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Libro del Profeta Oseas

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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén



Capítulo 1
1:1
PALABRA de el Altísimo que fué á Oseas hijo de Beeri, en días de Ozías, Joathán, Achâz, y Ezechîas, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joas, rey de Israel.
1:2
El principio de la palabra de el Altísimo con Oseas. Y dijo el Altísimo á Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, é hijos de fornicaciones: porque la tierra se dará á fornicar apartándose de el Altísimo.
1:3
Fué pues, y tomó á Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le parió un hijo.
1:4
Y díjole el Altísimo: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí á poco yo visitaré las sangres de Jezreel sobre la casa de Jehú, y haré cesar el reino de la casa de Israel.
1:5
Y acaecerá que en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.
1:6
Y concibió aún, y parió una hija. Y díjole Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama: porque no más tendré misericordia de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.
1:7
Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y salvarélos en el Altísimo su Dios: y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni caballeros.
1:8
Y después de haber destetado á Lo-ruhama, concibió y parió un hijo.
1:9
Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi: porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.
1:10
Con todo será el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, que ni se puede medir ni contar. Y será, que donde se les ha dicho: Vosotros no sois mi pueblo, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.
1:11
Y los hijos de Judá y de Israel serán congregados en uno, y levantarán para sí una cabeza, y subirán de la tierra: porque el día de Jezreel será grande.

  • Hos 1:1 Palabra de Yahveh que fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, y en tiempo de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel.
    Hos 1:2 Comienzo de lo que habla Yahveh por Oseas. Dijo Yahveh a Oseas: «Ve, tómate una mujer dada a la prostitución e hijos de prostitución, porque la tierra se está prostituyendo enteramente, apartándose de Yahveh.»
    Hos 1:3 Fue él y tomó a Gómer, hija de Dibláyim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
    Hos 1:4 Yahveh le dijo: «Ponle el nombre de Yizreel, porque dentro de poco visitaré yo la casa de Jehú por la sangre derramada en Yizreel, y pondré fin al reinado de la casa de Israel.
    Hos 1:5 Aquel día romperé el arco de Israel en el valle de Yizreel.»
    Hos 1:6 Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Y Yahveh dijo a Oseas: «Ponle el nombre de "No-compadecida", porque yo no me compadeceré más de la casa de Israel, soportándoles todavía.
    Hos 1:7 (Pero de la casa de Judá me compadeceré y los salvaré por Yahveh su Dios. No los salvaré con arco ni espada ni guerra, ni con caballos ni jinetes.)»
    Hos 1:8 Después de destetar a «No-compadecida», concibió otra vez y dio a luz un hijo.
    Hos 1:9 Y dijo Yahveh: «Ponle el nombre de "No-mi-pueblo", porque vosotros no sois mi pueblo ni yo soy para vosotros El-Que-Soy.»

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    Capítulo 2

    2:1
    DECID á vuestros hermanos, Ammi, y vuestras hermanas, Ruhama:
    2:2
    Pleitead con vuestra madre, pleitead; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; quite pues sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos;
    2:3
    No sea que yo la despoje desnuda, y la haga tornar como el día en que nació, y la ponga como un desierto, y la deje como tierra seca, y la mate de sed.
    2:4
    Ni tendré misericordia de sus hijos: porque son hijos de fornicaciones.
    2:5
    Porque su madre fornicó; la que los engendró fué avergonzada; porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.
    2:6
    Por tanto, he aquí yo cerco tu camino con espinas, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.
    2:7
    Y seguirá sus amantes, y no los alcanzará; buscarálos, y no los hallará. Entonces dira: Iré, y volvéreme á mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora.
    2:8
    Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, y el vino, y el aceite, y que les multipliqué la plata y el oro con que hicieron á Baal.
    2:9
    Por tanto yo tornaré, y tomaré mi trigo á su tiempo, y mi vino á su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez.
    2:10
    Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
    2:11
    Y haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus sábados, y todas sus festividades.
    2:12
    Y haré talar sus vides y sus higueras, de que ha dicho: Mi salario me son, que me han dado mis amantes. Y reducirélas á un matorral, y las comerán las bestias del campo.
    2:13
    Y visitaré sobre ella los tiempos de los Baales, á los cuales incensaba, y adornábase de sus zarcillos y de sus joyeles, é íbase tras sus amantes olvidada de mí, dice el Altísimo.
    2:14
    Empero he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré á su corazón.
    2:15
    Y daréle sus viñas desde allí, y el valle de Achôr por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.
    2:16
    Y será que en aquel tiempo, dice el Altísimo, me llamarás Marido mío, y nunca más me llamarás Baali.
    2:17
    Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mentados por sus nombres.
    2:18
    Y haré por ellos concierto en aquel tiempo con las bestias del campo, y con las aves del cielo, y con las serpientes de la tierra: y quebraré arco, y espada, y batalla de la tierra, y harélos dormir seguros.
    2:19
    Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones.
    2:20
    Y te desposaré conmigo en fe, y conocerás á el Altísimo.
    2:21
    Y será que en aquel tiempo responderé, dice el Altísimo, yo responderé á los cielos, y ellos responderán á la tierra;
    2:22
    Y la tierra responderá al trigo, y al vino, y al aceite, y ellos responderán á Jezreel.
    2:23
    Y sembraréla para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama: y diré á Lo-ammi: Pueblo mío tú; y él dirá: Dios mío.

