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El Libro de Job

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Versión Reyna Valera 1909
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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada capítulo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén




Capítulo 1
1:1
HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.
1:2
Y naciéronle siete hijos y tres hijas.
1:3
Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.
1:4
E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban á llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5
Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
1:6
Y un día vinieron los hijos de Dios á presentarse delante de el Altísimo, entre los cuales vino también Satán.
1:7
Y dijo el Altísimo á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán á el Altísimo, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
1:8
Y el Altísimo dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?
1:9
Y respondiendo Satán á el Altísimo, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?
1:10
¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.
1:11
Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.
1:12
Y dijo el Altísimo á Satán: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre él. Y salióse Satán de delante de el Altísimo.
1:13
Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
1:14
Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
1:15
Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas.
1:16
Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:17
Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:18
Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
1:19
Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:20
Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;
1:21
Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. el Altísimo dió, y el Altísimo quitó: sea el nombre de el Altísimo bendito.
1:22
En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.


Job 1:1 Había una vez en el país de Us un hombre llamado Job: hombre cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal.
Job 1:2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas.
Job 1:3 Tenía también 7.000 ovejas, 3.000 camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una servidumbre muy numerosa. Este hombre era, pues, el más grande de todos los hijos de Oriente.
Job 1:4 Solían sus hijos celebrar banquetes en casa de cada uno de ellos, por turno, e invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.
Job 1:5 Al terminar los días de estos convites, Job les mandaba a llamar para purificarlos; luego se levantaba de madrugada y ofrecía holocaustos por cada uno de ellos. Porque se decía: «Acaso mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en su corazón.» Así hacía Job siempre.
Job 1:6 El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.
Job 1:7 Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»
Job 1:8 Y Yahveh dijo al Satán: «¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal!»
Job 1:9 Respondió el Satán a Yahveh: «Es que Job teme a Dios de balde?
Job 1:10 ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país.
Job 1:11 Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara!»
Job 1:12 Dijo Yahveh al Satán: «Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo de no poner tu mano en él.» Y el Satán salió de la presencia de Yahveh.
Job 1:13 El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del hermano mayor,
Job 1:14 vino un mensajero donde Job y le dijo: «Tus bueyes estaban arando y las asnas pastando cerca de ellos;
Job 1:15 de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
Job 1:16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Cayó del cielo el fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta consumirlos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
Job 1:17 Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: «Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
Job 1:18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor.
Job 1:19 De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que perecieron. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
Job 1:20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y postrado en tierra,
Job 1:21 dijo: «Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré. Yahveh dio, Yahveh quitó: ¡Sea bendito el nombre de Yahveh!»
Job 1:22 En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra Dios.

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Capítulo 2

2:1
Y OTRO día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de el Altísimo, y Satán vino también entre ellos pareciendo delante de el Altísimo.
2:2
Y dijo el Altísimo á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á el Altísimo, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
2:3
Y el Altísimo dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?
2:4
Y respondiendo Satán dijo á el Altísimo: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
2:5
Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.
2:6
Y el Altísimo dijo á Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
2:7
Y salió Satán de delante de el Altísimo, é hirió á Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza.
2:8
Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.
2:9
Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete.
2:10
Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11
Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos á condolecerse de él, y á consolarle.
2:12
Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13
Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.


Job 2:1 El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.
Job 2:2 Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»
Job 2:3 Y Yahveh dijo al Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has incitado contra él para perderle.»
Job 2:4 Respondió el Satán a Yahveh: «¡Piel por piel! ¡Todo lo que el hombre posee lo da por su vida!
Job 2:5 Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; ¡verás si no te maldice a la cara!»
Job 2:6 Y Yahveh dijo al Satán: «Ahí le tienes en tus manos; pero respeta su vida.»
Job 2:7 El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
Job 2:8 Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.
Job 2:9 Entonces su mujer le dijo: «¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a Dios y muérete!»
Job 2:10 Pero él le dijo: «Hablas como una estúpida cualquiera. Si aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?» En todo esto no pecó Job con sus labios.
Job 2:11 Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle.
Job 2:12 Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza.
Job 2:13 Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

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Capítulo 3

3:1
DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
3:2
Y exclamó Job, y dijo:
3:3
Perezca el día en que yo nací, Y la noche que se dijo: Varón es concebido.
3:4
Sea aquel día sombrío, Y Dios no cuide de él desde arriba, Ni claridad sobre él resplandezca.
3:5
Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; Repose sobre él nublado, Que lo haga horrible como caliginoso día.
3:6
Ocupe la oscuridad aquella noche; No sea contada entre los días del año, Ni venga en él número de los meses.
3:7
¡Oh si fuere aquella noche solitaria, Que no viniera canción alguna en ella!
3:8
Maldíganla los que maldicen al día, Los que se aprestan para levantar su llanto.
3:9
Oscurézcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los párpados de la mañana:
3:10
Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondió de mis ojos la miseria.
3:11
¿Por qué no morí yo desde la matriz, O fuí traspasado en saliendo del vientre?
3:12
¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿Y para qué las tetas que mamase?
3:13
Pues que ahora yaciera yo, y reposara; Durmiera, y entonces tuviera reposo,
3:14
Con los reyes y con los consejeros de la tierra, Que edifican para sí los desiertos;
3:15
O con los príncipes que poseían el oro, Que henchían sus casas de plata.
3:16
O ¿por qué no fuí escondido como aborto, Como los pequeñitos que nunca vieron luz?
3:17
Allí los impíos dejan el perturbar, Y allí descansan los de cansadas fuerzas.
3:18
Allí asimismo reposan los cautivos; No oyen la voz del exactor.
3:19
Allí están el chico y el grande; Y el siervo libre de su señor.
3:20
¿Por qué se da luz al trabajado, Y vida á los de ánimo en amargura,
3:21
Que esperan la muerte, y ella no llega, Aunque la buscan más que tesoros;
3:22
Que se alegran sobremanera, Y se gozan, cuando hallan el sepulcro?
3:23
¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, Y al cual Dios ha encerrado?
3:24
Pues antes que mi pan viene mi suspiro; Y mis gemidos corren como aguas.
3:25
Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y hame acontecido lo que temía.
3:26
No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; Vínome no obstante turbación.

Job 3:1 Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día.
Job 3:2 Tomó Job la palabra y dijo:
Job 3:3 ¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: «Un varón ha sido concebido!»
Job 3:4 El día aquel hágase tinieblas, no lo requiera Dios desde lo alto, ni brille sobre él la luz.
Job 3:5 Lo reclamen tinieblas y sombras, un nublado se cierna sobre él, lo estremezca un eclipse.
Job 3:6 Sí, la oscuridad de él se apodere, no se añada a los días del año, ni entre en la cuenta de los meses.
Job 3:7 Y aquella noche hágase inerte, impenetrable a los clamores de alegría.
Job 3:8 Maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a Leviatán.
Job 3:9 Sean tinieblas las estrellas de su aurora, la luz espere en vano, y no vea los párpados del alba.
Job 3:10 Porque no me cerró las puertas del vientre donde estaba, ni ocultó a mis ojos el dolor.
Job 3:11 ¿Por qué no morí cuando salí del seno, o no expiré al salir del vientre?
Job 3:12 ¿Por qué me acogieron dos rodillas? ¿por qué hubo dos pechos para que mamara?
Job 3:13 Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz,
Job 3:14 con los reyes y los notables de la tierra, que se construyen soledades;
Job 3:15 o con los príncipes que poseen oro y llenan de plata sus moradas.
Job 3:16 O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no vieron la luz.
Job 3:17 Allí acaba la agitación de los malvados, allí descansan los exhaustos.
Job 3:18 También están tranquilos los cautivos, sin oír más la voz del capataz.
Job 3:19 Chicos y grandes son allí lo mismo, y el esclavo se ve libre de su dueño.
Job 3:20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tienen amargada el alma,
Job 3:21 a los que ansían la muerte que no llega y excavan en su búsqueda más que por un tesoro,
Job 3:22 a los que se alegran ante el túmulo y exultan cuando alcanzan la tumba,
Job 3:23 a un hombre que ve cerrado su camino, y a quien Dios tiene cercado?
Job 3:24 Como alimento viene mi suspiro, como el agua se derraman mis lamentos.
Job 3:25 Porque si de algo tengo miedo, me acaece, y me sucede lo que temo.
Job 3:26 No hay para mí tranquilidad ni calma, no hay reposo: turbación es lo que llega.

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Capítulo 4

4:1
Y RESPONDIÓ Eliphaz el Temanita, y dijo:
4:2
Si probáremos á hablarte, serte ha molesto; Mas ¿quién podrá detener las palabras?
4:3
He aquí, tú enseñabas á muchos, Y las manos flacas corroborabas;
4:4
Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían.
4:5
Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
4:6
¿Es este tu temor, tu confianza, Tu esperanza, y la perfección de tus caminos?
4:7
Recapacita ahora, ¿quién que fuera inocente se perdiera? Y ¿en dónde los rectos fueron cortados?
4:8
Como yo he visto, los que aran iniquidad Y siembran injuria, la siegan.
4:9
Perecen por el aliento de Dios, Y por el espíritu de su furor son consumidos.
4:10
El bramido del león, y la voz del león, Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
4:11
El león viejo perece por falta de presa, Y los hijos del león son esparcidos.
4:12
El negocio también me era á mí oculto; Mas mi oído ha percibido algo de ello.
4:13
En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres,
4:14
Sobrevínome un espanto y un temblor, Que estremeció todos mis huesos:
4:15
Y un espíritu pasó por delante de mí, Que hizo se erizara el pelo de mi carne.
4:16
Paróse un fantasma delante de mis ojos, Cuyo rostro yo no conocí, Y quedo, oí que decía:
4:17
¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿Si será el varón más limpio que el que lo hizo?
4:18
He aquí que en sus siervos no confía, Y notó necedad en sus ángeles
4:19
¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, Cuyo fundamento está en el polvo, Y que serán quebrantados de la polilla!
4:20
De la mañana á la tarde son quebrantados, Y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.
4:21
¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabiduría.

Job 4:1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
Job 4:2 Si se intentara hablarte, ¿lo soportarías? Pero ¿quién puede contener sus palabras?
Job 4:3 Mira, tú dabas lección a mucha gente, infundías vigor a las manos caídas;
Job 4:4 tus razones sostenían al que vacilaba, robustecías las rodillas endebles.
Job 4:5 Y ahora que otro tanto te toca, te deprimes, te alcanza el golpe a ti, y todo te turbas.
Job 4:6 ¿No es tu confianza la piedad, y tu esperanza tu conducta intachable?
Job 4:7 ¡Recuerda! ¿Qué inocente jamás ha perecido? ¿dónde han sido los justos extirpados?
Job 4:8 Así lo he visto: los que labran maldad y siembran vejación, eso cosechan.
Job 4:9 Bajo el aliento de Dios perecen éstos, desaparecen al soplo de su ira.
Job 4:10 Ruge el león, brama la leona, mas los dientes de los leoncillos quedan rotos.
Job 4:11 Perece el león falto de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.
Job 4:12 A mí se me ha dicho furtivamente una palabra, mi oído ha percibido su susurro.
Job 4:13 En las pesadillas por las visiones de la noche, cuando a los hombres el letargo invade,
Job 4:14 un temblor me entró, un escalofrío, que estremeció todos mis huesos...
Job 4:15 Se escurre un soplo por mi rostro, eriza los pelos de mi carne.
Job 4:16 Alguien surge... no puedo reconocer su cara; una imagen delante de mis ojos. Silencio..., después oigo una voz:
Job 4:17 «¿Es justo ante Dios algún mortal? ¿ante su Hacedor es puro un hombre?
Job 4:18 Si no se fía de sus mismos servidores, y aun a sus ángeles achaca desvarío,
Job 4:19 ¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla, ellas mismas hincadas en el polvo! Se les aplasta como a una polilla;
Job 4:20 de la noche a la mañana quedan pulverizados. Para siempre perecen sin advertirlo nadie;
Job 4:21 se les arranca la cuerda de su tienda, y mueren privados de sabiduría.»

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Capítulo 5

5:1
AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿Y á cuál de los santos te volverás?
5:2
Es cierto que al necio la ira lo mata, Y al codicioso consume la envidia.
5:3
Yo he visto al necio que echaba raíces, Y en la misma hora maldije su habitación.
5:4
Sus hijos estarán lejos de la salud, Y en la puerta serán quebrantados, Y no habrá quien los libre.
5:5
Su mies comerán los hambrientos, Y sacaránla de entre las espinas, Y los sedientos beberán su hacienda.
5:6
Porque la iniquidad no sale del polvo, Ni la molestia brota de la tierra.
5:7
Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción.
5:8
Ciertamente yo buscaría á Dios, Y depositaría en él mis negocios:
5:9
El cual hace cosas grandes é inescrutables, Y maravillas que no tienen cuento:
5:10
Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, Y envía las aguas por los campos:
5:11
Que pone los humildes en altura, Y los enlutados son levantados á salud:
5:12
Que frustra los pensamientos de los astutos, Para que sus manos no hagan nada:
5:13
Que prende á los sabios en la astucia de ellos, Y el consejo de los perversos es entontecido;
5:14
De día se topan con tinieblas, Y en mitad del día andan á tientas como de noche:
5:15
Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, Y de la mano violenta;
5:16
Pues es esperanza al menesteroso, Y la iniquidad cerrará su boca.
5:17
He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: Por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
5:18
Porque él es el que hace la llaga, y él la vendará: El hiere, y sus manos curan.
5:19
En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal.
5:20
En el hambre te redimirá de la muerte, Y en la guerra de las manos de la espada.
5:21
Del azote de la lengua serás encubierto; Ni temerás de la destrucción cuando viniere.
5:22
De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las bestias del campo:
5:23
Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, Y las bestias del campo te serán pacíficas.
5:24
Y sabrás que hay paz en tu tienda; Y visitarás tu morada, y no pecarás.
5:25
Asimismo echarás de ver que tu simiente es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra.
5:26
Y vendrás en la vejez á la sepultura, Como el montón de trigo que se coge á su tiempo.
5:27
He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Oyelo, y juzga tú para contigo.

Job 5:1 ¡Llama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿a cuál de los santos vas a dirigirte?
Job 5:2 En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio.
Job 5:3 Yo mismo he visto al insensato echar raíces, y sin tardar he maldecido su morada:
Job 5:4 ¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta!
Job 5:5 Su cosecha la devora un hambriento, pues Dios se la quita de los dientes, y los sedientos absorben su fortuna.
Job 5:6 No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción.
Job 5:7 Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo los hijos del relámpago.
Job 5:8 Yo por mí a Dios recurriría, expondría a Dios mi causa.
Job 5:9 El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin número.
Job 5:10 El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas a los campos.
Job 5:11 Para poner en alto a los postrados, y que los míseros a la salud se eleven,
Job 5:12 las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus intrigas.
Job 5:13 Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace ciego.
Job 5:14 En pleno día tropiezan con tinieblas, a mediodía van a tientas cual si fuese de noche.
Job 5:15 El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del violento.
Job 5:16 Así el débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia.
Job 5:17 ¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday!
Job 5:18 Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego cura con su mano;
Job 5:19 seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te alcanzará.
Job 5:20 Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del alcance de la espada.
Job 5:21 Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la devastación, cuando se acerque.
Job 5:22 Te reirás de la sequía y de la helada, y no temerás a las bestias de la tierra.
Job 5:23 Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje vivirá en paz contigo.
Job 5:24 Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando revises tu morada.
Job 5:25 Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la hierba de la tierra.
Job 5:26 Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su tiempo.
Job 5:27 Todo esto es lo que hemos observado: y así es. A ti te toca escuchar y aprovecharte.

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Capítulo 6

6:1
Y RESPONDIÓ Job y dijo:
6:2
¡Oh si pesasen al justo mi queja y mi tormento, Y se alzasen igualmente en balanza!
6:3
Porque pesaría aquél más que la arena del mar: Y por tanto mis palabras son cortadas.
6:4
Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, Cuyo veneno bebe mi espíritu; Y terrores de Dios me combaten.
6:5
¿Acaso gime el asno montés junto á la hierba? ¿Muge el buey junto á su pasto?
6:6
¿Comeráse lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?
6:7
Las cosas que mi alma no quería tocar, Por los dolores son mi comida.
6:8
¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que Dios me otorgase lo que espero;
6:9
Y que pluguiera á Dios quebrantarme; Que soltara su mano, y me deshiciera!
6:10
Y sería aún mi consuelo, Si me asaltase con dolor sin dar más tregua, Que yo no he escondido las palabras del Santo.
6:11
¿Cuál es mi fortaleza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para dilatar mi vida?
6:12
¿Es mi fortaleza la de las piedras? ¿O mi carne, es de acero?
6:13
¿No me ayudo cuanto puedo, Y el poder me falta del todo?
6:14
El atribulado es consolado de su compañero: Mas hase abandonado el temor del Omnipotente.
6:15
Mis hermanos han mentido cual arroyo: Pasáronse como corrientes impetuosas,
6:16
Que están escondidas por la helada, Y encubiertas con nieve;
6:17
Que al tiempo del calor son deshechas, Y en calentándose, desaparecen de su lugar;
6:18
Apártanse de la senda de su rumbo, Van menguando y piérdense.
6:19
Miraron los caminantes de Temán, Los caminantes de Saba esperaron en ellas:
6:20
Mas fueron avergonzados por su esperanza; Porque vinieron hasta ellas, y halláronse confusos.
6:21
Ahora ciertamente como ellas sois vosotros: Que habéis visto el tormento, y teméis.
6:22
¿Os he dicho yo: Traedme, Y pagad por mí de vuestra hacienda;
6:23
Y libradme de la mano del opresor, Y redimidme del poder de los violentos?
6:24
Enseñadme, y yo callaré: Y hacedme entender en qué he errado.
6:25
¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros?
6:26
¿Pensáis censurar palabras, Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
6:27
También os arrojáis sobre el huérfano, Y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.
6:28
Ahora pues, si queréis, mirad en mí, Y ved si miento delante de vosotros.
6:29
Tornad ahora, y no haya iniquidad; Volved aún á considerar mi justicia en esto.
6:30
¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿No puede mi paladar discernir las cosas depravadas?

