron á llamarse del nombre de el Altísimo.

 

Gen 4:1 Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de Yahveh.»
Gen 4:2 Volvió a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador.
Gen 4:3 Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo.
Gen 4:4 También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación,
Gen 4:5 mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro.
Gen 4:6 Yahveh dijo a Caín: «¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
Gen 4:7 ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.»
Gen 4:8 Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.
Gen 4:9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?»
Gen 4:10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo.
Gen 4:11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Gen 4:12 Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra.»
Gen 4:13 Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
Gen 4:14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.»
Gen 4:15 Respondióle Yahveh: «Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara.
Gen 4:16 Caín salió de la presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.
Gen 4:17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.
Gen 4:18 A Henoc le nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lámek.
Gen 4:19 Lámek tomó dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda Sillá.
Gen 4:20 Adá dio a luz a Yabal, el cual vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían ganado.
Gen 4:21 El nombre de su hermano era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la flauta.
Gen 4:22 Sillá por su parte engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de cobre y hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
Gen 4:23 Y dijo Lámek a sus mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí.
Gen 4:24 Caín será vengado siete veces, mas Lámek lo será 77.»
Gen 4:25 Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín.»
Gen 4:26 También a Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en invocar el nombre de Yahveh.

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Capítulo 5

5:1

ESTE es el libro de las generaciones de Adam. El día en que crió Dios al hombre, á la semejanza de Dios lo hizo;

5:2

Varón y hembra los crió; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adam, el día en que fueron criados.

5:3

Y vivió Adam ciento y treinta años, y engendró un hijo á su semejanza, conforme á su imagen, y llamó su nombre Seth.

5:4

Y fueron los días de Adam, después que engendró á Seth, ochocientos años: y engendró hijos é hijas.

5:5

Y fueron todos los días que vivió Adam novecientos y treinta años, y murió.

5:6

Y vivió Seth ciento y cinco años, y engendró á Enós.

5:7

Y vivió Seth, después que engendró á Enós, ochocientos y siete años: y engendró hijos é hijas.

5:8

Y fueron todos los días de Seth novecientos y doce años; y murió.

5:9

Y vivió Enós noventa años, y engendró á Cainán.

5:10

Y vivió Enós después que engendró á Cainán, ochocientos y quince años: y engendró hijos é hijas.

5:11

Y fueron todos los días de Enós novecientos y cinco años; y murió.

5:12

Y vivió Cainán setenta años, y engendró á Mahalaleel.

5:13

Y vivió Cainán, después que engendró á Mahalaleel, ochocientos y cuarenta años: y engendró hijos é hijas.

5:14

Y fueron todos los días de Cainán novecientos y diez años; y murió.

5:15

Y vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró á Jared.

5:16

Y vivió Mahalaleel, después que engendró á Jared, ochocientos y treinta años: y engendró hijos é hijas.

5:17

Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.

5:18

Y vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró á Henoch.

5:19

Y vivió Jared, después que engendró á Henoch, ochocientos años: y engendró hijos é hijas.

5:20

Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.

5:21

Y vivió Henoch sesenta y cinco años, y engendró á Mathusalam.

5:22

Y caminó Henoch con Dios, después que engendró á Mathusalam, trescientos años: y engendró hijos é hijas.

5:23

Y fueron todos los días de Henoch trescientos sesenta y cinco años.

5:24

Caminó, pues, Henoch con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

5:25

Y vivió Mathusalam ciento ochenta y siete años, y engendró á Lamech.

5:26

Y vivió Mathusalam, después que engendró á Lamech, setecientos ochenta y dos años: y engendró hijos é hijas.

5:27

Fueron, pues, todos los días de Mathusalam, novecientos sesenta y nueve años; y murió.

5:28

Y vivió Lamech ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo:

5:29

Y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras, y del tabajo de nuestras manos, á causa de la tierra que el Altísimo maldijo.

5:30

Y vivió Lamech, después que engendró á Noé, quinientos noventa y cinco años: y engendró hijos é hijas.

5:31

Y fueron todos los días de Lamech setecientos setenta y siete años; y murió.

5:32

Y siendo Noé de quinientos años, engendró á Sem, Châm, y á Japhet.

 

Gen 5:1 Esta es la lista de los descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo a imagen de Dios.
Gen 5:2 Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación.
Gen 5:3 Tenía Adán 130 años cuando engendró un hijo a su semejanza, según su imagen, a quien puso por nombre Set.
Gen 5:4 Fueron los días de Adán, después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:5 El total de los días de la vida de Adán fue de 930 años, y murió.
Gen 5:6 Set tenía 105 años cuando engendró a Enós.
Gen 5:7 Vivió Set, después de engendrar a Enós, 807 años y engendró hijos e hijas.
Gen 5:8 El total de los días de Set fue de 912 años, y murió.
Gen 5:9 Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán.
Gen 5:10 Vivió Enós, después de engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:11 El total de los días de Enós fue de 905 años, y murió.
Gen 5:12 Quenán tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel.
Gen 5:13 Vivió Quenán, después de engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:14 El total de los días de Quenán fue de 910 años, y murió.
Gen 5:15 Mahalalel tenía 65 años cuando engendró a Yéred.
Gen 5:16 Vivió Mahalalel, después de engendrar a Yéred, 830 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:17 El total de los días de Mahalalel fue de 895 años, y murió.
Gen 5:18 Yéred tenía 162 años cuando engendró a Henoc.
Gen 5:19 Vivió Yéred, después de engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:20 El total de los días de Yéred fue de 962 años, y murió.
Gen 5:21 Henoc tenía 65 años cuando engendró a Matusalén.
Gen 5:22 Henoc anduvo con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:23 El total de los días de Henoc fue de 365 años.
Gen 5:24 Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.
Gen 5:25 Matusalén tenía 187 años cuando engendró a Lámek.
Gen 5:26 Vivió Matusalén, después de engendrar a Lámek, 782 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:27 El total de los días de Matusalén fue de 969 años, y murió.
Gen 5:28 Lámek tenía 182 años cuando engendró un hijo,
Gen 5:29 y le puso por nombre Noé, diciendo "«Este nos consolará de nuestros afanes y de la fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo Yahveh.»
Gen 5:30 Vivió Lámek, después de engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 5:31 El total de los días de Lámek fue de 777 años, y murió.
Gen 5:32 Era Noé de quinientos años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

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Capítulo 6

6:1

Y ACAECIÓ que, cuando comenzaron los hombres á multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

6:2

Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomáronse mujeres, escogiendo entre todas.

6:3

Y dijo el Altísimo: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.

6:4

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Dios á las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de nombre.

6:5

Y vió el Altísimo que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

6:6

Y arrepintióse el Altísimo de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón.

6:7

Y dijo el Altísimo: Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho.

6:8

Empero Noé halló gracia en los ojos de el Altísimo.

6:9

Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fué en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

6:10

Y engendró Noé tres hijos: á Sem, á Châm, y á Japhet.

6:11

Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.

6:12

Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

6:13

Y dijo Dios á Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

6:14

Hazte un arca de madera de Gopher: harás aposentos en el arca y la embetunarás con brea por dentro y por fuera.

6:15

Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.

6:16

Una ventana harás al arca, y la acabarás á un codo de elevación por la parte de arriba: y pondrás la puerta del arca á su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

6:17

Y yo, he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

6:18

Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

6:19

Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.

6:20

De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo para que hayan vida.

6:21

Y toma contigo de toda vianda que se come, y allégala á ti; servirá de alimento para ti y para ellos.

6:22

E hízolo así Noé; hizo conforme á todo lo que Dios le mandó.

 

Gen 6:1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas,
Gen 6:2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
Gen 6:3 Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años.»
Gen 6:4 Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.
Gen 6:5 Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,
Gen 6:6 le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
Gen 6:7 Y dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, - desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo - porque me pesa haberlos hecho.»
Gen 6:8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahveh.
Gen 6:9 Esta es la historia de Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios.
Gen 6:10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
Gen 6:11 La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias.
Gen 6:12 Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.
Gen 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra.
Gen 6:14 Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún.
Gen 6:15 Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos.
Gen 6:16 Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.
Gen 6:17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.
Gen 6:18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
Gen 6:19 Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
Gen 6:20 De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
Gen 6:21 Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.»
Gen 6:22 Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.

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Capítulo 7

7:1

Y el Altísimo dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación.

7:2

De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra.

7:3

También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra.

7:4

Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra.

7:5

E hizo Noé conforme á todo lo que le mandó el Altísimo.

7:6

Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fué sobre la tierra.

7:7

Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio.

7:8

De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra,

7:9

De dos en dos entraron á Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios á Noé.

7:10

Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra.

7:11

El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas;

7:12

Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

7:13

En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca;

7:14

Ellos y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales mansos según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda especie de volátil.

7:15

Y vinieron á Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.

7:16

Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y el Altísimo le cerró la puerta

7:17

Y fué el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.

7:18

Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas.

7:19

Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.

7:20

Quince codos en alto prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes.

7:21

Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganados, y de bestias, y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y todo hombre:

7:22

Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió.

7:23

Así fué destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca.

7:24

Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.

 

Gen 7:1 Yahveh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
Gen 7:2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra.
Gen 7:3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la tierra.
Gen 7:4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.»
Gen 7:5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahveh.
Gen 7:6 Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
Gen 7:7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.
Gen 7:8 (De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo,
Gen 7:9 sendas parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.)
Gen 7:10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
Gen 7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron,
Gen 7:12 y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
Gen 7:13 En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;
Gen 7:14 y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
Gen 7:15 entraron con Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida,
Gen 7:16 y los que iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
Gen 7:17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la tierra.
Gen 7:18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
Gen 7:19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo.
Gen 7:20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes.
Gen 7:21 Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
Gen 7:22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
Gen 7:23 Yahveh exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.
Gen 7:24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de 150 días.

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Capítulo 8

8:1

Y ACORDÓSE Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; é hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

8:2

Y se cerraron las fuentes del abismo, y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fué detenida.

8:3

Y tornáronse las aguas de sobre la tierra, yendo y volviendo: y decrecieron las aguas al cabo de ciento y cincuenta días.

8:4

Y reposó el arca en el mes séptimo, á dicisiete días del mes, sobre los montes de Armenia.

8:5

Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo: en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

8:6

Y sucedió que, al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana del arca que había hecho,

8:7

Y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra.

8:8

Envió también de sí á la paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra;

8:9

Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvióse á él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra: entonces él extendió su mano y cogiéndola, hízola entrar consigo en el arca.

8:10

Y esperó aún otros siete días, y volvió á enviar la paloma fuera del arca.

8:11

Y la paloma volvió á él á la hora de la tarde: y he aquí que traía una hoja de oliva tomada en su pico: y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

8:12

Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más á él.

8:13

Y sucedió que en el año seiscientos y uno de Noé, en el mes primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba enjuta.

8:14

Y en el mes segundo, á los veintisiete días del mes, se secó la tierra.

8:15

Y habló Dios á Noé diciendo:

8:16

Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

8:17

Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplíquense sobre la tierra.

8:18

Entonces salió Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.

8:19

Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

8:20

Y edificó Noé un altar á el Altísimo y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

8:21

Y percibió el Altísimo olor de suavidad; y dijo el Altísimo en su corazón: No tornaré más á maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud: ni volveré más á destruir todo viviente, como he hecho.

8:22

Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y calor, verano é invierno, y día y noche, no cesarán.

 

Gen 8:1 Acordóse Dios de Noé y de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron.
Gen 8:2 Se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo.
Gen 8:3 Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días, las aguas habían menguado,
Gen 8:4 y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
Gen 8:5 Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes.
Gen 8:6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,
Gen 8:7 y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
Gen 8:8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie terrestre.
Gen 8:9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca.
Gen 8:10 Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
Gen 8:11 La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la tierra.
Gen 8:12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
Gen 8:13 El año 601 de la vida de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.
Gen 8:14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
Gen 8:15 Habló entonces Dios a Noé en estos términos:
Gen 8:16 «Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
Gen 8:17 Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todas las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
Gen 8:18 Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
Gen 8:19 Todos los animales, todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan sobre la tierra salieron por familias del arca.
Gen 8:20 Noé construyó un altar a Yahveh, y tomando de todos las animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar.
Gen 8:21 Al aspirar Yahveh el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré al maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.
Gen 8:22 «Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán.»

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Capítulo 9

9:1

Y BENDIJO Dios á Noé y á sus hijos, y díjoles: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra:

9:2

Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados.

9:3

Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo.

9:4

Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

9:5

Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

9:6

El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque á imagen de Dios es hecho el hombre.

9:7

Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

9:8

Y habló Dios á Noé y á sus hijos con él, diciendo:

9:9

Yo, he aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;

9:10

Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

9:11

Estableceré mi pacto con vosotros, y no fenecerá ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

9:12

Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

9:13

Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.

9:14

Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

9:15

Y acordarme he del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne.

9:16

Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

9:17

Dijo, pues, Dios á Noé: Esta será la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

9:18

Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Châm y Japhet: y Châm es el padre de Canaán.

9:19

Estos tres son los hijos de Noé; y de ellos fué llena toda la tierra.

9:20

Y comenzó Noé á labrar la tierra, y plantó una viña:

9:21

Y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

9:22

Y Châm, padre de Canaán, vió la desnudez de su padre, y díjolo á sus dos hermanos á la parte de afuera.

9:23

Entonces Sem y Japhet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

9:24

Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven;

9:25

Y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será á sus hermanos.

9:26

Dijo más: Bendito el Altísimo el Dios de Sem, Y séale Canaán siervo.

9:27

Engrandezca Dios á Japhet, Y habite en las tiendas de Sem, Y séale Canaán siervo.

9:28

Y vivió Noé después del diluvio trescientos y cincuenta años.

9:29

Y fueron todos los días de Noé novecientos y cincuenta años; y murió.

 

Gen 9:1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra.
Gen 9:2 Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.
Gen 9:3 Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde.
Gen 9:4 Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,
Gen 9:5 y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
Gen 9:6 Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo El al hombre.
Gen 9:7 Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en ella.»
Gen 9:8 Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él:
Gen 9:9 «He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura descendencia,
Gen 9:10 y con toda alma viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra.
Gen 9:11 Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.»
Gen 9:12 Dijo Dios: «Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña:
Gen 9:13 Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
Gen 9:14 Cuando yo anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
Gen 9:15 y me acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne.
Gen 9:16 Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la tierra.»
Gen 9:17 Y dijo Dios a Noé: «Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y toda carne que existe sobre la tierra.»
Gen 9:18 Los hijos de Noé que salieron del arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.
Gen 9:19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
Gen 9:20 Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña.
Gen 9:21 Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda.
Gen 9:22 Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos
Gen 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su padre sin verla.
Gen 9:24 Cuando despertó Noé de su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,
Gen 9:25 dijo: «¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!»
Gen 9:26 Y dijo: «¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
Gen 9:27 ¡Haga Dios dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
Gen 9:28 Vivió Noé después del diluvio 350 años.
Gen 9:29 El total de los días de Noé fue de 950 años, y murió.

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Capítulo 10

10:1

ESTAS son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Châm y Japhet, á los cuales nacieron hijos después del diluvio.

10:2

Los hijos de Japhet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javán, y Tubal, y Meshech, y Tiras.

10:3

Y los hijos de Gomer: Ashkenaz, y Riphat, y Togorma.

10:4

Y los hijos de Javán: Elisa, y Tarsis, Kittim, y Dodanim.

10:5

Por éstos fueron repartidas las islas de las gentes en sus tierras, cada cual según su lengua, conforme á sus familias en sus naciones.

10:6

Los hijos de Châm: Cush, y Mizraim, y Phut, y Canaán.

10:7

Y los hijos de Cush: Seba, Havila, y Sabta, y Raama, y Sabtecha. Y los hijos de Raama: Sheba y Dedán.

10:8

Y Cush engendró á Nimrod, éste comenzó á ser poderoso en la tierra.

10:9

Este fué vigoroso cazador delante de el Altísimo; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de el Altísimo.

10:10

Y fué la cabecera de su reino Babel, y Erech, y Accad, y Calneh, en la tierra de Shinar.

10:11

De aquesta tierra salió Assur, y edificó á Nínive, y á Rehoboth, y á Calah,

10:12

Y á Ressen entre Nínive y Calah; la cual es ciudad grande.

10:13

Y Mizraim engendró á Ludim, y á Anamim, y á Lehabim, y á Naphtuhim,

10:14

Y á Pathrusim, y á Casluim de donde salieron los Filisteos, y á Caphtorim.

10:15

Y Canaán engendró á Sidón, su primogénito y á Heth,

10:16

Y al Jebuseo, y al Amorrheo, y al Gergeseo,

10:17

Y al Heveo, y al Araceo, y al Sineo,

10:18

Y al Aradio, y al Samareo, y al Amatheo: y después se derramaron las familias de los Cananeos.

10:19

Y fué el término de los Cananeos desde Sidón, viniendo á Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma, y Zeboim hasta Lasa.

10:20

Estos son los hijos de Châm por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

10:21

También le nacieron hijos á Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Japhet.

10:22

Y los hijos de Sem: Elam, y Assur, y Arphaxad, y Lud, y Aram.

10:23

Y los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Gether, y Mas.

10:24

Y Arphaxad engendró á Sala, y Sala engendró á Heber.

10:25

Y á Heber nacieron dos hijos: el nombre de uno fué Peleg, porque en sus días fué repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

10:26

Y Joctán engendró á Almodad, y á Sheleph, y Hazarmaveth, y á Jera,

10:27

Y á Hadoram, y á Uzal, y á Dicla,

10:28

Y á Obal, y á Abimael, y á Seba,

10:29

Y á Ophir, y á Havila, y á Jobad: todos estos fueron hijos de Joctán.

10:30

Y fué su habitación desde Mesa viniendo de Sephar, monte á la parte del oriente.

10:31

Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

10:32

Estas son las familias de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos fueron divididas las gentes en la tierra después del diluvio.

 

Gen 10:1 Esta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio:
Gen 10:2 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
Gen 10:3 Hijos de Gomer: Askanaz, Rifat, Togarmá.
Gen 10:4 Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
Gen 10:5 A partir de éstos se poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de Jafet por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones respectivas.
Gen 10:6 Hijos de Cam: Kus, Misráyim, Put y Canaán.
Gen 10:7 Hijos de Kus: Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
Gen 10:8 Kus engendró a Nemrod, que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra.
Gen 10:9 Fue un bravo cazador delante de Yahveh, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador delante de Yahveh, como Nemrod.»
Gen 10:10 Los comienzos de su reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades todas ellas en tierra de Senaar.
Gen 10:11 De aquella tierra procedía Asur, que edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
Gen 10:12 y Resen, entre Nínive y Kálaj (aquella es la Gran Ciudad).
Gen 10:13 Misráyim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas,
Gen 10:14 a los de Patrós, de Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los filisteos.
Gen 10:15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
Gen 10:16 al jebuseo, al amorreo, al guirgasita,
Gen 10:17 al jivita, al arqueo, al sineo,
Gen 10:18 al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes cananeas.
Gen 10:19 La frontera de los cananeos iba desde Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta Lesa.
Gen 10:20 Estos fueron los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
Gen 10:21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano mayor de Jafet.
Gen 10:22 Hijos de Sem: Elam, Asur, Aparksad, Lud y Aram.
Gen 10:23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
Gen 10:24 Arpaksad engendró a Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
Gen 10:25 A Héber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida la tierra. Su hermano se llamaba Yoqtán.
Gen 10:26 Yoqtán engendró a Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj,
Gen 10:27 a Hadoram, a Uzal, a Diclá,
Gen 10:28 a Obal, a Abimael, a Sebá,
Gen 10:29 a Ofir, a Javilá y a Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
Gen 10:30 Su asiento se extendió desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del oriente.
Gen 10:31 Estos fueron los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
Gen 10:32 Hasta aquí los linajes de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del diluvio.

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Capítulo 11

11:1

ERA entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras.

11:2

Y aconteció que, como se partieron de oriente, hallaron una vega en la tierra de Shinar, y asentaron allí.

11:3

Y dijeron los unos á los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y fuéles el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla.

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11:4

Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

11:5

Y descendió el Altísimo para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

11:6

Y dijo el Altísimo: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer.

11:7

Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

11:8

Así los esparció el Altísimo desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

11:9

Por esto fué llamado el nombre de ella Babel, porque allí confudió el Altísimo el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

11:10

Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró á Arphaxad, dos años después del diluvio.

11:11

Y vivió Sem, después que engendró á Arphaxad quinientos años, y engendró hijos é hijas.

11:12

Y Arphaxad vivió treinta y cinco años, y engendró á Sala.

11:13

Y vivió Arphaxad, después que engendró á Sala, cuatrocientos y tres años, y engendró hijos é hijas.

11:14

Y vivió Sala treinta años, y engendró á Heber.

11:15

Y vivió Sala, después que engendró á Heber, cuatrocientos y tres años, y engendró hijos é hijas.

11:16

Y vivió Heber treinta y cuatro años, y engendró á Peleg.

11:17

Y vivió Heber, después que engendró á Peleg, cuatrocientos y treinta años, y engendró hijos é hijas.

11:18

Y vivió Peleg, treinta años, y engendró á Reu.

11:19

Y vivió Peleg, después que engendró á Reu, doscientos y nueve años, y engendró hijos é hijas.

11:20

Y Reu vivió treinta y dos años, y engendró á Serug.

11:21

Y vivió Reu, después que engendró á Serug, doscientos y siete años, y engendró hijos é hijas.

11:22

Y vivió Serug treinta años, y engendró á Nachôr.

11:23

Y vivió Serug, después que engendró á Nachôr, doscientos años, y engendró hijos é hijas.

11:24

Y vivió Nachôr veintinueve años, y engendró á Thare.

11:25

Y vivió Nachôr, después que engendró á Thare, ciento diecinueve años, y engendró hijos é hijas.

11:26

Y vivió Thare setenta años, y engendró á Abram, y á Nachôr, y á Harán.

11:27

Estas son las generaciones de Thare: Thare engendró á Abram, y á Nachôr, y á Harán; y Harán engendró á Lot.

11:28

Y murió Harán antes que su padre Thare en la tierra de su naturaleza, en Ur de los Caldeos.

11:29

Y tomaron Abram y Nachôr para sí mujeres: el nombre de la mujer de Abram fué Sarai, y el nombre de la mujer de Nachôr, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.

11:30

Mas Sarai fué esteril, y no tenía hijo.

11:31

Y tomó Thare á Abram su hijo, y á Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y á Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo: y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir á la tierra de Canaán: y vinieron hasta Harán, y asentaron allí.

11:32

Y fueron los días de Thare doscientos y cinco años; y murió Thare en Harán.

 

Gen 11:1 Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras.
Gen 11:2 Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron.
Gen 11:3 Entonces se dijeron el uno al otro: «Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego.» Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa.
Gen 11:4 Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.»
Gen 11:5 Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
Gen 11:6 y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.
Gen 11:7 Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo.»
Gen 11:8 Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
Gen 11:9 Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
Gen 11:10 Estos son los descendientes de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a Arpaksad, dos años después del diluvio.
Gen 11:11 Vivió Sem, después de engendrar a Arpaksad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:12 Arpaksad era de 35 años de edad cuando engendró a Sélaj.
Gen 11:13 Y vivió Arpaksad, después de engendrar a Sélaj, 403 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:14 Era Sélaj de treinta años cuando engendró a Héber.
Gen 11:15 Y vivió Sélaj, después de engendrar a Héber, 403 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:16 Era Héber de 34 años cuando engendró a Péleg.
Gen 11:17 Y vivió Héber después de engendrar a Péleg 430 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:18 Era Péleg de treinta años cuando engendró a Reú.
Gen 11:19 Y vivió Péleg, después de engendrar a Reú, 209 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:20 Era Reú de 32 años cuando engendró a Serug.
Gen 11:21 Y vivió Reú después de engendrar a Serug, 207 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:22 Era Serug de treinta años cuando engendró a Najor.
Gen 11:23 Y vivió Serug, después de engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:24 Era Najor de veintinueve años cuando engendró a Téraj.
Gen 11:25 Y vivió Najor, después de engendrar a Téraj, 119 años, y engendró hijos e hijas.
Gen 11:26 Era Téraj de setenta años cuando engendró a Abram, a Najor y a Harán.
Gen 11:27 Estos, son los descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a Harán. Harán engendró a Lot.
Gen 11:28 Harán murió en vida de su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos.
Gen 11:29 Abram y Najor se casaron. La mujer de Abram se llamaba Saray, y la mujer de Najor, Milká, hija de Harán, el padre de Milká y de Jiská.
Gen 11:30 Saray era estéril, sin hijos.
Gen 11:31 Téraj tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abram, y salieron juntos de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se establecieron allí.
Gen 11:32 Fueron los días de Téraj 205 años, y murió en Jarán.

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Capítulo 12

12:1

EMPERO el Altísimo había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré;

12:2

Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición:

12:3

Y bendeciré á los que te bendijeren, y á los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

12:4

Y fuése Abram, como el Altísimo le dijo; y fué con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

12:5

Y tomó Abram á Sarai su mujer, y á Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir á tierra de Canaán; y á tierra de Canaán llegaron.

12:6

Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Sichêm, hasta el valle de Moreh: y el Cananeo estaba entonces en la tierra.

12:7

Y apareció el Altísimo á Abram, y le dijo: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí un altar á el Altísimo, que le había aparecido.

12:8

Y pasóse de allí á un monte al oriente de Bethel, y tendió su tienda, teniendo á Bethel al occidente y Hai al oriente: y edificó allí altar á el Altísimo é invocó el nombre de el Altísimo.

12:9

Y movió Abram de allí, caminando y yendo hacia el Mediodía.

12:10

Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram á Egipto para peregrinar allá; porque era grande el hambre en la tierra.

12:11

Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo á Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer hermosa de vista;

12:12

Y será que cuando te habrán visto los Egipcios, dirán: Su mujer es: y me matarán á mí, y á ti te reservarán la vida.

12:13

Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti.

12:14

Y aconteció que, como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera.

12:15

Viéronla también los príncipes de Faraón, y se la alabaron; y fué llevada la mujer á casa de Faraón:

12:16

E hizo bien á Abram por causa de ella; y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas y camellos.

12:17

Mas el Altísimo hirió á Faraón y á su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.

12:18

Entonces Faraón llamó á Abram y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer?

12:19

¿Por qué dijiste: Es mi hermana? poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala y vete.

12:20

Entonces Faraón dió orden á sus gentes acerca de Abram; y le acompañaron, y á su mujer con todo lo que tenía.

 

Gen 12:1 Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
Gen 12:2 De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
Gen 12:3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
Gen 12:4 Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram 75 años cuando salió de Jarán.
Gen 12:5 Tomó Abram a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
Gen 12:6 y Abram atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos en el país.
Gen 12:7 Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.
Gen 12:8 De allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e invocó su nombre.
Gen 12:9 Luego Abram fue desplazándose por acampadas hacia el Négueb.
Gen 12:10 Hubo hambre en el país, y Abram bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre abrumaba al país.
Gen 12:11 Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres mujer hermosa.
Gen 12:12 En cuanto te vean los egipcios, dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y a ti te dejarán viva.
Gen 12:13 Di, por favor, que eres mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo en gracia a ti.»
Gen 12:14 Efectivamente cuando Abram entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy hermosa.
Gen 12:15 Viéronla los oficiales de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer fue llevada al palacio de Faraón.
Gen 12:16 Este trató bien por causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
Gen 12:17 Pero Yahveh hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer de Abram.
Gen 12:18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer?
Gen 12:19 ¿Por qué dijiste: "Es mi hermana", de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, he ahí a tu mujer: toma y vete.»
Gen 12:20 Y Faraón ordenó a unos cuantos hombres que le despidieran a él, a su mujer y todo lo suyo.

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Capítulo 13

13:1

SUBIÓ, pues, Abram de Egipto hacia el Mediodía, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

13:2

Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y oro.

13:3

Y volvió por sus jornadas de la parte del Mediodía hacia Bethel, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bethel y Hai;

13:4

Al lugar del altar que había hecho allí antes: é invocó allí Abram el nombre de el Altísimo.

13:5

Y asimismo Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, y vacas, y tiendas.

13:6

Y la tierra no podía darles para que habitasen juntos: porque su hacienda era mucha, y no podían morar en un mismo lugar.

13:7

Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: y el Cananeo y el Pherezeo habitaban entonces en la tierra.

13:8

Entonces Abram dijo á Lot: No haya ahora altercado entre mí y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

13:9

¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres á la mano izquierda, yo iré á la derecha: y si tú á la derecha, yo iré á la izquierda.

13:10

Y alzó Lot sus ojos, y vió toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese el Altísimo á Sodoma y á Gomorra, como el huerto de el Altísimo, como la tierra de Egipto entrando en Zoar.

13:11

Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán: y partióse Lot de Oriente, y apartáronse el uno del otro.

13:12

Abram asentó en la tierra de Canaán, y Lot asentó en las ciudades de la llanura, y fué poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

13:13

Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con el Altísimo en gran manera.

13:14

Y el Altísimo dijo á Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el Aquilón, y al Mediodía, y al Oriente y al Occidente;

13:15

Porque toda la tierra que ves, la daré á ti y á tu simiente para siempre.

13:16

Y haré tu simiente como el polvo de la tierra: que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada.

13:17

Levántate, ve por la tierra á lo largo de ella y á su ancho; porque á ti la tengo de dar.

13:18

Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el alcornocal de Mamre, que es en Hebrón, y edificó allí altar á el Altísimo.

 

Gen 13:1 De Egipto subió Abram al Négueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y acompañado de Lot.
Gen 13:2 Abram era muy rico en ganado, plata y oro.
Gen 13:3 Caminando de acampada en acampada se dirigió desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar donde estuvo su tienda entre Betel y Ay,
Gen 13:4 el lugar donde había invocado Abram el nombre de Yahveh.
Gen 13:5 También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas, vacadas y tiendas.
Gen 13:6 Ya la tierra no les permitía vivir juntos, porque su hacienda se había multiplicado, de modo que no podían vivir juntos.
Gen 13:7 Hubo riña entre los pastores del ganado de Abram y los del ganado de Lot. (Además los cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el país.)
Gen 13:8 Dijo, pues, Abram a Lot: «Ea, no haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.
Gen 13:9 ¿No tienes todo el país por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tomas por la izquierda, yo iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por la izquierda.»
Gen 13:10 Lot levantó los ojos y vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío - eran antes de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra - como el jardín de Yahveh, como Egipto, hasta llegar a Soar.
Gen 13:11 Eligió, pues, Lot para sí toda la vega del Jordán, y se trasladó al oriente; así se apartaron el uno del otro.
Gen 13:12 Abram se estableció en Canaán y Lot en las ciudades de la vega, donde plantó sus tiendas hasta Sodoma.
Gen 13:13 Los habitantes de Sodoma eran muy malos y pecadores contra Yahveh.
Gen 13:14 Dijo Yahveh a Abram, después que Lot se separó de él: «Alza tus ojos y mira desde el lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el oriente y el poniente.
Gen 13:15 Pues bien, toda la tierra que ves te la daré a ti ya tu descendencia por siempre.
Gen 13:16 Haré tu descendencia como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia.
Gen 13:17 Levántate, recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.»
Gen 13:18 Y Abram vino a establecerse con sus tiendas junto a la encina de Mambré, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.

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Capítulo 14

14:1

Y ACONTECIÓ en los días de Amraphel, rey de Shinar, Arioch, rey de Elazar, Chêdorlaomer, rey de Elá, y Tidal, rey de naciones,

14:2

Que éstos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, y contra Birsha, rey de Gomorra, y contra Shinab, rey de Adma, y contra Shemeber, rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.