  • Hos 2:1 El número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se mide ni se cuenta. Y en el lugar mismo donde se les decía «No-mi-pueblo», se les dirá: «Hijos-de-Dios-vivo.»
    Hos 2:2 Se juntarán los hijos de Judá y los hijos de Israel en uno, se pondrán un solo jefe, y desbordarán de la tierra, porque será grande el día de Yizreel.
    Hos 2:3 Decid a vuestros hermanos: «Mi pueblo», y a vuestras hermanas: «Compadecida».
    Hos 2:4 ¡Pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su marido! ¡Que quite de su rostro sus prostituciones y de entre sus pechos sus adulterios;
    Hos 2:5 no sea que yo la desnude toda entera, y la deje como el día en que nació, la ponga hecha un desierto, la reduzca a tierra árida, y la haga morir de sed!
    Hos 2:6 Ni de sus hijos me compadeceré, porque son hijos de prostitución.
    Hos 2:7 Pues su madre se ha prostituido, se ha deshonrado la que los concibió, cuando decía: «Me iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas.»
    Hos 2:8 Por eso, yo cercaré su camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará más sus senderos;
    Hos 2:9 perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los hallará. Entonces dirá: «Voy a volver a mi primer marido, que entonces me iba mejor que ahora.»
    Hos 2:10 No había conocido ella que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite virgen, ¡la plata yo se la multiplicaba, y el oro lo empleaban en Baal!
    Hos 2:11 Por eso volveré a tomar mi trigo a su tiempo y mi mosto a su estación, retiraré mi lana y mi lino que habían de cubrir su desnudez.
    Hos 2:12 Y ahora descubriré su vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
    Hos 2:13 Haré cesar todo su regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus solemnidades.
    Hos 2:14 Arrasaré su viñedo y su higuera, de los que decía: «Ellos son mi salario, que me han dado mis amantes»; en matorral los convertiré, y la bestia del campo los devorará.
    Hos 2:15 La visitaré por los días de los Baales, cuando les quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar y se iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí, - oráculo de Yahveh.
    Hos 2:16 Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón.
    Hos 2:17 Allí le daré sus viñas, el valle de Akor lo haré puerta de esperanza; y ella responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.
    Hos 2:18 Y sucederá aquel día - oráculo de Yahveh - que ella me llamará: «Marido mío», y no me llamará más: «Baal mío.»
    Hos 2:19 Yo quitaré de su boca los nombres de los Baales, y no se mentarán más por su nombre.
    Hos 2:20 Haré en su favor un pacto el día aquel con la bestia del campo, con el ave del cielo, con el reptil del suelo; arco, espada y guerra los quebraré lejos de esta tierra, y haré que ellos reposen en seguro.
    Hos 2:21 Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho en amor y en compasión,
    Hos 2:22 te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahveh.
    Hos 2:23 Y sucederá aquel día que yo responderé - oráculo de Yahveh - responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra;
    Hos 2:24 la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite virgen, y ellos responderán a Yizreel.
    Hos 2:25 Yo la sembraré para mí en esta tierra, me compadeceré de «No-compadecida», y diré a «No-mi-pueblo»: Tú «Mi pueblo», y él dirá: «¡Mi Dios!»

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    Capítulo 3

    3:1
    Y DÍJOME otra vez el Altísimo: Ve, ama una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de el Altísimo para con los hijos de Israel; los cuales miran á dioses ajenos, y aman frascos de vino.
    3:2
    Compréla entonces para mí por quince dineros de plata, y un homer y medio de cebada;
    3:3
    Y díjele: Tú estarás por mía muchos días: no fornicarás, ni tomáras otro varón; ni tampoco yo vendré á ti.
    3:4
    Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, y sin príncipe, y sin sacrificio, y sin estatua, y sin ephod, y sin teraphim.
    3:5
    Después volverán los hijos de Israel, y buscarán á el Altísimo su Dios, y á David su rey; y temerán á el Altísimo y á su bondad en el fin de los días.

  • Hos 3:1 Yahveh me dijo: «Ve otra vez, ama a una mujer que ama a otro y comete adulterio, como ama Yahveh a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros dioses y gustan de las tortas de uva.»
    Hos 3:2 Yo me la compré por quince siclos de plata y carga y media de cebada.
    Hos 3:3 Y le dije: «Durante muchos días te me quedarás quieta sin prostituirte ni ser de ningún hombre, y yo haré lo mismo contigo.»
    Hos 3:4 Porque durante muchos días se quedarán los hijos de Israel sin rey ni príncipe, sin sacrificios ni estela, sin efod ni terafim.
    Hos 3:5 Después volverán los hijos de Israel; buscarán a Yahveh su Dios y a David, su rey, y acudirán con temor a Yahveh y a sus bienes en los días venideros.
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    Capítulo 4

    4:1
    OID palabra de el Altísimo, hijos de Israel, porque el Altísimo pleitea con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.
    4:2
    Perjurar, y mentir, y matar, y hurtar y adulterar prevalecieron, y sangres se tocaron con sangres.
    4:3
    Por lo cual, se enlutará la tierra, y extenuaráse todo morador de ella, con las bestias del campo, y las aves del cielo: y aun los peces de la mar fallecerán.
    4:4
    Ciertamente hombre no contienda ni reprenda á hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote.
    4:5
    Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y á tu madre talaré.
    4:6
    Mi pueblo fué talado, porque le faltó sabiduría. Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
    4:7
    Conforme á su grandeza así pecaron contra mí: trocaré su honra en afrenta.
    4:8
    Comen del pecado de mi pueblo, y en su maldad levantan su alma.
    4:9
    Tal será el pueblo como el sacerdote: y visitaré sobre él sus caminos, y pagaréle conforme á sus obras.
    4:10
    Y comerán, mas no se hartarán; fornicarán, mas no se aumentarán: porque dejaron de atender á el Altísimo.
    4:11
    Fornicación, y vino, y mosto quitan el corazón.
    4:12
    Mi pueblo á su madero pregunta, y su palo le responde: porque espíritu de fornicaciones lo engañó, y fornicaron debajo de sus dioses.
    4:13
    Sobre las cabezas de los montes sacrificaron, é incensaron sobre los collados, debajo de encinas, y álamos, y olmos que tuviesen buena sombra: por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.
    4:14
    No visitaré sobre vuestras hijas cuando fornicaren, y sobre vuestras nueras cuando adulteraren: porque ellos ofrecen con las rameras, y con las malas mujeres sacrifican: por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá.
    4:15
    Si fornicarés tú, Israel, á lo menos no peque Judá: y no entréis en Gilgal, ni subáis á Beth-aven; ni juréis, Vive el Altísimo.
    4:16
    Porque como becerra cerrera se apartó Israel: ¿apacentarálos ahora el Altísimo como á carneros en anchura?
    4:17
    Ephraim es dado á ídolos; déjalo.
    4:18
    Su bebida se corrompió; fornicaron pertinazmente: sus príncipes amaron las dádivas, afrenta de ellos.
    4:19
    Atóla el viento en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.