Job 6:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 6:2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos!
Job 6:3 Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se desmandan.
Job 6:4 Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno, y contra mí se alinean los terrores de Dios.
Job 6:5 ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje?
Job 6:6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún gusto?
Job 6:7 Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.
Job 6:8 ¡Ojalá se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza,
Job 6:9 que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!
Job 6:10 Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos crueles, por no haber eludido los decretos del Santo.
Job 6:11 ¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?
Job 6:12 ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?
Job 6:13 ¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda?
Job 6:14 El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday.
Job 6:15 Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan:
Job 6:16 turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;
Job 6:17 pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho.
Job 6:18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden.
Job 6:19 Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá.
Job 6:20 Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos.
Job 6:21 Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.
Job 6:22 ¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes;
Job 6:23 arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?»
Job 6:24 Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado.
Job 6:25 ¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas?
Job 6:26 ¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento?
Job 6:27 ¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo!
Job 6:28 Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.
Job 6:29 ¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!
Job 6:30 ¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?

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Capítulo 7

7:1
CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, Y sus días son como los días del jornalero.
7:2
Como el siervo anhela la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo:
7:3
Así poseo yo meses de vanidad, Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
7:4
Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Y mide mi corazón la noche, Y estoy harto de devaneos hasta el alba.
7:5
Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y abominable.
7:6
Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza.
7:7
Acuérdate que mi vida es viento, Y que mis ojos no volverán á ver el bien.
7:8
Los ojos de los que me ven, no me verán más: Tus ojos sobre mí, y dejaré de ser.
7:9
La nube se consume, y se va: Así el que desciende al sepulcro no subirá;
7:10
No tornará más á su casa, Ni su lugar le conocerá más.
7:11
Por tanto yo no reprimiré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y quejaréme con la amargura de mi alma.
7:12
¿Soy yo la mar, ó ballena, Que me pongas guarda?
7:13
Cuando digo: Mi cama me consolará, Mi cama atenuará mis quejas;
7:14
Entonces me quebrantarás con sueños, Y me turbarás con visiones.
7:15
Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, Y quiso la muerte más que mis huesos.
7:16
Aburríme: no he de vivir yo para siempre; Déjáme, pues que mis días son vanidad.
7:17
¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y que pongas sobre él tu corazón,
7:18
Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes?
7:19
¿Hasta cuándo no me dejarás, Ni me soltarás hasta que trague mi saliva?
7:20
Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me has puesto contrario á ti, Y que á mí mismo sea pesado?
7:21
¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no seré.

Job 7:1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de mercenario sus jornadas?
Job 7:2 Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que espera su salario,
Job 7:3 así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor.
Job 7:4 Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.
Job 7:5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y supura.
Job 7:6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al acabarse el hilo.
Job 7:7 Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la dicha.
Job 7:8 El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no existiré.
Job 7:9 Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.
Job 7:10 No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar.
Job 7:11 Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma.
Job 7:12 ¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra mí?
Job 7:13 Si digo: «Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos»,
Job 7:14 con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones.
Job 7:15 ¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores!
Job 7:16 Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un soplo son mis días!
Job 7:17 ¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas en él tu corazón,
Job 7:18 para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le escudriñes?
Job 7:19 ¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de tragar saliva?
Job 7:20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado?
Job 7:21 ¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta? Pues ahora me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.

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Capítulo 8

8:1
Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:
8:2
¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, Y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?
8:3
¿Acaso pervertirá Dios el derecho, O el Todopoderoso pervertirá la justicia?
8:4
Si tus hijos pecaron contra él, El los echó en el lugar de su pecado.
8:5
Si tú de mañana buscares á Dios, Y rogares al Todopoderoso;
8:6
Si fueres limpio y derecho, Cierto luego se despertará sobre ti, Y hará próspera la morada de tu justicia.
8:7
Y tu principio habrá sido pequeño, Y tu postrimería acrecerá en gran manera.
8:8
Porque pregunta ahora á la edad pasada, Y disponte para inquirir de sus padres de ellos;
8:9
Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
8:10
¿No te enseñarán ellos, te dirán, Y de su corazón sacarán palabras?
8:11
¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?
8:12
Aun él en su verdor no será cortado, Y antes de toda hierba se secará.
8:13
Tales son los caminos de todos los que olvidan á Dios: Y la esperanza del impío perecerá:
8:14
Porque su esperanza será cortada, Y su confianza es casa de araña.
8:15
Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; Atendráse á ella, mas no se afirmará.
8:16
A manera de un árbol, está verde delante del sol, Y sus renuevos salen sobre su huerto;
8:17
Vanse entretejiendo sus raíces junto á una fuente, Y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
8:18
Si le arrancaren de su lugar, Este negarále entonces, diciendo: Nunca te vi.
8:19
Ciertamente éste será el gozo de su camino; Y de la tierra de donde se traspusiere, nacerán otros.
8:20
He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni toma la mano de los malignos.
8:21
Aun henchirá tu boca de risa, Y tus labios de júbilo.
8:22
Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; Y la habitación de los impíos perecerá.

Job 8:1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
Job 8:2 ¿Hasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán las razones de tu boca?
Job 8:3 ¿Acaso Dios tuerce el derecho, Sadday pervierte la justicia?
Job 8:4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos.
Job 8:5 Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday,
Job 8:6 si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y restaurará tu morada de justicia.
Job 8:7 Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro.
Job 8:8 Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de sus padres.
Job 8:9 Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra nuestros días en la tierra.
Job 8:10 Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas máximas:
Job 8:11 «¿Brota acaso el papiro sin marismas? ¿Crece sin agua el junco?
Job 8:12 Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se marchita.
Job 8:13 Tal es el fin de los que a Dios olvidan, así fenece la esperanza del impío.
Job 8:14 Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña.
Job 8:15 Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no resiste.
Job 8:16 Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salían sus renuevos.
Job 8:17 Sobre un majano entrelazadas sus raíces, vivía en una casa de piedra.
Job 8:18 Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: "¡No te he visto jamás!"
Job 8:19 Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo brotan otros.»
Job 8:20 No, Dios no rechaza al íntegro, ni da la mano a los malvados.
Job 8:21 La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo.
Job 8:22 Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la tienda de los malos.

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Capítulo 9

9:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
9:2
Ciertamente yo conozco que es así: ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?
9:3
Si quisiere contender con él, No le podrá responder á una cosa de mil.
9:4
El es sabio de corazón, y poderoso en fortaleza, ¿Quién se endureció contra él, y quedó en paz?
9:5
Que arranca los montes con su furor, Y no conocen quién los trastornó:
9:6
Que remueve la tierra de su lugar, Y hace temblar sus columnas:
9:7
Que manda al sol, y no sale; Y sella las estrellas:
9:8
El que extiende solo los cielos, Y anda sobre las alturas de la mar:
9:9
El que hizo el Arcturo, y el Orión, y las Pléyadas, Y los lugares secretos del mediodía:
9:10
El que hace cosas grandes é incomprensibles, Y maravillosas, sin número.
9:11
He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; Y pasará, y no lo entenderé.
9:12
He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá, Qué haces?
9:13
Dios no tornará atrás su ira, Y debajo de él se encorvan los que ayudan á los soberbios.
9:14
¿Cuánto menos le responderé yo, Y hablaré con él palabras estudiadas?
9:15
Que aunque fuese yo justo, no responderé; Antes habré de rogar á mi juez.
9:16
Que si yo le invocase, y él me respondiese, Aun no creeré que haya escuchado mi voz.
9:17
Porque me ha quebrado con tempestad, Y ha aumentado mis heridas sin causa.
9:18
No me ha concedido que tome mi aliento; Mas hame hartado de amarguras.
9:19
Si habláremos de su potencia, fuerte por cierto es; Si de juicio, ¿quién me emplazará?
9:20
Si yo me justificare, me condenará mi boca; Si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.
9:21
Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: Reprocharé mi vida.
9:22
Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.
9:23
Si azote mata de presto, Ríese de la prueba de los inocentes.
9:24
La tierra es entregada en manos de los impíos, Y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, ¿quién es? ¿dónde está?
9:25
Mis días han sido más ligeros que un correo; Huyeron, y no vieron el bien.
9:26
Pasaron cual navíos veloces: Como el águila que se arroja á la comida.
9:27
Si digo: Olvidaré mi queja, Dejaré mi aburrimiento, y esforzaréme:
9:28
Contúrbanme todos mis trabajos; Sé que no me darás por libre.
9:29
Yo soy impío, ¿Para qué trabajaré en vano?
9:30
Aunque me lave con aguas de nieve, Y limpie mis manos con la misma limpieza,
9:31
Aun me hundirás en el hoyo, Y mis propios vestidos me abominarán.
9:32
Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, Y vengamos juntamente á juicio.
9:33
No hay entre nosotros árbitro Que ponga su mano sobre nosotros ambos.
9:34
Quite de sobre mí su vara, Y su terror no me espante.
9:35
Entonces hablaré, y no le temeré: Porque así no estoy en mí mismo.

Job 9:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 9:2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?
Job 9:3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.
Job 9:4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado?
Job 9:5 El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.
Job 9:6 El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.
Job 9:7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.
Job 9:8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.
Job 9:9 El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.
Job 9:10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.
Job 9:11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.
Job 9:12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?»
Job 9:13 Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.
Job 9:14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!
Job 9:15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!
Job 9:16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.
Job 9:17 ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,
Job 9:18 y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!
Job 9:19 Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso! Si de justicia, ¿quién le emplazará?
Job 9:20 Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.
Job 9:21 ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!
Job 9:22 Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.
Job 9:23 Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes.
Job 9:24 En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
Job 9:25 Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.
Job 9:26 Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa.
Job 9:27 Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre»,
Job 9:28 me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por inocente.
Job 9:29 Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?
Job 9:30 Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,
Job 9:31 tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.
Job 9:32 Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.
Job 9:33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,
Job 9:34 y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.
Job 9:35 Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.

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Capítulo 10

10:1
ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: Daré yo suelta á mi queja sobre mí, Hablaré con amargura de mi alma.
10:2
Diré á Dios: no me condenes; Hazme entender por qué pleiteas conmigo.
10:3
¿Parécete bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?
10:4
¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?
10:5
¿Son tus días como los días del hombre, O tus años como los tiempos humanos,
10:6
Para que inquieras mi iniquidad, Y busques mi pecado,
10:7
Sobre saber tú que no soy impío, Y que no hay quien de tu mano libre?
10:8
Tus manos me formaron y me compusieron Todo en contorno: ¿y así me deshaces?
10:9
Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿Y en polvo me has de tornar?
10:10
¿No me fundiste como leche, Y como un queso me cuajaste?
10:11
Vestísteme de piel y carne, Y cubrísteme de huesos y nervios.
10:12
Vida y misericordia me concediste, Y tu visitación guardó mi espíritu.
10:13
Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que esto está cerca de ti.
10:14
Si pequé, tú me has observado, Y no me limpias de mi iniquidad.
10:15
Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando harto de deshonra, Y de verme afligido.
10:16
Y subirá de punto, pues me cazas como á león, Y tornas á hacer en mí maravillas.
10:17
Renuevas contra mí tus plagas, Y aumentas conmigo tu furor, Remudándose sobre mí ejércitos.
10:18
¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.
10:19
Fuera, como si nunca hubiera sido, Llevado desde el vientre á la sepultura.
10:20
¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me conforte un poco.
10:21
Antes que vaya para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
10:22
Tierra de oscuridad, lóbrega Como sombra de muerte, sin orden, Y que aparece como la oscuridad misma.

Job 10:1 Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.
Job 10:2 Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
Job 10:3 ¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar?
Job 10:4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?
Job 10:5 ¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,
Job 10:6 ¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
Job 10:7 aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar!
Job 10:8 Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme!
Job 10:9 Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme.
Job 10:10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
Job 10:11 De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.
Job 10:12 Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
Job 10:13 Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba:
Job 10:14 el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
Job 10:15 Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
Job 10:16 Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.
Job 10:17 Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo.
Job 10:18 ¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo;
Job 10:19 sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba.
Job 10:20 ¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo,
Job 10:21 antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,
Job 10:22 tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.

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Capítulo 11

11:1
Y RESPONDIÓ Sophar Naamathita, y dijo:
11:2
¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?
11:3
¿Harán tus falacias callar á los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?
11:4
Tú dices: Mi conversar es puro, Y yo soy limpio delante de tus ojos.
11:5
Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo,
11:6
Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, Que son de doble valor que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.
11:7
¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú á la perfección del Todopoderoso?
11:8
Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?
11:9
Su dimensión es más larga que la tierra, Y más ancha que la mar.
11:10
Si cortare, ó encerrare, O juntare, ¿quién podrá contrarrestarle?
11:11
Porque él conoce á los hombres vanos: Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
11:12
El hombre vano se hará entendido, Aunque nazca como el pollino del asno montés.
11:13
Si tú apercibieres tu corazón, Y extendieres á él tus manos;
11:14
Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;
11:15
Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte y no temerás:
11:16
Y olvidarás tu trabajo, O te acordarás de él como de aguas que pasaron:
11:17
Y en mitad de la siesta se levantará bonanza; Resplandecerás, y serás como la mañana:
11:18
Y confiarás, que habrá esperanza; Y cavarás, y dormirás seguro:
11:19
Y te acostarás, y no habrá quien te espante: Y muchos te rogarán.
11:20
Mas los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será agonía del alma.

Job 11:1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
Job 11:2 ¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener razón?
Job 11:3 ¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te confunda?
Job 11:4 Tú has dicho: «Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable.»
Job 11:5 ¡Ojalá Dios hablara, que abriera sus labios para responderte
Job 11:6 y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda sagacidad! Sabrías entonces que Dios olvida aún parte de tu culpa.
Job 11:7 ¿Pretendes alcanzar las honduras de Dios, llegar hasta la perfección de Sadday?
Job 11:8 Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol: ¿qué puedes tú saber?
Job 11:9 Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.
Job 11:10 Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?
Job 11:11 Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y atiende a ella.
Job 11:12 El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre.
Job 11:13 Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,
Job 11:14 si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en tus tiendas la injusticia,
Job 11:15 entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.
Job 11:16 Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.
Job 11:17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la mañana será la oscuridad.
Job 11:18 Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido te acostarás tranquilo.
Job 11:19 Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.
Job 11:20 Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa; su esperanza es el último suspiro.

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Capítulo 12

12:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
12:2
Ciertamente que vosotros sois el pueblo; Y con vosotros morirá la sabiduría.
12:3
También tengo yo seso como vosotros; No soy yo menos que vosotros: ¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
12:4
Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca á Dios, y él le responde: Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.
12:5
Aquel cuyos pies van á resbalar, Es como una lámpara despreciada de aquel que está á sus anchuras.
12:6
Prosperan las tiendas de los ladrones, Y los que provocan á Dios viven seguros; En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.
12:7
Y en efecto, pregunta ahora á las bestias, que ellas te enseñarán; Y á las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;
12:8
O habla á la tierra, que ella te enseñará; Los peces de la mar te lo declararán también.
12:9
¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de el Altísimo la hizo?
12:10
En su mano está el alma de todo viviente, Y el espíritu de toda carne humana.
12:11
Ciertamente el oído distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas.
12:12
En los viejos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.
12:13
Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; Suyo es el consejo y la inteligencia.
12:14
He aquí, él derribará, y no será edificado: Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
12:15
He aquí, el detendrá las aguas, y se secarán; El las enviará, y destruirán la tierra.
12:16
Con él está la fortaleza y la existencia; Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
12:17
El hace andar á los consejeros desnudos de consejo, Y hace enloquecer á los jueces.
12:18
El suelta la atadura de los tiranos, Y ata el cinto á sus lomos.
12:19
El lleva despojados á los príncipes, Y trastorna á los poderosos.
12:20
El impide el labio á los que dicen verdad, Y quita á los ancianos el consejo.
12:21
El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y enflaquece la fuerza de los esforzados.
12:22
El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca á luz la sombra de muerte.
12:23
El multiplica las gentes, y él las destruye: El esparce las gentes, y las torna á recoger.
12:24
El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, Y háceles que se pierdan vagueando sin camino:
12:25
Van á tientas como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.

Job 12:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 12:2 En verdad, vosotros sois el pueblo, con vosotros la Sabiduría morirá.
Job 12:3 Yo también sé pensar como vosotros, no os cedo en nada: ¿a quién se le ocultan esas cosas?
Job 12:4 La irrisión de su amigo, eso soy yo, cuando grito hacia Dios para obtener repuesta. ¡Irrisión es el justo perfecto!
Job 12:5 «¡Al infortunio, el desprecio! - opinan los dichosos -; ¡un golpe más a quien vacila!»
Job 12:6 Mientras viven en paz las tiendas de los salteadores, en plena seguridad los que irritan a Dios, los que meten a Dios en su puño!
Job 12:7 Pero interroga a las bestias, que te instruyan, a las aves del cielo, que te informen.
Job 12:8 Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar.
Job 12:9 Pues entre todos ellos, ¿quién ignora que la mano de Dios ha hecho esto?
Job 12:10 El, que tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de toda carne de hombre.
Job 12:11 ¿No es el oído el que aprecia los discursos, como el paladar saborea los manjares?
Job 12:12 ¿No está entre los ancianos el saber, en los muchos años la inteligencia?
Job 12:13 Pero con él sabiduría y poder, de él la inteligencia y el consejo.
Job 12:14 Si él destruye, no se puede edificar; si a alguno encierra, no se puede abrir.
Job 12:15 Si retiene las aguas, sobreviene sequía, si las suelta, avasallan la tierra.
Job 12:16 Con él la fuerza y la agudeza; suyos son seducido y seductor.
Job 12:17 A los consejeros hace él andar descalzos, y entontece a los jueces.
Job 12:18 Desata la banda de los reyes y les pasa una soga por los lomos.
Job 12:19 Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están más firmes.
Job 12:20 Quita el habla a los más hábiles y a los ancianos arrebata el juicio.
Job 12:21 Sobre los nobles vierte el menosprecio y suelta la correa de los fuertes.
Job 12:22 Revela la profundidad de las tinieblas, y saca a la luz la sombra.
Job 12:23 Levanta a las naciones y luego las destruye, ensancha a los pueblos y luego los suprime.
Job 12:24 Quita el ánimo a los jefes del país, los hace vagar por desierto sin camino;
Job 12:25 y andan a tientas en tinieblas, sin luz, se tambalean como un ebrio.

