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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén

Capítulo 1
1:1
DIOS, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas,
1:2
En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo:
1:3
El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas,
1:4
Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos.
1:5
Porque ¿á cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, Hoy yo te he engendrado? Y otra vez: Yo seré á Él Padre, Y Él me será á mí hijo?
1:6
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la tierra, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
1:7
Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace á sus ángeles espíritus, Y á sus ministros llama de fuego.
1:8
Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino;
1:9
Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que á tus compañeros.
1:10
Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; Y los cielos son obras de tus manos:
1:11
Ellos perecerán, mas tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura;
1:12
Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Empero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.
1:13
Pues, ¿á cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate á mi diestra, Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies?
1:14
¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio á favor de los que serán herederos de salud?


Heb 1:1 Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas;
Heb 1:2 en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos;
Heb 1:3 el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
Heb 1:4 con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado.
Heb 1:5 En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo?
Heb 1:6 Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
Heb 1:7 Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego.
Heb 1:8 Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de tu realeza, cetro de equidad.
Heb 1:9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh Dios!, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros.
Heb 1:10 Y también: Tú al comienzo, ¡oh Señor!, pusiste los cimientos de la tierra, y obras de tu mano son los cielos.
Heb 1:11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán;
Heb 1:12 como un manto los enrollarás, como un vestido, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.
Heb 1:13 Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies?
Heb 1:14 ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?

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Capítulo 2

2:1
POR tanto, es menester que con más diligencia atendamos á las cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos.
2:2
Porque si la palabra dicha por los ángeles fué firme, y toda rebelión y desobediencia recibió justa paga de retribución,
2:3
¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron;
2:4
Testificando juntamente con ellos Dios, con señales y milagros, y diversas maravillas, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
2:5
Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.
2:6
Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de Él? ¿O el hijo del hombre, que le visitas?
2:7
Tú le hiciste un poco menor que los ángeles, Coronástele de gloria y de honra, Y pusístele sobre las obras de tus manos;
2:8
Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á Él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
2:9
Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, á aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.
2:10
Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar á la gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.
2:11
Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
2:12
Diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré.
2:13
Y otra vez: Yo confiaré en Él. Y otra vez: He aquí, yo y los hijos que me dió Dios.
2:14
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,
2:15
Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.
2:16
Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó.
2:17
Por lo cual, debía ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo.
2:18
Porque en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados.


Heb 2:1 Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos.
Heb 2:2 Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
Heb 2:3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
Heb 2:4 testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.
Heb 2:5 En efecto, Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero del cual estamos hablando.
Heb 2:6 Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que de él te preocupas?
Heb 2:7 Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor le coronaste.
Heb 2:8 Todo lo sometiste debajo de sus pies. Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que le esté sometido todo.
Heb 2:9 Y a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos.
Heb 2:10 Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.
Heb 2:11 Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles hermanos
Heb 2:12 cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te cantaré himnos. Y también:
Heb 2:13 Pondré en él mi confianza. Y nuevamente: Henos aquí, a mí y a los hijos que Dios me dio.
Heb 2:14 Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,
Heb 2:15 y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
Heb 2:16 Porque, ciertamente, no se ocupa de los ángeles, sino de la descendencia de Abraham.
Heb 2:17 Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.
Heb 2:18 Pues, habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados.

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Capítulo 3

3:1
POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocación celestial, considerad al Apóstol y Pontífice de nuestra profesión, Cristo Jesús;
3:2
El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa.
3:3
Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó.
3:4
Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que crió todas las cosas es Dios.
3:5
Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir;
3:6
Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
3:7
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
3:8
No endurezcáis vuestros corazones Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
3:9
Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.
3:10
A causa de lo cual me enemisté con esta generación, Y dije: Siempre divagan ellos de corazón, Y no han conocido mis caminos.
3:11
Juré, pues, en mi ira: No entrarán en mi reposo.
3:12
Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo:
3:13
Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado:
3:14
Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;
3:15
Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
3:16
Porque algunos de los que habían salido de Egipto con Moisés, habiendo oído, provocaron, aunque no todos.
3:17
Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿No fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
3:18
¿Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
3:19
Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad.