  • Hos 4:1 Escuchad la palabra de Yahveh, hijos de Israel, que tiene pleito Yahveh con los habitantes de esta tierra, pues no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra;
    Hos 4:2 sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre.
    Hos 4:3 Por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen.
    Hos 4:4 ¡Pero nadie pleitee ni reprenda nadie, pues sólo contigo, sacerdote, es mi pleito!
    Hos 4:5 En pleno día tropezarás tú, también el profeta tropezará contigo en la noche, y yo haré perecer a tu madre.
    Hos 4:6 Perece mi pueblo por falta de conocimiento. Ya que tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; ya que tú has olvidado la Ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
    Hos 4:7 Todos, cuantos son, han pecado contra mí, han cambiado su Gloria por la Ignominia.
    Hos 4:8 Del pecado de mi pueblo comen y hacia su culpa llevan su avidez.
    Hos 4:9 Mas será del sacerdote lo que sea del pueblo: yo le visitaré por su conducta y sus obras le devolveré.
    Hos 4:10 Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no proliferarán, porque han abandonado a Yahveh para dedicarse
    Hos 4:11 a la prostitución. El vino y el mosto arrebatan el seso.
    Hos 4:12 Mi pueblo consulta a su madero, y su palo le adoctrina, porque un espíritu de prostitución le extravía, y se prostituyen sacudiéndose de su Dios.
    Hos 4:13 En las cimas de los montes sacrifican, en las colinas queman incienso, bajo la encina, el chopo o el terebinto, ¡porque es buena su sombra! Por eso, si se prostituyen vuestras hijas y vuestras nueras cometen adulterio,
    Hos 4:14 no visitaré yo a vuestras hijas porque se prostituyan ni a vuestras nueras porque cometan adulterio, pues que ellos también se retiran con esas prostitutas y sacrifican con las consagradas a la prostitución; ¡y el pueblo, insensato, se pierde!
    Hos 4:15 Si tú, Israel, te prostituyes, que no se haga culpable Judá. ¡No vayáis a Guilgal, No subáis a Bet-Aven, no juréis «por vida de Yahveh»!
    Hos 4:16 Ya que Israel se ha embravecido cual vaca brava, ¿los va a apacentar ahora Yahveh como a un cordero en ancho prado?
    Hos 4:17 Efraím se ha apegado a sus ídolos, ¡déjale!
    Hos 4:18 En saliendo de beber se prostituyen más y más, prefieren a su Prez la Ignominia.
    Hos 4:19 El viento los cerrará entre sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios.

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    Capítulo 5

    5:1
    SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque á vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor.
    5:2
    Y haciendo víctimas han bajado hasta el profundo: por tanto yo seré la corrección de todos ellos.
    5:3
    Yo conozco á Ephraim, é Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Ephraim, has fornicado, y se ha contaminado Israel.
    5:4
    No pondrán sus pensamientos en volverse á su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen á el Altísimo.
    5:5
    Y la soberbia de Israel le desmentirá en su cara: é Israel y Ephraim tropezarán en su pecado: tropezará también Judá con ellos.
    5:6
    Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando á el Altísimo, y no le hallarán; apartóse de ellos.
    5:7
    Contra el Altísimo prevaricaron, porque hijos extraños han engendrado: ahora los devorará un mes con sus heredades.
    5:8
    Tocad bocina en Gabaa, trompreta en Ramá: sonad tambor en Beth-aven: tras ti, oh Benjamín.
    5:9
    Ephraim será asolado el día del castigo: en las tribus de Israel hice conocer verdad.
    5:10
    Los príncipes de Judá fueron como los que traspasan mojones: derramaré sobre ellos como agua mi ira.
    5:11
    Ephraim es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de mandamientos.
    5:12
    Yo pues seré como polilla á Ephraim, y como carcoma á la casa de Judá.
    5:13
    Y verá Ephraim su enfermedad, y Judá su llaga: irá entonces Ephraim al Assur, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga.
    5:14
    Porque yo seré como león á Ephraim, y como cachorro de león á la casa de Judá: yo, yo arrebataré, y andaré; tomaré, y no habrá quien liberte.
    5:15
    Andaré, y tornaré á mi lugar hasta que conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En su angustia madrugarán á mi.

  • Hos 5:1 Escuchad esto, sacerdotes, estad atentos, casa de Israel, casa real, prestad oído, porque el juicio es cosa vuestra; pero vosotros habéis sido un lazo en Mispá, y una red tendida en el Tabor.
    Hos 5:2 Han ahondado la fosa de Sittim, mas yo seré castigo para todos ellos.
    Hos 5:3 Yo conozco a Efraím, e Israel no se me oculta. Sí, tú te has prostituido, Efraím, e Israel se ha contaminado,
    Hos 5:4 No les permiten sus obras volver a su Dios, pues un espíritu de prostitución hay dentro de ellos, y no conocen a Yahveh.
    Hos 5:5 El orgullo de Israel testifica contra él; Israel y Efraím tropiezan por sus culpas, y también Judá tropieza con ellos.
    Hos 5:6 Con su ganado menor y mayor irán en busca de Yahveh, pero no lo encontrarán: ¡se ha retirado de ellos!
    Hos 5:7 Han sido infieles a Yahveh, han engendrado hijos bastardos; pues ahora los va a devorar el novilunio juntamente con sus campos.
    Hos 5:8 Tocad el cuerno en Guibeá, la trompeta en Ramá, dad la alarma en Bet Aven, ¡detrás de ti, Benjamín!
    Hos 5:9 Efraím será una desolación el día del castigo; en las tribus de Israel hago saber cosa segura.
    Hos 5:10 Los príncipes de Judá son como los que desplazan los linderos, sobre ellos voy a derramar como agua mi furor.
    Hos 5:11 Está oprimido Efraím, quebrantado el juicio, porque se complace en ir tras la Vanidad.
    Hos 5:12 Pues yo he de ser como polilla para Efraím, como carcoma para la casa de Judá.
    Hos 5:13 Efraím ha visto su dolencia y Judá su llaga. Efraím entonces ha sido a Asiria, y Judá ha mandado mensaje al gran rey; pero éste no podrá sanaros ni curar vuestra llaga.
    Hos 5:14 Porque yo soy como un león para Efraím, como un leoncillo para la casa de Judá. Yo, yo mismo desgarraré y me iré, arrebataré y no habrá quien salve.
    Hos 5:15 Voy a volverme a mi lugar, hasta que hayan expiado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

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    Capítulo 6

    6:1
    VENID y volvámonos á el Altísimo: que él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.
    6:2
    Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará y viviremos delante de él.
    6:3
    Y conoceremos, y proseguiremos en conocer á el Altísimo: como el alba está aparejada su salida, y vendrá á nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana á la tierra.
    6:4
    ¿Qué haré á ti, Ephraim? ¿Qué hare á ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene.
    6:5
    Por esta causa corté con los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale.
    6:6
    Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos.
    6:7
    Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: allí prevaricaron contra mí.
    6:8
    Galaad, ciudad de obradores de iniquidad, ensuciada de sangre.
    6:9
    Y como ladrones que esperan á algún hombre, así junta de sacerdotes mancomunadamente mata en el camino: porque ponen en efecto la abominación.
    6:10
    En la casa de Israel he visto suciedad: allí fornicó Ephraim, se contaminó Israel:
    6:11
    También Judá puso en ti una planta, habiendo yo vuelto la cautividad de mi pueblo.