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Capítulo 13

13:1
HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, Y oído y entendido de por sí mis oídos.
13:2
Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; No soy menos que vosotros.
13:3
Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios.
13:4
Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; Sois todos vosotros médicos nulos.
13:5
Ojalá callarais del todo, Porque os fuera sabiduría.
13:6
Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos á los argumentos de mis labios.
13:7
¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?
13:8
¿Habéis de hacer acepción de su persona? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?
13:9
¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?
13:10
El os reprochará de seguro, Si solapadamente hacéis acepción de personas.
13:11
De cierto su alteza os había de espantar, Y su pavor había de caer sobre vosotros.
13:12
Vuestras memorias serán comparadas á la ceniza, Y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.
13:13
Escuchadme, y hablaré yo, Y véngame después lo que viniere.
13:14
¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, Y pondré mi alma en mi mano?
13:15
He aquí, aunque me matare, en él esperaré; Empero defenderé delante de él mis caminos.
13:16
Y él mismo me será salud, Porque no entrará en su presencia el hipócrita.
13:17
Oid con atención mi razonamiento, Y mi denunciación con vuestros oídos.
13:18
He aquí ahora, si yo me apercibiere á juicio, Sé que seré justificado.
13:19
¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, fenecería.
13:20
A lo menos dos cosas no hagas conmigo; Entonces no me esconderé de tu rostro:
13:21
Aparta de mí tu mano, Y no me asombre tu terror.
13:22
Llama luego, y yo responderé; O yo hablaré, y respóndeme tú.
13:23
¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
13:24
¿Por qué escondes tu rostro, Y me cuentas por tu enemigo?
13:25
¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y á una arista seca has de perseguir?
13:26
¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?
13:27
Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, Imprimiéndolo á las raíces de mis pies.
13:28
Y el cuerpo mío se va gastando como de carcoma, Como vestido que se come de polilla.

Job 13:1 ¡Oh!, mis ojos han visto todo esto, mis orejas lo han oído y entendido.
Job 13:2 Sí, yo lo sé tan bien como vosotros, no os cedo en nada.
Job 13:3 Pero es a Sadday a quien yo hablo, a Dios quiero hacer mis réplicas.
Job 13:4 Vosotros no sois más que charlatanes, curanderos todos de quimeras.
Job 13:5 ¡Oh, si os callarais la boca! sería eso vuestra sabiduría.
Job 13:6 Oíd mis descargos, os lo ruego, atended a la defensa de mis labios.
Job 13:7 ¿En defensa de Dios decís falsía, y por su causa razones mentirosas?
Job 13:8 ¿Así lucháis en su favor y de Dios os hacéis abogados?
Job 13:9 ¿No convendría que él os sondease? ¿Jugaréis con él como se juega con un hombre?
Job 13:10 El os dará una severa corrección, si en secreto hacéis favor a alguno.
Job 13:11 ¿Su majestad no os sobrecoge, no os impone su terror?
Job 13:12 Máximas de ceniza son vuestras sentencias, vuestras réplicas son réplicas de arcilla.
Job 13:13 ¡Dejad de hablarme, porque voy a hablar yo, venga lo que viniere!
Job 13:14 Tomo mi carne entre mis dientes, pongo mi alma entre mis manos.
Job 13:15 El me puede matar: no tengo otra esperanza que defender mi conducta ante su faz.
Job 13:16 Y esto mismo será mi salvación, pues un impío no comparece en su presencia.
Job 13:17 Escuchad, escuchad mis palabras, prestad oído a mis declaraciones.
Job 13:18 Mirad: un proceso he preparado, consciente de que tengo razón.
Job 13:19 ¿Quién es el que quiere litigar conmigo? ¡Pues desde ahora acepto callar y perecer!
Job 13:20 Sólo dos cosas te pido que me ahorres, y no me esconderé de tu presencia:
Job 13:21 que retires tu mano que pesa sobre mí, y no me espante tu terror.
Job 13:22 Arguye tú y yo responderé; o bien yo hablaré y tú contestarás.
Job 13:23 ¿Cuántas son mis faltas y pecados? ¡Mi delito, mi pecado, házmelos saber!
Job 13:24 ¿Por qué tu rostro ocultas y me tienes por enemigo tuyo?
Job 13:25 ¿Quieres asustar a una hoja que se lleva el viento, perseguir una paja seca?
Job 13:26 Pues escribes contra mí amargos fallos, me imputas las faltas de mi juventud;
Job 13:27 pones mis pies en cepos, vigilas mis pasos todos y mides la huella de mis pies.
Job 13:28 Y él se deshace cual leño carcomido, como vestido que roe la polilla.

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Capítulo 14

14:1
EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de días, y harto de sinsabores:
14:2
Que sale como una flor y es cortado; Y huye como la sombra, y no permanece.
14:3
¿Y sobre éste abres tus ojos, Y me traes á juicio contigo?
14:4
¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.
14:5
Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: Tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.
14:6
Si tú lo dejares, él dejará de ser: Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
14:7
Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán.
14:8
Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,
14:9
Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.
14:10
Mas el hombre morirá, y será cortado; Y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
14:11
Las aguas de la mar se fueron, Y agotóse el río, secóse.
14:12
Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño.
14:13
¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
14:14
Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi mutación.
14:15
Aficionado á la obra de tus manos, Llamarás, y yo te responderé.
14:16
Pues ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua á mi pecado.
14:17
Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y coacervas mi iniquidad.
14:18
Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son traspasadas de su lugar;
14:19
Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre.
14:20
Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y enviaráslo.
14:21
Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ellos.
14:22
Mas su carne sobre él se dolerá, Y entristecerse ha en él su alma.

Job 14:1 el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos.
Job 14:2 Como la flor, brota y se marchita, y huye como la sombra sin pararse.
Job 14:3 ¡Y sobre un ser tal abres tú los ojos, le citas a juicio frente a ti!
Job 14:4 Mas ¿quién podrá sacar lo puro de lo impuro? ¡Ninguno!
Job 14:5 Si es que están contados ya sus días, si te es sabida la cuenta de sus meses, si un límite le has fijado que no franqueará,
Job 14:6 aparta de él tus ojos, déjale, hasta que acabe, como un jornalero, su jornada.
Job 14:7 Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos.
Job 14:8 Incluso con raíces en tierra envejecidas, con un tronco que se muere en el polvo,
Job 14:9 en cuanto siente el agua, reflorece y echa ramaje como una planta joven.
Job 14:10 Pero el hombre que muere queda inerte, cuando un humano expira, ¿dónde está?
Job 14:11 Podrán agotarse las aguas del mar, sumirse los ríos y secarse,
Job 14:12 que el hombre que yace no se levantará, se gastarán los cielos antes que se despierte, antes que surja de su sueño.
Job 14:13 ¡Ojalá en el seol tú me guardaras, me escondieras allí mientras pasa tu cólera, y una tregua me dieras, para acordarte de mí luego
Job 14:14 - pues, muerto el hombre, ¿puede revivir? - todos los días de mi milicia esperaría, hasta que llegara mi relevo!
Job 14:15 Me llamarías y te respondería; reclamarías la obra de tus manos.
Job 14:16 En lugar de contar mi pasos, como ahora, no te cuidarías más de mis pecados;
Job 14:17 dentro de un saco se sellaría mi delito, y blanquearías mi falta.
Job 14:18 Ay, como el monte acabará por derrumbarse, la roca cambiará de sitio,
Job 14:19 las aguas desgastarán las piedras, inundará una llena los terrenos, así aniquilas tú la esperanza del hombre.
Job 14:20 Le aplastas para siempre, y se va, desfiguras su rostro y le despides.
Job 14:21 Que sean honrados sus hijos, no lo sabe; que sean despreciados, no se entera.
Job 14:22 Tan solo por él sufre su carne, sólo por él se lamenta su alma.

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Capítulo 15

15:1
Y RESPONDIÓ Eliphaz Temanita, y dijo:
15:2
¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, Y henchirá su vientre de viento solano?
15:3
¿Disputará con palabras inútiles, Y con razones sin provecho?
15:4
Tú también disipas el temor, Y menoscabas la oración delante de Dios.
15:5
Porque tu boca declaró tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos.
15:6
Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti.
15:7
¿Naciste tú primero que Adam? ¿O fuiste formado antes que los collados?
15:8
¿Oíste tú el secreto de Dios, Que detienes en ti solo la sabiduría?
15:9
¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?
15:10
Entre nosotros también hay cano, también hay viejo Mucho mayor en días que tu padre.
15:11
¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?
15:12
¿Por qué te enajena tu corazón, Y por qué guiñan tus ojos,
15:13
Pues haces frente á Dios con tu espíritu, Y sacas tales palabras de tu boca?
15:14
¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y que se justifique el nacido de mujer?
15:15
He aquí que en sus santos no confía, Y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:
15:16
¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua?
15:17
Escúchame; yo te mostraré Y te contaré lo que he visto:
15:18
(Lo que los sabios nos contaron De sus padres, y no lo encubrieron;
15:19
A los cuales solos fué dada la tierra, Y no pasó extraño por medio de ellos:)
15:20
Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, Y el número de años es escondido al violento.
15:21
Estruendos espantosos hay en sus oídos; En la paz le vendrá quien lo asuele.
15:22
El no creerá que ha de volver de las tinieblas, Y está mirando al cuchillo.
15:23
Desasosegado á comer siempre, Sabe que le está aparejado día de tinieblas.
15:24
Tribulación y angustia le asombrarán, Y esforzaránse contra él como un rey apercibido para la batalla.
15:25
Por cuanto él extendió su mano contra Dios, Y se esforzó contra el Todopoderoso,
15:26
El le acometerá en la cerviz, En lo grueso de las hombreras de sus escudos:
15:27
Porque cubrió su rostro con su gordura, E hizo pliegues sobre los ijares;
15:28
Y habitó las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban puestas en montones.
15:29
No enriquecerá, ni será firme su potencia, Ni extenderá por la tierra su hermosura.
15:30
No se escapará de las tinieblas: La llama secará sus ramos, Y con el aliento de su boca perecerá.
15:31
No confíe el iluso en la vanidad; Porque ella será su recompensa.
15:32
El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán.
15:33
El perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como la oliva.
15:34
Porque la sociedad de los hipócritas será asolada, Y fuego consumirá las tiendas de soborno.
15:35
Concibieron dolor, y parieron iniquidad; Y las entradas de ellos meditan engaño.

Job 15:1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
Job 15:2 ¿Responde un sabio con una ciencia de aire, hincha su vientre de solano,
Job 15:3 replicando con palabras vacías, con discursos inútiles?
Job 15:4 ¡Tú llegas incluso a destruir la piedad, a anular los piadosos coloquios ante Dios!
Job 15:5 Ya que tu culpa inspira tus palabras, y eliges el hablar de los astutos,
Job 15:6 tu propia boca te condena, que no yo, tus mismos labios atestiguan contra ti.
Job 15:7 ¿Has nacido tú el primero de los hombres? ¿Se te dio a luz antes que a las colinas?
Job 15:8 ¿Escuchas acaso los secretos de Dios? ¿acaparas la sabiduría?!
Job 15:9 ¿Qué sabes tú, que nosotros no sepamos? ¿qué comprendes, que a nosotros se escape?
Job 15:10 ¡También entre nosotros hay un cano, un anciano, más cargado de días que tu padre!
Job 15:11 ¿Te parecen poco los consuelos divinos, y una palabra que con dulzura se te dice?
Job 15:12 ¡Cómo te arrebata el corazón, qué aviesos son tus ojos,
Job 15:13 cuando revuelves contra Dios tu furia y echas palabras por la boca!
Job 15:14 ¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo ser justo el nacido de mujer?
Job 15:15 Si ni en sus santos tiene Dios confianza, y ni los cielos son puros a sus ojos,
Job 15:16 ¡cuánto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que bebe la iniquidad como agua!
Job 15:17 Voy a instruirte, escúchame, voy a contarte lo que he visto,
Job 15:18 lo que transmiten los sabios, sin pasar por alto nada de sus padres,
Job 15:19 - a ellos solos les fue dada la tierra, sin que se mezclara extranjero entre ellos -:
Job 15:20 «Todos sus días vive el malvado en tormento, contados están los años asignados al tirano.
Job 15:21 Grito de espanto resuena en sus oídos, en plena paz el bandido le asalta.
Job 15:22 No espera escapar a las tinieblas, y se ve destinado a la espada.
Job 15:23 Asignado como pasto de los buitres, sabe que su ruina es inminente. La hora de las tinieblas
Job 15:24 le espanta, la ansiedad y la angustia le invaden, como un rey pronto al asalto.
Job 15:25 ¡Alzaba él su mano contra Dios, se atrevía a retar a Sadday!
Job 15:26 Embestía contra él, el cuello tenso, tras las macizas gibas de su escudo;
Job 15:27 porque tenía el rostro cubierto de grasa, en sus ijadas había echado sebo,
Job 15:28 y habitaba ciudades destruidas, casas inhabitadas que amenazaban convertirse en ruinas.
Job 15:29 No se enriquecerá, no será estable su fortuna, su sombra no cubrirá la tierra,
Job 15:30 (ni escapará a las tinieblas). Agotará sus renuevos la llama, su flor será barrida por el viento.
Job 15:31 No se fíe de su elevada talla, pues vanidad es su follaje.
Job 15:32 Se amustiará antes de tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
Job 15:33 Sacudirá como la viña sus agraces, como el olivo dejará caer su flor.
Job 15:34 Sí, es estéril la ralea del impío, devora el fuego la tienda del soborno.
Job 15:35 Quien concibe dolor, desgracia engendra, su vientre incuba decepción»

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Capítulo 16

16:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
16:2
Muchas veces he oído cosas como estas: Consoladores molestos sois todos vosotros.
16:3
¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué te animará á responder?
16:4
También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, Que yo os tendría compañía en las palabras, Y sobre vosotros movería mi cabeza.
16:5
Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
16:6
Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
16:7
Empero ahora me ha fatigado: Has tú asolado toda mi compañía.
16:8
Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
16:9
Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
16:10
Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.
16:11
Hame entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo estremecer.
16:12
Próspero estaba, y desmenuzóme: Y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, Y púsome por blanco suyo.
16:13
Cercáronme sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó: Mi hiel derramó por tierra.
16:14
Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; Corrió contra mí como un gigante.
16:15
Yo cosí saco sobre mi piel, Y cargué mi cabeza de polvo.
16:16
Mi rostro está enlodado con lloro, Y mis párpados entenebrecidos:
16:17
A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura.
16:18
¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar á mi clamor.
16:19
Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.
16:20
Disputadores son mis amigos: Mas á Dios destilarán mis ojos.
16:21
¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo!
16:22
Mas los años contados vendrán, Y yo iré el camino por donde no volveré.

Job 16:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 16:2 ¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois todos vosotros!
Job 16:3 «¿No acabarán esas palabras de aire?» O: «¿qué es lo que te pica para responder?»
Job 16:4 También yo podría hablar como vosotros, si estuvierais en mi lugar; contra vosotros ordenaría discursos, meneando por vosotros mi cabeza;
Job 16:5 os confortaría con mi boca, y no dejaría de mover los labios.
Job 16:6 Mas si hablo, no cede mi dolor, y si callo, ¿acaso me perdona?
Job 16:7 Ahora me tiene ya extenuado; tú has llenado de horror a toda la reunión
Job 16:8 que me acorrala; mi calumniador se ha hecho mi testigo, se alza contra mí, a la cara me acusa;
Job 16:9 su furia me desgarra y me persigue, rechinando sus dientes contra mí. Mis adversarios aguzan sobre mí sus ojos,
Job 16:10 abren su boca contra mí. Ultrajándome hieren mis mejillas, a una se amotinan contra mí.
Job 16:11 A injustos Dios me entrega, me arroja en manos de malvados.
Job 16:12 Estaba yo tranquilo cuando él me golpeó, me agarró por la nuca para despedazarme. Me ha hecho blanco suyo:
Job 16:13 me cerca con sus tiros, traspasa mis entrañas sin piedad y derrama por tierra mi hiel.
Job 16:14 Abre en mí brecha sobre brecha, irrumpe contra mí como un guerrero.
Job 16:15 Yo he cosido un sayal sobre mi piel, he hundido mi frente en el polvo.
Job 16:16 Mi rostro ha enrojecido por el llanto, la sombra mis párpados recubre.
Job 16:17 Y eso que no hay en mis manos violencia, y mi oración es pura.
Job 16:18 ¡Tierra, no cubras tú mi sangre, y no quede en secreto mi clamor!
Job 16:19 Ahora todavía está en los cielos mi testigo, allá en lo alto está mi defensor,
Job 16:20 que interpreta ante Dios mis pensamientos; ante él fluyen mis ojos:
Job 16:21 ¡Oh, si él juzgara entre un hombre y Dios, como entre un mortal y otro mortal!
Job 16:22 Pues mis años futuros son contados, y voy a emprender el camino sin retorno.

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Capítulo 17

17:1
MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, Y me está aparejado el sepulcro.
17:2
No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.
17:3
Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿Quién tocará ahora mi mano?
17:4
Porque á éstos has tú escondido su corazón de inteligencia: Por tanto, no los ensalzarás.
17:5
El que denuncia lisonjas á sus prójimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan.
17:6
El me ha puesto por parábola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril.
17:7
Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, Y mis pensamientos todos son como sombra.
17:8
Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el hipócrita.
17:9
No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza.
17:10
Mas volved todos vosotros, y venid ahora, Que no hallaré entre vosotros sabio.
17:11
Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazón.
17:12
Pusieron la noche por día, Y la luz se acorta delante de las tinieblas.
17:13
Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas.
17:14
A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; A los gusanos: Mi madre y mi hermana.
17:15
¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?
17:16
A los rincones de la huesa descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo.

Job 17:1 Mi aliento se agota, mis días se apagan sólo me queda el cementerio.
Job 17:2 ¿No estoy a merced de las burlas, y en amarguras pasan mis ojos las noches?
Job 17:3 Coloca, pues, mi fianza junto a ti, ¿quién, si no, querrá chocar mi mano?
Job 17:4 Tú has cerrado su mente a la razón, por eso ninguna mano se levanta
Job 17:5 Como el que anuncia a sus amigos un reparto, cuando languidecen los ojos de sus hijos,
Job 17:6 me he hecho yo proverbio de las gentes, alguien a quien escupen en la cara.
Job 17:7 Mis ojos se apagan de pesar, mis miembros se desvanecen como sombra.
Job 17:8 Los hombres rectos quedan de ello asombrados, contra el impío se indigna el inocente;
Job 17:9 el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía.
Job 17:10 Pero, vosotros todos, volved otra vez, ¡no hallaré un solo sabio entre vosotros!
Job 17:11 Mis días han pasado con mis planes, se han deshecho los deseos de mi corazón.
Job 17:12 Algunos hacen de la noche día: se acercaría la luz que ahuyenta las tinieblas.
Job 17:13 Mas ¿qué espero? Mi casa es el seol, en las tinieblas extendí mi lecho.
Job 17:14 Y grito a la fosa: «¡Tú mi padre!», a los gusanos: «¡Mi madre y mis hermanos!»
Job 17:15 ¿Dónde está, pues, mi esperanza? y mi felicidad ¿quién la divisa?
Job 17:16 ¿Van a bajar conmigo hasta el seol? ¿Nos hundiremos juntos en el polvo?