Heb 3:1 Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,
Heb 3:2 que es fiel al que le instituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa.
Heb 3:3 Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma.
Heb 3:4 Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios.
Heb 3:5 Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor, para atestiguar cuanto había de anunciarse,
Heb 3:6 pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.
Heb 3:7 Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz,
Heb 3:8 no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, el día de la provocación en el desierto,
Heb 3:9 donde me provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto mis obras
Heb 3:10 durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis caminos.
Heb 3:11 Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!
Heb 3:12 ¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo;
Heb 3:13 antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado.
Heb 3:14 Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio.
Heb 3:15 Al decir: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella,
Heb 3:16 ¿quiénes son los que, habiéndole oído, le movieron querella? ¿Es que no fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés?
Heb 3:17 Y ¿contra quiénes se irritó durante cuarenta años? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto?
Heb 3:18 Y ¿a quiénes juró que no entrarían en su descanso sino a los que desobedecieron?
Heb 3:19 Así, vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

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Capítulo 4

4:1
TEMAMOS, pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado.
4:2
Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.
4:3
Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, No entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo.
4:4
Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
4:5
Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
4:6
Así que, pues que resta que algunos han de entrar en Él, y aquellos á quienes primero fué anunciado no entraron por causa de desobediencia,
4:7
Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, No endurezcáis vuestros corazones.
4:8
Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
4:9
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
4:10
Porque el que ha entrado en su reposo, también Él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
4:11
Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.
4:12
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
4:13
Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.
4:14
Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
4:15
Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
4:16
Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.


Heb 4:1 Temamos, pues; no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros parezca llegar rezagado.
Heb 4:2 También nosotros hemos recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que escucharon.
Heb 4:3 De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo,
Heb 4:4 pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y descansó Dios el día séptimo de todas sus obras.
Heb 4:5 Y también en el pasaje citado: ¡No entrarán en mi descanso!
Heb 4:6 Por tanto, quedando en claro que algunos han de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia,
Heb 4:7 vuelve a señalar un día, hoy, diciendo por David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones...
Heb 4:8 Porque si Josué les hubiera proporcionado el descanso, no habría hablado Dios más tarde, de otro día.
Heb 4:9 Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios.
Heb 4:10 Pues quien entra en su descanso, también él descansa de sus trabajos, al igual que Dios de los suyos.
Heb 4:11 Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.
Heb 4:12 Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón.
Heb 4:13 No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.
Heb 4:14 Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos.
Heb 4:15 Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
Heb 4:16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna

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Capítulo 5

5:1
PORQUE todo pontífice, tomado de entre los hombres, es constituído á favor de los hombres en lo que á Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados:
5:2
Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que Él también está rodeado de flaqueza;
5:3
Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados.
5:4
Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón.
5:5
Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy;
5:6
Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, Según el orden de Melchîsedec.
5:7
El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
5:8
Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
5:9
Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;
5:10
Nombrado de Dios pontífice según el orden de Melchîsedec.
5:11
Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oir.
5:12
Porque debiendo ser ya maestros á causa del tiempo, tenéis necesidad de volver á ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado á ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido.
5:13
Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño;
5:14
Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.


Heb 5:1 Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados;
Heb 5:2 y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él envuelto en flaqueza.
Heb 5:3 Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo.
Heb 5:4 Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón.
Heb 5:5 De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
Heb 5:6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
Heb 5:7 El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,
Heb 5:8 y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia;
Heb 5:9 y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
Heb 5:10 proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec.
Heb 5:11 Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho tardos de entendimiento.
Heb 5:12 Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad de leche en lugar de manjar sólido.
Heb 5:13 Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño.
Heb 5:14 En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.