    Hos 6:1 «Venid, volvamos a Yahveh, pues él ha desgarrado y él nos curará, él ha herido y él nos vendará.
    Hos 6:2 Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y en su presencia viviremos.
    Hos 6:3 Conozcamos, corramos al conocimiento de Yahveh: cierta como la aurora es su salida; vendrá a nosotros como la lluvia temprana, como la lluvia tardía que riega la tierra.»
    Hos 6:4 ¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!
    Hos 6:5 Por eso les he hecho trizas por los profetas, los he matado por las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz.
    Hos 6:6 Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.
    Hos 6:7 Pero ellos en Adam han violado la alianza, allí me han sido infieles.
    Hos 6:8 Galaad es ciudad de malhechores, llena de huellas de sangre.
    Hos 6:9 Como emboscada de bandidos es la pandilla de sacerdotes: asesinan por el camino de Siquem, y cometen infamia.
    Hos 6:10 Cosa horrible he visto en Betel: allí se prostituye Efraím y se contamina Israel.
    Hos 6:11 También para ti, Judá, hay preparada una cosecha, cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.

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    Capítulo 7

    7:1
    ESTANDO yo curando á Israel, descubrióse la iniquidad de Ephraim, y las maldades de Samaria; porque obraron engaño: y viene el ladrón, y el salteador despoja de fuera.
    7:2
    Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad: ahora los rodearán sus obras; delante de mí están.
    7:3
    Con su maldad alegran al rey, y á los príncipes con sus mentiras.
    7:4
    Todos ellos adúlteros; son como horno encendido por el hornero, el cual cesará de avivar después que esté hecha la masa, hasta que esté leuda.
    7:5
    El día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendió su mano con los escarnecedores.
    7:6
    Porque aplicaron su corazón, semejante á un horno, á sus artificios: toda la noche duerme su hornero; á la mañana está encendido como llama de fuego.
    7:7
    Todos ellos arden como un horno, y devoraron á sus jueces: cayeron todos sus reyes: no hay entre ellos quien á mí clame.
    7:8
    Ephraim se envolvió con los pueblos; Ephraim fué torta no vuelta.
    7:9
    Comieron extraños su sustancia, y él no lo supo; y aun vejez se ha esparcido por él, y él no lo entendió.
    7:10
    Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara: y no se tornaron á el Altísimo su Dios, ni lo buscaron con todo esto.
    7:11
    Y fué Ephraim como paloma incauta, sin entendimiento: llamarán á Egipto, acudirán al Asirio.
    7:12
    Cuando fueren, extenderé sobre ellos mi red, hacerlos he caer como aves del cielo; castigarélos conforme á lo que se ha oído en sus congregaciones.
    7:13
    ¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí: destrucción sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron contra mí mentiras.
    7:14
    Y no clamaron a mí con su corazón cuando aullaron sobre sus camas, para el trigo y el mosto se congregaron, rebeláronse contra mí.
    7:15
    Y yo los ceñi, esforcé sus brazos, y contra mí pensaron mal.
    7:16
    Tornáronse, mas no al Altísimo: fueron como arco engañoso: cayeron sus príncipes á cuchillo por la soberbia de su lengua: éste será su escarnio en la tierra de Egipto.

    Hos 7:1 Cuando yo quiero sanar a Israel, se descubre la culpa de Efraím y las maldades de Samaria; porque practican la mentira, y mientras el ladrón entra dentro se despliega la pandilla afuera.
    Hos 7:2 Y no se dicen en su corazón que yo me acuerdo de toda su maldad. Ahora les envuelven sus obras, ante mi rostro están.
    Hos 7:3 Con su maldad recrean al rey, con sus mentiras a los príncipes.
    Hos 7:4 Todos ellos, adúlteros, son como un horno ardiente, que el panadero deja de atizar desde que amasa la pasta hasta que fermenta.
    Hos 7:5 En el día de nuestro rey los príncipes enferman por el ardor del vino, ¡y aquél tiende la mano a chocarreros!
    Hos 7:6 Cuando acechan, su corazón es como un horno en sus intrigas: toda la noche duerme el panadero, y a la mañana él quema con fuego llameante.
    Hos 7:7 Todos están calientes como un horno, y devoran a sus propios jueces. Todos sus reyes han caído, y ninguno entre ellos clama a mí.
    Hos 7:8 Efraím se mezcla con los pueblos, Efraím es una torta a la que no se ha dado vuelta.
    Hos 7:9 Extranjeros devoran su fuerza, ¡y él no lo sabe! Ya las canas blanquean en él, ¡y él no lo sabe!
    Hos 7:10 El orgullo de Israel testifica contra él, pero no se vuelven a Yahveh su Dios, con todo esto, no le buscan.
    Hos 7:11 Efraím es cual ingenua paloma, sin cordura; llaman a Egipto, acuden a Asiria.
    Hos 7:12 Dondequiera que vayan, yo echaré mi red sobre ellos, como ave del cielo los haré caer y los visitaré por su maldad.
    Hos 7:13 ¡Ay de ellos, que de mí se han alejado! ¡Ruina sobre ellos por haberse rebelado contra mí! Yo los rescataría, pero ellos dicen contra mí mentiras.
    Hos 7:14 Y no claman a mí de corazón cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se hacen incisiones se rebelan contra mí.
    Hos 7:15 Yo fortalecí su brazo, ¡y ellos contra mí maquinan el mal!
    Hos 7:16 Se vuelven a lo que no es nada, son como un arco engañoso. Caerán a espada sus príncipes, por la iracundia de su lengua: ¡tal será su escarnio en el país de Egipto!