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Capítulo 18

18:1
Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:
18:2
¿Cuándo pondréis fin á las palabras? Entended, y después hablemos.
18:3
¿Por qué somos tenidos por bestias, Y en vuestros ojos somos viles?
18:4
Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿Será dejada la tierra por tu causa, Y serán traspasadas de su lugar las peñas?
18:5
Ciertamente la luz de los impíos será apagada, Y no resplandecerá la centella de su fuego.
18:6
La luz se oscurecerá en su tienda, Y apagaráse sobre él su lámpara.
18:7
Los pasos de su pujanza serán acortados, Y precipitarálo su mismo consejo.
18:8
Porque red será echada en sus pies, Y sobre red andará.
18:9
Lazo prenderá su calcañar: Afirmaráse la trampa contra él.
18:10
Su cuerda está escondida en la tierra, Y su torzuelo sobre la senda.
18:11
De todas partes lo asombrarán temores, Y haránle huir desconcertado.
18:12
Su fuerza será hambrienta, Y á su lado estará aparejado quebrantamiento.
18:13
El primogénito de la muerte comerá los ramos de su piel, Y devorará sus miembros.
18:14
Su confianza será arrancada de su tienda, Y harále esto llevar al rey de los espantos.
18:15
En su tienda morará como si no fuese suya: Piedra azufre será esparcida sobre su morada.
18:16
Abajo se secarán sus raíces, Y arriba serán cortadas sus ramas.
18:17
Su memoria perecerá de la tierra, Y no tendrá nombre por las calles.
18:18
De la luz será lanzado á las tinieblas, Y echado fuera del mundo.
18:19
No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, Ni quien le suceda en sus moradas.
18:20
Sobre su día se espantarán los por venir, Como ocupó el pavor á los que fueron antes.
18:21
Ciertamente tales son las moradas del impío, Y este será el lugar del que no conoció á Dios.

Job 18:1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
Job 18:2 ¿Cuándo pondréis freno a las palabras? Reflexionad, y después hablaremos.
Job 18:3 ¿Por qué hemos de ser tenidos como bestias, y a vuestros ojos somos impuros?
Job 18:4 Oh tú, que te desgarras en tu cólera, ¿la tierra acaso quedará por ti desierta, se moverá la roca de su sitio?
Job 18:5 Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente llama.
Job 18:6 La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.
Job 18:7 Se acortan sus pasos vigorosos, le pierde su propio consejo.
Job 18:8 Porque sus pies le meten en la red, entre mallas camina.
Job 18:9 Por el talón le apresa un lazo, el cepo se cierra sobre él.
Job 18:10 Oculto en la tierra hay un nudo para él, una trampa le espera en el sendero.
Job 18:11 Por todas partes le estremecen terrores, y le persiguen paso a paso.
Job 18:12 El hambre es su cortejo, la desgracia se adhiere a su costado.
Job 18:13 Devora el mal su piel, el Primogénito de la Muerte roe sus miembros.
Job 18:14 Se le arranca del seguro de su tienda, se le lleva donde el Rey de los terrores.
Job 18:15 Se ocupa su tienda, ya no suya, se esparce azufre en su morada.
Job 18:16 Por abajo se secan sus raíces, por arriba se amustia su ramaje.
Job 18:17 Su recuerdo desaparece de la tierra, no le queda nombre en la comarca.
Job 18:18 Se le arroja de la luz a las tinieblas, del orbe se le expulsa.
Job 18:19 Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo, ningún superviviente en sus moradas.
Job 18:20 De su fin se estremece el Occidente, y el Oriente queda preso de terror.
Job 18:21 Tan sólo esto son las moradas del impío, tal el lugar del que a Dios desconoce.

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Capítulo 19

19:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
19:2
¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me moleréis con palabras?
19:3
Ya me habéis vituperado diez veces: ¿No os avergonzáis de descomediros delante de mí?
19:4
Sea así que realmente haya yo errado, Conmigo se quedará mi yerro.
19:5
Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, Y adujereis contra mí mi oprobio,
19:6
Sabed ahora que Dios me ha trastornado, Y traído en derredor su red sobre mí.
19:7
He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: Daré voces, y no habrá juicio.
19:8
Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; Y sobre mis veredas puso tinieblas.
19:9
Hame despojado de mi gloria, Y quitado la corona de mi cabeza.
19:10
Arruinóme por todos lados, y perezco; Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
19:11
E hizo inflamar contra mí su furor, Y contóme para sí entre sus enemigos.
19:12
Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, Y asentaron campo en derredor de mi tienda.
19:13
Hizo alejar de mí mis hermanos, Y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.
19:14
Mis parientes se detuvieron, Y mis conocidos se olvidaron de mí.
19:15
Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; Forastero fuí yo en sus ojos.
19:16
Llamé á mi siervo, y no respondió; De mi propia boca le suplicaba.
19:17
Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
19:18
Aun los muchachos me menospreciaron: En levantándome, hablaban contra mí.
19:19
Todos mis confidentes me aborrecieron; Y los que yo amaba, se tornaron contra mí.
19:20
Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; Y he escapado con la piel de mis dientes.
19:21
Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; Porque la mano de Dios me ha tocado.
19:22
¿Por qué me perseguís como Dios, Y no os hartáis de mis carnes?
19:23
¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribieran en un libro!
19:24
¡Que con cincel de hierro y con plomo Fuesen en piedra esculpidas para siempre!
19:25
Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo:
19:26
Y después de deshecha esta mi piel, Aun he de ver en mi carne á Dios;
19:27
Al cual yo tengo de ver por mí, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
19:28
Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? Ya que la raíz del negocio en mí se halla.
19:29
Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada á causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio.

Job 19:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 19:2 ¿Hasta cuándo afligiréis mi alma y a palabras me acribillaréis?
Job 19:3 Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis zarandeado sin reparo.
Job 19:4 Aunque de hecho hubiese errado, en mí solo quedaría mi yerro.
Job 19:5 Si es que aún queréis triunfar de mí y mi oprobio reprocharme,
Job 19:6 sabed ya que es Dios quien me hace entuerto, y el que en su red me envuelve.
Job 19:7 Si grito: ¡Violencia!, no obtengo respuesta; por más que apelo, no hay justicia.
Job 19:8 El ha vallado mi ruta para que yo no pase, ha cubierto mis senderos de tinieblas.
Job 19:9 Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.
Job 19:10 Por todas partes me mina y desaparezco, arranca como un árbol mi esperanza.
Job 19:11 Enciende su ira contra mí, me considera su enemigo.
Job 19:12 En masa sus huestes han llegado, su marcha de asalto han abierto contra mí, han puesto cerco a mi tienda.
Job 19:13 A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme.
Job 19:14 Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron.
Job 19:15 Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido.
Job 19:16 Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca.
Job 19:17 Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre.
Job 19:18 Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla.
Job 19:19 Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí.
Job 19:20 Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como dientes.
Job 19:21 ¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Dios la que me ha herido!
Job 19:22 ¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos de mi carne?
Job 19:23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran,
Job 19:24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran!
Job 19:25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el polvo.
Job 19:26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios.
Job 19:27 Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro. ¡Dentro de mí languidecen mis entrañas!
Job 19:28 Y si vosotros decís: «¿Cómo atraparle, qué pretexto hallaremos contra él?»,
Job 19:29 temed la espada por vosotros mismos, pues la ira se encenderá contra las culpas y sabréis que hay un juicio.

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Capítulo 20

20:1
Y RESPONDIÓ Sophar Naamathita, y dijo:
20:2
Por cierto mis pensamientos me hacen responder, Y por tanto me apresuro.
20:3
La reprensión de mi censura he oído, Y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
20:4
¿No sabes esto que fué siempre, Desde el tiempo que fué puesto el hombre sobre la tierra,
20:5
Que la alegría de los impíos es breve, Y el gozo del hipócrita por un momento?
20:6
Si subiere su altivez hasta el cielo, Y su cabeza tocare en las nubes,
20:7
Con su estiércol perecerá para siempre: Los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?
20:8
Como sueño volará, y no será hallado: Y disiparáse como visión nocturna.
20:9
El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; Ni su lugar le echará más de ver.
20:10
Sus hijos pobres andarán rogando; Y sus manos tornarán lo que él robó.
20:11
Sus huesos están llenos de sus mocedades, Y con él serán sepultados en el polvo.
20:12
Si el mal se endulzó en su boca, Si lo ocultaba debajo de su lengua;
20:13
Si le parecía bien, y no lo dejaba, Mas antes lo detenía entre su paladar;
20:14
Su comida se mudará en sus entrañas, Hiel de áspides será dentro de él.
20:15
Devoró riquezas, mas vomitarálas; De su vientre las sacará Dios.
20:16
Veneno de áspides chupará; Matarálo lengua de víbora.
20:17
No verá los arroyos, los ríos, Los torrentes de miel y de manteca.
20:18
Restituirá el trabajo conforme á la hacienda que tomó; Y no tragará, ni gozará.
20:19
Por cuanto quebrantó y desamparó á los pobres, Robó casas, y no las edificó;
20:20
Por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, Ni salvará nada de lo que codiciaba.
20:21
No quedó nada que no comiese: Por tanto su bien no será durable.
20:22
Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia: Las manos todas de los malvados vendrán sobre él.
20:23
Cuando se pusiere á henchir su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, Y harála llover sobre él y sobre su comida.
20:24
Huirá de las armas de hierro, Y el arco de acero le atravesará.
20:25
Desenvainará y sacará saeta de su aljaba, Y relumbrante pasará por su hiel: Sobre él vendrán terrores.
20:26
Todas tinieblas están guardadas para sus secretos: Fuego no soplado lo devorará; Su sucesor será quebrantado en su tienda.
20:27
Los cielos descubrirán su iniquidad, Y la tierra se levantará contra él.
20:28
Los renuevos de su casa serán trasportados; Serán derramados en el día de su furor.
20:29
Esta es la parte que Dios apareja al hombre impío, Y la heredad que Dios le señala por su palabra.

Job 20:1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
Job 20:2 Por esto mis pensamientos a replicar me incitan: por la impaciencia que me urge.
Job 20:3 Una lección que me ultraja he escuchado, mas el soplo de mi inteligencia me incita a responder.
Job 20:4 ¿No sabes tú que desde siempre, desde que el hombre en la tierra fue puesto,
Job 20:5 es breve la alegría del malvado, y de un instante el gozo del impío?
Job 20:6 Aunque su talla se alzara hasta los cielos y las nubes tocara su cabeza,
Job 20:7 como un fantasma desaparece para siempre, los que le veían dicen: «¿Dónde está?»
Job 20:8 Se vuela como un sueño inaprensible, se le ahuyenta igual que a una visión nocturna.
Job 20:9 El ojo que le observaba ya no le ve más, ni le divisa el lugar donde estaba.
Job 20:10 A los pobres tendrán que indemnizar sus hijos, sus niños habrán de devolver sus bienes.
Job 20:11 Sus huesos rebosaban de vigor juvenil: mas ya con él postrado está en el polvo.
Job 20:12 Si el mal era dulce a su boca, si bajo su lengua lo albergaba,
Job 20:13 si allí lo guardaba tenazmente y en medio del paladar lo retenía,
Job 20:14 su alimento en sus entrañas se corrompe, en su interior se le hace hiel de áspid.
Job 20:15 Vomita las riquezas que engulló, Dios se las arranca de su vientre.
Job 20:16 Veneno de áspides chupaba: lengua de víbora le mata.
Job 20:17 Ya no verá los arroyos de aceite, los torrentes de miel y de cuajada.
Job 20:18 Devuelve su ganancia sin tragarla, no saborea el fruto de su negocio.
Job 20:19 Porque estrujó las chozas de los pobres, robó casas en vez de construirlas;
Job 20:20 porque su vientre se mostró insaciable, sus tesoros no le salvarán;
Job 20:21 porque a su voracidad nada escapaba, por eso no dura su prosperidad.
Job 20:22 En plena abundancia la estrechez le sorprende, la desgracia, en tromba, cae sobre él.
Job 20:23 En el momento de llenar su vientre, suelta Dios contra él el ardor de su cólera y lanza sobre su carne una lluvia de saetas.
Job 20:24 Si del arma de hierro logra huir, el arco de bronce le traspasa.
Job 20:25 Sale una flecha por su espalda, una hoja fulgurante de su hígado. Los terrores se abalanzan sobre él,
Job 20:26 total tiniebla aguarda a sus tesoros. Un fuego que nadie atiza le devora, y consume lo que en su tienda aún queda,
Job 20:27 Los cielos ponen su culpa al descubierto, y la tierra se alza contra él.
Job 20:28 La hacienda de su casa se derrama, como torrentes, en el día de la cólera.
Job 20:29 Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia de Dios para el maldito.

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Capítulo 21

21:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
21:2
Oid atentamente mi palabra, Y sea esto vuestros consuelos.
21:3
Soportadme, y yo hablaré; Y después que hubiere hablado, escarneced.
21:4
¿Hablo yo á algún hombre? Y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
21:5
Miradme, y espantaos, Y poned la mano sobre la boca.
21:6
Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, Y toma temblor mi carne.
21:7
¿Por qué viven los impíos, Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
21:8
Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; Y sus renuevos delante de sus ojos.
21:9
Sus casas seguras de temor, Ni hay azote de Dios sobre ellos.
21:10
Sus vacas conciben, no abortan; Paren sus vacas, y no malogran su cría.
21:11
Salen sus chiquitos como manada, Y sus hijos andan saltando.
21:12
Al son de tamboril y cítara saltan, Y se huelgan al son del órgano.
21:13
Gastan sus días en bien, Y en un momento descienden á la sepultura.
21:14
Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos.
21:15
¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos á él?
21:16
He aquí que su bien no está en manos de ellos: El consejo de los impíos lejos esté de mí.
21:17
¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, Y viene sobre ellos su quebranto, Y Dios en su ira les reparte dolores!
21:18
Serán como la paja delante del viento, Y como el tamo que arrebata el torbellino.
21:19
Dios guardará para sus hijos su violencia; Y le dará su pago, para que conozca.
21:20
Verán sus ojos su quebranto, Y beberá de la ira del Todopoderoso.
21:21
Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, Siendo cortado el número de sus meses?
21:22
¿Enseñará alguien á Dios sabiduría, Juzgando él á los que están elevados?
21:23
Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico.
21:24
Sus colodras están llenas de leche, Y sus huesos serán regados de tuétano.
21:25
Y estotro morirá en amargura de ánimo, Y no habiendo comido jamás con gusto.
21:26
Igualmente yacerán ellos en el polvo, Y gusanos los cubrirán.
21:27
He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, Y las imaginaciones que contra mí forjáis.
21:28
Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, Y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
21:29
¿No habéis preguntado á los que pasan por los caminos, Por cuyas señas no negaréis,
21:30
Que el malo es reservado para el día de la destrucción? Presentados serán en el día de las iras.
21:31
¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
21:32
Porque llevado será él á los sepulcros, Y en el montón permanecerá.
21:33
Los terrones del valle le serán dulces; Y tras de él será llevado todo hombre, Y antes de él han ido innumerables.
21:34
¿Cómo pues me consoláis en vano, Viniendo á parar vuestras respuestas en falacia?

Job 21:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 21:2 Escuchad, escuchad mis razones, dadme siquiera este consuelo.
Job 21:3 Tened paciencia mientras hablo yo, cuando haya hablado, os podréis burlar.
Job 21:4 ¿Acaso me quejo yo de un hombre? ¿Por qué entonces no he de ser impaciente?
Job 21:5 Volved hacia mí: quedaréis espantados y la mano pondréis en vuestra boca.
Job 21:6 Que yo mismo me horrorizo al recordarlo, y mi carne es presa de un escalofrío.
Job 21:7 ¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder?
Job 21:8 Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista.
Job 21:9 En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos.
Job 21:10 Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare.
Job 21:11 Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos.
Job 21:12 Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten.
Job 21:13 Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol.
Job 21:14 Y con todo, a Dios decían: «¡Lejos de nosotros, no queremos conocer tus caminos!
Job 21:15 ¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?»
Job 21:16 ¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los malos quede lejos de Dios?
Job 21:17 ¿Cuántas veces la lámpara de los malos se apaga, su desgracia irrumpe sobre ellos, y él reparte dolores en su cólera?
Job 21:18 ¿Son como paja ante el viento, como tamo que arrebata un torbellino?
Job 21:19 ¿Va a guardar Dios para sus hijos su castigo? ¡que le castigue a él, para que sepa!
Job 21:20 ¡Vea su ruina con sus propios ojos, beba de la furia de Sadday!
Job 21:21 ¿Qué le importa la suerte de su casa, después de él, cuando se haya cortado la cuenta de sus meses?
Job 21:22 Pero, ¿se enseña a Dios la ciencia? ¡Si es él quien juzga a los seres más excelsos!
Job 21:23 Hay quien muere en su pleno vigor, en el colmo de la dicha y de la paz,
Job 21:24 repletos de grasa su ijares, bien empapado el meollo de sus huesos.
Job 21:25 Y hay quien muere, la amargura en el alma, sin haber gustado la ventura.
Job 21:26 Juntos luego se acuestan en el polvo, y los gusanos los recubren.
Job 21:27 ¡Oh, sé muy bien lo que pensáis, las malas ideas que os formáis sobre mí!
Job 21:28 «¿Dónde está, os decís, la casa del magnate? ¿dónde la tienda que habitaban los malos?»
Job 21:29 ¿No habéis interrogado a los viandantes? ¿no os han pasmado los casos que refieren?
Job 21:30 Que el malo es preservado en el día del desastre, en el día de los furores queda a salvo.
Job 21:31 Pues, ¿quién le echa en cara su conducta y le da el merecido de su obras?
Job 21:32 Cuando es llevado al cementerio, sobre el mausoleo hace vela.
Job 21:33 Dulces le son los terrones del torrente, y detrás de él desfila todo el mundo.
Job 21:34 ¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano? ¡Pura falacia son vuestras respuestas!