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Capítulo 6

6:1
POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante á la perfección; no echando otra vez el fundamento; no arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios,
6:2
De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno.
6:3
Y esto haremos á la verdad, si Dios lo permitiere.
6:4
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo.
6:5
Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
6:6
Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.
6:7
Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Dios:
6:8
Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición; cuyo fin será el ser abrasada.
6:9
Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas á salud, aunque hablamos así.
6:10
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos.
6:11
Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo, para cumplimiento de la esperanza:
6:12
Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
6:13
Porque prometiendo Dios á Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
6:14
Diciendo: De cierto te bendeciré bendiciendo, y multiplicando te multiplicaré.
6:15
Y así, esperando con largura de ánimo, alcanzó la promesa.
6:16
Porque los hombres ciertamente por el mayor que ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación.
6:17
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
6:18
Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos á trabarnos de la esperanza propuesta:
6:19
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo;
6:20
Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchîsedec.


Heb 6:1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las obras muertas y de la fe en Dios;
Heb 6:2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
Heb 6:3 Y así procederemos con el favor de Dios.
Heb 6:4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
Heb 6:5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
Heb 6:6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
Heb 6:7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.
Heb 6:8 Por lo contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada, y cerca está de la maldición, y terminará por ser quemada.
Heb 6:9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación.
Heb 6:10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.
Heb 6:11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza,
Heb 6:12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
Heb 6:13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo
Heb 6:14 diciendo: ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera.
Heb 6:15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.
Heb 6:16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que pone fin a todo litigio.
Heb 6:17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
Heb 6:18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta,
Heb 6:19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y que penetra hasta más allá del velo,
Heb 6:20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.

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Capítulo 7

7:1
PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,
7:2
Al cual asimismo dió Abraham los diezmos de todo, primeramente Él se interpreta Rey de justicia; y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz;
7:3
Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
7:4
Mirad pues cuán grande fué éste, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos.
7:5
Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es á saber, de sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham.
7:6
Mas aquél cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.
7:7
Y sin contradicción alguna, lo que es menos es bendecido de lo que es más.
7:8
Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio que vive.
7:9
Y, por decirlo así, en Abraham fué diezmado también Leví, que recibe los diezmos;
7:10
Porque aun estaba en los lomos de su padre cuando Melchîsedec le salió al encuentro.
7:11
Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?
7:12
Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley.
7:13
Porque aquel del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar.
7:14
Porque notorio es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio.
7:15
Y aun más manifiesto es, si á semejanza de Melchîsedec se levanta otro sacerdote,
7:16
El cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, sino según la virtud de vida indisoluble;
7:17
Pues se da testimonio de Él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melchîsedec.
7:18
El mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad;
7:19
Porque nada perfeccionó la ley; mas hízolo la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos á Dios.
7:20
Y por cuanto no fué sin juramento,
7:21
(Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec:)
7:22
Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús.
7:23
Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer.
7:24
Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable:
7:25
Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por Él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
7:26
Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
7:27
Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.
7:28
Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre.


Heb 7:1 En efecto, este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, que salió al encuentro de Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo,
Heb 7:2 al cual dio Abraham el diezmo de todo, y cuyo nombre significa, en primer lugar, «rey de justicia» y, además, rey de Salem, es decir, «rey de paz»,
Heb 7:3 sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida, asemejado al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
Heb 7:4 Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca Abraham dio el diezmo de entre lo mejor del botín.
Heb 7:5 Es cierto que los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos de la estirpe de Abraham;
Heb 7:6 mas aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas.
Heb 7:7 Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior.
Heb 7:8 Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se asegura que vive.
Heb 7:9 Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham,
Heb 7:10 pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
Heb 7:11 Pues bien, si la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico - pues sobre él descansa la Ley dada al pueblo -, ¿qué necesidad había ya de que surgiera otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, y no «a semejanza de Aarón»?
Heb 7:12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.
Heb 7:13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.
Heb 7:14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar del sacerdocio.
Heb 7:15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,
Heb 7:16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.
Heb 7:17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
Heb 7:18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,
Heb 7:19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
Heb 7:20 Y por cuanto no fue sin juramento - pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento,
Heb 7:21 mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: «Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre» -
Heb 7:22 por eso, de una mejor Alianza resultó fiador Jesús.
Heb 7:23 Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar.
Heb 7:24 Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre.
Heb 7:25 De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.
Heb 7:26 Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,
Heb 7:27 que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo: y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
Heb 7:28 Es que la Ley instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles: pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, hace el Hijo perfecto para siempre.