14:3

Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar salado.

14:4

Doce años habían servido á Chêdorlaomer, y al décimotercio año se rebelaron.

14:5

Y en el año décimocuarto vino Chêdorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron á los Raphaitas en Ashteroth-carnaim, á los Zuzitas en Ham, y á los Emitas en Shave-Kiriataim.

14:6

Y á los Horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto.

14:7

Y volvieron y vinieron á Emmisphat, que es Cades, y devastaron todas las haciendas de los Amalacitas, y también al Amorrheo, que habitaba en Hazezón-tamar.

14:8

Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Siddim;

14:9

Es á saber, contra Chêdorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de naciones, y Amraphel, rey de Shinar, y Arioch, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.

14:10

Y el valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún: y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

14:11

Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y se fueron.

14:12

Tomaron también á Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y su hacienda, y se fueron.

14:13

Y vino uno de los que escaparon, y denunciólo á Abram el Hebreo, que habitaba en el valle de Mamre Amorrheo, hermano de Eschôl y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram.

14:14

Y oyó Abram que su hermano estaba prisionero, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y siguiólos hasta Dan.

14:15

Y derramóse sobre ellos de noche él y sus siervos, é hiriólos, y fuélos siguiendo hasta Hobah, que está á la izquierda de Damasco.

14:16

Y recobró todos los bienes, y también á Lot su hermano y su hacienda, y también las mujeres y gente.

14:17

Y salió el rey de Sodoma á recibirlo, cuando volvía de la derrota de Chêdorlaomer y de los reyes que con él estaban, al valle de Shave, que es el valle del Rey.

14:18

Entonces Melchîsedec, rey de Salem, sacó pan y vino; el cual era sacerdote del Dios alto;

14:19

Y bendíjole, y dijo: Bendito sea Abram del Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra;

14:20

Y bendito sea el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dióle Abram los diezmos de todo.

14:21

Entonces el rey de Sodoma dijo á Abram: Dame las personas, y toma para ti la hacienda.

14:22

Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano á el Altísimo Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra,

14:23

Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquecí á Abram:

14:24

Sacando solamente lo que comieron los mancebos, y la porción de los varones que fueron conmigo, Aner, Eschôl, y Mamre; los cuales tomarán su parte.

 

Gen 14:1 Aconteció en los días de Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de Kedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
Gen 14:2 que éstos hicieron guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea, Soar).
Gen 14:3 Estos últimos se coligaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
Gen 14:4 Doce años habían servido a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
Gen 14:5 Vinieron, pues, en el año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, y derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en Ham, a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
Gen 14:6 y a los joritas en las montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
Gen 14:7 De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.
Gen 14:8 Salieron entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá , el rey de Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les presentaron batalla:
Gen 14:9 a Kedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y a Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
Gen 14:10 El valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes de Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
Gen 14:11 Los vencedores tomaron toda la hacienda de Sodoma y Gomorra con todos sus víveres y se fueron.
Gen 14:12 Apresaron también a Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en Sodoma, y se fueron.
Gen 14:13 Un evadido vino a avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de Mambré el amorreo, hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez de Abram.
Gen 14:14 Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan.
Gen 14:15 Y cayendo él y sus siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco;
Gen 14:16 recuperó toda la hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres y a la gente.
Gen 14:17 A su regreso después de batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey).
Gen 14:18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
Gen 14:19 y le bendijo diciendo: «¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
Gen 14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!» Y diole Abram el diezmo de todo.
Gen 14:21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abram: «Dame las personas, y quédate con la hacienda.»
Gen 14:22 Pero Abram dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, creador de cielos y tierra:
Gen 14:23 ni un hilo, ni la correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás: "Yo he enriquecido a Abram."
Gen 14:24 Nada en absoluto, salvo lo que han comido los mozos y la parte de los hombres que fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte.»

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Capítulo 15

15:1

DESPUÉS de estas cosas fué la palabra de el Altísimo á Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande.

15:2

Y respondió Abram: Señor el Altísimo ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer?

15:3

Dijo más Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa.

15:4

Y luego la palabra de el Altísimo fué á él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas será el que te herede.

15:5

Y sacóle fuera, y dijo: Mira ahora á los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu simiente.

15:6

Y creyó á el Altísimo, y contóselo por justicia.

15:7

Y díjole: Yo soy el Altísimo, que te saqué de Ur de los Caldeos, para darte á heredar esta tierra.

15:8

Y él respondió: Señor el Altísimo ¿en qué conoceré que la tengo de heredar?

15:9

Y le dijo: Apártame una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

15:10

Y tomó él todas estas cosas, y partiólas por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no partió las aves.

15:11

Y descendían aves sobre los cuerpos muertos, y ojeábalas Abram.

15:12

Mas á la caída del sol sobrecogió el sueño á Abram, y he aquí que el pavor de una grande obscuridad cayó sobre él.

15:13

Entonces dijo á Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá á los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años.

15:14

Mas también á la gente á quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza.

15:15

Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

15:16

Y en la cuarta generación volverán acá: porque aun no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí.

15:17

Y sucedió que puesto el sol, y ya obscurecido, dejóse ver un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasó por entre los animales divididos.

15:18

En aquel día hizo el Altísimo un pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

15:19

Los Cineos, y los Ceneceos, y los Cedmoneos,

15:20

Y los Hetheos, y los Pherezeos, y los Raphaitas,

15:21

Y los Amorrheos, y los Cananeos, y los Gergeseos, y los Jebuseos.

 

Gen 15:1 Después de estos sucesos fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.»
Gen 15:2 Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.»
Gen 15:3 Dijo Abram: «He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar.»
Gen 15:4 Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.»
Gen 15:5 Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»
Gen 15:6 Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia.
Gen 15:7 Y le dijo: «Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra en propiedad.»
Gen 15:8 El dijo: «Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»
Gen 15:9 Díjole: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Gen 15:10 Tomó él todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la otra. Los pájaros no los partió.
Gen 15:11 Las aves rapaces bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.
Gen 15:12 Y sucedió que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un gran sobresalto.
Gen 15:13 Yahveh dijo a Abram: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años.
Gen 15:14 Pero yo a mi vez juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran hacienda.
Gen 15:15 Tú en tanto vendrás en paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad.
Gen 15:16 Y a la cuarta generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá colmado la maldad de los amorreos.»
Gen 15:17 Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.
Gen 15:18 Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río Eufrates:
Gen 15:19 los quenitas, quenizitas, cadmonitas,
Gen 15:20 hititas, perizitas, refaítas,
Gen 15:21 amorreos, cananeos, guirgasitas y jebuseos.»

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Capítulo 16

16:1

Y SARAI, mujer de Abram no le paría: y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

16:2

Dijo, pues, Sarai á Abram: Ya ves que el Altísimo me ha hecho estéril: ruégote que entres á mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al dicho de Sarai.

16:3

Y Sarai, mujer de Abram, tomó á Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y dióla á Abram su marido por mujer.

16:4

Y él cohabitó con Agar, la cual concibió: y cuando vió que había concebido, miraba con desprecio á su señora.

16:5

Entonces Sarai dijo á Abram: Mi afrenta sea sobre ti: yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue el Altísimo entre mí y ti.

16:6

Y respondió Abram á Sarai: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Sarai la afligiese, huyóse de su presencia.

16:7

Y hallóla el ángel de el Altísimo junto á una fuente de agua en el desierto, junto á la fuente que está en el camino del Sur.

16:8

Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y á dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora.

16:9

Y díjole el ángel de el Altísimo: Vuélvete á tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano.

16:10

Díjole también el ángel de el Altísimo: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado á causa de la muchedumbre.

16:11

Díjole aún el ángel de el Altísimo: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha el Altísimo tu aflicción.

16:12

Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

16:13

Entonces llamó el nombre de el Altísimo que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

16:14

Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquí está entre Cades y Bered.

16:15

Y parió Agar á Abram un hijo y llamó Abram el nombre de su hijo que le parió Agar, Ismael.

16:16

Y era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando parió Agar á Ismael.

 

Gen 16:1 Saray, mujer de Abram, no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar,
Gen 16:2 y dijo Saray a Abram: «Mira, Yahveh me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Y escuchó Abram la voz de Saray.
Gen 16:3 Así, al cabo de diez años de habitar Abram en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abram, a su esclava Agar la egipcia, y diósela por mujer a su marido Abram.
Gen 16:4 Llegóse, pues, él a Agar, la cual concibió. Pero luego, al verse ella encinta, miraba a su señora con desprecio.
Gen 16:5 Dijo entonces Saray a Abram: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse mi esclava en tu seno, pero al verse ella encinta me mira con desprecio. Juzgue Yahveh entre nosotros dos.»
Gen 16:6 Respondió Abram a Saray: «Ahí tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como mejor te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó de su presencia.
Gen 16:7 La encontró el Ángel de Yahveh junto a una fuente de agua en el desierto - la fuente que hay en el camino de Sur -
Gen 16:8 y dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» Contestó ella: «Voy huyendo de la presencia de mi señora Saray.»
Gen 16:9 «Vuelve a tu señora, le dijo el Ángel de Yahveh, y sométete a ella.»
Gen 16:10 Y dijo el Ángel de Yahveh: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran multitud no podrá contarse.»
Gen 16:11 Y díjole el Ángel de Yahveh: Mira que has concebido, y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahveh ha oído tu aflicción.
Gen 16:12 Será un onagro humano. Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y enfrente de todos sus hermanos plantará su tienda.»
Gen 16:13 Dio Agar a Yahveh, que le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?»
Gen 16:14 Por eso se llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cadés y Béred.
Gen 16:15 Agar dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó al hijo que Agar le había dado Ismael.
Gen 16:16 Tenía Abram 86 años cuando Agar le dio su hijo Ismael.

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Capítulo 17

17:1

Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle el Altísimo, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.

17:2

Y pondré mi pacto entre mí y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera.

17:3

Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:

17:4

Yo, he aquí mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de gentes:

17:5

Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

17:6

Y multiplicarte he mucho en gran manera, y te pondré en gentes, y reyes saldrán de ti.

17:7

Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu simiente después de ti en sus generaciones, por alianza perpetua, para serte á ti por Dios, y á tu simiente después de ti.

17:8

Y te daré á ti, y á tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

17:9

Dijo de nuevo Dios á Abraham: Tú empero guardarás mi pacto, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones.

17:10

Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

17:11

Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

17:12

Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado á dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.

17:13

Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero: y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua.

17:14

Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será borrada de su pueblo; ha violado mi pacto.

17:15

Dijo también Dios á Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.

17:16

Y bendecirla he, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá á ser madre de naciones; reyes de pueblos serán de ella.

17:17

Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y rióse, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿y Sara, ya de noventa años, ha de parir?

17:18

Y dijo Abraham á Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.

17:19

Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te parirá un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él por alianza perpetua para su simiente después de él.

17:20

Y en cuanto á Ismael, también te he oído: he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera: doce príncipes engendrará, y ponerlo he por gran gente.

17:21

Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, al cual te parirá Sara por este tiempo el año siguiente.

17:22

Y acabó de hablar con él, y subió Dios de con Abraham.

17:23

Entonces tomó Abraham á Ismael su hijo, y á todos los siervos nacidos en su casa, y á todos los comprados por su dinero, á todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.

17:24

Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.

17:25

E Ismael su hijo era de trece años cuando fué circuncidada la carne de su prepucio.

17:26

En el mismo día fué circuncidado Abraham é Ismael su hijo.

17:27

Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él.

 

Gen 17:1 Cuando Abram tenía 99 años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda en mi presencia y sé perfecto.
Gen 17:2 Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera.»
Gen 17:3 Cayó Abram rostro en tierra, y Dios le habló así:
Gen 17:4 «Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos.
Gen 17:5 No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido.
Gen 17:6 Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.
Gen 17:7 Y estableceré mi alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios tuyo y el de tu posteridad.
Gen 17:8 Yo te daré a ti y a tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los tuyos.»
Gen 17:9 Dijo Dios a Abraham: «Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación.
Gen 17:10 Esta es mi alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -: Todos vuestros varones serán circuncidados.
Gen 17:11 Os circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y vosotros.
Gen 17:12 A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a cualquier extraño que no sea de tu raza.
Gen 17:13 Deben ser circuncidados el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, de modo que mi alianza esté en vuestra carne como alianza eterna.
Gen 17:14 El incircunciso, el varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio, ese tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi alianza.
Gen 17:15 Dijo Dios a Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre será Sara.
Gen 17:16 Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo. La bendeciré, y se convertirá en naciones; reyes de pueblos procederán de ella.»
Gen 17:17 Abraham cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: ¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años, va a dar a luz?»
Gen 17:18 Y dijo Abraham a Dios: «¡Si al menos Ismael viviera en tu presencia!»
Gen 17:19 Respondió Dios: «Sí, pero Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Isaac. Yo estableceré mi alianza con él, una alianza eterna, de ser el Dios suyo y el de su posteridad.
Gen 17:20 En cuanto a Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran pueblo.
Gen 17:21 Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año que viene por este tiempo.»
Gen 17:22 Y después de hablar con él, subió Dios dejando a Abraham.
Gen 17:23 Tomó entonces Abraham a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los comprados con su dinero - a todos los varones de la casa de Abraham - y aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, como Dios le había mandado.
Gen 17:24 Tenía Abraham 99 años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
Gen 17:25 Ismael, su hijo, era de trece años cuando se le circuncidó la carne de su prepucio.
Gen 17:26 El mismo día fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
Gen 17:27 Y todos los varones de su casa, los nacidos en su casa, y los comprados a extraños por dinero, fueron circuncidados juntamente con él.

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Capítulo 18

18:1

Y APARECIÓLE el Altísimo en el valle de Mamre, estando él sentado á la puerta de su tienda en el calor del día.

18:2

Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto á él: y cuando los vió, salió corriendo de la puerta de su tienda á recibirlos, é inclinóse hacia la tierra,

18:3

Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo.

18:4

Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,

18:5

Y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis: porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

18:6

Entonces Abraham fué de priesa á la tienda á Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.

18:7

Y corrió Abraham á las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y diólo al mozo, y dióse éste priesa á aderezarlo.

18:8

Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto á ellos debajo del árbol; y comieron.

18:9

Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.

18:10

Entonces dijo: De cierto volveré á ti según el tiempo de la vida, y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba á la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

18:11

Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: á Sara había cesado ya la costumbre de las mujeres.

18:12

Rióse, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

18:13

Entonces el Altísimo dijo á Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja?

18:14

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.

18:15

Entonces Sara negó diciendo: No me reí; porque tuve miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

18:16

Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos.

18:17

Y el Altísimo dijo: ¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer,

18:18

Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra?

18:19

Porque yo lo he conocido, sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de el Altísimo, haciendo justicia y juicio, para que haga venir el Altísimo sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

18:20

Entonces el Altísimo le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

18:21

Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he.

18:22

Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de el Altísimo.

18:23

Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?

18:24

Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?

18:25

Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

18:26

Entonces respondió el Altísimo: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos.

18:27

Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza:

18:28

Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

18:29

Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta.

18:30

Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.

18:31

Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte.

18:32

Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez.

18:33

Y fuése el Altísimo, luego que acabó de hablar á Abraham: y Abraham se volvió á su lugar.

 

Gen 18:1 Apareciósele Yahveh en la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su tienda en lo más caluroso del día.
Gen 18:2 Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra,
Gen 18:3 y dijo: «Señor mío, si te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu servidor.
Gen 18:4 Ea, que traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol,
Gen 18:5 que yo iré a traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante, que para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor vuestro.» Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.»
Gen 18:6 Abraham se dirigió presuroso a la tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres arrobas de harina de sémola, amasa y haz unas tortas.»
Gen 18:7 Abraham, por su parte, acudió a la vacada y apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo entregó al mozo, el cual se apresuró a aderezarlo.
Gen 18:8 Luego tomó cuajada y leche, junto con el becerro que había aderezado, y se lo presentó, manteniéndose en pie delante de ellos bajo el árbol. Así que hubieron comido
Gen 18:9 dijéronle: «¿Dónde está tu mujer Sara?» - «Ahí, en la tienda», contestó.
Gen 18:10 Dijo entonces aquél: «Volveré sin falta a ti pasado el tiempo de un embarazo, y para entonces tu mujer Sara tendrá un hijo.» Sara lo estaba oyendo a la entrada de la tienda, a sus espaldas.
Gen 18:11 Abraham y Sara eran viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la regla de las mujeres.
Gen 18:12 Así que Sara rió para sus adentros y dijo: «Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y además con mi marido viejo?».
Gen 18:13 Dijo Yahveh a Abraham. «¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: "¡Seguro que voy a parir ahora de vieja!"?
Gen 18:14 ¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.»
Gen 18:15 Sara negó: «No me he reído», y es que tuvo miedo. Pero aquél dijo: «No digas eso, que sí te has reído.»
Gen 18:16 Levantáronse de allí aquellos hombres y tomaron hacia Sodoma, y Abraham les acompañaba de despedida.
Gen 18:17 Dijo entonces Yahveh: «¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
Gen 18:18 siendo así que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra?
Gen 18:19 Porque yo le conozco y sé que mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda concederle Yahveh a Abraham lo que le tiene apalabrado.»
Gen 18:20 Dijo, pues, Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.
Gen 18:21 Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.»
Gen 18:22 Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham permanecía parado delante de Yahveh.
Gen 18:23 Abordóle Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
Gen 18:24 Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?
Gen 18:25 Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?»
Gen 18:26 Dijo Yahveh: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.
Gen 18:27 Replicó Abraham: «¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza!
Gen 18:28 Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a 45.»
Gen 18:29 Insistió todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió: «Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.»
Gen 18:30 Insistió: «No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".» Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»
Gen 18:31 Díjole. «¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?»
Gen 18:32 Respondió: Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: "¿Y si se encuentran allí diez?"» Dijo: «Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.»
Gen 18:33 Partió Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar.

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Capítulo 19

19:1

LLEGARON, pues, los dos ángeles á Sodoma á la caída de la tarde: y Lot estaba sentado á la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse á recibirlos, é inclinóse hacia el suelo;

19:2

Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis á casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche.

19:3

Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa; é hízoles banquete, y coció panes sin levadura y comieron.

19:4

Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo;

19:5

Y llamaron á Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron á ti esta noche? sácanoslos, para que los conozcamos.

19:6

Entonces Lot salió á ellos á la puerta, y cerró las puertas tras sí,

19:7

Y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

19:8

He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente á estos varones no hagáis nada, pues que vinieron á la sombra de mi tejado.

19:9

Y ellos respondieron: Quita allá: y añadieron: Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que á ellos. Y hacían gran violencia al varón, á Lot, y se acercaron para romper las puertas.

19:10

Entonces los varones alargaron la mano, y metieron á Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas.

19:11

Y á los hombres que estaban á la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta.

19:12

Y dijeron los varones á Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar:

19:13

Porque vamos á destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de el Altísimo; por tanto el Altísimo nos ha enviado para destruirlo.

19:14

Entonces salió Lot, y habló á sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque el Altísimo va á destruir esta ciudad. Mas pareció á sus yernos como que se burlaba.

19:15

Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa á Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.

19:16

Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas según la misericordia de el Altísimo para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad.

19:17

Y fué que cuando los hubo sacado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

19:18

Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos;

19:19

He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal y muera.

19:20

He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿no es ella pequeña?) y vivirá mi alma.

19:21

Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

19:22

Date priesa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. Por esto fué llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

19:23

El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó á Zoar.

19:24

Entonces llovió el Altísimo sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de el Altísimo desde los cielos;

19:25

Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

19:26

Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

19:27

Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de el Altísimo:

19:28

Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

19:29

Así fué que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera á Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

19:30

Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas.

19:31

Entonces la mayor dijo á la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre á nosotras conforme á la costumbre de toda la tierra:

19:32

Ven, demos á beber vino á nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.

19:33

Y dieron á beber vino á su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

19:34

El día siguiente dijo la mayor á la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle á beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación.

19:35

Y dieron á beber vino á su padre también aquella noche: y levantóse la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

19:36

Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.

19:37

Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy.

19:38

La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy.

 

Gen 19:1 Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra,
Gen 19:2 dijo: «Ea, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.» Ellos dijeron: «No; haremos noche en la plaza.»
Gen 19:3 Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparó una comida cociendo unos panes cenceños y comieron.
Gen 19:4 No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción.
Gen 19:5 Llamaron a voces a Lot y le dijeron: «¿Dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.»
Gen 19:6 Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí,
Gen 19:7 y dijo: «Por favor, hermanos, no hagáis esta maldad.
Gen 19:8 Mirad, aquí tengo dos hijas que aún no han conocido varón. Os las sacaré y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.»
Gen 19:9 Mas ellos respondieron: «¡Quita allá! Uno que ha venido a avencindarse, ¿va a meterse a juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Y forcejearon con él, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la puerta.
Gen 19:10 Pero los hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la casa, cerraron la puerta,
Gen 19:11 y a los hombres que estaban a la entrada de la casa les dejaron deslumbrados desde el chico hasta el grande, y mal se vieron para encontrar la entrada.
Gen 19:12 Los hombres dijeron a Lot: «¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quienquiera que tengas en la ciudad,
Gen 19:13 porque vamos a destruir este lugar, que es grande el clamor de ellos en la presencia de Yahveh, y Yahveh nos ha enviado a destruirlos.»
Gen 19:14 Salió Lot y habló con sus yernos, los prometidos de sus hijas: «Levantaos, dijo, salid de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad.» Pero sus yernos le tomaron a broma.
Gen 19:15 Al rayar el alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de la ciudad.»
Gen 19:16 Y como él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y sacándole le dejaron fuera de la ciudad.
Gen 19:17 Mientras los sacaban afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido.»
Gen 19:18 Lot les dijo: «No, por favor, Señor mío.
Gen 19:19 Ya que este servidor tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de dejarme con vida, mira que no puedo escaparme al monte sin riesgo de que me alcance el daño y la muerte.
Gen 19:20 Ahí cerquita está esa ciudad a donde huir. Es una pequeñez. ¡Ea, voy a escaparme allá - ¿verdad que es una pequeñez? - y quedaré con vida!»
Gen 19:21 Díjole: «Bien, te concedo también eso de no arrasar la ciudad que has dicho.
Gen 19:22 Listo, escápate allá, porque no puedo hacer nada hasta que no entres allí.» Por eso se llamó aquella ciudad Soar.
Gen 19:23 El sol asomaba sobre el horizonte cuando Lot entraba en Soar.
Gen 19:24 Entonces Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh.
Gen 19:25 Y arrasó aquellas ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo.
Gen 19:26 Su mujer miró hacia atrás y se volvió poste de sal.
Gen 19:27 Levantóse Abraham de madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia de Yahveh.
Gen 19:28 Dirigió la vista en dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de la redonda, miró, y he aquí que subía una humareda de la tierra cual la de una fogata.
Gen 19:29 Así pues, cuando Dios destruyó las ciudades de la redonda, se acordó de Abraham y puso a Lot a salvo de la catástrofe, cuando arrasó las ciudades en que Lot habitaba.
Gen 19:30 Subió Lot desde Soar y se quedó a vivir en el monte con sus dos hijas, temeroso de vivir en Soar. El y sus dos hijas se instalaron en una cueva.
Gen 19:31 La mayor dijo a la pequeña: «Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.
Gen 19:32 Ven, vamos a propinarle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos descendencia.»
Gen 19:33 En efecto, propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
Gen 19:34 Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: «Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia.»
Gen 19:35 Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
Gen 19:36 Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre.
Gen 19:37 La mayor dio a luz un hijo, y le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas.
Gen 19:38 La pequeña también dio a luz un hijo, y le llamó Ben Ammí: es el padre de los actuales ammonitas.

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Capítulo 20

20:1

DE allí partió Abraham á la tierra del Mediodía, y asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.

20:2

Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelech, rey de Gerar, envió y tomó á Sara.

20:3

Empero Dios vino á Abimelech en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres á causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.

20:4

Mas Abimelech no había llegado á ella, y dijo: Señor, ¿matarás también la gente justa?

20:5

¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.

20:6

Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.

20:7

Ahora, pues, vuelve la mujer á su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo.

20:8

Entonces Abimelech se levantó de mañana, y llamó á todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.

20:9

Después llamó Abimelech á Abraham y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo.

20:10

Y dijo más Abimelech á Abraham: ¿Qué viste para que hicieses esto?

20:11

Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este Lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

20:12

Y á la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer.

20:13

Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es.

20:14

Entonces Abimelech tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y diólo á Abraham, y devolvióle á Sara su mujer.

20:15

Y dijo Abimelech: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere.

20:16

Y á Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata á tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fué reprendida.

20:17

Entonces Abraham oró á Dios; y Dios sanó á Abimelech y á su mujer, y á sus siervas, y parieron.

20:18

Porque había del todo cerrado el Altísimo toda matriz de la casa de Abimelech, á causa de Sara mujer de Abraham.

 

Gen 20:1 Trasladóse de allí Abraham al país del Négueb, y se estableció entre Cadés y Sur. Habiéndose avecindado en Guerar,
Gen 20:2 decía Abraham de su mujer Sara: «Es mi hermana.» Entonces el rey de Guerar, Abimélek, envió por Sara y la tomó.
Gen 20:3 Pero vino Dios a Abimélek en un sueño nocturno y le dijo: «Date muerto por esa mujer que has tomado, y que está casada.»
Gen 20:4 Abimélek, que no se había acercado a ella, dijo: «Señor, ¿es que asesinas a la gente aunque sea honrada?
Gen 20:5 ¿No me dijo él a mí: "Es mi hermana", y ella misma dijo: "Es mi hermano?" Con corazón íntegro y con manos limpias he procedido.»
Gen 20:6 Y le dijo Dios en el sueño: «Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido, como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso no te he dejado tocarla.
Gen 20:7 Pero ahora devuelve la mujer a ese hombre, porque es un profeta; él rogará por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin remedio, tú y todos los tuyos.»
Gen 20:8 Levantóse Abimélek de mañana, llamó a todos sus siervos y les refirió todas estas cosas; los hombres se asustaron mucho.
Gen 20:9 Luego llamó Abimélek a Abraham, y le dijo: «¿ Qué has hecho con nosotros, o en qué te he faltado, para que trajeras sobre mí y mi reino una falta tan grande? Lo que no se hace has hecho conmigo.»
Gen 20:10 Y dijo Abimélek a Abraham: «¿Qué te ha movido a hacer esto?»
Gen 20:11 Dijo Abraham: «Es que me dije: "Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y van a asesinarme por mi mujer."
Gen 20:12 Pero es que, además, es cierto que es hermana mía, hija de mi padre aunque no de mi madre, y vino a ser mi mujer.
Gen 20:13 Y desde que Dios me hizo vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme este favor: a dondequiera que lleguemos, dices de mí: Es mi hermano.»
Gen 20:14 Tomó Abimélek ovejas y vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abraham, y le devolvió su mujer Sara.
Gen 20:15 Y dijo Abimélek: «Ahí tienes mi país por delante: quédate donde se te antoje.»
Gen 20:16 A Sara le dijo: «Mira, he dado a tu hermano mil monedas de plata, que serán para ti y para los que están contigo como venda en los ojos, y de todo esto serás justificada.»
Gen 20:17 Abraham rogó a Dios, y Dios curó a Abimélek, a su mujer, y a sus concubinas, que tuvieron hijos;
Gen 20:18 pues Yahveh había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara, la mujer de Abraham.

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Capítulo 21

21:1

Y VISITÓ el Altísimo á Sara, como había dicho, é hizo el Altísimo con Sara como había hablado.

21:2

Y concibió y parió Sara á Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.

21:3

Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le parió Sara, Isaac.

21:4

Y circuncidó Abraham á su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.

21:5

Y era Abraham de cien años, cuando le nació Isaac su hijo.

21:6

Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

21:7

Y añadió: ¿Quién dijera á Abraham que Sara había de dar de mamar á hijos? pues que le he parido un hijo á su vejez.

21:8

Y creció el niño, y fué destetado; é hizo Abraham gran banquete el día que fué destetado Isaac.

21:9

Y vió Sara al hijo de Agar la Egipcia, el cual había ésta parido á Abraham, que se burlaba.

21:10

Por tanto dijo á Abraham: Echa á esta sierva y á su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac.

21:11

Este dicho pareció grave en gran manera á Abraham á causa de su hijo.

21:12

Entonces dijo Dios á Abraham: No te parezca grave á causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

21:13

Y también al hijo de la sierva pondré en gente, porque es tu simiente.

21:14

Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y diólo á Agar, poniéndolo sobre su hombro, y entrególe el muchacho, y despidióla. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Beer-seba.

21:15

Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol;

21:16

Y fuése y sentóse enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: y sentóse enfrente, y alzó su voz y lloró.

21:17

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó á Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

21:18

Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner.

21:19

Entonces abrió Dios sus ojos, y vió una fuente de agua; y fué, y llenó el odre de agua, y dió de beber al muchacho.

21:20

Y fué Dios con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fué tirador de arco.

21:21

Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

21:22

Y aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelech, y Phicol, príncipe de su ejército, á Abraham diciendo: Dios es contigo en todo cuanto haces.

21:23

Ahora pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás á mí, ni á mi hijo, ni á mi nieto; sino que conforme á la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo y con la tierra donde has peregrinado.

21:24

Y respondió Abraham: Yo juraré.

21:25

Y Abraham reconvino á Abimelech á causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelech le habían quitado.

21:26

Y respondió Abimelech: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.

21:27

Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dió á Abimelech; é hicieron ambos alianza.

21:28

Y puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.

21:29

Y dijo Abimelech á Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?

21:30

Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sean en testimonio de que yo cavé este pozo.

21:31

Por esto llamó á aquel lugar Beer-seba; porque allí juraron ambos.

21:32

Así hicieron alianza en Beer-seba: y levantóse Abimelech y Phicol, príncipe de su ejército, y se volvieron á tierra de los Filisteos.

21:33

Y plantó Abraham un bosque en Beer-seba, é invocó allí el nombre de el Altísimo Dios eterno.

21:34

Y moró Abraham en tierra de los Filisteos muchos días.

 

Gen 21:1 Yahveh visitó a Sara como lo había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que había prometido.
Gen 21:2 Concibió Sara y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios.
Gen 21:3 Abraham puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac.
Gen 21:4 Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios.
Gen 21:5 Abraham era de cien años cuando le nació su hijo Isaac.
Gen 21:6 Y dijo Sara: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
Gen 21:7 Y añadió: «¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?; pues bien, yo le he dado un hijo en su vejez.»
Gen 21:8 Creció el niño y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron a Isaac.
Gen 21:9 Vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham jugando con su hijo Isaac,
Gen 21:10 dijo a Abraham: «Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.»
Gen 21:11 Sintiólo muy mucho Abraham, por tratarse de su hijo,
Gen 21:12 pero Dios dijo a Abraham: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En todo lo que te dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac llevará tu nombre una descendencia,
Gen 21:13 también del hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.»
Gen 21:14 Levantóse, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto de Berseba.
Gen 21:15 Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata,
Gen 21:16 y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: «No quiero ver morir al niño.» Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos.
Gen 21:17 Oyó Dios la voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está.
Gen 21:18 ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación.»
Gen 21:19 Entonces abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico.
Gen 21:20 Dios asistió al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran arquero.
Gen 21:21 Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.
Gen 21:22 Sucedió por aquel tiempo que Abimélek, junto con Pikol, capitán de su tropa, dijo a Abraham: «Dios está contigo en todo lo que haces.
Gen 21:23 Ahora, pues, júrame por Dios aquí mismo sin mentir, y tanto a mí como a mis hijos y a mis nietos, que la misma benevolencia que he tenido para contigo, la tendrás tú para conmigo y con el país donde te hemos recibido como huésped.»
Gen 21:24 Abraham dijo: «Lo juro».
Gen 21:25 Entonces Abraham se quejó a Abimélek con motivo de un pozo que habían usurpado los súbditos de Abimélek.
Gen 21:26 Y dijo Abimélek: «No sé quién ha hecho eso. Ni tú me lo habías notificado, ni yo había oído nada hasta hoy.»
Gen 21:27 Abraham tomó unas ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron los dos un pacto.
Gen 21:28 Abraham puso siete corderas aparte.
Gen 21:29 Dijo Abimélek a Abraham: «¿Para qué son esas siete corderas que has apartado?»
Gen 21:30 Dijo: «Estas siete corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo he excavado este pozo.»
Gen 21:31 Por eso se llamó a aquel lugar Berseba, porque allí juraron ambos.
Gen 21:32 Hicieron, pues, el pacto en Berseba; luego, levantándose Abimélek y Pikol, capitán de su tropa, se volvieron al país de los filisteos.
Gen 21:33 Abraham plantó un tamarisco en Berseba en invocó allí el nombre de Yahveh, Dios eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de los filisteos muchos años.

