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El Libro de los Salmos

 

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Versión Reyna Valera 1909
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La versión Biblia de Jerusalén 

Al final de cada salmo encontrará el mismo pasaje
en la versión de la Biblia de Jerusalén

 

Salmo 1
1:1
BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
1:2
Antes en la ley de el Altísimo está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
1:3
Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
1:4
No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
1:5
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
1:6
Porque el Altísimo conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
Psa 1:1 ¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta,
Psa 1:2 mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche!
Psa 1:3 Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.
Psa 1:4 ¡No así los impíos, no así! Que ellos son como paja que se lleva el viento.
Psa 1:5 Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos, ni los pecadores en la comunidad de los justos.
Psa 1:6 Porque Yahveh conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos se pierde.

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Salmo 2

2:1
¿POR qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
2:2
Estarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra el Altísimo, y contra su ungido, diciendo:
2:3
Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
2:4
El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.
2:5
Entonces hablará á ellos en su furor, Y turbarálos con su ira.
2:6
Yo empero he puesto mi rey Sobre Sión, monte de mi santidad.
2:7
Yo publicaré el decreto: el Altísimo me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
2:8
Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra.
2:9
Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzarás.
2:10
Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
2:11
Servid á el Altísimo con temor, Y alegraos con temblor.
2:12
Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
Psa 2:1 ¿Por qué se agitan las naciones, y los pueblos mascullan planes vanos?
Psa 2:2 Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahveh y contra su Ungido:
Psa 2:3 «¡Rompamos sus coyundas, sacudámonos su yugo!»
Psa 2:4 El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahveh se burla de ellos.
Psa 2:5 Luego en su cólera les habla, en su furor los aterra:
Psa 2:6 «Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo.»
Psa 2:7 Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
Psa 2:8 Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra.
Psa 2:9 Con cetro de hierro, los quebrantarás, los quebrarás como vaso de alfarero.»
Psa 2:10 Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra.
Psa 2:11 Servid a Yahveh con temor,
Psa 2:12 con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!

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Salmo 3

Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalom su hijo.
3:1
¡OH el Altísimo, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
3:2
Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
3:3
Mas tú, el Altísimo, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
3:4
Con mi voz clamé á el Altísimo, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
3:5
Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque el Altísimo me sostuvo.
3:6
No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
3:7
Levántate, el Altísimo; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
3:8
De el Altísimo es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
Psa 3:1 Yahveh, ¡cuán numerosos son mis adversarios, cuántos los que se alzan contra mí!
Psa 3:2 ¡Cuántos los que dicen de mi vida: «No hay salvación para él en Dios!» Pausa.
Psa 3:3 Mas tú, Yahveh, escudo que me ciñes, mi gloria, el que realza mi cabeza.
Psa 3:4 A voz en grito clamo hacia Yahveh, y él me responde desde su santo monte. Pausa.
Psa 3:5 Yo me acuesto y me duermo, me despierto, pues Yahveh me sostiene.
Psa 3:6 No temo a esas gentes que a millares se apostan en torno contra mí.
Psa 3:7 ¡Levántate, Yahveh! ¡Dios mío, sálvame! Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos, los dientes de los impíos tú los rompes.
Psa 3:8 De Yahveh la salvación. Tu bendición sobre tu pueblo. Pausa.

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Salmo 4

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.
4:1
RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
4:2
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
4:3
Sabed pues, que el Altísimo hizo apartar al pío para sí: el Altísimo oirá cuando yo á él clamare.
4:4
Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
4:5
Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en el Altísimo.
4:6
Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh el Altísimo, la luz de tu rostro.
4:7
Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
4:8
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, el Altísimo, me harás estar confiado.
Psa 4:1 Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero, en la angustia tú me abres salida; tenme piedad, escucha mi oración.
Psa 4:2 Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad, rebuscando mentira? Pausa.
Psa 4:3 ¡Sabed que Yahveh mima a su amigo, Yahveh escucha cuando yo le invoco.
Psa 4:4 Temblad, y no pequéis; hablad con vuestro corazón en el lecho ¡y silencio! Pausa.
Psa 4:5 Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahveh.
Psa 4:6 Muchos dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha?» ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro! Yahveh,
Psa 4:7 tú has dado a mi corazón más alegría que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo.
Psa 4:8 En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Yahveh, me asientas en seguro.

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Salmo 5

Al Músico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David.
5:1
ESCUCHA, oh el Altísimo, mis palabras; Considera la meditación mía.
5:2
Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque á ti oraré.
5:3
Oh el Altísimo, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
5:4
Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
5:5
No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
5:6
Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará el Altísimo.
5:7
Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
5:8
Guíame, el Altísimo, en tu justicia á causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
5:9
Porque no hay en su boca rectitud: Sus entrañas son pravedades; Sepulcro abierto su garganta: Con su lengua lisonjearán.
5:10
Desbarátalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones échalos, Porque se rebelaron contra ti.
5:11
Y alegrarse han todos los que en ti confían; Para siempre darán voces de júbilo, porque tú los defiendes: Y en ti se regocijarán los que aman tu nombre.
5:12
Porque tú, oh el Altísimo, bendecirás al justo; Lo cercarás de benevolencia como con un escudo.
Psa 5:1 Escucha mis palabras, Yahveh, repara en mi lamento,
Psa 5:2 atiende a la voz de mi clamor, oh mi Rey y mi Dios. Porque a ti te suplico,
Psa 5:3 Yahveh; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me quedo a la espera.
Psa 5:4 Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo el malo.
Psa 5:5 No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos. Detestas a todos los agentes de mal,
Psa 5:6 pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina Yahveh.
Psa 5:7 Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo me prosterno, lleno de tu temor.
Psa 5:8 Guíame, Yahveh, en tu justicia, por causa de los que me acechan, allana tu camino ante mí.
Psa 5:9 Que no hay en su boca lealtad, en su interior, tan sólo subversión; sepulcro abierto es su garganta, melosa muévese su lengua.
Psa 5:10 Trátalos, oh Dios, como culpables, haz que fracasen sus intrigas; arrójalos por el exceso de sus crímenes, por rebelarse contra ti.
Psa 5:11 Y se alegren los que a ti se acogen, se alborocen por siempre; tú los proteges, en ti exultan los que aman tu nombre.
Psa 5:12 Pues tú bendices al justo, Yahveh, como un gran escudo tu favor le cubre.

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Salmo 6

Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David.
6:1
el Altísimo, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
6:2
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh el Altísimo, porque mis huesos están conmovidos.
6:3
Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, el Altísimo, ¿hasta cuándo?
6:4
Vuelve, oh el Altísimo, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
6:5
Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?
6:6
Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.
6:7
Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
6:8
Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque el Altísimo ha oído la voz de mi lloro.
6:9
el Altísimo ha oído mi ruego; Ha recibido el Altísimo mi oración.
6:10
Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
Psa 6:1 Yahveh, no me corrijas en tu cólera, en tu furor no me castigues.
Psa 6:2 Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahveh, que mis huesos están desmoronados,
Psa 6:3 desmoronada totalmente mi alma, y tú, Yahveh, ¿hasta cuándo?
Psa 6:4 Vuélvete, Yahveh, recobra mi alma, sálvame, por tu amor.
Psa 6:5 Porque, en la muerte, nadie de ti se acuerda; en el seol, ¿quién te puede alabar?
Psa 6:6 Estoy extenuado de gemir, baño mi lecho cada noche, inundo de lágrimas mi cama;
Psa 6:7 mi ojo está corroído por el tedio, ha envejecido entre opresores.
Psa 6:8 Apartaos de mí todos los malvados, pues Yahveh ha oído la voz de mis sollozos.
Psa 6:9 Yahveh ha oído mi súplica, Yahveh acoge mi oración.
Psa 6:10 ¡Todos mis enemigos, confusos, aterrados, retrocedan, súbitamente confundidos!

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Salmo 7

Sigaión de David, que cantó á el Altísimo sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín.
7:1
el Altísimo Dios mío, en ti he confiado: Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
7:2
No sea que arrebate mi alma, cual león Que despedaza, sin que haya quien libre.
7:3
el Altísimo Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;
7:4
Si dí mal pago al pacífico conmigo, (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
7:5
Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
7:6
Levántate; oh el Altísimo, con tu furor; Alzate á causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7:7
Y te rodeará concurso de pueblo; Por cuyo amor vuélvete luego á levantar en alto.
7:8
el Altísimo juzgará los pueblos: Júzgame, oh el Altísimo, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
7:9
Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; Pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones.
7:10
Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón.
7:11
Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío.
7:12
Si no se convirtiere, él afilará su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
7:13
Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; Ha labrado sus saetas para los que persiguen.
7:14
He aquí ha tenido parto de iniquidad: Concibió trabajo, y parió mentira.
7:15
Pozo ha cavado, y ahondádolo; Y en la fosa que hizo caerá.
7:16
Su trabajo se tornará sobre su cabeza, Y su agravio descenderá sobre su mollera.
7:17
Alabaré yo á el Altísimo conforme á su justicia, Y cantaré al nombre de el Altísimo el Altísimo.
Psa 7:1 Yahveh, Dios mío, a ti me acojo, sálvame de todos mis perseguidores, líbrame;
Psa 7:2 ¡que no arrebate como un león mi vida el que desgarra, sin que nadie libre!
Psa 7:3 Yahveh, Dios mío, si algo de esto hice, si hay en mis manos injusticia,
Psa 7:4 si a mi bienhechor con mal he respondido si he perdonado al opresor injusto,
Psa 7:5 ¡que el enemigo me persiga y me alcance, estrelle mi vida contra el suelo, y tire mis entrañas por el polvo! Pausa.
Psa 7:6 Levántate, Yahveh, en tu cólera, surge contra los arrebatos de mis opresores, despierta ya, Dios mío, tú que el juicio convocas.
Psa 7:7 Que te rodee la asamblea de las naciones, y tú en lo alto vuélvete hacia ella.
Psa 7:8 (Yahveh, juez de los pueblos.) Júzgame, Yahveh, conforme a mi justicia y según mi inocencia.
Psa 7:9 Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Dios justo.
Psa 7:10 Dios, el escudo que me cubre, el salvador de los de recto corazón;
Psa 7:11 Dios, el juez justo, tardo a la cólera, pero Dios amenazante en todo tiempo
Psa 7:12 para el que no se vuelve. Afile su espada el enemigo, tense su arco y lo apareje,
Psa 7:13 para sí solo prepara armas de muerte, hace tizones de sus flechas;
Psa 7:14 vedle en su preñez de iniquidad, malicia concibió, fracaso pare.
Psa 7:15 Cavó una fosa, recavó bien hondo, mas cae en el hoyo que él abrió;
Psa 7:16 revierte su obra en su cabeza, su violencia en su cerviz recae.
Psa 7:17 Doy gracias a Yahveh por su justicia, salmodio al nombre de Yahveh, el Altísimo.

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Salmo 8

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David.
8:1
OH el Altísimo, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
8:2
De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
8:3
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste:
8:4
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
8:5
Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre.
8:6
Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
8:7
Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
8:8
Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
8:9
Oh el Altísimo, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Psa 8:1 ¡Oh Yahveh, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra! Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos,
Psa 8:2 en boca de los niños, los que aún maman, dispones baluarte frente a tus adversarios, para acabar con enemigos y rebeldes.
Psa 8:3 Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú,
Psa 8:4 ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides?
Psa 8:5 Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor;
Psa 8:6 le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo sus pies:
Psa 8:7 ovejas y bueyes, todos juntos, y aun las bestias del campo,
Psa 8:8 y las aves del cielo, y los peces del mar, que surcan las sendas de las aguas.
Psa 8:9 ¡Oh Yahveh, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra!

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Salmo 9

Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David.
9:1
TE alabaré, oh el Altísimo, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
9:2
Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
9:3
Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti.
9:4
Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia.
9:5
Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
9:6
Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.
9:7
Mas el Altísimo permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio.
9:8
Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud.
9:9
Y será el Altísimo refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
9:10
Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh el Altísimo, no desamparaste á los que te buscaron.
9:11
Cantad á el Altísimo, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras.
9:12
Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres.
9:13
Ten misericordia de mí, el Altísimo: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte;
9:14
Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud.
9:15
Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie.
9:16
el Altísimo fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
9:17
Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
9:18
Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
9:19
Levántate, oh el Altísimo; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti.
9:20
Pon, oh el Altísimo, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
Psa 9:1 Alef Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, cantaré todas tus maravillas;
Psa 9:2 quiero alegrarme y exultar en ti, salmodiar a tu nombre, Altísimo.
Psa 9:3 Bet. Mis enemigos retroceden, flaquean, perecen delante de tu rostro;
Psa 9:4 pues tú has llevado mi juicio y mi sentencia, sentándote en el trono cual juez justo.
Psa 9:5 Guímel. Has reprimido a las gentes, has perdido al impío, has borrado su nombre para siempre jamás;
Psa 9:6 acabado el enemigo, todo es ruina sin fin, has suprimido sus ciudades, perdido su recuerdo. He. He aquí que
Psa 9:7 Yahveh se sienta para siempre, afianza para el juicio su trono;
Psa 9:8 él juzga al orbe con justicia, a los pueblos con rectitud sentencia.
Psa 9:9 Vau. ¡Sea Yahveh ciudadela para el oprimido, ciudadela en los tiempos de angustia!
Psa 9:10 Y en ti confíen los que saben tu nombre, pues tú, Yahveh, no abandonas a los que te buscan.
Psa 9:11 Zain. Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión, publicad por los pueblos sus hazañas;
Psa 9:12 que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda, no olvida el grito de los desdichados.
Psa 9:13 Jet. Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte,
Psa 9:14 para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu salvación.
Psa 9:15 Tet. Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que ocultaron, su pie quedó prendido.
Psa 9:16 Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado en la obra de sus manos. Sordina. Pausa.
Psa 9:17 Yod. ¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan!
Psa 9:18 Kaf. Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados.
Psa 9:19 ¡Levántate, Yahveh, no triunfe el hombre, sean juzgados los gentiles delante de tu rostro!
Psa 9:20 Infunde tú, Yahveh, en ellos el terror, aprendan los gentiles que no son más que hombres. Pausa.

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Salmo 10

10:1
¿POR qué estás lejos, oh el Altísimo, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?
10:2
Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado.
10:3
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien el Altísimo aborrece.
10:4
El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos.
10:5
Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
10:6
Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio.
10:7
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: Debajo de su lengua, vejación y maldad.
10:8
Está en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos están acechando al pobre.
10:9
Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red.
10:10
Encógese, agáchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
10:11
Dice en su corazón: Dios está olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
10:12
Levántate, oh el Altísimo Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres.
10:13
¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
10:14
Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano.
10:15
Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
10:16
el Altísimo, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destruídas las gentes.
10:17
El deseo de los humildes oíste, oh el Altísimo: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
10:18
Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
Psa 10:1 Lámed ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia?
Psa 10:2 Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido.
Psa 10:3 (Mem.) Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que bendice menosprecia a Yahveh,
Psa 10:4 (Nun.) el impío, insolente, no le busca: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa.
Psa 10:5 En todo tiempo se afianzan sus caminos, allá arriba tus juicios muy lejos de él están, a todos sus rivales da soplidos.
Psa 10:6 Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!» (Sámek.) porque en desgracia no se ve,
Psa 10:7 maldice. (Pe.) De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad;
Psa 10:8 al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido,
Psa 10:9 al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red.
Psa 10:10 (Sade.) Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder;
Psa 10:11 dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.»
Psa 10:12 Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados!
Psa 10:13 ¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: «No vendrás a indagar?»
Psa 10:14 Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.
Psa 10:15 Sin. ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin dejar rastro!
Psa 10:16 ¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de su tierra!
Psa 10:17 Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alargas tus oídos,
Psa 10:18 para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!

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Salmo 11

Al Músico principal: Salmo de David.
11:1
EN el Altísimo he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
11:2
Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón.
11:3
Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?
11:4
el Altísimo en el templo de su santidad: La silla de el Altísimo está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
11:5
el Altísimo prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
11:6
Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.
11:7
Porque el justo el Altísimo ama la justicia: Al recto mirará su rostro.
Psa 11:1 Del maestro de coro. De David. En Yahveh me cobijo; ¿cómo decís a mi alma: «Huye, pájaro, a tu monte?
Psa 11:2 «He aquí que los impíos tensan su arco, ajustan a la cuerda su saeta, para tirar en la sombra a los de recto corazón.
Psa 11:3 Si están en ruinas los cimientos, ¿que puede hacer el justo?»
Psa 11:4 Yahveh en su Templo santo, Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo, sus párpados exploran a los hijos de Adán.
Psa 11:5 Yahveh explora al justo y al impío; su alma odia a quien ama la violencia.
Psa 11:6 ¡Llueva sobre los impíos brasas y azufre, y un viento abrasador por porción de su copa!
Psa 11:7 Que es justo Yahveh y lo justo ama, los rectos contemplarán su rostro.

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Salmo 12

Al Músico principal: sobre Seminith: Salmo de David.
12:1
SALVA, oh el Altísimo, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
12:2
Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
12:3
Destruirá el Altísimo todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
12:4
Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
12:5
Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice el Altísimo: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
12:6
Las palabras de el Altísimo, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
12:7
Tú, el Altísimo, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.
12:8
Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
Psa 12:1 ¡Salva, Yahveh, que ya no hay fieles, se acabaron los veraces entre los hijos de Adán!
Psa 12:2 Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de corazones dobles.
Psa 12:3 Arranque Yahveh todo labio tramposo, la lengua que profiere bravatas,
Psa 12:4 los que dicen: «La lengua es nuestro fuerte, nuestros labios por nosotros, ¿quien va a ser amo nuestro?»
Psa 12:5 Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres, ahora me alzo yo, dice Yahveh: auxilio traigo a quien por él suspira.
Psa 12:6 Las palabras de Yahveh son palabras sinceras, plata pura, de ras de tierra, siete veces purgada.
Psa 12:7 Tú, Yahveh, los guardarás, los librarás de esta ralea para siempre;
Psa 12:8 de todas partes se irán los impíos, colmo de vileza entre los hijos de Adán.

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Salmo 13

Al Músico principal: Salmo de David.
13:1
¿HASTA cuándo, el Altísimo? ¿me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
13:2
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
13:3
Mira, óyeme, el Altísimo Dios mío: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
13:4
Porque no diga mi enemigo, Vencílo: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
13:5
Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud.
13:6
Cantaré á el Altísimo, Porque me ha hecho bien.
Psa 13:1 ¿Hasta cuándo, Yahveh, me olvidarás? ¿Por siempre? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
Psa 13:2 ¿Hasta cuándo tendré congojas en mi alma, en mi corazón angustia, día y noche? ¿Hasta cuándo triunfará sobre mí mi enemigo?
Psa 13:3 ¡Mira, respóndeme, Yahveh, Dios mío! ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la muerte,
Psa 13:4 no diga mi enemigo: «¡Le he podido!», no exulten mis adversarios al verme vacilar!
Psa 13:5 Que yo en tu amor confío; en tu salvación mi corazón exulte.
Psa 13:6 ¡A Yahveh cantaré por el bien que me ha hecho Salmodiaré al nombre de Yahveh, el Altísimo!

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Salmo 14

Al Músico principal: Salmo de David.
14:1
DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.
14:2
el Altísimo miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios.
14:3
Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
14:4
¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á el Altísimo no invocaron?
14:5
Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos.
14:6
El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto el Altísimo es su esperanza.
14:7
¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando el Altísimo la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
Psa 14:1 Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.
Psa 14:2 Se asoma Yahveh desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato, alguien que busque a Dios.
Psa 14:3 Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos. No hay nadie que haga el bien. ni uno siquiera.
Psa 14:4 ¿No aprenderán todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come el pan, y a Yahveh no invocan?
Psa 14:5 Allí de espanto temblarán donde nada hay que espante, que Dios está por la raza del justo:
Psa 14:6 de los planes del desdichado os burláis. mas Yahveh es su refugio.
Psa 14:7 ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? Cuando cambie Yahveh la suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel.

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Salmo 15

Salmo de David.
15:1
el Altísimo, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?
15:2
El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón.
15:3
El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
15:4
Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á el Altísimo: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
15:5
Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
Psa 15:1 Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?
Psa 15:2 El que ando sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón,
Psa 15:3 y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo;
Psa 15:4 con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura en su perjuicio y no retracta,
Psa 15:5 no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.

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Salmo 16

Michtham de David.
16:1
GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
16:2
Dijiste, oh alma mía, á el Altísimo: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha;
16:3
Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
16:4
Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.
16:5
el Altísimo es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte.
16:6
Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
16:7
Bendeciré á el Altísimo que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones.
16:8
A el Altísimo he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido.
16:9
Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura.
16:10
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
16:11
Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
Psa 16:1 Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio.
Psa 16:2 Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti»;
Psa 16:3 ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra: «¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».
Psa 16:4 Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo. Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios.
Psa 16:5 Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras;
Psa 16:6 la cuerda me asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí.
Psa 16:7 Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;
Psa 16:8 pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo.
Psa 16:9 Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa;
Psa 16:10 pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa.
Psa 16:11 Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre.

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Salmo 17

Oración de David.
17:1
OYE, oh el Altísimo, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
17:2
De delante de tu rostro salga mi juicio; Vean tus ojos la rectitud.
17:3
Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
17:4
Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor.
17:5
Sustenta mis pasos en tus caminos, Porque mis pies no resbalen.
17:6
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
17:7
Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían. De los que se levantan contra tu diestra.
17:8
Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, Escóndeme con la sombra de tus alas,
17:9
De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.
17:10
Cerrados están con su grosura; Con su boca hablan soberbiamente.
17:11
Nuestros pasos nos han cercado ahora: Puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.
17:12
Parecen al león que desea hacer presa, Y al leoncillo que está escondido.
17:13
Levántate, oh el Altísimo; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;
17:14
De los hombres con tu mano, oh el Altísimo, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos.
17:15
Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
Psa 17:1 Escucha, Yahveh, la justicia, atiende a mi clamor, presta oído a mi plegaria, que no es de labios engañosos.
Psa 17:2 Mi juicio saldrá de tu presencia, tus ojos ven lo recto.
Psa 17:3 Mi corazón tú sondas, de noche me visitas; me pruebas al crisol sin hallar nada malo en mí; mi boca no claudica
Psa 17:4 al modo de los hombres. La palabra de tus labios he guardado, por las sendas trazadas
Psa 17:5 ajustando mis pasos; por tus veredas no vacilan mis pies.
Psa 17:6 Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes, tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras,
Psa 17:7 haz gala de tus gracias, tú que salvas a los que buscan a tu diestra refugio contra los que atacan.
Psa 17:8 Guárdame como la pupila de los ojos, escóndeme a la sombra de tus alas
Psa 17:9 de esos impíos que me acosan, enemigos ensañados que me cercan.
Psa 17:10 Están ellos cerrados en su grasa, hablan, la arrogancia en la boca.
Psa 17:11 Avanzan contra mí, ya me cercan, me clavan sus ojos para tirarme al suelo.
Psa 17:12 Son como el león ávido de presa, o el leoncillo agazapado en su guarida.
Psa 17:13 ¡Levántate, Yahveh, hazle frente, derríbale; libra con tu espada mi alma del impío,
Psa 17:14 de los mortales, con tu mano, Yahveh, de los mortales de este mundo, cuyo lote es la vida! ¡De tus reservas llénales el vientre, que sus hijos se sacien, y dejen las sobras para sus pequeños!
Psa 17:15 Mas yo, en la justicia, contemplaré tu rostro, al despertar me hartaré de tu imagen.

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Salmo 18

Al Músico principal: Salmo de David, siervo de el Altísimo, el cual profirió á el Altísimo las palabras de este cántico el día que le libró el Altísimo de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo:
18:1
AMARTE he, oh el Altísimo, fortaleza mía.
18:2
el Altísimo, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
18:3
Invocaré á el Altísimo, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
18:4
Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
18:5
Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte.
18:6
En mi angustia invoqué á el Altísimo, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
18:7
Y la tierra fué conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
18:8
Humo subió de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por él encendidos.
18:9
Y bajó los cielos, y descendió; Y oscuridad debajo de sus pies.
18:10
Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.
18:11
Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
18:12
Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
18:13
Y tronó en los cielos el Altísimo, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego.
18:14
Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó.
18:15
Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh el Altísimo, Por el soplo del viento de tu nariz.
18:16
Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.
18:17
Libróme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
18:18
Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas el Altísimo fué mi apoyo.
18:19
Y sacóme á anchura: Libróme, porque se agradó de mí.
18:20
Hame pagado el Altísimo conforme á mi justicia: Conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
18:21
Porque yo he guardado los caminos de el Altísimo, Y no me aparté impíamente de mi Dios.
18:22
Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.
18:23
Y fuí integro para con él, y cauteléme de mi maldad.
18:24
Pagóme pues el Altísimo conforme á mi justicia; Conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
18:25
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.
18:26
Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.
18:27
Y tú salvarás al pueblo humilde, Y humillarás los ojos altivos.
18:28
Tú pues alumbrarás mi lámpara: el Altísimo mi Dios alumbrará mis tinieblas.
18:29
Porque contigo desharé ejércitos; Y con mi Dios asaltaré muros.
18:30
Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de el Altísimo: Escudo es á todos los que en él esperan.
18:31
Porque ¿qué Dios hay fuera de el Altísimo? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
18:32
Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino;
18:33
Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hízome estar sobre mis alturas;
18:34
Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
18:35
Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado.
18:36
Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y no titubearon mis rodillas.
18:37
Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos.
18:38
Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies.
18:39
Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí.
18:40
Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían.
18:41
Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á el Altísimo, mas no los oyó.
18:42
Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles.
18:43
Librásteme de contiendas de pueblo: Pusísteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conocía, me sirvió.
18:44
Así que hubo oído, me obedeció; Los hijos de extraños me mintieron;
18:45
Los extraños flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
18:46
Viva el Altísimo, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:
18:47
El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí.
18:48
Mi libertador de mis enemigos: Hicísteme también superior de mis adversarios; Librásteme de varón violento.
18:49
Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh el Altísimo, Y cantaré á tu nombre.
18:50
El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre.
Psa 18:1 Yo te amo, Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado).
Psa 18:2 Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio.
Psa 18:3 Invoco a Yahveh, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.
Psa 18:4 Las olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial,
Psa 18:5 los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte.
Psa 18:6 Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo, resonó mi llamada en sus oídos.
Psa 18:7 La tierra fue sacudida y vaciló, retemblaron las bases de los montes, (vacilaron bajo su furor);
Psa 18:8 una humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de él salían carbones encendidos).
Psa 18:9 El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies;
Psa 18:10 cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó.
Psa 18:11 Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones;
Psa 18:12 del fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego.
Psa 18:13 Tronó Yahveh en los cielos, lanzó el Altísimo su voz;
Psa 18:14 arrojó saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.
Psa 18:15 El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron, ante tu imprecación, Yahveh, al resollar el aliento en tus narices.
Psa 18:16 El extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas aguas;
Psa 18:17 me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo.
Psa 18:18 Me aguardaban el día de mi ruina, más Yahveh fue un apoyo para mí;
Psa 18:19 me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba.
Psa 18:20 Yahveh me recompensa conforme a mi justicia, me paga conforme a la pureza de mis manos;
Psa 18:21 porque he guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de mi Dios.
Psa 18:22 Porque tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi lado;
Psa 18:23 he sido ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado.
Psa 18:24 Y Yahveh me devuelve según mi justicia, según la pureza de mis manos que tiene ante sus ojos.
Psa 18:25 Con el piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha;
Psa 18:26 con el puro eres puro, con el ladino, sagaz;
Psa 18:27 tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.
Psa 18:28 Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas;
Psa 18:29 con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla.
Psa 18:30 Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh acrisolada. El es el escudo de cuantos a él se acogen.
Psa 18:31 Pues ¿quién es Dios fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?
Psa 18:32 El Dios que me ciñe de fuerza, y hace mi camino irreprochable,
Psa 18:33 que hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie,
Psa 18:34 el que mis manos para el combate adiestra y mis brazos para tensar arco de bronce.
Psa 18:35 Tú me das tu escudo salvador, (tu diestra me sostiene), tu cuidado me exalta,
Psa 18:36 mis pasos ensanchas ante mí, no se tuercen mis tobillos.
Psa 18:37 Persigo a mis enemigos, les doy caza, no vuelvo hasta haberlos acabado;
Psa 18:38 los quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies.
Psa 18:39 Para el combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores,
Psa 18:40 a mis enemigos haces dar la espalda, extermino a los que me odian.
Psa 18:41 Claman, mas no hay salvador, a Yahveh, y no les responde.
Psa 18:42 Los machaco como polvo al viento, como al barro de las calles los piso.
Psa 18:43 De las querellas de mi pueblo tú me libras, me pones a la cabeza de las gentes; pueblos que no conocía me sirven;
Psa 18:44 los hijos de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen,
Psa 18:45 los hijos de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios.
Psa 18:46 ¡Viva Yahveh, bendita sea mi roca, el Dios de mi salvación sea ensalzado,
Psa 18:47 el Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas!
Psa 18:48 Tú me libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, del hombre violento me salvas.
Psa 18:49 Por eso he de alabarte entre los pueblos, a tu nombre, Yahveh, salmodiaré.
Psa 18:50 El hace grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a David y a su linaje para siempre.

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Salmo 19 (18)

Al Músico principal: Salmo de David.

(Psa 19:1) Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;

(Psa 19:2) el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia.

(Psa 19:3) No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír;

(Psa 19:4) mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda,

(Psa 19:5) y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera.

(Psa 19:6) A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.

(Psa 19:7) La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh, veraz, sabiduría del sencillo.

(Psa 19:8) Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de Yahveh, luz de los ojos.

(Psa 19:9) El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahveh, justos todos ellos,

(Psa 19:10) apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más dulces que la miel, más que el jugo de panales.

(Psa 19:11) Por eso tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.

(Psa 19:12) Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.

(Psa 19:13) Guarda también a tu siervo del orgullo, no tenga dominio sobre mí. Entonces seré irreprochable, de delito grave exento.

(Psa 19:14) ¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante ti, Yahveh, roca mía, mi redentor.

Psa 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;
Psa 19:2 el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia.
Psa 19:3 No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír;
Psa 19:4 mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda,
Psa 19:5 y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera.
Psa 19:6 A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.
Psa 19:7 La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh, veraz, sabiduría del sencillo.
Psa 19:8 Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de Yahveh, luz de los ojos.
Psa 19:9 El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahveh, justos todos ellos,
Psa 19:10 apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más dulces que la miel, más que el jugo de panales.
Psa 19:11 Por eso tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.
Psa 19:12 Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.
Psa 19:13 Guarda también a tu siervo del orgullo, no tenga dominio sobre mí. Entonces seré irreprochable, de delito grave exento.
Psa 19:14 ¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante ti, Yahveh, roca mía, mi redentor.


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Salmo 20

Al Músico principal: Salmo de David.
20:1
OIGATE el Altísimo en el día de conflicto; Defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
20:2
Envíete ayuda desde el santuario, Y desde Sión te sostenga.
20:3
Haga memoria de todos tus presentes, Y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
20:4
Déte conforme á tu corazón, Y cumpla todo tu consejo.
20:5
Nosotros nos alegraremos por tu salud, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: Cumpla el Altísimo todas tus peticiones.
20:6
Ahora echo de ver que el Altísimo guarda á su ungido: Oirálo desde los cielos de su santidad, Con la fuerza de la salvación de su diestra.
20:7
Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: Mas nosotros del nombre de el Altísimo nuestro Dios tendremos memoria.
20:8
Ellos arrodillaron, y cayeron; Mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
20:9
Salva, el Altísimo: Que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
Psa 20:1 ¡Yahveh te responda el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de Jacob!
Psa 20:2 El te envíe socorro desde su santuario, desde Sión sea tu apoyo.
Psa 20:3 Se acuerde de todas tus ofrendas, halle sabroso tu holocausto; Pausa.
Psa 20:4 te otorgue según tu corazón, cumpla todos tus proyectos.
Psa 20:5 ¡Y nosotros aclamemos tu victoria, de nuestro Dios el nombre tremolemos! ¡Cumpla Yahveh todas tus súplicas!
Psa 20:6 Ahora conozco que Yahveh dará la salvación a su ungido; desde su santo cielo le responderá con las proezas victoriosas de su diestra.
Psa 20:7 Unos con los carros, otros con los caballos, nosotros invocamos el nombre de Yahveh, nuestro Dios.
Psa 20:8 Ellos se doblegan y caen, y nosotros en pie nos mantenemos.
Psa 20:9 ¡Oh Yahveh, salva al rey, respóndenos el día de nuestra súplica!

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Salmo 21

Al Músico principal: Salmo de David.
21:1
ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh el Altísimo; Y en tu salud se gozará mucho.
21:2
El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
21:3
Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
21:4
Vida te demandó, y dístele Largura de días por siglos y siglos.
21:5
Grande es su gloria en tu salud: Honra y majestad has puesto sobre él.
21:6
Porque lo has bendecido para siempre; Llenástelo de alegría con tu rostro.
21:7
Por cuanto el rey confía en el Altísimo, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
21:8
Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
21:9
Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: el Altísimo los deshará en su furor, Y fuego los consumirá.
21:10
Su fruto destruirás de la tierra, Y su simiente de entre los hijos de los hombres.
21:11
Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
21:12
Pues tú los pondrás en fuga, Cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
21:13
Ensálzate, oh el Altísimo, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu poderío.
Psa 21:1 Yahveh, en tu fuerza se regocija el rey; ¡oh, y cómo le colma tu salvación de júbilo!
Psa 21:2 Tú le has otorgado el deseo de su corazón, no has rechazado el anhelo de sus labios. Pausa.
Psa 21:3 Pues le precedes de venturosas bendiciones, has puesto en su cabeza corona de oro fino;
Psa 21:4 vida te pidió y se la otorgaste, largo curso de días para siempre jamás.
Psa 21:5 Gran gloria le da tu salvación, le circundas de esplendor y majestad;
Psa 21:6 bendiciones haces de él por siempre, le llenas de alegría delante de tu rostro.
Psa 21:7 Sí, en Yahveh confía el rey, y por gracia del Altísimo no ha de vacilar.
Psa 21:8 Tu mano alcanzará a todos tus enemigos, tu diestra llegará a los que te odian;
Psa 21:9 harás de ellos como un horno de fuego, el día de tu rostro; Yahveh los tragará en su cólera, y el fuego los devorará;
Psa 21:10 harás perecer su fruto de la tierra, y su semilla de entre los hijos de Adán.
Psa 21:11 Aunque ellos intenten daño contra ti, aunque tramen un plan, nada podrán.
Psa 21:12 Que tú les harás volver la espalda, ajustarás tu arco contra ellos.
Psa 21:13 ¡Levántate, Yahveh, con tu poder, y cantaremos, salmodiaremos a tu poderío!

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Salmo 22

Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David.
22:1
DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
22:2
Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
22:3
Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
22:4
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
22:5
Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
22:6
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
22:7
Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
22:8
Remítese á el Altísimo, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
22:9
Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
22:10
Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
22:11
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
22:12
Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
22:13
Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
22:14
Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
22:15
Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
22:16
Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
22:17
Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
22:18
Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
22:19
Mas tú, el Altísimo, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
22:20
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
22:21
Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
22:22
Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
22:23
Los que teméis á el Altísimo, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
22:24
Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
22:25
De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
22:26
Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á el Altísimo los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27
Acordarse han, y volveránse á el Altísimo todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
22:28
Porque de el Altísimo es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
22:29
Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
22:30
La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de el Altísimo.
22:31
Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.
Psa 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!
Psa 22:2 Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí.
Psa 22:3 ¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel!
Psa 22:4 En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste;
Psa 22:5 a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.
Psa 22:6 Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo,
Psa 22:7 todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza:
Psa 22:8 «Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!»
Psa 22:9 Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre;
Psa 22:10 a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.
Psa 22:11 ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!
Psa 22:12 Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán;
Psa 22:13 ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen.
Psa 22:14 Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas.
Psa 22:15 Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte.
Psa 22:16 Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies.
Psa 22:17 Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran,
Psa 22:18 repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.
Psa 22:19 ¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,
Psa 22:20 libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro;
Psa 22:21 sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!
Psa 22:22 ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!:
Psa 22:23 «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel».
Psa 22:24 Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.
Psa 22:25 De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen.
Psa 22:26 Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»
Psa 22:27 Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes.
Psa 22:28 Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.
Psa 22:29 Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,
Psa 22:30 le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad
Psa 22:31 venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.

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Salmo 23

Salmo de David.
23:1
el Altísimo es mi pastor; nada me faltará.
23:2
En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará.
23:3
Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
23:6
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa de el Altísimo moraré por largos días.
Psa 23:1 Yahveh es mi pastor, nada me falta.
Psa 23:2 Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,
Psa 23:3 y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.
Psa 23:4 Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
Psa 23:5 Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.
Psa 23:6 Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.