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Capítulo 8

8:1
ASÍ que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos;
8:2
Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre.
8:3
Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tuviese algo que ofrecer.
8:4
Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aún los sacerdotes que ofrecen los presentes según la ley;
8:5
Los cuales sirven de bosquejo y sombre de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.
8:6
Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas.
8:7
Porque si aquel primero fuera sin falta, cierto no se hubiera procurado lugar de segundo.
8:8
Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, Y consumaré para con la casa de Israel y para con la casa de Judá un nuevo pacto;
8:9
No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo los menosprecié, dice el Señor.
8:10
Por lo cual, este es el pacto que ordenaré á la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, Y sobre el corazón de ellos las escribiré; Y seré á ellos por Dios, Y ellos me serán á mí por pueblo:
8:11
Y ninguno enseñará á su prójimo, Ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, Desde el menor de ellos hasta el mayor.
8:12
Porque seré propicio á sus injusticias, Y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más.
8:13
Diciendo, Nuevo pacto, dió por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.


Heb 8:1 Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
Heb 8:2 al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre.
Heb 8:3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.
Heb 8:4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.
Heb 8:5 Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.
Heb 8:6 Mas ahora ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor Alianza, como fundada en promesas mejores.
Heb 8:7 Pues si aquella primera fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda.
Heb 8:8 Porque les dice en tono de reproche: He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza,
Heb 8:9 no como la Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor.
Heb 8:10 Esta es la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Heb 8:11 Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
Heb 8:12 Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya.
Heb 8:13 Al decir nueva, declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar.

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Capítulo 9

9:1
TENÍA empero también el primer pacto reglamentos del culto, y santuario mundano.
9:2
Porque el tabernáculo fué hecho: el primero, en que estaban las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que llaman el Santuario.
9:3
Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo;
9:4
El cual tenía un incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;
9:5
Y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en particular.
9:6
Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto;
9:7
Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo:
9:8
Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie.
9:9
Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía con ellos;
9:10
Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.
9:11
Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación;
9:12
Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención.
9:13
Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne,
9:14
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?
9:15
Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
9:16
Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador.
9:17
Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive.
9:18
De donde vino que ni aun el primero fué consagrado sin sangre.
9:19
Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo,
9:20
Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.
9:21
Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.
9:22
Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
9:23
Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos.
9:24
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
9:25
Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
9:26
De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
9:27
Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;
9:28
Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.


Heb 9:1 También la primera Alianza tenía sus ritos litúrgicos y su santuario terreno.
Heb 9:2 Porque se preparó la parte anterior de la Tienda, donde se hallaban el candelabro y la mesa con los panes de la presencia, que se llama Santo.
Heb 9:3 Detrás del segundo velo se hallaba la parte de la Tienda llamada Santo de los Santos,
Heb 9:4 que contenía el altar de oro para el incienso, el arca de la Alianza - completamente cubierta de oro - y en ella, la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que retoño y las tablas de la Alianza.
Heb 9:5 Encima del arca, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Mas no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle.
Heb 9:6 Preparadas así estas cosas, los sacerdotes entran siempre en la primera parte de la Tienda para desempeñar las funciones del culto.
Heb 9:7 Pero en la segunda parte entra una vez al año, y solo, el Sumo Sacerdote, y no sin sangre que ofrecer por sí mismo y por los pecados del pueblo.
Heb 9:8 De esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda.
Heb 9:9 Todo ello es una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador,
Heb 9:10 y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.
Heb 9:11 Pero presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo.
Heb 9:12 Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna.
Heb 9:13 Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne,
Heb 9:14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!
Heb 9:15 Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida.
Heb 9:16 Pues donde hay testamento se requiere que conste la muerte del testador,
Heb 9:17 ya que el testamento es válido en caso de defunción, no teniendo valor en vida del testador.
Heb 9:18 Así tampoco la primera Alianza se inauguró sin sangre.
Heb 9:19 Pues Moisés, después de haber leído a todo el pueblo todos los preceptos según la Ley, tomó la sangre de los novillos y machos cabríos con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo
Heb 9:20 diciendo: Esta es la sangre de la Alianza que Dios ha ordenado para vosotros.
Heb 9:21 Igualmente roció con sangre la Tienda y todos los objetos del culto;
Heb 9:22 pues según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay remisión.
Heb 9:23 En consecuencia, es necesario, por una parte, que las figuras de las realidades celestiales sean purificadas de esa manera; por otra parte, que también lo sean las realidades celestiales, pero con víctimas más excelentes que aquéllas.
Heb 9:24 Pues no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro,
Heb 9:25 y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra cada año en el santuario con sangre ajena.
Heb 9:26 Para ello habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del mundo. Sino que se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio.
Heb 9:27 Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio,
Heb 9:28 así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado a los que le esperan para su salvación.