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Capítulo 22

22:1

Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que tentó Dios á Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

22:2

Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas, y vete á tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

22:3

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y á Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fué al lugar que Dios le dijo.

22:4

Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vió el lugar de lejos.

22:5

Entonces dijo Abraham á sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos á vosotros.

22:6

Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.

22:7

Entonces habló Isaac á Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

22:8

Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.

22:9

Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató á Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña.

22:10

Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar á su hijo.

22:11

Entonces el ángel de el Altísimo le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

22:12

Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes á Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único;

22:13

Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero á sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fué Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo.

22:14

Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, el Altísimo proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de el Altísimo será provisto.

22:15

Y llamó el ángel de el Altísimo á Abraham segunda vez desde el cielo,

22:16

Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice el Altísimo, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único;

22:17

Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está á la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos:

22:18

En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste á mi voz.

22:19

Y tornóse Abraham á sus mozos, y levantáronse y se fueron juntos á Beer-seba; y habitó Abraham en Beer-seba.

22:20

Y aconteció después de estas cosas, que fué dada nueva á Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha parido hijos á Nachôr tu hermano:

22:21

A Huz su primogénito, y á Buz su hermano, y á Kemuel padre de Aram.

22:22

Y á Chêsed, y á Hazo, y á Pildas, y á Jidlaph, y á Bethuel.

22:23

Y Bethuel engendró á Rebeca. Estos ocho parió Milca á Nachôr, hermano de Abraham.

22:24

Y su concubina, que se llamaba Reúma, parió también á Teba, y á Gaham, y á Taas, y á Maachâ.

 

Gen 22:1 Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El respondió: «Heme aquí.»
Gen 22:2 Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»
Gen 22:3 Levantóse, pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios.
Gen 22:4 Al tercer día levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
Gen 22:5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
Gen 22:6 Tomó Abraham la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
Gen 22:7 Dijo Isaac a su padre Abraham: «¡Padre!» Respondió: «¿qué hay, hijo?» - «Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
Gen 22:8 Dijo Abraham: «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron andando los dos juntos.
Gen 22:9 Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.
Gen 22:10 Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
Gen 22:11 Entonces le llamó el Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.»
Gen 22:12 Dijo el Ángel: «No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»
Gen 22:13 Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
Gen 22:14 Abraham llamó a aquel lugar «Yahveh provee», de donde se dice hoy en día: «En el monte "Yahveh provee"»
Gen 22:15 El Ángel de Yahveh llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
Gen 22:16 y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único,
Gen 22:17 yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos.
Gen 22:18 Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.»
Gen 22:19 Volvió Abraham al lado de sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba. Y Abraham se quedó en Berseba.
Gen 22:20 Después de estas cosas, se anunció a Abraham: «También Milká ha dado hijos a tu hermano Najor:
Gen 22:21 Us, su primogénito; Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de Aram,
Gen 22:22 Késed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel.»
Gen 22:23 (Betuel engendró a Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor, hermano de Abraham.
Gen 22:24 Su concubina, llamada Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.

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Capítulo 23

23:1

Y FUÉ la vida de Sara ciento veintisiete años: tantos fueron los años de la vida de Sara.

23:2

Y murió Sara en Kiriath-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán: y vino Abraham á hacer el duelo á Sara y á llorarla.

23:3

Y levantóse Abraham de delante de su muerto, y habló á los hijos de Heth, diciendo:

23:4

Peregrino y advenedizo soy entre vosotros; dadme heredad de sepultura con vosotros, y sepultaré mi muerto de delante de mí.

23:5

Y respondieron los hijos de Heth á Abraham, y dijéronle:

23:6

Oyenos, señor mío, eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta á tu muerto; ninguno de nosotros te impedirá su sepultura, para que entierres tu muerto.

23:7

Y Abraham se levantó, é inclinóse al pueblo de aquella tierra, á los hijos de Heth;

23:8

Y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad que yo sepulte mi muerto de delante de mí, oidme, é interceded por mí con Ephrón, hijo de Zohar,

23:9

Para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al cabo de su heredad: que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros.

23:10

Este Ephrón hallábase entre los hijos de Heth: y respondió Ephrón Hetheo á Abraham, en oídos de los hijos de Heth, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:

23:11

No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; delante de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerto.

23:12

Y Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra.

23:13

Y respondió á Ephrón en oídos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, ruégote que me oigas; yo daré el precio de la heredad, tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerto.

23:14

Y respondió Ephrón á Abraham, diciéndole:

23:15

Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata: ¿qué es esto entre mí y ti? entierra pues tu muerto.

23:16

Entonces Abraham se convino con Ephrón, y pesó Abraham á Ephrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Heth, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.

23:17

Y quedó la heredad de Ephrón que estaba en Macpela enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todo su término al derredor,

midrash significado Makpela -

23:18

Por de Abraham en posesión, á vista de los hijos de Heth, y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.

23:19

Y después de esto sepultó Abraham á Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela enfrente de Mamre, que es Hebrón en la tierra de Canaán.

23:20

Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, por de Abraham, en posesión de sepultura adquirida de los hijos de Heth.

 

Gen 23:1 Sara vivió 127 años.
Gen 23:2 Murió Sara en Quiryat Arbá - que es Hebrón - en el país de Canaán, y Abraham hizo duelo por Sara y la lloró.
Gen 23:3 Luego se levantó Abraham de delante de la muerta, y habló a los hijos de Het en estos términos:
Gen 23:4 «Yo soy un simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad sepulcral entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.»
Gen 23:5 Respondieron los hijos de Het a Abraham diciéndole:
Gen 23:6 «A ver si nos entendemos, señor; tú eres un príncipe divino entre nosotros. En el mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro, para que entierres a tu muerta.»
Gen 23:7 Levantóse Abraham, e hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het,
Gen 23:8 y les habló en estos términos: «Si estáis de acuerdo con que yo retire y sepulte a mi muerta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo de Sójar,
Gen 23:9 para que me dé la cueva de la Makpelá que es suya y que está al borde de su finca. Que me la dé por lo que valga en propiedad sepulcral entre vosotros.»
Gen 23:10 Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Respondió, pues, Efrón el hitita a Abraham, a oídas de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad diciendo:
Gen 23:11 «No, señor, escúchame: te doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. A la vista de los hijos de mi pueblo te la doy: sepulta a tu muerta.»
Gen 23:12 Abraham hizo una reverencia a los paisanos,
Gen 23:13 y se dirigió a Efrón, a oídas de los paisanos, diciendo: «A ver si nos entendemos. Te doy el precio de la finca acéptamelo y enterraré allí a mi muerta.»
Gen 23:14 Respondió Efrón a Abraham:
Gen 23:15 «Señor mío, escúchame: Cuatrocientos siclos de plata por un terreno, ¿qué nos suponen a ti y a mí? Sepulta a tu muerta.»
Gen 23:16 Abraham accedió y pesó a Efrón la plata que éste había pedido a oídas de los hijos de Het: cuatrocientos siclos de plata corriente de mercader.
Gen 23:17 Así fue cómo la finca de Efrón que está en la Makpelá, frente a Mambré, la finca y la cueva que hay en ella y todos los árboles que rodean la finca por todos sus lindes, todo ello vino a ser
Gen 23:18 propiedad de Abraham, a la vista de los hijos de Het, y todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
Gen 23:19 Después Abraham sepultó a su mujer Sara en la cueva del campo de la Makpelá frente a Mambré (es Hebrón), en Canaán.
Gen 23:20 Así aquel campo y la cueva que hay en él llegaron a ser de Abraham como propiedad sepulcral, recibida de los hijos de Het.

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Capítulo 24

24:1

Y ABRAHAM era viejo, y bien entrado en días; y el Altísimo había bendecido á Abraham en todo.

24:2

Y dijo Abraham á un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

24:3

Y te juramentaré por el Altísimo, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, entre los cuales yo habito;

24:4

Sino que irás á mi tierra y á mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

24:5

Y el criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí á esta tierra: ¿volveré, pues, tu hijo á la tierra de donde saliste?

24:6

Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas á mi hijo allá.

24:7

el Altísimo, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu simiente daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú tomarás de allá mujer para mi hijo.

24:8

Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá á mi hijo.

24:9

Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y juróle sobre este negocio.

24:10

Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y fuése, pues tenía á su disposición todos los bienes de su señor: y puesto en camino, llegó á Mesopotamia, á la ciudad de Nachôr.

24:11

E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto á un pozo de agua, á la hora de la tarde, á la hora en que salen las mozas por agua.

24:12

Y dijo: el Altísimo, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

24:13

He aquí yo estoy junto á la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua:

24:14

Sea, pues, que la moza á quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber á tus camellos: que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

24:15

Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido á Bethuel, hijo de Milca, mujer de Nachôr hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

24:16

Y la moza era de muy hermoso aspecto, virgen, á la que varón no había conocido; la cual descendió á la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

24:17

Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Ruégote que me des á beber un poco de agua de tu cántaro.

24:18

Y ella respondió: Bebe, señor mío: y dióse prisa á bajar su cántaro sobre su mano, y le dió á beber.

24:19

Y cuando acabó de darle á beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

24:20

Y dióse prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

24:21

Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si el Altísimo había prosperado ó no su viaje.

24:22

Y fué que como los camellos acabaron de beber, presentóle el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez:

24:23

Y dijo: ¿De quién eres hija? Ruégote me digas, ¿hay lugar en casa de tu padre donde posemos?

24:24

Y ella respondió: Soy hija de Bethuel, hijo de Milca, el cual parió ella á Nachôr.

24:25

Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

24:26

El hombre entonces se inclinó, y adoró á el Altísimo.

24:27

Y dijo: Bendito sea el Altísimo, Dios de mi amo Abraham, que no apartó su misericordia y su verdad de mi amo, guiándome el Altísimo en el camino á casa de los hermanos de mi amo.

24:28

Y la moza corrió, é hizo saber en casa de su madre estas cosas.

24:29

Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera al hombre, á la fuente;

24:30

Y fué que como vió el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía, Así me habló aquel hombre; vino á él: y he aquí que estaba junto á los camellos á la fuente.

24:31

Y díjole: Ven, bendito de el Altísimo; ¿por qué estás fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.

24:32

Entonces el hombre vino á casa, y Labán desató los camellos; y dióles paja y forraje, y agua para lavar los piés de él, y los piés de los hombres que con él venían.

24:33

Y pusiéronle delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

24:34

Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham;

24:35

Y el Altísimo ha bendecido mucho á mi amo, y él se ha engrandecido: y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

24:36

Y Sara, mujer de mi amo, parió en su vejez un hijo á mi señor, quien le ha dado todo cuanto tiene.

24:37

Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, en cuya tierra habito;

24:38

Sino que irás á la casa de mi padre, y á mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

24:39

Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.

24:40

Entonces él me respondió: el Altísimo, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de mi linaje y de la casa de mi padre:

24:41

Entonces serás libre de mi juramento, cuando hubieres llegado á mi linaje; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

24:42

Llegué, pues, hoy á la fuente, y dije: el Altísimo, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando;

24:43

He aquí yo estoy junto á la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, á la cual dijere: Dame á beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro;

24:44

Y ella me respondiere, Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua: ésta sea la mujer que destinó el Altísimo para el hijo de mi señor.

24:45

Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió á la fuente, y sacó agua; y le dije: Ruégote que me des á beber.

24:46

Y prestamente bajó su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también á tus camellos daré á beber. Y bebí, y dió también de beber á mis camellos.

24:47

Entonces preguntéle, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Bethuel, hijo de Nachôr, que le parió Milca. Entonces púsele un pendiente sobre su nariz, y brazaletes sobre sus manos:

24:48

E inclinéme, y adoré á el Altísimo, y bendije á el Altísimo, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

24:49

Ahora pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y echaré á la diestra ó á la siniestra.

24:50

Entonces Labán y Bethuel respondieron y dijeron: De el Altísimo ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

24:51

He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho el Altísimo.

24:52

Y fué, que como el criado de Abraham oyó sus palabras, inclinóse á tierra á el Altísimo.

24:53

Y sacó el criado vasos de plata y vasos de oro y vestidos, y dió á Rebeca: también dió cosas preciosas á su hermano y á su madre.

24:54

Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme á mi señor.

24:55

Entonces respondió su hermano y su madre: Espere la moza con nosotros á lo menos diez días, y después irá.

24:56

Y él les dijo: No me detengáis, pues que el Altísimo ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya á mi señor.

24:57

Ellos respondieron entonces: Llamemos la moza y preguntémosle.

24:58

Y llamaron á Rebeca, y dijéronle: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

24:59

Entonces dejaron ir á Rebeca su hermana, y á su nodriza, y al criado de Abraham y á sus hombres.

24:60

Y bendijeron á Rebeca, y dijéronle: Nuestra hermana eres; seas en millares de millares, y tu generación posea la puerta de sus enemigos.

24:61

Levantóse entonces Rebeca y sus mozas, y subieron sobre los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó á Rebeca, y fuése.

24:62

Y venía Isaac del pozo del Viviente que me ve; porque él habitaba en la tierra del Mediodía;

24:63

Y había salido Isaac á orar al campo, á la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

24:64

Rebeca también alzó sus ojos, y vió á Isaac, y descendió del camello;

24:65

Porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el siervo había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y cubrióse.

24:66

Entonces el criado contó á Isaac todo lo que había hecho.

24:67

E introdújola Isaac á la tienda de su madre Sara, y tomó á Rebeca por mujer; y amóla: y consolóse Isaac después de la muerte de su madre.

 

Gen 24:1 Abraham era ya un viejo entrado en años, y Yahveh había bendecido a Abraham en todo.
Gen 24:2 Abraham dijo al siervo más viejo de su casa y mayordomo de todas sus cosas: «Ea, pon tu mano debajo de mi muslo,
Gen 24:3 que voy a juramentarte por Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos con los que vivo;
Gen 24:4 sino que irás a mi tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.»
Gen 24:5 Díjole el siervo: «Tal vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal caso volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
Gen 24:6 Díjole Abraham: «Guárdate de llevar allá a mi hijo.
Gen 24:7 Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de mi patria, y que me habló y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra", él enviará su Ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo.
Gen 24:8 Si la mujer no quisiere seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo caso, no lleves allá a mi hijo.»
Gen 24:9 El siervo puso su mano debajo del muslo de su señor Abraham y le prestó juramento según lo hablado.
Gen 24:10 Tomó el siervo diez camellos de los de su señor y de las cosas mejores de su señor y se puso en marcha hacia Aram Naharáyim, hacia la ciudad de Najor.
Gen 24:11 Hizo arrodillar al los camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a la hora de salir las aguadoras,
Gen 24:12 y dijo: «Yahveh, Dios de mi señor Abraham: dame suerte hoy, y haz favor a mi señor Abraham.
Gen 24:13 Voy a quedarme parado junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos salen a sacar agua.
Gen 24:14 Ahora bien, la muchacha a quien yo diga "Inclina, por favor, tu cántaro para que yo beba", y ella responda: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos", ésa sea la que tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que haces favor a mi señor.»
Gen 24:15 Apenas había acabado de hablar, cuando he aquí que salía Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milká, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con su cántaro al hombro.
Gen 24:16 La joven era de muy buen ver, virgen, que no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y subió.
Gen 24:17 El siervo corrió a su encuentro y dijo: «Dame un poco de agua de tu cántaro.»
Gen 24:18 «Bebe, señor», dijo ella, y bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio de beber.
Gen 24:19 Y en acabando de darle, dijo: «También para tus camellos voy a sacar, hasta que se hayan saciado.»
Gen 24:20 Y apresuradamente vació su cántaro en el abrevadero y corriendo otra vez al pozo sacó agua para todos los camellos.
Gen 24:21 El hombre la contemplaba callando para saber si Yahveh había dado éxito o no a su misión.
Gen 24:22 En cuanto los camellos acabaron de beber, tomó el hombre un anillo de oro de medio siclo de peso, que colocó en la nariz de la joven, y un par de brazaletes de diez siclos de oro en sus brazos,
Gen 24:23 y dijo: «¿De quién eres hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer noche?»
Gen 24:24 Ella le dijo: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor.»
Gen 24:25 Y agregó: «También tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio para pasar la noche.»
Gen 24:26 Entonces se postró el hombre y adoró a Yahveh,
Gen 24:27 diciendo: «Bendito sea Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que no ha retirado su favor y su lealtad para con mi señor. Yahveh me ha traído a parar a casa del hermano de mi señor.»
Gen 24:28 La joven corrió a anunciar a casa de su madre todas estas cosas.
Gen 24:29 Tenía Rebeca un hermano llamado Labán. Este corrió donde el hombre, afuera, a la fuente.
Gen 24:30 En efecto, en cuanto vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana, y oyó decir a su hermana Rebeca: «Así me ha hablado aquel hombre», se llegó a donde él. Le encontró todavía junto a los camellos cerca de la fuente,
Gen 24:31 y le dijo: «Ven, bendito de Yahveh. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?»
Gen 24:32 El hombre entró en la casa, y Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los pies.
Gen 24:33 Después les sirvió de comer, pero el otro dijo: «No comeré hasta no haber dicho lo que tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.»
Gen 24:34 «Yo soy, dijo, siervo de Abraham.
Gen 24:35 Yahveh ha bendecido con largueza a mi señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y esclavas, camellos y asnos.
Gen 24:36 Y Sara, la mujer de mi señor, envejecida ya, dio a luz un hijo a mi señor, que le ha cedido todo cuanto posee.
Gen 24:37 En cuanto a mí, mi señor me ha tomado juramento, diciendo: "No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país resido.
Gen 24:38 ¡Como no vayas a casa de mi padre y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo...!"
Gen 24:39 Yo dije a mi señor: "¿Y si acaso no me sigue la mujer?"
Gen 24:40 Y él me dijo: "Yahveh, en cuya presencia he andado, enviará su Ángel contigo, y dará éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi parentela y de la casa de mi padre.
Gen 24:41 Entonces quedarás libre de mi maldición, cuando llegues a mi parentela; y si no te la dieren también quedarás libre de mi maldición.»
Gen 24:42 Pues bien: llego hoy a la fuente y me digo: "Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en efecto das éxito a este mi viaje,
Gen 24:43 aquí me quedo parado junto a la fuente. La doncella que salga a sacar agua, y yo le diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro
Gen 24:44 y ella me responda: Bebe tú, y voy a sacar también para tus camellos, ésa será la mujer que Yahveh tiene destinada para el hijo de mi señor."
Gen 24:45 Apenas había acabado de hablar conmigo mismo, cuando he aquí que Rebeca salía con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije: "Ea, dame de beber",
Gen 24:46 y enseguida bajó su cántaro del hombro y dijo: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos." Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos.
Gen 24:47 Yo le pregunté: "¿De quién eres hija?" Me respondió: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor." Entonces puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus brazos,
Gen 24:48 y postrándome adoré a Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi señor para su hijo.
Gen 24:49 Ahora, pues, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la izquierda.»
Gen 24:50 Respondieron Labán y Betuel: «De Yahveh ha salido este asunto. Nosotros no podemos decirte está mal o está bien.
Gen 24:51 Ahí tienes delante a Rebeca: tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu señor, como ha dicho Yahveh.»
Gen 24:52 Cuando el siervo de Abraham oyó lo que decían, adoró a Yahveh en tierra.
Gen 24:53 Acto seguido sacó el siervo objetos de plata y oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. También hizo regalos a su hermano y a su madre.
Gen 24:54 Luego comieron y bebieron, él y los hombres que le acompañaban, y pasaron la noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: «Permitidme que marche donde mi señor.»
Gen 24:55 El hermano y la madre de Rebeca dijeron: «Que se quede la chica con nosotros unos días, por ejemplo diez. Luego se irá.»
Gen 24:56 Mas él les dijo: «No me demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme salir para que vaya donde mi señor.»
Gen 24:57 Ellos dijeron: «Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.»
Gen 24:58 Llamaron, pues, a Rebeca, y le dijeron: «¿Qué? ¿te vas con este hombre?» «Me voy», contestó ella.
Gen 24:59 Entonces despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres.
Gen 24:60 Y bendijeron a Rebeca, y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de sus enemigos!»
Gen 24:61 Levantóse Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo tomó a Rebeca y se fue.
Gen 24:62 Entretanto, Isaac había venido del pozo de Lajay Roí, pues habitaba en el país del Négueb.
Gen 24:63 Una tarde había salido Isaac de paseo por el campo, cuando he aquí que al alzar la vista, vio que venían unos camellos.
Gen 24:64 Rebeca a su vez alzó sus ojos y viendo a Isaac, se apeó del camello,
Gen 24:65 y dijo al siervo: «¿Quién es aquel hombre que camina por el campo a nuestro encuentro?» Dijo el siervo: «Es mi señor.» Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
Gen 24:66 El siervo contó a Isaac todo lo que había hecho,
Gen 24:67 e Isaac introdujo a Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y él la amó. Así se consoló Isaac por la pérdida de su madre.

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Capítulo 25

25:1

Y ABRAHAM tomó otra mujer, cuyo nombre fué Cetura;

25:2

La cual le parió á Zimram, y á Joksan, y á Medan, y á Midiam, y á Ishbak, y á Sua.

25:3

Y Joksan engendró á Seba, y á Dedán: é hijos de Dedán fueron Assurim, y Letusim, y Leummim.

25:4

E hijos de Midiam: Epha, y Epher, y Enech, y Abida, y Eldaa. Todos estos fueron hijos de Cetura.

25:5

Y Abraham dió todo cuanto tenía á Isaac.

25:6

Y á los hijos de sus concubinas dió Abraham dones, y enviólos de junto Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, á la tierra oriental.

25:7

Y estos fueron los días de vida que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.

25:8

Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de días y fué unido á su pueblo.

25:9

Y sepultáronlo Isaac é Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Ephrón, hijo de Zoar Hetheo, que está enfrente de Mamre;

25:10

Heredad que compró Abraham de los hijos de Heth; allí fué Abraham sepultado, y Sara su mujer.

25:11

Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo á Isaac su hijo: y habitó Isaac junto al pozo del Viviente que me ve.

25:12

Y estas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, que le parió Agar Egipcia, sierva de Sara:

25:13

Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, por sus linajes: El primogénito de Ismael, Nabaioth; luego Cedar, y Abdeel, y Mibsam,

25:14

Y Misma, y Duma, y Massa,

25:15

Hadad, y Tema, y Jetur, y Naphis, y Cedema.

25:16

Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres por sus villas y por sus campamentos; doce príncipes por sus familias.

25:17

Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y siete años: y exhaló el espíritu Ismael, y murió; y fué unido á su pueblo.

25:18

Y habitaron desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto viniendo á Asiria; y murió en presencia de todos sus hermanos.

25:19

Y estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró á Isaac:

25:20

Y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer á Rebeca, hija de Bethuel Arameo de Padan-aram, hermana de Labán Arameo.

25:21

Y oró Isaac á el Altísimo por su mujer, que era estéril; y aceptólo el Altísimo, y concibió Rebeca su mujer.

25:22

Y los hijos se combatían dentro de ella; y dijo: Si es así ¿para qué vivo yo? Y fue á consultar á el Altísimo.

25:23

Y respondióle el Altísimo: Dos gentes hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas: Y el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.

25:24

Y como se cumplieron sus días para parir, he aquí mellizos en su vientre.

25:25

Y salió el primero rubio, y todo él velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú.

25:26

Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú: y fué llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los parió.

25:27

Y crecieron los niños, y Esaú fué diestro en la caza, hombre del campo: Jacob empero era varón quieto, que habitaba en tiendas.

25:28

Y amó Isaac á Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba á Jacob.

25:29

Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo cansado,

25:30

Dijo á Jacob: Ruégote que me des á comer de eso bermejo, pues estoy muy cansado. Por tanto fué llamado su nombre Edom.

25:31

Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

25:32

Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy á morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

25:33

Y dijo Jacob: Júrame lo en este día. Y él le juró, y vendió á Jacob su primogenitura.

25:34

Entonces Jacob dió á Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y levantóse, y fuése. Así menospreció Esaú la primogenitura.

 

Gen 25:1 Abraham volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá.
Gen 25:2 Esta le dio a Zimrán, Yoqsán, Medán, Madián, Yisbaq y Súaj.
Gen 25:3 - Yoqsán engendró a Seba y a Dedán. Hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusíes y los leumies. -
Gen 25:4 Hijos de Madián: Efá, Efer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos, hijos de Queturá.
Gen 25:5 Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.
Gen 25:6 A los hijos de las concubinas que tenía Abraham les hizo donaciones y, viviendo aún él, los separó de Isaac, enviándoles hacia levante, al país de Oriente.
Gen 25:7 Estos fueron los días de vida de Abraham: 175 años.
Gen 25:8 Expiró, pues, Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo.
Gen 25:9 Sus hijos Isaac e Ismael le sepultaron en la cueva de la Makpelá, al borde de la finca de Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré.
Gen 25:10 En la finca que Abraham había comprado a los hijos de Het, allí fue sepultado Abraham con su mujer Sara.
Gen 25:11 Después de la muerte de Abraham, bendijo Dios a su hijo Isaac. Isaac se estableció en las inmediaciones del pozo de Lajay Roí.
Gen 25:12 Estos son los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, el que le dio a Abraham Agar la egipcia, esclava de Sara;
Gen 25:13 y estos son los nombres de los hijos de Ismael, por orden de nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebayot; después, Quedar, Adbeel, Mibsam,
Gen 25:14 Mismá, Dumá, Massá,
Gen 25:15 Jadad, Temá, Yetur, Nafís y Quedmá.
Gen 25:16 Estos son los hijos de Ismael, y éstos sus nombres según sus poblados y sus aduares: doce caudillos de otros tantos pueblos.
Gen 25:17 Y estos fueron los años de vida de Ismael: 137 años. Luego expiró y murió, y fue a juntarse con su pueblo.
Gen 25:18 Ocupó desde Javilá hasta Sur, que cae enfrente de Egipto, según se va a Asur. Se estableció enfrente de todos sus hermanos.
Gen 25:19 Esta es la historia de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
Gen 25:20 Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Paddán Aram, y hermana de Labán el arameo.
Gen 25:21 Isaac suplicó a Yahveh en favor de su mujer, pues era estéril, y Yahveh le fue propicio, y concibió su mujer Rebeca.
Gen 25:22 Pero los hijos se entrechocaban en su seno. Ella se dijo: «Siendo así, ¿para qué vivir?» Y fue a consultar a Yahveh.
Gen 25:23 Yahveh le dijo: «Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra; el mayor servirá al pequeño.»
Gen 25:24 Cumpliéronsele los días de dar a luz, y resultó que había dos mellizos en su vientre.
Gen 25:25 Salió el primero, rubicundo todo él, como una pelliza de zalea, y le llamaron Esaú.
Gen 25:26 Después salió su hermano, cuya mano agarraba el talón de Esaú, y se llamó Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando los engendró.
Gen 25:27 Crecieron los muchachos. Esaú llegó a ser un cazador experto, un hombre montaraz, y Jacob un hombre muy de la tienda.
Gen 25:28 Isaac quería a Esaú, porque le gustaba la caza, y Rebeca quería a Jacob.
Gen 25:29 Una vez, Jacob había preparado un guiso cuando llegó Esaú del campo, agotado.
Gen 25:30 Dijo Esaú a Jacob: «Oye, dame a probar de lo rojo, de eso rojo, porque estoy agotado.» - Por eso se le llamó Edom. -
Gen 25:31 Dijo Jacob: «Véndeme ahora mismo tu primogenitura.»
Gen 25:32 Dijo Esaú: «Estoy que me muero. ¿Qué me importa la primogenitura?»
Gen 25:33 Dijo Jacob: «Júramelo ahora mismo.» Y él se lo juró, vendiendo su primogenitura a Jacob.
Gen 25:34 Jacob dio a Esaú pan y el guiso de lentejas, y éste comió y bebió, se levantó y se fue. Así desdeñó Esaú la primogenitura.

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Capítulo 26

26:1

Y HUBO hambre en la tierra, además de la primera hambre que fué en los días de Abraham: y fuése Isaac á Abimelech rey de los Filisteos, en Gerar.

26:2

Y apareciósele el Altísimo, y díjole: No desciendas á Egipto: habita en la tierra que yo te diré;

26:3

Habita en esta tierra, y seré contigo, y te bendeciré; porque á ti y á tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré á Abraham tu padre:

26:4

Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré á tu simiente todas estas tierras; y todas las gentes de la tierra serán benditas en tu simiente.

26:5

Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

26:6

Habitó, pues, Isaac en Gerar.

26:7

Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; que tal vez, dijo, los hombres del lugar me matarían por causa de Rebeca; porque era de hermoso aspecto.

26:8

Y sucedió que, después que él estuvo allí muchos días, Abimelech, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vió á Isaac que jugaba con Rebeca su mujer.

26:9

Y llamó Abimelech á Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer: ¿cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.

26:10

Y Abimelech dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado.

26:11

Entonces Abimelech mandó á todo el pueblo, diciendo: El que tocare á este hombre ó á su mujer, de cierto morirá.

26:12

Y sembró Isaac en aquella tierra, y halló aquel año ciento por uno: y bendíjole el Altísimo.

26:13

Y el varón se engrandeció, y fué adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy poderoso:

26:14

Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los Filisteos le tuvieron envidia.

26:15

Y todos los pozos que habían abierto, los criados de Abraham su padre en sus días, los Filisteos los habían cegado y llenado de tierra.

26:16

Y dijo Abimelech á Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.

26:17

E Isaac se fué de allí; y asentó sus tiendas en el valle de Gerar, y habitó allí.

26:18

Y volvió á abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los Filisteos habían cegado, muerto Abraham; y llamólos por los nombres que su padre los había llamado.

26:19

Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas.

26:20

Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra: por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él.

26:21

Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él: y llamó su nombre Sitnah.

26:22

Y apartóse de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él: y llamó su nombre Rehoboth, y dijo: Porque ahora nos ha hecho ensanchar el Altísimo y fructificaremos en la tierra.

26:23

Y de allí subió á Beer-seba.

26:24

Y apareciósele el Altísimo aquella noche, y dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre: no temas, que yo soy contigo, y yo te bendeciré, y multiplicaré tu simiente por amor de Abraham mi siervo.

26:25

Y edificó allí un altar, é invocó el nombre de el Altísimo, y tendió allí su tienda: y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.

26:26

Y Abimelech vino á él desde Gerar, y Ahuzzath, amigo suyo, y Phicol, capitán de su ejército.