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Salmo 24

Salmo de David.
24:1
DE el Altísimo es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
24:2
Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.
24:3
¿Quién subirá al monte de el Altísimo? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?
24:4
El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
24:5
El recibirá bendición de el Altísimo, Y justicia del Dios de salud.
24:6
Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
24:7
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
24:8
¿Quién es este Rey de gloria? el Altísimo el fuerte y valiente, el Altísimo el poderoso en batalla.
24:9
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
24:10
¿Quién es este Rey de gloria? el Altísimo de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)
Psa 24:1 De Yahveh es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
Psa 24:2 que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
Psa 24:3 ¿Quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
Psa 24:4 El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura.
Psa 24:5 El logrará la bendición de Yahveh, la justicia del Dios de su salvación.
Psa 24:6 Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. Pausa.
Psa 24:7 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
Psa 24:8 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente en la batalla.
Psa 24:9 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
Psa 24:10 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa

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Salmo 25

Salmo de David.
25:1
A TI, oh el Altísimo, levantaré mi alma.
25:2
Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
25:3
Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
25:4
Muéstrame, oh el Altísimo, tus caminos; Enséñame tus sendas.
25:5
Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.
25:6
Acuérdate, oh el Altísimo, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.
25:7
De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh el Altísimo.
25:8
Bueno y recto es el Altísimo: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
25:9
Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.
25:10
Todas las sendas de el Altísimo son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
25:11
Por amor de tu nombre, oh el Altísimo, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.
25:12
¿Quién es el hombre que teme á el Altísimo? El le enseñará el camino que ha de escoger.
25:13
Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.
25:14
El secreto de el Altísimo es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.
25:15
Mis ojos están siempre hacia el Altísimo; Porque él sacará mis pies de la red.
25:16
Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.
25:17
Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.
25:18
Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.
25:19
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.
25:20
Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
25:21
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
25:22
Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.
Psa 25:1 Alef. A ti, Yahveh, levanto mi alma,
Psa 25:2 oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos!
Psa 25:3 Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo.
Psa 25:4 Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas.
Psa 25:5 He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día,
Psa 25:6 Zain. Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre.
Psa 25:7 Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh.
Psa 25:8 Tet. Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino;
Psa 25:9 Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero.
Psa 25:10 Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.
Psa 25:11 Lámed. Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande.
Psa 25:12 Mem. Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir;
Psa 25:13 Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.
Psa 25:14 Sámek. El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura.
Psa 25:15 Ain. Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo.
Psa 25:16 Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.
Psa 25:17 Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias.
Psa 25:18 (Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados.
Psa 25:19 Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen.
Psa 25:20 Sin. Guarda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo.
Psa 25:21 Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh.
Psa 25:22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

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Salmo 26

Salmo de David.
26:1
JÚZGAME, oh el Altísimo, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en el Altísimo, no vacilaré.
26:2
Pruébame, oh el Altísimo, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón.
26:3
Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
26:4
No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entré con los que andan encubiertamente.
26:5
Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.
26:6
Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh el Altísimo:
26:7
Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
26:8
el Altísimo, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
26:9
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
26:10
En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
26:11
Yo empero andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
26:12
Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendeciré á el Altísimo.
Psa 26:1 Hazme justicia, Yahveh, pues yo camino en mi entereza, me apoyo en Yahveh y no vacilo.
Psa 26:2 Escrútame, Yahveh, ponme a prueba, pasa al crisol mi conciencia y mi corazón;
Psa 26:3 está tu amor delante de mis ojos, y en tu verdad camino.
Psa 26:4 No voy a sentarme con los falsos, no ando con hipócritas;
Psa 26:5 odio la asamblea de malhechores, y al lado de los impíos no me siento.
Psa 26:6 Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Yahveh,
Psa 26:7 haciendo resonar la acción de gracias, todas tus maravillas pregonando;
Psa 26:8 amo, Yahveh, la belleza de tu Casa, el lugar de asiento de tu gloria.
Psa 26:9 No juntes mi alma con los pecadores, ni mi vida con los hombres sanguinarios,
Psa 26:10 que tienen en sus manos la infamia, y su diestra repleta de soborno.
Psa 26:11 Yo, en cambio, camino en mi entereza; rescátame, ten piedad de mí;
Psa 26:12 mi pie está firme en suelo llano; a ti, Yahveh, bendeciré en las asambleas.

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Salmo 27

Salmo de David.
27:1
el Altísimo es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? el Altísimo es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
27:2
Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
27:3
Aunque se asiente campo contra mí, No temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, Yo en esto confío.
27:4
Una cosa he demandado á el Altísimo, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de el Altísimo todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de el Altísimo, y para inquirir en su templo.
27:5
Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Ocultaráme en lo reservado de su pabellón; Pondráme en alto sobre una roca.
27:6
Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y salmearé á el Altísimo.
27:7
Oye, oh el Altísimo, mi voz con que á ti clamo; Y ten misericordia de mí, respóndeme.
27:8
Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh el Altísimo.
27:9
No escondas tu rostro de mí, No apartes con ira á tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
27:10
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, el Altísimo con todo me recogerá.
27:11
Enséñame, oh el Altísimo, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos.
27:12
No me entregues á la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
27:13
Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de el Altísimo En la tierra de los vivientes.
27:14
Aguarda á el Altísimo; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á el Altísimo.
Psa 27:1 Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahveh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?
Psa 27:2 Cuando se acercan contra mí los malhechores a devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben.
Psa 27:3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella.
Psa 27:4 Una cosa he pedido a Yahveh, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahveh, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahveh y cuidar de su Templo.
Psa 27:5 Que él me dará cobijo en su cabaña en día de desdicha; me esconderá en lo oculto de su tienda, sobre una roca me levantará.
Psa 27:6 Y ahora se alza mi cabeza sobre mis enemigos que me hostigan; en su tienda voy a sacrificar. sacrificios de aclamación. Cantaré, salmodiaré a Yahveh.
Psa 27:7 Escucha, Yahveh, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme!
Psa 27:8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro.» Sí, Yahveh, tu rostro busco:
Psa 27:9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
Psa 27:10 Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahveh me acogerá.
Psa 27:11 Enséñame tu camino, Yahveh, guíame por senda llana, por causa de los que me asechan;
Psa 27:12 no me entregues al ansia de mis adversarios, pues se han alzado contra mí falsos testigos, que respiran violencia.
Psa 27:13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh en la tierra de los vivos!
Psa 27:14 Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón, espera en Yahveh.

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Salmo 28

Salmo de David.
28:1
A TI clamaré, oh el Altísimo, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro.
28:2
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
28:3
No me arrebates á una con los malos, Y con los que hacen iniquidad: Los cuales hablan paz con sus prójimos, Y la maldad está en su corazón.
28:4
Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: Dales conforme á la obra de sus manos, Dales su paga.
28:5
Porque no atendieron á las obras de el Altísimo, Ni al hecho de sus manos, Derribarálos, y no los edificará.
28:6
Bendito el Altísimo, Que oyó la voz de mis ruegos.
28:7
el Altísimo es mi fortaleza y mi escudo: En él esperó mi corazón, y fuí ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi canción le alabaré.
28:8
el Altísimo es su fuerza, Y la fortaleza de las saludes de su ungido.
28:9
Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; Y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
Psa 28:1 Hacia ti clamo, Yahveh, roca mía, no estés mudo ante mí; no sea yo, ante tu silencio, igual que los que bajan a la fosa.
Psa 28:2 Oye la voz de mis plegarias, cuando grito hacia ti, cuando elevo mis manos, oh Yahveh, al santuario de tu santidad.
Psa 28:3 No me arrebates con los impíos, ni con los agentes de mal, que hablan de paz a su vecino, mas la maldad está en su corazón.
Psa 28:4 Dales, Yahveh, conforme a sus acciones, y a la malicia de sus hechos, según la obra de sus manos trátales, págales con su misma moneda.
Psa 28:5 Pues no comprenden los hechos de Yahveh, la obra de sus manos: ¡derríbelos él y no los rehabilite!
Psa 28:6 ¡Bendito sea Yahveh, que ha oído la voz de mis plegarias!
Psa 28:7 Yahveh mi fuerza, escudo mío, en él confió mi corazón y he recibido ayuda: mi carne de nuevo ha florecido, le doy gracias de todo corazón.
Psa 28:8 Yahveh, fuerza de su pueblo, fortaleza de salvación para su ungido.
Psa 28:9 Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos por siempre.

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Salmo 29

Salmo de David.
29:1
DAD á el Altísimo, oh hijos de fuertes, Dad á el Altísimo la gloria y la fortaleza.
29:2
Dad á el Altísimo la gloria debida á su nombre: Humillaos á el Altísimo en el glorioso santuario.
29:3
Voz de el Altísimo sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: el Altísimo sobre las muchas aguas.
29:4
Voz de el Altísimo con potencia; Voz de el Altísimo con gloria.
29:5
Voz de el Altísimo que quebranta los cedros; Y quebrantó el Altísimo los cedros del Líbano.
29:6
E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
29:7
Voz de el Altísimo que derrama llamas de fuego.
29:8
Voz de el Altísimo que hará temblar el desierto; Hará temblar el Altísimo el desierto de Cades.
29:9
Voz de el Altísimo que hará estar de parto á las ciervas, Y desnudará la breñas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
29:10
el Altísimo preside en el diluvio, Y asentóse el Altísimo por rey para siempre.
29:11
el Altísimo dará fortaleza á su pueblo: el Altísimo bendecirá á su pueblo en paz. Salmo de David.
Psa 29:1 ¡Rendid a Yahveh, hijos de Dios, rendid a Yahveh gloria y poder!
Psa 29:2 Rendid a Yahveh la gloria de su nombre, postraos ante Yahveh en esplendor sagrado.
Psa 29:3 Voz de Yahveh sobre las aguas; el Dios de gloria truena, ¡es Yahveh, sobre las muchas aguas!
Psa 29:4 Voz de Yahveh con fuerza, voz de Yahveh con majestad.
Psa 29:5 Voz de Yahveh que desgaja los cedros, Yahveh desgaja los cedros del Líbano,
Psa 29:6 hace brincar como un novillo al Líbano, y al Sarión como cría de búfalo.
Psa 29:7 Voz de Yahveh que afila llamaradas.
Psa 29:8 Voz de Yahveh, que sacude el desierto, sacude Yahveh el desierto de Cadés.
Psa 29:9 Voz de Yahveh, que estremece las encinas, y las selvas descuaja, mientras todo en su Templo dice: ¡Gloria!
Psa 29:10 Yahveh se sentó para el diluvio, Yahveh se sienta como rey eterno.
Psa 29:11 Yahveh da el poder a su pueblo, Yahveh bendice a su pueblo con la paz.

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Salmo 30

Salmo cantado en la dedicación de la Casa:
30:1
GLORIFICARTE he, oh el Altísimo; porque me has ensalzado, Y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.
30:2
el Altísimo Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.
30:3
Oh el Altísimo, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.
30:4
Cantad á el Altísimo, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.
30:5
Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría.
30:6
Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;
30:7
Porque tú, el Altísimo, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.
30:8
A ti, oh el Altísimo, clamaré; Y al Señor suplicaré.
30:9
¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?
30:10
Oye, oh el Altísimo, y ten misericordia de mí: el Altísimo, sé tú mi ayudador.
30:11
Has tornado mi endecha en baile; Desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
30:12
Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. el Altísimo Dios mío, te alabaré para siempre.
Psa 30:1 Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos.
Psa 30:2 Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.
Psa 30:3 Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.
Psa 30:4 Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.
Psa 30:5 De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.
Psa 30:6 Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.»
Psa 30:7 Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.
Psa 30:8 A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro:
Psa 30:9 ¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?
Psa 30:10 ¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!
Psa 30:11 Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;
Psa 30:12 mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahveh, Dios mío, te alabaré por siempre.

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Salmo 31

Al Músico principal: Salmo de David.
31:1
EN ti, oh el Altísimo, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Líbrame en tu justicia.
31:2
Inclina á mí tu oído, líbrame presto; Séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
31:3
Porque tú eres mi roca y mi castillo; Y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
31:4
Me sacarás de la red que han escondido para mí; Porque tú eres mi fortaleza.
31:5
En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh el Altísimo, Dios de verdad.
31:6
Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en el Altísimo he esperado.
31:7
Me gozaré y alegraré en tu misericordia; Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias:
31:8
Y no me encerraste en mano del enemigo; Hiciste estar mis pies en anchura.
31:9
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
31:10
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: Hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
31:11
De todos mis enemigos he sido oprobio, Y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: Los que me veían fuera, huían de mí.
31:12
He sido olvidado de su corazón como un muerto: He venido á ser como un vaso perdido.
31:13
Porque he oído afrenta de muchos; Miedo por todas partes, Cuando consultaban juntos contra mí, E ideaban quitarme la vida.
31:14
Mas yo en ti confié, oh el Altísimo: Yo dije: Dios mío eres tú.
31:15
En tu mano están mis tiempos: Líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
31:16
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Sálvame por tu misericordia.
31:17
No sea yo confundido, oh el Altísimo, ya que te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
31:18
Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.
31:19
¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, Que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
31:20
Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
31:21
Bendito el Altísimo, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
31:22
Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: Tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
31:23
Amad á el Altísimo todos vosotros sus santos: A los fieles guarda el Altísimo, Y paga abundantemente al que obra con soberbia.
31:24
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en el Altísimo, Y tome vuestro corazón aliento.
Psa 31:1 En ti, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás! ¡Recóbrame por tu justicia, líbrame,
Psa 31:2 tiende hacia mí tu oído, date prisa! Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve;
Psa 31:3 pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y diriges.
Psa 31:4 Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio;
Psa 31:5 en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas. Dios de verdad,
Psa 31:6 tú detestas a los que veneran vanos ídolos; mas yo en Yahveh confío:
Psa 31:7 ¡exulte yo y en tu amor me regocije! Tú que has visto mi miseria, y has conocido las angustias de mi alma,
Psa 31:8 no me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo abierto.
Psa 31:9 Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy. De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas.
Psa 31:10 Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen.
Psa 31:11 De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen lejos de mí;
Psa 31:12 dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho.
Psa 31:13 Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida.
Psa 31:14 Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: «¡Tú eres mi Dios!»
Psa 31:15 Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;
Psa 31:16 haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!
Psa 31:17 Yahveh, no haya confusión para mí, que te invoco, ¡confusión sólo para los impíos; que bajen en silencio al seol,
Psa 31:18 enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia contra el justo, con orgullo y desprecio!
Psa 31:19 ¡Qué grande es tu bondad, Yahveh! Tú la reservas para los que te temen, se la brindas a los que a ti se acogen, ante los hijos de Adán.
Psa 31:20 Tú los escondes en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas de los hombres; bajo techo los pones a cubierto de la querella de las lenguas.
Psa 31:21 ¡Bendito sea Yahveh que me ha brindado maravillas de amor (en ciudad fortificada)!
Psa 31:22 ¡Y yo que decía en mi inquietud: «Estoy dejado de tus ojos!» Mas tú oías la voz de mis plegarias, cuando clamaba a ti.
Psa 31:23 Amad a Yahveh, todos sus amigos; a los fieles protege Yahveh, pero devuelve muy sobrado al que obra por orgullo.
Psa 31:24 ¡Valor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que esperáis en Yahveh!

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Salmo 32

Salmo de David: Masquil.
32:1
BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
32:2
Bienaventurado el hombre á quien no imputa el Altísimo la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería.
32:3
Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día.
32:4
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
32:5
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á el Altísimo; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
32:6
Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
32:7
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
32:8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
32:9
No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen á ti.
32:10
Muchos dolores para el impío; Mas el que espera en el Altísimo, lo cercará misericordia.
32:11
Alegraos en el Altísimo, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
Psa 32:1 ¡Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado!
Psa 32:2 Dichoso el hombre a quien Yahveh no le cuenta el delito, y en cuyo espíritu no hay fraude.
Psa 32:3 Cuando yo me callaba, se sumían mis huesos en mi rugir de cada día,
Psa 32:4 mientras pesaba, día y noche, tu mano sobre mí; mi corazón se alteraba como un campo en los ardores del estío. Pausa.
Psa 32:5 Mi pecado te reconocí, y no oculté mi culpa; dije: «Me confesaré a Yahveh de mis rebeldías.» Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado. Pausa.
Psa 32:6 Por eso te suplica todo el que te ama en la hora de la angustia. Y aunque las muchas aguas se desborden, no le alcanzarán.
Psa 32:7 Tú eres un cobijo para mí, de la angustia me guardas, estás en torno a mí para salvarme. Pausa.
Psa 32:8 Voy a instruirte, a mostrarte el camino a seguir; fijos en ti los ojos, seré tu consejero.
Psa 32:9 No seas cual caballo o mulo sin sentido, rienda y freno hace falta para domar su brío, si no, no se te acercan.
Psa 32:10 Copiosas son las penas del impío, al que confía en Yahveh el amor le envuelve.
Psa 32:11 ¡Alegraos en Yahveh, oh justos, exultad, gritad de gozo, todos los de recto corazón!

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Salmo 33

33:1
ALEGRAOS, justos, en el Altísimo: A los rectos es hermosa la alabanza.
33:2
Celebrad á el Altísimo con arpa: Cantadle con salterio y decacordio.
33:3
Cantadle canción nueva: Hacedlo bien tañendo con júbilo.
33:4
Porque recta es la palabra de el Altísimo, Y toda su obra con verdad hecha.
33:5
El ama justicia y juicio: De la misericordia de el Altísimo está llena la tierra.
33:6
Por la palabra de el Altísimo fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
33:7
El junta como en un montón las aguas de la mar: El pone en depósitos los abismos.
33:8
Tema á el Altísimo toda la tierra: Teman de él todos los habitadores del mundo.
33:9
Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió.
33:10
el Altísimo hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
33:11
El consejo de el Altísimo permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
33:12
Bienaventurada la gente de que el Altísimo es su Dios; El pueblo á quien escogió por heredad para sí.
33:13
Desde los cielos miró el Altísimo; Vió á todos los hijos de los hombres:
33:14
Desde la morada de su asiento miró Sobre todos los moradores de la tierra.
33:15
El formó el corazón de todos ellos; El considera todas sus obras.
33:16
El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
33:17
Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librará.
33:18
He aquí, el ojo de el Altísimo sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;
33:19
Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre.
33:20
Nuestra alma esperó á el Altísimo; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
33:21
Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22
Sea tu misericordia, oh el Altísimo, sobre nosotros, Como esperamos en ti.
Psa 33:1 ¡Gritad de júbilo, justos, por Yahveh!, de los rectos es propia la alabanza;
Psa 33:2 ¡dad gracias a Yahveh con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez cuerdas;
Psa 33:3 cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!
Psa 33:4 Pues recta es la palabra de Yahveh, toda su obra fundada en la verdad;
Psa 33:5 él ama la justicia y el derecho, del amor de Yahveh está llena la tierra.
Psa 33:6 Por la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos por el soplo de su boca toda su mesnada.
Psa 33:7 El recoge, como un dique, las aguas del mar, en depósitos pone los abismos.
Psa 33:8 ¡Tema a Yahveh la tierra entera, ante él tiemblen todos los que habitan el orbe!
Psa 33:9 Pues él habló y fue así, mandó él y se hizo.
Psa 33:10 Yahveh frustra el plan de las naciones, hace vanos los proyectos de los pueblos;
Psa 33:11 mas el plan de Yahveh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades.
Psa 33:12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahveh, el pueblo que se escogió por heredad!
Psa 33:13 Yahveh mira de lo alto de los cielos, ve a todos los hijos de Adán;
Psa 33:14 desde el lugar de su morada observa a todos los habitantes de la tierra,
Psa 33:15 él, que forma el corazón de cada uno, y repara en todas sus acciones.
Psa 33:16 No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su enorme fuerza.
Psa 33:17 Vana cosa el caballo para la victoria, ni con todo su vigor puede salvar.
Psa 33:18 Los ojos de Yahveh están sobre quienes le temen, sobre los que esperan en su amor,
Psa 33:19 para librar su alma de la muerte, y sostener su vida en la penuria.
Psa 33:20 Nuestra alma en Yahveh espera, él es nuestro socorro y nuestro escudo;
Psa 33:21 en él se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre confiamos.
Psa 33:22 Sea tu amor, Yahveh, sobre nosotros, como está en ti nuestra esperanza.

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Salmo 34

Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése.
34:1
BENDECIRÉ á el Altísimo en todo tiempo; Su alabanza será siempre en mi boca.
34:2
En el Altísimo se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán.
34:3
Engrandeced á el Altísimo conmigo, Y ensalcemos su nombre á una.
34:4
Busqué á el Altísimo, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores.
34:5
A él miraron y fueron alumbrados: Y sus rostros no se avergonzaron.
34:6
Este pobre clamó, y oyóle el Altísimo, Y librólo de todas sus angustias.
34:7
El ángel de el Altísimo acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende.
34:8
Gustad, y ved que es bueno el Altísimo: Dichoso el hombre que confiará en él.
34:9
Temed á el Altísimo, vosotros sus santos; Porque no hay falta para los que le temen.
34:10
Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan á el Altísimo, no tendrán falta de ningún bien.
34:11
Venid, hijos, oidme; El temor de el Altísimo os enseñaré.
34:12
¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien?
34:13
Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.
34:14
Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
34:15
Los ojos de el Altísimo están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
34:16
La ira de el Altísimo contra los que mal hacen, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
34:17
Clamaron los justos, y el Altísimo oyó, Y librólos de todas sus angustias.
34:18
Cercano está el Altísimo á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.
34:19
Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librará el Altísimo.
34:20
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
34:21
Matará al malo la maldad; Y los que aborrecen al justo serán asolados.
34:22
el Altísimo redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían.
Psa 34:1 Alef. Bendeciré a Yahveh en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza;
Psa 34:2 Bet. en Yahveh mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
Psa 34:3 Guimel. Engrandeced conmigo a Yahveh, ensalcemos su nombre todos juntos.
Psa 34:4 Dálet. He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.
Psa 34:5 He. Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.
Psa 34:6 Zain. Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias.
Psa 34:7 Jet. Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los libra.
Psa 34:8 Tet. Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él.
Psa 34:9 Yod. Temed a Yahveh vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada.
Psa 34:10 Kaf. Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.
Psa 34:11 Lámed. Venid, hijos, oídme, el temor de Yahveh voy a enseñaros.
Psa 34:12 Mem. ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para gozar de bienes?
Psa 34:13 Nun. Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;
Psa 34:14 Sámek. apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.
Psa 34:15 Ain. Los ojos de Yahveh sobre los justos, y sus oídos hacia su clamor,
Psa 34:16 Pe el rostro de Yahveh contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.
Psa 34:17 Sade. Cuando gritan aquéllos, Yahveh oye, y los libra de todas sus angustias;
Psa 34:18 Qof. Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a los espíritus hundidos.
Psa 34:19 Res. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahveh;
Psa 34:20 Sin. todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.
Psa 34:21 Tau. La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.
Psa 34:22 Yahveh rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.

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Salmo 35

Salmo de David.
35:1
DISPUTA, oh el Altísimo, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
35:2
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
35:3
Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.
35:4
Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
35:5
Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de el Altísimo los acose.
35:6
Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de el Altísimo los persiga.
35:7
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
35:8
Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
35:9
Y gócese mi alma en el Altísimo; Y alégrese en su salud.
35:10
Todos mis huesos dirán: el Altísimo, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
35:11
Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;
35:12
Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.
35:13
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
35:14
Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
35:15
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;
35:16
Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
35:17
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
35:18
Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
35:19
No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
35:20
Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
35:21
Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
35:22
Tú lo has visto, oh el Altísimo; no calles: Señor, de mí no te alejes.
35:23
Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.
35:24
Júzgame conforme á tu justicia, el Altísimo Dios mío; Y no se alegren de mí.
35:25
No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
35:26
Avergüencense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
35:27
Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado el Altísimo, Que ama la paz de su siervo.
35:28
Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.
Psa 35:1 Ataca, Yahveh, a los que me atacan, combate a quienes me combaten;
Psa 35:2 embraza el escudo y el pavés, y álzate en mi socorro;
Psa 35:3 blande la lanza y la pica contra mis perseguidores. Di a mi alma: «Yo soy tu salvación.»
Psa 35:4 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que andan buscando mi vida! ¡Vuelvan atrás y queden confundidos los que mi mal maquinan!
Psa 35:5 ¡Sean lo mismo que la paja al viento, por el ángel de Yahveh acosados;
Psa 35:6 sea su camino tiniebla y precipicio, perseguidos por el ángel de Yahveh!
Psa 35:7 Pues sin causa me han tendido su red, han cavado una fosa para mí.
Psa 35:8 ¡Sobre cada uno de ellos caiga de improviso la ruina: le prenda la red que había tendido, y en su fosa se hunda!
Psa 35:9 Y mi alma exultará en Yahveh, en su salvación se gozará.
Psa 35:10 Dirán todos mis huesos: Yahveh, ¿quién como tú, para librar al débil del más fuerte, al pobre de su expoliador?
Psa 35:11 Testigos falsos se levantan, sobre lo que ignoro me interrogan;
Psa 35:12 me pagan mal por bien, ¡desolación para mi alma!
Psa 35:13 Yo, en cambio, cuando eran ellos los enfermos, vestido de sayal, me humillaba con ayuno, y en mi interior repetía mi oración;
Psa 35:14 como por un amigo o un hermano iba y venía, como en duelo de una madre, sombrío me encorvaba.
Psa 35:15 Ellos se ríen de mi caída, se reúnen, sí, se reúnen contra mí; extranjeros, que yo no conozco, desgarran sin descanso;
Psa 35:16 si caigo, me rodean rechinando sus dientes contra mí.
Psa 35:17 ¿Cuánto tiempo, Señor, te quedarás mirando? Recobra mi alma de sus garras, de los leones mi vida.
Psa 35:18 Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré entre un pueblo copioso.
Psa 35:19 No se rían de mí, mis enemigos pérfidos, ni se guiñen sus ojos los que me odian sin razón.
Psa 35:20 Pues no es de paz de lo que hablan a los pacíficos de la tierra; mascullan palabras de perfidia,
Psa 35:21 abren bien grande su boca contra mí; dicen: «¡Ja, Ja, nuestros ojos lo han visto!»
Psa 35:22 Tú lo has visto, Yahveh, no te quedes callado, Señor, no estés lejos de mí;
Psa 35:23 despiértate, levántate a mi juicio, en defensa de mi causa, oh mi Dios y Señor;
Psa 35:24 júzgame conforme a tu justicia, oh Yahveh, ¡Dios mío, no se rían de mí!
Psa 35:25 No digan en su corazón: «¡Ajá, lo que queríamos!» No digan: «¡Le hemos engullido!»
Psa 35:26 ¡Vergüenza y confusión caigan a una sobre los que se ríen de mi mal; queden cubiertos de vergüenza y de ignominia los que a mi costa medran!
Psa 35:27 Exulten y den gritos de júbilo los que en mi justicia se complacen, y digan sin cesar: «¡Grande es Yahveh, que en la paz de su siervo se complace!»
Psa 35:28 Y tu justicia musitará mi lengua, todo el día tu alabanza.

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Salmo 36

Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor.
36:1
LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
36:2
Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
36:3
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.
36:4
Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
36:5
el Altísimo, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes.
36:6
Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh el Altísimo, al hombre y al animal conservas.
36:7
¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
36:8
Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
36:9
Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.
36:10
Extiende tu misericordia á los que te conocen, Y tu justicia á los rectos de corazón.
36:11
No venga contra mí pie de soberbia; Y mano de impíos no me mueva.
36:12
Allí cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Psa 36:1 Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón; temor de Dios no existe delante de sus ojos.
Psa 36:2 Con ojo harto lisonjero se mira, para encontrar y detestar su culpa;
Psa 36:3 las palabras de su boca, iniquidad y engaño; renunció a ser sensato, a hacer el bien.
Psa 36:4 Sólo maquina iniquidad sobre su lecho; en un camino que no es bueno se obstina y no reprueba el mal.
Psa 36:5 Oh Yahveh, en los cielos tu amor, hasta las nubes tu verdad;
Psa 36:6 tu justicia, como los montes de Dios, tus juicios, como el hondo abismo. A hombres y bestias salvas tú, Yahveh,
Psa 36:7 oh Dios, ¡qué precioso tu amor! Por eso los hijos de Adán, a la sombra de tus alas se cobijan.
Psa 36:8 Se sacian de la grasa de tu Casa, en el torrente de tus delicias los abrevas;
Psa 36:9 en ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.
Psa 36:10 Guarda tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los de recto corazón.
Psa 36:11 ¡Que el pie del orgullo no me alcance, ni la mano de los impíos me avente!
Psa 36:12 Ved cómo caen los agentes de mal, abatidos, no pueden levantarse.

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Salmo 37

Salmo de David.
37:1
NO te impacientes á causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
37:2
Porque como hierba serán presto cortados, Y decaerán como verdor de renuevo.
37:3
Espera en el Altísimo, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
37:4
Pon asimismo tu delicia en el Altísimo, Y él te dará las peticiones de tu corazón.
37:5
Encomienda á el Altísimo tu camino, Y espera en él; y él hará.
37:6
Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día.
37:7
Calla á el Altísimo, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
37:8
Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo.
37:9
Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en el Altísimo, ellos heredarán la tierra.
37:10
Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
37:11
Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.
37:12
Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes.
37:13
El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.
37:14
Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar á los de recto proceder.
37:15
La espada de ellos entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.
37:16
Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.
37:17
Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es el Altísimo.
37:18
Conoce el Altísimo los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre.
37:19
No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos.
37:20
Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de el Altísimo como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo.
37:21
El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.
37:22
Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados.
37:23
Por el Altísimo son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino.
37:24
Cuando cayere, no quedará postrado; Porque el Altísimo sostiene su mano.
37:25
Mozo fuí, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan.
37:26
En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición.
37:27
Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
37:28
Porque el Altísimo ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impíos será extirpada.
37:29
Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.
37:30
La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio.
37:31
La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto sus pasos no vacilarán.
37:32
Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.
37:33
el Altísimo no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.
37:34
Espera en el Altísimo, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra: Cuando serán talados los pecadores, lo verás.
37:35
Vi yo al impío sumamente ensalzado, Y que se extendía como un laurel verde.
37:36
Empero pasóse, y he aquí no parece; Y busquélo, y no fué hallado.
37:37
Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
37:38
Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: La postrimería de los impíos fué talada.
37:39
Pero la salvación de los justos es de el Altísimo, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
37:40
Y el Altísimo los ayudará, Y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.
Psa 37:1 Alef. No te acalores por causa de los malos, no envidies a los que hacen injusticia.
Psa 37:2 Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan.
Psa 37:3 Bet. Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,
Psa 37:4 ten tus delicias en Yahveh, y te dará lo que pida tu corazón.
Psa 37:5 Guimel. Pon tu suerte en Yahveh, confía en él, que él obrará;
Psa 37:6 hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.
Psa 37:7 Dálet. Vive en calma ante Yahveh, espera en él, no te acalores contra el que prospera, contra el hombre que urde intrigas.
Psa 37:8 He. Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor;
Psa 37:9 pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra.
Psa 37:10 Vau. Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está;
Psa 37:11 mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.
Psa 37:12 Zain. El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él;
Psa 37:13 el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día.
Psa 37:14 Jet. Desenvainan la espada los impíos, tienden el arco, para abatir al mísero y al pobre, para matar a los rectos de conducta;
Psa 37:15 su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán rotos.
Psa 37:16 Tet. Lo poco del justo vale más que la mucha abundancia del impío;
Psa 37:17 pues los brazos de los impíos serán rotos, mientras que a los justos los sostiene Yahveh.
Psa 37:18 Yod. Yahveh conoce los días de los íntegros, su herencia será eterna;
Psa 37:19 no serán confundidos en tiempo de desgracia, en días de penuria gozarán de hartura.
Psa 37:20 Kaf. Perecerán, en cambio, los impíos, los enemigos de Yahveh; se esfumarán como el ornato de los prados, en humo se desvanecerán.
Psa 37:21 Lámed. Toma el impío prestado y no devuelve, mas el justo es compasivo y da;
Psa 37:22 los que él bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán exterminados.
Psa 37:23 Mem. De Yahveh penden los pasos del hombre, firmes son y su camino le complace;
Psa 37:24 aunque caiga, no se queda postrado, porque Yahveh la mano le sostiene.
Psa 37:25 Nun. Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.
Psa 37:26 En todo tiempo es compasivo y presta, su estirpe vivirá en bendición.
Psa 37:27 Sámek. Apártate del mal y obra el bien, tendrás para siempre una morada;
Psa 37:28 porque Yahveh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos. Ain. Los malvados serán por siempre exterminados, la estirpe de los impíos cercenada;
Psa 37:29 los justos poseerán la tierra, y habitarán en ella para siempre.
Psa 37:30 La boca del justo sabiduría susurra, su lengua habla rectitud;
Psa 37:31 la ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilan.
Psa 37:32 Espía el impío al justo, y busca darle muerte;
Psa 37:33 en su mano Yahveh no le abandona, ni deja condenarle al ser juzgado.
Psa 37:34 Espera en Yahveh y guarda su camino, él te exaltará a la herencia de la tierra, el exterminio de los impíos verás.
Psa 37:35 He visto al impío muy arrogante empinarse como un cedro del Líbano;
Psa 37:36 pasé de nuevo y ya no estaba, le busqué y no se le encontró.
Psa 37:37 Observa al perfecto, mira al íntegro: hay descendencia para el hombre de paz;
Psa 37:38 pero los rebeldes serán a una aniquilados, y la posteridad de los impíos extirpada.
Psa 37:39 La salvación de los justos viene de Yahveh, él su refugio en tiempo de angustia;
Psa 37:40 Yahveh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a él se acogen

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Salmo 38

Salmo de David, para recordar.
38:1
el Altísimo, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.
38:2
Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano.
38:3
No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
38:4
Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre mí.
38:5
Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura.
38:6
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.
38:7
Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne.
38:8
Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
38:9
Señor, delante de ti están todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto.
38:10
Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
38:11
Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos.
38:12
Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día.
38:13
Mas yo, como si fuera sordo no oía; Y estaba como un mudo, que no abre su boca.
38:14
Fuí pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones.
38:15
Porque á ti, oh el Altísimo, esperé yo: Tú responderás, el Altísimo Dios mío.
38:16
Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
38:17
Empero yo estoy á pique de claudicar, Y mi dolor está delante de mí continuamente.
38:18
Por tanto denunciaré mi maldad; Congojaréme por mi pecado.
38:19
Porque mis enemigos están vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
38:20
Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
38:21
No me desampares, oh el Altísimo: Dios mío, no te alejes de mí.
38:22
Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud.
Psa 38:1 Yahveh, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues.
Psa 38:2 Pues en mí se han clavado tus saetas, ha caído tu mano sobre mí;
Psa 38:3 nada intacto en mi carne por tu enojo, nada sano en mis huesos debido a mi pecado.
Psa 38:4 Mis culpas sobrepasan mi cabeza, como un peso harto grave para mí;
Psa 38:5 mis llagas son hedor y putridez, debido a mi locura;
Psa 38:6 encorvado, abatido totalmente, sombrío ando todo el día.
Psa 38:7 Están mis lomos túmidos de fiebre, nada hay sano ya en mi carne;
Psa 38:8 entumecido, molido totalmente, me hace rugir la convulsión del corazón.
Psa 38:9 Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se te oculta a ti.
Psa 38:10 Me traquetea el corazón, las fuerzas me abandonan, y la luz misma de mis ojos me falta.
Psa 38:11 Mis amigos y compañeros se partan de mi llaga, mis allegados a distancia se quedan;
Psa 38:12 y tienden lazos los que buscan mi alma, los que traman mi mal hablan de ruina, y todo el día andan urdiendo fraudes.
Psa 38:13 Mas yo como un sordo soy, no oigo, como un mudo que no abre la boca;
Psa 38:14 sí, soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en sus labios.
Psa 38:15 Que en ti, Yahveh, yo espero, tú responderás, Señor, Dios mío.
Psa 38:16 He dicho: «! No se rían de mí, no me dominen cuando mi pie resbale!».
Psa 38:17 Y ahora ya estoy a punto de caída, mi tormento sin cesar está ante mí.
Psa 38:18 Sí, mi culpa confieso, acongojado estoy por mi pecado.
Psa 38:19 Aumentan mis enemigos sin razón, muchos son los que sin causa me odian,
Psa 38:20 los que me devuelven mal por bien y me acusan cuando yo el bien busco.
Psa 38:21 ¡No me abandones, tú, Yahveh, Dios mío, no estés lejos de mí!
Psa 38:22 Date prisa a auxiliarme, oh Señor, mi salvación!

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Salmo 39

Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David.
39:1
YO DIJE: Atenderé á mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío fuere contra mí.
39:2
Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: Y excitóse mi dolor.
39:3
Enardecióse mi corazón dentro de mí; Encendióse fuego en mi meditación, Y así proferí con mi lengua:
39:4
Hazme saber, el Altísimo, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
39:5
He aquí diste á mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
39:6
Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará.
39:7
Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
39:8
Líbrame de todas mis rebeliones; No me pongas por escarnio del insensato.
39:9
Enmudecí, no abrí mi boca; Porque tú lo hiciste.
39:10
Quita de sobre mí tu plaga; De la guerra de tu mano soy consumido.
39:11
Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
39:12
Oye mi oración, oh el Altísimo, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres.
39:13
Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
Psa 39:1 Yo me decía: «Guardaré mis caminos, sin pecar con mi lengua, pondré un freno en mi boca, mientras esté ante mí el impío.»
Psa 39:2 Enmudecí, quedé en silencio y calma: mas al ver su dicha se enconó mi tormento.
Psa 39:3 Dentro de mí mi corazón se acaloraba, de mi queja prendió el fuego, y mi lengua llegó a hablar:
Psa 39:4 «Hazme saber, Yahveh, mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que sepa yo cuán frágil soy.
Psa 39:5 «Oh sí, de unos palmos hiciste mis días, mi existencia cual nada es ante ti; sólo un soplo, todo hombre que se yergue,
Psa 39:6 nada más una sombra el humano que pasa, sólo un soplo las riquezas que amontona, sin saber quién las recogerá.»
Psa 39:7 Y ahora, Señor, ¿qué puedo yo esperar? En ti está mi esperanza.
Psa 39:8 De todas mis rebeldías líbrame, no me hagas la irrisión del insensato.
Psa 39:9 Me callo ya, no abro la boca, pues eres tú el que actúas.
Psa 39:10 Retira de mí tus golpes, bajo el azote de tu mano me anonado.
Psa 39:11 Reprendiendo sus yerros tú corriges al hombre, cual polilla corroes su anhelos. Un soplo sólo, todo hombre. Pausa.
Psa 39:12 Escucha mi súplica, Yahveh, presta oído a mi grito, no te hagas sordo a mis lágrimas. Pues soy un forastero junto a ti, un huésped como todos mis padres.
Psa 39:13 ¡Retira tu mirada para que respire antes que me vaya y ya no exista más!