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Capítulo 22

22:1
Y RESPONDIÓ Eliphaz Temanita, y dijo:
22:2
¿Traerá el hombre provecho á Dios, Porque el sabio sea provechoso á sí mismo?
22:3
¿Tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?
22:4
¿Castigaráte acaso, O vendrá contigo á juicio porque te teme?
22:5
Por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin.
22:6
Porque sacaste prenda á tus hermanos sin causa, E hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
22:7
No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento.
22:8
Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; Y habitó en ella el distinguido.
22:9
Las viudas enviaste vacías, Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
22:10
Por tanto hay lazos alrededor de ti, Y te turba espanto repentino;
22:11
O tinieblas, porque no veas; Y abundancia de agua te cubre.
22:12
¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.
22:13
¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará por medio de la oscuridad?
22:14
Las nubes son su escondedero, y no ve; Y por el circuito del cielo se pasea.
22:15
¿Quieres tú guardar la senda antigua, Que pisaron los hombres perversos?
22:16
Los cuales fueron cortados antes de tiempo, Cuyo fundamento fué como un río derramado:
22:17
Que decían á Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente?
22:18
Habíales él henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de mí.
22:19
Verán los justos y se gozarán; Y el inocente los escarnecerá, diciendo:
22:20
Fué cortada nuestra sustancia, Habiendo consumido el fuego el resto de ellos.
22:21
Amístate ahora con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien.
22:22
Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón.
22:23
Si te tornares al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción;
22:24
Y tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ophir;
22:25
Y el Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata á montones.
22:26
Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás á Dios tu rostro.
22:27
Orarás á él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos.
22:28
Determinarás asimismo una cosa, y serte ha firme; Y sobre tus caminos resplandecerá luz.
22:29
Cuando fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento habrá: Y Dios salvará al humilde de ojos.
22:30
El libertará la isla del inocente; Y por la limpieza de tus manos será librada.

Job 22:1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
Job 22:2 ¿Acaso a Dios puede un hombre ser útil? ¡Sólo a sí mismo es útil el sensato!
Job 22:3 ¿Tiene algún interés Sadday por tu justicia? ¿Gana algo con que seas intachable?
Job 22:4 ¿Acaso por tu piedad él te corrige y entra en juicio contigo?
Job 22:5 ¿No será más bien por tu mucha maldad, por tus culpas sin límite?
Job 22:6 Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los desnudos sus vestidos,
Job 22:7 no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan;
Job 22:8 como hombre fuerte que hace suyo el país, y, rostro altivo, se sitúa en él,
Job 22:9 despachabas a las viudas con las manos vacías y quebrabas los brazos de los huérfanos.
Job 22:10 Por eso los lazos te aprisionan y te estremece un pavor súbito.
Job 22:11 La luz se hace tiniebla, y ya no ves, y una masa de agua te sumerge.
Job 22:12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira la cabeza de las estrellas, qué altas!
Job 22:13 Y tú has dicho: «¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del nublado?
Job 22:14 Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos.»
Job 22:15 ¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres perversos?
Job 22:16 Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus cimientos.
Job 22:17 Los que decían a Dios: «¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos Sadday?»
Job 22:18 Y era él el que colmaba sus casas de ventura, aunque el consejo de los malos seguía lejos de él.
Job 22:19 Al verlo los justos se recrean, y de ellos hace burla el inocente:
Job 22:20 «¡Cómo acabó nuestro adversario! ¡el fuego ha devorado su opulencia!».
Job 22:21 Reconcíliate con él y haz la paz: así tu dicha te será devuelta.
Job 22:22 Recibe de su boca la enseñanza, pon sus palabras en tu corazón.
Job 22:23 Si vuelves a Sadday con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,
Job 22:24 si tiras al polvo el oro, el Ofir a los guijarros del torrente,
Job 22:25 Sadday se te hará lingotes de oro y plata a montones para ti.
Job 22:26 Tendrás entonces en Sadday tus delicias y hacia Dios levantarás tu rostro.
Job 22:27 El escuchará cuando le invoques, y podrás cumplir tus votos.
Job 22:28 Todo lo que emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la luz.
Job 22:29 Porque él abate el orgullo de los grandes, y salva al que baja los ojos.
Job 22:30 El libra al inocente; si son tus manos puras, serás salvo.

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Capítulo 23

23:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
23:2
Hoy también hablaré con amargura; Que es más grave mi llaga que mi gemido.
23:3
¡Quién me diera el saber dónde hallar á Dios! Yo iría hasta su silla.
23:4
Ordenaría juicio delante de él, Y henchiría mi boca de argumentos.
23:5
Yo sabría lo que él me respondería, Y entendería lo que me dijese.
23:6
¿Pleitearía conmigo con grandeza de fuerza? No: antes él la pondría en mí.
23:7
Allí el justo razonaría con él: Y escaparía para siempre de mi juez.
23:8
He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré:
23:9
Si al norte él obrare, yo no lo veré; Al mediodía se esconderá, y no lo veré.
23:10
Mas él conoció mi camino: Probaráme, y saldré como oro.
23:11
Mis pies tomaron su rastro; Guardé su camino, y no me aparté.
23:12
Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
23:13
Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo.
23:14
El pues acabará lo que ha determinado de mí: Y muchas cosas como estas hay en él.
23:15
Por lo cual yo me espanto en su presencia: Consideraré, y temerélo.
23:16
Dios ha enervado mi corazón, Y hame turbado el Omnipotente.
23:17
¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, Y cubrió con oscuridad mi rostro?

Job 23:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 23:2 Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido.
Job 23:3 ¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada!
Job 23:4 Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos.
Job 23:5 Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera.
Job 23:6 ¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo? No, tan sólo tendría que prestarme atención.
Job 23:7 Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre.
Job 23:8 Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto.
Job 23:9 Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía.
Job 23:10 Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro!
Job 23:11 Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío;
Job 23:12 del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras de su boca.
Job 23:13 Mas él decide, ¿quién le hará retractarse? Lo que su alma ha proyectado lleva a término.
Job 23:14 Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisiones suyas.
Job 23:15 Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta.
Job 23:16 Dios me ha enervado el corazón, Sadday me ha aterrorizado.
Job 23:17 Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi rostro.

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Capítulo 24

24:1
PUESTO que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿Por qué los que le conocen no ven sus días?
24:2
Traspasan los términos, Roban los ganados, y apaciéntanlos.
24:3
Llévanse el asno de los huérfanos; Prenden el buey de la viuda.
24:4
Hacen apartar del camino á los menesterosos: Y todos los pobres de la tierra se esconden.
24:5
He aquí, como asnos monteses en el desierto, Salen á su obra madrugando para robar; El desierto es mantenimiento de sus hijos.
24:6
En el campo siegan su pasto, Y los impíos vendimian la viña ajena.
24:7
Al desnudo hacen dormir sin ropa, Y que en el frío no tenga cobertura.
24:8
Con las avenidas de los montes se mojan, Y abrazan las peñas sin tener abrigo.
24:9
Quitan el pecho á los huérfanos, Y de sobre el pobre toman la prenda.
24:10
Al desnudo hacen andar sin vestido, Y á los hambrientos quitan los hacecillos.
24:11
De dentro de sus paredes exprimen el aceite, Pisan los lagares, y mueren de sed.
24:12
De la ciudad gimen los hombres, Y claman las almas de los heridos de muerte: Mas Dios no puso estorbo.
24:13
Ellos son los que, rebeldes á la luz, Nunca conocieron sus caminos, Ni estuvieron en sus veredas.
24:14
A la luz se levanta el matador, mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como ladrón.
24:15
El ojo del adúltero está aguardando la noche, Diciendo: No me verá nadie: Y esconde su rostro.
24:16
En las tinieblas minan las casas, Que de día para sí señalaron; No conocen la luz.
24:17
Porque la mañana es á todos ellos como sombra de muerte; Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
24:18
Son instables más que la superficie de las aguas; Su porción es maldita en la tierra; No andarán por el camino de las viñas.
24:19
La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el sepulcro á los pecadores.
24:20
Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; Nunca más habrá de ellos memoria, Y como un árbol serán los impíos quebrantados.
24:21
A la mujer estéril que no paría, afligió; Y á la viuda nunca hizo bien.
24:22
Mas á los fuertes adelantó con su poder: Levantóse, y no se da por segura la vida.
24:23
Le dieron á crédito, y se afirmó: Sus ojos están sobre los caminos de ellos.
24:24
Fueron ensalzados por un poco, mas desaparecen, Y son abatidos como cada cual: serán encerrados, Y cortados como cabezas de espigas.
24:25
Y si no, ¿quién me desmentirá ahora, O reducirá á nada mis palabras?

Job 24:1 ¿Por qué Sadday no se reserva tiempos, y los que le conocen no contemplan sus días?
Job 24:2 Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor.
Job 24:3 Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda.
Job 24:4 Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país.
Job 24:5 Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a la tarde, pan para sus crías.
Job 24:6 Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado.
Job 24:7 Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío.
Job 24:8 Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca.
Job 24:9 Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre.
Job 24:10 Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas.
Job 24:11 Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed.
Job 24:12 Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración!
Job 24:13 Otros hay rebeldes a la luz: no reconocen sus caminos ni frecuentan sus senderos.
Job 24:14 Aún no es de día cuando el asesino se levanta para matar al pobre y al menesteroso. Por la noche merodea el ladrón.
Job 24:15 El ojo del adúltero el crepúsculo espía: «Ningún ojo - dice - me divisa», y cubre su rostro con un velo.
Job 24:16 Las casas perfora en las tinieblas. Durante el día se ocultan los que no quieren conocer la luz.
Job 24:17 Para todos ellos la mañana es sombra, porque sufren entonces sus terrores.
Job 24:18 No es más que una paja sobre el agua, su hacienda es maldita en el país, nadie toma el camino de su viña.
Job 24:19 Como el calor de sequía arrebata el agua de nieve, así el seol al que ha pecado.
Job 24:20 El seno que le formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda más. Así la iniquidad es desgajada como un árbol.
Job 24:21 Maltrataba a la estéril, la que no da a luz, y a la viuda no trataba bien.
Job 24:22 Pero Aquel que agarra con su fuerza a los tiranos se levanta, y va el otro no cuenta con la vida.
Job 24:23 Le dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos.
Job 24:24 Se encumbró por un instante, y ya no existe, se abate como el armuelle que se corta, como la cresta de la espiga se amustia.
Job 24:25 ¿No es así? ¿quién me puede desmentir y reducir a nada mi palabra?

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Capítulo 25

25:1
Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:
25:2
El señorío y el temor están con él: El hace paz en sus alturas.
25:3
¿Tienen sus ejércitos número? ¿Y sobre quién no está su luz?
25:4
¿Cómo pues se justificará el hombre con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?
25:5
He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos.
25:6
¿Cuánto menos el hombre que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano?

Job 25:1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
Job 25:2 Es soberano de temible fuerza el que hace reinar la paz en sus alturas.
Job 25:3 ¿Puede contar alguien sus tropas? ¿Contra quién no se alza su luz?
Job 25:4 ¿Cómo un hombre será justo ante Dios? ¿cómo puro el nacido de mujer?
Job 25:5 Si ni la luna misma tiene brillo, ni las estrellas son puras a sus ojos,
Job 25:6 ¡cuánto menos un hombre, esa gusanera, un hijo de hombre, ese gusano!

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Capítulo 26

26:1
Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
26:2
¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿Has amparado al brazo sin fortaleza?
26:3
¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia, Y mostraste bien sabiduría?
26:4
¿A quién has anunciado palabras, Y cuyo es el espíritu que de ti sale?
26:5
Cosas inanimadas son formadas Debajo de las aguas, y los habitantes de ellas.
26:6
El sepulcro es descubierto delante de él, Y el infierno no tiene cobertura.
26:7
Extiende el alquilón sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada.
26:8
Ata las aguas en sus nubes, Y las nubes no se rompen debajo de ellas.
26:9
El restriñe la faz de su trono, Y sobre él extiende su nube.
26:10
El cercó con término la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas.
26:11
Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan de su reprensión.
26:12
El rompe la mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la hinchazón suya.
26:13
Su espíritu adornó los cielos; Su mano crió la serpiente tortuosa.
26:14
He aquí, estas son partes de sus caminos: ¡Mas cuán poco hemos oído de él! Porque el estruendo de sus fortalezas, ¿quién lo detendrá?

Job 26:1 Job tomó la palabra y dijo:
Job 26:2 ¡Qué bien has sostenido al débil y socorrido al brazo inválido!
Job 26:3 ¡Qué bien has aconsejado al ignorante, qué hábil talento has demostrado!
Job 26:4 ¿A quién has dirigido tus discursos, y de quién es el espíritu que ha salido de ti?
Job 26:5 Las Sombras tiemblan bajo tierra, las aguas y sus habitantes se estremecen.
Job 26:6 Ante él, el Seol está al desnudo, la Perdición al descubierto.
Job 26:7 El extiende el Septentrión sobre el vacío, sobre la nada suspende la tierra.
Job 26:8 El encierra las aguas en sus nubes, sin que bajo su peso el nublado reviente.
Job 26:9 El encubre la cara de la luna llena, desplegando sobre ella su nublado.
Job 26:10 El trazó un cerco sobre la haz de las aguas, hasta el confín de la luz con las tinieblas,
Job 26:11 Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza.
Job 26:12 Con su poder hendió la mar, con su destreza quebró a Ráhab.
Job 26:13 Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente Huidiza,
Job 26:14 Estos son los contornos de sus obras, de que sólo percibimos un apagado eco. Y el trueno de su potencia, ¿quién lo captará?

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Capítulo 27

27:1
Y REASUMIÓ Job su discurso, y dijo:
27:2
Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
27:3
Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices,
27:4
Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.
27:5
Nunca tal acontezca que yo os justifique: Hasta morir no quitaré de mí mi integridad.
27:6
Mi justicia tengo asida, y no la cederé: No me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.
27:7
Sea como el impío mi enemigo, Y como el inicuo mi adversario.
27:8
Porque ¿cuál es la esperanza del hipócrita, por mucho que hubiere robado, Cuando Dios arrebatare su alma?
27:9
¿Oirá Dios su clamor Cuando la tribulación sobre él viniere?
27:10
¿Deleitaráse en el Omnipotente? ¿Invocará á Dios en todo tiempo?
27:11
Yo os enseñaré en orden á la mano de Dios: No esconderé lo que hay para con el Omnipotente.
27:12
He aquí que todos vosotros lo habéis visto: ¿Por qué pues os desvanecéis con fantasía?
27:13
Esta es para con Dios la suerte del hombre impío, Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente.
27:14
Si sus hijos fueren multiplicados, serán para el cuchillo; Y sus pequeños no se hartarán de pan;
27:15
Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; Y no llorarán sus viudas.
27:16
Si amontonare plata como polvo, Y si preparare ropa como lodo;
27:17
Habrála él preparado, mas el justo se vestirá, Y el inocente repartirá la plata.
27:18
Edificó su casa como la polilla, Y cual cabaña que el guarda hizo.
27:19
El rico dormirá, mas no será recogido: Abrirá sus ojos, mas él no será.
27:20
Asirán de él terrores como aguas: Torbellino lo arrebatará de noche.
27:21
Lo antecogerá el solano, y partirá; Y tempestad lo arrebatará del lugar suyo.
27:22
Dios pues descargará sobre él, y no perdonará: Hará él por huir de su mano.
27:23
Batirán sus manos sobre él, Y desde su lugar le silbarán.

Job 27:1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
Job 27:2 ¡Vive Dios, que justicia me rehúsa, por Sadday, que me ha amargado el alma,
Job 27:3 mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices,
Job 27:4 no dirán mis labios falsedad, ni mi lengua proferirá mentira!
Job 27:5 Lejos de mí daros la razón: hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia.
Job 27:6 Me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, mi corazón no se avergüenza de mis días.
Job 27:7 ¡Tenga la suerte del malvado mi enemigo, la del injusto mi adversario!
Job 27:8 Pues ¿cuál es la esperanza del impío cuando suplica, cuando hacia Dios eleva su alma?
Job 27:9 ¿Acaso Dios escucha su gemido, cuando viene sobre él una calamidad?

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Capítulo 28

28:1
CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, Y el oro lugar donde se forma.
28:2
El hierro se saca del polvo, Y de la piedra es fundido el metal.
28:3
A las tinieblas puso término, Y examina todo á la perfección, Las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte.
28:4
Brota el torrente de junto al morador, Aguas que el pie había olvidado: Sécanse luego, vanse del hombre.
28:5
De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estará como convertida en fuego.
28:6
Lugar hay cuyas piedras son zafiro, Y sus polvos de oro.
28:7
Senda que nunca la conoció ave, Ni ojo de buitre la vió:
28:8
Nunca la pisaron animales fieros, Ni león pasó por ella.
28:9
En el pedernal puso su mano, Y trastornó los montes de raíz.
28:10
De los peñascos cortó ríos, Y sus ojos vieron todo lo preciado.
28:11
Detuvo los ríos en su nacimiento, E hizo salir á luz lo escondido.
28:12
Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la prudencia?
28:13
No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes.
28:14
El abismo dice: No está en mí: Y la mar dijo: Ni conmigo.
28:15
No se dará por oro, Ni su precio será á peso de plata.
28:16
No puede ser apreciada con oro de Ophir, Ni con onique precioso, ni con zafiro.
28:17
El oro no se le igualará, ni el diamante; Ni se trocará por vaso de oro fino.
28:18
De coral ni de perlas no se hará mención: La sabiduría es mejor que piedras preciosas.
28:19
No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; No se podrá apreciar con oro fino.
28:20
¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
28:21
Porque encubierta está á los ojos de todo viviente, y á toda ave del cielo es oculta.
28:22
El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.
28:23
Dios entiende el camino de ella, Y él conoce su lugar.
28:24
Porque él mira hasta los fines de la tierra, Y ve debajo de todo el cielo.
28:25
Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida;
28:26
Cuando él hizo ley á la lluvia, Y camino al relámpago de los truenos:
28:27
Entonces la veía él, y la manifestaba: Preparóla y descubrióla también.
28:28
Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal la inteligencia.