26:27

Y díjoles Isaac: ¿Por qué venís á mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?

26:28

Y ellos respondieron: Hemos visto que el Altísimo es contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y ti, y haremos alianza contigo:

26:29

Que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz: tú ahora, bendito de el Altísimo.

26:30

Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.

26:31

Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; é Isaac los despidió, y ellos se partieron de él en paz.

26:32

Y en aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y diéronle nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Agua hemos hallado.

26:33

Y llamólo Seba: por cuya causa el nombre de aquella ciudad es Beer-seba hasta este día.

26:34

Y cuando Esaú fué de cuarenta años, tomó por mujer á Judith hija de Beeri Hetheo, y á Basemat hija de Elón Hetheo:

26:35

Y fueron amargura de espíritu á Isaac y á Rebeca.

 

Gen 26:1 Hubo hambre en el país - aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abraham - y fue Isaac a Guerar, a donde Abimélek, rey de los filisteos.
Gen 26:2 Yahveh se le apareció y le dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te indique.
Gen 26:3 Reside en esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham.
Gen 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra,
Gen 26:5 en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones.»
Gen 26:6 Establecióse, pues, Isaac en Guerar.
Gen 26:7 Los del lugar le preguntaban por su mujer, y él decía: «Es mi hermana.» En efecto, le daba reparo decir: «Es mi mujer», no fuesen a matarle los del lugar por causa de Rebeca, ya que ella era de buen ver.
Gen 26:8 Ya llevaba largo tiempo allí, cuando aconteció que Abimélek, rey de los filisteos, atisbando por una ventana, observó que Isaac estaba solazándose con su mujer Rebeca.
Gen 26:9 Llama Abimélek a Isaac y le dice: ¡Con que es tu mujer! ¿Pues cómo has venido diciendo: Es mi hermana?» Dícele Isaac: «Es que me dije: A ver si voy a morir por causa de ella.»
Gen 26:10 Replicó Abimélek: «¿Qué es lo que nos has hecho? Si por acaso llega a acostarse cualquiera del pueblo con tu mujer, tú nos habrías echado la culpa.»
Gen 26:11 Entonces Abimélek ordenó a todo el pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su mujer, morirá sin remedio.»
Gen 26:12 Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó aquel año el ciento por uno. Yahveh le bendecía
Gen 26:13 y el hombre se enriquecía, se iba enriqueciendo más y más hasta que se hizo riquísimo.
Gen 26:14 Tenía rebaños de ovejas y vacadas y copiosa servidumbre. Los filisteos le tenían envidia.
Gen 26:15 Todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre - en tiempos de su padre Abraham - los habían cegado los filisteos, llenándolos de tierra.
Gen 26:16 Entonces Abimélek dijo a Isaac: «Apártate de nuestro lado, porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros.»
Gen 26:17 Isaac se fue de allí y acampó en la vaguada de Guerar, estableciéndose allí.
Gen 26:18 Isaac volvió a cavar los pozos de agua que habían cavado los siervos de su padre Abraham, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham, y les puso los mismos nombres que les había puesto su padre.
Gen 26:19 Cavaron los siervos de Isaac en la vaguada y encontraron allí un pozo de aguas vivas.
Gen 26:20 Pero riñeron los pastores de Guerar con los pastores de Isaac, diciendo: «El agua es nuestra.» El llamó al pozo Eseq, ya que se habían querellado con él.
Gen 26:21 Excavaron otro pozo, y también riñeron por él: lo llamó Sitná.
Gen 26:22 Partió de allí y cavó otro pozo, y ya no riñeron por él: lo llamó Rejobot, y dijo: «Ahora Yahveh nos ha dado desahogo, y prosperaremos en esta tierra.
Gen 26:23 De allí subió a Berseba.
Gen 26:24 Yahveh se le apareció aquella noche y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham, mi siervo.»
Gen 26:25 Allí construyó un altar e invocó el nombre de Yahveh. Allí desplegó su tienda, y los siervos de Isaac perforaron allí un pozo.
Gen 26:26 Entonces Abimélek fue a donde él desde Guerar, con Ajuzat, uno de sus familiares, y Pikol, capitán de su tropa.
Gen 26:27 Díceles Isaac: «¿Cómo es que venís a mí. vosotros que me odiáis y me habéis echado de vuestra compañía?»
Gen 26:28 Contestaron ellos: «Hemos visto claramente que Yahveh se ha puesto de tu parte, y hemos dicho: "Ea, haya un juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y vamos a hacer un pacto contigo,
Gen 26:29 de que no nos harás mal, como tampoco nosotros te hemos tocado a ti; no te hemos hecho sino bien, y te hemos dejado ir en paz, ¡oh bendito de Yahveh!"»
Gen 26:30 El les dio un banquete, y comieron y bebieron.
Gen 26:31 De madrugada, se levantaron y se hicieron mutuo juramento; luego Isaac les despidió, y se fueron en paz de su lado.
Gen 26:32 Aquel mismo día llegaron unos siervos de Isaac y le dieron la noticia del pozo que habían cavado, diciéndole: «Hemos hallado agua.»
Gen 26:33 El lo llamó Seba, de donde el nombre de la ciudad de Berseba, hasta la fecha.
Gen 26:34 Cuando Esaú tenía cuarenta años, tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí el hitita, y a Basmat, hija de Elón el hitita,
Gen 26:35 las cuales fueron amargura para Isaac y Rebeca.

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Capítulo 27

27:1

Y ACONTECIÓ que cuando hubo Isaac envejecido, y sus ojos se ofuscaron quedando sin vista, llamó á Esaú, su hijo el mayor, y díjole: Mi hijo. Y él respondió: Heme aquí.

27:2

Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte:

27:3

Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cógeme caza;

27:4

Y hazme un guisado, como yo gusto, y tráeme lo, y comeré: para que te bendiga mi alma antes que muera.

27:5

Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac á Esaú su hijo: y fuése Esaú al campo para coger la caza que había de traer.

27:6

Entonces Rebeca habló á Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído á tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:

27:7

Tráeme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante de el Altísimo antes que yo muera.

27:8

Ahora pues, hijo mío, obedece á mi voz en lo que te mando;

27:9

Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como él gusta;

27:10

Y tú las llevarás á tu padre, y comerá, para que te bendiga antes de su muerte.

27:11

Y Jacob dijo á Rebeca su madre: He aquí Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño:

27:12

Quizá me tentará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.

27:13

Y su madre respondió: Hijo mío, sobre mí tu maldición: solamente obedece á mi voz, y ve y tráemelos.

27:14

Entonces él fué, y tomó, y trájolos á su madre: y su madre hizo guisados, como su padre gustaba.

27:15

Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió á Jacob su hijo menor:

27:16

E hízole vestir sobre sus manos y sobre la cerviz donde no tenía vello, las pieles de los cabritos de las cabras;

27:17

Y entregó los guisados y el pan que había aderezado, en mano de Jacob su hijo.

27:18

Y él fué á su padre, y dijo: Padre mío: y él respondió: Heme aquí, ¿quién eres, hijo mío?

27:19

Y Jacob dijo á su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.

27:20

Entonces Isaac dijo á su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan presto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Altísimo tu Dios hizo que se encontrase delante de mí.

27:21

E Isaac dijo á Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú ó no.

27:22

Y llegóse Jacob á su padre Isaac; y él le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, mas las manos, las manos de Esaú.

27:23

Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú: y le bendijo.

27:24

Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy.

27:25

Y dijo: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma; y él se la acercó, y comió: trájole también vino, y bebió.

27:26

Y díjole Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

27:27

Y él se llegó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo Como el olor del campo que el Altísimo ha bendecido:

27:28

Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto.

27:29

Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen á ti: Sé señor de tus hermanos, E inclínense á ti los hijos de tu madre: Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.

27:30

Y aconteció, luego que hubo Isaac acabado de bendecir á Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano vino de su caza.

27:31

E hizo él también guisados, y trajo á su padre, y díjole: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.

27:32

Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.

27:33

Y Estremecióse Isaac con grande estremecimiento, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que cogió caza, y me trajo, y comí de todo antes que vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

27:34

Como Esaú oyó las palabras de su padre clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también á mí, padre mío.

27:35

Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

27:36

Y él respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, que ya me ha engañado dos veces; alzóse con mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?

27:37

Isaac respondió y dijo á Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos á todos sus hermanos: de trigo y de vino le he provisto: ¿qué, pues, te haré á ti ahora, hijo mío?

27:38

Y Esaú respondió á su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? bendíceme también á mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

27:39

Entonces Isaac su padre habló y díjole: He aquí será tu habitación en grosuras de la tierra, Y del rocío de los cielos de arriba;

27:40

Y por tu espada vivirás, y á tu hermano servirás: Y sucederá cuando te enseñorees, Que descargarás su yugo de tu cerviz.

27:41

Y aborreció Esaú á Jacob por la bendición con que le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré á Jacob mi hermano.

27:42

Y fueron dichas á Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor: y ella envió y llamó á Jacob su hijo menor, y díjole: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte.

27:43

Ahora pues, hijo mío, obedece á mi voz; levántate, y húyete á Labán mi hermano, á Harán.

27:44

Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;

27:45

Hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y se olvide de lo que le has hecho: yo enviaré entonces, y te traeré de allá: ¿por qué seré privada de vosotros ambos en un día?

27:46

Y dijo Rebeca á Isaac: Fastidio tengo de mi vida, á causa de las hijas de Heth. Si Jacob toma mujer de las hijas de Heth, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?

 

Gen 27:1 Como hubiese envejecido Isaac, y no viese ya por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú, su hijo mayor: ¡Hijo mío!» El cual le respondió: «Aquí estoy.»
Gen 27:2 «Mira, dijo, me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte.
Gen 27:3 Así pues, toma tus saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza.
Gen 27:4 Luego me haces un guiso suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de que mi alma te bendiga antes que me muera.»
Gen 27:5 - Ahora bien, Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú. - Esaú se fue al campo a cazar alguna pieza para el padre,
Gen 27:6 y entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú diciendo:
Gen 27:7 Tráeme caza, y hazme un guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante de Yahveh antes de morirme.
Gen 27:8 Pues bien, hijo mío, hazme caso en lo que voy a recomendarte.
Gen 27:9 Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento para tu padre como a él le gusta,
Gen 27:10 y tú se lo presentas a tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de su muerte.»
Gen 27:11 Jacob dijo a su madre Rebeca: ¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!
Gen 27:12 ¡A ver si me palpa mi padre, y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré buscado una maldición en vez de una bendición!»
Gen 27:13 Dícele su madre: «¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú, obedéceme, basta con eso, ve y me los traes.»
Gen 27:14 El fue a buscarlos y los llevó a su madre, y ella hizo un guiso suculento, como le gustaba a su padre.
Gen 27:15 Después tomó Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo pequeño.
Gen 27:16 Luego, con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello,
Gen 27:17 y puso el guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.
Gen 27:18 Este entró a donde su padre, y dijo: «¡Padre!» El respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo?»
Gen 27:19 Jacob dijo a su padre: «Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste, Anda, levántate, siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.»
Gen 27:20 Dice Isaac a su hijo: «¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» - Respondió: «Sí; es que Yahveh, tu Dios, me la puso delante.»
Gen 27:21 Dice Isaac a Jacob: «Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú.»
Gen 27:22 Acercóse Jacob a su padre Isaac, el cual le palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.»
Gen 27:23 Y no le reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú. Y se dispuso a bendecirle.
Gen 27:24 Dijo, pues: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.»
Gen 27:25 Dijo entonces: «acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que te bendiga mi alma.» Acercóle, y comió; le trajo también vino, y bebió.
Gen 27:26 Dícele su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo.»
Gen 27:27 El se acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, le bendijo diciendo: «Mira, el aroma de mi hijo como el aroma de un campo, que ha bendecido Yahveh.
Gen 27:28 ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!
Gen 27:29 Sírvante pueblos, adórente naciones, sé señor de tus hermanos y adórente los hijos de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!»
Gen 27:30 Así que hubo concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería.
Gen 27:31 Hizo también él un guiso suculento y llevándoselo a su padre le dijo: «Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.»
Gen 27:32 Dícele su padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestóle: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.»
Gen 27:33 A Isaac le entró un temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha cazado una pieza y me le ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está.»
Gen 27:34 Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»
Gen 27:35 Díjole éste: «Ha venido astutamente tu hermano, y se ha llevado tu bendición.»
Gen 27:36 Dijo Esaú: «Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: se llevó mi primogenitura, y he aquí que ahora se ha llevado mi bendición.» Y añadió: «¿No has reservado alguna bendición para mí?»
Gen 27:37 Respondió Isaac y dijo a Esaú: «Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?»
Gen 27:38 Dijo Esaú a su padre: «¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y rompió a llorar.
Gen 27:39 Su padre Isaac le dijo por respuesta: «He aquí que lejos de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.
Gen 27:40 De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre, partirás su yugo de sobre tu cerviz.»
Gen 27:41 Esaú se enemistó con Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido su padre; y se dijo Esaú: «Se acercan ya los días del luto por mi padre. Entonces mataré a mi hermano Jacob.»
Gen 27:42 Se dio aviso a Rebeca de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira que tu hermano Esaú va a vengarse de ti matándote.
Gen 27:43 Ahora, pues, hijo mío, hazme caso: levántate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,
Gen 27:44 y te quedas con él una temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;
Gen 27:45 hasta que se calme la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces enviaré yo a que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderos a los dos en un mismo día?»
Gen 27:46 Rebeca dijo a Isaac: «Me da asco vivir al lado de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué seguir viviendo?»

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Capítulo 28

28:1

ENTONCES Isaac llamó á Jacob, y bendíjolo, y mandóle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.

28:2

Levántate, ve á Padan-aram, á casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

28:3

Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir á ser congregación de pueblos;

28:4

Y te dé la bendición de Abraham, y á tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dió á Abraham.

28:5

Así envió Isaac á Jacob, el cual fué á Padan-aram, á Labán, hijo de Bethuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.

28:6

Y vió Esaú cómo Isaac había bendecido á Jacob, y le había enviado á Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado, diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;

28:7

Y que Jacob había obedecido á su padre y á su madre, y se había ido á Padan-aram.

28:8

Vió asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal á Isaac su padre;

28:9

Y fuése Esaú á Ismael, y tomó para sí por mujer á Mahaleth, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nabaioth, además de sus otras mujeres.

28:10

Y salió Jacob de Beer-seba, y fué á Harán;

28:11

Y encontró con un lugar, y durmió allí porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso á su cabecera, y acostóse en aquel lugar.

28:12

Y soñó, y he aquí una escala que estaba apoyada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

28:13

Y he aquí, el Altísimo estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy el Altísimo, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré á ti y á tu simiente.

28:14

Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

28:15

Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré á esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.

28:16

Y despertó Jacob de su sueño dijo: Ciertamente Jehové está en este lugar, y yo no lo sabía.

28:17

Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

28:18

Y levantóse Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y alzóla por título, y derramó aceite encima de ella.

28:19

Y llamó el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero.

28:20

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,

28:21

Y si tornare en paz á casa de mi padre, el Altísimo será mi Dios,

28:22

Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.

 

Gen 28:1 Llamó, pues, Isaac a Jacob, le bendijo y le dio esta orden: «No tomes mujer de las hijas de Canaán.
Gen 28:2 Levántate y ve a Paddán Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
Gen 28:3 Que El Sadday te bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en asamblea de pueblos.
Gen 28:4 Que te dé la bendición de Abraham a ti y a tu descendencia, para que te hagas dueño de la tierra donde has vivido y que Dios ha dado a Abraham.»
Gen 28:5 Y despidió Isaac a Jacob, el cual se fue a Paddán Aram, a casa de Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.
Gen 28:6 Vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob, y le enviaba a Paddán Aram a tomarse mujer allí, y que al bendecirle le había dado esta orden: «No tomes mujer de las hijas de Canaán»,
Gen 28:7 y Jacob, obedeciendo a su padre y a su madre, había marchado a Paddán Aram.
Gen 28:8 Vio, pues, Esaú que las hijas de Canaán eran mal vistas de su padre Isaac,
Gen 28:9 y acudiendo Esaú a Ismael, tomóse por mujer, además de las que tenía, a Majlat, hija de Ismael, el hijo de Abraham, y hermana de Nebayot.
Gen 28:10 Jacob salió de Berseba y fue a Jarán.
Gen 28:11 Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar.
Gen 28:12 Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
Gen 28:13 Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia.
Gen 28:14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia.
Gen 28:15 Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.»
Gen 28:16 Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!»
Gen 28:17 Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!»
Gen 28:18 Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella.
Gen 28:19 Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.
Gen 28:20 Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios me asiste y me guarda en este camino que recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme,
Gen 28:21 y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahveh será mi Dios;
Gen 28:22 y esta piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, te pagaré el diezmo.»

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Capítulo 29

29:1

Y SIGUIÓ Jacob su camino, y fué á la tierra de los orientales.

29:2

Y miró, y vió un pozo en el campo: y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él; porque de aquel pozo abrevaban los ganados: y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

29:3

Y juntábanse allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevaban las ovejas; y volvían la piedra sobre la boca del pozo á su lugar.

29:4

Y díjoles Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.

29:5

Y él les dijo: ¿Conocéis á Labán, hijo de Nachôr? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.

29:6

Y él les dijo: ¿Tiene paz? Y ellos dijeron: Paz; y he aquí Rachêl su hija viene con el ganado.

29:7

Y él dijo: He aquí el día es aún grande; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, é id á apacentarlas.

29:8

Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y remuevan la piedra de sobre la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

29:9

Estando aún él hablando con ellos Rachêl vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora.

29:10

Y sucedió que, como Jacob vió á Rachêl, hija de Labán hermano de su madre, y á las ovejas de Labán, el hermano de su madre, llegóse Jacob, y removió la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevó el ganado de Labán hermano de su madre.

29:11

Y Jacob besó á Rachêl, y alzó su voz, y lloró.

29:12

Y Jacob dijo á Rachêl como él era hermano de su padre, y como era hijo de Rebeca: y ella corrió, y dió las nuevas á su padre.

29:13

Y así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió á recibirlo, y abrazólo, y besólo, y trájole á su casa: y él contó á Labán todas estas cosas.

29:14

Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él el tiempo de un mes.

29:15

Entonces dijo Labán á Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me has de servir de balde? declárame qué será tu salario.

29:16

Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl.

29:17

Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachêl era de lindo semblante y de hermoso parecer.

29:18

Y Jacob amó á Rachêl, y dijo: Yo te serviré siete años por Rachêl tu hija menor.

29:19

Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo.

29:20

Así sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.

29:21

Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido para que cohabite con ella.

29:22

Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete.

29:23

Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella.

29:24

Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada.

29:25

Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Rachêl? ¿por qué, pues, me has engañado?

29:26

Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

29:27

Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.

29:28

E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla: y él le dió á Rachêl su hija por mujer.

29:29

Y dió Labán á Rachêl su hija por criada á su sierva Bilha.

29:30

Y entró también á Rachêl: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años.

29:31

Y vió el Altísimo que Lea era aborrecida, y abrió su matriz; pero Rachêl era estéril.

29:32

Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado el Altísimo mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido.

29:33

Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Por cuanto oyó el Altísimo que yo era aborrecida, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

29:34

Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he parido tres hijos: por tanto, llamó su nombre Leví.

29:35

Y concibió ota vez, y parió un hijo, y dijo: Esta vez alabaré á el Altísimo: por esto llamó su nombre Judá: y dejó de parir.

 

Gen 29:1 Jacob se puso en marcha y se fue al país de los orientales.
Gen 29:2 Cuando he aquí que divisa un pozo en el campo, y allí mismo tres rebaños de ovejas sesteando junto a él, pues de aquel pozo se abrevaban los rebaños. Sobre la boca del pozo había una gran piedra.
Gen 29:3 Allí se reunían todos los rebaños: se revolvía la piedra de encima de la boca del pozo, abrevaban las ovejas, y devolvían la piedra a su sitio sobre la boca del pozo.
Gen 29:4 Jacob les dijo (a los pastores): «Hermanos, ¡de dónde sois?» Dijeron ellos: «Somos de Jarán.»
Gen 29:5 «¿Conocéis a Labán, hijo de Najor?» - «Lo conocemos.»
Gen 29:6 - «¿Se encuentra bien?» - «Muy bien; precisamente ahí llega Raquel, su hija, con las ovejas.»
Gen 29:7 Dijo él: «Todavía es muy de día, no es hora de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.»
Gen 29:8 Contestaron: «No podemos hasta que se reúnan todos los rebaños y se revuelva la piedra de sobre la boca del pozo. Entonces abrevaremos las ovejas.»
Gen 29:9 Aún estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues era pastora.
Gen 29:10 En cuanto vio Jacob a Raquel, hija de Labán, el hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, acercóse Jacob y revolvió la piedra de sobre la boca y abrevó los ovejas de Labán, el hermano de su madre.
Gen 29:11 Jacob besó a Raquel y luego estalló en sollozos.
Gen 29:12 Jacob anunció a Raquel que era pariente de su padre e hijo de Rebeca. Ella se echó a correr y lo anunció a su padre.
Gen 29:13 En cuanto oyó Labán hablar de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, le abrazó, le besó y le llevó a su casa. Entonces él contó a Labán toda esta historia,
Gen 29:14 y Labán le dijo: «En suma, que tú eres hueso mío y carne mía.» Y Jacob se quedó con él un mes cumplido.
Gen 29:15 Labán dijo a Jacob: «¿Acaso porque seas pariente mío has de servirme de balde? Indícame cuál será tu salario.»
Gen 29:16 Ahora bien, Labán tenía dos hijas: la mayor llamada Lía, y la pequeña, Raquel.
Gen 29:17 Los ojos de Lía eran tiernos. Raquel, en cambio, era de bella presencia y de buen ver.
Gen 29:18 Jacob estaba enamorado de Raquel. Así pues, dijo: «Te serviré siete años por Raquel, tu hija pequeña.»
Gen 29:19 Dijo Labán: «Mejor es dártela a ti que dársela a otro. Quédate conmigo.»
Gen 29:20 Sirvió, pues, Jacob por Raquel siete años, que se le antojaron como unos cuantos días, de tanto que la amaba.
Gen 29:21 Jacob dijo a Labán: «Dame mi mujer, que se ha cumplido el plazo, y quiero casarme con ella.»
Gen 29:22 Labán juntó a todos los del lugar y dio un banquete.
Gen 29:23 Luego a la tarde tomó a su hija Lía y la llevó a Jacob, y éste se unió a ella.
Gen 29:24 Labán dio su esclava Zilpá como esclava de su hija Lía.
Gen 29:25 Se hizo de mañana, ¡y resultó que aquélla era Lía! Jacob dijo a Labán: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿No te he servido por Raquel? ¿Pues por qué me has hecho trampa?»
Gen 29:26 Labán dijo: «No se usa en nuestro lugar dar la menor antes que la mayor.
Gen 29:27 Cumple esta semana, y te daré también a la otra por el servicio que me prestarás todavía otros siete años.»
Gen 29:28 Así lo hizo Jacob; y habiendo cumplido aquella semana, le dio por mujer a su hija Raquel.
Gen 29:29 Labán dio su esclava Bilhá como esclava de su hija Raquel.
Gen 29:30 El se unió también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lía, y sirvió en casa de su tío otros siete años más.
Gen 29:31 Vio Yahveh que Lía era aborrecida y la hizo fecunda, mientras que Raquel era estéril.
Gen 29:32 Lía quedó encinta y dio a luz un hijo al que llamó Rubén, pues dijo: «Yahveh ha reparado en mi cuita: ahora sí que me querrá mi marido.»
Gen 29:33 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Yahveh ha oído que yo era aborrecida y me ha dado también a éste.» Y le llamó Simeón.
Gen 29:34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Ahora, esta vez, mi marido se aficionará a mí, ya que le he dado tres hijos.» Por eso le llamó Leví.
Gen 29:35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabo a Yahveh.» Por eso le llamó Judá, y dejó de dar a luz.

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Capítulo 30

30:1

Y VIENDO Rachêl que no daba hijos á Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía á Jacob: Dame hijos, ó si no, me muero.

30:2

Y Jacob se enojaba contra Rachêl, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

30:3

Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; entra á ella, y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.

30:4

Así le dió á Bilha su sierva por mujer; y Jacob entró á ella.

30:5

Y concibió Bilha, y parió á Jacob un hijo.

30:6

Y dijo Rachêl: Juzgóme Dios, y también oyó mi voz, y dióme un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.

30:7

Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Rachêl, y parió el hijo segundo á Jacob.

30:8

Y dijo Rachêl: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Nephtalí.

30:9

Y viendo Lea que había dejado de parir, tomó á Zilpa su sierva, y dióla á Jacob por mujer.

30:10

Y Zilpa, sierva de Lea, parió á Jacob un hijo.

30:11

Y dijo Lea: Vino la ventura. Y llamó su nombre Gad.

30:12

Y Zilpa, la sirva de Lea, parió otro hijo á Jacob.

30:13

Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa: y llamó su nombre Aser.

30:14

Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Rachêl á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo.

30:15

Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Rachêl: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

30:16

Y cuando Jacob volvía del campo á la tarde, salió Lea á él, y le dijo: A mí has de entrar, porque á la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

30:17

Y oyó Dios á Lea: y concibió, y parió á Jacob el quinto hijo.

30:18

Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto dí mi sierva á mi marido: por eso llamó su nombre Issachâr.

30:19

Y concibió Lea otra vez, y parió el sexto hijo á Jacob.

30:20

Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote: ahora morará conmigo mi marido, porque le he parido seis hijos: y llamó su nombre Zabulón.

30:21

Y después parió una hija, y llamó su nombre Dina.

30:22

Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz.

30:23

Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:

30:24

Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame el Altísimo otro hijo.

30:25

Y aconteció, cuando Rachêl hubo parido á José, que Jacob dijo á Labán: Envíame, é iré á mi lugar, y á mi tierra.

30:26

Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho.

30:27

Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; experimentado he que el Altísimo me ha bendecido por tu causa.

30:28

Y dijo: Señálame tu salario, que yo lo daré.

30:29

Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo;

30:30

Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número; y el Altísimo te ha bendecido con mi llegada: y ahora ¿cuándo tengo de hacer yo también por mi propia casa?

30:31

Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada: si hicieres por mí esto, volveré á apacentar tus ovejas.

30:32

Yo pasaré hoy por todas tus ovejas, poniendo aparte todas las reses manchadas y de color vario, y todas las reses de color oscuro entre las ovejas, y las manchadas y de color vario entre las cabras; y esto será mi salario.

30:33

Así responderá por mí mi justicia mañana cuando me viniere mi salario delante de ti: toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras y de color oscuro en las ovejas mías, se me ha de tener por de hurto.

30:34

Y dijo Labán: Mira, ojalá fuese como tú dices.

30:35

Y apartó aquel día los machos de cabrío rayados y manchados; y todas las cabras manchadas y de color vario, y toda res que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y púsolas en manos de sus hijos;

30:36

Y puso tres días de camino entre sí y Jacob: y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.

30:37

Y tomóse Jacob varas de álamo verdes, y de avellano, y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.

30:38

Y puso las varas que había mondado en las pilas, delante del ganado, en los abrevaderos del agua donde venían á beber las ovejas, las cuales se recalentaban viniendo á beber.

30:39

Y concebían las ovejas delante de las varas, y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.

30:40

Y apartaba Jacob los corderos, y poníalos con su rebaño, los listados, y todo lo que era oscuro en el hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.

30:41

Y sucedía que cuantas veces se recalentaban las tempranas, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en las pilas, para que concibiesen á la vista de las varas.

30:42

Y cuando venían las ovejas tardías, no las ponía: así eran las tardías para Labán, y las tempranas para Jacob.

30:43

Y acreció el varón muy mucho, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

 

Gen 30:1 Vio Raquel que no daba hijos a Jacob, y celosa de su hermana dijo a Jacob: «Dame hijos, o si no me muero.»
Gen 30:2 Jacob se enfadó con Raquel y dijo: ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha negado el fruto del vientre?»
Gen 30:3 Ella dijo: «Ahí tienes a mi criada Bilhá; únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas: así también yo ahijaré de ella.»
Gen 30:4 Diole, pues, a su esclava Bilhá por mujer; y Jacob unióse a ella.
Gen 30:5 Concibió Bilhá y dio a Jacob un hijo.
Gen 30:6 Y dijo Raquel: «Dios me ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo.» Por eso le llamó Dan.
Gen 30:7 Otra vez concibió Bilhá, la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
Gen 30:8 Y dijo Raquel: «Me he trabado con mi hermana a brazo partido y la he podido»; y le llamó Neftalí.
Gen 30:9 Viendo Lía que había dejado de dar a luz, tomó a su esclava Zilpá, y se la dio a Jacob por mujer.
Gen 30:10 Y Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un hijo.
Gen 30:11 Lía dijo: «¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad.
Gen 30:12 Zilpá, la esclava de Lía, dio a Jacob un segundo hijo,
Gen 30:13 y dijo Lía: «¡Feliz de mí! pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
Gen 30:14 Una vez fue Rubén, al tiempo de la siega del trigo, y encontró en el campo unas mandrágoras que trajo a su madre Lía. Y dijo Raquel a Lía "«¿Quieres darme las mandrágoras de tu hijo?»
Gen 30:15 Respondióle: «¿Es poco haberte llevado mi marido, que encima vas a llevarte las mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste contigo Jacob esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu hijo.»
Gen 30:16 A la tarde, cuando Jacob volvió del campo, sale Lía a su encuentro y le dice: «Tienes que venir conmigo porque he pagado por ti unas mandrágoras de mi hijo.» Y él se acostó con ella aquella noche.
Gen 30:17 Dios oyó a Lía, que concibió y dio un quinto hijo a Jacob.
Gen 30:18 Y dijo Lía: «Dios me ha dado mi recompensa, a mí, que tuve que dar mi esclava a mi marido.» Y le llamó Isacar.
Gen 30:19 Lía concibió otra vez y dio el sexto hijo a Jacob.
Gen 30:20 Y dijo Lía: «Me ha hecho Dios un buen regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido, pues le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.
Gen 30:21 Después dio a luz una hija a la que llamó Dina.
Gen 30:22 Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno,
Gen 30:23 y ella concibió y dio a luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.»
Gen 30:24 Y le llamó José, como diciendo: «Añádame Yahveh otro hijo.»
Gen 30:25 Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi lugar y a mi tierra.
Gen 30:26 Dame a mis mujeres y a mis hijos por quienes te he servido, para que me vaya; pues bien sabes bajo qué condiciones te he servido.»
Gen 30:27 Díjole Labán: «¡Si en algo me estimas!... Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahveh me ha bendecido gracias a ti.»
Gen 30:28 Y agregó: «Fíjame tu paga, y te la daré.»
Gen 30:29 Respondióle: «Tu sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo:
Gen 30:30 bien poca cosa tenías antes de venir yo, pero ya se ha multiplicado muchísimo, y Yahveh te ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi casa?»
Gen 30:31 Dijo Labán: «¿Qué he de darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esta, volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
Gen 30:32 Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño. Aparta toda oveja negra y las cabras pintas y manchadas, y eso será mi paga,
Gen 30:33 y la garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presente a controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.»
Gen 30:34 Dijo Labán: «Bien, sea como dices.»
Gen 30:35 Y aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y manchados, todo lo que tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos,
Gen 30:36 interponiendo tres jornadas de camino entre él y Jacob. Este último apacentaba el resto del rebaño de Labán.
Gen 30:37 Entonces Jacob se procuró unas vares verdes de álamo, de almendro y de plátano, y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas,
Gen 30:38 e hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al acercarse a beber.
Gen 30:39 O sea, que se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas, pintas o manchadas.
Gen 30:40 Luego separó Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba con el rebaño de Labán.
Gen 30:41 Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas, poníales Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas;
Gen 30:42 mas cuando el ganado estaba débil, no las ponía de modo que las crías débiles eran para Labán, y las vigorosas para Jacob.
Gen 30:43 Así que éste medró muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y siervas y siervos y camellos y asnos.