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Salmo 40

Al Músico principal: Salmo de David.
40:1
RESIGNADAMENTE esperé á el Altísimo, E inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
40:2
E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3
Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en el Altísimo.
40:4
Bienaventurado el hombre que puso á el Altísimo por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
40:5
Aumentado has tú, oh el Altísimo Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.
40:6
Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
40:7
Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí:
40:8
El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas.
40:9
Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, el Altísimo, tú lo sabes.
40:10
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
40:11
Tú, el Altísimo, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
40:12
Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
40:13
Quieras, oh el Altísimo, librarme; el Altísimo, apresúrate á socorrerme.
40:14
Sean avergonzados y confusos á una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean.
40:15
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!
40:16
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: el Altísimo sea ensalzado.
40:17
Aunque afligido yo y necesitado, el Altísimo pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Psa 40:1 En Yahveh puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
Psa 40:2 Me sacó de la fosa fatal, del fango cenagoso; asentó mis pies sobre la roca, consolidó mis pasos.
Psa 40:3 Puso en mi boca un canto nuevo, una alabanza a nuestro Dios; muchos verán y temerán, y en Yahveh tendrán confianza.
Psa 40:4 Dichoso el hombre aquel que en Yahveh pone su confianza, y no se va con los rebeldes, que andan tras la mentira.
Psa 40:5 ¡Cuántas maravillas has hecho, Yahveh, Dios mío, qué de designios con nosotros: no hay comparable a ti! Yo quisiera publicarlos, pregonarlos, mas su número excede toda cuenta.
Psa 40:6 Ni sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no pedías holocaustos ni víctimas,
Psa 40:7 dije entonces: Heme aquí, que vengo. Se me ha prescrito en el rollo del libro
Psa 40:8 hacer tu voluntad. Oh Dios mío, en tu ley me complazco en el fondo de mi ser.
Psa 40:9 He publicado la justicia en la gran asamblea; mira, no he contenido mis labios, tú lo sabes, Yahveh.
Psa 40:10 No he escondido tu justicia en el fondo de mi corazón, he proclamado tu lealtad, tu salvación, no he ocultado tu amor y tu verdad a la gran asamblea.
Psa 40:11 Y tú, Yahveh, no contengas tus ternuras para mí. Que tu amor y tu verdad incesantes me guarden.
Psa 40:12 Pues desdichas me envuelven en número incontable. Mis culpas me dan caza, y no puedo ya ver; más numerosas son que los cabellos de mi cabeza, y el corazón me desampara.
Psa 40:13 ¡Dígnate, oh Yahveh, librarme, Yahveh, corre en mi ayuda!
Psa 40:14 ¡Queden avergonzados y confusos todos juntos los que buscan mi vida para cercenarla! ¡Atrás, sean confundidos los que desean mi mal!
Psa 40:15 Queden consternados de vergüenza los que dicen contra mí: «¡Ja, Ja!»
Psa 40:16 ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! Repitan sin cesar: «¡Grande es Yahveh!», los que aman tu salvación.
Psa 40:17 Y yo, pobre soy y desdichado, pero el Señor piensa en mí; tú, mi socorro y mi libertador, oh Dios mío, no tardes.

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Salmo 41

Al Músico principal: Salmo de David.
41:1
BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará el Altísimo.
41:2
el Altísimo lo guardé, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
41:3
el Altísimo lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad.
41:4
Yo dije: el Altísimo, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
41:5
Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
41:6
Y si venía á ver me, hablaba mentira: Su corazón se amontonaba iniquidad; Y salido fuera, hablába la.
41:7
Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: Contra mí pensaban mal, diciendo de mí:
41:8
Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
41:9
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
41:10
Mas tú, el Altísimo, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y daréles el pago.
41:11
En esto habré conocido que te he agradado, Que mi enemigo no se holgará de mí.
41:12
En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
41:13
Bendito sea el Altísimo, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amén y Amén.
Psa 41:1 ¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre! En día de desgracia le libera Yahveh;
Psa 41:2 Yahveh le guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a la saña de sus enemigos;
Psa 41:3 le sostiene Yahveh en su lecho de dolor; tú rehaces entera la postración en que se sume.
Psa 41:4 Yo he dicho: «Tenme piedad, Yahveh, sana mi alma, pues contra ti he pecado!»
Psa 41:5 Mis enemigos hablan mal contra mí: «¿Cuándo se morirá y se perderá su nombre?»
Psa 41:6 Si alguien viene a verme, habla de cosas fútiles, el corazón repleto de maldad, va a murmurar afuera.
Psa 41:7 A una cuchichean contra mí todos los que me odian, me achacan la desgracia que me aqueja:
Psa 41:8 «Cosa de infierno ha caído sobre él, ahora que se ha acostado, ya no ha de levantarse.»
Psa 41:9 Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.
Psa 41:10 Mas tú, Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido;
Psa 41:11 en esto sabré que tú eres mi amigo: si mi enemigo no lanza más su grito contra mí;
Psa 41:12 y a mí me mantendrás en mi inocencia, y ante tu faz me admitirás por siempre.
Psa 41:13 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre! ¡Amén! ¡Amén!

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Salmo 42

Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré.
42:1
COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
42:2
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
42:3
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
42:4
Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
42:5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
42:6
Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
42:7
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
42:8
De día mandará el Altísimo su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
42:9
Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
42:10
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
42:11
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Psa 42:1 Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi Dios.
Psa 42:2 Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?
Psa 42:3 ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Dios?
Psa 42:4 Yo lo recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el gentío festivo.
Psa 42:5 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y
Psa 42:6 mi Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde.
Psa 42:7 Abismo que llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas han pasado sobre mí.
Psa 42:8 De día mandará Yahveh su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una oración al Dios de mi vida.
Psa 42:9 Diré a Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?
Psa 42:10 Con quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
Psa 42:11 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!

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Salmo 43

43:1
JÚZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad.
43:2
Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
43:3
Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, Me conducirán al monte de tu santidad, Y á tus tabernáculos.
43:4
Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío.
43:5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Psa 43:1 Hazme justicia, oh Dios, y mi causa defiende contra esta gente sin amor; del hombre falso y fraudulento, líbrame.
Psa 43:2 Tú el Dios de mi refugio: ¿por qué me has rechazado?, ¿por qué he de andar sombrío por la opresión del enemigo?
Psa 43:3 Envía tu luz y tu verdad, ellas me guíen, y me conduzcan a tu monte santo, donde tus Moradas.
Psa 43:4 Y llegaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría. Y exultaré, te alabaré a la cítara, oh Dios, Dios mío.
Psa 43:5 ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!

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Salmo 44

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Masquil.
44:1
OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
44:2
Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste.
44:3
Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
44:4
Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob.
44:5
Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
44:6
Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará.
44:7
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían.
44:8
En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
44:9
Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos.
44:10
Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían.
44:11
Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes.
44:12
Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios.
44:13
Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean.
44:14
Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos.
44:15
Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro,
44:16
Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga.
44:17
Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto.
44:18
No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
44:19
Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte,
44:20
Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno,
44:21
¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
44:22
Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero.
44:23
Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
44:24
¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
44:25
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra.
44:26
Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
Psa 44:1 Oh Dios, con nuestros propios oídos lo oímos, nos lo contaron nuestros padres, la obra que tú hiciste en sus días, en los días antiguos,
Psa 44:2 y con tu propia mano. Para plantarlos a ellos, expulsaste naciones, para ensancharlos, maltrataste pueblos;
Psa 44:3 no por su espada conquistaron la tierra, ni su brazo les dio la victoria, sino que fueron tu diestra y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque los amabas.
Psa 44:4 Tú sólo, oh Rey mío, Dios mío, decidías las victorias de Jacob;
Psa 44:5 por ti nosotros hundíamos a nuestros adversarios, por tu nombre pisábamos a nuestros agresores.
Psa 44:6 No estaba en mi arco mi confianza, ni mi espada me hizo vencedor;
Psa 44:7 que tú nos salvabas de nuestros adversarios, tú cubrías de vergüenza a nuestros enemigos;
Psa 44:8 en Dios todo el día nos gloriábamos, celebrando tu nombre sin cesar. Pausa.
Psa 44:9 Y con todo, nos has rechazado y confundido, no sales ya con nuestras tropas,
Psa 44:10 nos haces dar la espalda al adversario, nuestros enemigos saquean a placer.
Psa 44:11 Como ovejas de matadero nos entregas, y en medio de los pueblos nos has desperdigado;
Psa 44:12 vendes tu pueblo sin ventaja, y nada sacas de su precio.
Psa 44:13 De nuestros vecinos nos haces la irrisión, burla y escarnio de nuestros circundantes;
Psa 44:14 mote nos haces entre las naciones, meneo de cabeza entre los pueblos.
Psa 44:15 Todo el día mi ignominia está ante mí, la vergüenza cubre mi semblante,
Psa 44:16 bajo los gritos de insulto y de blasfemia, ante la faz del odio y la venganza.
Psa 44:17 Nos llegó todo esto sin haberte olvidado, sin haber traicionado tu alianza.
Psa 44:18 ¡No habían vuelto atrás nuestros corazones, ni habían dejado nuestros pasos tu sendero,
Psa 44:19 para que tú nos aplastaras en morada de chacales, y nos cubrieras con la sombra de la muerte!
Psa 44:20 Si hubiésemos olvidado el nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos hacia un dios extranjero,
Psa 44:21 ¿no se habría dado cuenta Dios, él, que del corazón conoce los secretos?
Psa 44:22 Pero por ti se nos mata cada día, como ovejas de matadero se nos trata.
Psa 44:23 ¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate, no rechaces para siempre!
Psa 44:24 ¿Por qué ocultas tu rostro, olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?
Psa 44:25 Pues nuestra alma está hundida en el polvo, pegado a la tierra nuestro vientre.
Psa 44:26 ¡Alzate, ven en nuestra ayuda, rescátanos por tu amor!

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Salmo 45

Al Músico principal: sobre Sosannim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores.
45:1
REBOSA mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
45:2
Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
45:3
Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
45:4
Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
45:5
Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
45:6
Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino.
45:7
Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros.
45:8
Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado.
45:9
Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
45:10
Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
45:11
Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor.
45:12
Y las hijas de Tiro vendrán con presente; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.
45:13
Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido.
45:14
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti.
45:15
Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey.
45:16
En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
45:17
Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
Psa 45:1 Bulle mi corazón de palabras graciosas; voy a recitar mi poema para un rey: es mi lengua la pluma de un escriba veloz.
Psa 45:2 Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus labios. Por eso Dios te bendijo para siempre.
Psa 45:3 Ciñe tu espada a tu costado, oh bravo, en tu gloria y tu esplendor
Psa 45:4 marcha, cabalga, por la causa de la verdad, de la piedad, de la justicia. ¡Tensa la cuerda en el arco, que hace terrible tu derecha!
Psa 45:5 Agudas son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el corazón de los enemigos del rey.
Psa 45:6 Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino;
Psa 45:7 tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros;
Psa 45:8 mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean.
Psa 45:9 Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir.
Psa 45:10 Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre,
Psa 45:11 y el rey se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él!
Psa 45:12 La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu semblante.
Psa 45:13 Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados;
Psa 45:14 con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas;
Psa 45:15 entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey.
Psa 45:16 En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra.
Psa 45:17 ¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!

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Salmo 46

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth.
46:1
DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
46:2
Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
46:3
Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
46:4
Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
46:5
Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
46:6
Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
46:7
el Altísimo de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
46:8
Venid, ved las obras de el Altísimo, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
46:9
Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
46:10
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
46:11
el Altísimo de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Psa 46:1 Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a punto.
Psa 46:2 Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares,
Psa 46:3 aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu. (¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) Pausa.
Psa 46:4 ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santificando las moradas del Altísimo.
Psa 46:5 Dios está en medio de ella, no será conmovida, Dios la socorre al llegar la mañana.
Psa 46:6 Braman las naciones, se tambalean los reinos, lanza él su voz, la tierra se derrite.
Psa 46:7 ¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! Pausa.
Psa 46:8 Venid a contemplar los prodigios de Yahveh, el que llena la tierra de estupores.
Psa 46:9 Hace cesar las guerras hasta el extremo de la tierra; quiebra el arco, parte en dos la lanza, y prende fuego a los escudos.
Psa 46:10 «¡Basta ya; sabed que yo soy Dios, excelso sobre las naciones, sobre la tierra excelso!»
Psa 46:11 ¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! Pausa.

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Salmo 47

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo.
47:1
PUEBLOS todos, batid las manos; Aclamad á Dios con voz de júbilo.
47:2
Porque el Altísimo el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
47:3
El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, Y á las gentes debajo de nuestros pies.
47:4
El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)
47:5
Subió Dios con júbilo, el Altísimo con sonido de trompeta.
47:6
Cantad á Dios, cantad: Cantad á nuestro Rey, cantad.
47:7
Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia.
47:8
Reinó Dios sobre las gentes: Asentóse Dios sobre su santo trono.
47:9
Los príncipes de los pueblos se juntaron Al pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy ensalzado.
Psa 47:1 ¡Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de alegría!
Psa 47:2 Porque Yahveh, el Altísimo, es terrible, Rey grande sobre la tierra toda.
Psa 47:3 El somete a nuestro yugo los pueblos, y a las gentes bajo nuestros pies;
Psa 47:4 él nos escoge nuestra herencia, orgullo de Jacob, su amado. Pausa.
Psa 47:5 Sube Dios entre aclamaciones, Yahveh al clangor de la trompeta:
Psa 47:6 ¡salmodiad para nuestro Dios, salmodiad, salmodiad para nuestro Rey, salmodiad!
Psa 47:7 Que de toda la tierra él es el rey: ¡salmodiad a Dios con destreza!
Psa 47:8 Reina Dios sobre las naciones, Dios, sentado en su sagrado trono.
Psa 47:9 Los príncipes de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham.
Psa 47:10 Pues de Dios son los escudos de la tierra, él, inmensamente excelso.

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Salmo 48

Canción: Salmo de los hijos de Coré.
48:1
GRANDE es el Altísimo y digno de ser en gran manera alabado, En la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
48:2
Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra Es el monte de Sión, á los lados del aquilón, La ciudad del gran Rey.
48:3
Dios en sus palacios es conocido por refugio.
48:4
Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.
48:5
Y viéndola ellos así, maravilláronse, Se turbaron, diéronse priesa á huir.
48:6
Tomólos allí temblor; Dolor, como á mujer que pare.
48:7
Con viento solano Quiebras tú las naves de Tharsis.
48:8
Como lo oímos, así hemos visto En la ciudad de el Altísimo de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Afirmarála Dios para siempre. (Selah.)
48:9
Esperamos tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.
48:10
Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra.
48:11
Alegraráse el monte de Sión; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.
48:12
Andad alrededor de Sión, y rodeadla: Contad sus torres.
48:13
Poned vuestro corazón á su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis á la generación venidera.
48:14
Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: El nos capitaneará hasta la muerte.
Psa 48:1 Grande es Yahveh, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su monte santo,
Psa 48:2 de gallarda esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte, la ciudad del gran Rey:
Psa 48:3 Dios, desde sus palacios, se ha revelado como baluarte.
Psa 48:4 He aquí que los reyes se habían aliado, irrumpían a una;
Psa 48:5 apenas vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.
Psa 48:6 Allí un temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
Psa 48:7 tal el viento del este que destroza los navíos de Tarsis.
Psa 48:8 Como habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahveh Sebaot, en la ciudad de nuestro Dios, que Dios afirmó para siempre. Pausa.
Psa 48:9 Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;
Psa 48:10 ¡como tu nombre, oh Dios, tu alabanza hasta los confines de la tierra! De justicia está llena tu diestra,
Psa 48:11 el monte Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios.
Psa 48:12 Dad la vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;
Psa 48:13 grabad en vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para contar a la edad venidera
Psa 48:14 que así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce.

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Salmo 49

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré.
49:1
OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo:
49:2
Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
49:3
Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
49:4
Acomodaré á ejemplos mi oído: Declararé con el arpa mi enigma.
49:5
¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
49:6
Los que confían en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
49:7
Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar á Dios su rescate.
49:8
(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se hará jamás;)
49:9
Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura.
49:10
Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan á otros sus riquezas.
49:11
En su interior tienen que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación: Llamaron sus tierras de sus nombres.
49:12
Mas el hombre no permanecerá en honra: Es semejante á las bestias que perecen.
49:13
Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
49:14
Como rebaños serán puestos en la sepultura; La muerte se cebará en ellos; Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: Y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.
49:15
Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, Cuando me tomará. (Selah.)
49:16
No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
49:17
Porque en muriendo no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
49:18
Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: Y tú serás loado cuando bien te tratares.
49:19
Entrará á la generación de sus padres: No verán luz para siempre.
49:20
El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen.
Psa 49:1 ¡Oídlo, pueblos todos, escuchad, habitantes todos de la tierra,
Psa 49:2 hijos de Adán, así como hijos de hombre, ricos y pobres a la vez!
Psa 49:3 Mi boca va a decir sabiduría, y cordura el murmullo de mi corazón;
Psa 49:4 tiendo mi oído a un proverbio, al son de cítara descubriré mi enigma.
Psa 49:5 ¿Por qué temer en días de desgracia cuando me cerca la malicia de los que me hostigan,
Psa 49:6 los que ponen su confianza en su fortuna, y se glorían de su gran riqueza?
Psa 49:7 ¡Si nadie puede redimirse ni pagar a Dios por su rescate!;
Psa 49:8 es muy cara la redención de su alma, y siempre faltará,
Psa 49:9 para que viva aún y nunca vea la fosa.
Psa 49:10 Se ve, en cambio, fenecer a los sabios, perecer a la par necio y estúpido, y dejar para otros sus riquezas.
Psa 49:11 Sus tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a sus tierras habían puesto sus nombres!
Psa 49:12 El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.
Psa 49:13 Así andan ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de su suerte. Pausa.
Psa 49:14 Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia!
Psa 49:15 Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.
Psa 49:16 No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa.
Psa 49:17 Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.
Psa 49:18 Aunque en vida se bendecía a sí mismo - te alaban, porque te has tratado bien -,
Psa 49:19 irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.
Psa 49:20 El hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.

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Salmo 50

Salmo de Asaph.
50:1
EL Dios de dioses, el Altísimo, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
50:2
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
50:3
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
50:4
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
50:5
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
50:6
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
50:7
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
50:8
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
50:9
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
50:10
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
50:11
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
50:12
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
50:13
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
50:14
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
50:15
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
50:16
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
50:17
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
50:18
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
50:19
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
50:20
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
50:21
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
50:22
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
50:23
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
Psa 50:1 El Dios de los dioses, Yahveh, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente.
Psa 50:2 Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece,
Psa 50:3 viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad;
Psa 50:4 convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo.
Psa 50:5 «¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio concertaron!»
Psa 50:6 Anuncian los cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. Pausa.
Psa 50:7 «Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios, tu Dios.
Psa 50:8 «No es por tus sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus holocaustos!
Psa 50:9 No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.
Psa 50:10 «Pues mías son todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a millares;
Psa 50:11 conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.
Psa 50:12 «Si hambre tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto encierra.
Psa 50:13 ¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?
Psa 50:14 «Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo;
Psa 50:15 e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.»
Psa 50:16 Pero al impío Dios le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y tomar en tu boca mi alianza,
Psa 50:17 tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?
Psa 50:18 «Si a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;
Psa 50:19 sueltas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño.
Psa 50:20 «Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.
Psa 50:21 Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos.
Psa 50:22 «¡Entended esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que yo arrebate y no haya quien libre!
Psa 50:23 El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto le mostraré la salvación de Dios.»

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Salmo 51

Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró á Bath-sebah, vino á él Nathán el profeta.
51:1
TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
51:2
Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
51:3
Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.
51:4
A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
51:5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
51:6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
51:7
Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
51:8
Hazme oir gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.
51:9
Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
51:10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
51:11
No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.
51:12
Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente.
51:13
Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti.
51:14
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.
51:15
Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.
51:16
Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.
51:17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
51:18
Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem.
51:19
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
Psa 51:1 Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,
Psa 51:2 lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.
Psa 51:3 Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;
Psa 51:4 contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.
Psa 51:5 Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.
Psa 51:6 Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
Psa 51:7 Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Psa 51:8 Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.
Psa 51:9 Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.
Psa 51:10 Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;
Psa 51:11 no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.
Psa 51:12 Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;
Psa 51:13 enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.
Psa 51:14 Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;
Psa 51:15 abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
Psa 51:16 Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
Psa 51:17 El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.
Psa 51:18 ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!
Psa 51:19 Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

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Salmo 52

Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg Idumeo y dió cuenta á Saúl, diciéndole: David ha venido á casa de Ahimelech.
52:1
¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
52:2
Agravios maquina tu lengua: Como navaja amolada hace engaño.
52:3
Amaste el mal más que el bien; La mentira más que hablar justicia. (Selah.)
52:4
Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua.
52:5
Por tanto Dios te derribará para siempre: Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
52:6
Y verán los justos, y temerán; Y reiránse de él, diciendo:
52:7
He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas. Y se mantuvo en su maldad.
52:8
Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente.
52:9
Te alabaré para siempre por lo que has hecho: Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
Psa 52:1 ¿Por qué te glorías del mal, héroe de infamia? Todo el día
Psa 52:2 pensando estás en crímenes, tu lengua es una afilada navaja, oh artífice de engaño.
Psa 52:3 El mal al bien prefieres, la mentira a la justicia; Pausa.
Psa 52:4 amas toda palabra de perdición, oh lengua engañadora.
Psa 52:5 Por eso Dios te aplastará, te destruirá por siempre, te arrancará de tu tienda, te extirpará de la tierra de los vivos. Pausa.
Psa 52:6 Los justos lo verán y temerán, se reirán de él:
Psa 52:7 «¡Ese es el hombre que no puso en Dios su refugio, mas en su gran riqueza confiaba, se jactaba de su crimen!»
Psa 52:8 Mas yo, como un olivo verde en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío para siempre jamás.
Psa 52:9 Te alabaré eternamente por lo que has hecho; esperaré en tu nombre, porque es bueno con los que te aman

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Salmo 53

Al Músico principal: sobre Mahalath: Masquil de David.
53:1
DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien.
53:2
Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Por ver si hay algún entendido Que busque á Dios.
53:3
Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
53:4
¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? Que comen á mi pueblo como si comiesen pan: A Dios no han invocado.
53:5
Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
53:6
¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.
Psa 53:1 Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.
Psa 53:2 Se asoma Dios desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato, alguien que busque a Dios.
Psa 53:3 Todos ellos están descarriados, en masa pervertidos. No hay quien haga el bien, ni uno siquiera.
Psa 53:4 ¿No aprenderán todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come el pan, y no invocan a Dios?
Psa 53:5 Allí de espanto temblarán, donde nada hay que espante. Pues Dios dispersa los huesos de tu sitiador, se les ultraja porque Dios los rechaza.
Psa 53:6 ¿Quién traerá de Sión la salvación de Israel? ¡Cuando Dios cambie la suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel!

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Salmo 54

Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David, cuando vinieron los Zipheos y dijeron á Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierrra?
54:1
OH Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme.
54:2
Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.
54:3
Porque extraños se han levantado contra mí, Y fuertes buscan mi alma: No han puesto á Dios delante de sí. (Selah.)
54:4
He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor es con los que sostienen mi vida.
54:5
El volverá el mal á mis enemigos: Córtalos por tu verdad.
54:6
Voluntariamente sacrificaré á ti; Alabaré tu nombre, oh el Altísimo, porque es bueno.
54:7
Porque me ha librado de toda angustia, Y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
Psa 54:1 ¡Oh Dios, sálvame por tu nombre, por tu poderío hazme justicia,
Psa 54:2 oh Dios, escucha mi oración, atiende a las palabras de mi boca!
Psa 54:3 Pues se han alzado contra mí arrogantes, rabiosos andan en busca de mi alma, sin tener para nada a Dios presente. Pausa.
Psa 54:4 Mas ved que Dios viene en mi auxilio, el Señor con aquellos que sostienen mi alma.
Psa 54:5 ¡El mal recaiga sobre los que me asechan, Yahveh, por tu verdad destrúyelos!
Psa 54:6 De corazón te ofreceré sacrificios, celebraré tu nombre, porque es bueno,
Psa 54:7 porque de toda angustia me ha librado, y mi ojo se recreó en mis enemigos

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Salmo 55

Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David.
55:1
ESCUCHA, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
55:2
Estáme atento, y respóndeme: Clamo en mi oración, y levanto el grito,
55:3
A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque echaron sobre mí iniquidad, Y con furor me han amenazado.
55:4
Mi corazón está doloroso dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído.
55:5
Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto.
55:6
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.
55:7
Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah.)
55:8
Apresuraríame á escapar Del viento tempestuoso, de la tempestad.
55:9
Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
55:10
Día y noche la rodean sobre sus muros; E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
55:11
Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
55:12
Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él:
55:13
Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar:
55:14
Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, A la casa de Dios andábamos en compañía.
55:15
Condenados sean á muerte, Desciendan vivos al infierno: Porque maldades hay en su compañía, entre ellos.
55:16
Yo á Dios clamaré; Y el Altísimo me salvará.
55:17
Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; Y él oirá mi voz.
55:18
El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; Pues fueron contra mí muchos.
55:19
Dios oirá, y los quebrantará luego, El que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no se mudan, Ni temen á Dios.
55:20
Extendió sus manos contra sus pacíficos: Viólo su pacto.
55:21
Ablandan más que manteca su boca, Pero guerra hay en su corazón: Suavizan sus palabras más que el aceite, Mas ellas son cuchillos.
55:22
Echa sobre el Altísimo tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
55:23
Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: Los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: Empero yo confiaré en ti.
Psa 55:1 Escucha, oh Dios, mi oración, no te retraigas a mi súplica,
Psa 55:2 dame oídos, respóndeme, en mi queja me agito. Gimo
Psa 55:3 ante la voz del enemigo, bajo el abucheo del impío; pues vierten sobre mí falsedades y con saña me hostigan.
Psa 55:4 Se me estremece dentro el corazón, me asaltan pavores de muerte;
Psa 55:5 miedo y temblor me invaden, un escalofrío me atenaza.
Psa 55:6 Y digo: ¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar!
Psa 55:7 Huiría entonces lejos, en el desierto moraría.
Psa 55:8 En seguida encontraría un asilo contra el viento furioso y la tormenta. Pausa.
Psa 55:9 ¡Oh, piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y altercado en la ciudad;
Psa 55:10 rondan día y noche por sus murallas. Y dentro de ella falsedad y malicia,
Psa 55:11 insidias dentro de ella, jamás se ausentan de sus plazas la tiranía y el engaño.
Psa 55:12 Si todavía un enemigo me ultrajara, podría soportarlo; si el que me odia se alzara contra mí, me escondería de él.
Psa 55:13 ¡Pero tú, un hombre de mi rango, mi compañero, mi íntimo,
Psa 55:14 con quien me unía una dulce intimidad, en la Casa de Dios! ¡Oh, váyanse en tumulto,
Psa 55:15 caiga la muerte sobre ellos, vivos en el seol se precipiten, pues está el mal instalado en medio de ellos!
Psa 55:16 Yo, en cambio, a Dios invoco, y Yahveh me salva.
Psa 55:17 A la tarde, a la mañana, al mediodía me quejo y gimo: él oye mi clamor.
Psa 55:18 En paz mi alma rescata de la guerra que me hacen: aunque sean muchos contra mí,
Psa 55:19 Dios escucha y los humilla, él, que reina desde siempre. Pero ellos sin enmienda, y sin temor de Dios.
Psa 55:20 Cada uno extiende su mano contra sus aliados, viola su alianza;
Psa 55:21 más blanda que la crema es su boca, pero su corazón es sólo guerra; sus palabras, más suaves que el aceite, son espadas desnudas.
Psa 55:22 Descarga en Yahveh tu peso, y él te sustentará; no dejará que para siempre zozobre el justo.
Psa 55:23 Y tú, oh Dios, los hundirás en el pozo de la fosa, a los hombres de sangre y de fraude, sin alcanzar la mitad de sus días. Mas yo confío en ti.

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Salmo 56

Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath.
56:1
TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
56:2
Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
56:3
En el día que temo, Yo en ti confío.
56:4
En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
56:5
Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
56:6
Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
56:7
¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
56:8
Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
56:9
Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.
56:10
En Dios alabaré su palabra; En el Altísimo alabaré su palabra.
56:11
En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
56:12
Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.
56:13
Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.
Psa 56:1 Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me oprimen.
Psa 56:2 Me pisan todo el día los que me asechan, innumerables son los que me hostigan en la altura.
Psa 56:3 El día en que temo, en ti confío.
Psa 56:4 En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser de carne?
Psa 56:5 Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme mal;
Psa 56:6 se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
Psa 56:7 Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!
Psa 56:8 De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!
Psa 56:9 Entonces retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame. Yo sé que Dios está por mí.
Psa 56:10 En Dios, cuya palabra alabo, en Yahveh, cuya palabra alabo,
Psa 56:11 en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
Psa 56:12 A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de acción de gracias,
Psa 56:13 pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos.

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Salmo 57

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando huyó de delante de Saúl á la cueva.
57:1
TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé, Hasta que pasen los quebrantos.
57:2
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
57:3
El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me apura; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.
57:4
Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres encendidos: Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua cuchillo agudo.
57:5
Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
57:6
Red han armado á mis pasos; Hase abatido mi alma: Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído. (Selah.)
57:7
Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: Cantaré, y trovaré salmos.
57:8
Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: Levantaréme de mañana.
57:9
Alabarte he en los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti en las naciones.
57:10
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.
57:11
Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
Psa 57:1 Tenme piedad, oh Dios, tenme piedad, que en ti se cobija mi alma; a la sombra de tus alas me cobijo hasta que pase el infortunio.
Psa 57:2 Invoco al Dios Altísimo, al Dios que tanto hace por mí.
Psa 57:3 Mande desde los cielos y me salve, confunda a quien me pisa, envíe Dios su amor y su verdad. Pausa.
Psa 57:4 Mi alma está tendida en medio de leones, que devoran a los hijos de Adán; sus dientes son lanzas y saetas, su lengua, una espada acerada.
Psa 57:5 ¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria
Psa 57:6 Tendían ellos una red bajo mis pasos, mi alma se doblaba; una fosa cavaron ante mí, ¡cayeron ellos dentro! Pausa.
Psa 57:7 A punto está mi corazón, oh Dios, mi corazón a punto; voy a cantar, voy a salmodiar,
Psa 57:8 ¡gloria mía, despierta!, ¡despertad, arpa y cítara!, ¡a la aurora he de despertar!
Psa 57:9 Te alabaré entre los pueblos, Señor, te salmodiaré entre las gentes;
Psa 57:10 porque tu amor es grande hasta los cielos, tu verdad hasta las nubes.
Psa 57:11 ¡Álzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!

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Salmo 58

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David.
58:1
OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
58:2
Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
58:3
Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira.
58:4
Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: Son como áspide sordo que cierra su oído;
58:5
Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.
58:6
Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: Quiebra, oh el Altísimo, las muelas de los leoncillos.
58:7
Corránse como aguas que se van de suyo: En entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.
58:8
Pasen ellos como el caracol que se deslíe: Como el abortivo de mujer, no vean el sol.
58:9
Antes que vuestras ollas sientan las espinas, Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
58:10
Alegraráse el justo cuando viere la venganza: Sus pies lavará en la sangre del impío.
58:11
Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Psa 58:1 ¿De veras, dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos de Adán?
Psa 58:2 No. que de corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.
Psa 58:3 Torcidos están desde el seno los impíos, extraviados desde el vientre los que dicen mentira;
Psa 58:4 tienen veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se tapa el oído,
Psa 58:5 que no oye la voz de los encantadores, del mago experto en el encanto.
Psa 58:6 ¡Oh Dios, rompe sus dientes en su boca, quiebra, Yahveh, las muelas de los leoncillos.
Psa 58:7 ¡Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa.
Psa 58:8 como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol!
Psa 58:9 ¡Antes que espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!
Psa 58:10 Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del impío;
Psa 58:11 y se dirá: «Sí, hay un fruto para el justo; sí, hay un Dios que juzga en la tierra.»

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Salmo 59

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo.
59:1
LÍBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: Ponme en salvo de los que contra mí se levantan.
59:2
Líbrame de los que obran iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.
59:3
Porque he aquí están acechando mi vida: Hanse juntado contra mí fuertes, No por falta mía, ni pecado mío, oh el Altísimo.
59:4
Sin delito mío corren y se aperciben: Despierta para venir á mi encuentro, y mira.
59:5
Y tú, el Altísimo Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para visitar todas las gentes: No hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
59:6
Volveránse á la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.
59:7
He aquí proferirán con su boca; Cuchillos están en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?
59:8
Mas tú, el Altísimo, te reirás de ellos, Te burlarás de todas las gentes.
59:9
De su fuerza esperaré yo en ti: Porque Dios es mi defensa.
59:10
El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo.
59:11
No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: Hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos. Oh el Altísimo, escudo nuestro,
59:12
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.
59:13
Acábalos con furor, acábalos, y no sean: Y sepan que Dios domina en Jacob Hasta los fines de la tierra. (Selah).
59:14
Vuelvan pues á la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.
59:15
Anden ellos errantes para hallar qué comer: Y si no se saciaren, murmuren.
59:16
Yo empero cantaré tu fortaleza, Y loaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.
59:17
Fortaleza mía, á ti cantaré; Porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
Psa 59:1 ¡Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío, de mis agresores protégeme,
Psa 59:2 líbrame de los agentes de mal, de los hombres sanguinarios sálvame!
Psa 59:3 Mira que acechan a mi alma, poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado en mí, Yahveh,
Psa 59:4 sin culpa alguna, corren y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y mira,
Psa 59:5 tú, Yahveh, Dios Sebaot, Dios de Israel, álzate a visitar a todos los gentiles, no te apiades de ninguno de esos traidores pérfidos. Pausa.
Psa 59:6 Regresan a la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad.
Psa 59:7 Míralos desbarrar a boca llena, espadas en sus labios: «¿Hay alguno que oiga?»
Psa 59:8 Mas tú, Yahveh, te ríes de ellos, tú te mofas de todos los gentiles.
Psa 59:9 Oh fuerza mía, hacia ti miro. Pues es Dios mi ciudadela,
Psa 59:10 el Dios de mi amor viene a mi encuentro. Dios me hará desafiar a los que me asechan.
Psa 59:11 ¡Oh, no los mates, no se olvide mi pueblo, dispérsalos con tu poder, humíllalos, oh Señor, nuestro escudo!
Psa 59:12 Pecado es en su boca la palabra de sus labios; ¡queden, pues, presos en su orgullo, por la blasfemia, por la mentira que vocean!
Psa 59:13 ¡Suprime con furor, suprímelos, no existan más! Y se sepa que Dios domina en Jacob, hasta los confines de la tierra. Pausa.
Psa 59:14 Regresan a la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad;
Psa 59:15 vedlos buscando qué comer, hasta que no están hartos van gruñendo.
Psa 59:16 Yo, en cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu amor a la mañana; pues tú has sido para mí una ciudadela, un refugio en el día de mi angustia.
Psa 59:17 Oh fuerza mía, para ti salmodiaré, pues es Dios mi ciudadela, el Dios de mi amor.

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Salmo 60

Al Músico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, é hirió de Edom en el valle de las Salina doce mil.
60:1
OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; Te has airado: vuélvete á nosotros.
60:2
Hiciste temblar la tierra, abrístela: Sana sus quiebras, porque titubea.
60:3
Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: Hicístenos beber el vino de agitación.
60:4
Has dado á los que te temen bandera Que alcen por la verdad. (Selah.)
60:5
Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.
60:6
Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; Partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
60:7
Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
60:8
Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo sobre mí, oh Palestina.
60:9
¿Quién me llevará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?
60:10
Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
60:11
Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres.
60:12
En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.
Psa 60:1 Nos has rechazado, oh Dios, nos has deshecho, estabas irritado, ¡oh, vuélvete a nosotros!
Psa 60:2 Has sacudido la tierra, la has hendido; sana sus grietas, pues se desmorona.
Psa 60:3 Hiciste ver a tu pueblo duras pruebas, nos diste a beber vino de vértigo.
Psa 60:4 Diste a los que le temen la señal para que pudiesen escapar del arco. Pausa.
Psa 60:5 Para que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
Psa 60:6 Ha hablado Dios en su santuario: «Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle de Sukkot.
Psa 60:7 «Mío es Galaad, mío Manasés, Efraím, yelmo de mi cabeza, Judá, mi cetro,
Psa 60:8 «Moab, la vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia. ¡Canta, pues, victoria contra mí, Filistea!»
Psa 60:9 ¿Quién me conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
Psa 60:10 ¿No eres tú, oh Dios, que nos has rechazado, y ya no sales, oh Dios, con nuestras tropas?
Psa 60:11 Danos ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre.
Psa 60:12 ¡Con Dios hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!

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Salmo 61

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.
61:1
OYE, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende.
61:2
Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: A la peña más alta que yo me conduzcas.
61:3
Porque tú has sido mi refugio, Y torre de fortaleza delante del enemigo.
61:4
Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
61:5
Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, Has dado heredad á los que temen tu nombre.
61:6
Días sobre días añadirás al rey: Sus años serán como generación y generación.
61:7
Estará para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara que lo conserven.
61:8
Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.
Psa 61:1 ¡Escucha, oh Dios, mi clamor, atiende a mi plegaria!
Psa 61:2 Desde el extremo de la tierra hacia ti grito, en el desmayo de mi corazón. A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;
Psa 61:3 pues tú eres mi refugio, torre fuerte frente al enemigo.
Psa 61:4 ¡Que sea yo siempre huésped de tu tienda, y me acoja al amparo de tus alas! Pausa.
Psa 61:5 Porque tú, oh Dios, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de los que temen tu nombre.
Psa 61:6 A los días del rey añade días, sus años, generación tras generación.
Psa 61:7 ¡Reine por siempre ante la faz de Dios! ¡El Amor y la Verdad le guarden!
Psa 61:8 Entonces salmodiaré a tu nombre para siempre, día tras día cumpliré mis votos.

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Salmo 62

Al Músico principal: á Jeduthúm: Salmo de David.
62:1
EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.
62:2
El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
62:3
¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, Caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
62:4
Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
62:5
Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
62:6
El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré.
62:7
En Dios está mi salvación y mi gloria: En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
62:8
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
62:9
Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.
62:10
No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
62:11
Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
62:12
Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
Psa 62:1 En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;
Psa 62:2 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.
Psa 62:3 ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?
Psa 62:4 Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca, bendicen, y por dentro maldicen. Pausa.
Psa 62:5 En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
Psa 62:6 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;
Psa 62:7 en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi refugio;
Psa 62:8 confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio! Pausa.
Psa 62:9 Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos.
Psa 62:10 No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.
Psa 62:11 Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la fuerza,
Psa 62:12 tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.