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Capítulo 10

10:1
PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos á los que se allegan.
10:2
De otra manera cesarían de ofrecerse; porque los que tributan este culto, limpios de una vez, no tendrían más conciencia de pecado.
10:3
Empero en estos sacrificios cada año se hace conmemoración de los pecados.
10:4
Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
10:5
Por lo cual, entrando en el mundo, dice: sacrificio y presente no quisiste; Mas me apropiaste cuerpo:
10:6
Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
10:7
Entonces dije: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí) Para que haga, oh Dios, tu voluntad.
10:8
Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,)
10:9
Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.
10:10
En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.
10:11
Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:
10:12
Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado á la diestra de Dios,
10:13
Esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
10:14
Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados.
10:15
Y atestíguanos lo mismo el Espíritu Santo; que después que dijo:
10:16
Y este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, Y en sus almas las escribiré:
10:17
Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados é iniquidades.
10:18
Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.
10:19
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo,
10:20
Por el camino que Él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne;
10:21
Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
10:22
Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.
10:23
Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:
10:24
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
10:25
No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
10:26
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado,
10:27
Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar á los adversarios.
10:28
El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia:
10:29
¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
10:30
Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo.
10:31
Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.
10:32
Empero traed á la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones:
10:33
Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.
10:34
Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.
10:35
No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:
10:36
Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
10:37
Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
10:38
Ahora el justo vivirá por fe; Mas si se retirare, no agradará á mi alma.
10:39
Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma.


Heb 10:1 No conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.
Heb 10:2 De otro modo, ¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de pecado los que ofrecen ese culto, una vez purificados?
Heb 10:3 Al contrario, con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados,
Heb 10:4 pues es imposible que sangre de toros y machos cabríos borre pecados.
Heb 10:5 Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo.
Heb 10:6 Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
Heb 10:7 Entonces dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el rollo del libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad!
Heb 10:8 Dice primero: Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron - cosas todas ofrecidas conforme a la Ley -
Heb 10:9 entonces - añade -: He aquí que vengo a hacer tu voluntad. Abroga lo primero para establecer el segundo.
Heb 10:10 Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.
Heb 10:11 Y, ciertamente, todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados.
Heb 10:12 El, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios para siempre,
Heb 10:13 esperando desde entonces hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies.
Heb 10:14 En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados.
Heb 10:15 También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Porque, después de haber dicho:
Heb 10:16 Esta es la Alianza que pactaré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las grabaré,
Heb 10:17 añade: Y de sus pecados e iniquidades no me acordaré ya.
Heb 10:18 Ahora bien, donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado.
Heb 10:19 Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús,
Heb 10:20 por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia carne,
Heb 10:21 y con un Sumo Sacerdote al frente de la casa de Dios,
Heb 10:22 acerquémonos con sincero corazón , en plenitud de fe, purificados los corazones de conciencia mala y lavados los cuerpos con agua pura.
Heb 10:23 Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa.
Heb 10:24 Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras,
Heb 10:25 sin abandonar vuestra propia asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animándoos: tanto más, cuanto que veis que se acerca ya el Día.
Heb 10:26 Porque si voluntariamente pecamos después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados,
Heb 10:27 sino la terrible espera del juicio y la furia del fuego pronto a devorar a los rebeldes.
Heb 10:28 Si alguno viola la Ley de Moisés es condenado a muerte sin compasión, por la declaración de dos o tres testigos.
Heb 10:29 ¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia?
Heb 10:30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza; yo daré lo merecido. Y también: El Señor juzgará a su pueblo.
Heb 10:31 ¡Es tremendo caer en la manos de Dios vivo!
Heb 10:32 Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate,
Heb 10:33 unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados.
Heb 10:34 Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera.
Heb 10:35 No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa.
Heb 10:36 Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido.
Heb 10:37 Pues todavía un poco, muy poco tiempo; y el que ha de venir vendrá sin tardanza.
Heb 10:38 Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él.
Heb 10:39 Pero nosotros no somos cobardes para perdición, sino creyentes para salvación del alma.