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Capítulo 31

31:1

Y OÍA él las palabras de los hijos de Labán que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza.

31:2

Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como ayer y antes de ayer.

31:3

También el Altísimo dijo á Jacob: Vuélvete á la tierra de tus padres, y á tu parentela; que yo seré contigo.

31:4

Y envió Jacob, y llamó á Rachêl y á Lea al campo á sus ovejas,

31:5

Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.

31:6

Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido á vuestro padre:

31:7

Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.

31:8

Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.

31:9

Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí.

31:10

Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían á las hembras eran listados, pintados y abigarrados.

31:11

Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.

31:12

Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren á las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

31:13

Yo soy el Dios de Beth-el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza.

31:14

Y respondió Rachêl y Lea, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?

31:15

¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?

31:16

Porque toda la riqueza que Dios ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

31:17

Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos.

31:18

Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse á Isaac su padre en la tierra de Canaán.

31:19

Y Labán había ido á trasquilar sus ovejas: y Rachêl hurtó los ídolos de su padre.

31:20

Y recató Jacob el corazón de Labán Arameo, en no hacerle saber que se huía.

31:21

Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad.

31:22

Y fué dicho á Labán al tercero día como Jacob se había huído.

31:23

Entonces tomó á sus hermanos consigo, y fué tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad.

31:24

Y vino Dios á Labán Arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

31:25

Alcanzó pues Labán á Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte: y Labán plantó la con sus hermanos en el monte de Galaad.

31:26

Y dijo Labán á Jacob: ¿Qué has hecho, que me hurtaste el corazón, y has traído á mis hijas como prisioneras de guerra?

31:27

¿Por qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y vihuela?

31:28

Que aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas. Ahora locamente has hecho.

31:29

Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

31:30

Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

31:31

Y Jacob respondió, y dijo á Labán: Porque tuve miedo; pues dije, que quizás me quitarías por fuerza tus hijas.

31:32

En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Rachêl los había hurtado.

31:33

Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló, y salió de la tienda de Lea, y vino á la tienda de Rachêl.

31:34

Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda y no los halló.

31:35

Y ella dijo á su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

31:36

Entonces Jacob se enojó, y regañó con Labán; y respondió Jacob y dijo á Labán: ¿Qué prevaricación es la mía? ¿cuál es mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mío?

31:37

Pues que has tentado todos mis muebles, ¿qué has hallado de todas las alhajas de tu casa? Ponlo aquí denlante de mis hermanos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos.

31:38

Estos veinte años he estado contigo: tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.

31:39

Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías.

31:40

De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos.

31:41

Así he estado veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado; y has mudado mi salario diez veces.

31:42

Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche.

31:43

Y respondió Labán, y dijo á Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y que puedo yo hacer hoy á estas mis hijas, ó á sus hijos que ellas han parido?

31:44

Ven pues ahora, hagamos alianza yo y tú; y sea en testimonio entre mí y entre ti.

31:45

Entonces Jacob tomó una piedra, y levantóla por título.

31:46

Y dijo Jacob á sus hermanos: Coged piedras. Y tomaron piedras é hicieron un majano; y comieron allí sobre aquel majano.

31:47

Y llamólo Labán Jegar Sahadutha: y lo llamó Jacob Galaad.

31:48

Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre mí y entre ti; por eso fué llamado su nombre Galaad.

31:49

Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye el Altísimo entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro.

31:50

Si afligieres mis hijas, ó si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre mí y entre ti.

31:51

Dijo más Labán á Jacob: He aquí este majano, y he aquí este título, que he erigido entre mí y ti.

31:52

Testigo sea este majano, y testigo sea este título, que ni yo pasaré contra ti este majano, ni tú pasarás contra mí este majano ni este título, para mal.

31:53

El Dios de Abraham, y el Dios de Nachôr juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre.

31:54

Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó á sus hermanos á comer pan: y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.

31:55

Y levantóse Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y retrocedió y volvióso á su lugar.

 

Gen 31:1 Oyó Jacob que los hijos de Labán decían: «Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.»
Gen 31:2 Jacob observó el rostro de Labán y vio que ya no era para con él como hasta entonces.
Gen 31:3 Entonces Yahveh dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu patria, y yo estaré contigo.»
Gen 31:4 Jacob envió a llamar a Raquel y a Lía al campo, donde estaba su rebaño,
Gen 31:5 y les dijo: «Vengo observando que vuestro padre ya no me mira como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
Gen 31:6 Vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas;
Gen 31:7 pero vuestro padre ha trapaceado conmigo y ha cambiado mi retribución una docena de veces, si bien Dios no le ha dejado perjudicarme.
Gen 31:8 Si él decía: Tu paga serán las reses pintas, entonces todas las ovejas parían pintas. Y si decía: Tu paga será lo listado, entonces todas las ovejas parían listado.
Gen 31:9 De esta suerte Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.
Gen 31:10 Pues bien: en la época de calentarse el rebaño, alcé los ojos y vi en un sueño cómo los machos que montaban al rebaño eran listados, pintos y salpicados.
Gen 31:11 Y me dijo el Ángel de Dios en aquel sueño: "¡Jacob!" Yo respondí: "Aquí estoy."
Gen 31:12 Y dijo: Alza los ojos, y verás que todos los machos que montan al rebaño son listados, pintos y salpicados. Es que he visto todo lo que Labán te ha hecho.
Gen 31:13 Yo soy el Dios que se te apareció en Betel, donde ungiste una estela y donde me hiciste aquel voto. Ahora, levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu país natal.»
Gen 31:14 Respondieron Raquel y Lía y le dijeron: «¿Es que tenemos aún parte o herencia en la casa de nuestro padre?
Gen 31:15 ¿No hemos sido consideradas como extrañas para él, puesto que nos vendió y, por comerse, incluso se comió nuestra plata?
Gen 31:16 Así que toda la riqueza que ha quitado Dios a nuestro padre nuestra es y de nuestros hijos. Con que todo lo que te ha dicho Dios, hazlo.»
Gen 31:17 Levantóse Jacob, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
Gen 31:18 y se llevó todo su ganado y toda la hacienda que había adquirido, el ganado de su propiedad, que había adquirido en Paddán Aram, para irse a donde su padre Isaac a Canaán.
Gen 31:19 Como Labán había ido a esquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares que tenía su padre,
Gen 31:20 y Jacob actuó a hurtadillas de Labán el arameo, no dándole ningún indicio de que se fugaba.
Gen 31:21 En efecto, se fugó con todo lo suyo; se levantó, pasó el Río y enderezó hacia la montaña de Galaad.
Gen 31:22 Al tercer día recibió Labán la noticia de que Jacob se había fugado.
Gen 31:23 Entonces tomó a sus hermanos consigo y tras siete jornadas de persecución a su zaga le dio alcance en la montaña de Galaad.
Gen 31:24 Pero aquella noche vino Dios en sueños a Labán el arameo y le dijo: «Guárdate de hablar nada con Jacob, ni bueno ni malo.»
Gen 31:25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Este había plantado su tienda en la montaña y Labán plantó la suya con sus hermanos en la misma montaña de Galaad.
Gen 31:26 Y dijo Labán a Jacob: «¿Qué has hecho? Has actuado a hurtadillas de mí y te has llevado a mis hijas cual cautivas de guerra.
Gen 31:27 ¿Por qué te has fugado con disimulo y a hurtadillas de mí, en vez de advertírmelo? Yo te habría despedido con alegría y con cantares, con adufes y arpas.
Gen 31:28 Ni siquiera me has permitido besar a mis hijos e hijas. O sea, que has obrado como un necio.
Gen 31:29 Hay poder en mi mano para hacerte mal: pero el Dios de tu padre me dijo ayer noche: "Guárdate de hablar a Jacob absolutamente nada, ni bueno ni malo."
Gen 31:30 Así pues, tú te has marchado porque añorabas la casa paterna, pero ¿por qué robaste mis dioses?»
Gen 31:31 Respondió Jacob a Labán: «Es que tuve miedo, pensando que acaso ibas a quitarme a tus hijas.
Gen 31:32 Pero eso sí, que aquel a quien le encuentres tus dioses no quede con vida. Delante de nuestros hermanos reconoce lo tuyo que yo tenga y tómatelo.» En efecto, Jacob ignoraba que Raquel los había robado.
Gen 31:33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la de Lía y en la de las dos criadas, y no halló nada. Salió de la tienda de Lía, y entró en la de Raquel.
Gen 31:34 Pero Raquel había tomada los ídolos familiares y, poniéndolos en la albarda del camello, se había sentado encima. Labán registró toda la tienda sin hallar nada.
Gen 31:35 Ella dijo a su padre: «No le dé enojo a mi señor de que no pueda levantarme en tu presencia, porque estoy con las reglas.» El siguió rebuscando por toda la tienda sin dar con los ídolos.
Gen 31:36 Entonces Jacob, montando en cólera recriminó a Labán, y encarándose con él le dijo: «¿Cual es mi delito? ¿Cuál mi pecado, que me persigues con saña?
Gen 31:37 Al registrar todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí, ante mis hermanos y los tuyos, y juzguen ellos entre nosotros dos.
Gen 31:38 En veinte años que llevo contigo, tus ovejas y tus cabras nunca han malparido, y los machos de tu rebaño nunca me los he comido.
Gen 31:39 Ganado destrozado por fieras nunca te llevé: yo pagaba el daño, de lo mío te cobrabas tanto si era yo robado de día como si lo era de noche.
Gen 31:40 Estaba yo que de día me devoraba el resistero, y de noche la helada, mientras huía el sueño de mis ojos.
Gen 31:41 Estos fueron mis veinte años en tu casa. Catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tus ovejas, y tú has cambiado mi paga diez veces.
Gen 31:42 Si el Dios de mi Padre, el Dios de Abraham y el Padrino de Isaac no hubiese estado por mí, a fe que ahora me despacharas de vacío. Mi cuita y la fatiga de mis manos las ha visto Dios y ha dado su fallo ayer noche.»
Gen 31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: «Estas hijas son mías, estos hijos son mis hijos, y estas ovejas mis ovejas, todo cuanto ves, mío es. Y, ¿qué voy a hacerles hoy a estas mis hijas?, ¿o a los hijos que me dieron?
Gen 31:44 Ea, pues, ven y hagamos un pacto entre los dos..., y sirva de testigo entre nosotros dos.»
Gen 31:45 Jacob tomó una piedra y la erigió como estela.
Gen 31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: «Recoged piedras.» Tomaron piedras, hicieron un majano y comieron allí sobre el majano.
Gen 31:47 Labán lo llamó Yegar Sahdutá, y Jacob lo llamó Galed.
Gen 31:48 Labán dijo: «Este majano es hoy testigo entre nosotros dos.» Por eso le llamó Galed,
Gen 31:49 y también Mispá, pues dijo: «Que Yahveh nos vigile a los dos, cuando nos alejemos el uno del otro.
Gen 31:50 Si tú humillas a mis hijas, si tomas otras mujeres, además de mis hijas, bien que nadie esté con nosotros que nos vea, sea Dios testigo entre los dos.»
Gen 31:51 Dijo Labán a Jacob: «Aquí está este majano, y aquí esta estela que he erigido entre nosotros dos.
Gen 31:52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta estela de que yo no he de traspasar este majano hacia ti, ni tú has de traspasar este majano y esta estela hacia mí para nada malo.
Gen 31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Najor juzguen entre nosotros.» Y Jacob juró por el Padrino de su padre Isaac.
Gen 31:54 Jacob hizo un sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte. Ellos tomaron parte, e hicieron noche en el monte.

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Capítulo 32

32:1

Y JACOB se fué su camino, y saliéronle al encuentro ángeles de Dios.

32:2

Y dijo Jacob cuando los vió: El campo de Dios es este: y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.

32:3

Y envió Jacob mensajeros delante de sí á Esaú su hermano, á la tierra de Seir, campo de Edom.

32:4

Y mandóles diciendo: Así diréis á mí señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y detenídome hasta ahora;

32:5

Y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos y siervas; y envío á decirlo á mi señor, por hallar gracia en tus ojos.

32:6

Y los mensajeros volvieron á Jacob, diciendo: Vinimos á tu hermano Esaú, y él también vino á recibirte, y cuatrocientos hombres con él.

32:7

Entonces Jacob tuvo gran temor, y angustióse; y partió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos cuadrillas;

32:8

Y dijo: Si viniere Esaú á la una cuadrilla y la hiriere, la otra cuadrilla escapará.

32:9

Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, el Altísimo, que me dijiste: Vuélvete á tu tierra y á tu parentela, y yo te haré bien.

32:10

Menor soy que todas las misericordias, y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; que con mi bordón pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos cuadrillas.

32:11

Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga quizá, y me hiera la madre con los hijos.

32:12

Y tú has dicho: Yo te haré bien, y pondré tu simiente como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.

32:13

Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino á la mano un presente para su hermano Esaú.

32:14

Doscientas cabras y veinte machos de cabrío, doscientas ovejas y veinte carneros,

32:15

Treinta camellas paridas, con sus hijos, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.

32:16

Y entrególo en mano de sus siervos, cada manada de por sí; y dijo á sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.

32:17

Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?

32:18

Entonces dirás: Presente es de tu siervo Jacob, que envía á mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.

32:19

Y mandó también al segundo, y al tercero, y á todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme á esto hablaréis á Esaú, cuando le hallareis.

32:20

Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro: quizá le seré acepto.

32:21

Y pasó el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

32:22

Y levantóse aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

32:23

Tomólos pues, y pasólos el arroyo, é hizo pasar lo que tenía.

32:24

Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

32:25

Y como vió que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y descoyuntóse el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

32:26

Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.

32:27

Y él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

32:28

Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.

32:29

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y bendíjolo allí.

32:30

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel: porque vi á Dios cara á cara, y fué librada mi alma.

32:31

Y salióle el sol pasado que hubo á Peniel; y cojeaba de su anca.

32:32

Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo: porque tocó á Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

 

Gen 32:1 A la mañana siguiente, Labán besó a sus hijos e hijas, les bendijo y se volvió a su lugar.
Gen 32:2 Jacob se fue por su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
Gen 32:3 Al verlos, dijo Jacob: «Este es el campamento de Dios»; y llamó a aquel lugar Majanáyim.
Gen 32:4 Jacob envió mensajeros por delante hacia su hermano Esaú, al país de Seír, la estepa de Edom,
Gen 32:5 encargándoles: «Diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Fui a pasar una temporada con Labán, y me he demorado hasta hoy.
Gen 32:6 Me hice con bueyes, asnos, ovejas, siervos y siervas; y ahora mando a avisar a mi señor, para hallar gracia a sus ojos.»
Gen 32:7 Los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: «Hemos ido donde tu hermano Esaú, y él mismo viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres.»
Gen 32:8 Jacob se asustó mucho y se llenó de angustia; dividió a sus gentes, las ovejas, vacas y camellos, en dos campamentos,
Gen 32:9 y dijo: «Si llega Esaú a uno de los campamentos y lo ataca, se salvará el otro.»
Gen 32:10 Y dijo Jacob: «¡Oh Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Yahveh, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tu patria, que yo seré bueno contigo",
Gen 32:11 qué poco merecía yo todas las mercedes y toda la confianza que has dado a tu siervo! Pues con solo mi cayado pasé este Jordán y ahora he venido a formar dos campamentos.
Gen 32:12 Líbrame de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo, no sea que venga y nos ataque, a la madre junto con los hijos.
Gen 32:13 Que fuiste tú quien dijiste: "Yo seré bueno de veras contigo y haré tu descendencia como la arena del mar, que no se puede contar de tanta como hay."»
Gen 32:14 Y Jacob pasó allí aquella noche. Tomó de lo que tenía a mano un regalo para su hermano Esaú,
Gen 32:15 consistente en doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
Gen 32:16 treinta camellas criando, junto con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez garañones,
Gen 32:17 y repartiéndolo en manadas independientes, los confió a sus siervos y les dijo: «Pasad delante de mí, dejando espacio entre manada y manada.»
Gen 32:18 Y al primero le encargó: «Cuando te salga al paso mi hermano Esaú y te pregunte "de quién eres y adónde vas, y para quién es eso que va delante de ti",
Gen 32:19 dices: "De tu siervo Jacob; es un regalo enviado para mi señor Esaú. Precisamente, él mismo viene detrás de nosotros."»
Gen 32:20 El mismo encargo hizo también al segundo, como asimismo al tercero y a todos los que iban tras las manadas diciendo: «En estos términos hablaréis a Esaú cuando le encontréis,
Gen 32:21 añadiendo: "Precisamente, tu siervo Jacob viene detrás de nosotros."» Pues se decía: «Voy a ganármelo con el regalo que me precede, tras de lo cual me entrevistaré con él; tal vez me haga buena cara.»
Gen 32:22 Así, pues, mandó el regalo por delante, y él pasó aquella noche en el campamento.
Gen 32:23 Aquella noche se levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y a sus once hijos y cruzó el vado de Yabboq.
Gen 32:24 Les tomó y les hizo pasar el río, e hizo pasar también todo lo que tenía.
Gen 32:25 Y habiéndose quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba.
Gen 32:26 Pero viendo que no le podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur de Jacob mientras luchaba con aquél.
Gen 32:27 Este le dijo: «Suéltame, que ha rayado el alba.» Jacob respondió: «No te suelto hasta que no me hayas bendecido.»
Gen 32:28 Dijo el otro: «¿Cuál es tu nombre?» - «Jacob.» -
Gen 32:29 «En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido.»
Gen 32:30 Jacob le preguntó: «Dime por favor tu nombre.» - «¿ Para qué preguntas por mi nombre?» Y le bendijo allí mismo.
Gen 32:31 Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): «He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva.»
Gen 32:32 El sol salió así que hubo pasado Penuel, pero él cojeaba del muslo.
Gen 32:33 Por eso los israelitas no comen, hasta la fecha, el nervio ciático, que está sobre la articulación del muslo, por haber sido tocado Jacob en la articulación femoral, en el nervio ciático.

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Capítulo 33

33:1

Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.

33:2

Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros.

33:3

Y él pasó delante de ellos, é inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano.

33:4

Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

33:5

Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo.

33:6

Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, é inclináronse.

33:7

Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.

33:8

Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.

33:9

Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo.

33:10

Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.

33:11

Toma, te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y porfió con él, y tomóla.

33:12

Y dijo: Anda, y vamos; y yo iré delante de ti.

33:13

Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

33:14

Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco á poco al paso de la hacienda que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue á mi señor á Seir.

33:15

Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿Para qué esto? halle yo gracia en los ojos de mi señor.

33:16

Así se volvió Esaú aquel día por su camino á Seir.

33:17

Y Jacob se partió á Succoth, y edificó allí casa para sí, é hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Succoth.

33:18

Y vino Jacob sano á la ciudad de Sichêm, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

33:19

Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Sichêm, por cien piezas de moneda.

33:20

Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel.

 

Gen 33:1 Jacob levantó los ojos y al ver que venía Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lía y Raquel y las dos siervas.
Gen 33:2 Puso a las siervas y sus niños al frente; después a Lía y sus niños, y a Raquel y José en la zaga,
Gen 33:3 y él se les adelantó y se inclinó en tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano.
Gen 33:4 Esaú, a su vez, corrió a su encuentro, le abrazó, se le echó al cuello, le besó y lloró.
Gen 33:5 Levantó luego los ojos, y al ver a las mujeres y a los niños, dijo: «¿Qué son de ti éstos?» - «Son los hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.»
Gen 33:6 Entonces se acercaron las siervas con sus niños, y se inclinaron.
Gen 33:7 Acercóse también Lía con sus niños, y se inclinaron. Y por último se acercaron José y Raquel y se inclinaron.
Gen 33:8 Dijo Esaú: «¿Qué pretendes con toda esta caravana que acabo de encontrar?» - «Es para hallar gracias a los ojos de mi señor.»
Gen 33:9 Dijo Esaú: «Tengo bastante, hermano mío; sea para ti lo tuyo.»
Gen 33:10 Replicó Jacob: «De ninguna manera. Si he hallado gracias a tus ojos, toma mi regalo de mi mano, ya que he visto tu rostro como quien ve el rostro de Dios, y me has mostrado simpatía.
Gen 33:11 Acepta, pues, el obsequio que te he traído; pues Dios me ha favorecido y tengo de todo.» E instóle tanto que aceptó.
Gen 33:12 Dijo Esaú: «Vámonos de aquí, y yo te daré escolta.»
Gen 33:13 El le dijo: «Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo conmigo ovejas y vacas criando; un día de ajetreo bastaría para que muriese todo el rebaño.
Gen 33:14 Adelántese, pues, mi señor a su siervo, que yo avanzaré despacito, al paso del ganado que llevo delante, y al paso de los niños, hasta que llegue donde mi señor, a Seír.»
Gen 33:15 Dijo Esaú: «Entonces voy a destacar contigo a parte de la gente que me acompaña.» - «¿Para qué tal? Con que halle yo gracia a los ojos de mi señor...»
Gen 33:16 Rehízo, pues, Esaú aquel mismo día su camino rumbo a Seír,
Gen 33:17 y Jacob partió para Sukkot donde edificó para sí una casa y para su ganado hizo cabañas. Por donde se llamó aquel lugar Sukkot.
Gen 33:18 Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en el territorio cananeo, viniendo de Paddán Aram, y acampó frente a la ciudad.
Gen 33:19 Compró a los hijos de Jamor, padre de Siquem, por cien agnos la parcela de campo donde había desplegado su tienda,
Gen 33:20 erigió allí un altar, y lo llamó de «El», Dios de Israel.

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Capítulo 34

34:1

Y SALIÓ Dina la hija de Lea, la cual había ésta parido á Jacob, á ver las hijas del país.

34:2

Y vióla Sichêm, hijo de Hamor Heveo, príncipe de aquella tierra, y tomóla, y echóse con ella, y la deshonró.

34:3

Mas su alma se apegó á Dina la hija de Lea, y enamoróse de la moza, y habló al corazón de la joven.

34:4

Y habló Sichêm á Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer esta moza.

34:5

Y oyó Jacob que había Sichêm amancillado á Dina su hija: y estando sus hijos con su ganando en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

34:6

Y dirigióse Hamor padre de Sichêm á Jacob, para hablar con él.

34:7

Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se ensañaron mucho, porque hizo vileza en Israel echándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.

34:8

Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Sichêm se ha apegado á vuestra hija; ruégoos que se la deis por mujer.

34:9

Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.

34:10

Y habitad con nostros; porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.

34:11

Sichêm también dijo á su padre y á sus hermanos: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.

34:12

Aumentad á cargo mío mucho dote y dones, que yo daré cuanto me dijereis, y dadme la moza por mujer.

34:13

Y respondieron los hijos de Jacob á Sichêm y á Hamor su padre con engaño; y parlaron, por cuanto había amancillado á Dina su hermana.

34:14

Y dijéronles: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana á hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominación.

34:15

Mas con esta condición os haremos placer: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón;

34:16

Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.

34:17

Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija, y nos iremos.

34:18

Y parecieron bien sus palabras á Hamor y á Sichêm, hijo de Hamor.

34:19

Y no dilató el mozo hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado: y él era el más honrado de toda la casa de su padre.

34:20

Entonces Hamor y Sichêm su hijo vinieron á la puerta de su ciudad, y hablaron á los varones de su ciudad, diciendo:

34:21

Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él: pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos: nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.

34:22

Mas con esta condición nos harán estos hombres el placer de habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: si se circuncidare en nosotros todo varón, así como ellos son circuncidados.

34:23

Sus ganados, y su hacienda y todas sus bestias, serán nuestras: solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.

34:24

Y obedecieron á Hamor y á Sichêm su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron á todo varón, á cuantos salían por la puerta de su ciudad.

34:25

Y sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad animosamente, y mataron á todo varón.

34:26

Y á Hamor y á Sichêm su hijo los mataron á filo de espada: y tomaron á Dina de casa de Sichêm, y saliéronse.

34:27

Y los hijos de Jacob vinieron á los muertos y saquearon la ciudad; por cuanto habían amancillado á su hermana.

34:28

Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,

34:29

Y toda su hacienda; se llevaron cautivos á todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.

34:30

Entonces dijo Jacob á Simeón y á Leví: Habéisme turbado con hacerme abominable á los moradores de aquesta tierra, el Cananeo y el Pherezeo; y teniendo yo pocos hombres, juntarse han contra mí, y me herirán, y seré destruido yo y mi casa.

34:31

Y ellos respondieron ¿Había él de tratar á nuestra hermana como á una ramera?

 

Gen 34:1 Dina, la hija que Lía había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país.
Gen 34:2 Siquem, hijo de Jamor el jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se acostó con ella y la humilló.
Gen 34:3 Su alma se aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la muchacha y trató de convencerla.
Gen 34:4 Siquem dijo a su padre Jamor: «Tómame a esta chica por mujer.»
Gen 34:5 Jacob oyó que Siquem había violado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta su llegada.
Gen 34:6 Jamor, padre de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con él.
Gen 34:7 Los hijos de Jacob volvieron del campo al oírlo, y se indignaron los hombres y les dio mucha rabia la afrenta hecha por Siquem acostándose con la hija de Jacob: «Eso no se hace.»
Gen 34:8 Jamor habló con ellos diciendo: «Mi hijo Siquem se ha prendado de vuestra hija, así que dádsela por mujer.
Gen 34:9 Emparentad con nosotros: dadnos vuestras hijas, y tomad para vosotros la nuestras.
Gen 34:10 Quedaos a vivir con nosotros: tenéis la tierra franca. Instalaos, circulad libremente y adquirid propiedades.»
Gen 34:11 Siquem dijo al padre y a los hermanos de la chica: «Ojalá me concedáis vuestro favor, y yo os daré lo que me pidáis.
Gen 34:12 Pedidme cualquier dote, por grande que sea, que yo os daré cuanto me digáis; pero dadme a la muchacha por mujer.»
Gen 34:13 Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Jamor con disimulo, y dirigiéndose a aquel que había violado a su hermana Dina,
Gen 34:14 dijeron: «No podemos hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso, porque eso es una vergüenza para nosotros.
Gen 34:15 Tan sólo os la daremos a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose todos vuestros varones.
Gen 34:16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos para nosotros las vuestras, nos quedaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo.
Gen 34:17 Pero si no nos escucháis respecto a la circuncisión, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.»
Gen 34:18 Sus palabras parecieron bien a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor,
Gen 34:19 y el muchacho no tardó en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob. El mismo era el más honorable de toda la casa de su padre.
Gen 34:20 Jamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a todos sus conciudadanos diciéndoles:
Gen 34:21 «Estos hombres nos vienen en son de paz. Que se queden en el país y a circulen libremente, pues y a veis que pueden disponer de tierra espaciosa. Tomemos a sus hijas por mujeres y démosles las nuestras.
Gen 34:22 Pero sólo con esta condición accederán estos hombres a quedarse con nosotros para formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones; igual que ellos están circuncidados.
Gen 34:23 Sus ganados y hacienda y todas sus bestias, ¿no van a ser para nosotros? Así que lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con nosotros.»
Gen 34:24 Todos los que salían por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo Siquem, y se circuncidó todo varón que salía por las puertas de la ciudad.
Gen 34:25 Pues bien, al tercer día, mientras ellos estaban adoloridos, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y entrando en la ciudad sin peligro mataron a todo varón.
Gen 34:26 También mataron a Jamor y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de Siquem, salieron.
Gen 34:27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos, pillaron la ciudad que había violado a su hermana,
Gen 34:28 se apoderaron de sus rebaños, vacadas y asnos, cuanto había en la ciudad y cuanto había en el campo,
Gen 34:29 saquearon toda su hacienda y sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo que había dentro.
Gen 34:30 Jacob dijo a Simeón y a Leví: «Me habéis puesto a malas haciéndome odioso entre los habitantes de este país, los cananeos y los perizitas, pues yo dispongo de unos pocos hombres, y ellos van a juntarse contra mí, me atacarán y seré aniquilado yo y mi casa.»
Gen 34:31 Replicaron ellos: «¿Es que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»

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Capítulo 35

35:1

Y DIJO Dios á Jacob: Levántate, sube á Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

35:2

Entonces Jacob dijo á su familia y á todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

35:3

Y levantémonos, y subamos á Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.

35:4

Así dieron á Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarzillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto á Sichêm.

35:5

Y partiéronse, y el terror de Dios fué sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.

35:6

Y llegó Jacob á Luz, que está en tierra de Canaán, (esta es Beth-el) él y todo el pueblo que con él estaba;

35:7

Y edificó allí un altar, y llamó el lugar El-Beth-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

35:8

Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada á las raíces de Beth-el, debajo de una encina: y llamóse su nombre Allon-Bacuth.

35:9

Y aparecióse otra vez Dios á Jacob, cuando se había vuelto de Padan-aram, y bendíjole.

35:10

Y díjole Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre: y llamó su nombre Israel.

35:11

Y díjole Dios: Yo soy el Dios Omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de tus lomos:

35:12

Y la tierra que yo he dado á Abraham y á Isaac, la daré á ti: y á tu simiente después de ti daré la tierra.

35:13

Y fuése de él Dios, del lugar donde con él había hablado.

35:14

Y Jacob erigió un título en el lugar donde había hablado con él, un título de piedra, y derramó sobre él libación, y echó sobre él aceite.

35:15

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Beth-el.

35:16

Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto.

35:17

Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.

35:18

Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.

35:19

Así murió Rachêl, y fué sepultada en el camino del Ephrata, la cual es Beth-lehem.

35:20

Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy.

35:21

Y partió Israel, y tendió su tienda de la otra parte de Migdaleder.

35:22

Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, que fué Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó á entender Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:

35:23

Los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, é Issachâr, y Zabulón.

35:24

Los hijos de Rachêl: José, y Benjamín.

35:25

Y los hijos de Bilha, sierva de Rachêl: Dan, y Nephtalí.

35:26

Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

35:27

Y vino Jacob á Isaac su padre á Mamre, á la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham é Isaac.

35:28

Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.

35:29

Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fué recogido á sus pueblos, viejo y harto de días; y sepultáronlo Esaú y Jacob sus hijos.