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Salmo 63

Salmo de David, estando en el desierto de Judá.
63:1
DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
63:2
Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
63:3
Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarán.
63:4
Así te bendeciré en mi vida: En tu nombre alzaré mis manos.
63:5
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
63:6
Cuando me acordaré de ti en mi lecho, Cuando meditaré de ti en las velas de la noche.
63:7
Porque has sido mi socorro; Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
63:8
Está mi alma apegada á ti: Tu diestra me ha sostenido.
63:9
Mas los que para destrucción buscaron mi alma, Caerán en los sitios bajos de la tierra.
63:10
Destruiránlos á filo de espada; Serán porción de las zorras.
63:11
Empero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que por él jura: Porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
Psa 63:1 Dios, tú mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma, en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca, agotada, sin agua.
Psa 63:2 Como cuando en el santuario te veía, al contemplar tu poder y tu gloria,
Psa 63:3 - pues tu amor es mejor que la vida, mis labios te glorificaban -,
Psa 63:4 así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre;
Psa 63:5 como de grasa y médula se empapará mi alma, y alabará mi boca con labios jubilosos.
Psa 63:6 Cuando pienso en ti sobre mi lecho, en ti medito en mis vigilias,
Psa 63:7 porque tú eres mi socorro, y yo exulto a la sombra de tus alas;
Psa 63:8 mi alma se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.
Psa 63:9 Mas los que tratan de perder mi alma, ¡caigan en las honduras de la tierra!
Psa 63:10 ¡Sean pasados al filo de la espada, sirvan de presa a los chacales!
Psa 63:11 Y el rey en Dios se gozará, el que jura por él se gloriará, cuando sea cerrada la boca de los mentirosos.

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Salmo 64

Al Músico principal: Salmo de David.
64:1
ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
64:2
Escóndeme del secreto consejo de los malignos; De la conspiración de los que obran iniquidad:
64:3
Que amolaron su lengua como cuchillo, Y armaron por su saeta palabra amarga;
64:4
Para asaetear á escondidas al íntegro: De improviso lo asaetean, y no temen.
64:5
Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
64:6
Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
64:7
Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.
64:8
Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: Se espantarán todos los que los vieren.
64:9
Y temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán su hecho.
64:10
Alegraráse el justo en el Altísimo, y confiaráse en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.
Psa 64:1 Escucha, oh Dios, la voz de mi gemido, del terror del enemigo guarda mi vida;
Psa 64:2 ocúltame a la pandilla de malvados, a la turba de los agentes de mal.
Psa 64:3 Los que afilan su lengua como espada, su flecha apuntan, palabra envenenada,
Psa 64:4 para tirar a escondidas contra el íntegro, le tiran de improviso y nada temen.
Psa 64:5 Se envalentonan en su acción malvada, calculan para tender lazos ocultos, dicen: «¿Quién lo observará
Psa 64:6 y escrutará nuestros secretos?» El los escruta, aquel que escruta lo íntimo del hombre, el corazón profundo.
Psa 64:7 Una saeta ha tirado Dios, repentinas han sido sus heridas;
Psa 64:8 les ha hecho caer por causa de su lengua, menean la cabeza todos los que los ven.
Psa 64:9 Todo hombre temerá. anunciará la obra de Dios y su acción comprenderá.
Psa 64:10 El justo se alegrará en Yahveh, en él tendrá cobijo; y se gloriarán todos los de recto corazón.

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Salmo 65

Al Músico principal: Salmo: Cántico de David.
65:1
A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y á ti se pagarán los votos.
65:2
Tú oyes la oración: A ti vendrá toda carne.
65:3
Palabras de iniquidades me sobrepujaron: Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
65:4
Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.
65:5
Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines de la mar.
65:6
Tú, el que afirma los montes con su potencia, Ceñido de valentía:
65:7
El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes.
65:8
Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
65:9
Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
65:10
Haces se empapen sus surcos, Haces descender sus canales: Ablándasla con lluvias, Bendices sus renuevos.
65:11
Tú coronas el año de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura.
65:12
Destilan sobre las estancias del desierto; Y los collados se ciñen de alegría.
65:13
Vístense los llanos de manadas, Y los valles se cubren de grano: Dan voces de júbilo, y aun cantan.
Psa 65:1 A ti se debe la alabanza, oh Dios, en Sión. A ti el voto se te cumple,
Psa 65:2 tú que escuchas la oración. Hasta ti toda carne viene
Psa 65:3 con sus obras culpables; nos vence el peso de nuestras rebeldías, pero tú las borras.
Psa 65:4 Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo!
Psa 65:5 Tú nos responderás con prodigios de justicia, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la tierra, y de las islas lejanas;
Psa 65:6 tú que afirmas los montes con tu fuerza, de potencia ceñido,
Psa 65:7 y acallas el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas. Están los pueblos en bullicio,
Psa 65:8 por tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la mañana y de la tarde haces tú gritar de júbilo.
Psa 65:9 Tú visitas la tierra y la haces rebosar, de riquezas la colmas. El río de Dios va lleno de agua, tú preparas los trigales. Así es como la preparas:
Psa 65:10 riegas sus surcos, allanas sus glebas, con lluvias la ablandas, bendices sus renuevos.
Psa 65:11 Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura;
Psa 65:12 destilan los pastos del desierto, las colinas se ciñen de alegría;
Psa 65:13 las praderas se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo; ¡y los gritos de gozo, y las canciones!

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Salmo 66

Al Músico principal: Cántico: Salmo.
66:1
ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
66:2
Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
66:3
Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
66:4
Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)
66:5
Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
66:6
Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.
66:7
El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
66:8
Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
66:9
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
66:10
Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.
66:11
Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
66:12
Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.
66:13
Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,
66:14
Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
66:15
Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
66:16
Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
66:17
A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.
66:18
Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.
66:19
Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.
66:20
Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Psa 66:1 Aclamad a Dios, la tierra toda,
Psa 66:2 salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,
Psa 66:3 decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte;
Psa 66:4 toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia. Pausa.
Psa 66:5 Venid y ved las obras de Dios, temible en sus gestas por los hijos de Adán:
Psa 66:6 él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra alegría en él,
Psa 66:7 que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se alcen los rebeldes contra él. Pausa.
Psa 66:8 Pueblos, bendecid a nuestro Dios, haced que se oiga la voz de su alabanza,
Psa 66:9 él, que devuelve nuestra alma a la vida, y no deja que vacilen nuestros pies.
Psa 66:10 Tú nos probaste, oh Dios, nos purgaste, cual se purga la plata;
Psa 66:11 nos prendiste en la red, pusiste una correa a nuestros lomos,
Psa 66:12 dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento.
Psa 66:13 Con holocaustos entraré en tu Casa, te cumpliré mis votos,
Psa 66:14 los que abrieron mis labios, los que en la angustia pronunció mi boca.
Psa 66:15 Te ofreceré pingües holocaustos, con el sahumerio de carneros, sacrificaré bueyes y cabritos. Pausa.
Psa 66:16 Venid a oír y os contaré, vosotros todos los que teméis a Dios, lo que él ha hecho por mí.
Psa 66:17 A él gritó mi boca, la alabanza ya en mi lengua.
Psa 66:18 Si yo en mi corazón hubiera visto iniquidad, el Señor no me habría escuchado.
Psa 66:19 Pero Dios me ha escuchado, atento a la voz de mi oración.
Psa 66:20 ¡Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración ni su amor me ha retirado!

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Salmo 67

Al Músico principal: en Neginoth: Salmo: Cántico.
67:1
DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
67:2
Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las gentes tu salud.
67:3
Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente los pueblos todos.
67:4
Alégrense y gocénse las gentes; Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)
67:5
Alábente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben.
67:6
La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
67:7
Bendíganos Dios, Y témanlo todos los fines de la tierra.
Psa 67:1 ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar sobre nosotros! Pausa.
Psa 67:2 Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación entre todas las naciones.
Psa 67:3 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
Psa 67:4 Alégrense y exulten las gentes, pues tú juzgas al mundo con justicia, con equidad juzgas a los pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas. Pausa.
Psa 67:5 ¡Te den, oh Dios, gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias!
Psa 67:6 La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice.
Psa 67:7 ¡Dios nos bendiga, y teman ante él todos los confines de la tierra!

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Salmo 68

Al Músico principal: Salmo de David: Canción.
68:1
LEVÁNTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.
68:2
Como es lanzado el humo, los lanzarás: Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.
68:3
Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, Y saltarán de alegría.
68:4
Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: Ensalzad al que sube sobre los cielos En JAH su nombre, y alegraos delante de él.
68:5
Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario:
68:6
El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca á los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad.
68:7
Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
68:8
La tierra tembló; También destilaron los cielos á la presencia de Dios: Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
68:9
Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; Y cuando se cansó, tú la recreaste.
68:10
Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
68:11
El Señor daba palabra: De las evangelizantes había grande ejército.
68:12
Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; Y las que se quedaban en casa partían los despojos.
68:13
Bien que fuiesteis echados entre los tiestos, Seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, Y sus plumas con amarillez de oro.
68:14
Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.
68:15
Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán.
68:16
¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; Ciertamente el Altísimo habitará en él para siempre.
68:17
Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
68:18
Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
68:19
Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.)
68:20
Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios el Altísimo es el librar de la muerte.
68:21
Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La cabelluda mollera del que camina en sus pecados.
68:22
El Señor dijo: De Basán haré volver, Te haré volver de los profundos de la mar:
68:23
Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.
68:24
Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
68:25
Los cantores iban delante, los tañedores detrás; En medio, las doncellas, con adufes.
68:26
Bendecid á Dios en congregaciones: Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
68:27
Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí.
68:28
Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
68:29
Por razón de tu templo en Jerusalem Los reyes te ofrecerán dones.
68:30
Reprime la reunión de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: Disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
68:31
Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios.
68:32
Reinos de la tierra, cantad á Dios, Cantad al Señor (Selah);
68:33
Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: He aquí á su voz dará voz de fortaleza.
68:34
Atribuid fortaleza á Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos.
68:35
Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.
Psa 68:1 ¡Álcese Dios, sus enemigos se dispersen, huyan ante su faz los que le odian!
Psa 68:2 Cual se disipa el humo, los disipas; como la cera se derrite al fuego, perecen los impíos ante Dios.
Psa 68:3 Mas los justos se alegran y exultan ante la faz de Dios, y saltan de alegría.
Psa 68:4 Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro.
Psa 68:5 Padre de los huérfanos y tutor de las viudas es Dios en su santa morada;
Psa 68:6 Dios da a los desvalidos el cobijo de una casa, abre a los cautivos la puerta de la dicha, mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.
Psa 68:7 Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando pasabas el desierto, Pausa.
Psa 68:8 la tierra retembló, y hasta los cielos se licuaron ante la faz de Dios, ante la faz de Dios, el Dios de Israel.
Psa 68:9 Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de larguezas, a tu heredad extenuada, tú la reanimaste;
Psa 68:10 tu grey halló una morada, aquella que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.
Psa 68:11 El Señor da la palabra: es el anuncio de un ejército inmenso.
Psa 68:12 Y mientras los reyes, los ejércitos huyen, huyen, la bella de la casa reparte el botín.
Psa 68:13 Mientras vosotros descansáis entre las tapias del aprisco, las alas de la Paloma se cubren de plata, y sus plumas de destellos de oro verde;
Psa 68:14 cuando Sadday dispersa a los reyes, por ella cae la nieve en el Monte Umbrío.
Psa 68:15 ¡Monte de Dios, el monte de Basán! ¡Monte escarpado, el monte de Basán!
Psa 68:16 ¿Por que miráis celosos, montes escarpados, al monte que Dios escogió por mansión? ¡Oh sí, Yahveh morará allí para siempre!
Psa 68:17 Los carros de Dios, por millares de miríadas; el Señor ha venido del Sinaí al santuario.
Psa 68:18 Tú has subido a la altura, conduciendo cautivos, has recibido tributo de hombres, hasta los rebeldes para que Yahveh Dios tuviera una morada.
Psa 68:19 ¡Bendito sea el Señor día tras día! El carga con nosotros, Dios de nuestra salvación. Pausa.
Psa 68:20 Dios libertador es nuestro Dios; del Señor Yahveh son las salidas de la muerte;
Psa 68:21 mas la cabeza de sus enemigos Dios quebranta, la testa cabelluda de quien sus crímenes pasea.
Psa 68:22 Dijo el Señor: «De Basán haré volver, haré volver de los abismos del mar,
Psa 68:23 para que puedas hundir tu pie en la sangre, y en los enemigos tenga su parte la lengua de tus perros».
Psa 68:24 ¡Se han visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, mi rey, al santuario:
Psa 68:25 delante los cantores, los músicos detrás, las doncellas en medio, tocando el tamboril!
Psa 68:26 A Dios, en coros, bendecían: ¡es Yahveh, desde el origen de Israel.
Psa 68:27 Allí iba Benjamín, el pequeño, abriendo marcha, los príncipes de Judá con sus escuadras, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
Psa 68:28 ¡Manda, Dios mío, según tu poder, el poder, oh Dios, que por nosotros desplegaste,
Psa 68:29 desde tu Templo en lo alto de Jerusalén, donde vienen los reyes a ofrecerte presentes!
Psa 68:30 Increpa a la bestia del cañaveral, a la manada de toros y novillos de los pueblos. ¡Que se sometan con lingotes de plata! ¡Dispersa a los pueblos que fomentan la guerra!
Psa 68:31 Los magnates acudan desde Egipto, tienda hacia Dios sus manos Etiopía.
Psa 68:32 ¡Cantad a Dios, reinos de la tierra, salmodiad para el Señor,
Psa 68:33 para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: Pausa. ved que lanza él su voz, su voz potente!
Psa 68:34 Reconoced el poderío de Dios. Sobre Israel su exaltación, su poder en las nubes:
Psa 68:35 ¡temible es Dios desde su santuario! El, el Dios de Israel, es quien da poder y fuerza al pueblo. ¡Bendito sea Dios!

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Salmo 69

Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David.
69:1
SÁLVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
69:2
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
69:3
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
69:4
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
69:5
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
69:6
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor el Altísimo de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
69:7
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
69:8
He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
69:9
Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
69:10
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
69:11
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
69:12
Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
69:13
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh el Altísimo, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
69:14
Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
69:15
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
69:16
Oyeme, el Altísimo, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
69:17
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
69:18
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
69:19
Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
69:20
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
69:21
Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
69:22
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
69:23
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
69:24
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
69:25
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
69:26
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
69:27
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
69:28
Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
69:29
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
69:30
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
69:31
Y agradará á el Altísimo más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
69:32
Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
69:33
Porque el Altísimo oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
69:34
Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
69:35
Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
69:36
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
Psa 69:1 ¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello!
Psa 69:2 Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las aguas, y las olas me anegan.
Psa 69:3 Estoy exhausto de gritar, arden mis fauces, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios.
Psa 69:4 Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado tengo que devolver?)
Psa 69:5 Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas.
Psa 69:6 ¡No se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahveh Sebaot! ¡No sufran confusión por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!
Psa 69:7 Pues por ti sufro el insulto, y la vergüenza cubre mi semblante;
Psa 69:8 para mis hermanos soy un extranjero, un desconocido para los hijos de mi madre;
Psa 69:9 pues me devora el celo de tu casa, y caen sobre mí los insultos de los que te insultan.
Psa 69:10 Si mortifico mi alma con ayuno, se me hace un pretexto de insulto;
Psa 69:11 si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla,
Psa 69:12 cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben licor fuerte.
Psa 69:13 Mas mi oración hacia ti, Yahveh, en el tiempo propicio: por tu gran amor, oh Dios, respóndeme, por la verdad de tu salvación.
Psa 69:14 ¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las honduras de las aguas!
Psa 69:15 ¡El flujo de las aguas no me anegue no me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca!
Psa 69:16 ¡Respóndeme, Yahveh, pues tu amor es bondad; en tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos;
Psa 69:17 no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto, respóndeme;
Psa 69:18 acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame!
Psa 69:19 Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos mis opresores.
Psa 69:20 El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno.
Psa 69:21 Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre.
Psa 69:22 ¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa;
Psa 69:23 anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen!
Psa 69:24 Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera;
Psa 69:25 su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite:
Psa 69:26 porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima.
Psa 69:27 Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia;
Psa 69:28 del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos.
Psa 69:29 Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca!
Psa 69:30 El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias;
Psa 69:31 y más que un toro agradará a Yahveh, más que un novillo con cuernos y pezuñas.
Psa 69:32 Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios!
Psa 69:33 Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.
Psa 69:34 ¡Alábenle los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él!
Psa 69:35 Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán allí y las poseerán;
Psa 69:36 la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.

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Salmo 70

Al Músico principal: Salmo de David, para conmemorar.
70:1
OH Dios, acude á librarme; Apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
70:2
Sean avergonzados y confusos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.
70:3
Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
70:4
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
70:5
Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate á mí, oh Dios: Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh el Altísimo, no te detengas.
Psa 70:1 ¡Oh Dios, ven a librarme, Yahveh, corre en mi ayuda!
Psa 70:2 ¡Queden avergonzados y confusos los que buscan mi vida! ¡Atrás!, sean confundidos los que desean mi mal,
Psa 70:3 retrocedan de vergüenza los que dicen: ¡Ja, ja!
Psa 70:4 ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! ¡Repitan sin cesar: «Grande es Dios», los que aman tu salvación!
Psa 70:5 ¡Y yo, desventurado y pobre, oh Dios, ven presto a mí! ¡Tú, mi socorro y mi libertador, Yahveh, no tardes!

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Salmo 71

71:1
EN ti, oh el Altísimo, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
71:2
Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.
71:3
Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
71:4
Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.
71:5
Porque tú, oh Señor el Altísimo, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud.
71:6
Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.
71:7
Como prodigio he sido á muchos; Y tú mi refugio fuerte.
71:8
Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
71:9
No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
71:10
Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
71:11
Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
71:12
Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
71:13
Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
71:14
Mas yo siempre esperaré, Y añadiré sobre toda tu alabanza.
71:15
Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas.
71:16
Vendré á las valentías del Señor el Altísimo: Haré memoria de sola tu justicia.
71:17
Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
71:18
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, Tus valentías á todos los que han de venir.
71:19
Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú?
71:20
Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás á darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
71:21
Aumentarás mi grandeza, Y volverás á consolarme.
71:22
Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
71:23
Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.
71:24
Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
Psa 71:1 A ti, Yahveh, me acojo, ¡no sea confundido jamás!
Psa 71:2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!
Psa 71:3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.
Psa 71:4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!
Psa 71:5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahveh, mi confianza desde mi juventud.
Psa 71:6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!
Psa 71:7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.
Psa 71:8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.
Psa 71:9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.
Psa 71:10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:
Psa 71:11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»
Psa 71:12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!
Psa 71:13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!
Psa 71:14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;
Psa 71:15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.
Psa 71:16 Y vendré a las proezas de Yahveh, recordaré tu justicia, tuya sólo.
Psa 71:17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!
Psa 71:18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío
Psa 71:19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?
Psa 71:20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,
Psa 71:21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,
Psa 71:22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.
Psa 71:23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.
Psa 71:24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.

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Salmo 72

Para Salomón.
72:1
OH Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
72:2
El juzgará tu pueblo con justicia, Y tus afligidos con juicio.
72:3
Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.
72:4
Juzgará los afligidos del pueblo, Salvará los hijos del menesteroso, Y quebrantará al violento.
72:5
Temerte han mientras duren el sol Y la luna, por generación de generaciones.
72:6
Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra.
72:7
Florecerá en sus día justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
72:8
Y dominará de mar á mar, Y desde el río hasta los cabos de la tierra.
72:9
Delante de él se postrarán los Etiopes; Y sus enemigos lamerán la tierra.
72:10
Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: Los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
72:11
Y arrodillarse han á él todos los reyes; Le servirán todas las gentes.
72:12
Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
72:13
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.
72:14
De engaño y de violencia redimirá sus almas: Y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
72:15
Y vivirá, y darásele del oro de Seba; Y oraráse por él continuamente; Todo el día se le bendecirá.
72:16
Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
72:17
Será su nombre para siempre, Perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: Y benditas serán en él todas las gentes: Llamarlo han bienaventurado.
72:18
Bendito el Altísimo Dios, el Dios de Israel, Que solo hace maravillas.
72:19
Y bendito su nombre glorioso para siempre: Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
72:20
Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Psa 72:1 Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
Psa 72:2 que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
Psa 72:3 Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.
Psa 72:4 El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor.
Psa 72:5 Durará tanto como el sol, como la luna de edad en edad;
Psa 72:6 caerá como la lluvia en el retoño, como el rocío que humedece la tierra.
Psa 72:7 En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;
Psa 72:8 dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.
Psa 72:9 Ante él se doblará la Bestia, sus enemigos morderán el polvo;
Psa 72:10 los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;
Psa 72:11 todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones.
Psa 72:12 Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
Psa 72:13 se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.
Psa 72:14 De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos;
Psa 72:15 (y mientras viva se le dará el oro de Sabá). Sin cesar se rogará por él, todo el día se le bendecirá.
Psa 72:16 Habrá en la tierra abundancia de trigo, en la cima de los montes ondeará como el Líbano al despertar sus frutos y sus flores, como la hierba de la tierra.
Psa 72:17 ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones!
Psa 72:18 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, el único que hace maravillas!
Psa 72:19 ¡Bendito sea su nombre glorioso para siempre, toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!
Psa 72:20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.

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Salmo 73

Salmo de Asaph.
73:1
CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, A los limpios de corazón.
73:2
Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.
73:3
Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impíos.
73:4
Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza está entera.
73:5
No están ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres.
73:6
Por tanto soberbia los corona: Cúbrense de vestido de violencia.
73:7
Sus ojos están salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazón.
73:8
Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.
73:9
Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra.
73:10
Por eso su pueblo vuelve aquí, Y aguas de lleno le son exprimidas.
73:11
Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto?
73:12
He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
73:13
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;
73:14
Pues he sido azotado todo el día, Y empezaba mi castigo por las mañanas.
73:15
Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; He aquí habría negado la nación de tus hijos:
73:16
Pensaré pues para saber esto: Es á mis ojos duro trabajo,
73:17
Hasta que venido al santuario de Dios, Entenderé la postrimería de ellos.
73:18
Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.
73:19
¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.
73:20
Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
73:21
Desazonóse á la verdad mi corazón, Y en mis riñones sentía punzadas.
73:22
Mas yo era ignorante, y no entendía: Era como una bestia acerca de ti.
73:23
Con todo, yo siempre estuve contigo: Trabaste de mi mano derecha.
73:24
Hasme guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.
73:25
¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
73:26
Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
73:27
Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: Tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
73:28
Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: He puesto en el Señor el Altísimo mi esperanza, Para contar todas tus obras.
Psa 73:1 En verdad bueno es Dios para Israel, el Señor para los de puro corazón.
Psa 73:2 Por poco mis pies se me extravían, nada faltó para que mis pasos resbalaran,
Psa 73:3 celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos.
Psa 73:4 No, no hay congojas para ellos, sano y rollizo está su cuerpo;
Psa 73:5 no comparten la pena de los hombres, con los humanos no son atribulados.
Psa 73:6 Por eso el orgullo es su collar, la violencia el vestido que los cubre;
Psa 73:7 la malicia les cunde de la grasa, de artimañas su corazón desborda.
Psa 73:8 Se sonríen, pregonan la maldad, hablan altivamente de violencia;
Psa 73:9 ponen en el cielo su boca, y su lengua se pasea por la tierra.
Psa 73:10 Por eso mi pueblo va hacia ellos: aguas de abundancia les llegan.
Psa 73:11 Dicen: «¿Cómo va a saber Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?»
Psa 73:12 Miradlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos, aumentan su riqueza.
Psa 73:13 ¡Así que en vano guardé el corazón puro, mis manos lavando en la inocencia,
Psa 73:14 cuando era golpeado todo el día, y cada mañana sufría mi castigo!
Psa 73:15 Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado a la raza de tus hijos;
Psa 73:16 me puse, pues, a pensar para entenderlo, ¡ardua tarea ante mis ojos!
Psa 73:17 Hasta el día en que entré en los divinos santuarios, donde su destino comprendí:
Psa 73:18 oh, sí, tú en precipicios los colocas, a la ruina los empujas.
Psa 73:19 ¡Ah, qué pronto quedan hechos un horror, cómo desaparecen sumidos en pavores!
Psa 73:20 Como en un sueño al despertar, Señor, así, cuando te alzas, desprecias tú su imagen.
Psa 73:21 Sí, cuando mi corazón se exacerbaba, cuando se torturaba mi conciencia,
Psa 73:22 estúpido de mí, no comprendía, una bestia era ante ti.
Psa 73:23 Pero a mí, que estoy siempre contigo, de la mano derecha me has tomado;
Psa 73:24 me guiarás con tu consejo, y tras la gloria me llevarás.
Psa 73:25 ¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra.
Psa 73:26 Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre!
Psa 73:27 Sí, los que se alejan de ti perecerán, tú aniquilas a todos los que te son adúlteros.
Psa 73:28 Mas para mí, mi bien es estar junto a Dios; he puesto mi cobijo en el Señor, a fin de publicar todas tus obras.

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Salmo 74

Masquil de Asaph.
74:1
¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?
74:2
Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, Cuando redimiste la vara de tu heredad; Este monte de Sión, donde has habitado.
74:3
Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
74:4
Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: Han puesto sus divisas por señas.
74:5
Cualquiera se hacía famoso según que había levantado El hacha sobre los gruesos maderos.
74:6
Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.
74:7
Han puesto á fuego tus santuarios, Han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.
74:8
Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra.
74:9
No vemos ya nuestras señales: No hay más profeta; Ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
74:10
¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?
74:11
¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿Por qué la escondes dentro de tu seno?
74:12
Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra.
74:13
Tú hendiste la mar con tu fortaleza: Quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
74:14
Tú magullaste las cabezas del leviathán; Dístelo por comida al pueblo de los desiertos.
74:15
Tú abriste fuente y río; Tú secaste ríos impetuosos.
74:16
Tuyo es el día, tuya también es la noche: Tú aparejaste la luna y el sol.
74:17
Tú estableciste todos los términos de la tierra: El verano y el invierno tú los formaste.
74:18
Acuerdáte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á el Altísimo, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
74:19
No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.
74:20
Mira al pacto: Porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.
74:21
No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.
74:22
Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
74:23
No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
Psa 74:1 ¿Por qué has de rechazar, oh Dios, por siempre, por qué humear de cólera contra el rebaño de tu pasto?
Psa 74:2 Acuérdate de la comunidad que de antiguo adquiriste, la que tú rescataste, tribu de tu heredad, y del monte Sión donde pusiste tu morada.
Psa 74:3 Guía tus pasos a estas ruinas sin fin: todo en el santuario lo ha devastado el enemigo.
Psa 74:4 En el lugar de tus reuniones rugieron tus adversarios, pusieron sus enseñas, enseñas
Psa 74:5 que no se conocían, en el frontón de la entrada. Machetes en bosque espeso,
Psa 74:6 a una cercenaban sus jambas, y con hacha y martillo desgajaban.
Psa 74:7 Prendieron fuego a tu santuario, por tierra profanaron la mansión de tu nombre.
Psa 74:8 Dijeron en su corazón: «¡Destruyámoslos en bloque!» Quemaron en la tierra todo lugar de santa reunión.
Psa 74:9 No vemos nuestras enseñas, no existen ya profetas, ni nadie entre nosotros que sepa hasta cuándo.
Psa 74:10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, provocará el adversario? ¿Ultrajará tu nombre por siempre el enemigo?
Psa 74:11 ¿Por qué retraes tu mano, y en tu seno retienes escondida tu diestra?
Psa 74:12 Oh Dios, mi rey desde el principio, autor de salvación en medio de la tierra,
Psa 74:13 tú hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas;
Psa 74:14 tú machacaste las cabezas de Leviatán y las hiciste pasto de las fieras;
Psa 74:15 tú abriste manantiales y torrentes, y secaste ríos inagotables;
Psa 74:16 tuyo es el día, tuya también la noche, tú la luna y el sol estableciste,
Psa 74:17 tú trazaste todos los confines de la tierra, el verano y el invierno tú formaste.
Psa 74:18 Recuérdalo, Yahveh: provoca el enemigo, tu nombre ultraja un pueblo necio.
Psa 74:19 No entregues a la bestia el alma de tu tórtola, la vida de tus pobres no olvides para siempre.
Psa 74:20 Piensa en la alianza, que están llenos los rincones del país de guaridas de violencia.
Psa 74:21 ¡No vuelva cubierto de vergüenza el oprimido; el humilde y el pobre puedan loar tu nombre!
Psa 74:22 ¡Alzate, oh Dios, a defender tu causa, acuérdate del necio que te provoca todo el día!
Psa 74:23 No olvides el griterío de tus adversarios, el clamor de tus agresores que crece sin cesar!

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Salmo 75

Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cántico.
75:1
ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; Que cercano está tu nombre: Cuenten tus maravillas.
75:2
Cuando yo tuviere tiempo, Yo juzgaré rectamente.
75:3
Arruinábase la tierra y sus moradores: Yo sostengo sus columnas. (Selah.)
75:4
Dije á los insensatos: No os infatuéis; Y á los impíos: No levantéis el cuerno:
75:5
No levantéis en alto vuestro cuerno; No habléis con cerviz erguida.
75:6
Porque ni de oriente, ni de occidente, Ni del desierto viene el ensalzamiento.
75:7
Mas Dios es el juez: A éste abate, y á aquel ensalza.
75:8
Porque el cáliz está en la mano de el Altísimo, y el vino es tinto, Lleno de mistura; y él derrama del mismo: Ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra.
75:9
Mas yo anunciaré siempre, Cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
75:10
Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: Los cuernos del justo serán ensalzados.
Psa 75:1 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, invocando tu nombre, tus maravillas pregonando.
Psa 75:2 «En el momento en que decida, yo mismo juzgaré con rectitud.
Psa 75:3 Se estremece la tierra con todos sus habitantes, mas yo sostengo sus columnas. Pausa.
Psa 75:4 «Digo a los arrogantes: ¡Fuera arrogancias!, y a los impíos: ¡No levantéis la frente,
Psa 75:5 no levantéis tan alto vuestra frente, no habléis con un cuello de insolencia!»
Psa 75:6 Pues ya no es por oriente ni por occidente, ya no por el desierto de los montes,
Psa 75:7 por donde Dios, el juez, a uno abate y a otro exalta:
Psa 75:8 sino que hay una copa en la mano de Yahveh, y de vino drogado está lleno el brebaje: él lo escanciará, y sorberán hasta las heces, lo beberán todos los impíos de la tierra.
Psa 75:9 Y yo lo anunciaré por siempre, salmodiaré para el Dios de Jacob;
Psa 75:10 quebraré toda frente de los impíos, y la frente del justo se alzará.

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Salmo 76

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de Asaph: Canción.
76:1
DIOS es conocido en Judá: En Israel es grande su nombre.
76:2
Y en Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sión.
76:3
Allí quebró las saetas del arco, El escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.)
76:4
Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.
76:5
Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; Y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.
76:6
A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos.
76:7
Tú, terrible eres tú: ¿Y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira?
76:8
Desde los cielos hiciste oir juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa,
76:9
Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, Para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.)
76:10
Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras.
76:11
Prometed, y pagad á el Altísimo vuestro Dios: Todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible.
76:12
Cortará él el espíritu de los príncipes: Terrible es á los reyes de la tierra.
Psa 76:1 En Judá Dios es conocido, grande es su nombre en Israel;
Psa 76:2 su tienda está en Salem, su morada en Sión;
Psa 76:3 allí quebró las ráfagas del arco, el escudo, la espada y la guerra. Pausa.
Psa 76:4 Fulgurante eres tú, maravilloso por los montones de botín
Psa 76:5 de que han sido despojados; los bravos durmiendo están su sueño, a todos los hombres fuertes les fallaron los brazos;
Psa 76:6 a tu amenaza, oh Dios de Jacob, carro y caballo se quedaron pasmados.
Psa 76:7 Tú, tú el terrible, ¿quién puede resistir ante tu faz, bajo el golpe de tu ira?
Psa 76:8 Desde los cielos pronuncias la sentencia, la tierra se amedrenta y enmudece
Psa 76:9 cuando Dios se levanta para el juicio, para salvar a todos los humildes de la tierra. Pausa.
Psa 76:10 La cólera del hombre te celebra, te ceñirás con los escapados a la Cólera.
Psa 76:11 Haced votos y cumplidlos a Yahveh, vuestro Dios, los que le rodean traigan presentes al Terrible;
Psa 76:12 el que corta el aliento a los príncipes, el temible para los reyes de la tierra.

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Salmo 77

Al Músico principal: para Jeduthún: Salmo de Asaph.
77:1
CON mi voz clamé á Dios, A Dios clamé, y él me escuchará.
77:2
Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo.
77:3
Acordábame de Dios, y gritaba: Quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
77:4
Tenías los párpados de mis ojos: Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
77:5
Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos.
77:6
Acordábame de mis canciones de noche; Meditaba con mi corazón, Y mi espíritu inquiría.
77:7
¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más á amar?
77:8
¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿Hase acabado la palabra suya para generación y generación?
77:9
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)
77:10
Y dije: Enfermedad mía es esta; Traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
77:11
Acordaréme de las obras de JAH: Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
77:12
Y meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.
77:13
Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios nuestro?
77:14
Tú eres el Dios que hace maravillas: Tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.
77:15
Con tu brazo redimiste á tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José. (Selah.)
77:16
Viéronte las aguas, oh Dios; Viéronte las aguas, temieron; Y temblaron los abismos.
77:17
Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos.
77:18
Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; Los relámpagos alumbraron el mundo; Estremecióse y tembló la tierra.
77:19
En la mar fué tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.
77:20
Condujiste á tu pueblo como ovejas, Por mano de Moisés y de Aarón.
Psa 77:1 Mi voz hacia Dios: yo clamo, mi voz hacia Dios: él me escucha.
Psa 77:2 En el día de mi angustia voy buscando al Señor, por la noche tiendo mi mano sin descanso, mi alma el consuelo rehúsa.
Psa 77:3 De Dios me acuerdo y gimo, medito, y mi espíritu desmaya. Pausa.
Psa 77:4 Los párpados de mis ojos tú retienes, turbado estoy, no puedo hablar;
Psa 77:5 pienso en los días de antaño, de los años antiguos
Psa 77:6 me acuerdo; en mi corazón musito por la noche, medito y mi espíritu inquiere:
Psa 77:7 ¿Acaso por los siglos desechará el Señor, no volverá a ser propicio?
Psa 77:8 ¿Se ha agotado para siempre su amor? ¿Se acabó la Palabra para todas las edades?
Psa 77:9 ¿Se habrá olvidado Dios de ser clemente, o habrá cerrado de ira sus entrañas? Pausa.
Psa 77:10 Y digo: «Este es mi penar: que se ha cambiado la diestra del Altísimo.»
Psa 77:11 Me acuerdo de las gestas de Yahveh, sí, recuerdo tus antiguas maravillas,
Psa 77:12 medito en toda tu obra, en tus hazañas reflexiono.
Psa 77:13 ¡Oh Dios, santos son tus caminos! ¿Qué dios hay grande como Dios?
Psa 77:14 Tú, el Dios que obras maravillas, manifestaste tu poder entre los pueblos;
Psa 77:15 con tu brazo a tu pueblo rescataste, a los hijos de Jacob y de José. Pausa .
Psa 77:16 Viéronte, oh Dios, las aguas, las aguas te vieron y temblaron, también se estremecieron los abismos.
Psa 77:17 Las nubes derramaron sus aguas, su voz tronaron los nublados, también cruzaban tus saetas.
Psa 77:18 ¡Voz de tu trueno en torbellino! Tus relámpagos alumbraban el orbe, la tierra se estremecía y retemblaba.
Psa 77:19 Por el mar iba tu camino, por las muchas aguas tu sendero, y no se descubrieron tus pisadas.
Psa 77:20 Tú guiaste a tu pueblo cual rebaño por la mano de Moisés y de Aarón.