Job 28:1 Hay, sí, para la plata un venero, para el oro un lugar donde se purifica.
Job 28:2 Se extrae del suelo el hierro, una piedra fundida se hace cobre.
Job 28:3 Se pone fin a las tinieblas, hasta el último límite se excava la piedra oscura y lóbrega.
Job 28:4 Extranjeros abren galerías de todo pie olvidadas, y oscilan, se balancean, lejos de los humanos.
Job 28:5 Tierra de donde sale el pan, que está revuelta, abajo, por el fuego.
Job 28:6 Lugar donde las piedras son zafiro y contienen granos de oro.
Job 28:7 Sendero que no conoce el ave de rapiña, ni el ojo del buitre lo columbra.
Job 28:8 No lo pisaron los hijos del orgullo, el león jamás lo atravesó.
Job 28:9 Aplica el hombre al pedernal su mano, descuaja las montañas de raíz.
Job 28:10 Abre canales en las rocas, ojo avizor a todo lo precioso.
Job 28:11 Explora las fuentes de los ríos, y saca a luz lo oculto.
Job 28:12 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
Job 28:13 Ignora el hombre su sendero, no se le encuentra en la tierra de los vivos.
Job 28:14 Dice el Abismo: «No está en mí», y el Mar: «No está conmigo.»
Job 28:15 No se puede dar por ella oro fino, ni comprarla a precio de plata,
Job 28:16 ni evaluarla con el oro de Ofir, el ágata preciosa o el zafiro.
Job 28:17 No la igualan el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por vaso de oro puro.
Job 28:18 Corales y cristal ni mencionarlos, mejor es pescar Sabiduría que perlas.
Job 28:19 No la iguala el topacio de Kus, ni con oro puro puede evaluarse.
Job 28:20 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
Job 28:21 Ocúltase a los ojos de todo ser viviente, se hurta a los pájaros del cielo.
Job 28:22 La Perdición y la Muerte dicen: «De oídas sabemos su renombre.»
Job 28:23 Sólo Dios su camino ha distinguido, sólo él conoce su lugar.
Job 28:24 (Porque él otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos.)
Job 28:25 Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo,
Job 28:26 cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos,
Job 28:27 entonces la vio y le puso precio, la estableció y la escudriñó.
Job 28:28 Y dijo al hombre: «Mira, el temor del Señor es la Sabiduría, huir del mal, la Inteligencia.»

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Capítulo 29

29:1
Y VOLVIÓ Job á tomar su propósito, y dijo:
29:2
¡Quién me tornase como en los meses pasados, Como en los días que Dios me guardaba,
29:3
Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, A la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
29:4
Como fué en los días de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
29:5
Cuando aún el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi;
29:6
Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, Y la piedra me derramaba ríos de aceite!
29:7
Cuando salía á la puerta á juicio, Y en la plaza hacía preparar mi asiento,
29:8
Los mozos me veían, y se escondían; Y los viejos se levantaban, y estaban en pie;
29:9
Los príncipes detenían sus palabras, Ponían la mano sobre su boca;
29:10
La voz de los principales se ocultaba, Y su lengua se pegaba á su paladar:
29:11
Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían, me daban testimonio:
29:12
Porque libraba al pobre que gritaba, Y al huérfano que carecía de ayudador.
29:13
La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; Y al corazón de la viuda daba alegría.
29:14
Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio.
29:15
Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo.
29:16
A los menesterosos era padre; Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia:
29:17
Y quebraba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.
29:18
Y decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré días.
29:19
Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío.
29:20
Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se corroboraba en mi mano.
29:21
Oíanme, y esperaban; Y callaban á mi consejo.
29:22
Tras mi palabra no replicaban, Y mi razón destilaba sobre ellos.
29:23
Y esperábanme como á la lluvia, Y abrían su boca como á la lluvia tardía.
29:24
Si me reía con ellos, no lo creían: Y no abatían la luz de mi rostro.
29:25
Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; Y moraba como rey en el ejército, Como el que consuela llorosos.

Job 29:1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
Job 29:2 ¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, aquellos días en que Dios me guardaba,
Job 29:3 cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las tinieblas caminaba;
Job 29:4 como era yo en los días de mi otoño, cuando vallaba Dios mi tienda,
Job 29:5 cuando Sadday estaba aún conmigo, y en torno mío mis muchachos,
Job 29:6 cuando mis pies se bañaban en manteca, y regatos de aceite destilaba la roca!
Job 29:7 Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza colocaba,
Job 29:8 se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y quedaban en pie.
Job 29:9 Los notables cortaban sus palabras y ponían la mano en su boca.
Job 29:10 La voz de los jefes se ahogaba, su lengua se pegaba al paladar.
Job 29:11 Oído que lo oía me llamaba feliz, ojo que lo veía se hacía mi testigo.
Job 29:12 Pues yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía valedor.
Job 29:13 La bendición del moribundo subía hacia mí, el corazón de la viuda yo alegraba.
Job 29:14 Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y turbante, mi derecho.
Job 29:15 Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies.
Job 29:16 Era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba.
Job 29:17 Quebraba los colmillos del inicuo, de entre sus dientes arrancaba su presa.
Job 29:18 Y me decía: «Anciano moriré, como la arena aumentaré mis días.
Job 29:19 Mi raíz está franca a las aguas, el rocío se posa de noche en mi ramaje.
Job 29:20 Mi gloria será siempre nueva en mí, y en mi mano mi arco renovará su fuerza.
Job 29:21 Me escuchaban ellos con expectación, callaban para oír mi consejo.
Job 29:22 Después de hablar yo, no replicaban, y sobre ellos mi palabra caía gota a gota.
Job 29:23 Me esperaban lo mismo que a la lluvia, abrían su boca como a lluvia tardía.
Job 29:24 Si yo les sonreía, no querían creerlo, y la luz de mi rostro no dejaban perderse.
Job 29:25 Les indicaba el camino y me ponía al frente, me asentaba como un rey en medio de su tropa, y por doquier les guiaba a mi gusto.

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Capítulo 30

30:1
MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; Cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
30:2
Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo?
30:3
Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; Huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto.
30:4
Que cogían malvas entre los arbustos, Y raíces de enebro para calentarse.
30:5
Eran echados de entre las gentes, Y todos les daban grita como al ladrón.
30:6
Habitaban en las barrancas de los arroyos, En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
30:7
Bramaban entre las matas, Y se reunían debajo de las espinas.
30:8
Hijos de viles, y hombres sin nombre, Más bajos que la misma tierra.
30:9
Y ahora yo soy su canción, Y he sido hecho su refrán.
30:10
Abomínanme, aléjanse de mí, Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
30:11
Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
30:12
A la mano derecha se levantaron los jóvenes; Empujaron mis pies, Y sentaron contra mí las vías de su ruina.
30:13
Mi senda desbarataron, Aprovecháronse de mi quebrantamiento, Contra los cuales no hubo ayudador.
30:14
Vinieron como por portillo ancho, Revolviéronse á mi calamidad.
30:15
Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube
30:16
Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido.
30:17
De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan.
30:18
Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica.
30:19
Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza.
30:20
Clamo á ti, y no me oyes; Preséntome, y no me atiendes.
30:21
Haste tornado cruel para mí: Con la fortaleza de tu mano me amenazas.
30:22
Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia.
30:23
Porque yo conozco que me reduces á la muerte; Y á la casa determinada á todo viviente.
30:24
Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
30:25
¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
30:26
Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.
30:27
Mis entrañas hierven, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido.
30:28
Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado.
30:29
He venido á ser hermano de los dragones, Y compañero de los buhos.
30:30
Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía.
30:31
Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi órgano en voz de lamentadores.

Job 30:1 Mas ahora ríense de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos padres no juzgaba yo dignos de mezclar con los perros de mi grey.
Job 30:2 Aun la fuerza de sus manos, ¿para qué me servía?; había decaído todo su vigor,
Job 30:3 agotado por el hambre y la penuria. Roían las raíces de la estepa, lugar sombrío de ruina y soledad.
Job 30:4 Recogían armuelle por los matorrales, eran su pan raíces de retama.
Job 30:5 De entre los hombres estaban expulsados, tras ellos se gritaba como tras un ladrón.
Job 30:6 Moraban en las escarpas de los torrentes, en las grietas del suelo y de las rocas.
Job 30:7 Entre los matorrales rebuznaban, se apretaban bajo los espinos.
Job 30:8 Hijos de abyección, sí, ralea sin nombre, echados a latigazos del país.
Job 30:9 ¡Y ahora soy yo la copla de ellos, el blanco de sus chismes!
Job 30:10 Horrorizados de mí, se quedan a distancia, y sin reparo a la cara me escupen.
Job 30:11 Porque él ha soltado mi cuerda y me maltrata, ya tiran todo freno ante mí.
Job 30:12 Una ralea se alza a mi derecha, exploran si me encuentro tranquilo, y abren hacia mí sus caminos siniestros.
Job 30:13 Mi sendero han destruido, para perderme se ayudan, y nada les detiene;
Job 30:14 como por ancha brecha irrumpen, se han escurrido bajo los escombros.
Job 30:15 Los terrores se vuelven contra mí, como el viento mi dignidad es arrastrada; como una nube ha pasado mi ventura.
Job 30:16 Y ahora en mí se derrama mi alma, me atenazan días de aflicción.
Job 30:17 De noche traspasa el mal mis huesos, y no duermen las llagas que me roen.
Job 30:18 Con violencia agarra él mi vestido, me aferra como el cuello de mi túnica.
Job 30:19 Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza.
Job 30:20 Grito hacia ti y tú no me respondes, me presento y no me haces caso.
Job 30:21 Te has vuelto cruel para conmigo, tu mano vigorosa en mí se ceba.
Job 30:22 Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad.
Job 30:23 Pues bien sé que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente.
Job 30:24 Y sin embargo, ¿he vuelto yo la mano contra el pobre, cuando en su angustia justicia reclamaba?
Job 30:25 ¿No he llorado por el que vive en estrechez? ¿no se ha apiadado mi alma del mendigo?
Job 30:26 Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia, aguardaba la luz, y llegó la oscuridad.
Job 30:27 Me hierven las entrañas sin descanso, me han alcanzado días de aflicción.
Job 30:28 Sin haber sol, ando renegrido, me he levantado en la asamblea, sólo para gritar.
Job 30:29 Me he hecho hermano de chacales y compañero de avestruces.
Job 30:30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, mis huesos se han quemado por la fiebre.
Job 30:31 ¡Mi cítara sólo ha servido para el duelo, mi flauta para la voz de plañidores!

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Capítulo 31

31:1
HICE pacto con mis ojos: ¿Cómo pues había yo de pensar en virgen?
31:2
Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
31:3
¿No hay quebrantamiento para el impío, Y extrañamiento para los que obran iniquidad?
31:4
¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?
31:5
Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresuró á engaño,
31:6
Péseme Dios en balanzas de justicia, Y conocerá mi integridad.
31:7
Si mis pasos se apartaron del camino, Y si mi corazón se fué tras mis ojos, Y si algo se apegó á mis manos,
31:8
Siembre yo, y otro coma, Y mis verduras sean arrancadas.
31:9
Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, Y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo:
31:10
Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven.
31:11
Porque es maldad é iniquidad, Que han de castigar los jueces.
31:12
Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, Y desarraigaría toda mi hacienda.
31:13
Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo,
31:14
¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? Y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?
31:15
El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
31:16
Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda;
31:17
Y si comí mi bocado solo, Y no comió de él el huerfano;
31:18
(Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;)
31:19
Si he visto que pereciera alguno sin vestido, Y al menesteroso sin cobertura;
31:20
Si no me bendijeron sus lomos, Y del vellón de mis ovejas se calentaron;
31:21
Si alcé contra el huérfano mi mano, Aunque viese que me ayudarían en la puerta;
31:22
Mi espalda se caiga de mi hombro, Y mi brazo sea quebrado de mi canilla.
31:23
Porque temí el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendría poder.
31:24
Si puse en oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú;
31:25
Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, Y de que mi mano hallase mucho;
31:26
Si he mirado al sol cuando resplandecía, Y á la luna cuando iba hermosa,
31:27
Y mi corazón se engañó en secreto, Y mi boca besó mi mano:
31:28
Esto también fuera maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano.
31:29
Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, Y me regocijé cuando le halló el mal;
31:30
(Que ni aun entregué al pecado mi paladar, Pidiendo maldición para su alma;)
31:31
Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
31:32
El extranjero no tenía fuera la noche; Mis puertas abría al caminante.
31:33
Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, Escondiendo en mi seno mi iniquidad;
31:34
Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta:
31:35
¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, Aunque mi adversario me hiciera el proceso.
31:36
Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, Y me lo ataría en lugar de corona.
31:37
Yo le contaría el número de mis pasos, Y como príncipe me llegaría á él.
31:38
Si mi tierra clama contra mí, Y lloran todos sus surcos;
31:39
Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños;
31:40
En lugar de trigo me nazcan abrojos, Y espinas en lugar de cebada.

Job 31:1 Había hecho yo un pacto con mis ojos, y no miraba a ninguna doncella.
Job 31:2 Y ¿cuál es el reparto que hace Dios desde arriba, cuál la suerte que manda Sadday desde la altura?
Job 31:3 ¿No es acaso desgracia para el inicuo, tribulación para los malhechores?
Job 31:4 ¿No ve él mis caminos, no cuenta todos mis pasos?
Job 31:5 ¿He caminado junto a la mentira? ¿he apretado mi paso hacia la falsedad?
Job 31:6 ¡Péseme él en balanza de justicia, conozca Dios mi integridad!
Job 31:7 Si mis pasos del camino se extraviaron, si tras mis ojos fue mi corazón, si a mis manos se adhiere alguna mancha,
Job 31:8 ¡coma otro lo que yo sembré, y sean arrancados mis retoños!
Job 31:9 Si mi corazón fue seducido por mujer, si he fisgado a la puerta de mi prójimo,
Job 31:10 ¡muela para otro mi mujer, y otros se encorven sobre ella!
Job 31:11 Pues sería ello una impudicia, un crimen a justicia sujeto;
Job 31:12 sería fuego que devora hasta la Perdición y que consumiría toda mi hacienda.
Job 31:13 Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva, en sus pleitos conmigo,
Job 31:14 ¿qué podré hacer cuando Dios se levante? cuando él investigue, ¿qué responderé?
Job 31:15 ¿No los hizo él, igual que a mí, en el vientre? ¿no nos formó en el seno uno mismo?
Job 31:16 Me he negado al deseo de los débiles? ¿dejé desfallecer los ojos de la viuda?
Job 31:17 ¿Comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano?
Job 31:18 ¡Siendo así que desde mi infancia me crió él como un padre, me guió desde el seno materno!
Job 31:19 ¿He visto a un miserable sin vestido, a algún pobre desnudo,
Job 31:20 sin que en lo íntimo de su ser me bendijera, y del vellón de mis corderos se haya calentado?
Job 31:21 Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado en la Puerta,
Job 31:22 ¡mi espalda se separe de mi nuca, y mi brazo del hombro se desgaje!
Job 31:23 Pues el terror de Dios caería sobre mí, y ante su majestad no podría tenerme.
Job 31:24 ¿He hecho del oro mi confianza, o he dicho al oro fino: «Tú, mi seguridad»?
Job 31:25 ¿Me he complacido en la abundancia de mis bienes, en que mi mano había ganado mucho?
Job 31:26 ¿Acaso, al ver el sol cómo brillaba, y la luna que marchaba radiante,
Job 31:27 mi corazón, en secreto, se dejó seducir para enviarles un beso con la mano?
Job 31:28 También hubiera sido una falta criminal, por haber renegado del Dios de lo alto.
Job 31:29 ¿Del infortunio de mi enemigo me alegré, me gocé de que el mal le alcanzara?
Job 31:30 ¡Yo que no permitía a mi lengua pecar reclamando su vida con una maldición!
Job 31:31 ¿No decían las gentes de mi tienda: «¿Hay alguien que no se haya hartado con su carne?»
Job 31:32 El forastero no pernoctaba a la intemperie, tenía abierta mi puerta al caminante.
Job 31:33 ¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado,
Job 31:34 porque temiera el rumor público, o el desprecio de las gentes me asustara, hasta quedar callado sin atreverme a salir mi puerta?
Job 31:35 ¡Oh! ¿quién hará que se me escuche? Esta es mi última palabra: ¡respóndame Sadday! El libelo que haya escrito mi adversario
Job 31:36 pienso llevarlo sobre mis espaldas, ceñírmelo igual que una diadema.
Job 31:37 Del número de mis pasos voy a rendirle cuentas, como un príncipe me llegaré hasta él.
Job 31:38 Si mi tierra grita contra mí, y sus surcos lloran con ella,
Job 31:39 si he comido sus frutos sin pagarlos y he hecho expirar a sus dueños,
Job 31:40 ¡en vez de trigo broten en ella espinas, y en lugar de cebada hierba hedionda! Fin de las palabras de Job.

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Capítulo 32

32:1
Y CESARON estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos.
32:2
Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios.
32:3
Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado á Job.
32:4
Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él.
32:5
Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquelllos tres varones, su furor se encendió.
32:6
Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Buzita, y dijo: Yo soy menor de días y vosotros viejos; He tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.
32:7
Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
32:8
Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.
32:9
No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho.
32:10
Por tanto yo dije: Escuchadme; Declararé yo también mi sabiduría.
32:11
He aquí yo he esperado á vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras.
32:12
Os he pues prestado atención, Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, Y responda á sus razones.
32:13
Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Lanzólo Dios, no el hombre.
32:14
Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, Ni yo le responderé con vuestras razones.
32:15
Espantáronse, no respondieron más; Fuéronseles los razonamientos.
32:16
Yo pues he esperado, porque no hablaban, Antes pararon, y no respondieron más.
32:17
Por eso yo también responderé mi parte, También yo declararé mi juicio.
32:18
Porque lleno estoy de palabras, Y el espíritu de mi vientre me constriñe.
32:19
De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.
32:20
Hablaré pues y respiraré; Abriré mis labios, y responderé.
32:21
No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.
32:22
Porque no sé hablar lisonjas: De otra manera en breve mi Hacedor me consuma.