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    Capítulo 8

    8:1
    PON á tu boca trompeta. Vendrá como águila contra la casa de el Altísimo, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley.
    8:2
    A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido.
    8:3
    Israel desamparó el bien: enemigo lo perseguirá.
    8:4
    Ellos hicieron reyes, mas no por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe: de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser talados.
    8:5
    Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia.
    8:6
    Porque de Israel es, y artífice lo hizo; que no es Dios: por lo que en pedazos será deshecho el becerro de Samaria.
    8:7
    Porque sembraron viento, y torbellino segarán: no tendrán mies, ni el fruto hará harina; si la hiciere, extraños la tragarán.
    8:8
    Será tragado Israel: presto serán entre las gentes como vaso en que no hay contentamiento.
    8:9
    Porque ellos subieron á Assur, asno montés para sí solo: Ephraim con salario alquiló amantes.
    8:10
    Aunque alquilen á las gentes, ahora las juntaré; y serán un poco afligidos por la carga del rey y de los príncipes.
    8:11
    Porque multiplicó Ephraim altares para pecar, tuvo altares para pecar.
    8:12
    Escribíle las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosas ajenas.
    8:13
    En los sacrificios de mis dones sacrificaron carne, y comieron: no los quiso el Altísimo: ahora se acordará de su iniquidad, y visitará su pecado; ellos se tornarán á Egipto.
    8:14
    Olvidó pues Israel á su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fuertes: mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual devorará sus palacios.

    Hos 8:1 ¡Emboca la trompeta! Como un águila cae el mal sobre la casa de Yahveh; porque han quebrantado mi alianza y han sido rebeldes a mi Ley.
    Hos 8:2 Ellos me gritan: «¡Dios mío, los de Israel te conocemos!»
    Hos 8:3 Pero Israel ha rechazado el bien: ¡el enemigo le perseguirá!
    Hos 8:4 Han puesto reyes sin contar conmigo, han puesto príncipes sin saberlo yo. Con su plata y su oro se han hecho ídolos, ¡para ser encarcelados!
    Hos 8:5 ¡Tu becerro repele, Samaria! Mi cólera se ha inflamado contra ellos: ¿hasta cuándo no podrán purificarse?
    Hos 8:6 Porque viene de Israel, un artesano ha hecho eso, y eso no es Dios. Sí, quedará hecho trizas el becerro de Samaria.
    Hos 8:7 Pues que viento siembran, segarán tempestad: tallo que no tendrá espiga, que no dará harina; y si la da, extranjeros la tragarán.
    Hos 8:8 ¡Tragado ha sido Israel! Están ahora entre las naciones como un objeto que nadie quiere.
    Hos 8:9 Porque han subido a Asiria, ese onagro solitario; Efraím se ha comprado amores;
    Hos 8:10 aunque los compre entre las naciones, yo los voy a reunir ahora y pronto sufrirán bajo la carga del rey de príncipes.
    Hos 8:11 Efraím ha multiplicado los altares para pecar, sólo para pecar le han servido los altares.
    Hos 8:12 Aunque yo escriba para él las excelencias de mi ley, por cosa extraña se las considera.
    Hos 8:13 ¡Ya pueden ofrecer sacrificios en mi honor, y comerse la carne! Yahveh no los acepta; ahora recordará sus culpas y visitará sus pecados: ellos volverán a Egipto.
    Hos 8:14 Olvida Israel a su Hacedor, edifica palacios; Judá multiplica las ciudades fuertes. Pero yo prenderé fuego a sus ciudades, que devorará sus alcázares.

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    Capítulo 9

    9:1
    No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios: amaste salario por todas las eras de trigo.
    9:2
    La era y el lagar no los mantedrán; les fallará el mosto.
    9:3
    No quedarán en la tierra de el Altísimo, sino que volverá Ephraim á Egipto, y á Asiria, donde comerán vianda inmunda.
    9:4
    No derramarán vino á el Altísimo, ni él tomará contento en sus sacrificios; como pan de enlutados le serán á ellos: todos los que comieren de él, serán inmundos. Será pues el pan de ellos para si mismos; no entrará en la casa de el Altísimo.
    9:5
    ¿Qué haréis el día de la solemnidad, y el día de la fiesta de el Altísimo?
    9:6
    Porque, he aquí se fueron ellos á causa de la destrucción: Egipto los recogerá, Memphis los enterrará: espino poseerá por heredad lo deseable de su plata, ortiga crecerá en sus moradas.
    9:7
    Vinieron los días de la visitación, vinieron los días de la paga; conocerálo Israel: necio el profeta. insensato el varón de espíritu, á causa de la multitud de tu maldad, y grande odio.
    9:8
    Atalaya es Ephraim para con mi Dios: el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios.
    9:9
    Llegaron al profundo, corrompiéronse, como en los días de Gabaa: ahora se acordará de su iniquidad; visitará su pecado.
    9:10
    Como uvas en el desierto hallé á Israel: como la fruta temprana de la higuera en su principio vi á vuestros padres. Ellos entraron á Baal-peor, y se apartaron para vergüenza, é hiciéronse abominables como aquello que amaron.
    9:11
    Ephraim, cual ave volará su gloria desde el nacimiento, aun desde el vientre y desde la concepción.
    9:12
    Y si llegaren á grandes sus hijos, quitarélos de entre los hombre, porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me apartare!
    9:13
    Ephraim, según veo, es semejante á Tiro, asentada en lugar delicioso: mas Ephraim sacará sus hijos al matador.
    9:14
    Dales, oh el Altísimo, lo que les has de dar: dales matriz expeliente, y enjutos pechos.
    9:15
    Toda la maldad de ellos fué en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión: por la malicia de sus obras echarélos de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales.
    9:16
    Ephraim fué herido, secóse su cepa, no hará más fruto: aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre.
    9:17
    Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las gentes.