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Capítulo 11

11:1
ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.
11:2
Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos.
11:3
Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía.
11:4
Por la fe Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio á sus presentes; y difunto, aun habla por ella.
11:5
Por la fe Enoc fué traspuesto para no ver muerte, y no fué hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado á Dios.
11:6
Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
11:7
Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual fe condenó al mundo, y fué hecho heredero de la justicia que es por la fe.
11:8
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.
11:9
Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
11:10
Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.
11:11
Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.
11:12
Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.
11:13
Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
11:14
Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria.
11:15
Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenían tiempo para volverse:
11:16
Empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les había aparejado ciudad.
11:17
Por fe ofreció Abraham á Isaac cuando fué probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas,
11:18
Habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:
11:19
Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar; de donde también le volvió á recibir por figura.
11:20
Por fe bendijo Isaac á Jacob y á Esaú respecto á cosas que habían de ser.
11:21
Por fe Jacob, muriéndose, bendijo á cada uno de los hijos de José, y adoró estribando sobre la punta de su bordón.
11:22
Por fe José, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de Israel; y dió mandamiento acerca de sus huesos.
11:23
Por fe Moisés, nacido, fué escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey.
11:24
Por fe Moisés, hecho ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón;
11:25
Escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado.
11:26
Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios; porque miraba á la remuneración.
11:27
Por fe dejó á Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
11:28
Por fe celebró la pascua y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase.
11:29
Por fe pasaron el mar Bermejo como por tierra seca: lo cual probando los Egipcios, fueron sumergidos.
11:30
Por fe cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete días.
11:31
Por fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los incrédulos, habiendo recibido á los espías con paz.
11:32
¿Y qué más digo? porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:
11:33
Que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones,
11:34
Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.
11:35
Las mujeres recibieron sus muertos por resurrección; unos fueron estirados, no aceptando el rescate, para ganar mejor resurrección;
11:36
Otros experimentaron vituperios y azotes; y á más de esto prisiones y cárceles;
11:37
Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos á cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
11:38
De los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
11:39
Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa;
11:40
Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen perfeccionados sin nosotros.