Job 32:1 Aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job, porque se tenía por justo.
Job 32:2 Entonces montó en cólera Elihú, hijo de Barakel el buzita, de la familia de Ram. Su cólera se inflamó contra Job, porque pretendía tener razón frente a Dios;
Job 32:3 y también contra sus tres amigos, porque no habían hallado ya nada que replicar y de esa manera habían dejado mal a Dios.
Job 32:4 Mientras hablaban ellos con Job, Elihú se había mantenido a la expectativa, porque eran más viejos que él.
Job 32:5 Pero cuando vio que en la boca de los tres hombres ya no quedaba respuesta, montó en cólera.
Job 32:6 Tomó, pues, la palabra Elihú, hijo de Barakel el buzita, y dijo: Soy pequeño en edad, y vosotros sois viejos; por eso tenía miedo, me asustaba el declararos mi saber.
Job 32:7 Me decía yo: «Hablará la edad, los muchos años enseñarán sabiduría.»
Job 32:8 Pero en verdad, es un soplo en el hombre, es el espíritu de Sadday lo que hace inteligente.
Job 32:9 No son sabios los que están llenos de años, ni los viejos quienes comprenden lo que es justo.
Job 32:10 Por eso he dicho: Escuchadme, voy a declarar también yo mi saber.
Job 32:11 Hasta ahora vuestras razones esperaba, prestaba oído a vuestros argumentos; mientras tratabais de buscar vocablos,
Job 32:12 tenía puesta en vosotros mi atención. Y veo que ninguno a Job da réplica, nadie de entre vosotros a sus dichos responde.
Job 32:13 No digáis, pues: «Hemos hallado la sabiduría; nos instruye Dios, no un hombre.»
Job 32:14 No hilaré yo palabras como ésas, no le replicaré en vuestros términos.
Job 32:15 Han quedado vencidos, no han respondido más: les han faltado las palabras.
Job 32:16 He esperado, pero ya que no hablan, puesto que se han quedado sin respuesta,
Job 32:17 responderé yo por mi parte, declararé también yo mi saber.
Job 32:18 Pues estoy lleno de palabras, me urge un soplo desde dentro.
Job 32:19 Es, en mi seno, como vino sin escape, que hace reventar los odres nuevos.
Job 32:20 Hablaré para desahogarme, abriré los labios y replicaré.
Job 32:21 No tomaré el partido de ninguno, a nadie adularé.
Job 32:22 Pues yo no sé adular: bien pronto me aventaría mi Hacedor.

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Capítulo 33

33:1
POR tanto, Job, oye ahora mis razones, Y escucha todas mis palabras.
33:2
He aquí yo abriré ahora mi boca, Y mi lengua hablará en mi garganta.
33:3
Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, Y mis labios proferirán pura sabiduría.
33:4
El espíritu de Dios me hizo, Y la inspiración del Omnipotente me dió vida.
33:5
Si pudieres, respóndeme: Dispón tus palabras, está delante de mí.
33:6
Heme aquí á mí en lugar de Dios, conforme á tu dicho: De lodo soy yo también formado.
33:7
He aquí que mi terror no te espantará, Ni mi mano se agravará sobre ti.
33:8
De cierto tú dijiste á oídos míos, Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
33:9
Yo soy limpio y sin defecto; Y soy inocente, y no hay maldad en mí.
33:10
He aquí que él buscó achaques contra mí, Y me tiene por su enemigo;
33:11
Puso mis pies en el cepo, Y guardó todas mis sendas.
33:12
He aquí en esto no has hablado justamente: Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
33:13
¿Por qué tomaste pleito contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
33:14
Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende.
33:15
Por sueño de visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho;
33:16
Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo;
33:17
Para quitar al hombre de su obra, Y apartar del varón la soberbia.
33:18
Detendrá su alma de corrupción, Y su vida de que pase á cuchillo.
33:19
También sobre su cama es castigado Con dolor fuerte en todos sus huesos,
33:20
Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave.
33:21
Su carne desfallece sin verse, Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
33:22
Y su alma se acerca al sepulcro, Y su vida á los que causan la muerte.
33:23
Si tuviera cerca de él Algún elocuente anunciador muy escogido, Que anuncie al hombre su deber;
33:24
Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, Que lo libró de descender al sepulcro, Que halló redención:
33:25
Enterneceráse su carne más que de niño, Volverá á los días de su mocedad.
33:26
Orará á Dios, y le amará, Y verá su faz con júbilo: Y él restituirá al hombre su justicia.
33:27
El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, Y no me ha aprovechado;
33:28
Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz.
33:29
He aquí, todas estas cosas hace Dios Dos y tres veces con el hombre;
33:30
Para apartar su alma del sepulcro, Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
33:31
Escucha, Job, y óyeme; Calla, y yo hablaré.
33:32
Que si tuvieres razones, respóndeme; Habla, porque yo te quiero justificar.
33:33
Y si no, óyeme tú á mí; Calla, y enseñarte he sabiduría.

Job 33:1 Ten a bien, Job, escuchar mis palabras, presta oído a todas mis razones.
Job 33:2 Ya ves que he abierto mi boca, en mi paladar habla mi lengua.
Job 33:3 Mi corazón dará palabras cuerdas, la pura verdad dirán mis labios.
Job 33:4 El soplo de Dios me hizo, me animó el aliento de Sadday.
Job 33:5 Si eres capaz, replícame, ¡alerta, ponte en guardia ante mí!
Job 33:6 Mira, soy como tú, no soy un dios, también yo de arcilla fui plasmado.
Job 33:7 Por eso mi terror no te ha de espantar, no pesará mi mano sobre ti.
Job 33:8 No has hecho más que decir a mis propios oídos, - pues he oído el son de tus palabras -:
Job 33:9 «Puro soy, sin delito; limpio estoy, no hay culpa en mí.
Job 33:10 Pero él inventa contra mí pretextos, y me reputa como su enemigo;
Job 33:11 mis pies pone en el cepo, espía todas mis sendas.»
Job 33:12 Pues bien, respondo, en esto no tienes razón, porque Dios es más grande que el hombre.
Job 33:13 ¿Por qué te querellas tú con él porque no responda a todas tus palabras?
Job 33:14 Habla Dios una vez, y otra vez, sin que se le haga caso.
Job 33:15 En sueños, en visión nocturna, cuando un letargo cae sobre los hombres, mientras están dormidos en su lecho,
Job 33:16 entonces abre él el oído de los hombres, y con sus apariciones les espanta,
Job 33:17 para apartar al hombre de sus obras y acabar con su orgullo de varón,
Job 33:18 para librar su alma de la fosa y su vida de pasar el Canal.
Job 33:19 También es corregido por el dolor en su camilla, por el temblor continuo de sus huesos,
Job 33:20 cuando a su vida el alimento asquea y a su alma los manjares exquisitos,
Job 33:21 cuando su carne desaparece de la vista, y sus huesos, que no se veían, aparecen;
Job 33:22 cuando su alma a la fosa se aproxima y su vida a la morada de los muertos.
Job 33:23 Si hay entonces junto a él un Ángel, un Mediador escogido entre mil, que declare al hombre su deber,
Job 33:24 que de él se apiade y diga: «Líbrale de bajar a la fosa, yo he encontrado el rescate de su alma»,
Job 33:25 su carne se renueva de vigor juvenil, vuelve a los días de su adolescencia.
Job 33:26 Invoca a Dios, que le otorga su favor, y va a ver con júbilo su rostro Anuncia a los demás su justicia,
Job 33:27 canta así entre los hombres: «Yo había pecado y torcido el derecho, mas Dios no me ha dado el merecido.
Job 33:28 Ha librado mi alma de pasar por la fosa, y mi vida contempla la luz.»
Job 33:29 He aquí todo lo que hace Dios, dos y tres veces con el hombre,
Job 33:30 para recobrar su alma de la fosa, para que sea alumbrado con la luz de los vivos.
Job 33:31 Atiende, Job, escúchame, guarda silencio, y yo hablaré.
Job 33:32 Si tienes algo que decir, replícame, habla, pues yo deseo darte la razón.
Job 33:33 Si no, escúchame, guarda silencio, y yo te enseñaré sabiduría.

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Capítulo 34

34:1
ADEMÁS respondió Eliú, y dijo:
34:2
Oid, sabios, mis palabras; Y vosotros, doctos, estadme atentos.
34:3
Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer.
34:4
Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno;
34:5
Porque Job ha dicho: Yo soy justo, Y Dios me ha quitado mi derecho.
34:6
¿He de mentir yo contra mi razón? Mi saeta es gravosa sin haber yo prevaricado.
34:7
¿Qué hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua?
34:8
Y va en compañía con los que obran iniquidad, Y anda con los hombres maliciosos.
34:9
Porque ha dicho: De nada servirá al hombre El conformar su voluntad con Dios.
34:10
Por tanto, varones de seso, oidme; Lejos esté de Dios la impiedad, Y del Omnipotente la iniquidad.
34:11
Porque él pagará al hombre según su obra, Y él le hará hallar conforme á su camino.
34:12
Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
34:13
¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo?
34:14
Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento,
34:15
Toda carne perecería juntamente, Y el hombre se tornaría en polvo.
34:16
Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: Escucha la voz de mis palabras.
34:17
¿Enseñorearáse el que aborrece juicio? ¿Y condenarás tú al que es tan justo?
34:18
¿Hase de decir al rey: Perverso; Y á los príncipes: Impíos?
34:19
¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, Ni el rico es de él más respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos.
34:20
En un momento morirán, y á media noche Se alborotarán los pueblos, y pasarán, Y sin mano será quitado el poderoso.
34:21
Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos.
34:22
No hay tinieblas ni sombra de muerte Donde se encubran los que obran maldad.
34:23
No carga pues él al hombre más de lo justo, Para que vaya con Dios á juicio.
34:24
El quebrantará á los fuertes sin pesquisa, Y hará estar otros en su lugar.
34:25
Por tanto él hará notorias las obras de ellos, Cuando los trastornará en la noche, y serán quebrantados.
34:26
Como á malos los herirá En lugar donde sean vistos:
34:27
Por cuanto así se apartaron de él, Y no consideraron todos sus caminos;
34:28
Haciendo venir delante de él el clamor del pobre, Y que oiga el clamor de los necesitados.
34:29
Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;
34:30
Haciendo que no reine el hombre hipócrita Para vejaciones del pueblo.
34:31
De seguro conviene se diga á Dios: Llevado he ya castigo, no más ofenderé:
34:32
Enséñame tú lo que yo no veo: Que si hice mal, no lo haré más.
34:33
¿Ha de ser eso según tu mente? El te retribuirá, ora rehuses, Ora aceptes, y no yo: Di si no, lo que tú sabes.
34:34
Los hombres de seso dirán conmigo, Y el hombre sabio me oirá:
34:35
Que Job no habla con sabiduría, Y que sus palabras no son con entendimiento.
34:36
Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas por los hombres inicuos.
34:37
Porque á su pecado añadió impiedad: Bate las manos entre nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras.

Job 34:1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
Job 34:2 Escuchad, sabios, mis palabras, vosotros los doctos, dadme oídos.
Job 34:3 Porque el oído aprecia las palabras, como el paladar gusta los manjares.
Job 34:4 Decidamos entre nosotros lo que es justo, sepamos juntos lo que es bueno.
Job 34:5 Pues Job ha dicho: «Yo soy justo, pero Dios me quita mi derecho;
Job 34:6 mi juez se muestra cruel para conmigo, mi llaga es incurable, aunque no tengo culpa.»
Job 34:7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el sarcasmo como agua,
Job 34:8 que anda en compañía de malhechores, y camina con malvados?
Job 34:9 Pues él ha dicho: «Nada gana el hombre con buscar el agrado de Dios.»
Job 34:10 Así pues, escuchadme, como hombres sensatos. Lejos de Dios el mal, de Sadday la injusticia;
Job 34:11 que la obra del hombre, él se la paga, y según su conducta trata a cada uno.
Job 34:12 En verdad, Dios no hace el mal, no tuerce el derecho Sadday.
Job 34:13 ¿Quién, si no, le confió la tierra, quién le encargó del mundo entero?
Job 34:14 Si él retirara a sí su espíritu, si hacia sí recogiera su soplo,
Job 34:15 a una expiraría toda carne, el hombre al polvo volvería.
Job 34:16 Si tienes inteligencia, escucha esto, presta oído al son de mis palabras.
Job 34:17 ¿Podría gobernar un enemigo del derecho? ¿al Justo poderoso vas a condenar?
Job 34:18 ¡Aquel que dice a un rey: «¡Inútil!», «¡Malvados!» a los nobles,
Job 34:19 que no hace acepción de príncipes, ni prefiere al grande sobre el débil, ¡pues todos son obra de sus manos!
Job 34:20 Mueren ellos de repente a media noche, perecen los grandes y pasan, y él depone a un tirano sin esfuerzo.
Job 34:21 Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre, todos sus pasos observa.
Job 34:22 No hay tinieblas ni sombra donde ocultarse los agentes del mal.
Job 34:23 No asigna él un plazo al hombre para que a juicio se presente ante Dios.
Job 34:24 Quebranta a los grandes sin examen, y pone a otros en su sitio.
Job 34:25 Es que él conoce sus acciones, de noche los sacude y se les pisa.
Job 34:26 Como a criminales los azota, en lugar público los encadena,
Job 34:27 porque se apartaron de su seguimiento, y no comprendieron todos sus caminos,
Job 34:28 hasta hacer llegar a él el gemido del débil y hacerle oír el clamor de los humildes.
Job 34:29 Mas si él sigue inmóvil, sin que nadie le perturbe, si vela su faz, sin que nadie le perciba, es que se apiada de naciones e individuos,
Job 34:30 libra al impío del cepo de la angustia,
Job 34:31 Cuando éste dice a Dios: «He sido seducido, no volveré a hacer mal;
Job 34:32 si he pecado instrúyeme, si he cometido injusticia, no reincidiré».
Job 34:33 ¿Acaso, según tú, tendría él que castigar, ya que rechazas sus decisiones? Como eres tú el que aprecias, y no yo, di todo lo que sepas.
Job 34:34 Mas los hombres sensatos me dirán, así como todo sabio que me escuche:
Job 34:35 «No habla Job cuerdamente, no son sensatas sus palabras.
Job 34:36 Que sea Job probado a fondo, por sus respuestas dignas de malvados.
Job 34:37 Porque a su pecado la rebeldía añade, pone fin al derecho entre nosotros, y multiplica contra Dios sus palabras.»

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Capítulo 35

35:1
Y PROCEDIENDO Eliú en su razonamiento, dijo:
35:2
¿Piensas ser conforme á derecho Esto que dijiste: Más justo soy yo que Dios?
35:3
Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacarás tú de ello? ¿O qué provecho tendré de mi pecado?
35:4
Yo te responderé razones, Y á tus compañeros contigo.
35:5
Mira á los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú.
35:6
Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7
Si fueres justo, ¿qué le darás á el? ¿O qué recibirá de tu mano?
35:8
Al hombre como tú dañará tu impiedad, Y al hijo del hombre aprovechará tu justicia.
35:9
A causa de la multitud de las violencias clamarán, Y se lamentarán por el poderío de los grandes.
35:10
Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, Que da canciones en la noche,
35:11
Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que las aves del cielo?
35:12
Allí clamarán, y él no oirá, Por la soberbia de los malos.
35:13
Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente.
35:14
Aunque más digas, No lo mirará; Haz juicio delante de él, y en él espera.
35:15
Mas ahora, porque en su ira no visita, Ni conoce con rigor,
35:16
(35-15) Por eso Job abrió su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría.

Job 35:1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
Job 35:2 ¿Crees que eso es juicioso, piensas ser más justo que Dios,
Job 35:3 cuando dices: «¿Qué te importa a ti, o de qué me sirve a mí no haber pecado»?
Job 35:4 Yo te daré respuesta, y contigo a tus amigos.
Job 35:5 ¡Mira a los cielos y ve, observa cómo las nubes son mas altas que tú!
Job 35:6 Si pecas, ¿qué le causas?, si se multiplican tus ofensas, ¿qué le haces?
Job 35:7 ¿Qué le das, si eres justo, o qué recibe él de tu mano?
Job 35:8 A un hombre igual que tú afecta tu maldad, a un hijo de hombre tu justicia.
Job 35:9 Bajo la carga de la opresión se gime, se grita bajo el brazo de los grandes,
Job 35:10 mas nadie dice: «¿Dónde está Dios, mi hacedor, el que hace resonar los cantares en la noche,
Job 35:11 el que nos hace más hábiles que las bestias de la tierra, más sabios que los pájaros del cielo?»
Job 35:12 Entonces se grita, sin que responda él, a causa del orgullo de los malos.
Job 35:13 Seguro, la falsedad Dios no la escucha, Sadday no le presta atención.
Job 35:14 Mucho menos, el decir que no le adviertes, que un proceso está ante él y que le esperas;
Job 35:15 o también que su cólera no castiga nada, y que ignora la rebelión del hombre.
Job 35:16 Job, pues, abre en vano su boca, multiplica a lo tonto las palabras.

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Capítulo 36

36:1
Y AÑADIÓ Eliú, y dijo:
36:2
Espérame un poco, y enseñarte he; Porque todavía tengo razones en orden á Dios.
36:3
Tomaré mi noticia de lejos, Y atribuiré justicia á mi Hacedor.
36:4
Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
36:5
He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.
36:6
No otorgará vida al impío, Y á los afligidos dará su derecho.
36:7
No quitará sus ojos del justo; Antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, Y serán ensalzados.
36:8
Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
36:9
El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.
36:10
Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad.
36:11
Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.
36:12
Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, Y perecerán sin sabiduría.
36:13
Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, Y no clamarán cuando él los atare.
36:14
Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.
36:15
Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.
36:16
Asimismo te apartaría de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro; Y te asentará mesa llena de grosura.
36:17
Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.
36:18
Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
36:19
¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?
36:20
No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.
36:21
Guárdate, no tornes á la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
36:22
He aquí que Dios es excelso con su potencia; ¿Qué enseñador semejante á él?
36:23
¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho?
36:24
Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.
36:25
Los hombres todos la ven; Mírala el hombre de lejos.
36:26
He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años.
36:27
El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor;
36:28
Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.
36:29
¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón?
36:30
He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.
36:31
Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.
36:32
Con las nubes encubre la luz, Y mándale no brillar, interponiendo aquéllas.
36:33
Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.