    Hos 9:1 No te regocijes, Israel, no jubiles como los pueblos, pues te has prostituido, lejos de tu Dios, y amas ese salario sobre todas las eras de grano.
    Hos 9:2 Ni la era ni el lagar los alimentarán, y el mosto los dejará corridos.
    Hos 9:3 No habitarán ya en la tierra de Yahveh: Efraím volverá a Egipto, y en Asiria comerán viandas impuras.
    Hos 9:4 No harán a Yahveh libaciones de vino, ni sus sacrificios le serán gratos: cual pan de duelo será para ellos, cuantos lo coman se harán impuros; pues su pan será para ellos solos, no entrará en la Casa de Yahveh.
    Hos 9:5 ¿Qué haréis el día de solemnidad, el día de la fiesta de Yahveh?
    Hos 9:6 Vedlos que han escapado de la devastación: Egipto los recogerá, Menfis los sepultará; sus tesoros de plata, la ortiga los heredará, la zarza llenará sus tiendas.
    Hos 9:7 Han llegado los días de la visita, han llegado los días de la retribución. ¡Lo sabrá Israel! - «¡El profeta es un necio, un loco el hombre del espíritu!» - Por la grandeza de tu culpa, grande será la hostilidad.
    Hos 9:8 Vigila a Efraím, con mi Dios, el profeta: lazos se le tienden en todos sus caminos, hostilidad en la Casa de su Dios.
    Hos 9:9 Han llegado al fondo de la corrupción, como en los días de Guibeá; él recordará sus culpas y visitará sus pecados.
    Hos 9:10 Como uvas en desierto encontré yo a Israel, como breva de higuera en sus primicias vi a vuestros padres. Pero al llegar ellos a Baal Peor se consagraron a la Infamia, y se hicieron abominables como el objeto de su amor.
    Hos 9:11 A Efraím, como un pájaro, se le vuela su gloria, desde el nacimiento, desde el seno, desde la concepción.
    Hos 9:12 Y aunque críen a sus hijos, yo les privaré de ellos antes que se hagan hombres: y ¡ay de ellos también cuando yo los abandone!
    Hos 9:13 Efraím, tal lo he visto, era como Tiro plantada en la pradera, pero Efraím tendrá que sacar sus hijos al verdugo.
    Hos 9:14 Dales, Yahveh..., ¿qué les darás? ¡Dales seno que aborte y pechos secos!
    Hos 9:15 Toda su maldad apareció en Guilgal, sí, allí les cobré odio. Por la maldad de sus acciones, de mi Casa los expulsaré; ya no he de amarlos más: rebeldes son todos sus príncipes.
    Hos 9:16 Efraím ha sido herido, su raíz está seca, ya no darán fruto. Aunque den a luz, yo haré morir el tesoro de su seno.
    Hos 9:17 Mi Dios los rechazará porque no le han escuchado, y andarán errantes entre las naciones.

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    Capítulo 10

    10:1
    ES Israel una frondosa viña, haciendo fruto para sí: conforme á la multiplicación de su fruto multiplicó altares, conforme á la bondad de su tierra aumentaron sus estatuas.
    10:2
    Dividióse su corazón. Ahora serán hallados culpables: él quebrantará sus altares, asolará sus estatuas.
    10:3
    Porque dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos á el Altísimo: ¿y qué haría el rey por nosotros?
    10:4
    Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo.
    10:5
    Por las becerras de Beth-aven serán atemorizados los moradores de Samaria: porque su pueblo lamentará á causa del becerro, y sus sacerdotes que en él se regocijaban por su gloria, la cual será disipada.
    10:6
    Y aun será él llevado á Asiria en presente al rey Jareb: Ephraim será avergonzado, é Israel será confuso de su consejo.
    10:7
    De Samaria fué cortado su rey como la espuma sobre la superficie de las aguas.
    10:8
    Y los altares de Avén serán destruídos, el pecado de Israel; crecerá sobre sus altares espino y cardo. Y dirán á los montes: Cubridnos; y á los collados: Caed sobre nosotros.
    10:9
    Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel: allí estuvieron: no los tomó la batalla en Gabaa contra los inicuos.
    10:10
    Y los castigaré como deseo: y pueblos se juntarán sobre ellos cuando serán atados en sus dos surcos.
    10:11
    Ephraim es becerra domada, amadora del trillar; mas yo pasaré sobre su lozana cerviz: yo haré llevar yugo á Ephraim; arará Judá, quebrará sus terrones Jacob.
    10:12
    Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar á el Altísimo, hasta que venga y os enseñe justicia.
    10:13
    Habéis arado impiedad, segasteis iniquidad: comeréis fruto de mentira: porque confiaste en tu camino, en la multitud de tus fuertes.
    10:14
    Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruídas, como destruyó Salmán á Beth-arbel el día de la batalla: la madre fué arrojada sobre los hijos.
    10:15
    Así hará á vosotros Beth-el por la maldad de vuestra maldad: en la mañana será del todo cortado el rey de Israel.

    Hos 10:1 Vid frondosa era Israel produciendo fruto a su aire: cuanto más aumentaba su fruto, más aumentaba los altares; cuanto mejor era su tierra, mejores hacía las estelas.
    Hos 10:2 Su corazón es doble, mas ahora van a expiar; él romperá sus altares, demolerá sus estelas.
    Hos 10:3 Entonces dirán: «No tenemos rey, porque no hemos temido a Yahveh, y el rey, ¿qué haría por nosotros?
    Hos 10:4 Pronuncian palabras, juramentos vanos, conclusión de alianzas, y el juicio florece como hierba venenosa en los surcos del campo.
    Hos 10:5 Por el becerro de Bet Aven tiemblan los habitantes de Samaria; sí, por él hace duelo su pueblo, por él sus sacerdotes: ¡que exulten por su gloria, porque ha emigrado lejos de él!
    Hos 10:6 El también será llevado a Asiria, como ofrenda para el gran rey. Efraím recogerá vergüenza, e Israel quedará corrida de su plan.
    Hos 10:7 ¡Se ha acabado Samaria! Su rey es como espuma sobre la haz del agua.
    Hos 10:8 Serán destruidos los altos de Aven, el pecado de Israel. Espinas y zarzas treparán por sus altares. Dirán entonces a los montes: «¡Cubridnos!» y a las colinas: «¡Caed sobre nosotros!»
    Hos 10:9 Desde los días de Guibeá, has pecado, Israel, ¡allí se han plantado! ¿No los alcanzará en Guibeá la guerra, a los hijos de la injusticia?
    Hos 10:10 Voy a venir a visitarlos, y se aliarán pueblos contra ellos, cuando sean visitados por su doble culpa.
    Hos 10:11 Efraím era una novilla domesticada, que gustaba de la trilla; yo pasé el yugo sobre su hermoso cuello; uncí el carro a Efraím, Judá araba, Jacob rastrillaba.
    Hos 10:12 Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad lo que es barbecho; ya es tiempo de buscar a Yahveh, hasta que venga a lloveros justicia.
    Hos 10:13 Habéis arado maldad, injusticia habéis segado, habéis comido fruto de mentira. Por haber confiado en tus carros, en la multitud de tus valientes,
    Hos 10:14 tumulto de guerra se alzará en tu pueblo, y todas tus fortalezas serán devastadas, como Salmán devastó a Bet Arbel el día de la batalla, cuando la madre fue estrellada sobre sus hijos.
    Hos 10:15 Eso ha hecho con vosotros Betel por vuestra redoblada maldad. ¡A la aurora desaparecerá el rey de Israel!