 

Gen 35:1 Dios dijo a Jacob: «Levántate, sube a Betel y te estableces allí, haciendo un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.»
Gen 35:2 Jacob dijo a su casa y a todos los que le acompañaban: «Retirad los dioses extraños que hay entre vosotros. Purificaos, y mudaos de vestido.
Gen 35:3 Luego, levantémonos y subamos a Betel, y haré allí un altar al Dios que me dio respuesta favorable el día de mi tribulación, y que me asistió en mi viaje.»
Gen 35:4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que había en su poder, y los anillos de sus orejas, y Jacob los escondió debajo de la encina que hay al pie de Siquem.
Gen 35:5 Partieron, pues, y un pánico divino cayó sobre las ciudades de sus contornos; así no persiguieron a los hijos de Jacob.
Gen 35:6 Jacob llegó a Luz, que está en territorio cananeo - es Betel - junto con todo el pueblo que le acompañaba,
Gen 35:7 y edificó allí un altar, llamando al lugar El Betel, porque allí mismo se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano.
Gen 35:8 Débora, la nodriza de Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel, debajo de una encina; y él la llamó la Encina del Llanto.
Gen 35:9 Dios se apareció a Jacob una vez más a su llegada de Paddán Aram y le bendijo.
Gen 35:10 Díjole Dios: «Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será Israel.» Y le llamó Israel.
Gen 35:11 Díjole Dios: «Yo soy El Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una asamblea de pueblos tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
Gen 35:12 La tierra que di a Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión daré esta tierra.»
Gen 35:13 Y Dios subió de su lado.
Gen 35:14 Jacob erigió una estela en el lugar donde había hablado Dios con él: una estela de piedra; derramó sobre ella una libación, y vertió sobre ella aceite.
Gen 35:15 Jacob llamó a lugar donde había hablado Dios con él «Betel».
Gen 35:16 Partieron de Betel, y cuando aún faltaba un trecho hasta Efratá, Raquel tuvo un mal parto.
Gen 35:17 Sucedió que, en medio de los apuros del parto, le dijo la comadrona: «¡Animo, que también este es hijo!»
Gen 35:18 Entonces ella, al exhalar el alma, cuando moría, le llamó Ben Oní; pero su padre le llamó Benjamín.
Gen 35:19 Murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efratá, o sea Belén.
Gen 35:20 Jacob erigió una estela sobre su sepulcro: es la estela del sepulcro de Raquel hasta hoy.
Gen 35:21 Israel partió y desplegó su tienda más allá de Migdal Eder.
Gen 35:22 Sucedió por entonces, mientras Israel residía en aquel país, que fue Rubén y se acostó con Bilhá, la concubina de su padre, e Israel se enteró de ello. Los hijos de Jacob fueron doce.
Gen 35:23 Hijos de Lía: el primogénito de Jacob, Rubén; después Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
Gen 35:24 Hijos de Raquel: José y Benjamín.
Gen 35:25 Hijos de Bilhá, la esclava de Raquel: Dan y Neftalí.
Gen 35:26 Hijos de Zilpá, la esclava de Lía: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Paddán Aram.
Gen 35:27 Jacob llegó adonde su padre Isaac, a Mambré o Quiryat Arbá, - o sea, Hebrón - donde residieron Abraham e Isaac.
Gen 35:28 Isaac alcanzó la edad de 180 años.
Gen 35:29 Entonces Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días. Le sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.

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Capítulo 36

36:1

Y ESTAS son las generaciones de Esaú, el cual es Edom.

36:2

Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: á Ada, hija de Elón Hetheo, y á Aholibama, hija de Ana, hija de Zibeón el Heveo;

36:3

Y á Basemath, hija de Ismael, hermana de Navaioth.

36:4

Y Ada parió á Esaú á Eliphaz; y Basemath parió á Reuel.

36:5

Y Aholibama parió á Jeús, y á Jaalam, y á Cora: estos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.

36:6

Y Esaú tomó sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y toda su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y fuése á otra tierra de delante de Jacob su hermano.

36:7

Porque la hacienda de ellos era grande, y no podían habitar juntos, ni la tierra de su peregrinación los podía sostener á causa de sus ganados.

36:8

Y Esaú habitó en el monte de Seir: Esaú es Edom.

36:9

Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.

36:10

Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Eliphaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemath, mujer de Esaú.

36:11

Y los hijos de Eliphaz fueron Temán, Omar, Zepho, Gatam, y Cenaz.

36:12

Y Timna fué concubina de Eliphaz, hijo de Esaú, la cual le parió á Amalec: estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.

36:13

Y los hijos de Reuel fueron Nahath, Zera, Samma, y Mizza: estos son los hijos de Basemath, mujer de Esaú.

36:14

Estos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Ana, que fué hija de Zibeón: ella parió á Esaú á Jeús, Jaalam, y Cora.

36:15

Estos son los duques de los hijos de Esaú. Hijos de Eliphaz, primogénito de Esaú: el duque Temán, el duque Omar, el duque Zepho, el duque Cenaz,

36:16

El duque Cora, el duque Gatam, y el duque Amalec: estos son los duques de Eliphaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.

36:17

Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: el duque Nahath, el duque Zera, el duque Samma, y el duque Mizza: estos son los duques de la línea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemath, mujer de Esaú.

36:18

Y estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el duque Jeús, el duque Jaalam, y el duque Cora: estos fueron los duques que salieron de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Ana.

36:19

Estos, pues, son los hijos de Esaú, y sus duques: él es Edom.

36:20

Y estos son los hijos de Seir Horeo, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Ana,

36:21

Disón, Ezer, y Disán: estos son los duques de los Horeos, hijos de Seir en la tierra de Edom.

36:22

Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemán; y Timna fué hermana de Lotán.

36:23

Y los hijos de Sobal fueron Alván, Manahath, Ebal, Sepho, y Onán.

36:24

Y los hijos de Zibeón fueron Aja, y Ana. Este Ana es el que descubrió los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.

36:25

Los hijos de Ana fueron Disón, y Aholibama, hija de Ana.

36:26

Y estos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Eshbán, Ithram, y Cherán.

36:27

Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván, y Acán.

36:28

Estos fueron los hijos de Disán: Huz, y Arán.

36:29

Y estos fueron los duques de los Horeos: el duque Lotán, el duque Sobal, el duque Zibeón, el duque Ana.

36:30

El duque Disón, el duque Ezer, el duque Disán: estos fueron los duques de los Horeos: por sus ducados en la tierra de Seir.

36:31

Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:

36:32

Bela, hijo de Beor, reinó en Edom: y el nombre de su ciudad fué Dinaba.

36:33

Y murió Bela, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.

36:34

Y murió Jobab, y en su lugar reinó Husam, de tierra de Temán.

36:35

Y murió Husam, y reinó en su lugar Adad, hijo de Badad, el que hirió á Midián en el campo de Moab: y el nombre de su ciudad fué Avith.

36:36

Y murió Adad, y en su lugar reinó Samla, de Masreca.

36:37

Y murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rehoboth del Río.

36:38

Y murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baalanán, hijo de Achbor.

36:39

Y murió Baalanán, hijo de Achbor, y reinó Adar en lugar suyo: y el nombre de su ciudad fué Pau; y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.

36:40

Estos, pues, son los nombres de los duques de Esaú por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: el duque Timna, el duque Alva, el duque Jetheth,

36:41

El duque Aholibama, el duque Ela, el duque Pinón,

36:42

El duque Cenaz, el duque Temán, el duque Mibzar,

36:43

El duque Magdiel, y el duque Hiram. Estos fueron los duques de Edom por sus habitaciones en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú, padre de los Idumeos.

 

Gen 36:1 Este es el linaje de Esaú, o sea Edom.
Gen 36:2 Esaú tomó a sus mujeres de entre las cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón el jorita,
Gen 36:3 y a Basmat, hija de Ismael, la hermana de Nebayot.
Gen 36:4 Adá dio a luz para Esaú a Elifaz, Basmat le dio a Reuel.
Gen 36:5 Oholibamá le dio a Yeús, Yalam y Coré. Estos son los hijos que le nacieron a Esaú en Canaán.
Gen 36:6 Esaú tomó a sus mujeres, hijos e hijas y a todas la personas de su casa, su ganado, todas sus bestias y toda la hacienda que había logrado en territorio cananeo, y se fue al país de Seír, enfrente de su hermano Jacob,
Gen 36:7 porque los bienes de entrambos eran demasiados para poder vivir juntos, y el país donde residían no daba abasto para tanto ganado como tenían.
Gen 36:8 Esaú se estableció, pues, en la tierra de Seír. Esaú es Edom.
Gen 36:9 Estos son los descendientes de Esaú, padre de Edom, en la montaña de Seír,
Gen 36:10 y éstos los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esaú, y Reuel, hijo de Basmat, mujer de Esaú.
Gen 36:11 Los hijos de Elifaz fueron: Temán, Omar, Sefó, Gaetam y Quenaz.
Gen 36:12 Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, y dio a luz a Amalec. Estos son los descendientes de Adá, mujer de Esaú.
Gen 36:13 Y estos son los hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Sammá y Mizzá. Estos son los descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
Gen 36:14 Los hijos de la mujer de Esaú, Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón, que ella dio a luz a Esaú, fueron éstos: Yeús, Yalam y Coré.
Gen 36:15 He aquí los jeques de los hijos de Esaú. De los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el jeque Temán, el jeque Omar, el jeque Sefó, el jeque Quenaz,
Gen 36:16 el jeque Gaetam, el jeque Amalec. Estos son los jeques de Elifaz, en el país de Edom, y éstos los descendientes de Adá.
Gen 36:17 Los hijos de Reuel, hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat, el jeque Zéraj, el jeque Sammá, el jeque Mizzá. Estos son los jeque de Reuel, en el país de Edom; y éstos los descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
Gen 36:18 Los hijos de Oholibamá, mujer de Esaú, fueron: el jeque Yeús, el jeque Yalam, el jeque Coré. Estos son los jeques de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
Gen 36:19 Estos son los hijos de Esaú y éstos sus jeques, los de Edom.
Gen 36:20 He aquí los hijos de Seír el jorita, que habitaban en aquella tierra: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná,
Gen 36:21 Disón, Eser y Disán. Estos son los jeques de los joritas, hijos de Seír, en el país de Edom.
Gen 36:22 Los hijos de Lotán fueron: Jorí y Hemam, y hermana de Lotán fue Timná.
Gen 36:23 Los hijos de Sobal fueron: Alván, Manájat, Ebal, Sefó y Onam.
Gen 36:24 Los hijos de Sibeón: Ayyá y Aná. Este es el mismo Aná que encontró las aguas termales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de su padre Sibeón.
Gen 36:25 Los hijos de Aná: Disón y Oholibamá, hijo de Aná.
Gen 36:26 Los hijos de Disón: Jemdán, Esbán, Yitrán y Kerán.
Gen 36:27 Los hijos de Eser: Bilhán, Zaaván y Acán.
Gen 36:28 Los hijos de Disán: Us y Arán.
Gen 36:29 Estos son los jeques joritas: el jeque Lotán, el jeque Sobal, el jeque Sibeón, el jeque Aná,
Gen 36:30 el jeque Disón, el jeque Eser, el jeque Disán. Estos son los jeques joritas según sus clanes en el país de Seír.
Gen 36:31 Estos son los reyes que reinaron en Edom, antes de reinar rey alguno de los israelitas.
Gen 36:32 Reinó en Edom Belá, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad era Dinhabá.
Gen 36:33 Murió Belá, y reinó en su lugar Yobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.
Gen 36:34 Murió Yobab, y reinó en su lugar Jusam, del país de los temanitas.
Gen 36:35 Murió Jusam, y reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad era Avit.
Gen 36:36 Murió Hadad, y reinó en su lugar Samlá de Masrecá.
Gen 36:37 Murió Samlá, y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot del Río.
Gen 36:38 Murió Saúl, y reinó en su lugar Baal Janán hijo de Akbor.
Gen 36:39 Murió Baal Janán hijo de Akbor, y reinó en su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.
Gen 36:40 Estos son los nombres de los jeques de Esaú, según sus familias y territorios y por sus nombres. El jeque Timná, el jeque Alvá, el jeque Yetet,
Gen 36:41 el jeque Oholibamá, el jeque Elá, el jeque Pinón.
Gen 36:42 el jeque Quenaz, el jeque Temán, el jeque Mibsar,
Gen 36:43 el jeque Magdiel, el jeque Iram. Estos son los jeques de Edom, según sus moradas, en las tierras que ocupan. Este es Esaú padre de Edom.

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Capítulo 37

37:1

Y HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.

37:2

Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos.

37:3

Y amaba Israel á José más que á todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.

37:4

Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.

37:5

Y soñó José un sueño y contólo á sus hermanos; y ellos vinieron á aborrecerle más todavía.

37:6

Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

37:7

He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

37:8

Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, ó te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más á causa de sus sueños y de sus palabras.

37:9

Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí.

37:10

Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?

37:11

Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.

37:12

Y fueron sus hermanos á apacentar las ovejas de su padre en Sichêm.

37:13

Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí.

37:14

Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó á Sichêm.

37:15

Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

37:16

Y él respondió: Busco á mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.

37:17

Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; yo les oí decir: Vamos á Dothán. Entonces José fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán.

37:18

Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.

37:19

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;

37:20

Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.

37:21

Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos y dijo: No lo matemos.

37:22

Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver á su padre.

37:23

Y sucedió que, cuando llegó José á sus hermanos, ellos hicieron desnudar á José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí;

37:24

Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

37:25

Y sentáronse á comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, é iban á llevarlo á Egipto.

37:26

Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte?

37:27

Venid, y vendámosle á los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.

37:28

Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos á José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron á los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron á José á Egipto.

37:29

Y Rubén volvió á la cisterna, y no halló á José dentro, y rasgó sus vestidos.

37:30

Y tornó á sus hermanos y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo?

37:31

Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre;

37:32

Y enviaron la ropa de colores y trajéronla á su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es ó no la ropa de tu hijo.

37:33

Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

37:34

Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.

37:35

Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.

37:36

Y los Midianitas lo vendieron en Egipto á Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.

 

Gen 37:1 Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país de Canaán.
Gen 37:2 Esta es la historia de Jacob. José tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos - él, muchacho todavía, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. Y José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.
Gen 37:3 Israel amaba a José más que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga.
Gen 37:4 Vieron sus hermanos cómo le prefería su padre a todos sus otros hijos, y le aborrecieron hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.
Gen 37:5 José tuvo un sueño y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
Gen 37:6 Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido.
Gen 37:7 Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, y he aquí que mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.»
Gen 37:8 Sus hermanos le dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?» Y acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de su palabras.
Gen 37:9 Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.»
Gen 37:10 Se lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre y tus hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?»
Gen 37:11 Sus hermanos le tenían envidia, mientras que su padre reflexionaba.
Gen 37:12 Fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem,
Gen 37:13 y dijo Israel a José: «¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ve de mi parte a donde ellos.» Dijo: «Estoy listo.»
Gen 37:14 Díjole: «Anda, vete a ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y tráeme noticias.» Le envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquem.
Gen 37:15 Encontróse con él un hombre mientras estaba discurriendo por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué buscas?»
Gen 37:16 Díjole: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.»
Gen 37:17 El hombre le dijo: «Partieron de aquí, pues yo les oí decir: "Vamos a Dotán."» José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
Gen 37:18 Ellos le vieron de lejos, y antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarle,
Gen 37:19 y se decían mutuamente: «Por ahí viene el soñador.
Gen 37:20 Ahora, pues, venid, matémosle y echémosle en un pozo cualquiera, y diremos que algún animal feroz le devoró. Veremos entonces en qué paran sus sueños.»
Gen 37:21 Rubén lo oyó y le libró de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.»
Gen 37:22 Rubén les dijo: «No derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era de salvarle de sus hermanos para devolverle a su padre.
Gen 37:23 Y ocurrió, que cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica - aquella túnica de manga larga que llevaba puesta -,
Gen 37:24 y echándole mano le arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
Gen 37:25 Luego se sentaron a comer. Y levantando los ojos divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que iban bajando hacia Egipto.
Gen 37:26 Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro hermano y luego tapemos su sangre?
Gen 37:27 Venid vamos a venderle a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Y sus hermanos asintieron.
Gen 37:28 Pasaron unos madianitas mercaderes, y descubriéndole subieron a José del pozo. Vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata, y éstos se llevaron a José a Egipto.
Gen 37:29 Vuelve Rubén al pozo, y he aquí que José nos estaba en el pozo. El desgarró sus ropas,
Gen 37:30 y volviendo donde sus hermanos les dijo: «El niño no aparece, y yo ¿qué hago ahora?»
Gen 37:31 Entonces tomaron la túnica de José, y degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre,
Gen 37:32 y enviaron la túnica de manga larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos encontrado: examina si se trata de la túnica de tu hijo, o no.»
Gen 37:33 El la examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz le ha devorado! ¡José ha sido despedazado!»
Gen 37:34 Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
Gen 37:35 Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: «Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre le lloraba.
Gen 37:36 Por su parte, los madianitas, llegados a Egipto, le vendieron a Putifar, eunuco de Faraón y capitán de los guardias.

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Capítulo 38

38:1

Y ACONTECIÓ en aquel tiempo, que Judá descendió de con sus hermanos, y fuése á un varón Adullamita, que se llamaba Hira.

38:2

Y vió allí Judá la hija de un hombre Cananeo, el cual se llamaba Súa; y tomóla, y entró á ella:

38:3

La cual concibió, y parió un hijo; y llamó su nombre Er.

38:4

Y concibió otra vez, y parió un hijo, y llamó su nombre Onán.

38:5

Y volvió á concebir, y parió un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en Chezib cuando lo parió.

38:6

Y Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Thamar.

38:7

Y Er, el primogénito de Judá, fué malo á los ojos de el Altísimo, y quitóle el Altísimo la vida.

38:8

Entonces Judá dijo á Onán: Entra á la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y suscita simiente á tu hermano.

38:9

Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, sucedía que cuando entraba á la mujer de su hermano vertía en tierra, por no dar simiente á su hermano.

38:10

Y desagradó en ojos de el Altísimo lo que hacía, y también quitó á él la vida.

38:11

Y Judá dijo á Thamar su nuera: Estáte viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: Que quizá no muera él también como sus hermanos. Y fuése Thamar, y estúvose en casa de su padre.

38:12

Y pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subía á los trasquiladores de sus ovejas á Timnath, él y su amigo Hira el Adullamita.

38:13

Y fué dado aviso á Thamar, diciendo: He aquí tu suegro sube á Timnath á trasquilar sus ovejas.

38:14

Entonces quitó ella de sobre sí los vestidos de su viudez, y cubrióse con un velo, y arrebozóse, y se puso á la puerta de las aguas que están junto al camino de Timnath; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada á él por mujer.

38:15

Y vióla Judá, y túvola por ramera, porque había ella cubierto su rostro.

38:16

Y apartóse del camino hacia ella, y díjole: Ea, pues, ahora entraré á ti; porque no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me has de dar, si entrares á mí?

38:17

El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Hasme de dar prenda hasta que lo envíes.

38:18

Entonces él dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu anillo, y tu manto, y tu bordón que tienes en tu mano. Y él se los dió, y entró á ella, la cual concibió de él.

38:19

Y levantóse, y fuése: y quitóse el velo de sobre sí, y vistióse las ropas de su viudez.

38:20

Y Judá envió el cabrito de las cabras por mano de su amigo el Adullamita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; mas no la halló.

38:21

Y preguntó á los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de las aguas junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera.

38:22

Entonces él se volvió á Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.

38:23

Y Judá dijo: Tómeselo para sí, porque no seamos menospreciados: he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.

38:24

Y acaeció que al cabo de unos tres meses fué dado aviso á Judá, diciendo: Thamar tu nuera ha fornicado, y aun cierto está preñada de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada.

38:25

Y ella cuando la sacaban, envió á decir á su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy preñada: y dijo más: Mira ahora cuyas son estas cosas, el anillo, y el manto, y el bordón.

38:26

Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es que yo, por cuanto no la he dado á Sela mi hijo. Y nunca más la conoció.

38:27

Y aconteció que al tiempo del parir, he aquí había dos en su vientre.

38:28

Y sucedió, cuando paría, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató á su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero.

38:29

Empero fué que tornando él á meter la mano, he aquí su hermano salió; y ella dijo: ¿Por qué has hecho sobre ti rotura? Y llamó su nombre Phares.

38:30

Y después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara.

 

Gen 38:1 Por aquel tiempo bajó Judá de donde sus hermanos para dirigirse a cierto individuo de Adullam llamado Jirá.
Gen 38:2 Allí conoció Judá a la hija de un cananeo llamado Súa y tomándola por esposa se llegó a ella;
Gen 38:3 ella concibió y dio a luz un hijo, al que llamó Er.
Gen 38:4 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, al que llamó Onán.
Gen 38:5 Nuevamente dio a luz otro hijo, al que llamó Selá. Ella se encontraba en Akzib al darle a luz.
Gen 38:6 Judá tomó para su primogénito Er a una mujer llamada Tamar.
Gen 38:7 Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yahveh, Yahveh le hizo morir.
Gen 38:8 Entonces Judá dijo a Onán: «Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella, procurando descendencia a tu hermano.»
Gen 38:9 Onán sabía que aquella descendencia no sería suya, y así, si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba a tierra, evitando el dar descendencia a su hermano.
Gen 38:10 Pareció mal a Yahveh lo que hacía y le hizo morir también a él.
Gen 38:11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: «Quédate como viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere también él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y quedó en casa de su padre.
Gen 38:12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se hubo consolado, subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá su compañero adulamita.
Gen 38:13 Se lo notificaron a Tamar: «Oye, tu suegro sube a Timná para el trasquileo de su rebaño.»
Gen 38:14 Entonces ella se quitó de encima sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj Enáyim, que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había crecido, pero que ella no le era dada por mujer.
Gen 38:15 Judá la vio y la tomó por una ramera, porque se había tapado el rostro,
Gen 38:16 y desviándose hacia ella dijo: «Déjame ir contigo» - pues no la reconoció como su nuera. Dijo ella: «¿Y qué me das por venir conmigo?» -
Gen 38:17 «Te mandaré un cabrito de mi rebaño.» - «Si me das prenda hasta que me lo mandes...» -
Gen 38:18 «¿Qué prenda he de darte?» - «Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano.» El se lo dio y se unió a ella, la cual quedó encinta de él.
Gen 38:19 Entonces se marchó ella y, quitándose el velo, se vistió sus ropas de viuda.
Gen 38:20 Judá, por su parte, envió el cabrito por mediación de su compañero el adulamita, para rescatar la prenda de manos de la mujer, pero éste no la encontró.
Gen 38:21 Preguntó a los del lugar: «¿Dónde está la ramera aquella que había en Enáyim, a la vera del camino?» - «Ahí no ha habido ninguna ramera» - dijeron.
Gen 38:22 Entonces él se volvió donde Judá y dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños me han dicho que allí no ha habido ninguna ramera.»
Gen 38:23 «Pues que se quede con ello - dijo Judá -; que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito, y tú no la has encontrado.»
Gen 38:24 Ahora bien, como a los tres meses aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que es más, ha quedado encinta a consecuencia de ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que sea quemada.»
Gen 38:25 Pero cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro: «Del hombre a quien esto pertenece estoy encinta», y añadía: «Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.»
Gen 38:26 Judá lo reconoció y dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la he dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener trato con ella.
Gen 38:27 Al tiempo del parto resultó que tenía dos mellizos en el vientre.
Gen 38:28 Y ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera le agarró y le ató una cinta escarlata a la mano, diciendo: «Este ha salido primero.»
Gen 38:29 Pero entonces retiró él la mano, y fue su hermano el que salió. Ella dijo: «¡Cómo te has abierto brecha!» Y le llamó Peres.
Gen 38:30 Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó Zéraj.

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Capítulo 39

39:1

Y LLEVADO José á Egipto, comprólo Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia, varón Egipcio, de mano de los Ismaelitas que lo habían llevado allá.

39:2

Mas el Altísimo fué con José, y fué varón prosperado: y estaba en la casa de su señor el Egipcio.

39:3

Y vió su señor que el Altísimo era con él, y que todo lo que él hacía, el Altísimo lo hacía prosperar en su mano.

39:4

Así halló José gracia en sus ojos, y servíale; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía.

39:5

Y aconteció que, desde cuando le dió el encargo de su casa, y de todo lo que tenía, el Altísimo bendijo la casa del Egipcio á causa de José; y la bendición de el Altísimo fué sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

39:6

Y dejó todo lo que tenía en mano de José; ni con él sabía de nada más que del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

39:7

Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.

39:8

Y él no quiso, y dijo á la mujer de su señor: He aquí que mi señor no sabe conmigo lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene:

39:9

No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?

39:10

Y fué que hablando ella á José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella.

39:11

Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí en casa.

39:12

Y asiólo ella por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces dejóla él su ropa en las manos, y huyó, y salióse fuera.

39:13

Y acaeció que cuando vió ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huído fuera,

39:14

Llamó á los de casa, y hablóles diciendo: Mirad, nos ha traído un Hebreo, para que hiciese burla de nosotros: vino él á mí para dormir conmigo, y yo dí grandes voces;

39:15

Y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto á mí su ropa, y huyó, y salióse fuera.

39:16

Y ella puso junto á sí la ropa de él, hasta que vino su señor á su casa.

39:17

Entonces le habló ella semejantes palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino á mí para deshonrarme;

39:18

Y como yo alcé mi voz y grite, él dejó su ropa junto á mí, y huyó fuera.

39:19

Y sucedió que como oyó su señor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: Así me ha tratado tu siervo; encendióse su furor.

39:20

Y tomó su señor á José, y púsole en la casa de la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la casa de la cárcel.

39:21

Mas el Altísimo fué con José, y extendió á él su misericordia, y dióle gracia en ojos del principal de la casa de la cárcel.

39:22

Y el principal de la casa de la cárcel entregó en mano de José todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que hacían allí, él lo hacía.

39:23

No veía el principal de la cárcel cosa alguna que en su mano estaba; porque el Altísimo era con él, y lo que él hacía, el Altísimo lo prosperaba.

 

Gen 39:1 José fue bajado a Egipto, y le compró un egipcio, Putifar, eunuco de Faraón y jefe de los guardias; le compró a los ismaelitas que le habían bajado allá.
Gen 39:2 Yahveh asistió a José, que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su señor egipcio.
Gen 39:3 Este echó de ver que Yahveh estaba con él y que Yahveh hacía prosperar todas sus empresas.
Gen 39:4 José ganó su favor y entró a su servicio, y su señor le puso al frente de su casa y todo cuanto tenía se lo confió.
Gen 39:5 Desde entonces le encargó de toda su casa y de todo lo que tenía, y Yahveh bendijo la casa del egipcio en atención a José, extendiéndose la bendición de Yahveh a todo cuanto tenía en casa y en el campo.
Gen 39:6 El mismo dejó todo lo suyo en manos de José y, con él, ya no se ocupó personalmente de nada más que del pan que comía. José era apuesto y de buena presencia.
Gen 39:7 Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate conmigo.»
Gen 39:8 Pero él rehusó y dijo a la mujer de su señor: «He aquí que mi señor no me controla nada de lo que hay en su casa, y todo cuanto tiene me lo ha confiado.
Gen 39:9 ¿No es él mayor que y o en esta casa? Y sin embargo, no me ha vedado absolutamente nada más que a ti misma, por cuanto eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer este mal tan grande, pecando contra Dios?»
Gen 39:10 Ella insistía en hablar a José día tras día, pero él no accedió a acostarse y estar con ella.
Gen 39:11 Hasta que cierto día entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí dentro.
Gen 39:12 Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: «Acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
Gen 39:13 Entonces ella, al ver que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y gritó a los de su casa diciéndoles:
Gen 39:14 - «¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, poro yo he gritado,
Gen 39:15 y al oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido huyendo afuera.»
Gen 39:16 Ella depositó junto a sí el vestido de él, hasta que vino su señor a casa,
Gen 39:17 y le repitió esto mismo: «Ha entrado a mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí;
Gen 39:18 pero yo he levantado la voz y he gritado, y entonces ha dejado él su ropa junto a mí y ha huido afuera.»
Gen 39:19 Al oír su señor las palabras que acababa de decirle su mujer: - «Esto ha hecho conmigo tu siervo» - se encolerizó.
Gen 39:20 Y el señor de José le prendió y le puso en la cárcel, en el sitio donde estaban los detenidos del rey. Allí se quedó en presidio.
Gen 39:21 Pero Yahveh asistió a José y le cubrió con su misericordia, haciendo que se ganase el favor del alcaide.
Gen 39:22 El alcaide confió a José todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se hacía allí, lo hacía él.
Gen 39:23 El alcaide no controlaba absolutamente nada de cuanto administraba José, ya que Yahveh le asistía y hacía prosperar todas sus empresas.

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Capítulo 40

40:1

Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.

40:2

Y enojóse Faraón contra sus dos eunucos, contra el principal de los coperos, y contra el principal de los panaderos:

40:3

Y púsolos en prisión en la casa del capitán de los de la guardia, en la casa de la cárcel donde José estaba preso.

40:4

Y el capitán de los de la guardia dió cargo de ellos á José, y él les servía: y estuvieron días en la prisión.

40:5

Y ambos á dos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, vieron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno conforme á la declaración de su sueño.

40:6

Y vino á ellos José por la mañana, y mirólos, y he aquí que estaban tristes.

40:7

Y él preguntó á aquellos eunucos de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?

40:8

Y ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo declare. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las declaraciones? Contádmelo ahora.

40:9

Entonces el principal de los coperos contó su sueño á José, y díjole: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

40:10

Y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo á madurar sus racimos de uvas:

40:11

Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas, y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

40:12

Y díjole José: Esta es su declaración: Los tres sarmientos son tres días:

40:13

Al cabo de tres días Faraón te hará levantar cabeza, y te restituirá á tu puesto: y darás la copa á Faraón en su mano, como solías cuando eras su copero.

40:14

Acuérdate, pues, de mí para contigo cuando tuvieres ese bien, y ruégote que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí á Faraón, y me saques de esta casa:

40:15

Porque hurtado he sido de la tierra de los Hebreos; y tampoco he hecho aquí porqué me hubiesen de poner en la cárcel.

40:16

Y viendo el principal de los panaderos que había declarado para bien, dijo á José: También yo soñaba que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza;

40:17

Y en el canastillo más alto había de todas las viandas de Faraón, obra de panadero; y que las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

40:18

Entonces respondió José, y dijo: Esta es su declaración: Los tres canastillos tres días son;

40:19

Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

40:20

Y fué el tercero día el día del nacimiento de Faraón, é hizo banquete á todos sus sirvientes: y alzó la cabeza del principal de los coperos, y la cabeza del principal de los panaderos, entre sus servidores.

40:21

E hizo volver á su oficio al principal de los coperos; y dió él la copa en mano de Faraón.

40:22

Mas hizo ahorcar al principal de los panaderos, como le había declarado José.

40:23

Y el principal de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

 

Gen 40:1 Después de estas cosas sucedió que el escanciador y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.
Gen 40:2 Faraón se enojó contra sus dos eunucos, contra el jefe de los escanciadores y el jefe de los panaderos,
Gen 40:3 y les puso bajo la custodia en casa del jefe de los guardias, en prisión, en el lugar donde estaba detenido José.
Gen 40:4 El jefe de los guardias encargó de ellos a José, para que les sirviese. Así pasaban los días en presidio.
Gen 40:5 Aconteció que ambos soñaron sendos sueños en una misma noche, cada cual con su sentido propio: el escanciador y el panadero del rey de Egipto que estaban detenidos en la prisión.
Gen 40:6 José vino a ellos por la mañana, y los encontró preocupados.
Gen 40:7 Preguntó, pues, a los eunucos de Faraón, que estaban con él en presidio en casa de su señor: «¿Por qué tenéis hoy mala cara?»
Gen 40:8 «Hemos soñado un sueño - le dijeron - y no hay quien lo interprete.» José les dijo: «¿No son de Dios los sentidos ocultos? Vamos, contádmelo a mí.»
Gen 40:9 El jefe de los escanciadores contó su sueño a José y le dijo: «Voy con mi sueño. Resulta que yo tenía delante una cepa,
Gen 40:10 y en la cepa tres sarmientos, que nada más echar yemas, florecían enseguida y maduraban las uvas en sus racimos.
Gen 40:11 Yo tenía en la mano la copa de Faraón, y tomando aquellas uvas, las exprimía en la copa de Faraón, y ponía la copa en la mano de Faraón.»
Gen 40:12 José dijo: «Esta es la interpretación: los tres sarmientos, son tres días.
Gen 40:13 Dentro de tres días levantará Faraón tu cabeza: te devolverá a tu cargo, y pondrás la copa de Faraón en su mano, lo mismo que antes, cuando eras su escanciador.
Gen 40:14 A ver si te acuerdas de mí cuando te vaya bien, y me haces el favor de hablar de mí a Faraón para que me saque de esta casa.
Gen 40:15 Pues fui raptado del país de los hebreos, y por lo demás, tampoco aquí hice nada para que me metieran en el pozo.»
Gen 40:16 Vio el jefe panaderos que era buena la interpretación y dijo a José: «Voy con mi sueño: Había tres cestas de pan candeal sobre mi cabeza.
Gen 40:17 En la cesta de arriba había de todo lo que come Faraón de panadería, pero los pájaros se lo comían de la cesta, de encima de mi cabeza.»
Gen 40:18 Respondió José: «Esta es su interpretación. Las tres cestas, son tres días.
Gen 40:19 A vuelta de tres días levantará Faraón tu cabeza y te colgará en un madero, y las aves se comerán la carne que te cubre.»
Gen 40:20 Al tercer día, que era el natalicio de Faraón, dio éste un banquete para todos sus servidores, y levantó la cabeza del jefe de escanciadores y la del jefe de panaderos en presencia de sus siervos.
Gen 40:21 Al jefe de escanciadores le restituyó en su oficio, y volvió a poner la copa en manos de Faraón.
Gen 40:22 En cuanto al jefe de panaderos, le colgó: tal y como les había interpretado José.
Gen 40:23 Pero el jefe de escanciadores no se acordó de José, sino que le echó en olvido.