Job 36:1 Prosiguió Elihú y dijo:
Job 36:2 Espera un poco, y yo te instruiré, pues todavía hay palabras en favor de Dios.
Job 36:3 Voy a llevar muy lejos mi saber, y daré la razón a mi Hacedor.
Job 36:4 En verdad, no son mentira mis palabras, un maestro en saber está contigo.
Job 36:5 Dios no rechaza al hombre íntegro,
Job 36:6 ni deja vivir al malvado en plena fuerza. Hace justicia a los pobres,
Job 36:7 y no quita al justo su derecho. El puso a los reyes en el trono, para siempre los asienta, mas se engríen,
Job 36:8 y él los amarra con cadenas, y quedan presos en los lazos de la angustia.
Job 36:9 Entonces les pone su obra al descubierto y sus culpas nacidas del orgullo.
Job 36:10 A sus oídos pronuncia una advertencia, y manda que se vuelvan de la iniquidad.
Job 36:11 Si escuchan y son dóciles, acaban sus días en ventura y en delicias sus años.
Job 36:12 Si no escuchan, pasan el Canal, y expiran por falta de cordura.
Job 36:13 Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando él los encadena,
Job 36:14 mueren en plena juventud, y su vida en la edad juvenil.
Job 36:15 El salva al pobre por su misma pobreza, por la miseria el oído le abre.
Job 36:16 También a ti te arrancará de las fauces de la angustia. Antes gozabas de abundancia sin límites, la grasa desbordaba de tu mesa.
Job 36:17 Mas no hacías justicia de los malos, defraudabas el derecho del huérfano.
Job 36:18 Procura, pues, que no te seduzca la abundancia, ni el copioso soborno te extravíe.
Job 36:19 Haz comparecer al rico como al que nada tiene, al débil como al poderoso.
Job 36:20 No aplastes a aquellos que te son extraños, para encumbrar en su puesto a tus parientes.
Job 36:21 Guárdate de inclinarte hacia la iniquidad, que por eso te ha probado la aflicción.
Job 36:22 Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él?
Job 36:23 ¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho mal»?
Job 36:24 Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres.
Job 36:25 Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos.
Job 36:26 Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable.
Job 36:27 El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor,
Job 36:28 que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana.
Job 36:29 ¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda?
Job 36:30 Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes.
Job 36:31 Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia.
Job 36:32 En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino.
Job 36:33 Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.

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Capítulo 37

37:1
A ESTO también se espanta mi corazón, Y salta de su lugar.
37:2
Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.
37:3
Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.
37:4
Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
37:5
Tronará Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
37:6
Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; También á la llovizna, Y á los aguaceros de su fortaleza.
37:7
Así hace retirarse á todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.
37:8
La bestia se entrará en su escondrijo, Y estaráse en sus moradas.
37:9
Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte.
37:10
Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas.
37:11
Regando también llega á disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.
37:12
Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que él les mandara.
37:13
Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las hará parecer.
37:14
Escucha esto, Job; Repósate, y considera las maravillas de Dios.
37:15
¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, Y hacía levantar la luz de su nube?
37:16
¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
37:17
¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?
37:18
¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?
37:19
Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.
37:20
¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
37:21
He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,
37:22
Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.
37:23
El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
37:24
Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón.

Job 37:1 Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio.
Job 37:2 ¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca!
Job 37:3 Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra.
Job 37:4 Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba.
Job 37:5 Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos.
Job 37:6 Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros: «¡Lloved fuerte!»,
Job 37:7 la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra.
Job 37:8 Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan.
Job 37:9 Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte.
Job 37:10 Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas.
Job 37:11 El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor,
Job 37:12 y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo.
Job 37:13 Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía.
Job 37:14 Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios.
Job 37:15 ¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo?
Job 37:16 ¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7. maravilla de una ciencia consumada?
Job 37:17 Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur,
Job 37:18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido?
Job 37:19 Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas.
Job 37:20 Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha dicho?
Job 37:21 Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el viento y las despeja,
Job 37:22 y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios,
Job 37:23 ¡es Sadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad, maestro de justicia, sin oprimir a nadie.
Job 37:24 Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de corazón!

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Capítulo 38

38:1
Y RESPONDIÓ el Altísimo á Job desde un torbellino, y dijo:
38:2
¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?
38:3
Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y hazme saber tú.
38:4
¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Házme lo saber, si tienes inteligencia.
38:5
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?
38:6
¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular,
38:7
Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
38:8
¿Quién encerró con puertas la mar, Cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;
38:9
Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad.
38:10
Y establecí sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,
38:11
Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante, Y ahí parará la hinchazón de tus ondas?
38:12
¿Has tu mandado á la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar,
38:13
Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?
38:14
Trasmúdase como lodo bajo de sello, Y viene á estar como con vestidura:
38:15
Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado.
38:16
¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriñando el abismo?
38:17
¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
38:18
¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.
38:19
¿Por dónde va el camino á la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas?
38:20
¿Si llevarás tú ambas cosas á sus términos, Y entenderás las sendas de su casa?
38:21
¿Sabíaslo tú porque hubieses ya nacido, O porque es grande el número de tus días?
38:22
¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo,
38:23
Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla?
38:24
¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?
38:25
¿Quién repartió conducto al turbión, Y camino á los relámpagos y truenos,
38:26
Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre,
38:27
Para hartar la tierra desierta é inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba?
38:28
¿Tiene la lluvia padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío?
38:29
¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?
38:30
Las aguas se endurecen á manera de piedra, Y congélase la haz del abismo.
38:31
¿Podrás tú impedir las delicias de las Pléyades, O desatarás las ligaduras del Orión?
38:32
¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, O guiarás el Arcturo con sus hijos?
38:33
¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
38:34
¿Alzarás tú á las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?
38:35
¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y diránte ellos: Henos aquí?
38:36
¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿O quién dió al entendimiento la inteligencia?
38:37
¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace parar,
38:38
Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros?
38:39
(39-1) ¿CAZARÁS tú la presa para el león? ¿Y saciarás el hambre de los leoncillos,
38:40
(39-2) Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar?
38:41
(39-3) ¿Quién preparó al cuervo su alimento, Cuando sus pollos claman á Dios, Bullendo de un lado á otro por carecer de comida?

Job 38:1 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
Job 38:2 ¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
Job 38:3 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás.
Job 38:4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad.
Job 38:5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella?
Job 38:6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
Job 38:7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?
Job 38:8 ¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borbotando;
Job 38:9 cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
Job 38:10 cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
Job 38:11 «¡Llegarás hasta aquí, no más allá - le dije -, aquí se romperá el orgullo de tus olas!»
Job 38:12 ¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar,
Job 38:13 para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados?
Job 38:14 Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
Job 38:15 Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba.
Job 38:16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo?
Job 38:17 ¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra?
Job 38:18 ¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes, todo esto.
Job 38:19 ¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?,
Job 38:20 para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa.
Job 38:21 Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días!
Job 38:22 ¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo,
Job 38:23 que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate?
Job 38:24 ¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra?
Job 38:25 ¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino,
Job 38:26 para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma,
Job 38:27 para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba verde?
Job 38:28 ¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío?
Job 38:29 ¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo,
Job 38:30 cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del abismo?
Job 38:31 ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?
Job 38:32 ¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías?
Job 38:33 ¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?
Job 38:34 ¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece?
Job 38:35 A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: «Aquí estamos»?
Job 38:36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia?
Job 38:37 ¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los cielos,
Job 38:38 cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí?
Job 38:39 ¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos,
Job 38:40 cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho?
Job 38:41 ¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Dios, cuando se estiran faltos de comida?

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Capítulo 39

39:1
(39-4) ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
39:2
(39-5) ¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir?
39:3
(39-6) Encórvanse, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores.
39:4
(39-7) Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven á ellas.
39:5
(39-8) ¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?
39:6
(39-9) Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estériles.
39:7
(39-10) Búrlase de la multitud de la ciudad: No oye las voces del arriero.
39:8
(39-11) Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando todo lo que está verde.
39:9
(39-12) ¿Querrá el unicornio servirte á ti, Ni quedar á tu pesebre?
39:10
(39-13) ¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti?
39:11
(39-14) ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, Y le fiarás tu labor?
39:12
(39-15) ¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, Y que la allegará en tu era?
39:13
(39-16) ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?
39:14
(39-17) El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta,
39:15
(39-18) Y olvídase de que los pisará el pie, Y que los quebrará bestia del campo.
39:16
(39-19) Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano:
39:17
(39-20) Porque le privó Dios de sabiduría, Y no le dió inteligencia.
39:18
(39-21) Luego que se levanta en alto, Búrlase del caballo y de su jinete.
39:19
(39-22) ¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿Vestiste tú su cerviz de relincho?
39:20
(39-23) ¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
39:21
(39-24) Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, Sale al encuentro de las armas:
39:22
(39-25) Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada.
39:23
(39-26) Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:
39:24
(39-27) Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina;
39:25
(39-28) Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.
39:26
(39-29) ¿Vuela el gavilán por tu industria, Y extiende hacia el mediodía sus alas?
39:27
(39-30) ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido?
39:28
(39-31) Ella habita y está en la piedra, En la cumbre del peñasco y de la roca.
39:29
(39-32) Desde allí acecha la comida: Sus ojos observan de muy lejos.
39:30
(39-33) Sus pollos chupan la sangre: Y donde hubiere cadáveres, allí está.

Job 39:1 ¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto de las ciervas?
Job 39:2 ¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su alumbramiento?
Job 39:3 Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada.
Job 39:4 Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y no vuelven más a ellas.
Job 39:5 ¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno salvaje?
Job 39:6 Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa.
Job 39:7 Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero;
Job 39:8 explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde.
Job 39:9 ¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu pesebre?
Job 39:10 ¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti?
Job 39:11 ¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester?
Job 39:12 ¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano?
Job 39:13 El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y del halcón?
Job 39:14 Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse;
Job 39:15 se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera salvaje.
Job 39:16 Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se inquieta.
Job 39:17 Es que Dios la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia.
Job 39:18 Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete.
Job 39:19 ¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante crin?
Job 39:20 ¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho altanero!
Job 39:21 Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las armas.
Job 39:22 Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada.
Job 39:23 Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo.
Job 39:24 Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando suena la trompeta.
Job 39:25 A cada toque de trompeta dice: «¡Aah!» olfatea de lejos el combate, las voces de mando y los clamores.
Job 39:26 ¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur?
Job 39:27 ¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las alturas?
Job 39:28 Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho.
Job 39:29 Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos.
Job 39:30 Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está.

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Capítulo 40

40:1
(39-34) A más de eso respondió el Altísimo á Job y dijo:
40:2
(39-35) ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda á esto.
40:3
(39-36) Y respondió Job á el Altísimo, y dijo:
40:4
(39-37) He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5
(39-38) Una vez hablé, y no responderé: Aun dos veces, mas no tornaré á hablar.
40:6
(40-1) ENTONCES respondió el Altísimo á Job desde la oscuridad, y dijo:
40:7
(40-2) Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y explícame.
40:8
(40-3) ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás á mí, para justificarte á ti?
40:9
(40-4) ¿Tienes tú brazo como Dios? ¿Y tronarás tú con voz como él?
40:10
(40-5) Atavíate ahora de majestad y de alteza: Y vístete de honra y de hermosura.
40:11
(40-6) Esparce furores de tu ira: Y mira á todo soberbio, y abátelo.
40:12
(40-7) Mira á todo soberbio, y humíllalo, Y quebranta á los impíos en su asiento.
40:13
(40-8) Encúbrelos á todos en el polvo, Venda sus rostros en la oscuridad;
40:14
(40-9) Y yo también te confesaré Que podrá salvarte tu diestra.
40:15
(40-10) He aquí ahora behemoth, al cual yo hice contigo; Hierba come como buey.
40:16
(40-11) He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, Y su fortaleza en el ombligo de su vientre.
40:17
(40-12) Su cola mueve como un cedro, Y los nervios de sus genitales son entretejidos.
40:18
(40-13) Sus huesos son fuertes como bronce, Y sus miembros como barras de hierro.
40:19
(40-14) El es la cabeza de los caminos de Dios: El que lo hizo, puede hacer que su cuchillo á él se acerque.
40:20
(40-15) Ciertamente los montes producen hierba para él: Y toda bestia del campo retoza allá.
40:21
(40-16) Echaráse debajo de las sombras, En lo oculto de las cañas, y de los lugares húmedos.
40:22
(40-17) Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo cercan.
40:23
(40-18) He aquí que él tomará el río sin inmutarse: Y confíase que el Jordán pasará por su boca.
40:24
(40-19) ¿Tomarálo alguno por sus ojos en armadijos, Y horadará su nariz?

Job 40:1 Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo:
Job 40:2 ¿Cederá el adversario de Sadday? ¿El censor de Dios va a replicar aún?
Job 40:3 Y Job respondió a Yahveh:
Job 40:4 ¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca con mi mano.
Job 40:5 Hablé una vez..., no he de repetir; dos veces..., ya no insistiré.
Job 40:6 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
Job 40:7 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás.
Job 40:8 ¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me vas a condenar?
Job 40:9 ¿Tienes un brazo tú como el de Dios? ¿truena tu voz como la suya?
Job 40:10 ¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de esplendor!
Job 40:11 ¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al arrogante!
Job 40:12 ¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los malvados!
Job 40:13 ¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo!
Job 40:14 ¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu diestra!
Job 40:15 Mira a Behemot, criatura mía, como tú. Se alimenta de hierba como el buey.
Job 40:16 Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor.
Job 40:17 Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se entrelazan.
Job 40:18 Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de hierro.
Job 40:19 Es la primera de las obras de Dios: su autor le procuró su espada;
Job 40:20 los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en ellos.
Job 40:21 Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas.
Job 40:22 Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean.
Job 40:23 Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca.
Job 40:24 ¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con punzones?
Job 40:25 Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua?
Job 40:26 ¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su quijada?
Job 40:27 ¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez?
Job 40:28 ¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre?
Job 40:29 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus niñas?
Job 40:30 ¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes?
Job 40:31 ¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza?
Job 40:32 Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver!

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Capítulo 41

41:1
¿SACARÁS tú al leviathán con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua?
41:2
¿Pondrás tú garfio en sus narices, Y horadarás con espinas su quijada?
41:3
¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Hablaráte él lisonjas?
41:4
¿Hará concierto contigo Para que lo tomes por siervo perpetuo?
41:5
¿Jugarás tú con él como con pájaro, O lo atarás para tus niñas?
41:6
¿Harán de él banquete los compañeros? ¿Partiránlo entre los mercaderes?
41:7
¿Cortarás tú con cuchillo su cuero, O con asta de pescadores su cabeza?
41:8
Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.
41:9
He aquí que la esperanza acerca de él será burlada; Porque aun á su sola vista se desmayarán.
41:10
Nadie hay tan osado que lo despierte: ¿Quién pues podrá estar delante de mí?
41:11
¿Quién me ha anticipado, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
41:12
Yo no callaré sus miembros, Ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.
41:13
¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura? ¿Quién se llegará á él con freno doble?
41:14
¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.
41:15
La gloria de su vestido son escudos fuertes, Cerrados entre sí estrechamente.
41:16
El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos.
41:17
Pegado está el uno con el otro, Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
41:18
Con sus estornudos encienden lumbre, Y sus ojos son como los párpados del alba.
41:19
De su boca salen hachas de fuego, Centellas de fuego proceden.
41:20
De sus narices sale humo, Como de una olla ó caldero que hierve.
41:21
Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama.
41:22
En su cerviz mora la fortaleza, Y espárcese el desaliento delante de él.
41:23
Las partes momias de su carne están apretadas: Están en él firmes, y no se mueven.
41:24
Su corazón es firme como una piedra, Y fuerte como la muela de abajo.
41:25
De su grandeza tienen temor los fuertes, Y á causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
41:26
Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, Ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
41:27
El hierro estima por pajas, Y el acero por leño podrido.
41:28
Saeta no le hace huir; Las piedras de honda se le tornan aristas.
41:29
Tiene toda arma por hojarascas, Y del blandir de la pica se burla.
41:30
Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo.
41:31
Hace hervir como una olla la profunda mar, Y tórnala como una olla de ungüento.
41:32
En pos de sí hace resplandecer la senda, Que parece que la mar es cana.
41:33
No hay sobre la tierra su semejante, Hecho para nada temer.
41:34
Menosprecia toda cosa alta: Es rey sobre todos los soberbios.

Job 41:1 ¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra!
Job 41:2 No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él?
Job 41:3 ¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los cielos!
Job 41:4 Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable.
Job 41:5 ¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble?
Job 41:6 ¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus dientes!
Job 41:7 Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra.
Job 41:8 Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos.
Job 41:9 Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura.
Job 41:10 Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la aurora.
Job 41:11 Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan.
Job 41:12 De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego.
Job 41:13 Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca.
Job 41:14 En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto.
Job 41:15 Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella, inseparables.
Job 41:16 Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
Job 41:17 Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se retiran.
Job 41:18 Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o dardo.
Job 41:19 Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida.
Job 41:20 No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de la honda.
Job 41:21 Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba.
Job 41:22 Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el lodo.
Job 41:23 Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero.
Job 41:24 Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena blanca.
Job 41:25 No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido.
Job 41:26 Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo.

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Capítulo 42

42:1
Y RESPONDIÓ Job á el Altísimo, y dijo:
42:2
Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3
¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; Cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.
42:4
Oye te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
42:5
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.
42:6
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza.
42:7
Y aconteció que después que habló el Altísimo estas palabras á Job, el Altísimo dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job.
42:8
Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad á mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto á él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job.
42:9
Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, é hicieron como el Altísimo les dijo: y el Altísimo atendió á Job.
42:10
Y mudó el Altísimo la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
42:11
Y vinieron é él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había el Altísimo traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.
42:12
Y bendijo el Altísimo la postrimería de Job más que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.
42:13
Y tuvo siete hijos y tres hijas.
42:14
Y llamó el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch.
42:15
Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos.
42:16
Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17
Murió pues Job viejo, y lleno de días.
  • Job 42:1 Y Job respondió a Yahveh:
    Job 42:2 Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.
    Job 42:3 Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.
    Job 42:4 (Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)
    Job 42:5 Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.
    Job 42:6 Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
    Job 42:7 Después de hablar a Job de esta manera, Yahveh dijo a Elifaz de Temán: «Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.
    Job 42:8 Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.»
    Job 42:9 Elifaz de Temán, Bildad de Sáaj, y Sofar de Naamat fueron a cumplir la orden de Yahveh. Y Yahveh atendió a Job.
    Job 42:10 Después Yahveh restauró la situación de Job, al paso que él intercedía en favor de sus amigos; y aumentó Yahveh al doble todos los bienes de Job.
    Job 42:11 Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas, así como todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un banquete en su casa, le compadecieron y le consolaron por todo el infortunio que Yahveh había traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el obsequio de un agno de plata y de un anillo de oro.
    Job 42:12 Yahveh bendijo la nueva situación de Job más aún que la antigua: llegó a poseer 14.000 ovejas, 6.000 camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
    Job 42:13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
    Job 42:14 A la primera le puso el nombre de «Paloma», a la segunda el de «Canela» y a la tercera el de «Cuerno de afeites».
    Job 42:15 No había en todo el país mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Y su padre les dio parte en la herencia entre sus hermanos.
    Job 42:16 Después de esto, vivió Job todavía 140 años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, cuatro generaciones.
    Job 42:17 Después Job murió anciano y colmado de días.

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