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    Capítulo 11

    11:1
    CUANDO Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé á mi hijo.
    11:2
    Como los llamaban, así ellos se iban de su presencia; á los Baales sacrificaban, y á las esculturas ofrecían sahumerios.
    11:3
    Yo con todo eso guiaba en pies al mismo Ephraim, tomándolos de sus brazos; y no conocieron que yo los cuidaba.
    11:4
    Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor: y fuí para ellos como los que alzan el yugo de sobre sus mejillas, y llegué hacia él la comida.
    11:5
    No tornará á tierra de Egipto, antes el mismo Assur será su rey, porque no se quisieron convertir.
    11:6
    Y caerá espada sobre sus ciudades, y consumirá sus aldeas; consumirálas á causa de sus consejos.
    11:7
    Entre tanto, está mi pueblo adherido á la rebelión contra mí: aunque lo llaman al Altísimo, ninguno absolutamente quiere ensalzar le.
    11:8
    ¿Cómo tengo de dejarte, oh Ehpraim? ¿he de entregarte yo, Israel? ¿cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á Zeboim? Mi corazón se revuelve dentro de mí, inflámanse todas mis conmiseraciones.
    11:9
    No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir á Ephraim: porque Dios soy, y no hombre; el Santo en medio de ti: y no entraré en la ciudad.
    11:10
    En pos de el Altísimo caminarán: él bramará como león: cual león rugirá él de cierto, y los hijos se moverán azorados del occidente.
    11:11
    Como ave se moverán velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y pondrélos en sus casas, dice el Altísimo.
    11:12
    (12-1) CERCÓME Ephraim con mentira, y la casa de Israel con engaño: mas Judá aún domina con Dios, y es fiel con los santos.

    Hos 11:1 Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
    Hos 11:2 Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían incienso.
    Hos 11:3 Yo enseñé a Efraím a caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos.
    Hos 11:4 Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
    Hos 11:5 Volverá al país de Egipto, y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse.
    Hos 11:6 Hará estragos la espada en sus ciudades, aniquilará sus cerrojos y devorará, por sus perversos planes.
    Hos 11:7 Mi pueblo tiene querencia a su infidelidad; cuando a lo alto se les llama, ni uno hay que se levante.
    Hos 11:8 ¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas.
    Hos 11:9 No daré curso al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím, porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira.
    Hos 11:10 En pos de Yahveh marcharán, él rugirá como un león; y cuando ruja él, los hijos vendrán azorados de occidente,
    Hos 11:11 azorados vendrán de Egipto, como un pájaro, como paloma desde el país de Asiria; y yo les asentaré en sus casas - oráculo de Yahveh -.

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    Capítulo 12

    12:1
    (12-2) Ephraim se apacienta del viento, y sigue al solano: mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron alianza con los Asirios, y aceite se lleva á Egipto.
    12:2
    (12-3) Pleito tiene el Altísimo con Judá para visitar á Jacob conforme á sus caminos: pagarále conforme á sus obras.
    12:3
    (12-4) En el vientre tomó por el calcañar á su hermano, y con su fortaleza venció al ángel.
    12:4
    (12-5) Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y rogóle: en Beth-el le halló, y allí habló con nosotros.
    12:5
    (12-6) Mas el Altísimo es Dios de los ejércitos: el Altísimo es su memorial.
    12:6
    (12-7) Tú pues, conviértete á tu Dios: guarda misericordia y juicio, y en tu Dios espera siempre.
    12:7
    (12-8) Es mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión.
    12:8
    (12-9) Y dijo Ephraim: Ciertamente yo he enriquecido, hallado he riquezas para mí: nadie hallará en mí iniquidad, ni pecado en todos mis trabajos.
    12:9
    (12-10) Empero yo soy el Altísimo tu Dios desde la tierra de Egipto: aun te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta.
    12:10
    (12-11) Y hablado he á los profetas, y yo aumenté la profecía, y por mano de los profetas puse semejanzas.
    12:11
    (12-12) ¿Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido; en Gilgal sacrificaron bueyes: y aún son sus altares como montones en los surcos del campo.
    12:12
    (12-13) Mas Jacob huyó á tierra de Aram, y sirvió Israel por mujer, y por mujer fué pastor.
    12:13
    (12-14) Y por profeta hizo subir el Altísimo á Israel de Egipto, y por profeta fué guardado.
    12:14
    (12-15) Enojado ha Ephraim á Dios con amarguras; por tanto, sus sangres se derramarán sobre él, y su Señor le pagará su oprobio.

    Hos 12:1 Efraím me ha rodeado de mentira, de engaño la casa de Israel. (Pero Judá todavía está con Dios, y sigue fiel al Santo.)
    Hos 12:2 Efraím se apacienta de viento, anda tras el solano todo el día; mentira y pillaje multiplica, hacen alianza con Asiria y llevan aceite a Egipto.
    Hos 12:3 Yahveh tiene pleito con Judá, va a visitar a Jacob, según su conducta, según sus obras le devolverá.
    Hos 12:4 En el seno materno suplantó a su hermano, y de mayor luchó con Dios.
    Hos 12:5 Luchó con el ángel y le pudo, lloró y le imploró gracia. En Betel le encontró y allí habló con nosotros.
    Hos 12:6 Sí, Yahveh Dios Sebaot, Yahveh es su renombre.
    Hos 12:7 Y tú volverás, gracias a tu Dios: observa amor y derecho, y espera en tu Dios siempre.
    Hos 12:8 Canaán tiene en su mano balanzas tramposas, es amigo de explotar.
    Hos 12:9 Y Efraím dice: «Sí, me he enriquecido, me ha fraguado una fortuna.» ¡Ninguna de sus ganancias se hallará, por el pecado de que se ha hecho culpable!
    Hos 12:10 Yo soy Yahveh, tu Dios, desde el país de Egipto: aún te haré morar en tiendas como en los días del Encuentro;
    Hos 12:11 hablaré a los profetas, multiplicaré las visiones, y por medio de los profetas hablaré en parábolas.
    Hos 12:12 Si Galaad es iniquidad, ellos no son más que mentira. En Guilgal sacrifican toros; por eso sus altares serán como escombros sobre los surcos de los campos.
    Hos 12:13 Huyó Jacob a la campiña de Aram, sirvió Israel por una mujer, por una mujer guardó rebaños.
    Hos 12:14 Por un profeta subió Yahveh a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.
    Hos 12:15 Efraím le ha irritado amargamente: él dejará su sangre sobre él, su Señor le pagará su agravio.