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Salmo 78

Masquil de Asaph.
78:1
ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: Inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
78:2
Abriré mi boca en parábola; Hablaré cosas reservadas de antiguo:
78:3
Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.
78:4
No las encubriremos á sus hijos, Contando á la generación venidera las alabanzas de el Altísimo, Y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.
78:5
El estableció testimonio en Jacob, Y pusó ley en Israel; La cual mandó á nuestros padres Que la notificasen á sus hijos;
78:6
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos;
78:7
A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios, Y guarden sus mandamientos:
78:8
Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no apercibió su corazón, Ni fué fiel para con Dios su espíritu.
78:9
Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el día de la batalla.
78:10
No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley:
78:11
Antes se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado.
78:12
Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
78:13
Rompió la mar, é hízolos pasar; E hizo estar las aguas como en un montón.
78:14
Y llevólos de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.
78:15
Hendió las peñas en el desierto: Y dióles á beber como de grandes abismos;
78:16
Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos.
78:17
Empero aun tornaron á pecar contra él, Enojando en la soledad al Altísimo.
78:18
Pues tentaron á Dios en su corazón, Pidiendo comida á su gusto.
78:19
Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?
78:20
He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, Y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne á su pueblo?
78:21
Por tanto oyó el Altísimo, é indignóse: Y encendióse el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel;
78:22
Por cuanto no habían creído á Dios, Ni habían confiado en su salud:
78:23
A pesar de que mandó á las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,
78:24
E hizo llover sobre ellos maná para comer, Y dióles trigo de los cielos.
78:25
Pan de nobles comió el hombre: Envióles comida á hartura.
78:26
Movió el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro.
78:27
E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Y aves de alas como arena de la mar.
78:28
E hízolas caer en medio de su campo, Alrededor de sus tiendas.
78:29
Y comieron, y hartáronse mucho: Cumplióles pues su deseo.
78:30
No habían quitado de sí su deseo, Aun estaba su vianda en su boca,
78:31
Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mató los más robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel.
78:32
Con todo esto pecaron aún, Y no dieron crédito á sus maravillas.
78:33
Consumió por tanto en nada sus días, Y sus años en la tribulación.
78:34
Si los mataba, entonces buscaban á Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya.
78:35
Y acordábanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.
78:36
Mas le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían:
78:37
Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto.
78:38
Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo su enojo.
78:39
Y acordóse que eran carne; Soplo que va y no vuelve.
78:40
¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad!
78:41
Y volvían, y tentaban á Dios, Y ponían límite al Santo de Israel.
78:42
No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de angustia;
78:43
Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán;
78:44
Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, porque no bebiesen.
78:45
Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, Y ranas que los destruyeron.
78:46
Dió también al pulgón sus frutos, Y sus trabajos á la langosta.
78:47
Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra;
78:48
Y entregó al pedrisco sus bestias, Y al fuego sus ganados.
78:49
Envió sobre ellos el furor de su saña, Ira y enojo y angustia, Con misión de malos ángeles.
78:50
Dispuso el camino á su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida á la mortandad.
78:51
E hirió á todo primogénito en Egipto, Las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.
78:52
Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, Y llevólos por el desierto, como un rebaño.
78:53
Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; Y la mar cubrió á sus enemigos.
78:54
Metiólos después en los términos de su santuario, En este monte que ganó su mano derecha.
78:55
Y echó las gentes de delante de ellos, Y repartióles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.
78:56
Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios;
78:57
Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: Volviéronse como arco engañoso.
78:58
Y enojáronlo con sus altos, Y provocáronlo á celo con sus esculturas.
78:59
Oyólo Dios, y enojóse, Y en gran manera aborreció á Israel.
78:60
Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres;
78:61
Y dió en cautividad su fortaleza, Y su gloria en mano del enemigo.
78:62
Entregó también su pueblo á cuchillo, Y airóse contra su heredad.
78:63
El fuego devoró sus mancebos, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
78:64
Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, Y sus viudas no lamentaron.
78:65
Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino:
78:66
E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: Dióles perpetua afrenta.
78:67
Y desechó el tabernáculo de José, Y no escogió la tribu de Ephraim.
78:68
Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sión, al cual amó.
78:69
Y edificó su santuario á manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre.
78:70
Y eligió á David su siervo, Y tomólo de las majadas de las ovejas:
78:71
De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
78:72
Y apacentólos con entereza de su corazón; Y pastoreólos con la pericia de sus manos.
Psa 78:1 Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca;
Psa 78:2 voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado.
Psa 78:3 Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron,
Psa 78:4 no se lo callaremos a sus hijos, a la futura generación lo contaremos: Las alabanzas de Yahveh y su poder, las maravillas que hizo;
Psa 78:5 él estableció en Jacob un dictamen, y puso una ley en Israel; El había mandado a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos,
Psa 78:6 que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer; y que éstos se alzaran y se lo contaran a sus hijos,
Psa 78:7 para que pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios, y sus mandamientos observaran;
Psa 78:8 para que no fueran, lo mismo que sus padres, una generación rebelde y revoltosa, generación de corazón voluble y de espíritu desleal a Dios.
Psa 78:9 Los hijos de Efraím, diestros arqueros, retrocedieron el día del combate;
Psa 78:10 no guardaban la alianza hecha con Dios, rehusaban caminar según su ley;
Psa 78:11 tenían olvidados sus portentos, las maravillas que él les hizo ver:
Psa 78:12 prodigios hizo a la vista de sus padres en el país de Egipto, en los campos de Tanis.
Psa 78:13 Hendió la mar y los pasó a través, contuvo las aguas como un dique;
Psa 78:14 de día los guiaba con la nube, y cada noche con resplandor de fuego;
Psa 78:15 en el desierto hendió las rocas, los abrevó a raudales sin medida;
Psa 78:16 hizo brotar arroyos de la peña y descender las aguas como ríos.
Psa 78:17 Pero ellos volvían a pecar contra él, a rebelarse contra el Altísimo en la estepa;
Psa 78:18 a Dios tentaron en su corazón reclamando manjar para su hambre.
Psa 78:19 Hablaron contra Dios; dijeron: «¿Será Dios capaz de aderezar una mesa en el desierto?
Psa 78:20 «Ved que él hirió la roca, y corrieron las aguas, fluyeron los torrentes: ¿podrá de igual modo darnos pan, y procurar carne a su pueblo?»
Psa 78:21 Entonces Yahveh lo oyó y se enfureció, un fuego se encendió contra Jacob, y la Cólera estalló contra Israel,
Psa 78:22 porque en Dios no habían tenido fe ni confiaban en su salvación.
Psa 78:23 Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;
Psa 78:24 hizo llover sobre ellos maná para comer, les dio el trigo de los cielos;
Psa 78:25 pan de Fuertes comió el hombre, les mandó provisión hasta la hartura.
Psa 78:26 Hizo soplar en los cielos el solano, el viento del sur con su poder atrajo,
Psa 78:27 y llovió sobre ellos carne como polvo, y aves como la arena de los mares;
Psa 78:28 las dejó caer en medio de su campo, en torno a sus moradas.
Psa 78:29 Comieron hasta quedar bien hartos, así satisfizo su avidez;
Psa 78:30 mas aún no habían colmado su avidez, su comida estaba aún en su boca,
Psa 78:31 cuando la cólera de Dios estalló contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel.
Psa 78:32 Mas con todo pecaron todavía, en sus maravillas no tuvieron fe.
Psa 78:33 El consumió sus días con un soplo, y sus años con espanto.
Psa 78:34 Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él,
Psa 78:35 y recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios Altísimo.
Psa 78:36 Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían;
Psa 78:37 su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza.
Psa 78:38 El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces su cólera contuvo y no despertó todo su furor:
Psa 78:39 se acordaba de que ellos eran carne, un soplo que se va y no vuelve más.
Psa 78:40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, le irritaron en aquellas soledades!
Psa 78:41 Otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel;
Psa 78:42 no se acordaron de su mano, del día en que les libró del adversario;
Psa 78:43 cuando hizo en Egipto sus señales, en el campo de Tanis sus prodigios.
Psa 78:44 Trocó en sangre sus ríos y sus arroyos para que no bebiesen.
Psa 78:45 Tábanos les mandó que los comieron, y ranas que los infestaron;
Psa 78:46 entregó a la langosta sus cosechas, el fruto de su afán al saltamontes;
Psa 78:47 asoló con granizo sus viñedos, y con la helada sus sicómoros;
Psa 78:48 entregó sus ganados al pedrisco y a los rayos sus rebaños.
Psa 78:49 Lanzó contra ellos el fuego de su cólera, indignación, enojo y destrucción, tropel de mensajeros de desgracias;
Psa 78:50 libre curso dio a su ira. No preservó sus almas de la muerte, a la peste sus vidas entregó;
Psa 78:51 hirió en Egipto a todo primogénito, las primicias de la raza en las tiendas de Cam.
Psa 78:52 Y sacó a su pueblo como ovejas, cual rebaño los guió por el desierto;
Psa 78:53 los guió en seguro, sin temor, mientras el mar cubrió a sus enemigos;
Psa 78:54 los llevó a su término santo, a este monte que su diestra conquistó;
Psa 78:55 arrojó a las naciones ante ellos; a cordel les asignó una heredad, y estableció en sus tiendas las tribus de Israel.
Psa 78:56 Pero ellos le tentaron, se rebelaron contra el Dios Altísimo, se negaron a guardar sus dictámenes,
Psa 78:57 se extraviaron, infieles, lo mismo que sus padres, se torcieron igual que un arco indócil:
Psa 78:58 le irritaron con sus altos, con sus ídolos excitaron sus celos.
Psa 78:59 Dios lo oyó y se enfureció, desechó totalmente a Israel;
Psa 78:60 abandonó la morada de Silo, la tienda en que habitaba entre los hombres.
Psa 78:61 Mandó su fuerza al cautiverio, a manos del adversario su esplendor;
Psa 78:62 entregó su pueblo a la espada, contra su heredad se enfureció.
Psa 78:63 El fuego devoró a sus jóvenes, no hubo canto nupcial para sus vírgenes;
Psa 78:64 sus sacerdotes cayeron a cuchillo, sus viudas no entonaron lamentos.
Psa 78:65 Entonces despertó el Señor como un durmiente, como un bravo vencido por el vino;
Psa 78:66 hirió a sus adversarios en la espalda, les infligió un oprobio eterno.
Psa 78:67 Desechó la tienda de José, y no eligió a la tribu de Efraím;
Psa 78:68 mas eligió a la tribu de Judá, el monte Sión al cual amaba.
Psa 78:69 Construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó por siempre.
Psa 78:70 Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño,
Psa 78:71 le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a Israel, su heredad.
Psa 78:72 El los pastoreaba con corazón perfecto, y con mano diestra los guiaba.

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Salmo 79

Salmo de Asaph.
79:1
OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron á Jerusalem en montones.
79:2
Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; La carne de tus santos á las bestias de la tierra.
79:3
Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; Y no hubo quien los enterrase.
79:4
Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
79:5
¿Hasta cuándo, oh el Altísimo? ¿has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?
79:6
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
79:7
Porque han consumido á Jacob, Y su morada han asolado.
79:8
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, Porque estamos muy abatidos.
79:9
Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
79:10
Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
79:11
Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: Conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
79:12
Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh el Altísimo.
79:13
Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, Te alabaremos para siempre: Por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
Psa 79:1 Oh Dios, han invadido tu heredad las gentes, han profanado tu sagrado Templo; han dejado en ruinas a Jerusalén,
Psa 79:2 han entregado el cadáver de tus siervos por comida a los pájaros del cielo, la carne de tus amigos a las bestias de la tierra.
Psa 79:3 Han derramado como agua su sangre en torno a Jerusalén, ¡y nadie sepultaba!
Psa 79:4 Nos hemos hecho la irrisión de los vecinos, burla y escarnio de nuestros circundantes.
Psa 79:5 ¿Hasta cuándo, Yahveh, tu cólera? ¿hasta el fin? ¿han de quemar tus celos como fuego?
Psa 79:6 Derrama tu furor sobre las gentes, que no te reconocen, y sobre los reinos que tu nombre no invocan.
Psa 79:7 Porque han devorado a Jacob y han devastado su dominio.
Psa 79:8 No recuerdes contra nosotros culpas de antepasados, vengan presto a nuestro encuentro tus ternuras, pues estamos abatidos del todo;
Psa 79:9 ayúdanos, Dios de nuestra salvación, por amor de la gloria de tu nombre; líbranos, borra nuestros pecados, por causa de tu nombre.
Psa 79:10 ¿Por qué han de decir las gentes: «¿Dónde está su Dios?» ¡Que entre las gentes se conozca, a nuestros propios ojos, la venganza de la sangre de tus siervos derramada!
Psa 79:11 ¡Llegue hasta ti el suspiro del cautivo, con la grandeza de tu brazo preserva a los hijos de la muerte!
Psa 79:12 ¡Devuelve siete veces a nuestros vecinos, en su entraña, su afrenta, la afrenta que te han hecho, Señor!
Psa 79:13 Y nosotros, tu pueblo, rebaño de tu pasto, eternamente te daremos gracias, de edad en edad repetiremos tu alabanza.

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Salmo 80

Al Músico principal: sobre Sosannim Eduth: Salmo de Asaph.
80:1
OH Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como á ovejas á José, Que estás entre querubines, resplandece.
80:2
Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, Y ven á salvarnos.
80:3
Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:4
el Altísimo, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?
80:5
Dísteles á comer pan de lágrimas, Y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.
80:6
Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
80:7
Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:8
Hiciste venir una vid de Egipto: Echaste las gentes, y plantástela.
80:9
Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
80:10
Los montes fueron cubiertos de su sombra; Y sus sarmientos como cedros de Dios.
80:11
Extendió sus vástagos hasta la mar, Y hasta el río sus mugrones.
80:12
¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
80:13
Estropeóla el puerco montés, Y pacióla la bestia del campo.
80:14
Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
80:15
Y la planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti corroboraste.
80:16
Quemada á fuego está, asolada: Perezcan por la reprensión de tu rostro.
80:17
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
80:18
Así no nos volveremos de ti: Vida nos darás, é invocaremos tu nombre.
80:19
Oh el Altísimo, Dios de los ejércitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Psa 80:1 Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece
Psa 80:2 ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio!
Psa 80:3 ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!
Psa 80:4 ¿Hasta cuándo, oh Yahveh Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?
Psa 80:5 Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;
Psa 80:6 habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Psa 80:7 ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos!
Psa 80:8 Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,
Psa 80:9 le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.
Psa 80:10 Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;
Psa 80:11 extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.
Psa 80:12 ¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por el camino la vendimie,
Psa 80:13 el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?
Psa 80:14 ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña,
Psa 80:15 cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!
Psa 80:16 ¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz perezcan!
Psa 80:17 Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.
Psa 80:18 Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.
Psa 80:19 ¡Oh Yahveh, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

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Salmo 81

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph.
81:1
CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: Al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
81:2
Tomad la canción, y tañed el adufe, El arpa deliciosa con el salterio.
81:3
Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
81:4
Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.
81:5
Por testimonio en José lo ha constituído, Cuando salió por la tierra de Egipto; Donde oí lenguaje que no entendía.
81:6
Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos se quitaron de vasijas de barro.
81:7
En la calamidad clamaste, y yo te libré: Te respondí en el secreto del trueno; Te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)
81:8
Oye, pueblo mío y te protestaré. Israel, si me oyeres,
81:9
No habrá en ti dios ajeno, Ni te encorvarás á dios extraño.
81:10
Yo soy el Altísimo tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto: Ensancha tu boca, y henchirla he.
81:11
Mas mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso á mí.
81:12
Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: Caminaron en sus consejos.
81:13
¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera Israel andado!
81:14
En una nada habría yo derribado sus enemigos, Y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
81:15
Los aborrecedores de el Altísimo se le hubieran sometido; Y el tiempo de ellos fuera para siempre.
81:16
Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: Y de miel de la piedra te hubiera saciado.
Psa 81:1 ¡Gritad de gozo a Dios, nuestra fuerza, aclamad al Dios de Jacob!
Psa 81:2 ¡Entonad la salmodia, tocad el tamboril, la melodiosa cítara y el arpa;
Psa 81:3 tocad la trompeta al nuevo mes, a la luna llena, el día de nuestra fiesta!
Psa 81:4 Porque es una ley para Israel, una norma del Dios de Jacob;
Psa 81:5 un dictamen que él impuso en José, cuando salió contra el país de Egipto. Una lengua desconocida se oye:
Psa 81:6 «Yo liberé sus hombros de la carga, sus manos la espuerta abandonaron;
Psa 81:7 en la aflicción gritaste y te salvé. «Te respondí en el secreto del trueno, te probé junto a las aguas de Meribá. Pausa.
Psa 81:8 Escucha, pueblo mío, yo te conjuro, ¡ah Israel, si quisieras escucharme!
Psa 81:9 «No haya en ti dios extranjero, no te postres ante dios extraño;
Psa 81:10 yo, Yahveh, soy tu Dios, que te hice subir del país de Egipto; abre toda tu boca, y yo la llenaré.
Psa 81:11 «Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer;
Psa 81:12 yo les abandoné a la dureza de su corazón, para que caminaran según sus designios.
Psa 81:13 «¡Ah!, si mi pueblo me escuchara, si Israel mis caminos siguiera,
Psa 81:14 al punto yo abatiría a sus enemigos, contra sus adversarios mi mano volvería.
Psa 81:15 «Los que odian a Yahveh le adularían, y su tiempo estaría para siempre fijado;
Psa 81:16 y a él lo sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de la peña.»

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Salmo 82

Salmo de Asaph.
82:1
DIOS está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
82:2
¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)
82:3
Defended al pobre y al huérfano: Haced justicia al afligido y al menesteroso.
82:4
Librad al afligido y al necesitado: Libradlo de mano de los impíos.
82:5
No saben, no entienden, Andan en tinieblas: Vacilan todos los cimientos de la tierra.
82:6
Yo dije: Vosotros sois dioses. E hijos todos vosotros del Altísimo.
82:7
Empero como hombres moriréis. Y caeréis como cualquiera de los tiranos.
82:8
Levántate, oh Dios, juzga la tierra: Porque tú heredarás en todas las gentes.
Psa 82:1 Dios se levanta en la asamblea divina, en medio de los dioses juzga:
Psa 82:2 «¿Hasta cuándo juzgaréis inicuamente, y haréis acepción de los impíos?
Psa 82:3 Juzgad en favor del débil y del huérfano, al humilde, al indigente haced justicia;
Psa 82:4 al débil y al pobre liberad, de la mano de los impíos arrancadle!» Pausa.
Psa 82:5 No saben ni comprenden; caminan en tinieblas, todos los cimientos de la tierra vacilan.
Psa 82:6 Yo había dicho: «¡Vosotros, dioses sois, todos vosotros, hijos del Altísimo!»
Psa 82:7 Mas ahora, como el hombre moriréis, como uno solo caeréis, príncipes.
Psa 82:8 ¡Alzate, oh Dios, juzga a la tierra, pues tú eres el señor de todas las naciones!

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Salmo 83

Canción: Salmo de Asaph.
83:1
OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
83:2
Porque he aquí que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza.
83:3
Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos.
83:4
Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, Y no haya más memoria del nombre de Israel.
83:5
Por esto han conspirado de corazón á una, Contra ti han hecho liga;
83:6
Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;
83:7
Gebal, y Ammón, y Amalec; Los Filisteos con los habitadores de Tiro.
83:8
También el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)
83:9
Hazles como á Madián; Como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;
83:10
Que perecieron en Endor, Fueron hechos muladar de la tierra.
83:11
Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; Y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;
83:12
Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.
83:13
Dios mío, ponlos como á torbellinos; Como á hojarascas delante del viento.
83:14
Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breñas.
83:15
Persíguelos así con tu tempestad, Y asómbralos con tu torbellino.
83:16
Llena sus rostros de vergüenza; Y busquen tu nombre, oh el Altísimo.
83:17
Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.
83:18
Y conozcan que tu nombre es el Altísimo; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
Psa 83:1 ¡Oh Dios, no te estés mudo, cese ya tu silencio y tu reposo, oh Dios!
Psa 83:2 Mira cómo tus enemigos braman, los que te odian levantan la cabeza.
Psa 83:3 Contra tu pueblo maquinan intriga, conspiran contra tus protegidos;
Psa 83:4 dicen: «Venid, borrémoslos de las naciones, no se recuerde más el nombre de Israel!»
Psa 83:5 Así conspiran de corazón a una, pactan una alianza contra ti:
Psa 83:6 las tiendas de Edom, los ismaelitas, Moab y los hagreos,
Psa 83:7 Guebal, Ammón, Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro;
Psa 83:8 también Assur se ha juntado a ellos y se hace el brazo de los hijos de Lot.
Psa 83:9 Trátalos como a Madián y como a Sísara, Pausa. como a Yabín en el torrente de Quisón,
Psa 83:10 que fueron exterminados en Endor, quedaron hechos estiércol de la tierra.
Psa 83:11 Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeeb, a todos sus príncipes como a Zébaj y a Salmunná,
Psa 83:12 que habían dicho: «¡Para nosotros conquistemos los dominios de Dios!»
Psa 83:13 Dios mío, ponlos como hoja en remolino, como paja ante el viento.
Psa 83:14 Como el fuego abrasa una selva, como la llama devora las montañas,
Psa 83:15 así persíguelos con tu tormenta, con tu huracán llénalos de terror.
Psa 83:16 Cubre sus rostros de ignominia, para que busquen tu nombre, Yahveh.
Psa 83:17 ¡Sean avergonzados y aterrados para siempre, queden confusos y perezcan,
Psa 83:18 para que sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahveh, Altísimo sobre toda la tierra!

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Salmo 84

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré.
84:1
¡CUÁN amables son tus moradas, oh el Altísimo de los ejércitos!
84:2
Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de el Altísimo: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3
Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh el Altísimo de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
84:4
Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.)
84:5
Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.
84:6
Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
84:7
Irán de fortaleza en fortaleza, Verán á Dios en Sión.
84:8
el Altísimo Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)
84:9
Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
84:11
Porque sol y escudo es el Altísimo Dios: Gracia y gloria dará el Altísimo: No quitará el bien á los que en integridad andan.
84:12
el Altísimo de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.
Psa 84:1 ¡Qué amables tus moradas, oh Yahveh Sebaot!
Psa 84:2 Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.
Psa 84:3 Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío! Pausa.
Psa 84:4 Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.
Psa 84:5 Dichosos los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.
Psa 84:6 Al pasar por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia primera lo cubre de bendiciones.
Psa 84:7 De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.
Psa 84:8 ¡Yahveh Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de Jacob!
Psa 84:9 Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. Pausa.
Psa 84:10 Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.
Psa 84:11 Porque Yahveh Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria; Yahveh no niega la ventura a los que caminan en la perfección.
Psa 84:12 ¡Oh Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!

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Salmo 85

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré.
85:1
FUISTE propicio á tu tierra, oh el Altísimo: Volviste la cautividad de Jacob.
85:2
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
85:3
Dejaste toda tu saña: Te volviste de la ira de tu furor.
85:4
Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
85:5
¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
85:6
¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?
85:7
Muéstranos, oh el Altísimo, tu misericordia, Y danos tu salud.
85:8
Escucharé lo que hablará el Dios el Altísimo: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura.
85:9
Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.
85:10
La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.
85:11
La verdad brotará de la tierra; Y la justicia mirará desde los cielos.
85:12
el Altísimo dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto.
85:13
La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino.
Psa 85:1 Propicio has sido, Yahveh, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos de Jacob;
Psa 85:2 has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, Pausa.
Psa 85:3 has retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.
Psa 85:4 ¡Haznos volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!
Psa 85:5 ¿Vas a estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?
Psa 85:6 ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?
Psa 85:7 ¡Muéstranos tu amor, Yahveh, y danos tu salvación!
Psa 85:8 Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.
Psa 85:9 Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.
Psa 85:10 Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
Psa 85:11 la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
Psa 85:12 El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
Psa 85:13 La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.

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Salmo 86

Oración de David.
86:1
INCLINA, oh el Altísimo, tu oído, y óyeme; Porque estoy afligido y menesteroso.
86:2
Guarda mi alma, porque soy pío: Salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti confía.
86:3
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo: Porque á ti clamo todo el día.
86:4
Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.
86:5
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
86:6
Escucha, oh el Altísimo, mi oración, Y está atento á la voz de mis ruegos.
86:7
En el día de mi angustia te llamaré: Porque tú me respondes.
86:8
Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.
86:9
Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; Y glorificarán tu nombre.
86:10
Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: Tú solo eres Dios.
86:11
Enséñame, oh el Altísimo, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre.
86:12
Te alabaré, oh el Altísimo Dios mío, con todo mi corazón; Y glorificaré tu nombre para siempre.
86:13
Porque tu misericordia es grande para conmigo; Y has librado mi alma del hoyo profundo.
86:14
Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de sí.
86:15
Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
86:16
Mírame, y ten misericordia de mí: Da tu fortaleza á tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.
86:17
Haz conmigo señal para bien, Y veánla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, el Altísimo, me ayudaste, y me consolaste.
Psa 86:1 Tiende tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre,
Psa 86:2 guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios,
Psa 86:3 tenme piedad, Señor, pues a ti clamo todo el día;
Psa 86:4 recrea el alma de tu siervo, cuando hacia ti, Señor, levanto mi alma.
Psa 86:5 Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan;
Psa 86:6 Yahveh, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
Psa 86:7 En el día de mi angustia yo te invoco, pues tú me has de responder;
Psa 86:8 entre los dioses, ninguno como tú, Señor, ni obras como las tuyas.
Psa 86:9 Vendrán todas las naciones a postrarse ante ti, y a dar, Señor, gloria a tu nombre;
Psa 86:10 pues tú eres grande y obras maravillas, tú, Dios, y sólo tú.
Psa 86:11 Enséñame tus caminos Yahveh, para que yo camine en tu verdad, concentra mi corazón en el temor de tu nombre.
Psa 86:12 Gracias te doy de todo corazón, Señor Dios mío, daré gloria a tu nombre por siempre,
Psa 86:13 pues grande es tu amor para conmigo, tú has librado mi alma del fondo del seol.
Psa 86:14 Oh Dios, los orgullosos se han alzado contra mí, una turba de violentos anda buscando mi alma, y no te tienen a ti delante de sus ojos.
Psa 86:15 Mas tú, Señor, Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y de verdad,
Psa 86:16 ¡vuélvete a mí, tenme compasión! Da tu fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu sierva.
Psa 86:17 Haz conmigo un signo de bondad: Que los que me odian vean, avergonzados, que tú, Yahveh, me ayudas y consuelas.

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Salmo 87

A los hijos de Coré: Salmo: Canción.
87:1
SU cimiento es en montes de santidad.
87:2
Ama el Altísimo las puertas de Sión Más que todas las moradas de Jacob.
87:3
Cosas ilustres son dichas de ti, Ciudad de Dios. (Selah.)
87:4
Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: He aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: Este nació allá.
87:5
Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; Y fortificarála el mismo Altísimo.
87:6
el Altísimo contará cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. (Selah.)
87:7
Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
Psa 87:1 Su fundación sobre los santos montes
Psa 87:2 ama Yahveh: las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
Psa 87:3 Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios: Pausa.
Psa 87:4 «Yo cuento a Ráhab y Babel entre los que me conocen. Tiro, Filistea y Etiopía, fulano nació allí.»
Psa 87:5 Pero de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio Altísimo.
Psa 87:6 Yahveh a los pueblos inscribe en el registro: «Fulano nació allí», Pausa.
Psa 87:7 y los príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.

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Salmo 88

Canción: Salmo para los hijos de Coré: al Músico principal: para cantar sobre Mahalath; Masquil de Hemán Ezrahita.
88:1
OH el Altísimo, Dios de mi salud, Día y noche clamo delante de ti.
88:2
Entre mi oración en tu presencia: Inclina tu oído á mi clamor.
88:3
Porque mi alma está harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.
88:4
Soy contado con los que descienden al hoyo, Soy como hombre sin fuerza:
88:5
Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas más de ellos, Y que son cortados de tu mano.
88:6
Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras.
88:7
Sobre mí se ha acostado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
88:8
Has alejado de mí mis conocidos: Hasme puesto por abominación á ellos: Encerrado estoy, y no puedo salir.
88:9
Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: Hete llamado, oh el Altísimo, cada día; He extendido á ti mis manos.
88:10
¿Harás tú milagro á los muertos? ¿Levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)
88:11
¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición?
88:12
¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, Ni tu justicia en la tierra del olvido?
88:13
Mas yo á ti he clamado, oh el Altísimo; Y de mañana mi oración te previno.
88:14
¿Por qué, oh el Altísimo, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
88:15
Yo soy afligido y menesteroso: Desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
88:16
Sobre mí han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado.
88:17
Hanme rodeado como aguas de continuo; Hanme cercado á una.
88:18
Has alejado de mí el enemigo y el compañero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
Psa 88:1 Yahveh, Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;
Psa 88:2 llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.
Psa 88:3 Porque mi alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol;
Psa 88:4 contado entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:
Psa 88:5 relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.
Psa 88:6 Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;
Psa 88:7 sobre mí pesa tu furor, con todas tus olas me hundes. Pausa.
Psa 88:8 Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, cerrado estoy y sin salida,
Psa 88:9 mi ojo se consume por la pena. Yo te llamo, Yahveh, todo el día, tiendo mis manos hacia ti. Pausa.
Psa 88:10 ¿Acaso para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a alabarte?
Psa 88:11 ¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?
Psa 88:12 ¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido ?»
Psa 88:13 Mas yo grito hacia ti, Yahveh, de madrugada va a tu encuentro mi oración;
Psa 88:14 ¿por qué, Yahveh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?
Psa 88:15 Desdichado y agónico estoy desde mi infancia, he soportado tus terrores, y ya no puedo más;
Psa 88:16 han pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.
Psa 88:17 Me envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.
Psa 88:18 Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.

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Salmo 89

Masquil de Ethán Ezrahita.
89:1
LAS misericordias de el Altísimo cantaré perpetuamente; En generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.
89:2
Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los mismos cielos apoyarás tu verdad.
89:3
Hice alianza con mi escogido; Juré á David mi siervo: diciendo.
89:4
Para siempre confirmaré tu simiente, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)
89:5
Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh el Altísimo; Tu verdad también en la congregación de los santos.
89:6
Porque ¿quién en los cielos se igualará con el Altísimo? ¿Quién será semejante á el Altísimo entre los hijos de los potentados?
89:7
Dios terrible en la grande congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo.
89:8
Oh el Altísimo, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, el Altísimo, Y tu verdad está en torno de ti.
89:9
Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
89:10
Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos.
89:11
Tuyos los cielos, tuya también la tierra: El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
89:12
Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.
89:13
Tuyo el brazo con valentía; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
89:14
Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
89:15
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh el Altísimo, á la luz de tu rostro.
89:16
En tu nombre se alegrarán todo el día; Y en tu justicia serán ensalzados.
89:17
Porque tú eres la gloria de su fortaleza; Y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
89:18
Porque el Altísimo es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel.
89:19
Entonces hablaste en visión á tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo.
89:20
Hallé á David mi siervo; Ungílo con el aceite de mi santidad.
89:21
Mi mano será firme con él, Mi brazo también lo fortificará.
89:22
No lo avasallará enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará.
89:23
Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, Y heriré á sus aborrecedores.
89:24
Y mi verdad y mi misericordia serán con él; Y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
89:25
Asimismo pondré su mano en la mar, Y en los ríos su diestra.
89:26
El me llamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salud.
89:27
Yo también le pondré por primogénito, Alto sobre los reyes de la tierra.
89:28
Para siempre le conservaré mi misericordia; Y mi alianza será firme con él.
89:29
Y pondré su simiente para siempre, Y su trono como los días de los cielos.
89:30
Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;
89:31
Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos;
89:32
Entonces visitaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
89:33
Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.
89:34
No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
89:35
Una vez he jurado por mi santidad, Que no mentiré á David.
89:36
Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.
89:37
Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)
89:38
Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; Y te has airado con él.
89:39
Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.
89:40
Aportillaste todos sus vallados; Has quebrantado sus fortalezas.
89:41
Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio á sus vecinos.
89:42
Has ensalzado la diestra de sus enemigos; Has alegrado á todos sus adversarios.
89:43
Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.
89:44
Hiciste cesar su brillo, Y echaste su trono por tierra.
89:45
Has acortado los días de su juventud; Hasle cubierto de afrenta. (Selah.)
89:46
¿Hasta cuándo, oh el Altísimo? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
89:47
Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿Por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?
89:48
¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
89:49
Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste á David por tu verdad?
89:50
Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.
89:51
Porque tus enemigos, oh el Altísimo, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
89:52
Bendito el Altísimo para siempre. Amén, y Amén.
Psa 89:1 El amor de Yahveh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.
Psa 89:2 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.
Psa 89:3 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
Psa 89:4 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad en edad he erigido tu trono.» Pausa.
Psa 89:5 Los cielos celebran, Yahveh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.
Psa 89:6 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se iguala entre los hijos de los dioses?
Psa 89:7 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.
Psa 89:8 Yahveh, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahveh, tu lealtad te circunda.
Psa 89:9 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;
Psa 89:10 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.
Psa 89:11 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;
Psa 89:12 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.
Psa 89:13 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;
Psa 89:14 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.
Psa 89:15 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahveh;
Psa 89:16 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.
Psa 89:17 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;
Psa 89:18 sí, de Yahveh nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.
Psa 89:19 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.
Psa 89:20 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
Psa 89:21 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
Psa 89:22 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;
Psa 89:23 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.
Psa 89:24 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
Psa 89:25 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.
Psa 89:26 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
Psa 89:27 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.
Psa 89:28 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;
Psa 89:29 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.
Psa 89:30 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,
Psa 89:31 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,
Psa 89:32 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,
Psa 89:33 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.
Psa 89:34 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;
Psa 89:35 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!
Psa 89:36 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,
Psa 89:37 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo.» Pausa.
Psa 89:38 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;
Psa 89:39 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.
Psa 89:40 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;
Psa 89:41 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.
Psa 89:42 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;
Psa 89:43 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.
Psa 89:44 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;
Psa 89:45 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.
Psa 89:46 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahveh? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?
Psa 89:47 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.
Psa 89:48 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.
Psa 89:49 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?
Psa 89:50 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;
Psa 89:51 así ultrajan tus enemigos, Yahveh, así ultrajan las huellas de tu ungido.
Psa 89:52 ¡Bendito sea Yahveh por siempre! ¡Amén! ¡Amén!

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Salmo 90

Oración de Moisés varón de Dios.
90:1
SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.
90:2
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
90:3
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
90:4
Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.
90:5
Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:
90:6
En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
90:7
Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.
90:8
Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.
90:9
Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.
90:10
Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.
90:11
¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
90:12
Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
90:13
Vuélvete, oh el Altísimo: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
90:14
Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
90:15
Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.
90:16
Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.
90:17
Y sea la luz de el Altísimo nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.
Psa 90:1 Señor, tú has sido para nosotros un refugio de edad en edad.
Psa 90:2 Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre hasta siempre tú eres Dios.
Psa 90:3 Tú al polvo reduces a los hombres, diciendo: «¡Tornad, hijos de Adán!»
Psa 90:4 Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.
Psa 90:5 Tú los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
Psa 90:6 por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.
Psa 90:7 Pues por tu cólera somos consumidos, por tu furor anonadados.
Psa 90:8 Has puesto nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas secretas.
Psa 90:9 Bajo tu enojo declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos nuestros años.
Psa 90:10 Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.
Psa 90:11 ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera, y, temiéndote, tu indignación?
Psa 90:12 ¡Enséñanos a contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro corazón!
Psa 90:13 ¡Vuelve, Yahveh! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.
Psa 90:14 Sácianos de tu amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.
Psa 90:15 Devuélvenos en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha conocimos.
Psa 90:16 ¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!
Psa 90:17 ¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!

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Salmo 91

91:1
EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2
Diré yo á el Altísimo: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.
91:3
Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora.
91:4
Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.
91:5
No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;
91:6
Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.
91:7
Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará.
91:8
Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.
91:9
Porque tú has puesto á el Altísimo, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación,
91:10
No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.
91:11
Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
91:12
En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra.
91:13
Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
91:14
Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15
Me invocará, y yo le responderé: Con él estare yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré.
91:16
Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud.
Psa 91:1 El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,
Psa 91:2 diciendo a Yahveh: «¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!»
Psa 91:3 Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta;
Psa 91:4 con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad.
Psa 91:5 No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela,
Psa 91:6 ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.
Psa 91:7 Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.
Psa 91:8 Basta con que mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,
Psa 91:9 tú que dices: «¡Mi refugio es Yahveh!», y tomas a Elyón por defensa.
Psa 91:10 No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;
Psa 91:11 que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
Psa 91:12 Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;
Psa 91:13 pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
Psa 91:14 Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.
Psa 91:15 Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré.
Psa 91:16 Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.

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Salmo 92

Salmo: Canción para el día del Sábado.
92:1
BUENO es alabar á el Altísimo, Y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;
92:2
Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu verdad en las noches,
92:3
En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.
92:4
Por cuanto me has alegrado, oh el Altísimo, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.
92:5
¡Cuán grandes son tus obras, oh el Altísimo! Muy profundos son tus pensamientos.
92:6
El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto:
92:7
Que brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que obran iniquidad, Para ser destruídos para siempre.
92:8
Mas tú, el Altísimo, para siempre eres Altísimo.
92:9
Porque he aquí tus enemigos, oh el Altísimo, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán disipados todos los que obran maldad.
92:10
Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco.
92:11
Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
92:12
El justo florecerá como la palma: Crecerá como cedro en el Líbano.
92:13
Plantados en la casa de el Altísimo, En los atrios de nuestro Dios florecerán.
92:14
Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes;
92:15
Para anunciar que el Altísimo mi fortaleza es recto. Y que en él no hay injusticia.
Psa 92:1 Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Psa 92:2 publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Psa 92:3 al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.
Psa 92:4 Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
Psa 92:5 «¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
Psa 92:6 El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.
Psa 92:7 Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Psa 92:8 mas tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Psa 92:9 Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
Psa 92:10 Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Psa 92:11 mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Psa 92:12 Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
Psa 92:13 Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Psa 92:14 Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Psa 92:15 para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

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Salmo 93

93:1
el Altísimo reina, vistióse de magnificencia, Vistióse el Altísimo, ciñose de fortaleza; Afirmó también el mundo, que no se moverá.
93:2
Firme es tu trono desde entonces: Tú eres eternalmente.
93:3
Alzaron los ríos, oh el Altísimo, Alzaron los ríos su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.
93:4
el Altísimo en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas de la mar.
93:5
Tus testimonios son muy firmes: La santidad conviene á tu casa, Oh el Altísimo, por los siglos y para siempre.
Psa 93:1 Reina Yahveh, de majestad vestido, Yahveh vestido, ceñido de poder, y el orbe está seguro, no vacila.
Psa 93:2 Desde el principio tu trono esta fijado, desde siempre existes tú.
Psa 93:3 Levantan los ríos, Yahveh, levantan los ríos su voz, los ríos levantan su bramido;
Psa 93:4 más que la voz de muchas aguas más imponente que las ondas del mar, es imponente Yahveh en las alturas.
Psa 93:5 Son veraces del todo tus dictámenes; la santidad es el ornato de tu Casa, oh Yahveh, por el curso de los días.