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Capítulo 41

41:1

Y ACONTECIÓ que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Parecíale que estaba junto al río;

41:2

Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:

41:3

Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río:

41:4

Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban á las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.

41:5

Durmióse de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña:

41:6

Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salían después de ellas:

41:7

Y las siete espigas menudas devoraban á las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.

41:8

Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase.

41:9

Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas:

41:10

Faraón se enojó contra sus siervos, y á mí me echó á la prisión de la casa del capitán de los de la guardia, á mí y al principal de los panaderos:

41:11

Y yo y él vimos un sueño una misma noche: cada uno soñó conforme á la declaración de su sueño.

41:12

Y estaba allí con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitán de los de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró á cada uno conforme á su sueño.

41:13

Y aconteció que como él nos declaró, así fué: á mí me hizo volver á mi puesto, é hizo colgar al otro.

41:14

Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón.

41:15

Y dijo Faraón á José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para declararlos.

41:16

Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón.

41:17

Entonces Faraón dijo á José: En mi sueño parecíame que estaba á la orilla del río:

41:18

Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado:

41:19

Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:

41:20

Y las vacas flacas y feas devoraban á las siete primeras vacas gruesas:

41:21

Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiese entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté.

41:22

Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas;

41:23

Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, subían después de ellas:

41:24

Y las espigas menudas devoraban á las siete espigas hermosas: y helo dicho á los magos, mas no hay quien me lo declare.

41:25

Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer.

41:26

Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.

41:27

También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre.

41:28

Esto es lo que respondo á Faraón. Lo que Dios va á hacer, halo mostrado á Faraón.

41:29

He aquí vienen siete años de grande hartura en toda la tierra de Egipto:

41:30

Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra;

41:31

Y aquella abundancia no se echará de ver á causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.

41:32

Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla.

41:33

Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

41:34

Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura;

41:35

Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.

41:36

Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.

41:37

Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos.

41:38

Y dijo Faraón á sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios?

41:39

Y dijo Faraón á José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú:

41:40

Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú.

41:41

Dijo más Faraón á José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

41:42

Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, é hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;

41:43

E hízolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla: y púsole sobre toda la tierra de Egipto.

41:44

Y dijo Faraón á José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

41:45

Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

41:46

Y era José de edad de treinta años cuando fué presentado delante de Faraón, rey de Egipto: y salió José de delante de Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto.

41:47

E hizo la tierra en aquellos siete años de hartura á montones.

41:48

Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores.

41:49

Y acopió José trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.

41:50

Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.

41:51

Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios (dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.

41:52

Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios (dijo) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción.

41:53

Y cumpliéronse los siete años de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto.

41:54

Y comenzaron á venir los siete años del hambre, como José había dicho: y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

41:55

Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere.

41:56

Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

41:57

Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.

 

Gen 41:1 Al cabo de dos años. Faraón soñó que se encontraba parado a la vera del río.
Gen 41:2 De pronto suben del río siete vacas hermosas y lustrosas que se pusieron a pacer en el carrizal.
Gen 41:3 Pero he aquí que detrás de aquéllas subían del río otras siete vacas, de mal aspecto y macilentas, las cuales se pararon cabe las otras vacas en la margen del río,
Gen 41:4 y las vacas de mal aspecto y macilentas se comieron a las siete vacas hermosas y lustrosas. Entonces Faraón se despertó.
Gen 41:5 Y vuelto a dormirse soñó otra vez que siete espigas crecían en una misma caña, lozanas y buenas.
Gen 41:6 Pero he aquí que otras siete espigas flacas y asolanadas brotaron después de aquéllas
Gen 41:7 y las espigas flacas consumieron a las siete lozanas y llenas. Despertó Faraón, y he aquí que era un sueño.
Gen 41:8 Aquella mañana estaba inquieto su espíritu y envió a llamar a todos los magos y a todos los sabios de Egipto. Faraón les contó su sueño, pero no hubo quien se lo interpretara a Faraón.
Gen 41:9 Entonces el jefe de escanciadores habló a Faraón diciéndole: «Hoy me acuerdo de mi yerro.
Gen 41:10 Faraón se había enojado contra sus siervos y me había puesto bajo custodia en casa del jefe de los guardias a mí y al jefe de panaderos.
Gen 41:11 Entonces tuvimos sendos sueños en una misma noche, tanto yo como él, cada uno con su sentido propio.
Gen 41:12 Había allí con nosotros un muchacho hebreo, siervo del jefe de los guardias. Le contamos nuestro sueño, y él nos dio el sentido propio de cada cual.
Gen 41:13 Y resultó que según nos lo había interpretado, así fue: A mí me restituyó Faraón en mi puesto, y a él le colgó.»
Gen 41:14 Faraón mandó llamar a José y le sacaron del pozo con premura, se afeitó y mudó de vestido y compareció ante Faraón.
Gen 41:15 Dijo Faraón a José: «He tenido un sueño y no hay quien lo interprete, pero he oído decir de ti que te basta oír un sueño para interpretarlo.»
Gen 41:16 Respondió José a Faraón: «No hablemos de mí, que Dios responda en buena hora a Faraón.»
Gen 41:17 Y refirió Faraón a José su sueño: «Resulta que estaba yo parado a la orilla del río,
Gen 41:18 cuando de pronto suben del río siete vacas lustrosas y de hermoso aspecto, las cuales pacían en el carrizal.
Gen 41:19 Pero he aquí que otras siete vacas subían detrás de aquéllas, de muy ruin y mala catadura y macilentas, que jamás vi como aquéllas en toda la tierra de Egipto, de tan malas.
Gen 41:20 Y las siete vacas macilentas y malas se comieron a las siete vacas primeras, las lustrosas.
Gen 41:21 Pero una vez que las tuvieron dentro, ni se conocía que las tuviesen, pues su aspecto seguía tan malo como al principio. Entonces me desperté,
Gen 41:22 y volví a ver en sueños cómo siete espigas crecían en una misma caña, henchidas y buenas.
Gen 41:23 Pero he aquí que otras siete espigas secas, flacas y asolanadas, brotaban después de aquéllas
Gen 41:24 y consumieron las espigas flacas a las siete espigas hermosas. Se lo he dicho a los magos, pero no hay quien me lo explique.»
Gen 41:25 José dijo a Faraón: «El sueño de Faraón es uno solo: Dios anuncia a Faraón lo que va a hacer.
Gen 41:26 Las siete vacas buenas son siete años de abundancia y las siete espigas buenas, siete años son: porque el sueño es uno solo.
Gen 41:27 Y las siete vacas macilentas y malas que subían después de aquéllas, son siete años; e igualmente las siete espigas flacas y asolanadas, es que habrá siete años de hambre.
Gen 41:28 Esto es lo que yo he dicho a Faraón. Lo que Dios va a hacer lo ha mostrado a Faraón.
Gen 41:29 He aquí que vienen siete años de gran hartura en todo Egipto.
Gen 41:30 Pero después sobrevendrán otros siete años de hambre y se olvidará toda la hartura en Egipto, pues el hambre asolará el país,
Gen 41:31 y no se conocerá hartura en el país, de tanta hambre como habrá.
Gen 41:32 Y el que se haya repetido el sueño de Faraón dos veces, es porque la cosa es firme de parte de Dios, y Dios se apresura a realizarla.
Gen 41:33 Ahora, pues, fíjese Faraón en algún hombre inteligente y sabio, y póngalo al frente de Egipto.
Gen 41:34 Hágalo así Faraón: ponga encargados al frente del país y exija el quinto a Egipto durante los siete años de abundancia.
Gen 41:35 Ellos recogerán todo el comestible de esos años buenos que vienen, almacenarán el grano a disposición de Faraón en las ciudades, y lo guardarán.
Gen 41:36 De esta forma quedarán registradas las reservas de alimento del país para los siete años de hambre que habrá en Egipto, y así no perecerá el país de hambre.»
Gen 41:37 Pareció bien el discurso a Faraón y a todos sus servidores,
Gen 41:38 y dijo Faraón a sus servidores: «¿Acaso se encontrará otro como éste que tenga el espíritu de Dios?»
Gen 41:39 Y dijo Faraón a José: «Después de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
Gen 41:40 Tú estarás al frente de mi casa, y de tu boca dependerá todo mi pueblo. Tan sólo el trono dejaré por encima de ti.»
Gen 41:41 Dijo Faraón a José: «Mira: te he puesto al frente de todo el país de Egipto.»
Gen 41:42 Y Faraón se quitó el anillo de la mano y lo puso en la mano de José, le hizo vestir ropas de lino fino y le puso el collar de oro al cuello,
Gen 41:43 luego le hizo montar en su segunda carroza, e iban gritando delante de él: «¡Abrek!» Así le puso al frente de todo el país de Egipto.
Gen 41:44 Dijo Faraón a José: «Yo, Faraón: sin tu licencia no levantará nadie mano ni pie en todo Egipto.»
Gen 41:45 Faraón llamó a José Safnat Panéai y le dio por mujer a Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On. Y salió José con autoridad sobre el país de Egipto.
Gen 41:46 Tenía José treinta años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto, y salió José de delante de Faraón, y recorrió todo Egipto.
Gen 41:47 La tierra produjo con profusión durante los siete años de abundancia
Gen 41:48 y él hizo acopio de todos los víveres de los siete años en que hubo hartura en Egipto poniendo en cada ciudad los víveres de la campiña circundante.
Gen 41:49 José recolectó grano como la arena del mar, una enormidad, hasta tener que desistir de contar porque era innumerable.
Gen 41:50 Antes que sobreviniesen los años de hambre, le nacieron a José dos hijos que le dio Asnat, la hija de Poti Fera, sacerdote de On.
Gen 41:51 Llamó José al primogénito Manasés, porque - decía - «Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y la casa de mi padre,»
Gen 41:52 y al segundo le llamó Efraím, porque - decía - «me ha hecho fructificar Dios en el país de mi aflicción».
Gen 41:53 Concluyéronse los siete años de hartura que hubo en Egipto,
Gen 41:54 y empezaron a llegar los siete años de hambre como había predicho José. Hubo hambre en todas las regiones; pero en todo Egipto había pan.
Gen 41:55 Toda la tierra de Egipto sintió también hambre, y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan. Y dijo Faraón a todo Egipto: «Id a José: haced lo que él os diga.»
Gen 41:56 - El hambre cundió par toda la haz de la tierra. - Entonces José sacó todas las existencias y abasteció de grano a Egipto. Arreciaba el hambre en Egipto;
Gen 41:57 de todos los países venían también a Egipto para proveerse comprando grano a José, porque el hambre cundía por toda la tierra.

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Capítulo 42

42:1

Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?

42:2

Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.

42:3

Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto.

42:4

Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.

42:5

Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.

42:6

Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra.

42:7

Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos.

42:8

José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron.

42:9

Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

42:10

Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos.

42:11

Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.

42:12

Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido.

42:13

Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.

42:14

Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:

42:15

En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.

42:16

Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.

42:17

Y juntólos en la cárcel por tres días.

42:18

Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:

42:19

Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:

42:20

Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.

42:21

Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

42:22

Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchásteis? He aquí también su sangre es requerida.

42:23

Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.

42:24

Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos.

42:25

Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos.

42:26

Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.

42:27

Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal.

42:28

Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?

42:29

Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:

42:30

Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra:

42:31

Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:

42:32

Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

42:33

Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,

42:34

Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.

42:35

Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.

42:36

Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.

42:37

Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti.

42:38

Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

 

Gen 42:1 Vio Jacob que se repartía grano en Egipto, y dijo Jacob a sus hijos: «¿Por qué os estáis ahí mirando?
Gen 42:2 Yo tengo oído que hay reparto de grano en Egipto. Bajad a comprarnos grano allí, para que vivamos y no muramos.»
Gen 42:3 Bajaron, pues, los diez hermanos de José a proveerse de grano en Egipto;
Gen 42:4 pero a Benjamín, hermano de José, no le envió Jacob con sus hermanos, pues se decía: «No vaya a sucederle alguna desgracia.»
Gen 42:5 Fueron, pues, los hijos de Israel a comprar con otros que iban, pues había hambre en el país cananeo.
Gen 42:6 José era el que regía en todo el país, y él mismo en persona era el que distribuía grano a todo el mundo. Llegaron los hermanos de José y se inclinaron rostro en tierra.
Gen 42:7 Vio José a sus hermanos y los reconoció, pero él no se dio a conocer, y hablándoles con dureza les dijo: «¿De dónde venís?» Dijeron: «De Canaán, para comprar víveres.»
Gen 42:8 O sea, que José reconoció a sus hermanos, pero ellos no le reconocieron.
Gen 42:9 José entonces se acordó de aquellos sueños que había soñado respecto a ellos, y les dijo: «Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos desguarnecidos del país.»
Gen 42:10 Dijéronle: «No, señor, sino que tus siervos han venido a proveerse de víveres.
Gen 42:11 Todos nosotros somos hijos de un mismo padre, y somos gente de bien: tus siervos no son espías.»
Gen 42:12 Díjoles: «Nada de eso: a lo que venís es a ver los puntos desguarnecidos del país.»
Gen 42:13 Dijéronle: «Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un mismo padre, en el país cananeo; sólo que el menor está actualmente con nuestro padre, y el otro no existe.»
Gen 42:14 José replicó: «Lo que yo os dije: sois espías.
Gen 42:15 Con esto seréis probados, ¡por vida de Faraón!, no saldréis de aquí mientras no venga vuestro hermano pequeño acá.
Gen 42:16 Enviad a cualquiera de vosotros y que traiga a vuestro hermano, mientras los demás quedáis presos. Así serán comprobadas vuestras afirmaciones, a ver si la verdad está con vosotros. Que si no, ¡por vida de Faraón!, espías sois.»
Gen 42:17 Y los puso bajo custodia durante tres días.
Gen 42:18 Al tercer día les dijo José: «Haced esto - pues yo también temo a Dios - y viviréis.
Gen 42:19 Si sois gente de bien, uno de vuestros hermanos se quedará detenido en la prisión mientras los demás hermanos vais a llevar el grano que tanta falta hace en vuestras casas.
Gen 42:20 Luego me traéis a vuestro hermano menor; entonces se verá que son verídicas vuestras palabras y no moriréis.» - Así lo hicieron ellos. -
Gen 42:21 Y se decían el uno al otro: «A fe que somos culpables contra nuestro hermano, cuya angustia veíamos cuando nos pedía que tuviésemos compasión y no le hicimos caso. Por eso nos hallamos en esta angustia.»
Gen 42:22 Rubén les replicó: «!? Nos os decía yo que no pecarais contra el niño y no me hicisteis caso? ¡Ahora se reclama su sangre!»
Gen 42:23 Ignoraban ellos que José les entendía, porque mediaba un intérprete entre ellos.
Gen 42:24 Entonces José se apartó de su lado y lloró; y volviendo donde ellos tomó a Simeón y le hizo amarrar a vista de todos.
Gen 42:25 Mandó José que se les llenaran los envases de grano, que se devolviera a cada uno su dinero en la talega, y que se les pusiera provisiones para el camino; así se hizo con ellos.
Gen 42:26 Ellos pusieron su cargamento de grano sobre los burros, y se fueron de allí.
Gen 42:27 Al ir a hacer noche, uno de ellos abrió su talega para dar pienso a su burro, y vio que su dinero estaba en la boca de la talega de grano.
Gen 42:28 Y dijo a sus hermanos: «Me han devuelto el dinero; lo tengo aquí en mi talega.» Se quedaron sin aliento, y se miraban temblando y diciendo: «¿Qué es esto que ha hecho Dios con nosotros?»
Gen 42:29 Llegaron donde su padre, a Canaán, y le manifestaron todas sus aventuras, diciéndole:
Gen 42:30 «El hombre que es señor del país ha hablado con nosotros duramente y nos ha tomado por espías del país.
Gen 42:31 Nosotros le hemos dicho que éramos gente de bien y no espías,
Gen 42:32 que éramos doce hermanos, hijos del mismo padre; que uno de nosotros no existía, y que el otro se encontraba actualmente con nuestro padre en Canaán.
Gen 42:33 Entonces nos dijo el hombre que es señor del país: "De este modo conoceré si sois gente de bien; dejad conmigo a uno de vosotros, tomad lo que hace falta en vuestras casas y marchaos
Gen 42:34 a buscarme a vuestro hermano pequeño. Así conoceré que no sois espías, sino gente de bien. Entonces os entregaré a vuestro hermano y circularéis libremente por el país."»
Gen 42:35 Ahora bien, cuando estaban vaciando sus talegas, he aquí que cada uno tenía su dinero en la talega, y tanto ellos como su padre, al ver las bolsas, sintieron miedo.
Gen 42:36 Su padre Jacob les dijo: «Me dejáis sin hijos: Falta José, falta Simeón, y encima vais a quitarme a Benjamín. Esto acabará conmigo.»
Gen 42:37 Dijo Rubén a su padre: «Que mueran mis dos hijos si no te lo traemos. Confíalo a mí y yo te lo devolveré.»
Gen 42:38 Replicó: «No bajará mi hijo con vosotros, pues su hermano está muerto y sólo me queda él. Si le ocurre cualquier desgracia en ese viaje que vais a hacer, entonces haríais bajar mi vejez con pena al seol.»

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Capítulo 43

43:1

Y EL hambre era grande en la tierra.

43:2

Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento.

43:3

Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

43:4

Si enviares á nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:

43:5

Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

43:6

Y dijo Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano?

43:7

Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿tenéis otro hermano? y declarámosle conforme á estas palabras. ¿Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir á vuestro hermano?

43:8

Entonces Judá dijo á Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos é iremos, á fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.

43:9

Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días:

43:10

Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces.

43:11

Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad á aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.

43:12

Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro.

43:13

Tomad también á vuestro hermano, y levantaos, y volved á aquel varón.

43:14

Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.

43:15

Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José.

43:16

Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza la; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.

43:17

E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José.

43:18

Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos.

43:19

Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa.

43:20

Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio á comprar alimentos:

43:21

Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos.

43:22

Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.

43:23

Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos.

43:24

Y metió aquel varón á aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dió de comer á sus asnos.

43:25

Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan.

43:26

Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra.

43:27

Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿vive todavía?

43:28

Y ellos respondieron: Bien va á tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, é hicieron reverencia.

43:29

Y alzando él sus ojos vió á Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.

43:30

Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas á causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí.

43:31

Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan.

43:32

Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación á los Egipcios.

43:33

Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro.

43:34

Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él.

 

Gen 43:1 El hambre seguía abrumando la tierra.
Gen 43:2 Así pues, en cuanto acabaron de consumir el grano traído de Egipto, les dijo su padre: «Volved y compradnos algo de comer.»
Gen 43:3 Judá le dijo: «Bien claro nos dio a entender aquel hombre que no veríamos su rostro si no estaba con nosotros nuestro hermano.
Gen 43:4 Si mandas a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos víveres;
Gen 43:5 pero si no le mandas, no bajamos, porque aquel hombre nos dijo: "No os presentéis a mí si no está vuestro hermano con vosotros."»
Gen 43:6 Dijo Israel: «¿Por qué para desgracia mía hicisteis saber a ese hombre que teníais otro hermano?»
Gen 43:7 Dijeron: «!Él empezó preguntándonos por nuestra familia, diciéndonos: ¿Tenéis aún padre? ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano? Y nosotros nos limitamos a responder a sus palabras. ¿Podíamos saber que iba a decirnos: Bajad a vuestro hermano?»
Gen 43:8 Dijo Judá a su padre Israel: «Deja ir al chico conmigo; deja que vayamos para vivir y no morir ni nosotros, ni tú, ni nuestros pequeños.
Gen 43:9 Yo respondo de él, de mi mano lo exigirás si no lo trajere aquí y te lo presentare, y estaría yo en falta contigo a perpetuidad.
Gen 43:10 Que lo que es, si no nos hubiéramos entretenido, para estas horas ya estaríamos de vuelta.»
Gen 43:11 Díjoles su padre Israel: «Siendo así, hacedlo; llevaos de lo más fino del país en vuestras cestas, y bajad a aquel hombre un regalo, un poco de sandácara, un poco de miel, almáciga y ládano, pistachos y almendras.
Gen 43:12 Tomáis también con vosotros el doble de plata y devolvéis personalmente la plata devuelta en la boca de vuestras talegas, por si se trata de un error.
Gen 43:13 Tomad, pues, a vuestro hermano y volved inmediatamente donde ese hombre;
Gen 43:14 que El Sadday os haga hallar misericordia ante ese hombre, y que él os despache y suelte a vuestro otro hermano, y a Benjamín. Por mi parte, si he de perder a mis hijos, qué le vamos a hacer.»
Gen 43:15 Ellos tomaron dicho regalo y el doble de plata consigo, y asimismo a Benjamín, y poniéndose en marcha bajaron a Egipto y se presentaron a José.
Gen 43:16 José vio con ellos a Benjamin, y dijo a su mayordomo: «Lleva a esos hombres a casa, mata algún animal y lo preparas, porque esos hombres van a comer conmigo a mediodía.»
Gen 43:17 El hombre hizo como le había dicho José, y llevó a los hombres a casa de José.
Gen 43:18 Ellos se asustaron porque se les llevaba a casa de José, y dijeron: «Es por lo de la plata devuelta en nuestros sacos la otra vez, por lo que se nos trae acá, para ponernos alguna trampa, caer sobre nosotros y reducirnos a esclavitud, junto con nuestros asnos.»
Gen 43:19 Y acercándose al mayordomo de José le dijeron a la puerta de la casa:
Gen 43:20 «Por favor, señor, nosotros bajamos anteriormente a comprar víveres.
Gen 43:21 Pero resultó que cuando fuimos a hacer noche y abrimos nuestras talegas de grano, nos encontramos con que la plata de cada uno estaba en la boca de su talega, nuestra plata bien pesada, y la hemos devuelto con nosotros,
Gen 43:22 y además traemos con nosotros más plata para comprar víveres. Ignoramos quién puso nuestra plata en nuestras talegas.»
Gen 43:23 Díjoles: «La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en las talegas. Vuestra plata ya me llegó.» Y les sacó a Simeón.
Gen 43:24 Luego los introdujo en casa de José, les dio agua y se lavaron los pies, y les dio pienso para sus asnos.
Gen 43:25 Entonces ellos prepararon el regalo, mientras llegaba José a mediodía, pues oyeron que iban a comer allí.
Gen 43:26 Al entrar José en casa, le presentaron el regalo que llevaban consigo y se inclinaron hasta el suelo.
Gen 43:27 El les saludó y les preguntó: «Vuestro anciano padre de quien me hablasteis, ¿vive aún?»
Gen 43:28 Y le dijeron: «Está bien tu siervo, nuestro padre: todavía vive.» Y postrándose se inclinaron.
Gen 43:29 Entonces José volvió los ojos y vio a Benjamín, su hermano de madre, y dijo: «¿Este es vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?» Y añadió: «Dios te guarde, hijo mío.»
Gen 43:30 José tuvo que darse prisa, porque le daban ganas de llorar de emoción por su hermano, y entrando en el cuarto lloró allí.
Gen 43:31 Luego se lavó la cara, salió y conteniéndose dijo: «Servid la comida.»
Gen 43:32 Y le sirvieron a él aparte, aparte a ellos, y aparte a los egipcios que comían con él, porque los egipcios no soportan comer con los hebreos, cosa detestable para ellos.
Gen 43:33 Sentáronse, pues, delante de él por orden de antigüedad, de mayor a menor, y unos a otros se daban muestras de asombro.
Gen 43:34 El fue tomando de delante de sí raciones para ellos, y la ración de Benjamín era cinco veces mayor que la de todos los demás. Ellos bebieron y se alegraron en su compañía.

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Capítulo 44

44:1

Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:

44:2

Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.

44:3

Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos.

44:4

Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aun no se habían alejado, dijo José á su mayordomo: Levántate, y sigue á esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien?

44:5

¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? habéis hecho mal en lo que hicisteis.

44:6

Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras.

44:7

Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos.

44:8

He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?

44:9

Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor.

44:10

Y él dijo: También ahora sea conforme á vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.

44:11

Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo.

44:12

Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín.

44:13

Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron á la ciudad.

44:14

Y llegó Judá con sus hermanos á casa de José, que aun estaba allí, y postráronse delante de él en tierra.

44:15

Y díjoles José: ¿Qué obra es esta que habéis hecho? ¿no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

44:16

Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos á mi señor? ¿qué hablaremos? ¿ó con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuyo poder fué hallada la copa.

44:17

Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre.

44:18

Entonces Judá se llegó á él, y dijo: Ay señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como Faraón.

44:19

Mi señor preguntó á sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre ó hermano?

44:20

Y nosotros respondimos á mi señor: Tenemos un padre anciano, y un mozo que le nació en su vejez, pequeño aún; y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre, y su padre lo ama.

44:21

Y tú dijiste á tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él.

44:22

Y nosotros dijimos á mi señor: El mozo no puede dejar á su padre, porque si le dejare, su padre morirá.

44:23

Y dijiste á tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veáis más mi rostro.

44:24

Aconteció pues, que como llegamos á mi padre tu siervo, contámosle las palabras de mi señor.

44:25

Y dijo nuestro padre: Volved á comprarnos un poco de alimento.

44:26

Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor.

44:27

Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos me parió mi mujer;

44:28

Y el uno salió de conmigo, y pienso de cierto que fué despedazado, y hasta ahora no le he visto;

44:29

Y si tomareis también éste de delante de mí, y le aconteciere algún desastre, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

44:30

Ahora, pues, cuando llegare yo á tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él,

44:31

Sucederá que cuando no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor á la sepultura.

44:32

Como tu siervo salió por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días;

44:33

Ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos.

44:34

Porque ¿cómo iré yo á mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá á mi padre.

 

Gen 44:1 Entonces él dio esta orden a su mayordomo: «Llena de víveres las talegas de estos hombres, cuanto quepa en ellas, y pones el dinero de cada uno en la boca de su talega.
Gen 44:2 Y mi copa, la copa de plata, la pones en la boca del saco del pequeño, además del dinero de su compra.» Y él hizo conforme a lo que había dicho José.
Gen 44:3 Alumbró el día, y se les despachó a ellos con sus asnos.
Gen 44:4 Salieron de la ciudad, y no bien se habían alejado, cuando José dijo a su mayordomo: «Levántate y persigue a esos hombres, les das alcance y les dices: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?
Gen 44:5 ¡Se trata nada menos que de lo que utiliza mi señor para beber, y también para sus adivinaciones! ¡Qué mal habéis obrado!»
Gen 44:6 El les alcanzó y les habló a este tenor.
Gen 44:7 Ellos le dijeron: «¿Por qué habla mi señor de ese modo? ¡Lejos de tus siervos hacer semejante cosa!
Gen 44:8 De modo que te hemos devuelto desde Canaán la plata que encontramos en la boca de nuestras talegas, ¿e íbamos a robar ahora de casa de nuestro señor plata ni oro?
Gen 44:9 Aquel de tus siervos a quien se le encuentre, que muera; y también los demás nos haremos esclavos del señor.»
Gen 44:10 Dijo: «Sea así como decís: aquel a quien se le encuentre, será mi esclavo; pero los demás quedaréis disculpados.»
Gen 44:11 Ellos se dieron prisa en bajar sus talegas a tierra y fueron abriendo cada cual la suya;
Gen 44:12 él les registró empezando por el grande y acabando por el chico, y apareció la copa en la talega de Benjamín.
Gen 44:13 Entonces rasgaron ellos sus túnicas, y cargando cada cual su burro regresaron a la ciudad.
Gen 44:14 Judá y sus hermanos entraron a casa de José, que todavía estaba allí, y cayeron rostro en tierra.
Gen 44:15 José les dijo: «¿Qué habéis hecho? ¡ ignorabais que uno como yo tenía que adivinarlo sin falta?»
Gen 44:16 Judá dijo: «¿Qué vamos a decir al señor, qué vamos a hablar, qué excusa vamos a dar? Dios ha hallado culpables a sus siervos, y henos aquí como esclavos de nuestro señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder ha aparecido la copa.»
Gen 44:17 Replicó: «¡Lejos de mí, hacer eso! Aquel a quien se le ha hallado la copa, ése será mi esclavo, que los demás subiréis sin novedad donde vuestro padre.»
Gen 44:18 Entonces se le acercó Judá y le dijo: «Con permiso, señor, tu siervo va a pronunciar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como el mismo Faraón.
Gen 44:19 Mi señor preguntó a sus siervos: "¿Tenéis padre o algún hermano?"
Gen 44:20 Y nosotros dijimos a mi señor: «"Sí, tenemos padre anciano, y un hijo pequeño de su ancianidad. Otro hermano de éste murió; sólo le ha quedado éste de su madre, y su padre le quiere."
Gen 44:21 Entonces tú dijiste a tus siervos: «Bajádmelo, que ponga mis ojos sobre él."
Gen 44:22 Y dijimos a mi señor: "Imposible que el muchacho deje a su padre, pues si le dejara, éste moriría."
Gen 44:23 Pero dijiste a tus siervos: "Pues si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme la cara."
Gen 44:24 Así pues, cuando subimos nosotros a mi padre, tu siervo, le expusimos las palabras de mi señor.
Gen 44:25 Nuestro padre dijo: "Volved y compradnos algo de comer."
Gen 44:26 Dijimos: "No podemos bajar, a menos que nuestro hermano pequeño vaya con nosotros. En ese caso sí bajaríamos. Porque no podemos presentarnos a aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano el pequeño."
Gen 44:27 Mi padre, tu siervo, nos dijo: "Bien sabéis que mi mujer me dio a los dos:
Gen 44:28 el uno se me marchó, y dije que seguramente habría sido despedazado, y no le he vuelto a ver más hasta ahora.
Gen 44:29 Y ahora os lleváis también a éste de mi presencia, y le ocurre alguna desgracia, y habréis hecho bajar mi ancianidad al seol con amargura."
Gen 44:30 Ahora, pues, cuando yo llegue a donde mi padre, tu siervo, y el muchacho no esté con nosotros, teniendo como tiene el alma tan apegada a la suya,
Gen 44:31 en cuanto vea que falta el muchacho morirá, y tus siervos habrán hecho bajar la ancianidad de nuestro padre, tu siervo, con tristeza al seol.
Gen 44:32 La verdad es que tu siervo ha traído al muchacho de junto a su padre bajo palabra de que: "Si no te lo traigo, quedaré en falta para con mi padre a perpetuidad."
Gen 44:33 Ahora, pues, que se quede tu siervo en vez del muchacho como esclavo de mi señor, y suba el muchacho con sus hermanos.
Gen 44:34 Porque ¿cómo subo yo ahora a mi padre sin el muchacho conmigo? ¡No quiero ni ver la aflicción en que caerá mi padre!»