Heb 11:1 La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.
Heb 11:2 Por ella fueron alabados nuestros mayores.
Heb 11:3 Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece.
Heb 11:4 Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín, por ella fue declarado justo, con la aprobación que dio Dios a sus ofrendas; y por ella, aun muerto, habla todavía.
Heb 11:5 Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se le halló, porque le trasladó Dios. Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio de haber agradado a Dios.
Heb 11:6 Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.
Heb 11:7 Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe.
Heb 11:8 Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba.
Heb 11:9 Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.
Heb 11:10 Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Heb 11:11 Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía.
Heb 11:12 Por lo cual también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar.
Heb 11:13 En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra.
Heb 11:14 Los que tal dicen, claramente dan a entender que van en busca de una patria;
Heb 11:15 pues si hubiesen pensado en la tierra de la que habían salido, habrían tenido ocasión de retornar a ella.
Heb 11:16 Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...
Heb 11:17 Por la fe, Abraham, sometido a la prueba, presentó a Isaac como ofrenda, y el que había recibido las promesas, ofrecía a su unigénito ,
Heb 11:18 respecto del cual se le había dicho: Por Isaac tendrás descendencia.
Heb 11:19 Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también figura.
Heb 11:20 Por la fe, bendijo Isaac a Jacob y Esaú en orden al futuro.
Heb 11:21 Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y se inclinó apoyado en la cabeza de su bastón.
Heb 11:22 Por la fe, José, moribundo, evocó el éxodo de los hijos de Israel, y dio órdenes respecto de sus huesos.
Heb 11:23 Por la fe, Moisés, recién nacido, fue durante tres meses ocultado por sus padres, pues vieron que el niño era hermoso y no temieron el edicto del rey.
Heb 11:24 Por la fe, Moisés, ya adulto, rehusó ser llamado hijo de una hija de Faraón,
Heb 11:25 prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado,
Heb 11:26 estimando como riqueza mayor que los tesoros de Egipto el oprobio de Cristo, porque tenía los ojos puestos en la recompensa.
Heb 11:27 Por la fe, salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible.
Heb 11:28 Por la fe, celebró la Pascua e hizo la aspersión de sangre para que el Exterminador no tocase a los primogénitos de Israel.
Heb 11:29 Por la fe, atravesaron el mar Rojo como por una tierra seca; mientras que los egipcios intentando lo mismo, fueron tragados.
Heb 11:30 Por la fe, se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días.
Heb 11:31 Por la fe, la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores.
Heb 11:32 Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas.
Heb 11:33 Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones;
Heb 11:34 apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazando ejércitos extranjeros;
Heb 11:35 las mujeres recobraban resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor;
Heb 11:36 otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones;
Heb 11:37 apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados,
Heb 11:38 ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra.
Heb 11:39 Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.
Heb 11:40 Dios tenía ya dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

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Capítulo 12

12:1
POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,
12:2
Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.
12:3
Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.
12:4
Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado:
12:5
Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de Él reprendido.
12:6
Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo.
12:7
Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?
12:8
Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.
12:9
Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
12:10
Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación.
12:11
Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en Él son ejercitados.
12:12
Por lo cual alzad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
12:13
Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.
12:14
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
12:15
Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
12:16
Que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
12:17
Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue reprobado (que no halló lugar de arrepentimiento), aunque la procuró con lágrimas.
12:18
Porque no os habéis llegado al monte que se podía tocar, y al fuego encendido, y al turbión, y á la oscuridad, y á la tempestad,
12:19
Y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más;
12:20
Porque no podían tolerar lo que se mandaba: Si bestia tocare al monte, será apedreada, ó pasada con dardo.
12:21
Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado y temblando.
12:22
Mas os habéis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,
12:23
Y á la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos hechos perfectos,
12:24
Y á Jesús el Mediador del nuevo testamento, y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel.
12:25
Mirad que no desechéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla de los cielos.
12:26
La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.
12:27
Y esta palabr
a, Aun una vez, declara la mudanza de las cosas movibles, como de cosas que son firmes.
12:28
Así que, tomando el reino inmóvil, vamos á Dios agradándole con temor y reverencia;
12:29
Porque nuestro Dios es fuego consumidor.