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Salmo 94

94:1
el Altísimo, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.
94:2
Ensálzate, oh Juez de la tierra: Da el pago á los soberbios.
94:3
¿Hasta cuándo los impíos, Hasta cuándo, oh el Altísimo, se gozarán los impíos?
94:4
¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, Y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?
94:5
A tu pueblo, oh el Altísimo, quebrantan, Y á tu heredad afligen.
94:6
A la viuda y al extranjero matan, Y á los huérfanos quitan la vida.
94:7
Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob.
94:8
Entended, necios del pueblo; Y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
94:9
El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
94:10
El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
94:11
el Altísimo conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.
94:12
Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, Y en tu ley lo instruyeres;
94:13
Para tranquilizarle en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo.
94:14
Porque no dejará el Altísimo su pueblo, Ni desamparará su heredad;
94:15
Sino que el juicio será vuelto á justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
94:16
¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que obran iniquidad?
94:17
Si no me ayudara el Altísimo, Presto morara mi alma en el silencio.
94:18
Cuando yo decía: Mi pie resbala: Tu misericordia, oh el Altísimo, me sustentaba.
94:19
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.
94:20
¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, Que forma agravio en el mandamiento?
94:21
Pónense en corros contra la vida del justo, Y condenan la sangre inocente.
94:22
Mas el Altísimo me ha sido por refugio; Y mi Dios por roca de mi confianza.
94:23
Y él hará tornar sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá por su propia maldad; Los talará el Altísimo nuestro Dios.
Psa 94:1 ¡Dios de las venganzas, Yahveh, Dios de las venganzas, aparece!
Psa 94:2 ¡Levántate, juez de la tierra, da su merecido a los soberbios!
Psa 94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, Yahveh, hasta cuándo triunfarán los impíos?
Psa 94:4 Cacarean, dicen insolencias, se pavonean todos los agentes de mal.
Psa 94:5 A tu pueblo, Yahveh, aplastan, a tu heredad humillan.
Psa 94:6 Matan al forastero y a la viuda, asesinan al huérfano.
Psa 94:7 Y dicen: «No lo ve Yahveh, el Dios de Jacob no se da cuenta.»
Psa 94:8 ¡Comprended, estúpidos del pueblo!, insensatos, ¿cuándo vais a ser cuerdos?
Psa 94:9 El que plantó la oreja, ¿no va a oír? El que formó los ojos, ¿no ha de ver?
Psa 94:10 El que corrige a las naciones, ¿no ha de castigar? El que el saber al hombre enseña,
Psa 94:11 Yahveh, conoce los pensamientos del hombre, que no son más que un soplo.
Psa 94:12 Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley,
Psa 94:13 para darle descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío la fosa.
Psa 94:14 Pues Yahveh no dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad;
Psa 94:15 sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto corazón.
Psa 94:16 ¿Quién se alzará por mí contra los malvados? ¿quién estará por mí contra los agentes de mal?
Psa 94:17 Si Yahveh no viniese en mi ayuda, bien presto mi alma moraría en el silencio.
Psa 94:18 Cuando digo: «Vacila mi pie», tu amor, Yahveh, me sostiene;
Psa 94:19 en el colmo de mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.
Psa 94:20 ¿Eres aliado tú de un tribunal de perdición, que erige en ley la tiranía?
Psa 94:21 Se atropella la vida del justo, la sangre inocente se condena.
Psa 94:22 Mas Yahveh es para mí una ciudadela, mi Dios la roca de mi amparo;
Psa 94:23 él hará recaer sobre ellos su maldad, los aniquilará por su malicia, Yahveh, nuestro Dios, los aniquilará.

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Salmo 95

95:1
VENID, celebremos alegremente á el Altísimo: Cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
95:2
Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclamémosle con cánticos.
95:3
Porque el Altísimo es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.
95:4
Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.
95:5
Suya también la mar, pues él la hizo; Y sus manos formaron la seca.
95:6
Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de el Altísimo nuestro hacedor.
95:7
Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
95:8
No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto;
95:9
Donde me tentaron vuestros padres, Probáronme, y vieron mi obra.
95:10
Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.
95:11
Por tanto juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.
Psa 95:1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
Psa 95:2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Psa 95:3 Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
Psa 95:4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
Psa 95:5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Psa 95:6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Psa 95:7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!:
Psa 95:8 «No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto,
Psa 95:9 donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra.
Psa 95:10 «Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis caminos no conocen.
Psa 95:11 Y por eso en mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!»

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Salmo 96

96:1
CANTAD á el Altísimo canción nueva; Cantad á el Altísimo, toda la tierra.
96:2
Cantad á el Altísimo, bendecid su nombre: Anunciad de día en día su salud.
96:3
Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
96:4
Porque grande es el Altísimo, y digno de suprema alabanza; Terrible sobre todos los dioses.
96:5
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: Mas el Altísimo hizo los cielos.
96:6
Alabanza y magnificencia delante de él: Fortaleza y gloria en su santuario.
96:7
Dad á el Altísimo, oh familias de los pueblos, Dad á el Altísimo la gloria y la fortaleza.
96:8
Dad á el Altísimo la honra debida á su nombre: Tomad presentes, y venid á sus atrios.
96:9
Encorvaos á el Altísimo en la hermosura de su santuario: Temed delante de él, toda la tierra.
96:10
Decid en las gentes: el Altísimo reinó, También afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará á los pueblos en justicia.
96:11
Alégrense los cielos, y gócese la tierra: Brame la mar y su plenitud.
96:12
Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.
96:13
Delante de el Altísimo que vino: Porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con su verdad.
Psa 96:1 ¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
Psa 96:2 cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
Psa 96:3 contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
Psa 96:4 Que grande es Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Psa 96:5 Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo;
Psa 96:6 gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
Psa 96:7 Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder,
Psa 96:8 rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
Psa 96:9 postraos ante Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!
Psa 96:10 Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.
Psa 96:11 ¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;
Psa 96:12 exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,
Psa 96:13 ante la faz de Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.

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Salmo 97

97:1
el Altísimo reinó: regocíjese la tierra: Alégrense las muchas islas.
97:2
Nube y oscuridad alrededor de él: Justicia y juicio son el asiento de su trono.
97:3
Fuego irá delante de él, Y abrasará en derredor sus enemigos.
97:4
Sus relámpagos alumbraron el mundo: La tierra vió, y estremecióse.
97:5
Los montes se derritieron como cera delante de el Altísimo, Delante del Señor de toda la tierra.
97:6
Los cielos denunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria.
97:7
Avergüéncense todos los que sirven á las imágenes de talla, Los que se alaban de los ídolos: Los dioses todos á él se encorven.
97:8
Oyó Sión, y alegróse; Y las hijas de Judá, Oh el Altísimo, se gozaron por tus juicios.
97:9
Porque tú, el Altísimo, eres alto sobre toda la tierra: Eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
97:10
Los que á el Altísimo amáis, aborreced el mal: Guarda él las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.
97:11
Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón.
97:12
Alegraos, justos, en el Altísimo: Y alabad la memoria de su santidad.
Psa 97:1 ¡Reina Yahveh! ¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas!
Psa 97:2 Nube y Bruma densa en torno a él, Justicia y Derecho, la base de su trono.
Psa 97:3 Delante de él avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa;
Psa 97:4 iluminan el orbe sus relámpagos, lo ve la tierra y se estremece.
Psa 97:5 Los montes como cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda;
Psa 97:6 los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
Psa 97:7 ¡Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían de vanidades; se postran ante él todos los dioses!
Psa 97:8 Sión lo oye y se alboroza, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios, Yahveh.
Psa 97:9 Porque tú eres Yahveh, el Altísimo sobre toda la tierra, muy por encima de los dioses todos.
Psa 97:10 Yahveh ama a los que el mal detestan, él guarda las almas de sus fieles y de la mano de los impíos los libra.
Psa 97:11 La luz se alza para el justo, y para los de recto corazón la alegría.
Psa 97:12 Justos, alegraos en Yahveh, celebrad su memoria sagrada.

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Salmo 98

Salmo.
98:1
CANTAD á el Altísimo canción nueva; Porque ha hecho maravillas: Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
98:2
el Altísimo ha hecho notoria su salud: En ojos de las gentes ha descubierto su justicia.
98:3
Hase acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: Todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.
98:4
Cantad alegres á el Altísimo, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y salmead.
98:5
Salmead á el Altísimo con arpa; Con arpa y voz de cántico.
98:6
Aclamad con trompetas y sonidos De bocina delante del rey el Altísimo.
98:7
Brame la mar y su plenitud; El mundo y los que en él habitan;
98:8
Los ríos batan las manos; Los montes todos hagan regocijo,
98:9
Delante de el Altísimo; porque vino á juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con rectitud.
Psa 98:1 Salmo. Cantad a Yahveh un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; victoria le ha dado su diestra y su brazo santo.
Psa 98:2 Yahveh ha dado a conocer su salvación, a los ojos de las naciones ha revelado su justicia;
Psa 98:3 se ha acordado de su amor y su lealtad para con la casa de Israel. Todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
Psa 98:4 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!
Psa 98:5 Salmodiad para Yahveh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;
Psa 98:6 con las trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahveh.
Psa 98:7 Brama el mar y cuanto encierra, el orbe y los que le habitan;
Psa 98:8 los ríos baten palmas, a una los montes gritan de alegría,
Psa 98:9 ante el rostro de Yahveh, pues viene a juzgar a la tierra; él juzgará al orbe con justicia, y a los pueblos con equidad.

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Salmo 99

99:1
el Altísimo reinó, temblarán los pueblos: El está sentado sobre los querubines, conmoveráse la tierra.
99:2
el Altísimo en Sión es grande, Y ensalzado sobre todos los pueblos.
99:3
Alaben tu nombre grande y tremendo: El es santo.
99:4
Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
99:5
Ensalzad á el Altísimo nuestro Dios, Y encorvaos al estrado de sus pies: El es santo.
99:6
Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban á el Altísimo, y él les respondía.
99:7
En columna de nube hablaba con ellos: Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
99:8
el Altísimo Dios nuestro, tú les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, Y vengador de sus obras.
99:9
Ensalzad á el Altísimo nuestro Dios, Y encorvaos al monte de su santidad; Porque el Altísimo nuestro Dios es santo.
Psa 99:1 Reina Yahveh, los pueblos tiemblan; se sienta en querubines, la tierra se estremece;
Psa 99:2 grande es Yahveh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos;
Psa 99:3 loen tu nombre grande y venerable: santo es él.
Psa 99:4 Poderoso rey que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia tú ejerces en Jacob.
Psa 99:5 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él.
Psa 99:6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Samuel entre aquellos que su nombre invocaban, invocaban a Yahveh y él les respondía.
Psa 99:7 En la columna de nube les hablaba, ellos guardaban sus dictámenes, la ley que él les dio.
Psa 99:8 Yahveh, Dios nuestro, tú les respondías, Dios paciente eras para ellos, aunque vengabas sus delitos.
Psa 99:9 Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante su monte santo: santo es Yahveh, nuestro Dios.

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Salmo 100

Salmo de alabanza.
100:1
CANTAD alegres á Dios, habitantes de toda la tierra.
100:2
Servid á el Altísimo con alegría: Venid ante su acatamiento con regocijo.
100:3
Reconoced que el Altísimo él es Dios: El nos hizo, y no nosotros á nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
100:4
Entrad por sus puertas con reconocimiento, Por sus atrios con alabanza: Alabadle, bendecid su nombre.
100:5
Porque el Altísimo es bueno: para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.
Psa 100:1 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra,
Psa 100:2 servid a Yahveh con alegría, llegaos ante él entre gritos de júbilo!
Psa 100:3 Sabed que Yahveh es Dios, él nos ha hecho y suyos somos, su pueblo y el rebaño de su pasto.
Psa 100:4 ¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios, dadle gracias, bendecid su nombre!
Psa 100:5 Porque es bueno Yahveh, para siempre su amor, por todas las edades su lealtad.

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Salmo 101

Salmo de David.
101:1
MISERICORDIA y juicio cantaré: A ti cantaré yo, oh el Altísimo.
101:2
Entenderé en el camino de la perfección Cuando vinieres á mí: En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
101:3
No pondré delante de mis ojos cosa injusta: Aborrezco la obra de los que se desvían: Ninguno de ellos se allegará á mí.
101:4
Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.
101:5
Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; No sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
101:6
Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo: El que anduviere en el camino de la perfección, éste me sevirá.
101:7
No habitará dentro de mi casa el que hace fraude: El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
101:8
Por las mañanas cortaré á todos los impíos de la tierra; Para extirpar de la ciudad de el Altísimo á todos los que obraren iniquidad.
Psa 101:1 Quiero cantar el amor y la justicia, para ti, Yahveh, salmodiaré;
Psa 101:2 cursaré el camino de la perfección: ¿cuándo vendrás a mí? Procederé con corazón perfecto, dentro de mi casa;
Psa 101:3 no pondré delante de mis ojos cosa villana. Detesto la conducta de los extraviados, no se me pegará;
Psa 101:4 el corazón perverso está lejos de mí, no conozco al malvado.
Psa 101:5 Al que infama a su prójimo en secreto, a ése le aniquilo; ojo altanero y corazón hinchado no los soporto.
Psa 101:6 Mis ojos, en los fieles de la tierra, por que vivan conmigo; el que anda por el camino de la perfección será mi servidor.
Psa 101:7 No mora dentro de mi casa el agente de engaño; el que dice mentiras no persiste delante de mis ojos.
Psa 101:8 Cada mañana he de aniquilar a todos los impíos del país, para extirpar de la ciudad de Yahveh a todos los agentes de mal.

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Salmo 102

Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de el Altísimo derramare su lamento.
102:1
el Altísimo, oye mi oración, Y venga mi clamor á ti.
102:2
No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme.
102:3
Porque mis días se han consumido como humo; Y mis huesos cual tizón están quemados.
102:4
Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; Por lo cual me olvidé de comer mi pan.
102:5
Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado á mi carne.
102:6
Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el buho de las soledades.
102:7
Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado.
102:8
Cada día me afrentan mis enemigos; Los que se enfurecen contra mí, hanse contra mí conjurado.
102:9
Por lo que como la ceniza á manera de pan, Y mi bebida mezclo con lloro,
102:10
A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado.
102:11
Mis días son como la sombra que se va; Y heme secado como la hierba.
102:12
Mas tú, el Altísimo, permanecerás para siempre, Y tu memoria para generación y generación.
102:13
Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; Porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
102:14
Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.
102:15
Entonces temerán las gentes el nombre de el Altísimo, Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
102:16
Por cuanto el Altísimo habrá edificado á Sión, Y en su gloria será visto;
102:17
Habrá mirado á la oración de los solitarios, Y no habrá desechado el ruego de ellos.
102:18
Escribirse ha esto para la generación venidera: Y el pueblo que se criará, alabará á JAH.
102:19
Porque miró de lo alto de su santuario; el Altísimo miró de los cielos á la tierra,
102:20
Para oir el gemido de los presos, Para soltar á los sentenciados á muerte;
102:21
Porque cuenten en Sión el nombre de el Altísimo, Y su alabanza en Jerusalem,
102:22
Cuando los pueblos se congregaren en uno, Y los reinos, para servir á el Altísimo.
102:23
El afligió mi fuerza en el camino; Acortó mis días.
102:24
Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: Por generación de generaciones son tus años.
102:25
Tú fundaste la tierra antiguamente, Y los cielos son obra de tus manos.
102:26
Ellos perecerán, y tú permanecerás; Y todos ellos como un vestido se envejecerán; Como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
102:27
Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.
102:28
Los hijos de tus siervos habitarán, Y su simiente será afirmada delante de ti.
Psa 102:1 Yahveh, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito;
Psa 102:2 no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme!
Psa 102:3 Pues mis días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un brasero;
Psa 102:4 trillado como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan;
Psa 102:5 ante la voz de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado.
Psa 102:6 Me parezco al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas;
Psa 102:7 insomne estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado;
Psa 102:8 me insultan todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi nombre.
Psa 102:9 El pan que como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas,
Psa 102:10 ante tu cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado:
Psa 102:11 mis días son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno.
Psa 102:12 Mas tú, Yahveh, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad.
Psa 102:13 Tú te alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de ella, ha llegado la hora;
Psa 102:14 que están tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus ruinas.
Psa 102:15 Y temerán las naciones el nombre de Yahveh, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
Psa 102:16 cuando Yahveh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,
Psa 102:17 volverá su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará.
Psa 102:18 Se escribirá esto para la edad futura, y en pueblo renovado alabará a Yahveh:
Psa 102:19 que se ha inclinado Yahveh desde su altura santa, desde los cielos ha mirado a la tierra,
Psa 102:20 para oír el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte.
Psa 102:21 Para pregonar en Sión el nombre de Yahveh, y su alabanza en Jerusalén,
Psa 102:22 cuando a una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a Yahveh.
Psa 102:23 El ha enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días.
Psa 102:24 Digo: ¡Dios mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad duran tus años!
Psa 102:25 Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;
Psa 102:26 ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan.
Psa 102:27 Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años.
Psa 102:28 Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti subsistirá.

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Salmo 103

Salmo de David.
103:1
BENDICE, alma mía á el Altísimo; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
103:2
Bendice, alma mía, á el Altísimo, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
103:3
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
103:4
El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
103:5
El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
103:6
el Altísimo el que hace justicia Y derecho á todos los que padecen violencia.
103:7
Sus caminos notificó á Moisés, Y á los hijos de Israel sus obras.
103:8
Misericordioso y clemente es el Altísimo; Lento para la ira, y grande en misericordia.
103:9
No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.
103:10
No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.
103:11
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
103:12
Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
103:13
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece el Altísimo de los que le temen.
103:14
Porque él conoce nuestra condición; Acuérdase que somos polvo.
103:15
El hombre, como la hierba son sus días, Florece como la flor del campo.
103:16
Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más.
103:17
Mas la misericordia de el Altísimo desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
103:18
Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
103:19
el Altísimo afirmó en los cielos su trono; Y su reino domina sobre todos.
103:20
Bendecid á el Altísimo, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo á la voz de su precepto.
103:21
Bendecid á el Altísimo, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.
103:22
Bendecid á el Altísimo, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía á el Altísimo.
Psa 103:1 Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,
Psa 103:2 bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.
Psa 103:3 El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,
Psa 103:4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura,
Psa 103:5 satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.
Psa 103:6 Yahveh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,
Psa 103:7 manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.
Psa 103:8 Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor;
Psa 103:9 no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor;
Psa 103:10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Psa 103:11 Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen;
Psa 103:12 tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.
Psa 103:13 Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen;
Psa 103:14 que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.
Psa 103:15 ¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;
Psa 103:16 pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.
Psa 103:17 Mas el amor de Yahveh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos,
Psa 103:18 para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.
Psa 103:19 Yahveh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.
Psa 103:20 Bendecid a Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra.
Psa 103:21 Bendecid a Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.
Psa 103:22 Bendecid a Yahveh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

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Salmo 104

104:1
BENDICE, alma mía, á el Altísimo. el Altísimo, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.
104:2
El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;
104:3
Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
104:4
El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.
104:5
El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.
104:6
Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.
104:7
A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;
104:8
Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.
104:9
Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.
104:10
Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.
104:11
Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.
104:12
Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.
104:13
El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
104:14
El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.
104:15
Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.
104:16
Llénanse de jugo los árboles de el Altísimo, Los cedros del Líbano que él plantó.
104:17
Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.
104:18
Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.
104:19
Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.
104:20
Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.
104:21
Los leoncillos braman á la presa, Y para buscar de Dios su comida.
104:22
Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas.
104:23
Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde.
104:24
¡Cuán muchas son tus obras, oh el Altísimo! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios.
104:25
Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.
104:26
Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
104:27
Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida á su tiempo.
104:28
Les das, recogen; Abres tu mano, hártanse de bien.
104:29
Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo.
104:30
Envías tu espíritu, críanse: Y renuevas la haz de la tierra.
104:31
Sea la gloria de el Altísimo para siempre; Alégrese el Altísimo en sus obras;
104:32
El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
104:33
A el Altísimo cantaré en mi vida: A mi Dios salmearé mientras viviere.
104:34
Serme ha suave hablar de él: Yo me alegraré en el Altísimo.
104:35
Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á el Altísimo. Aleluya.
Psa 104:1 ¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,
Psa 104:2 arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
Psa 104:3 levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;
Psa 104:4 tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.
Psa 104:5 Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
Psa 104:6 Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
Psa 104:7 al increparlas tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,
Psa 104:8 y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;
Psa 104:9 un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.
Psa 104:10 Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
Psa 104:11 a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros;
Psa 104:12 sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
Psa 104:13 De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;
Psa 104:14 la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,
Psa 104:15 y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre.
Psa 104:16 Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó;
Psa 104:17 allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;
Psa 104:18 los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.
Psa 104:19 Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;
Psa 104:20 mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva,
Psa 104:21 los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
Psa 104:22 Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;
Psa 104:23 el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
Psa 104:24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.
Psa 104:25 Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños;
Psa 104:26 por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.
Psa 104:27 Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;
Psa 104:28 tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.
Psa 104:29 Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.
Psa 104:30 Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
Psa 104:31 ¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije!
Psa 104:32 El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.
Psa 104:33 A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
Psa 104:34 ¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo.
Psa 104:35 ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

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Salmo 105

105:1
ALABAD á el Altísimo, invocad su nombre. Haced notorias sus obras en los pueblos.
105:2
Cantadle, cantadle salmos: Hablad de todas sus maravillas.
105:3
Gloriaos en su santo nombre: Alégrese el corazón de los que buscan á el Altísimo.
105:4
Buscad á el Altísimo, y su fortaleza: Buscad siempre su rostro.
105:5
Acordaos de sus maravillas que hizo, De sus prodigios y de los juicios de su boca,
105:6
Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.
105:7
El es el Altísimo nuestro Dios; En toda la tierra son sus juicios.
105:8
Acordóse para siempre de su alianza; De la palabra que mandó para mil generaciones,
105:9
La cual concertó con Abraham; Y de su juramento á Isaac.
105:10
Y establecióla á Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno,
105:11
Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán Por cordel de vuestra heredad.
105:12
Esto siendo ellos pocos hombres en número, Y extranjeros en ella.
105:13
Y anduvieron de gente en gente, De un reino á otro pueblo.
105:14
No consintió que hombre los agraviase; Y por causa de ellos castigó los reyes.
105:15
No toquéis, dijo, á mis ungidos, Ni hagáis mal á mis profetas.
105:16
Y llamó al hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo mantenimiento de pan.
105:17
Envió un varón delante de ellos, A José, que fué vendido por siervo.
105:18
Afligieron sus pies con grillos; En hierro fué puesta su persona.
105:19
Hasta la hora que llegó su palabra, El dicho de el Altísimo le probó.
105:20
Envió el rey, y soltóle; El señor de los pueblos, y desatóle.
105:21
Púsolo por señor de su casa, Y por enseñoreador en toda su posesión;
105:22
Para que reprimiera á sus grandes como él quisiese, Y á sus ancianos enseñara sabiduría.
105:23
Después entró Israel en Egipto, Y Jacob fué extranjero en la tierra de Châm.
105:24
Y multiplicó su pueblo en gran manera, E hízolo fuerte más que sus enemigos.
105:25
Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal.
105:26
Envió á su siervo Moisés, Y á Aarón al cual escogió.
105:27
Pusieron en ellos las palabras de sus señales, Y sus prodigios en la tierra de Châm.
105:28
Echó tinieblas, é hizo oscuridad; Y no fueron rebeldes á su palabra.
105:29
Volvió sus aguas en sangre, Y mató sus pescados.
105:30
Produjo su tierra ranas, Aun en las cámaras de sus reyes.
105:31
Dijo, y vinieron enjambres de moscas, Y piojos en todo su término.
105:32
Volvió en su tierra sus lluvias en granizo, Y en fuego de llamaradas.
105:33
E hirió sus viñas y sus higueras, Y quebró los árboles de su término.
105:34
Dijo, y vinieron langostas, Y pulgón sin número;
105:35
Y comieron toda la hierba de su país, Y devoraron el fruto de su tierra.
105:36
Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, El principio de toda su fuerza.
105:37
Y sacólos con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.
105:38
Egipto se alegró de que salieran; Porque su terror había caído sobre ellos.
105:39
Extendió una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar la noche.
105:40
Pidieron, é hizo venir codornices; Y saciólos de pan del cielo.
105:41
Abrió la peña, y fluyeron aguas; Corrieron por los secadales como un río.
105:42
Porque se acordó de su santa palabra, Dada á Abraham su siervo.
105:43
Y sacó á su pueblo con gozo; Con júbilo á sus escogidos.
105:44
Y dióles las tierras de las gentes; Y las labores de las naciones heredaron:
105:45
Para que guardasen sus estatutos, Y observasen sus leyes. Aleluya.
Psa 105:1 ¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!
Psa 105:2 ¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad;
Psa 105:3 gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
Psa 105:4 ¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,
Psa 105:5 recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca!
Psa 105:6 Raza de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
Psa 105:7 él, Yahveh, es nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
Psa 105:8 El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones,
Psa 105:9 lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,
Psa 105:10 y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
Psa 105:11 diciendo: «Yo te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia».
Psa 105:12 Aunque ellos eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí,
Psa 105:13 cuando iban de nación en nación, desde un reino a otro pueblo,
Psa 105:14 a nadie permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:
Psa 105:15 «Guardaos de tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas.»
Psa 105:16 Llamó al hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió;
Psa 105:17 delante de ellos envió a un hombre, José, vendido como esclavo.
Psa 105:18 Sus pies vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas,
Psa 105:19 hasta que se cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahveh.
Psa 105:20 El rey mandó a soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre;
Psa 105:21 le erigió señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano,
Psa 105:22 para instruir a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.
Psa 105:23 Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en el país de Cam.
Psa 105:24 El aumentó a su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus adversarios;
Psa 105:25 cambió el corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos pusieran asechanzas.
Psa 105:26 Luego envió a Moisés su servidor, y Aarón, su escogido,
Psa 105:27 que hicieron entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.
Psa 105:28 Mandó tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras.
Psa 105:29 Trocó en sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.
Psa 105:30 Pululó de ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes;
Psa 105:31 mandó él, y vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.
Psa 105:32 Les dio por lluvia el granizo, llamas de fuego en su país;
Psa 105:33 hirió sus viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.
Psa 105:34 Dio la orden, y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable;
Psa 105:35 comieron toda hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.
Psa 105:36 E hirió en su país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor;
Psa 105:37 y a ellos los sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.
Psa 105:38 Egipto se alegró de su salida, pues era presa del terror.
Psa 105:39 El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.
Psa 105:40 Pidieron, y trajo codornices, de pan de los cielos los hartó;
Psa 105:41 abrió la roca, y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.
Psa 105:42 Recordando su palabra sagrada dada a Abraham su servidor,
Psa 105:43 sacó a su pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.
Psa 105:44 Y las tierras les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron,
Psa 105:45 a fin de que guarden sus preceptos y sus leyes observen.

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Salmo 106

106:1
ALELUYA. Alabad á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
106:2
¿Quién expresará las valentías de el Altísimo? ¿Quién contará sus alabanzas?
106:3
Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo.
106:4
Acuérdate de mí, oh el Altísimo, según tu benevolencia para con tu pueblo: Visítame con tu salud;
106:5
Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu gente, Y me gloríe con tu heredad.
106:6
Pecamos con nuestros padres, Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
106:7
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
106:8
Salvólos empero por amor de su nombre, Para hacer notoria su fortaleza.
106:9
Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; E hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
106:10
Y salvólos de mano del enemigo, Y rescatólos de mano del adversario.
106:11
Y cubrieron las aguas á sus enemigos: No quedó uno de ellos.
106:12
Entonces creyeron á sus palabras, Y cantaron su alabanza.
106:13
Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; No esperaron en su consejo.
106:14
Y desearon con ansia en el desierto; Y tentaron á Dios en la soledad.
106:15
Y él les dió lo que pidieron; Mas envió flaqueza en sus almas.
106:16
Tomaron después celo contra Moisés en el campo, Y contra Aarón el santo de el Altísimo.
106:17
Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, Y cubrió la compañía de Abiram.
106:18
Y encendióse el fuego en su junta; La llama quemó los impíos.
106:19
Hicieron becerro en Horeb, Y encorváronse á un vaciadizo.
106:20
Así trocaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.
106:21
Olvidaron al Dios de su salud, Que había hecho grandezas en Egipto;
106:22
Maravillas en la tierra de Châm, Cosas formidables sobre el mar Bermejo.
106:23
Y trató de destruirlos, A no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, A fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
106:24
Empero aborrecieron la tierra deseable: No creyeron á su palabra;
106:25
Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de el Altísimo.
106:26
Por lo que alzó su mano á ellos, En orden á postrarlos en el desierto,
106:27
Y humillar su simiente entre las gentes, Y esparcirlos por las tierras.
106:28
Allegáronse asimismo á Baalpeor, Y comieron los sacrificios de los muertos.
106:29
Y ensañaron á Dios con sus obras, Y desarrollóse la mortandad en ellos.
106:30
Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; Y se detuvo la plaga.
106:31
Y fuéle contado á justicia De generación en generación para siempre.
106:32
También le irritaron en las aguas de Meriba: E hizo mal á Moisés por causa de ellos;
106:33
Porque hicieron se rebelase su espíritu, Como lo expresó con sus labios.
106:34
No destruyeron los pueblos Que el Altísimo les dijo;
106:35
Antes se mezclaron con las gentes, Y aprendieron sus obras.
106:36
Y sirvieron á sus ídolos; Los cuales les fueron por ruina.
106:37
Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
106:38
Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que sacrificaron á los ídolos de Canaán: Y la tierra fué contaminada con sangre.
106:39
Contamináronse así con sus obras, Y fornicaron con sus hechos.
106:40
Encendióse por tanto el furor de el Altísimo sobre su pueblo, Y abominó su heredad:
106:41
Y entrególos en poder de las gentes, Y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
106:42
Y sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.
106:43
Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron á su consejo, Y fueron humillados por su maldad.
106:44
El con todo, miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor:
106:45
Y acordábase de su pacto con ellos, Y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
106:46
Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
106:47
Sálvanos, el Altísimo Dios nuestro, Y júntanos de entre las gentes, Para que loemos tu santo nombre, Para que nos gloriemos en tus alabanzas.
106:48
Bendito el Altísimo Dios de Israel, Desde el siglo y hasta el siglo: Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
Psa 106:1 ¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Psa 106:2 ¿Quién dirá las proezas de Yahveh, hará oír toda su alabanza?
Psa 106:3 ¡Dichosos los que guardan el derecho, los que practican en todo tiempo la justicia!
Psa 106:4 ¡Acuérdate de mí, Yahveh, por amor de tu pueblo; con tu salvación visítame,
Psa 106:5 que vea yo la dicha de tus elegidos, me alegre en la alegría de tu pueblo, con tu heredad me felicite!
Psa 106:6 Hemos pecado como nuestros padres, hemos faltado, nos hemos hecho impíos;
Psa 106:7 nuestros padres, en Egipto, no comprendieron tus prodigios. No se acordaron de tu inmenso amor, se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.
Psa 106:8 El los salvó por amor de su nombre, para dar a conocer su poderío.
Psa 106:9 Increpó al mar de Suf y éste se secó, los llevó por los abismos como por un desierto,
Psa 106:10 los salvó de la mano del que odiaba, de la mano del enemigo los libró.
Psa 106:11 El agua cubrió a sus adversarios, ni uno solo quedó.
Psa 106:12 Entonces ellos tuvieron fe en sus palabras y sus laudes cantaron.
Psa 106:13 Mas pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo;
Psa 106:14 en el desierto ardían de avidez, a Dios tentaban en la estepa.
Psa 106:15 El les concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas.
Psa 106:16 Y en el campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahveh.
Psa 106:17 Se abre la tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón;
Psa 106:18 un fuego se enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos
Psa 106:19 En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido,
Psa 106:20 y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno.
Psa 106:21 Olvidaban a Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto,
Psa 106:22 de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf.
Psa 106:23 Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos.
Psa 106:24 Una tierra de delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe;
Psa 106:25 murmuraron dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahveh.
Psa 106:26 Y él, mano en alto, les juró hacerles caer en el desierto,
Psa 106:27 desperdigar su raza entre las naciones, y dispersarlos por los países.
Psa 106:28 Luego se vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos.
Psa 106:29 Así le irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos.
Psa 106:30 Entonces surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo;
Psa 106:31 esto se le contó como justicia de edad en edad, para siempre.
Psa 106:32 En las aguas de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos,
Psa 106:33 pues le amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios.
Psa 106:34 No exterminaron a los pueblos que Yahveh les había señalado,
Psa 106:35 sino que se mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas.
Psa 106:36 Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos;
Psa 106:37 sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios.
Psa 106:38 Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre.
Psa 106:39 Así se manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas.
Psa 106:40 Entonces se inflamó la cólera de Yahveh contra su pueblo, y abominó de su heredad.
Psa 106:41 Los entregó en mano de las gentes, y los dominaron los que los odiaban;
Psa 106:42 sus enemigos los tiranizaron, bajo su mano quedaron humillados.
Psa 106:43 Muchas veces los libró aunque ellos, en su propósito obstinados, se hundían en su culpa;
Psa 106:44 y los miró cuando estaban en apuros, escuchando su clamor.
Psa 106:45 Se acordó en favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso amor;
Psa 106:46 hizo que de ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían.
Psa 106:47 ¡Sálvanos, Yahveh, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar gracias a tu nombre santo, y gloriarnos en tu alabanza!
Psa 106:48 ¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, por eternidad de eternidades! Y el pueblo todo diga: ¡Amén!

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Salmo 107

107:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
107:2
Digan lo los redimidos de el Altísimo, Los que ha redimido del poder del enemigo,
107:3
Y los ha congregado de las tierras, Del oriente y del occidente, Del aquilón y de la mar.
107:4
Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, No hallando ciudad de población.
107:5
Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.
107:6
Habiendo empero clamado á el Altísimo en su angustia, Librólos de sus aflicciones:
107:7
Y dirigiólos por camino derecho, Para que viniesen á ciudad de población.
107:8
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:9
Porque sació al alma menesterosa, Y llenó de bien al alma hambrienta.
107:10
Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros;
107:11
Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de el Altísimo, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.
107:12
Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, Cayeron y no hubo quien los ayudase;
107:13
Luego que clamaron á el Altísimo en su angustia, Librólos de sus aflicciones.
107:14
Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.
107:15
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:16
Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
107:17
Los insensatos, á causa del camino de su rebelión Y á causa de sus maldades, fueron afligidos.
107:18
Su alma abominó toda vianda, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
107:19
Mas clamaron á el Altísimo en su angustia, Y salvólos de sus aflicciones.
107:20
Envió su palabra, y curólos, Y librólos de su ruina.
107:21
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres:
107:22
Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo.
107:23
Los que descienden á la mar en navíos, Y hacen negocio en las muchas aguas,
107:24
Ellos han visto las obras de el Altísimo, Y sus maravillas en el profundo.
107:25
El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, Que levanta sus ondas.
107:26
Suben á los cielos, descienden á los abismos: Sus almas se derriten con el mal.
107:27
Tiemblan, y titubean como borrachos, Y toda su ciencia es perdida.
107:28
Claman empero á el Altísimo en su angustia, Y líbralos de sus aflicciones.
107:29
Hace parar la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas.
107:30
Alégranse luego porque se reposaron; Y él los guía al puerto que deseaban.
107:31
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:32
Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; Y en consistorio de ancianos lo alaben.
107:33
El vuelve los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en secadales;
107:34
La tierra fructífera en salados, Por la maldad de los que la habitan.
107:35
Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
107:36
Y allí aposenta á los hambrientos, Y disponen ciudad para habitación;
107:37
Y siembran campos, y plantan viñas, Y rinden crecido fruto.
107:38
Y los bendice, y se multiplican en gran manera; Y no disminuye sus bestias.
107:39
Y luego son menoscabados y abatidos A causa de tiranía, de males y congojas.
107:40
El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:
107:41
Y levanta al pobre de la miseria, Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
107:42
Vean los rectos, y alégrense; Y toda maldad cierre su boca.
107:43
¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de el Altísimo?
Psa 107:1 Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor.
Psa 107:2 Que lo digan los redimidos de Yahveh, los que él ha redimido del poder del adversario,
Psa 107:3 los que ha reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y mediodía.
Psa 107:4 En el desierto erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad habitada;
Psa 107:5 hambrientos, y sedientos, desfallecía en ellos su alma.
Psa 107:6 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,
Psa 107:7 les condujo por camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.
Psa 107:8 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
Psa 107:9 Porque él sació el alma anhelante, el alma hambrienta saturó de bienes.
Psa 107:10 Habitantes de tiniebla y sombra, cautivos de la miseria y de los hierros,
Psa 107:11 por haber sido rebeldes a las órdenes de Dios y haber despreciado el consejo del Altísimo,
Psa 107:12 él sometió su corazón a la fatiga, sucumbían, y no había quien socorriera.
Psa 107:13 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias,
Psa 107:14 los sacó de la tiniebla y de la sombra, y rompió sus cadenas.
Psa 107:15 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
Psa 107:16 Pues las puertas de bronce quebrantó, y los barrotes de hierro hizo pedazos.
Psa 107:17 Embotados de resultas de sus yerros, miserables a causa de sus culpas,
Psa 107:18 todo manjar les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.
Psa 107:19 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias;
Psa 107:20 su palabra envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa.
Psa 107:21 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
Psa 107:22 Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y sus obras pregonen con gritos de alegría.
Psa 107:23 Los que a la mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas aguas,
Psa 107:24 vieron las obras de Yahveh, sus maravillas en el piélago.
Psa 107:25 Dijo, y suscitó un viento de borrasca, que entumeció las olas;
Psa 107:26 subiendo hasta los cielos, bajando hasta el abismo, bajo el peso del mal su alma se hundía;
Psa 107:27 dando vuelcos, vacilando como un ebrio, tragada estaba toda su pericia.
Psa 107:28 Y hacia Yahveh gritaron en su apuro, y él los sacó de sus angustias;
Psa 107:29 a silencio redujo la borrasca, y las olas callaron.
Psa 107:30 Se alegraron de verlas amansarse, y él los llevó hasta el puerto deseado.
Psa 107:31 ¡Den gracias a Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
Psa 107:32 ¡Ensálcenle en la asamblea del pueblo, en el concejo de los ancianos le celebren!
Psa 107:33 El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales,
Psa 107:34 la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes.
Psa 107:35 Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.
Psa 107:36 Allí asienta a los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada.
Psa 107:37 Y siembran campos, plantan viñas, que producen sus frutos de cosecha.
Psa 107:38 El los bendice y crecen mucho y no deja que mengüen sus ganados.
Psa 107:39 Menguados estaban, y abatidos por la tenaza del mal y la aflicción.
Psa 107:40 El que vierte desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.
Psa 107:41 Mas él recobra de la miseria al pobre, aumenta como un rebaño las familias;
Psa 107:42 los hombres rectos lo ven y se recrean, y toda iniquidad cierra su boca.
Psa 107:43 ¿Hay algún sabio? ¡Que guarde estas cosas, y comprenda el amor de Yahveh!