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Capítulo 45

45:1

NO podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de conmigo á todos. Y no quedó nadie con él, al darse á conocer José á sus hermanos.

45:2

Entonces se dió á llorar á voz en grito; y oyeron los Egipcios, y oyó también la casa de Faraón.

45:3

Y dijo José á sus hermanos: Yo soy José: ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.

45:4

Entonces dijo José á sus hermanos: Llegaos ahora á mí. Y ellos se llegaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.

45:5

Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros:

45:6

Que ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aun quedan cinco años en que ni habrá arada ni siega.

45:7

Y Dios me envió delante de vosotros, para que vosotros quedaseis en la tierra, y para daros vida por medio de grande salvamento.

45:8

Así pues, no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

45:9

Daos priesa, id á mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven á mí, no te detengas:

45:10

Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.

45:11

Y allí te alimentaré, pues aun quedan cinco años de hambre, porque no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes:

45:12

Y he aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla.

45:13

Haréis pues saber á mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto: y daos priesa, y traed á mi padre acá.

45:14

Y echóse sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.

45:15

Y besó á todos sus hermanos, y lloró sobre ellos: y después sus hermanos hablaron con él.

45:16

Y oyóse la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y plugo en los ojos de Faraón y de sus siervos.

45:17

Y dijo Faraón á José: Di á tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, é id, volved á la tierra de Canaán;

45:18

Y tomad á vuestro padre y vuestras familias, y venid á mí, que yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto y comeréis la grosura de la tierra.

45:19

Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres; y tomad á vuestro padre, y venid.

45:20

Y no se os dé nada de vuestras alhajas, porque el bien de la tierra de Egipto será vuestro.

45:21

E hiciéronlo así los hijos de Israel: y dióles José carros conforme á la orden de Faraón, y suministróles víveres para el camino.

45:22

A cada uno de todos ellos dió mudas de vestidos, y á Benjamín dió trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos.

45:23

Y á su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino.

45:24

Y despidió á sus hermanos, y fuéronse. Y él les dijo: No riñáis por el camino.

45:25

Y subieron de Egipto, y llegaron á la tierra de Canaán á Jacob su padre.

45:26

Y diéronle las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y su corazón se desmayó; pues no los creía.

45:27

Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo él los carros que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió.

45:28

Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía: iré, y le veré antes que yo muera.

 

Gen 45:1 Ya no pudo José contenerse delante de todos los que en pie le asistían y exclamó: «Echad a todo el mundo de mi lado.» Y no quedó nadie con él mientras se daba a conocer José a sus hermanos.
Gen 45:2 (Y se echó a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios, y lo oyó hasta la casa de Faraón.)
Gen 45:3 José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Sus hermanos no podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él.
Gen 45:4 José dijo a sus hermanos: «Vamos, acercaos a mí.» Se acercaron, y él continuó: «Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios.
Gen 45:5 Ahora bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros.
Gen 45:6 Porque con éste van dos años de hambre por la tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá arada ni siega.
Gen 45:7 Dios me ha enviado delante de vosotros para que podáis sobrevivir en la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
Gen 45:8 O sea, que no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha convertido en padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto.
Gen 45:9 Subid de prisa a donde mi padre, y decidle: "Así, dice tu hijo José: Dios me ha hecho dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora.
Gen 45:10 Vivirás en el país de Gosen, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes.
Gen 45:11 Yo te sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo."
Gen 45:12 Con vuestros propios ojos estáis viendo, y también mi hermano Benjamín con los suyos, que es mi boca la que os habla.
Gen 45:13 Notificad, pues, a mi padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y en seguida bajad a mi padre acá.»
Gen 45:14 Y echándose al cuello de su hermano Benjamín, lloró; también Benjamín lloraba sobre el cuello de José.
Gen 45:15 Luego besó a todos sus hermanos, llorando sobre ellos; después de lo cual sus hermanos estuvieron conversando con él.
Gen 45:16 En el palacio de Faraón corrió la voz: «Han venido los hermanos de José.» La cosa cayó bien a Faraón y sus siervos,
Gen 45:17 y Faraón dijo a José: «Di a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras acémilas y poneos inmediatamente en Canaán ,
Gen 45:18 tomad a vuestro padre y vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo mejor de Egipto, y comeréis lo más pingüe del país.
Gen 45:19 Por tu parte, ordénales: Haced esto: Tomad de Egipto carretas para vuestros pequeños y mujeres, y os traéis a vuestro padre.
Gen 45:20 Y vosotros mismos no tengáis pena de vuestras cosas, que le mejor de Egipto será para vosotros.»
Gen 45:21 Así lo hicieron los hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden de Faraón; y les dio provisiones para el camino.
Gen 45:22 A todos ellos dio sendas mudas, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas.
Gen 45:23 A su padre le envió asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
Gen 45:24 Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: «No os excitéis en el camino.»
Gen 45:25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob,
Gen 45:26 y le anunciaron: «Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto.» Pero él se quedó impasible, porque no les creía.
Gen 45:27 Entonces le repitieron todas las palabras que José les había dicho, vio las carretas que José había enviado para trasportarle, y revivió el espíritu de su padre Jacob.
Gen 45:28 Y dijo Israel: «¡Esto me basta! Todavía vive mi hijo José: iré y le veré antes de morirme.»

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Capítulo 46

46:1

Y PARTIÓSE Israel con todo lo que tenía, y vino á Beer-seba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.

46:2

Y habló Dios á Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.

46:3

Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender á Egipto, porque yo te pondré allí en gran gente.

46:4

Yo descenderé contigo á Egipto, y yo también te haré volver: y José pondrá su mano sobre tus ojos.

46:5

Y levantóse Jacob de Beer-seba; y tomaron los hijos de Israel á su padre Jacob, y á sus niños, y á sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.

46:6

Y tomaron sus ganados, y su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y viniéronse á Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo;

46:7

Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y á toda su simiente trajo consigo á Egipto.

46:8

Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.

46:9

Y los hijos de Rubén: Hanoch, y Phallu, y Hezrón, y Carmi.

46:10

Y los hijos de Simeón: Jemuel, y Jamín, y Ohad, y Jachîn, y Zohar, y Saúl, hijo de la Cananea.

46:11

Y los hijos de Leví: Gersón, Coath, y Merari.

46:12

Y los hijos de Judá: Er, y Onán, y Sela, y Phares, y Zara: mas Er y Onán, murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Phares fueron Hezrón y Hamul.

46:13

Y los hijos de Issachâr: Thola, y Phua, y Job, y Simrón.

46:14

Y los hijos de Zabulón: Sered y Elón, y Jahleel.

46:15

Estos fueron los hijos de Lea, los que parió á Jacob en Padan-aram, y además su hija Dina: treinta y tres las almas todas de sus hijos é hijas.

46:16

Y los hijos de Gad: Ziphión, y Aggi, y Ezbón, y Suni, y Heri, y Arodi, y Areli.

46:17

Y los hijos de Aser: Jimna, é Ishua, é Isui y Beria, y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beria: Heber, y Malchîel.

46:18

Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dió á su hija Lea, y parió estos á Jacob; todas diez y seis almas.

46:19

Y los hijos de Rachêl, mujer de Jacob: José y Benjamín.

46:20

Y nacieron á José en la tierra de Egipto Manasés y Ephraim, los que le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.

46:21

Y los hijos de Benjamín fueron Bela, y Bechêr y Asbel, y Gera, y Naamán, y Ehi, y Ros y Muppim, y Huppim, y Ard.

46:22

Estos fueron los hijos de Rachêl, que nacieron á Jacob: en todas, catorce almas.

46:23

Y los hijos de Dan: Husim.

46:24

Y los hijos de Nephtalí: Jahzeel, y Guni, y Jezer, y Shillem.

46:25

Estos fueron los hijos de Bilha, la que dió Labán á Rachêl su hija, y parió estos á Jacob; todas siete almas.

46:26

Todas las personas que vinieron con Jacob á Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis.

46:27

Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.

46:28

Y envió á Judá delante de sí á José, para que le viniese á ver á Gosén; y llegaron á la tierra de Gosén.

46:29

Y José unció su carro y vino á recibir á Israel su padre á Gosén; y se manifestó á él, y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante.

46:30

Entonces Israel dijo á José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aun vives.

46:31

Y José dijo á sus hermanos, y á la casa de su padre: Subiré y haré saber á Faraón, y diréle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido á mí;

46:32

Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían.

46:33

Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿cuál es vuestro oficio?

46:34

Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres; á fin que moréis en la tierra de Gosén, porque los Egipcios abominan todo pastor de ovejas.

 

Gen 46:1 Partió Israel con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Gen 46:2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: «¡Jacob, Jacob!» - «Heme aquí», respondió. -
Gen 46:3 «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.
Gen 46:4 Y bajaré contigo a Egipto y yo mismo te subiré también. José te cerrará los ojos.»
Gen 46:5 Jacob partió de Berseba y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón para trasportarle.
Gen 46:6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él.
Gen 46:7 Sus hijos y nietos, sus hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a Egipto.
Gen 46:8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. El primogénito de Jacob: Rubén,
Gen 46:9 y los hijos de Rubén: Henoc, Pallú, Jesrón y Karmí;
Gen 46:10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea;
Gen 46:11 los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí;
Gen 46:12 los hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán ya habían muerto en Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
Gen 46:13 los hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
Gen 46:14 los hijos de Zabulón: Séred, Elón, Yajleel.
Gen 46:15 Estos fueron los hijos que Lía había dado a Jacob en Paddán Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33 personas.
Gen 46:16 Los hijos de Gad: Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
Gen 46:17 Los hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jéber y Malkiel.
Gen 46:18 Estos son los hijos de Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para Jacob estas dieciséis personas.
Gen 46:19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
Gen 46:20 A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On.
Gen 46:21 Los hijos de Benjamín: Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juppim y Ard.
Gen 46:22 Estos son los hijos que Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
Gen 46:23 Los hijos de Dan: Jusim.
Gen 46:24 Los hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
Gen 46:25 Estos son los hijos de Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla engendró para Jacob: en total siete personas.
Gen 46:26 Todas las personas que entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas, - salvo las mujeres de los hijos de Jacob - hacían un total de 66 personas.
Gen 46:27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.
Gen 46:28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
Gen 46:29 José engancho su carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su cuello.
Gen 46:30 Y dijo Israel a José: «Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía.»
Gen 46:31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Voy a subir a avisar a Faraón y decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en Canaán.
Gen 46:32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y todo lo suyo.»
Gen 46:33 Así, cuando os llame Faraón y os diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
Gen 46:34 le decís: "Ganaderos hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta suerte os quedaréis en el país de Gosen.» Porque los egipcios detestan a todos los pastores de ovejas.

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Capítulo 47

47:1

Y JOSÉ vino, é hizo saber á Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí, están en la tierra de Gosén.

47:2

Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y presentólos delante de Faraón.

47:3

Y Faraón dijo á sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron á Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.

47:4

Dijeron además á Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.

47:5

Entonces Faraón habló á José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido á ti;

47:6

La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar á tu padre y á tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mío.

47:7

Y José introdujo á su padre, y presentólo delante de Faraón; y Jacob bendijo á Faraón.

47:8

Y dijo Faraón á Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?

47:9

Y Jacob respondió á Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado á los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

47:10

Y Jacob bendijo á Faraón, y salióse de delante de Faraón.

47:11

Así José hizo habitar á su padre y á sus hermanos, y dióles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses como mandó Faraón.

47:12

Y alimentaba José á su padre y á sus hermanos, y á toda la casa de su padre, de pan, hasta la boca del niño.

47:13

Y no había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.

47:14

Y recogió José todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón.

47:15

Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto á José diciendo: Danos pan: ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?

47:16

Y José dijo: Dad vuestros ganados, y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.

47:17

Y ellos trajeron sus ganados á José; y José les dió alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos: y sustentólos de pan por todos sus ganados aquel año.

47:18

Y acabado aquel año, vinieron á él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos á nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.

47:19

¿Por qué moriremos delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos á nosotros y á nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón: y danos simiente para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.

47:20

Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los Egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos: y la tierra vino á ser de Faraón.

47:21

Y al pueblo hízolo pasar á las ciudades desde el un cabo del término de Egipto hasta el otro cabo.

47:22

Solamente la tierra de los sacerdotes no compró, por cuanto los sacerdotes tenían ración de Faraón, y ellos comían su ración que Faraón les daba: por eso no vendieron su tierra.

47:23

Y José dijo al pueblo: He aquí os he hoy comprado y á vuestra tierra para Faraón: ved aquí simiente, y sembraréis la tierra.

47:24

Y será que de los frutos daréis el quinto á Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños.

47:25

Y ellos respondieron: La vida nos has dado: hallemos gracia en ojos de mi señor, y seamos siervos de Faraón.

47:26

Entonces José lo puso por fuero hasta hoy sobre la tierra de Egipto, señalando para Faraón el quinto; excepto sólo la tierra de los sacerdotes, que no fué de Faraón.

47:27

Así habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y aposesionáronse en ella, y se aumentaron, y multiplicaron en gran manera.

47:28

Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años: y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.

47:29

Y llegáronse los días de Israel para morir, y llamó á José su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, ruégote que pongas tu mano debajo de mi muslo, y harás conmigo misericordia y verdad; ruégote que no me entierres en Egipto;

47:30

Mas cuando durmiere con mis padres, llevarme has de Egipto, y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y él respondió: Yo haré como tú dices.

47:31

Y él dijo: Júramelo. Y él le juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.

 

Gen 47:1 Vino, pues, José a dar parte a Faraón, diciendo: «Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de Gosen.»
Gen 47:2 Luego, de entre todos sus hermanos tomó consigo a cinco varones y se los presentó a Faraón.
Gen 47:3 Dijo Faraón a los hermanos: «¿Cuál es vuestro oficio?» Respondieron a Faraón: «Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros padres.»
Gen 47:4 Y dijeron a Faraón: «Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser grave el hambre en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de Gosen.»
Gen 47:5 a. Y dijo Faraón a José:
Gen 47:5 b. Jacob, y sus hijos vinieron a Egipto donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y dijo a José: «Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
Gen 47:6 a. Tienes el territorio egipcio por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y tus hermanos.»
Gen 47:6 b. «Que residan en el país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente capacitada, ponles por rabadanes de lo mío.»
Gen 47:7 José llevó a su padre Jacob y le presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
Gen 47:8 Dijo Faraón a Jacob: «¿Cuántos años tienes?»
Gen 47:9 Respondió Jacob a Faraón: «Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas.»
Gen 47:10 Bendijo, pues, Jacob a Faraón, y salió de su presencia.
Gen 47:11 José instaló a su padre y sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo mejor del país, en el país de Ramsés, según lo había mandado Faraón.
Gen 47:12 Y José proveyó al sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de su padre.
Gen 47:13 No había pan en todo el país, porque el hambre era gravísima y tanto Egipto como Canaán estaban muertos de hambre.
Gen 47:14 Entonces José se hizo con toda la plata existente en Egipto y Canaán a cambio del grano que ellos compraban, y llevó José aquella plata al palacio de Faraón.
Gen 47:15 Agotada la plata de Egipto y de Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo: «Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en tu presencia ahora que se ha agotado la plata?»
Gen 47:16 Dijo José: «Entregad vuestros ganados y os daré pan por vuestros ganados, ya que se ha agotado la plata.»
Gen 47:17 Trajeron sus ganados a José y José les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y burros. Y les abasteció de pan a trueque de todos sus ganados por aquel año.
Gen 47:18 Cumplido el año, acudieron al año siguiente y le dijeron: «No disimularemos a nuestro señor que se ha agotado la plata, y también los ganados pertenecen ya a nuestro señor; no nos queda a disposición de nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras.
Gen 47:19 ¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras? Aprópiate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestras tierras pasaremos a ser esclavos de Faraón. Pero danos simiente para que vivamos y no muramos, y el suelo no quede desolado.»
Gen 47:20 De este modo se apropió José todo el suelo de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo porque el hambre les apretaba, y la tierra vino a ser de Faraón.
Gen 47:21 En cuanto al pueblo, lo redujo a servidumbre, de cabo a cabo de las fronteras de Egipto.
Gen 47:22 Tan sólo las tierras de los sacerdotes no se las apropió, porque los sacerdotes tuvieron tal privilegio de Faraón, y comieron de dicho privilegio que les concedió Faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras.
Gen 47:23 Dijo entonces José al pueblo: «He aquí que os he adquirido hoy para Faraón a vosotros y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra,
Gen 47:24 y luego, cuando la cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras criaturas.»
Gen 47:25 Dijeron ellos: «Nos has salvado la vida. Hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos de Faraón.»
Gen 47:26 Y José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio, dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes no pasó a ser de Faraón.
Gen 47:27 Israel residió en Egipto, en el país de Gosen; se afincaron en él y fueron fecundos y se multiplicaron sobremanera.
Gen 47:28 Jacob vivió en Egipto diez y siete años, siendo los días de Jacob, los años de su vida, 147 años.
Gen 47:29 Cuando los días de Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en Egipto.
Gen 47:30 Cuando yo me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos.» Respondió: «Yo haré según tu palabra.» -
Gen 47:31 «Júramelo», dijo. Y José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de su lecho.

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Capítulo 48

48:1

Y SUCEDIÓ después de estas cosas el haberse dicho á José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.

48:2

Y se hizo saber á Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene á ti. Entonces se esforzó Israel, y sentóse sobre la cama;

48:3

Y dijo á José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,

48:4

Y díjome: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos: y daré esta tierra á tu simiente después de ti por heredad perpetua.

48:5

Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese á ti á la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:

48:6

Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

48:7

Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.

48:8

Y vió Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?

48:9

Y respondió José á su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora á mí, y los bendeciré.

48:10

Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Hízoles, pues, llegar á él, y él los besó y abrazó.

48:11

Y dijo Israel á José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente.

48:12

Entonces José los sacó de entre sus rodillas, é inclinóse á tierra.

48:13

Y tomólos José á ambos, Ephraim á su diestra, á la siniestra de Israel; y á Manasés á su izquierda, á la derecha de Israel; é hízoles llegar á él.

48:14

Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.

48:15

Y bendijo á José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham é Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

48:16

El Angel que me liberta de todo mal, bendiga á estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham é Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.

48:17

Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Eprhaim, causóle esto disgusto; y asió la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim á la cabeza de Manasés.

48:18

Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.

48:19

Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé: también él vendrá á ser un pueblo, y será también acrecentado; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes.

48:20

Y bendíjolos aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como á Ephraim y como á Manasés. Y puso á Ephraim delante de Manasés.

48:21

Y dijo Israel á José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver á la tierra de vuestros padres.

48:22

Y yo te he dado á ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.

 

Gen 48:1 Sucedió tras esto que se le dijo a José: «Mira que tu padre está malo.» Entonces él tomó consigo a sus dos hijos Manasés y Efraím,
Gen 48:2 y se hizo anunciar a Jacob: «Tu hijo José ha venido a verte.» Entonces Israel, haciendo un esfuerzo, se sentó en su lecho.
Gen 48:3 Dijo Jacob a José: «El Saday se me apareció en Luz, en país cananeo; me bendijo
Gen 48:4 y me dijo: "Mira, yo haré que seas fecundo y que te multipliques; haré de ti una asamblea de pueblos, y daré esta tierra a tu posteridad en propiedad eterna."
Gen 48:5 Pues bien, los dos hijos tuyos que te nacieron en Egipto antes de venir yo a Egipto a reunirme contigo, míos son: Efraím y Manasés, igual que Rubén y Simeón, serán míos.
Gen 48:6 En cuanto a la prole que has engendrado después de ellos, tuya será y con el apellido de sus demás hermanos se la citará en orden a la herencia.
Gen 48:7 Cuando yo venía de Paddán se me murió en el camino Raquel, tu madre, en el país de los cananeos, a poco trecho para llegar a Efratá, y allí la sepulté, en el camino de Efratá, o sea Belén.»
Gen 48:8 Vio Israel a los hijos de José y preguntó: «¿Quiénes son éstos?»
Gen 48:9 Dijo José a su padre: «Son mis hijos, los que me ha dado Dios aquí.» Y él dijo: «Tráemelos acá, que yo les bendiga.»
Gen 48:10 Los ojos de Jacob se habían nublado por la vejez y no podía ver. Acercóselos, pues, y él los besó y los abrazó.
Gen 48:11 Dijo Israel a José: «Yo no sospechaba ver más tu rostro, y ahora resulta que Dios me ha hecho ver también a tus hijos.»
Gen 48:12 José los sacó de entre las rodillas de su padre, y se postró ante él rostro en tierra.
Gen 48:13 José los tomó a los dos, a Efraím con la derecha, a la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, y los acercó a éste.
Gen 48:14 Israel extendió su diestra y la puso sobre la cabeza de Efraím, aunque era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés: es decir que cruzó las manos, puesto que Manasés era el primogénito;
Gen 48:15 y bendijo a José diciendo: «El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo hasta el presente día,
Gen 48:16 el Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y con el de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la tierra.»
Gen 48:17 Al ver José que su padre tenía la diestra puesta sobre la cabeza de Efraím, le pareció mal, y asió la mano de su padre para retirarla de sobre la cabeza de Efraím a la de Manasés.
Gen 48:18 Y dijo José a su padre: «Así no, padre mío, que éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
Gen 48:19 Pero rehusó su padre, y dijo: «Lo sé, hijo mío, lo sé; también él será grande. Sin embargo, su hermano será más grande que él, y su descendencia se hará una muchedumbre de gentes.
Gen 48:20 Y les bendijo aquel día, diciendo: «Que con vuestro nombre se bendiga en Israel, y se diga: ¡Hágate Dios como a Efraím y Manasés!» - y puso a Efraím por delante de Manassés. -
Gen 48:21 Dijo entonces Israel a José: «Yo muero; pero Dios estará con vosotros y os devolverá a la tierra de vuestros padres.
Gen 48:22 Yo, por mi parte, te doy Siquem a ti, mejorándote sobre tus hermanos: lo que tomé al amorreo con mi espada y con mi arco.»

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Capítulo 49

49:1

Y LLAMÓ Jacob á sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.

49:2

Juntaos y oid, hijos de Jacob; Y escuchad á vuestro padre Israel.

49:3

Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder.

49:4

Corriente como las aguas, no seas el principal; Por cuanto subiste al lecho de tu padre: Entonces te envileciste, subiendo á mi estrado.

49:5

Simeón y Leví, hermanos: Armas de iniquidad sus armas.

49:6

En su secreto no entre mi alma, Ni mi honra se junte en su compañía; Que en su furor mataron varón, Y en su voluntad arrancaron muro.

49:7

Maldito su furor, que fué fiero; Y su ira, que fué dura: Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.

49:8

Judá, alabarte han tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarán á ti.

49:9

Cachorro de león Judá: De la presa subiste, hijo mío: Encorvóse, echóse como león, Así como león viejo; ¿quién lo despertará?

49:10

No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos.

49:11

Atando á la vid su pollino, Y á la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto:

49:12

Sus ojos bermejos del vino, Y los dientes blancos de la leche.

49:13

Zabulón en puertos de mar habitará, Y será para puerto de navíos; Y su término hasta Sidón.

49:14

Issachâr, asno huesudo Echado entre dos tercios:

49:15

Y vió que el descanso era bueno, Y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, Y sirvió en tributo.

49:16

Dan juzgará á su pueblo, Como una de las tribus de Israel.

49:17

Será Dan serpiente junto al camino, Cerasta junto á la senda, Que muerde los talones de los caballos, Y hace caer por detrás al cabalgador de ellos.

49:18

Tu salud esperé, oh el Altísimo.

49:19

Gad, ejército lo acometerá; Mas él acometerá al fin.

49:20

El pan de Aser será grueso, Y él dará deleites al rey.

49:21

Nephtalí, sierva dejada, Que dará dichos hermosos.

49:22

Ramo fructífero José, Ramo fructífero junto á fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

49:23

Y causáronle amargura, Y asaeteáronle, Y aborreciéronle los archeros:

49:24

Mas su arco quedó en fortaleza, Y los brazos de sus manos se corroboraron Por las manos del Fuerte de Jacob, (De allí el pastor, y la piedra de Israel,)

49:25

Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, Y del Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones del seno y de la matriz.

49:26

Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.

49:27

Benjamín, lobo arrebatador: A la mañana comerá la presa, Y á la tarde repartirá los despojos.

49:28

Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fué lo que su padre les dijo, y bendíjolos; á cada uno por su bendición los bendijo.

49:29

Mandóles luego, y díjoles: Yo voy á ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Ephrón el Hetheo;

49:30

En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Ephrón el Hetheo, para heredad de sepultura.

49:31

Allí sepultaron á Abraham y á Sara su mujer; allí sepultaron á Isaac y á Rebeca su mujer; allí también sepulté yo á Lea.

49:32

La compra del campo y de la cueva que está en él, fué de los hijos de Heth.

49:33

Y como acabó Jacob de dar órdenes á sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró: y fué reunido con sus padres.

Gen 49:1 Jacob llamó a sus hijos y dijo: «Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros:
Gen 49:2 Apiñaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
Gen 49:3 Rubén, mi primogénito eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , plétora de pasión y de ímpetu,
Gen 49:4 espumas como el agua: ¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al lecho de tu padre; entonces violaste mi tálamo al subir.
Gen 49:5 Simeón y Leví, hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus intrigas.
Gen 49:6 ¡En su conciliábulo no entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque estando de malas, mataron hombres, y estando de buenas, desjarretaron toros.
Gen 49:7 ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel! Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
Gen 49:8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; inclínense a ti los hijos de tu padre.
Gen 49:9 Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se recuesta, se echa cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?
Gen 49:10 No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;
Gen 49:11 el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;
Gen 49:12 el de los ojos encandilados de vino, el de los dientes blancos de leche.
Gen 49:13 Zabulón habita en la ribera del mar, y es tripulante de barcos, a horcajadas sobre Sidón.
Gen 49:14 Isacar es un borrico corpulento echado entre las aguaderas.
Gen 49:15 Aunque ve que el reposo es bueno, y que el suelo es agradable, ofrece su lomo a la carga y termina sometiéndose al trabajo.
Gen 49:16 Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las tribus de Israel.
Gen 49:17 Sea Dan una culebra junto al camino, una víbora junto al sendero, que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas.
Gen 49:18 En tu salvación espero, Yahveh.
Gen 49:19 A Gad atracadores le atracan, pero él atraca su retaguardia.
Gen 49:20 Aser tiene pingüe su pan, y da manjares de rey
Gen 49:21 Neftalí es una cierva suelta, que da cervatillos hermosos.
Gen 49:22 Un retoño es José, retoño junto a la fuente, cuyo vástagos trepan sobre el muro.
Gen 49:23 Le molestan y acribillan, le asaltan los flecheros;
Gen 49:24 pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,
Gen 49:25 por el Dios de tu padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues él te bendecirá con bendiciones de los cielos desde arriba, bendiciones del abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del seno,
Gen 49:26 bendiciones de espigas y de frutos, amén de las bendiciones de los montes seculares, y el anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza de José, y para la frente del consagrado entre sus hermanos!
Gen 49:27 Benjamín, lobo rapaz; de mañana devora su presa, y a la tarde reparte el despojo.»
Gen 49:28 Todas estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su padre, bendiciéndoles a cada uno con su bendición correspondiente.
Gen 49:29 Luego les dio este encargo: «Yo voy a reunirme con los míos. Sepultadme junto a mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita,
Gen 49:30 en la cueva que está en el campo de la Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán, el campo que compró Abraham a Efrón el hitita, como propiedad sepulcral:
Gen 49:31 allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lía.
Gen 49:32 Dicho campo y la cueva que en él hay fueron adquiridos de los hititas.»
Gen 49:33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, recogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.

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Capítulo 50

50:1

ENTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y besólo.

50:2

Y mandó José á sus médicos familiares que embalsamasen á su padre: y los médicos embalsamaron á Israel.

50:3

Y cumpliéronle cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lloráronlo los Egipcios setenta días.

50:4

Y pasados los días de su luto, habló José á los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:

50:5

Mi padre me conjuró diciendo: He aquí yo muero; en mi sepulcro que yo cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego pues que vaya yo ahora, y sepultaré á mi padre, y volveré.

50:6

Y Faraón dijo: Ve, y sepulta á tu padre, como él te conjuró.

50:7

Entonces José subió á sepultar á su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto.

50:8

Y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre: solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.

50:9

Y subieron también con él carros y gente de á caballo, é hízose un escuadrón muy grande.

50:10

Y llegaron hasta la era de Atad, que está á la otra parte del Jordán, y endecharon allí con grande y muy grave lamentación: y José hizo á su padre duelo por siete días.

50:11

Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los Egipcios: por eso fué llamado su nombre Abelmizraim, que está á la otra parte del Jordán.

50:12

Hicieron, pues, sus hijos con él, según les había mandado:

50:13

Pues lleváronlo sus hijos á la tierra de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Ephrón el Hetheo, delante de Mamre.

50:14

Y tornóse José á Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él á sepultar á su padre, después que le hubo sepultado.

50:15

Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.

50:16

Y enviaron á decir á José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:

50:17

Así diréis á José: Ruégote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.

50:18

Y vinieron también sus hermanos, y postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos.

50:19

Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?

50:20

Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo.

50:21

Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

50:22

Y estuvo José en Egipto, él y la casa de su padre: y vivió José ciento diez años.

50:23

Y vió José los hijos de Ephraim hasta la tercera generación: también los hijos de Machîr, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José.

50:24

Y José dijo á sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra á la tierra que juró á Abraham, á Isaac, y á Jacob.

50:25

Y conjuró José á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

50:26

Y murió José de edad de ciento diez años; y embalsamáronlo, y fué puesto en un ataúd en Egipto.

 

Gen 50:1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
Gen 50:2 Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
Gen 50:3 Emplearon en ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
Gen 50:4 Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos términos: «Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced llegar a oídos de Faraón esta palabra:
Gen 50:5 Mi padre me tomó juramento diciendo: "Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar." Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré.»
Gen 50:6 Dijo Faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.»
Gen 50:7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
Gen 50:8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
Gen 50:9 Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
Gen 50:10 Llegados a Goren Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
Gen 50:11 Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron: «Duelo de importancia es ése de los egipcios.» Por eso se llamó el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
Gen 50:12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado;
Gen 50:13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
Gen 50:14 Regresó José a Egipto con sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre.
Gen 50:15 Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos.»
Gen 50:16 Por eso mandaron a José este recado: «Tu padre encargó antes de su muerte:
Gen 50:17 "Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado." Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.» Y José lloró mientras le hablaban.
Gen 50:18 Fueron entonces sus hermanos personalmente y cayendo delante de él dijeron: «Henos aquí, esclavos tuyos somos.»
Gen 50:19 Replicóles José: «No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
Gen 50:20 Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
Gen 50:21 Así que no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos.» Y les consoló y les habló con afecto.
Gen 50:22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y alcanzó José la edad de 110 años.
Gen 50:23 José vio a los biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
Gen 50:24 Por último, José dijo a sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.»
Gen 50:25 José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: «Dios os visitará sin falta, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí.»
Gen 50:26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso en una caja en Egipto.

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