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    Capítulo 13

    13:1
    CUANDO Ephraim hablaba, hubo temor; fué ensalzado en Israel; mas pecó en Baal, y murió.
    13:2
    Y ahora añadieron á su pecado, y de su plata se han hecho según su entendimiento, estatuas de fundición, ídolos, toda obra de artífices; acerca de los cuales dicen á los hombres que sacrifican, que besen los becerros.
    13:3
    Por tanto serán como la niebla de la mañana, y como el rocío de la madrugada que se pasa; como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que de la chimenea sale.
    13:4
    Mas yo soy el Altísimo tu Dios desde la tierra de Egipto: no conocerás pues Dios fuera de mí, ni otro Salvador sino á mí.
    13:5
    Yo te conocí en el desierto, en tierra seca.
    13:6
    En sus pastos se hartaron, hartáronse, y ensoberbecióse su corazón: por esta causa se olvidaron de mí.
    13:7
    Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los espiaré.
    13:8
    Como oso que ha perdido los hijos los encontraré, y romperé las telas de su corazón, y allí los devoraré como león: bestia del campo los despedazará.
    13:9
    Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.
    13:10
    ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades? ¿y tus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y príncipes?
    13:11
    Díte rey en mi furor, y quitélo en mi ira.
    13:12
    Atada está la maldad de Ephraim; su pecado está guardado.
    13:13
    Dolores de mujer de parto le vendrán: es un hijo ignorante, que de otra manera no estuviera tanto tiempo en el rompimiento de los hijos.
    13:14
    De la mano del sepulcro los redimiré, librarélos de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh sepulcro; arrepentimiento será escondido de mis ojos.
    13:15
    Aunque él fructificará entre los hermanos, vendrá el solano, viento de el Altísimo, subiendo de la parte del desierto, y secarse ha su vena, y secaráse su manadero: él saqueará el tesoro de todas las preciosas alhajas.
    13:16
    Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios: caerán á cuchillo: sus niños serán estrellados, y su preñadas serán abiertas.

    Hos 13:1 Cuando hablaba Efraím, cundía el terror, se había impuesto en Israel, pero se hizo culpable con Baal y murió.
    Hos 13:2 Y todavía continúan pecando: se han hecho imágenes fundidas, con su plata, ídolos de su invención: ¡obra de artesanos todo ello! ¡Con ellos hablan los que sacrifican hombres que envían besos a becerros!
    Hos 13:3 Por eso serán como nube mañanera, como rocío matinal que pasa, como paja aventada de la era, como humo por la ventana.
    Hos 13:4 Pero yo soy Yahveh, tu Dios, desde el país de Egipto. No conoces otro Dios fuera de mí, ni hay más salvador que yo.
    Hos 13:5 Yo te conocí en el desierto, en la tierra ardorosa.
    Hos 13:6 Cuando estaban en su pasto se saciaron, se saciaron y se engrió su corazón, por eso se olvidaron de mí.
    Hos 13:7 Pues yo seré para ellos cual león, como leopardo en el camino acecharé.
    Hos 13:8 Caeré sobre ellos como osa privada de sus cachorros, desgarraré las telas de su corazón, los devoraré allí mismo cual leona, la bestia del campo los despedazará.
    Hos 13:9 Tu destrucción ha sido, Israel, porque sólo en mí estaba tu socorro.
    Hos 13:10 ¿Dónde está, pues, tu rey, para que te salve, y en todas tus ciudades tus jueces? aquellos de quienes tú decías: «Dame rey y príncipes.»
    Hos 13:11 Rey en mi cólera te doy, y te lo quito en mi furor.
    Hos 13:12 Encerrada está la culpa de Efraím, bien guardado su pecado.
    Hos 13:13 Dolores de parturienta le asaltan, pero él es un hijo necio que no se presenta a tiempo por donde rompen los hijos.
    Hos 13:14 ¿De la garra del seol los libraré, de la muerte los rescataré? ¿Dónde están, muerte, tus pestes, dónde tu contagio, seol? La compasión está oculta a mis ojos.
    Hos 13:15 Aunque Efraím dé fruto entre sus hermanos, el solano llegará, el viento de Yahveh subirá del desierto, para que se seque su manantial, y se agote su fuente; él arrebatará el tesoro de todos los objetos preciosos.

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    Capítulo 14

    14:1
    CONVIÉRTETE, oh Israel, á el Altísimo tu Dios: porque por tu pecado has caído.
    14:2
    Tomad con vosotros palabras, y convertíos á el Altísimo, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios.
    14:3
    No nos librará Assur; no subiremos sobre caballos, ni nunca más diremos á la obra de nuestras manos: Dioses nuestros: porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.
    14:4
    Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos.
    14:5
    Yo seré á Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.
    14:6
    Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano.
    14:7
    Volverán, y se sentarán bajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano.
    14:8
    Ephraim dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré á él como la haya verde: de mí será hallado tu fruto.
    14:9
    ¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que los sepa? Porque los caminos del el Altísimo son derechos, y los justos andarán por ellos: mas los rebeldes en ellos caerán.

  • Hos 14:1 Rea de castigo es Samaria, porque se rebeló contra su Dios. A espada caerán, serán sus niños estrellados, y reventadas sus mujeres encinta.
    Hos 14:2 Vuelve, Israel, a Yahveh tu Dios, pues has tropezado por tus culpas.
    Hos 14:3 Tomad con vosotros palabras, y volved a Yahveh. Decidle: «Quita toda culpa; toma lo que es bueno; y en vez de novillos te ofreceremos nuestros labios.
    Hos 14:4 Asiria no nos salvará, no montaremos ya a caballo, y no diremos más "Dios nuestro" a la obra de nuestros manos, oh tú, en quien halla compasión el huérfano.»
    Hos 14:5 - Yo sanaré su infidelidad, los amaré graciosamente; pues mi cólera se ha apartado de él,
    Hos 14:6 seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano.
    Hos 14:7 Sus ramas se desplegarán, como el del olivo será su esplendor, y su fragancia como la del Líbano.
    Hos 14:8 Volverán a sentarse a mi sombra; harán crecer el trigo, florecerán como la vid, su renombre será como el del vino del Líbano.
    Hos 14:9 Efraím... ¿qué tiene aún con los ídolos? Yo le atiendo y le miro. Yo soy como un ciprés siempre verde, y gracias a mí se te halla fruto.
    Hos 14:10 ¿Quién es sabio para entender estas cosas, inteligente para conocerlas?: Que rectos son los caminos de Yahveh, por ellos caminan los justos, mas los rebeldes en ellos tropiezan.

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