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Salmo 108

Canción: Salmo de David.
108:1
MI corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y salmearé todavía en mi gloria.
108:2
Despiértate, salterio y arpa: Despertaré al alba.
108:3
Te alabaré, oh el Altísimo, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.
108:4
Porque grande más que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.
108:5
Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; Y sobre toda la tierra tu gloria.
108:6
Para que sean librados tus amados, Salva con tu diestra y respóndeme.
108:7
Dios habló por su santuario: alegraréme, Repartiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
108:8
Mío es Galaad, mío es Manasés; Y Eprhaim es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
108:9
Moab, la vasija de mi lavatorio: Sobre Edom echaré mi calzado; Regocijaréme sobre Palestina.
108:10
¿Quién me guiará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me guiará hasta Idumea?
108:11
Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
108:12
Danos socorro en la angustia: Porque mentirosa es la salud del hombre.
108:13
En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.
Psa 108:1 A punto está mi corazón, oh Dios, - voy a cantar, voy a salmodiar - ¡anda, gloria mía!
Psa 108:2 ¡despertad, arpa y cítara! ¡a la aurora he de despertar!
Psa 108:3 Te alabaré entre los pueblos, Yahveh, te salmodiaré entre las gentes,
Psa 108:4 porque tu amor es grande hasta los cielos, tu lealtad hasta las nubes.
Psa 108:5 ¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!
Psa 108:6 Para que tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
Psa 108:7 Ha hablado Dios en su santuario: «Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle de Sukkot.
Psa 108:8 «Mío es Galaad, mío Manasés, Efraím, yelmo de mi cabeza, Judá mi cetro.
Psa 108:9 «Moab, la vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia, contra Filistea lanzo el grito de guerra.»
Psa 108:10 ¿Quién me conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
Psa 108:11 ¿No eres tú, oh Dios, que nos has rechazado y ya no sales, oh Dios, con nuestras tropas?
Psa 108:12 ¡Danos ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre!
Psa 108:13 ¡Con Dios hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!

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Salmo 109

Al Músico principal: Salmo de David.
109:1
OH Dios de mi alabanza, no calles;
109:2
Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa,
109:3
Y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa.
109:4
En pago de mi amor me han sido adversarios: Mas yo oraba.
109:5
Y pusieron contra mí mal por bien, Y odio por amor.
109:6
Pon sobre él al impío: Y Satán esté á su diestra.
109:7
Cuando fuere juzgado, salga impío; Y su oración sea para pecado.
109:8
Sean sus días pocos: Tome otro su oficio.
109:9
Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda.
109:10
Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
109:11
Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo.
109:12
No tenga quien le haga misericordia; Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
109:13
Su posteridad sea talada; En segunda generación sea raído su nombre.
109:14
Venga en memoria cerca de el Altísimo la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.
109:15
Estén siempre delante de el Altísimo, Y él corte de la tierra su memoria.
109:16
Por cuanto no se acordo de hacer misericordia, Y persiguió al hombre afligido y menesteroso Y quebrantado de corazón, para matar lo.
109:17
Y amó la maldición, y vínole; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
109:18
Y vistióse de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.
109:19
Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
109:20
Este sea el pago de parte de el Altísimo de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.
109:21
Y tú, el Altísimo Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: Líbrame, porque tu misericordia es buena.
109:22
Porque yo estoy afligido y necesitado; Y mi corazón está herido dentro de mí.
109:23
Voime como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.
109:24
Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, Y mi carne desfallecida por falta de gordura.
109:25
Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Mirábanme, y meneaban su cabeza.
109:26
Ayúdame, el Altísimo Dios mío: Sálvame conforme á tu misericordia.
109:27
Y entiendan que ésta es tu mano; Que tú, el Altísimo, has hecho esto.
109:28
Maldigan ellos, y bendice tú: Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
109:29
Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Y sean cubiertos de su confusión como con manto.
109:30
Yo alabaré á el Altísimo en gran manera con mi boca, Y le loaré en medio de muchos.
109:31
Porque él se pondrá á la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.
Psa 109:1 ¡Oh Dios de mi alabanza, no te quedes mudo!
Psa 109:2 Boca de impío, boca de engaño, se abren contra mí. Me hablan con lengua de mentira,
Psa 109:3 con palabras de odio me envuelven, me atacan sin razón.
Psa 109:4 En pago de mi amor, se me acusa, y yo soy sólo oración;
Psa 109:5 se me devuelve mal por bien y odio por mi amor:
Psa 109:6 «¡Suscita a un impío contra él, y que un fiscal esté a su diestra;
Psa 109:7 que en el juicio resulte culpable, y su oración sea tenida por pecado!
Psa 109:8 «¡Sean pocos sus días, que otro ocupe su cargo;
Psa 109:9 queden sus hijos huérfanos y viuda su mujer!
Psa 109:10 «¡Anden sus hijos errantes, mendigando, y sean expulsados de sus ruinas;
Psa 109:11 el acreedor le atrape todo lo que tiene, y saqueen su fruto los extraños!
Psa 109:12 «¡Ni uno solo tenga con él amor, nadie se compadezca de sus huérfanos,
Psa 109:13 sea dada al exterminio su posteridad, en una generación sea borrado su nombre!
Psa 109:14 «¡Sea ante Yahveh recordada la culpa de sus padres, el pecado de su madre no se borre;
Psa 109:15 estén ante Yahveh constantemente, y él cercene de la tierra su memoria!»
Psa 109:16 Porque él no se acordó de actuar con amor: persiguió al pobre, al desdichado, y al de abatido corazón para matarle;
Psa 109:17 amó la maldición: sobre él recaiga, no quiso bendición: que de él se aleje.
Psa 109:18 Se vistió de maldición como de un manto: ¡que penetre en su seno como agua, igual que aceite dentro de sus huesos!
Psa 109:19 ¡Séale cual vestido que le cubra, como cinto que la ciña siempre!
Psa 109:20 ¡Tal sea de parte de Yahveh la paga de mis acusadores, de los que dicen mal contra mi alma!
Psa 109:21 ¡Y tú, Señor Yahveh, actúa por mí en gracia de tu nombre, porque tu amor es bueno, líbrame!,
Psa 109:22 Porque soy pobre y desdichado, y tengo dentro herido el corazón;
Psa 109:23 cual sombra que declina me voy yendo, me han sacudido igual que a la langosta.
Psa 109:24 Por tanto ayuno se doblan mis rodillas, falta de aceite mi carne ha enflaquecido;
Psa 109:25 me he hecho el insulto de ellos, me ven y menean su cabeza.
Psa 109:26 ¡Ayúdame, Yahveh, Dios mío, sálvame por tu amor!
Psa 109:27 ¡Sepan ellos que tu mano es ésta, que tú, Yahveh, lo has hecho!
Psa 109:28 ¡Maldigan ellos, pero tú bendice, los que me atacan sean confundidos y tu siervo se alegre!
Psa 109:29 ¡Los que me acusan queden vestidos de ignominia, como en un manto en su vergüenza envueltos!
Psa 109:30 ¡Copiosas gracias a Yahveh en mi boca, entre la multitud le alabaré:
Psa 109:31 porque él se pone a la diestra del pobre para salvar su alma de sus jueces!

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Salmo 110

Salmo de David.
110:1
el Altísimo dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
110:2
La vara de tu fortaleza enviará el Altísimo desde Sión: Domina en medio de tus enemigos.
110:3
Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes tú el rocío de tu juventud.
110:4
Juró el Altísimo, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melchîsedech.
110:5
El Señor á tu diestra Herirá á los reyes en el día de su furor:
110:6
Juzgará en las gentes, Llenará las de cadáveres: Herirá las cabezas en muchas tierras.
110:7
Del arroyo beberá en el camino: Por lo cual levantará cabeza.
Psa 110:1 Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.
Psa 110:2 El cetro de tu poder lo extenderá Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos!
Psa 110:3 Para ti el principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno, desde la aurora de tu juventud.
Psa 110:4 Lo ha jurado Yahveh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec.»
Psa 110:5 A tu diestra, Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera;
Psa 110:6 sentencia a las naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha tierra.
Psa 110:7 En el camino bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.

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Salmo 111

Aleluya.
111:1
ALABARÉ á el Altísimo con todo el corazón, En la compañía y congregación de los rectos.
111:2
Grandes son las obras de el Altísimo; Buscadas de todos los que las quieren.
111:3
Gloria y hermosura es su obra; Y su justicia permanece para siempre.
111:4
Hizo memorables sus maravillas: Clemente y misericordioso es el Altísimo.
111:5
Dió mantenimiento á los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.
111:6
El poder de sus obras anunció á su pueblo, Dándole la heredad de las gentes.
111:7
Las obras de sus manos son verdad y juicio: Fieles son todos sus mandamientos;
111:8
Afirmados por siglo de siglo, Hechos en verdad y en rectitud.
111:9
Redención ha enviado á su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre.
111:10
El principio de la sabiduría es el temor de el Altísimo: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su loor permanece para siempre.
Psa 111:1 ¡Aleluya! Alef. Doy gracias a Yahveh de todo corazón, Bet. en el consejo de los justos y en la comunidad.
Psa 111:2 Guímel. Grandes son las obras de Yahveh, Dálet. meditadas por los que en ellas se complacen.
Psa 111:3 He. Esplendor y majestad su obra, Vau. su justicia por siempre permanece.
Psa 111:4 Zain. De sus maravillas ha dejado un memorial. Jet. ¡Clemente y compasivo Yahveh!
Psa 111:5 Tet. Ha dado alimento a quienes le temen, Yod. se acuerda por siempre de su alianza.
Psa 111:6 Kaf. Ha revelado a su pueblo el poder de sus obras, Lámed. dándole la heredad de las naciones.
Psa 111:7 Mem. Verdad y justicia, las obras de sus manos, Nun. leales todas sus ordenanzas,
Psa 111:8 Sámek. afirmadas para siempre jamás, Ain. ejecutadas con verdad y rectitud.
Psa 111:9 Pe. Ha enviado redención a su pueblo, Sade. ha fijado para siempre su alianza; Qof. santo y temible es su nombre.
Psa 111:10 Res. Principio del saber, el temor de Yahveh; Sin. muy cuerdos todos los que lo practican. Tau. Su alabanza por siempre permanece.

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Salmo 112

Aleluya.
112:1
BIENAVENTURADO el hombre que teme á el Altísimo, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
112:2
Su simiente será poderosa en la tierra: La generación de los rectos será bendita.
112:3
Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.
112:4
Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: Es clemente, y misericordioso, y justo.
112:5
El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio.
112:6
Por lo cual no resbalará para siempre: En memoria eterna será el justo.
112:7
De mala fama no tendrá temor: Su corazón está apercibido, confiado en el Altísimo.
112:8
Asentado está su corazón, no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
112:9
Esparce, da á los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno será ensalzado en gloria.
112:10
Verálo el impío, y se despechará; Crujirá los dientes, y se repudrirá: Perecerá el deseo de los impíos.
Psa 112:1 ¡Aleluya! Alef. ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, Bet. que en sus mandamientos mucho se complace!
Psa 112:2 Guímel. Fuerte será en la tierra su estirpe, Dálet. bendita la raza de los hombres rectos.
Psa 112:3 He. Hacienda y riquezas en su casa, Vau. su justicia por siempre permanece.
Psa 112:4 Zain En las tinieblas brilla, como luz de los rectos, Jet. tierno, clemente y justo.
Psa 112:5 Tet. Feliz el hombre que se apiada y presta, Yod. y arregla rectamente sus asuntos.
Psa 112:6 Kaf. No, no será conmovido jamás, Lámed. en memoria eterna permanece el justo;
Psa 112:7 Mem. no tiene que temer noticias malas, Nun. firme es su corazón, en Yahveh confiado.
Psa 112:8 Sámek. Seguro está su corazón, no teme: Ain. al fin desafiará a sus adversarios.
Psa 112:9 Pe. Con largueza da a los pobres; Sade. su justicia por siempre permanece, Qof. su frente se levanta con honor.
Psa 112:10 Res. Lo ve el impío y se enfurece, Sin. rechinando sus dientes, se consume. Tau. El afán de los impíos se pierde.

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Salmo 113

Aleluya.
113:1
ALABAD, siervos de el Altísimo, Alabad el nombre de el Altísimo.
113:2
Sea el nombre de el Altísimo bendito, Desde ahora y para siempre.
113:3
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de el Altísimo.
113:4
Alto sobre todas las naciones es el Altísimo; Sobre los cielos su gloria.
113:5
¿Quién como el Altísimo nuestro Dios, Que ha enaltecido su habitación,
113:6
Que se humilla á mirar En el cielo y en la tierra?
113:7
El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del estiércol,
113:8
Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo.
113:9
El hace habitar en familia á la estéril, Gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.
Psa 113:1 ¡Alabad, servidores de Yahveh, alabad el nombre de Yahveh!
Psa 113:2 ¡Bendito sea el nombre de Yahveh, desde ahora y por siempre!
Psa 113:3 ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre de Yahveh!
Psa 113:4 ¡Excelso sobre todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria!
Psa 113:5 ¿Quién como Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas,
Psa 113:6 y se abaja para ver los cielos y la tierra?
Psa 113:7 El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,
Psa 113:8 para sentarle con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
Psa 113:9 El asienta a la estéril en su casa, madre de hijos jubilosa.

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Salmo 114

114:1
CUANDO salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo bárbaro,
114:2
Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.
114:3
La mar vió, y huyó; El Jordán se volvió atrás.
114:4
Los montes saltaron como carneros: Los collados como corderitos.
114:5
¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
114:6
Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?
114:7
A la presencia del Señor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob;
114:8
El cual tornó la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.
Psa 114:1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo bárbaro,
Psa 114:2 se hizo Judá su santuario, Israel su dominio.
Psa 114:3 Lo vio la mar y huyó, retrocedió el Jordán,
Psa 114:4 los montes brincaron lo mismo que carneros, las colinas como corderillos.
Psa 114:5 Mar, ¿qué es lo que tienes para huir, y tú, Jordán, para retroceder,
Psa 114:6 montes, para saltar como carneros, colinas, como corderillos?
Psa 114:7 ¡Tiembla, tierra, ante la faz del Dueño, ante la faz del Dios de Jacob,
Psa 114:8 aquel que cambia la peña en un estanque, y el pedernal en una fuente!

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Salmo 115

115:1
NO á nosotros, oh el Altísimo, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.
115:2
Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
115:3
Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.
115:4
Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres.
115:5
Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán;
115:6
Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán;
115:7
Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta.
115:8
Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía.
115:9
Oh Israel, confía en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:10
Casa de Aarón, confiad en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:11
Los que teméis á el Altísimo, confiad en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:12
el Altísimo se acordó de nosotros: nos bendecirá: Bendecirá á la casa de Israel; Bendecirá á la casa de Aarón.
115:13
Bendecirá á los que temen á el Altísimo; A chicos y á grandes.
115:14
Acrecentará el Altísimo bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
115:15
Benditos vosotros de el Altísimo, Que hizo los cielos y la tierra.
115:16
Los cielos son los cielos de el Altísimo: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.
115:17
No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
115:18
Mas nosotros bendeciremos á JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya.
Psa 115:1 ¡No a nosotros, Yahveh, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu amor, por tu verdad!
Psa 115:2 ¿Por qué han de decir las gentes: «¿Dónde está su Dios?»
Psa 115:3 Nuestro Dios está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.
Psa 115:4 Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre.
Psa 115:5 Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
Psa 115:6 tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen.
Psa 115:7 Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta.
Psa 115:8 Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
Psa 115:9 Casa de Israel, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
Psa 115:10 casa de Aarón, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
Psa 115:11 los que teméis a Yahveh, confiad en Yahveh, él, su auxilio y su escudo.
Psa 115:12 Yahveh se acuerda de nosotros, él bendecirá, bendecirá a la casa de Israel, bendecirá a la casa de Aarón,
Psa 115:13 bendecirá a los que temen a Yahveh, a pequeños y grandes.
Psa 115:14 ¡Yahveh os acreciente a vosotros y a vuestros hijos!
Psa 115:15 ¡Benditos vosotros de Yahveh, que ha hecho los cielos y la tierra!
Psa 115:16 Los cielos, son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.
Psa 115:17 No alaban los muertos a Yahveh, ni ninguno de los que bajan al Silencio;
Psa 115:18 mas nosotros, los vivos, a Yahveh bendecimos, desde ahora y por siempre.

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Salmo 116

116:1
AMO á el Altísimo, pues ha oído Mi voz y mis súplicas.
116:2
Porque ha inclinado á mí su oído, Invocaré le por tanto en todos mis días.
116:3
Rodeáronme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro: Angustia y dolor había yo hallado.
116:4
Entonces invoqué el nombre de el Altísimo, diciendo: Libra ahora, oh el Altísimo, mi alma.
116:5
Clemente es el Altísimo y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.
116:6
el Altísimo guarda á los sinceros: Estaba yo postrado, y salvóme.
116:7
Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque el Altísimo te ha hecho bien.
116:8
Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.
116:9
Andaré delante de el Altísimo En la tierra de los vivientes.
116:10
Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.
116:11
Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
116:12
¿Qué pagaré á el Altísimo Por todos sus beneficios para conmigo?
116:13
Tomaré la copa de la salud, E invocaré el nombre de el Altísimo.
116:14
Ahora pagaré mis votos á el Altísimo Delante de todo su pueblo.
116:15
Estimada es en los ojos de el Altísimo La muerte de sus santos.
116:16
Oh el Altísimo, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.
116:17
Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de el Altísimo.
116:18
A el Altísimo pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo;
116:19
En los atrios de la casa de el Altísimo, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
Psa 116:1 Yo amo, porque Yahveh escucha mi voz suplicante;
Psa 116:2 porque hacia mí su oído inclina el día en que clamo.
Psa 116:3 Los lazos de la muerte me aferraban, me sorprendieron las redes del seol; en angustia y tristeza me encontraba,
Psa 116:4 y el nombre de Yahveh invoqué: ¡Ah, Yahveh, salva mi alma!
Psa 116:5 Tierno es Yahveh y justo, compasivo nuestro Dios;
Psa 116:6 Yahveh guarda a los pequeños, estaba yo postrado y me salvó.
Psa 116:7 Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque Yahveh te ha hecho bien.
Psa 116:8 Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, y mis pies de mal paso.
Psa 116:9 Caminaré en la presencia de Yahveh por la tierra de los vivos.
Psa 116:10 ¡Tengo fe, aún cuando digo: «Muy desdichado soy»!,
Psa 116:11 yo que he dicho en mi consternación: «Todo hombre es mentiroso».
Psa 116:12 ¿Cómo a Yahveh podré pagar todo el bien que me ha hecho?
Psa 116:13 La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahveh.
Psa 116:14 Cumpliré mis votos a Yahveh, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!
Psa 116:15 Mucho cuesta a los ojos de Yahveh la muerte de los que le aman.
Psa 116:16 ¡Ah, Yahveh, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has soltado mis cadenas!
Psa 116:17 Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahveh.
Psa 116:18 Cumpliré mis votos a Yahveh, sí, en presencia de todo su pueblo,
Psa 116:19 en los atrios de la Casa de Yahveh, en medio de ti, Jerusalén.

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Salmo 117

117:1
ALABAD á el Altísimo, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.
117:2
Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de el Altísimo es para siempre. Aleluya.
Psa 117:1 ¡Alabad a Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
Psa 117:2 Porque es fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.

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Salmo 118

118:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
118:2
Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
118:3
Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.
118:4
Digan ahora los que temen á el Altísimo: Que para siempre es su misericordia.
118:5
Desde la angustia invoqué á JAH; Y respondióme JAH, poniéndome en anchura.
118:6
el Altísimo está por mí: no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.
118:7
el Altísimo está por mí entre los que me ayudan: Por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
118:8
Mejor es esperar en el Altísimo Que esperar en hombre.
118:9
Mejor es esperar en el Altísimo Que esperar en príncipes.
118:10
Todas las gentes me cercaron: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:11
Cercáronme y asediáronme: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:12
Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:13
Empujásteme con violencia para que cayese: Empero ayudóme el Altísimo.
118:14
Mi fortaleza y mi canción es JAH; Y él me ha sido por salud.
118:15
Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: La diestra de el Altísimo hace proezas.
118:16
La diestra de el Altísimo sublime: La diestra de el Altísimo hace valentías.
118:17
No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.
118:18
Castigóme gravemente JAH: Mas no me entregó á la muerte.
118:19
Abridme las puertas de la justicia: Entraré por ellas, alabaré á JAH.
118:20
Esta puerta de el Altísimo, Por ella entrarán los justos.
118:21
Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salud.
118:22
La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido á ser cabeza del ángulo.
118:23
De parte de el Altísimo es esto: Es maravilla en nuestros ojos.
118:24
Este es el día que hizo el Altísimo Nos gozaremos y alegraremos en él.
118:25
Oh el Altísimo, salva ahora, te ruego: Oh el Altísimo, ruégote hagas prosperar ahora.
118:26
Bendito el que viene en nombre de el Altísimo: Desde la casa de el Altísimo os bendecimos.
118:27
Dios es el Altísimo que nos ha resplandecido: Atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar.
118:28
Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
118:29
Alabad á el Altísimo porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Psa 118:1 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Psa 118:2 ¡Diga la casa de Israel: que es eterno su amor!
Psa 118:3 ¡Diga la casa de Aarón: que es eterno su amor!
Psa 118:4 ¡Digan los que temen a Yahveh: que es eterno su amor!
Psa 118:5 En mi angustia hacia Yahveh grité, él me respondió y me dio respiro;
Psa 118:6 Yahveh está por mí, no tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre?
Psa 118:7 Yahveh está por mí, entre los que me ayudan, y yo desafío a los que me odian.
Psa 118:8 Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en hombre;
Psa 118:9 mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates.
Psa 118:10 Me rodeaban todos los gentiles: en el nombre de Yahveh los cercené;
Psa 118:11 me rodeaban, me asediaban: en el nombre de Yahveh los cercené.
Psa 118:12 Me rodeaban como avispas, llameaban como fuego de zarzas: en el nombre de Yahveh los cercené.
Psa 118:13 Se me empujó, se me empujó para abatirme, pero Yahveh vino en mi ayuda;
Psa 118:14 mi fuerza y mi cántico es Yahveh, él ha sido para mí la salvación.
Psa 118:15 Clamor de júbilo y salvación, en las tiendas de los justos: «¡La diestra de Yahveh hace proezas,
Psa 118:16 excelsa la diestra de Yahveh, la diestra de Yahveh hace proezas!»
Psa 118:17 No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh;
Psa 118:18 me castigó, me castigó Yahveh, pero a la muerte no me entregó.
Psa 118:19 ¡Abridme las puertas de justicia, entraré por ellas, daré gracias a Yahveh!
Psa 118:20 Aquí está la puerta de Yahveh, por ella entran los justos.
Psa 118:21 Gracias te doy, porque me has respondido, y has sido para mí la salvación.
Psa 118:22 La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido;
Psa 118:23 esta ha sido la obra de Yahveh, una maravilla a nuestros ojos.
Psa 118:24 ¡Este es el día que Yahveh ha hecho, exultemos y gocémonos en él!
Psa 118:25 ¡Ah, Yahveh, da la salvación! ¡Ah, Yahveh, da el éxito!
Psa 118:26 ¡Bendito el que viene en el nombre de Yahveh! Desde la Casa de Yahveh os bendecimos.
Psa 118:27 Yahveh es Dios, él nos ilumina. ¡Cerrad la procesión, ramos en mano, hasta los cuernos del altar!
Psa 118:28 Tú eres mi Dios, yo te doy gracias, Dios mío, yo te exalto.
Psa 118:29 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!

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Salmo 119

ALEPH
119:1
BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de el Altísimo.
119:2
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:
119:3
Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.
119:4
Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.
119:5
¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!
119:6
Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.
119:7
Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
119:8
Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.
BETH
119:9
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
119:10
Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.
119:11
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
119:12
Bendito tú, oh el Altísimo: Enséñame tus estatutos.
119:13
Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
119:14
Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.
119:15
En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.
119:16
Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.
GIMEL
119:17
Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.
119:18
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
119:19
Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.
119:20
Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
119:21
Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.
119:22
Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.
119:23
Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
119:24
Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.
DALETH
119:25
Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.
119:26
Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.
119:27
Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.
119:28
Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.
119:29
Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.
119:30
Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.
119:31
Allegádome he á tus testimonios; Oh el Altísimo, no me avergüences.
119:32
Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.
HE
119:33
Enséñame, oh el Altísimo, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.
119:34
Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.
119:35
Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.
119:36
Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.
119:37
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
119:38
Confirma tu palabra á tu siervo, Que te teme.
119:39
Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.
119:40
He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.
VAV
119:41
Y venga á mí tu misericordia, oh el Altísimo; Tu salud, conforme á tu dicho.
119:42
Y daré por respuesta á mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.
119:43
Y no quites de mi boca en nigún tiempo la palabra de verdad; Porque á tu juicio espero.
119:44
Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo.
119:45
Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos.
119:46
Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré.
119:47
Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado.
119:48
Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.
ZAYIN
119:49
Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
119:50
Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.
119:51
Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.
119:52
Acordéme, oh el Altísimo, de tus juicios antiguos, Y consoléme.
119:53
Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.
119:54
Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.
119:55
Acordéme en la noche de tu nombre, oh el Altísimo, Y guardé tu ley.
119:56
Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.
JET
119:57
Mi porción, oh el Altísimo, Dije, será guardar tus palabras.
119:58
Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.
119:59
Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.
119:60
Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.
119:61
Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.
119:62
A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.
119:63
Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.
119:64
De tu misericordia, oh el Altísimo, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.
TETH
119:65
Bien has hecho con tu siervo, Oh el Altísimo, conforme á tu palabra.
119:66
Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.
119:67
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
119:68
Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.
119:69
Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
119:70
Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.
119:71
Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.
119:72
Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.
YOD
119:73
Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
119:74
Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado.
119:75
Conozco, oh el Altísimo, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
119:76
Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme á lo que has dicho á tu siervo.
119:77
Vengan á mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.
119:78
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos.
119:79
Tórnense á mí los que te temen Y conocen tus testimonios.
119:80
Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.
KAF
119:81
Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.
119:82
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
119:83
Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.
119:84
¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
119:85
Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley.
119:86
Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame.
119:87
Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.
119:88
Vivifícame conforme á tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.
LAMED
119:89
Para siempre, oh el Altísimo, Permenece tu palabra en los cielos.
119:90
Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera.
119:91
Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.
119:92
Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido.
119:93
Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.
119:94
Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos.
119:95
Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios.
119:96
A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.
MEM
119:97
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
119:98
Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.
119:99
Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación.
119:100
Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.
119:101
De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.
119:102
No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste.
119:103
¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.
119:104
De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
NUN
119:105
Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.
119:106
Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia.
119:107
Afligido estoy en gran manera: oh el Altísimo, Vivifícame conforme á tu palabra.
119:108
Ruégote, oh el Altísimo, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.
119:109
De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.
119:110
Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos.
119:111
Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón.
119:112
Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.
SAMECH
119:113
Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.
119:114
Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.
119:115
Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
119:116
Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.
119:117
Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos.
119:118
Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.
119:119
Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.
119:120
Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.
AIN
119:121
Juicio y justicia he hecho; No me dejes á mis opresores.
119:122
Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.
119:123
Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.
119:124
Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.
119:125
Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.
119:126
Tiempo es de hacer, oh el Altísimo; Disipado han tu ley.
119:127
Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.
119:128
Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.
PE
119:129
Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.
119:130
El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples.
119:131
Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos.
119:132
Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.
119:133
Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
119:134
Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos.
119:135
Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos.
119:136
Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.
TZADDI
119:137
Justo eres tú, oh el Altísimo, Y rectos tus juicios.
119:138
Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.
119:139
Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
119:140
Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.
119:141
Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
119:142
Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
119:143
Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.
119:144
Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.
COPY
119:145
Clamé con todo mi corazón; respóndeme, el Altísimo, Y guardaré tus estatutos.
119:146
A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.
119:147
Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.
119:148
Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.
119:149
Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh el Altísimo, vivifícame conforme á tu juicio.
119:150
Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley.
119:151
Cercano estás tú, oh el Altísimo; Y todos tus mandamientos son verdad.
119:152
Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.
RESH
119:153
Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.
119:154
Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho.
119:155
Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos.
119:156
Muchas son tus misericordias, oh el Altísimo: Vivifícame conforme á tus juicios.
119:157
Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.
119:158
Veía á los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras.
119:159
Mira, oh el Altísimo, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.
119:160
El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.
SIN
119:161
Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.
119:162
Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.
119:163
La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.
119:164
Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia.
119:165
Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.
119:166
Tu salud he esperado, oh el Altísimo; Y tus mandamientos he puesto por obra.
119:167
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.
119:168
Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.
TAU
119:169
Acérquese mi clamor delante de ti, oh el Altísimo: Dame entendimiento conforme á tu palabra.
119:170
Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme á tu dicho.
119:171
Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.
119:172
Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.
119:173
Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.
119:174
Deseado he tu salud, oh el Altísimo; Y tu ley es mi delicia.
119:175
Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.
119:176
Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Psa 119:1 Alef Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh.
Psa 119:2 Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón,
Psa 119:3 y los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos.
Psa 119:4 Tú tus ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente.
Psa 119:5 ¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos!
Psa 119:6 Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos.
Psa 119:7 Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.
Psa 119:8 Tus preceptos, los observaré, no me abandones tú del todo.
Psa 119:9 Bet. ¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra.
Psa 119:10 De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos.
Psa 119:11 Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti.
Psa 119:12 Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos.
Psa 119:13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
Psa 119:14 En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
Psa 119:15 En tus ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos.
Psa 119:16 En tus preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra.
Psa 119:17 Guímel. Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra.
Psa 119:18 Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley.
Psa 119:19 Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.
Psa 119:20 Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo.
Psa 119:21 Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.
Psa 119:22 Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes.
Psa 119:23 Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus preceptos.
Psa 119:24 Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
Psa 119:25 Dálet. Mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra.
Psa 119:26 Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos.
Psa 119:27 Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas.
Psa 119:28 Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra.
Psa 119:29 Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley,
Psa 119:30 He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo.
Psa 119:31 A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh.
Psa 119:32 Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas.
Psa 119:33 He. Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en recompensa.
Psa 119:34 Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón.
Psa 119:35 Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella.
Psa 119:36 Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.
Psa 119:37 Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame.
Psa 119:38 Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor.
Psa 119:39 Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios.
Psa 119:40 Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia.
Psa 119:41 Vau. ¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu promesa!
Psa 119:42 Y daré respuesta al que me insulta, porque confío en tu palabra.
Psa 119:43 No quites de mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios.
Psa 119:44 Yo observaré sin descanso tu ley para siempre jamás.
Psa 119:45 Y andaré por camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando.
Psa 119:46 De tus dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme.
Psa 119:47 Y me deleitaré en tus mandamientos, que amo mucho.
Psa 119:48 Tiendo mis manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito.
Psa 119:49 Zain. Recuerda la palabra dada a tu servidor, de la que has hecho mi esperanza.
Psa 119:50 Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida.
Psa 119:51 Los soberbios me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley.
Psa 119:52 Me acuerdo de tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo.
Psa 119:53 Me arrebata el furor por los impíos que abandonan tu ley.
Psa 119:54 Tus preceptos son cantares para mí en mi mansión de forastero.
Psa 119:55 Me acuerdo por la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley.
Psa 119:56 Esta es mi tarea: guardar tus ordenanzas.
Psa 119:57 Jet. Mi porción, Yahveh, he dicho, es guardar tus palabras.
Psa 119:58 Con todo el corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa.
Psa 119:59 He examinado mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes.
Psa 119:60 Me doy prisa y no me tardo en observar tus mandamientos.
Psa 119:61 Las redes de los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley.
Psa 119:62 Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.
Psa 119:63 Amigo soy de todos los que te temen y observan tus ordenanzas.
Psa 119:64 De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos.
Psa 119:65 Tet. Has sido generoso con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra.
Psa 119:66 Cordura y sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos.
Psa 119:67 Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa.
Psa 119:68 Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos.
Psa 119:69 Los soberbios me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo corazón.
Psa 119:70 Como de grasa su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias.
Psa 119:71 Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos.
Psa 119:72 Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
Psa 119:73 Yod. Tus manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
Psa 119:74 Los que te temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra.
Psa 119:75 Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú.
Psa 119:76 Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.
Psa 119:77 Me alcancen tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia.
Psa 119:78 Sean confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus ordenanzas medito.
Psa 119:79 Vuélvanse hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes.
Psa 119:80 Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido.
Psa 119:81 Kaf. En pos de tu salvación mi alma languidece, en tu palabra espero.
Psa 119:82 Languidecen mis ojos en pos de tu promesa diciendo: «¿Cuándo vas a consolarme?»
Psa 119:83 Aun hecho igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido.
Psa 119:84 ¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis perseguidores?
Psa 119:85 Los soberbios han cavado fosas para mí en contra de tu ley.
Psa 119:86 Todos tus mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame!
Psa 119:87 Poco falta para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no abandono.
Psa 119:88 Según tu amor dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca.
Psa 119:89 Lámed. Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos.
Psa 119:90 Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.
Psa 119:91 Por tus juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya.
Psa 119:92 Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria.
Psa 119:93 Jamás olvidaré tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida.
Psa 119:94 Tuyo soy, sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando.
Psa 119:95 Para perderme me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes.
Psa 119:96 De todo lo perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento!
Psa 119:97 Mem. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Psa 119:98 Más sabio me haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es mío.
Psa 119:99 Tengo más prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus dictámenes.
Psa 119:100 Poseo más cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas.
Psa 119:101 Retraigo mis pasos de toda mala senda para guardar tu palabra.
Psa 119:102 De tus juicios no me aparto, porque me instruyes tú.
Psa 119:103 ¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!
Psa 119:104 Por tus ordenanzas cobro inteligencia, por eso odio toda senda de mentira.
Psa 119:105 Nun. Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero.
Psa 119:106 He jurado, y he de mantenerlo, guardar tus justos juicios.
Psa 119:107 Humillado en exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra.
Psa 119:108 Acepta los votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios.
Psa 119:109 Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley.
Psa 119:110 Me tienden un lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas.
Psa 119:111 Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón.
Psa 119:112 Inclino mi corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre.
Psa 119:113 Sámek. Aborrezco la doblez y amo tu ley.
Psa 119:114 Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra.
Psa 119:115 ¡Apartaos de mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios!
Psa 119:116 Sosténme conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza.
Psa 119:117 Sé tú mi apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos.
Psa 119:118 Tú deshaces a todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su astucia.
Psa 119:119 Tienes por escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus dictámenes.
Psa 119:120 Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo.
Psa 119:121 Ain. Juicio y justicia he practicado, a mis opresores no me entregues.
Psa 119:122 Sé fiador de tu siervo para el bien, no me opriman los soberbios.
Psa 119:123 En pos de tu salvación languidecen mis ojos, tras tu promesa de justicia.
Psa 119:124 Según tu amor trata a tu siervo, enséñame tus preceptos.
Psa 119:125 Yo soy tu servidor, hazme entender, y aprenderé tus dictámenes.
Psa 119:126 Ya es hora de actuar, Yahveh, se ha violado tu ley.
Psa 119:127 Por eso amo yo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino.
Psa 119:128 Por eso me guío por todas tus ordenanzas y odio toda senda de mentira.
Psa 119:129 Pe. Maravillas son tus dictámenes, por eso mi alma los guarda.
Psa 119:130 Al abrirse, tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos.
Psa 119:131 Abro mi boca franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos.
Psa 119:132 Vuélvete a mí y tenme piedad, como es justo para los que aman tu nombre.
Psa 119:133 Mis pasos asegura en tu promesa, que no me domine ningún mal.
Psa 119:134 Rescátame de la opresión del hombre, y tus ordenanzas guardaré.
Psa 119:135 Haz que brille tu faz para tu siervo, y enséñame tus preceptos.
Psa 119:136 Mis ojos destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda.
Psa 119:137 Sade. ¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios!
Psa 119:138 Con justicia impones tus dictámenes, con colmada verdad.
Psa 119:139 Mi celo me consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras.
Psa 119:140 Acendrada en extremo es tu promesa, tu servidor la ama.
Psa 119:141 Pequeño soy y despreciado, mas no olvido tus ordenanzas.
Psa 119:142 Justicia eterna es tu justicia, verdad tu ley.
Psa 119:143 Angustia y opresión me han alcanzado, tus mandamientos hacen mis delicias.
Psa 119:144 Justicia eterna tus dictámenes, hazme entender para que viva.
Psa 119:145 Qof. Invoco con todo el corazón, respóndeme, Yahveh, y guardaré tus preceptos.
Psa 119:146 Yo te invoco, sálvame, y guardaré tus dictámenes.
Psa 119:147 Me adelanto a la aurora y pido auxilio, en tu palabra espero.
Psa 119:148 Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, a fin de meditar en tu promesa.
Psa 119:149 Por tu amor, Yahveh, escucha mi voz, por tus juicios, vivifícame.
Psa 119:150 Se acercan a la infamia los que me persiguen, se alejan de tu ley.
Psa 119:151 Tú estás cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad.
Psa 119:152 De tus dictámenes sé desde hace tiempo que para siempre los fundaste.
Psa 119:153 Res Mira mi aflicción y líbrame, porque tu ley no olvido.
Psa 119:154 Aboga por mi causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa.
Psa 119:155 Lejos de los impíos la salvación, pues no van buscando tus preceptos.
Psa 119:156 Muchas son tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame.
Psa 119:157 Numerosos mis perseguidores y adversarios, yo no me aparto de tus dictámenes.
Psa 119:158 He visto a los traidores, me disgusta que no guarden tu promesa.
Psa 119:159 Mira que amo tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor.
Psa 119:160 Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios.
Psa 119:161 Sin. Príncipes me persiguen sin razón, mas mi corazón teme tus palabras.
Psa 119:162 Me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín.
Psa 119:163 La mentira detesto y abomino, amo tu ley.
Psa 119:164 Siete veces al día te alabo por tus justos juicios.
Psa 119:165 Mucha es la paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos.
Psa 119:166 Espero tu salvación, Yahveh, tus mandamientos cumplo.
Psa 119:167 Mi alma guarda tus dictámenes, mucho los amo.
Psa 119:168 Guardo tus ordenanzas y dictámenes que ante ti están todos mis caminos.
Psa 119:169 Tau. Mi grito llegue hasta tu faz, Yahveh, por tu palabra dame inteligencia.
Psa 119:170 Mi súplica llegue ante tu rostro, por tu promesa líbrame.
Psa 119:171 Mis labios proclaman tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos.
Psa 119:172 Mi lengua repita tu promesa, pues todos tus mandamientos son justicia.
Psa 119:173 Venga tu mano en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido.
Psa 119:174 Anhelo tu salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias.
Psa 119:175 Viva mi alma para alabarte, y ayúdenme tus juicios.
Psa 119:176 Me he descarriado como oveja perdida: ven en busca de tu siervo. No, no me olvido de tus mandamientos.