Heb 12:1 Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,
Heb 12:2 fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios.
Heb 12:3 Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.
Heb 12:4 No habéis resistido todavía hasta llegar a la sangre en vuestra lucha contra el pecado.
Heb 12:5 Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirige: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él.
Heb 12:6 Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge.
Heb 12:7 Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige?
Heb 12:8 Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos .
Heb 12:9 Además, teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir?
Heb 12:10 ¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad.
Heb 12:11 Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Heb 12:12 Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas
Heb 12:13 y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el cojo no se descoyunte, sino que más bien se cure.
Heb 12:14 Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Heb 12:15 Poned cuidado en que nadie se vea privado de la gracia de Dios; en que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe y por ella llegue a inficionarse la comunidad.
Heb 12:16 Que no haya ningún fornicario o impío como Esaú, que por una comida vendió su primogenitura.
Heb 12:17 Ya sabéis cómo luego quiso heredar la bendición; pero fue rechazado y no logró un cambio de parecer, aunque lo procuró con lágrimas.
Heb 12:18 No os habéis acercado a una realidad sensible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, huracán,
Heb 12:19 sonido de trompeta y a un ruido de palabras tal, que suplicaron los que lo oyeron no se les hablara más.
Heb 12:20 Es que no podían soportar esta orden: El que toque el monte, aunque sea un animal, será lapidado.
Heb 12:21 Tan terrible era el espectáculo, que el mismo Moisés dijo: Espantado estoy y temblando.
Heb 12:22 Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne
Heb 12:23 y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación,
Heb 12:24 y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.
Heb 12:25 Guardaos de rechazar al que os habla; pues si los que rechazaron al que promulgaba los oráculos desde la tierra no escaparon al castigo, mucho menos nosotros, si volvemos la espalda al que nos habla desde el cielo.
Heb 12:26 Su voz conmovió entonces la tierra. Mas ahora hace esta promesa: Una vez más haré yo que se estremezca no sólo la tierra, sino también el cielo.
Heb 12:27 Estas palabras, una vez más, quieren decir que las cosas conmovidas se cambiarán, ya que son realidades creadas, a fin de que permanezcan las inconmovibles.
Heb 12:28 Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosa piedad y reverencia,
Heb 12:29 pues nuestro Dios es fuego devorador.

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Capítulo 13

13:1
PERMANEZCA el amor fraternal.
13:2
No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
13:3
Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo.
13:4
Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios.
13:5
Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
13:6
De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre.
13:7
Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; la fe de los cuales imitad, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta.
13:8
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
13:9
No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, no en viandas, que nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas.
13:10
Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo.
13:11
Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real.
13:12
Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
13:13
Salgamos pues á Él fuera del real, llevando su vituperio.
13:14
Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.
13:15
Así que, ofrezcamos por medio de Él á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre.
13:16
Y de hacer bien y de la comunicación no os olvidéis: porque de tales sacrificios se agrada Dios.
13:17
Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil.
13:18
Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando conversar bien en todo.
13:19
Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea más presto restituído.
13:20
Y el Dios de paz que sacó de los muertos á nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno,
13:21
Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
13:22
Empero os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación; porque os he escrito en breve.
13:23
Sabed que nuestro hermano Timoteo está suelto; con el cual, si viniere más presto, os iré á ver.
13:24
Saludad á todos vuestros pastores, y á todos los santos. Los de Italia os saludan.
13:25
La gracia sea con todos vosotros. Amén. Fué escrita á los Hebreos desde Itali con Timoteo.

  • Heb 13:1 Permaneced en el amor fraterno.
    Heb 13:2 No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles.
    Heb 13:3 Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo.
    Heb 13:4 Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.
    Heb 13:5 Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré;
    Heb 13:6 de modo que podamos decir confiados: El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?
    Heb 13:7 Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe.
    Heb 13:8 Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre.
    Heb 13:9 No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino.
    Heb 13:10 Tenemos nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los que dan culto en la Tienda.
    Heb 13:11 Los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva el Sumo Sacerdote al santuario para la expiación del pecado, son quemados fuera del campamento.
    Heb 13:12 Por eso, también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta.
    Heb 13:13 Así pues, salgamos donde él fuera del campamento, cargando con su oprobio;
    Heb 13:14 que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.
    Heb 13:15 Ofrezcamos sin cesar, por medio de él, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que celebran su nombre.
    Heb 13:16 No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios.
    Heb 13:17 Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.
    Heb 13:18 Rogad por nosotros, pues estamos seguros de tener recta conciencia, deseosos de proceder en todo con rectitud.
    Heb 13:19 Con la mayor insistencia os pido que lo hagáis, para que muy pronto os sea yo devuelto.
    Heb 13:20 Y el Dios de la paz que suscitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de la ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna,
    Heb 13:21 os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por mediación de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
    Heb 13:22 Os ruego, hermanos, que aceptéis estas palabras de exhortación, pues os he escrito brevemente.
    Heb 13:23 Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado. Si viene pronto, iré con él a veros.
    Heb 13:24 Saludad a todos vuestros dirigentes y a todos los santos. Os saludan los de Italia.
    Heb 13:25 La gracia sea con vosotros.

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