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Salmo 120

Cántico gradual.
120:1
A el Altísimo llamé estando en angustia, Y él me respondió.
120:2
Libra mi alma, oh el Altísimo, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
120:3
¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
120:4
Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.
120:5
¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!
120:6
Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
120:7
Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
Psa 120:1 Hacia Yahveh, cuando en angustias me encontraba, clamé, y él me respondió.
Psa 120:2 ¡Yahveh, libra mi alma del labio mentiroso, de la lengua tramposa!
Psa 120:3 ¿Qué te dará y qué te añadirá, lengua tramposa?
Psa 120:4 ¡Flechas de guerrero afiladas con brasas de retama!
Psa 120:5 ¡Qué desgracia para mí vivir en Mések, morar en las tiendas de Quedar!
Psa 120:6 Harto ha vivido ya mi alma con los que odian la paz.
Psa 120:7 Que si yo hablo de paz, ellos prefieren guerra.

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Salmo 121

Cántico gradual.
121:1
ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
121:2
Mi socorro viene de el Altísimo, Que hizo los cielos y la tierra.
121:3
No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.
121:4
He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
121:5
el Altísimo es tu guardador: el Altísimo es tu sombra á tu mano derecha.
121:6
El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
121:7
el Altísimo te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
121:8
el Altísimo guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.
Psa 121:1 Alzo mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi auxilio?
Psa 121:2 Mi auxilio me viene de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.
Psa 121:3 ¡No deje él titubear tu pie! ¡no duerme tu guardián!
Psa 121:4 No, no duerme ni dormita el guardián de Israel.
Psa 121:5 Yahveh es tu guardián, tu sombra, Yahveh, a tu diestra.
Psa 121:6 De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
Psa 121:7 Te guarda Yahveh de todo mal, él guarda tu alma;
Psa 121:8 Yahveh guarda tus salidas y entradas, desde ahora y por siempre.

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Salmo 122

Cántico gradual: de David.
122:1
YO me alegré con los que me decían: A la casa de el Altísimo iremos.
122:2
Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;
122:3
Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
122:4
Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de el Altísimo.
122:5
Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.
122:6
Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.
122:7
Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.
122:8
Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.
122:9
A causa de la casa de el Altísimo nuestro Dios, Buscaré bien para ti.
Psa 122:1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!
Psa 122:2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
Psa 122:3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
Psa 122:4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.
Psa 122:5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
Psa 122:6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
Psa 122:7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
Psa 122:8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
Psa 122:9 ¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.

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Salmo 123

Cántico gradual.
123:1
A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.
123:2
He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á el Altísimo nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.
123:3
Ten misericordia de nosotros, oh el Altísimo, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
123:4
Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.
Psa 123:1 A ti levanto mis ojos, tú que habitas en el cielo;
Psa 123:2 míralos, como los ojos de los siervos en la mano de sus amos. Como los ojos de la sierva en la mano de su señora, así nuestros ojos en Yahveh nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
Psa 123:3 ¡Ten piedad de nosotros, Yahveh, ten piedad de nosotros, que estamos saturados de desprecio!
Psa 123:4 ¡Nuestra alma está por demás saturada del sarcasmo de los satisfechos, (¡El desprecio es para los soberbios!)

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Salmo 124

Cántico gradual: de David.
124:1
A NO haber estado el Altísimo por nosotros, Diga ahora Israel;
124:2
A no haber estado el Altísimo por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
124:3
Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros.
124:4
Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
124:5
Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
124:6
Bendito el Altísimo, Que no nos dió por presa á sus dientes.
124:7
Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
124:8
Nuestro socorro es en el nombre de el Altísimo, Que hizo el cielo y la tierra.
Psa 124:1 Si Yahveh no hubiera estado por nosotros, - que lo diga Israel -
Psa 124:2 si Yahveh no hubiera estado por nosotros, cuando contra nosotros se alzaron los hombres,
Psa 124:3 vivos entonces nos habrían tragado en el fuego de su cólera.
Psa 124:4 Entonces las aguas nos habrían anegado, habría pasado sobre nosotros un torrente,
Psa 124:5 habrían pasado entonces sobre nuestra alma aguas voraginosas.
Psa 124:6 ¡Bendito sea Yahveh que no nos hizo presa de sus dientes!
Psa 124:7 Nuestra alma como un pájaro escapó del lazo de los cazadores. El lazo se rompió y nosotros escapamos;
Psa 124:8 nuestro socorro en el nombre de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.

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Salmo 125

Cántico gradual.
125:1
LOS que confían en el Altísimo Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre.
125:2
Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así el Altísimo alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
125:3
Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.
125:4
Haz bien, oh el Altísimo, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones.
125:5
Mas á los que se apartan tras sus perversidades, el Altísimo los llevará con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.
Psa 125:1 Los que confían en Yahveh son como el monte Sión, que es inconmovible, estable para siempre.
Psa 125:2 ¡Jerusalén, de montes rodeada! Así Yahveh rodea a su pueblo desde ahora y por siempre.
Psa 125:3 Jamás ha de caer el cetro de impiedad sobre la suerte de los justos, para que los justos no alarguen a la maldad su mano.
Psa 125:4 Haz bien, Yahveh, a los buenos, a los de recto corazón.
Psa 125:5 ¡Mas a los que yerran por sus caminos tortuosos, los suprima Yahveh con los agentes de mal! ¡Paz a Israel!

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Salmo 126

Cántico gradual.
126:1
CUANDO el Altísimo hiciere tornar la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan.
126:2
Entonces nuestra boca se henchirá de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho el Altísimo con éstos.
126:3
Grandes cosas ha hecho el Altísimo con nosotros; Estaremos alegres.
126:4
Haz volver nuestra cautividad oh el Altísimo, Como los arroyos en el austro.
126:5
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
126:6
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Psa 126:1 Cuando Yahveh hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;
Psa 126:2 entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!
Psa 126:3 ¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahveh, el gozo nos colmaba!
Psa 126:4 ¡Haz volver, Yahveh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!
Psa 126:5 Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
Psa 126:6 Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas.

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Salmo 127

Cántico gradual: para Salomón.
127:1
SI el Altísimo no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si el Altísimo no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.
127:2
Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño.
127:3
He aquí, heredad de el Altísimo son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.
127:4
Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
127:5
Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Psa 127:1 Si Yahveh no construye la casa, en vano se afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia.
Psa 127:2 En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasáis, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme.
Psa 127:3 La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas;
Psa 127:4 como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud.
Psa 127:5 Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos cuando tengan pleito con sus enemigos en la puerta.

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Salmo 128

Cántico gradual.
128:1
BIENAVENTURADO todo aquel que teme á el Altísimo, Que anda en sus caminos.
128:2
Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.
128:3
Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
128:4
He aquí que así será bendito el hombre Que teme á el Altísimo.
128:5
Bendígate el Altísimo desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.
128:6
Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.
Psa 128:1 Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos.
Psa 128:2 Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
Psa 128:3 Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Psa 128:4 Así será bendito el hombre que teme a Yahveh.
Psa 128:5 ¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida,
Psa 128:6 y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!

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Salmo 129

Cántico gradual.
129:1
MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;
129:2
Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.
129:3
Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.
129:4
el Altísimo es justo; Cortó las coyundas de los impíos.
129:5
Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.
129:6
Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:
129:7
De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.
129:8
Ni dijeron los que pasaban: Bendición de el Altísimo sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de el Altísimo.
Psa 129:1 Mucho me han asediado desde mi juventud, - que lo diga Israel -
Psa 129:2 mucho me han asediado desde mi juventud, pero conmigo no han podido.
Psa 129:3 Sobre mi espalda araron aradores, alargaron sus surcos.
Psa 129:4 Yahveh, el justo ha roto las coyundas de los impíos.
Psa 129:5 ¡Sean avergonzados, retrocedan todos los que odian a Sión;
Psa 129:6 sean como la hierba de los techos que se seca antes de arrancarla!
Psa 129:7 De ella no llena el segador su mano ni su regazo el gavillador;
Psa 129:8 y no dicen tampoco los que pasan: ¡Bendición de Yahveh sobre vosotros! Nosotros os bendecimos en el nombre de Yahveh.

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Salmo 130

Cántico gradual.
130:1
DE los profundos, oh el Altísimo, á ti clamo.
130:2
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.
130:3
JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
130:4
Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido.
130:5
Esperé yo á el Altísimo, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
130:6
Mi alma espera á el Altísimo Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.
130:7
Espere Israel á el Altísimo; Porque en el Altísimo hay misericordia. Y abundante redención con él.
130:8
Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.
Psa 130:1 Desde lo más profundos grito a ti, Yahveh:
Psa 130:2 ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas!
Psa 130:3 Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá?
Psa 130:4 Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido.
Psa 130:5 Yo espero en Yahveh, mi alma espera en su palabra;
Psa 130:6 mi alma aguarda al Señor más que los centinelas la aurora; mas que los centinelas la aurora,
Psa 130:7 aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate;
Psa 130:8 él rescatará a Israel de todas sus culpas.

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Salmo 131

Cántico gradual: de David.
131:1
el Altísimo, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.
131:2
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.
131:3
Espera, oh Israel, en el Altísimo Desde ahora y para siempre.
Psa 131:1 No está inflado, Yahveh, mi corazón, ni mis ojos subidos. No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me vienen anchos.
Psa 131:2 No, mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí!
Psa 131:3 ¡Espera, Israel, en Yahveh desde ahora y por siempre!

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Salmo 132

Cántico gradual.
132:1
ACUÉRDATE, oh el Altísimo, de David, Y de toda su aflicción;
132:2
Que juró él á el Altísimo, Prometió al Fuerte de Jacob:
132:3
No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
132:4
No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.
132:5
Hasta que halle lugar para el Altísimo, Moradas para el Fuerte de Jacob.
132:6
He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.
132:7
Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
132:8
Levántate, oh el Altísimo, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.
132:9
Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.
132:10
Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.
132:11
En verdad juró el Altísimo á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
132:12
Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
132:13
Porque el Altísimo ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.
132:14
Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.
132:15
A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.
132:16
Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.
132:17
Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.
132:18
A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.
Psa 132:1 Acuérdate, Yahveh, en favor de David, de todos sus desvelos,
Psa 132:2 del juramento que hizo a Yahveh, de su voto al Fuerte de Jacob:
Psa 132:3 «No he de entrar bajo el techo de mi casa, no he de subir al lecho en que reposo,
Psa 132:4 sueño a mis ojos no he de conceder ni quietud a mis párpados,
Psa 132:5 mientras no encuentre un lugar para Yahveh, una Morada para el Fuerte de Jacob.»
Psa 132:6 Mirad: hemos oído de Ella que está en Efratá, ¡la hemos encontrado en los Campos del Bosque!
Psa 132:7 ¡Vayamos a la Morada de él, ante el estrado de sus pies postrémonos!
Psa 132:8 ¡Levántate, Yahveh, hacia tu reposo, tú y el arca de tu fuerza!
Psa 132:9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, griten de alegría tus amigos.
Psa 132:10 En gracia a David, tu servidor, no rechaces el rostro de tu ungido.
Psa 132:11 Juró Yahveh a David, verdad que no retractará: «El fruto de tu seno asentaré en tu trono.
Psa 132:12 «Si tus hijos guardan mi alianza, el dictamen que yo les enseño, también sus hijos para siempre se sentarán sobre tu trono.»
Psa 132:13 Porque Yahveh ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí:
Psa 132:14 «Aquí está mi reposo para siempre, en él me sentaré, pues lo he querido.
Psa 132:15 «Sus provisiones bendeciré sin tasa, a sus pobres hartaré de pan,
Psa 132:16 de salvación vestiré a sus sacerdotes, y sus amigos gritarán de júbilo.
Psa 132:17 «Allí suscitaré a David un fuerte vástago, aprestaré una lámpara a mi ungido;
Psa 132:18 de vergüenza cubriré a sus enemigos, y sobre él brillará su diadema».

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Salmo 133

Cántico gradual: de David.
133:1
¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!
133:2
Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
133:3
Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía el Altísimo bendición, Y vida eterna.
Psa 133:1 ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos!
Psa 133:2 Como un ungüento fino en la cabeza, que baja por la barba, que baja por la barba de Aarón, hasta la orla de sus vestiduras.
Psa 133:3 Como el rocío del Hermón que baja por las alturas de Sión; allí Yahveh la bendición dispensa, la vida para siempre.

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Salmo 134

Cántico gradual.
134:1
MIRAD, bendecid á el Altísimo, Vosotros todos los siervos de el Altísimo, Los que en la casa de el Altísimo estáis por las noches.
134:2
Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid á el Altísimo.
134:3
Bendígate el Altísimo desde Sión, El cual ha hecho los cielos y la tierra.
Psa 134:1 ¡Oh, bendecid a Yahveh todos los servidores de Yahveh, que servís en la Casa de Yahveh, en los atrios de la Casa del Dios nuestro!
Psa 134:2 ¡Por las noches alzad las manos hacia el santuario, y bendecid a Yahveh!
Psa 134:3 ¡Bendígate Yahveh desde Sión, él, que hizo los cielos y la tierra!

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Salmo 135

Aleluya.
135:1
ALABAD el nombre de el Altísimo; Alabad le, siervos de el Altísimo;
135:2
Los que estáis en la casa de el Altísimo, En los atrios de la casa de nuestro Dios.
135:3
Alabad á JAH, porque es bueno el Altísimo: Cantad salmos á su nombre, porque es suave.
135:4
Porque JAH ha escogido á Jacob para sí, A Israel por posesión suya.
135:5
Porque yo se que el Altísimo es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
135:6
Todo lo que quiso el Altísimo, ha hecho En los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.
135:7
El hace subir las nubes del cabo de la tierra; El hizo los relámpagos para la lluvia; El saca los vientos de sus tesoros.
135:8
El es el que hirió los primogénitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia.
135:9
Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
135:10
El que hirió muchas gentes, Y mató reyes poderosos:
135:11
A Sehón rey Amorrheo, Y á Og rey de Basán, Y á todos los reinos de Canaán.
135:12
Y dió la tierra de ellos en heredad, En heredad á Israel su pueblo.
135:13
Oh el Altísimo, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh el Altísimo para generación y generación.
135:14
Porque juzgará el Altísimo su pueblo, Y arrepentiráse sobre sus siervos.
135:15
Los ídolos de las gentes son plata y oro, Obra de manos de hombres.
135:16
Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;
135:17
Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay espíritu en sus bocas.
135:18
Como ellos son los que los hacen; Todos los que en ellos confían.
135:19
Casa de Israel, bendecid á el Altísimo: Casa de Aarón, bendecid á el Altísimo:
135:20
Casa de Leví, bendecid á el Altísimo: Los que teméis á el Altísimo, bendecid á el Altísimo:
135:21
Bendito de Sión el Altísimo, Que mora en Jerusalem. Aleluya.
Psa 135:1 Alabad el nombre de Yahveh, alabad, servidores de Yahveh,
Psa 135:2 que servís en la Casa de Yahveh, en los atrios de la Casa del Dios nuestro.
Psa 135:3 Alabad a Yahveh, porque es bueno Yahveh, salmodiad a su nombre, que es amable.
Psa 135:4 Pues Yahveh se ha elegido a Jacob, a Israel, como su propiedad.
Psa 135:5 Bien sé yo que es grande Yahveh, nuestro Señor más que todos los dioses.
Psa 135:6 Todo cuanto agrada a Yahveh, lo hace en el cielo y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
Psa 135:7 Levantando las nubes desde el extremo de la tierra, para la lluvia hace él los relámpagos, saca de sus depósitos el viento.
Psa 135:8 El hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre al ganado;
Psa 135:9 mandó señales y prodigios en medio de ti, Egipto, contra Faraón y todos sus siervos.
Psa 135:10 Hirió a naciones en gran número, dio muerte a reyes poderosos,
Psa 135:11 a Sijón, rey de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán;
Psa 135:12 y dio sus tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel.
Psa 135:13 ¡Yahveh, tu nombre para siempre, Yahveh, tu memoria de edad en edad!
Psa 135:14 Porque Yahveh a su pueblo hace justicia, y se compadece de sus siervos.
Psa 135:15 Los ídolos de las naciones, plata y oro, obra de manos de hombre
Psa 135:16 tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven;
Psa 135:17 tienen oídos y no oyen, ni un soplo siquiera hay en su boca.
Psa 135:18 Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
Psa 135:19 Caza de Israel, bendecid a Yahveh, casa de Aarón, bendecid a Yahveh,
Psa 135:20 casa de Leví, bendecid a Yahveh, los que a Yahveh teméis, bendecid a Yahveh.
Psa 135:21 ¡Bendito sea Yahveh desde Sión, el que habita en Jerusalén!

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Salmo 136

136:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
136:2
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
136:3
Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.
136:4
Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
136:5
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
136:6
Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;
136:7
Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;
136:8
El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia;
136:9
La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
136:10
Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
136:11
Al que sacó á Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia;
136:12
Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
136:13
Al que dividió el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
136:14
E hizo pasar á Israel por medio de él, Porque para siempre es su misericordia;
136:15
Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia.
136:16
Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
136:17
Al que hirió grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
136:18
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
136:19
A Sehón rey Amorrheo, Porque para siempre es su misericordia,
136:20
Y á Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
136:21
Y dió la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
136:22
En heredad á Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
136:23
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
136:24
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
136:25
El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia.
136:26
Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.
Psa 136:1 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Psa 136:2 Dad gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor;
Psa 136:3 dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor.
Psa 136:4 El solo hizo maravillas, porque es eterno su amor.
Psa 136:5 Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor;
Psa 136:6 sobre las aguas asentó la tierra, porque es eterno su amor.
Psa 136:7 Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor;
Psa 136:8 el sol para regir el día, porque es eterno su amor;
Psa 136:9 la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor.
Psa 136:10 Hirió en sus primogénitos a Egipto, porque es eterno su amor;
Psa 136:11 y sacó a Israel de entre ellos, porque es eterno su amor;
Psa 136:12 con mano fuerte y tenso brazo, porque es eterno su amor.
Psa 136:13 El mar de Suf partió en dos, porque es eterno su amor;
Psa 136:14 por medio a Israel hizo pasar, porque es eterno su amor;
Psa 136:15 y hundió en él a Faraón con sus huestes, porque es eterno su amor.
Psa 136:16 Guió a su pueblo en el desierto, porque es eterno su amor;
Psa 136:17 hirió a grandes reyes, porque es eterno su amor;
Psa 136:18 y dio muerte a reyes poderosos, porque es eterno su amor;
Psa 136:19 a Sijón, rey de los amorreos, porque es eterno su amor;
Psa 136:20 y a Og, rey de Basán, porque es eterno su amor.
Psa 136:21 Y dio sus tierras en herencia, porque es eterno su amor;
Psa 136:22 en herencia a su siervo Israel, porque es eterno su amor.
Psa 136:23 En nuestra humillación se acordó de nosotros, porque es eterno su amor;
Psa 136:24 y nos libró de nuestros adversarios, porque es eterno su amor.
Psa 136:25 El da el pan a toda carne, porque es eterno su amor;
Psa 136:26 ¡Dad gracias al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!

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Salmo 137

137:1
JUNTO á los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sión.
137:2
Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.
137:3
Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
137:4
Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de el Altísimo En tierra de extraños?
137:5
Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada.
137:6
Mi lengua se pegue á mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no ensalzare á Jerusalem Como preferente asunto de mi alegría.
137:7
Acuérdate, oh el Altísimo, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.
137:8
Hija de Babilonia destruída, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste.
137:9
Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños Contra las piedras.
Psa 137:1 A orillas de los ríos de Babilonia estábamos sentados y llorábamos, acordándonos de Sión;
Psa 137:2 en los álamos de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras.
Psa 137:3 Allí nos pidieron nuestros deportadores cánticos, nuestros raptores alegría: «¡Cantad para nosotros un cantar de Sión!»
Psa 137:4 ¿Cómo podríamos cantar un canto de Yahveh en una tierra extraña?
Psa 137:5 ¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra!
Psa 137:6 ¡Mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, si no alzo a Jerusalén al colmo de mi gozo!
Psa 137:7 Acuérdate, Yahveh, contra los hijos de Edom, del día de Jerusalén, cuando ellos decían: ¡Arrasad, arrasadla hasta sus cimientos!
Psa 137:8 ¡Hija de Babel, devastadora, feliz quien te devuelva el mal que nos hiciste,
Psa 137:9 feliz quien agarre y estrelle contra la roca a tus pequeños!

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Salmo 138

Salmo de David.
138:1
ALABARTE he con todo mi corazón: Delante de los dioses te cantaré salmos.
138:2
Encorvaréme al templo de tu santuario, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: Porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.
138:3
En el día que clamé, me respondiste; Esforzásteme con fortaleza en mi alma.
138:4
Confesarte han, oh el Altísimo, todos los reyes de la tierra, Cuando habrán oído los dichos de tu boca.
138:5
Y cantarán de los caminos de el Altísimo: Que la gloria de el Altísimo es grande.
138:6
Porque el alto el Altísimo atiende al humilde; Mas al altivo mira de lejos.
138:7
Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y salvaráme tu diestra.
138:8
el Altísimo cumplirá por mí: Tu misericordia, oh el Altísimo, es para siempre; No dejarás la obra de tus manos.
Psa 138:1 Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, pues tú has escuchado las palabras de mi boca. En presencia de los ángeles salmodio para ti,
Psa 138:2 hacia tu santo Templo me prosterno. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tu promesa ha superado tu renombre.
Psa 138:3 El día en que grité, tú me escuchaste, aumentaste la fuerza en mi alma.
Psa 138:4 Te dan gracias, Yahveh, todos los reyes de la tierra, porque oyen las promesas de tu boca;
Psa 138:5 y cantan los caminos de Yahveh: «¡Qué grande la gloria de Yahveh!
Psa 138:6 ¡Excelso es Yahveh, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!»
Psa 138:7 Si ando en medio de angustias, tú me das la vida, frente a la cólera de mis enemigos, extiendes tú la mano y tu diestra me salva:
Psa 138:8 Yahveh lo acabará todo por mí. ¡Oh Yahveh, es eterno tu amor, no dejes la obra de tus manos!

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Salmo 139

Al Músico principal: Salmo de David.
139:1
OH el Altísimo, tú me has examinado y conocido.
139:2
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
139:3
Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
139:4
Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh el Altísimo, tú la sabes toda.
139:5
Detrás y delante me guarneciste, Y sobre mí pusiste tu mano.
139:6
Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.
139:7
¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
139:8
Si subiere á los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
139:9
Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,
139:10
Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.
139:11
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante á mí.
139:12
Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
139:13
Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre.
139:14
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
139:15
No fué encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fuí formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra.
139:16
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
139:17
Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
139:18
Si los cuento, multiplícanse más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
139:19
De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
139:20
Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre
139:21
¿No tengo en odio, oh el Altísimo, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
139:22
Aborrézcolos con perfecto odio; Téngolos por enemigos.
139:23
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:
139:24
Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.
Psa 139:1 Yahveh, tú me escrutas y conoces;
Psa 139:2 sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos;
Psa 139:3 esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.
Psa 139:4 Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahveh, la conoces entera;
Psa 139:5 me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
Psa 139:6 Ciencia es misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla.
Psa 139:7 ¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?
Psa 139:8 Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te encuentras.
Psa 139:9 Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,
Psa 139:10 también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende.
Psa 139:11 Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor,
Psa 139:12 ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
Psa 139:13 Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre;
Psa 139:14 yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente,
Psa 139:15 y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
Psa 139:16 Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.
Psa 139:17 Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma!
Psa 139:18 ¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo!
Psa 139:19 ¡Ah, si al impío, oh Dios, mataras, si los hombres sanguinarios se apartaran de mí!
Psa 139:20 Ellos que hablan de ti dolosamente, tus adversarios que se alzan en vano.
Psa 139:21 ¿No odio, Yahveh, a quienes te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra ti?
Psa 139:22 Con odio colmado los odio, son para mí enemigos.
Psa 139:23 Sóndame, oh Dios, mi corazón conoce, pruébame, conoce mis desvelos;
Psa 139:24 mira no haya en mí camino de dolor, y llévame por el camino eterno.

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Salmo 140

Al Músico principal: Salmo de David.
140:1
LÍBRAME, oh el Altísimo, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;
140:2
Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.
140:3
Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)
140:4
Guárdame, oh el Altísimo, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.
140:5
Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto á la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)
140:6
He dicho á el Altísimo: Dios mío eres tú; Escucha, oh el Altísimo, la voz de mis ruegos.
140:7
el Altísimo Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.
140:8
No des, oh el Altísimo, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
140:9
En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
140:10
Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.
140:11
El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle.
140:12
Yo sé que hará el Altísimo el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.
140:13
Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.
Psa 140:1 Líbrame, Yahveh, del hombre malo, del hombre violento guárdame,
Psa 140:2 los que en su corazón maquinan males, y peleas albergan todo el día,
Psa 140:3 aguzan su lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus labios. Pausa
Psa 140:4 Presérvame, Yahveh, de las manos del impío, del hombre violento guárdame, los que proyectan trastornar mis pasos,
Psa 140:5 los insolentes que me han ocultado cepo y lazos, y tienden una red bajo mis pies, y al borde del sendero me han emplazado trampas. Pausa.
Psa 140:6 Yo he dicho a Yahveh: Tú eres mi Dios, escucha, Yahveh, la voz de mis súplicas.
Psa 140:7 Oh Yahveh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate.
Psa 140:8 No otorgues, Yahveh, al impío su deseo, no dejes que su plan se realice. Los que me asedian no alcen sobre mí
Psa 140:9 su cabeza, Pausa ahóguelos la malicia de sus labios;
Psa 140:10 llueva sobre ellos carbones encendidos, en el abismo hundidos, no se levanten más;
Psa 140:11 no arraigue más en la tierra el deslenguado. al violento lo atrape de golpe la desgracia.
Psa 140:12 Sé que Yahveh al humilde hará justicia, y llevará el juicio de los pobres.
Psa 140:13 Sí, los justos darán gracias a tu nombre, los rectos morarán en tu presencia.

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Salmo 141

Salmo de David.
141:1
el Altísimo, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.
141:2
Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
141:3
Pon, oh el Altísimo, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.
141:4
No dejes se incline mi corazón á cosa mala, A hacer obras impías Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.
141:5
Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
141:6
Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, Y oirán mis palabras, que son suaves.
141:7
Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
141:8
Por tanto á ti, oh el Altísimo Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
141:9
Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.
141:10
Caigan los impíos á una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.
Psa 141:1 Yo te invoco, Yahveh, ven presto a mí, escucha mi voz cuando a ti clamo.
Psa 141:2 Valga ante ti mi oración como incienso, el alzar de mis manos como oblación de la tarde.
Psa 141:3 Pon, Yahveh, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios.
Psa 141:4 No dejes que tienda mi corazón a cosa mala, a perpetrar acciones criminales en compañía de malhechores, y no guste yo lo que hace sus delicias.
Psa 141:5 Que el justo me hiera por amor, y me corrija, pero el ungüento del impío jamás lustre mi cabeza, pues me comprometería aún más en sus maldades.
Psa 141:6 Han quedado a merced de la Roca, su juez, los que oyeron con regodeo mis palabras:


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Salmo 142

Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva.
142:1
CON mi voz clamaré á el Altísimo, Con mi voz pediré á el Altísimo misericordia.
142:2
Delante de él derramaré mi querella; Delante de él denunciaré mi angustia.
142:3
Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
142:4
Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; No tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
142:5
Clamé á ti, oh el Altísimo, Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.
142:6
Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
142:7
Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.
Psa 142:1 A Yahveh en mi clamor imploro. A Yahveh en mi clamor suplico.
Psa 142:2 Ante él derramo mi lamento, mi angustia ante él expongo,
Psa 142:3 cuando el aliento en mí se apaga; mas tú conoces mi sendero. En el camino por donde voy me han escondido un lazo.
Psa 142:4 A la derecha mira, y ve, nadie hay que me conozca. Huye de mí todo refugio, nadie hay que cuide de mi alma.
Psa 142:5 Hacia ti clamo, Yahveh; digo: ¡Tú, mi refugio, mi porción en la tierra de los vivos!
Psa 142:6 Atiende a mi clamor, pues estoy abatido del todo. ¡Líbrame tú de mis perseguidores, pues son más fuertes que yo!
Psa 142:7 ¡Saca mi alma de la cárcel, y daré gracias a tu nombre! En torno a mí los justos harán corro, por tu favor para conmigo.


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Salmo 143

Salmo de David.
143:1
OH el Altísimo, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
143:2
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
143:3
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
143:4
Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Pasmóse mi corazón.
143:5
Acordéme de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras, Reflexionaba en las obras de tus manos.
143:6
Extendí mis manos á ti; Mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
143:7
Respóndeme presto, oh el Altísimo que desmaya mi espíritu: No escondas de mí tu rostro, Y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
143:8
Hazme oir por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque á ti he alzado mi alma
143:9
Líbrame de mis enemigos, oh el Altísimo: A ti me acojo.
143:10
Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
143:11
Por tu nombre, oh el Altísimo me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
143:12
Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, Y destruirás todos los adversarios de mi alma: Porque yo soy tu siervo.
Psa 143:1 Yahveh, escucha mi oración, presta oído a mis súplicas, por tu lealtad respóndeme, por tu justicia;
Psa 143:2 no entres en juicio con tu siervo, pues no es justo ante ti ningún viviente.
Psa 143:3 Persigue mi alma el enemigo, mi vida estrella contra el suelo; me hace morar en las tinieblas, como los que han muerto para siempre;
Psa 143:4 se apaga en mí el aliento, mi corazón dentro de mí enmudece.
Psa 143:5 Me acuerdo de los días de antaño, medito en todas tus acciones, pondero las obras de tus manos;
Psa 143:6 hacia ti mis manos tiendo, mi alma es como una tierra que tiene sed de ti. Pausa.
Psa 143:7 ¡Oh, pronto, respóndeme, Yahveh, el aliento me falta; no escondas lejos de mí tu rostro, pues sería yo como los que bajan a la fosa!
Psa 143:8 Haz que sienta tu amor a la mañana, porque confío en ti; hazme saber el camino a seguir, porque hacia ti levanto mi alma.
Psa 143:9 Líbrame de mis enemigos, Yahveh en ti me refugio;
Psa 143:10 enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana.
Psa 143:11 Por tu nombre, Yahveh, dame la vida, por tu justicia saca mi alma de la angustia;
Psa 143:12 por tu amor aniquila a mis enemigos, pierde a todos los que oprimen mi alma, porque yo soy tu servidor.

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Salmo 144

Salmo de David.
144:1
BENDITO sea el Altísimo, mi roca, Que enseña mis manos á la batalla, Y mis dedos á la guerra:
144:2
Misericordia mía y mi castillo, Altura mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que allana mi pueblo delante de mí.
144:3
Oh el Altísimo, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
144:4
El hombre es semejante á la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.
144:5
Oh el Altísimo, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
144:6
Despide relámpagos, y disípalos, Envía tus saetas, y contúrbalos.
144:7
Envía tu mano desde lo alto; Redímeme, y sácame de las muchas aguas, De la mano de los hijos de extraños;
144:8
Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
144:9
Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: Con salterio, con decacordio cantaré á ti.
144:10
Tú, el que da salud á los reyes, El que redime á David su siervo de maligna espada.
144:11
Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
144:12
Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
144:13
Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:
144:14
Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; Que no tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
144:15
Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Altísimo.

  • Psa 144:1 Bendito sea Yahveh, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla;
    Psa 144:2 él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo en el que me cobijo, el que los pueblos somete a mi poder.
    Psa 144:3 Yahveh, ¿qué es el hombre para que le conozcas, el hijo de hombre para que en él pienses?
    Psa 144:4 El hombre es semejante a un soplo, sus días, como sombra que pasa.
    Psa 144:5 ¡Yahveh, inclina tus cielos y desciende, toca los montes, que echen humo;
    Psa 144:6 fulmina el rayo y desconciértalos, lanza tus flechas y trastórnalos!
    Psa 144:7 Extiende tu mano desde lo alto, sálvame, líbrame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extranjeros,
    Psa 144:8 cuya boca profiere falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
    Psa 144:9 Oh Dios, quiero cantarte un canto nuevo, salmodiar para ti al arpa de diez cuerdas,
    Psa 144:10 tú que das a los reyes la victoria, que salvas a David tu servidor. De espada de infortunio
    Psa 144:11 sálvame. líbrame de la mano de extranjeros, cuya boca profiere falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
    Psa 144:12 Sean nuestros hijos como plantas florecientes en su juventud, nuestras hijas como columnas angulares, esculpidas como las de un palacio;
    Psa 144:13 nuestros graneros llenos, rebosantes de frutos de toda especie, nuestras ovejas, a millares, a miríadas, por nuestras praderías;
    Psa 144:14 nuestras bestias bien cargadas; no haya brecha ni salida, ni grito en nuestras plazas.
    Psa 144:15 ¡Feliz el pueblo a quien así sucede feliz el pueblo cuyo Dios es Yahveh!
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    Salmo 145

    Salmo de alabanza: de David.
    145:1
    ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; Y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
    145:2
    Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.
    145:3
    Grande es el Altísimo y digno de suprema alabanza: Y su grandeza es inescrutable.
    145:4
    Generación á generación narrará tus obras, Y anunciarán tus valentías.
    145:5
    La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré.
    145:6
    Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; Y yo recontaré tu grandeza.
    145:7
    Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, Y cantarán tu justicia.
    145:8
    Clemente y misericordioso es el Altísimo, Lento para la ira, y grande en misericordia.
    145:9
    Bueno es el Altísimo para con todos; Y sus misericordia sobre todas sus obras.
    145:10
    Alábente, oh el Altísimo, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.
    145:11
    La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu fortaleza;
    145:12
    Para notificar á los hijos de los hombre sus valentías, Y la gloria de la magnificencia de su reino.
    145:13
    Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en toda generación y generación.
    145:14
    Sostiene el Altísimo á todos los que caen, Y levanta á todos los oprimidos.
    145:15
    Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida en su tiempo.
    145:16
    Abres tu mano, Y colmas de bendición á todo viviente.
    145:17
    Justo es el Altísimo en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.
    145:18
    Cercano está el Altísimo á todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.
    145:19
    Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
    145:20
    el Altísimo guarda á todos los que le aman; Empero destruirá á todos los impíos.
    145:21
    La alabanza de el Altísimo hablará mi boca; Y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
    Psa 145:1 Alef. Yo te ensalzo, oh Rey Dios mío, y bendigo tu nombre para siempre jamás;
    Psa 145:2 Bet. todos los días te bendeciré, por siempre jamás alabaré tu nombre;
    Psa 145:3 Guímel. grande es Yahveh y muy digno de alabanza, insondable su grandeza.
    Psa 145:4 Dálet. Una edad a otra encomiará tus obras, pregonará tus proezas.
    Psa 145:5 He. El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas, yo recitaré.
    Psa 145:6 Vau. Del poder de tus portentos se hablará, y yo tus grandezas contaré;
    Psa 145:7 Zain. se hará memoria de tu inmensa bondad, se aclamará tu justicia.
    Psa 145:8 Jet. Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor;
    Psa 145:9 Tet bueno es Yahveh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras.
    Psa 145:10 Yod. Te darán gracias, Yahveh, todas tus obras y tus amigos te bendecirán;
    Psa 145:11 Kaf. dirán la gloria de tu reino, de tus proezas hablarán,
    Psa 145:12 Lámed. para mostrar a los hijos de Adán tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino.
    Psa 145:13 Mem. Tu reino, un reino por los siglos todos, tu dominio, por todas las edades. (Nun.) Yahveh es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras amoroso;
    Psa 145:14 Sámek. Yahveh sostiene a todos los que caen, a todos los encorvados endereza.
    Psa 145:15 Ain. Los ojos de todos fijos en ti, esperan que les des a su tiempo el alimento;
    Psa 145:16 Pe. abres la mano tú y sacias a todo viviente a su placer.
    Psa 145:17 Sade. Yahveh es justo en todos sus caminos, en todas sus obras amoroso;
    Psa 145:18 Qof. cerca está Yahveh de los que le invocan, de todos los que le invocan con verdad.
    Psa 145:19 Res. El cumple el deseo de los que le temen, escucha su clamor y los libera;
    Psa 145:20 Sin. guarda Yahveh a cuantos le aman, a todos los impíos extermina.
    Psa 145:21 Tau. ¡La alabanza de Yahveh diga mi boca, y toda carne bendiga su nombre sacrosanto, para siempre jamás!

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    Salmo 146

    Aleluya.
    146:1
    ALABA, oh alma mía, á el Altísimo.
    146:2
    Alabaré á el Altísimo en mi vida: Cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
    146:3
    No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
    146:4
    Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: En aquel día perecerán sus pensamientos.
    146:5
    Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en el Altísimo su Dios:
    146:6
    El cual hizo los cielos y la tierra, La mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre;
    146:7
    Que hace derecho á los agraviados; Que da pan á los hambrientos: el Altísimo suelta á los aprisionados;
    146:8
    el Altísimo abre los ojos á los ciegos; el Altísimo levanta á los caídos; el Altísimo ama á los justos.
    146:9
    el Altísimo guarda á los extranjeros; Al huérfano y á la viuda levanta; Y el camino de los impíos trastorna.
    146:10
    Reinará el Altísimo para siempre; Tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.
    Psa 146:1 ¡Alaba a Yahveh, alma mía!
    Psa 146:2 A Yahveh, mientras viva, he de alabar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
    Psa 146:3 No pongáis vuestra confianza en príncipes, en un hijo de hombre, que no puede salvar;
    Psa 146:4 su soplo exhala, a su barro retorna, y en ese día sus proyectos fenecen.
    Psa 146:5 Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo, y su esperanza en Yahveh su Dios,
    Psa 146:6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos hay; que guarda por siempre lealtad,
    Psa 146:7 hace justicia a los oprimidos, da el pan a los hambrientos, Yahveh suelta a los encadenados.
    Psa 146:8 Yahveh abre los ojos a los ciegos, Yahveh a los encorvados endereza, Ama Yahveh a los justos,
    Psa 146:9 Yahveh protege al forastero, a la viuda y al huérfano sostiene. mas el camino de los impíos tuerce;
    Psa 146:10 Yahveh reina para siempre, tu Dios, Sión, de edad en edad.

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    Salmo 147

    147:1
    ALABAD á JAH, Porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.
    147:2
    el Altísimo edifica á Jerusalem; A los echados de Israel recogerá.
    147:3
    El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas.
    147:4
    El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.
    147:5
    Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay número.
    147:6
    el Altísimo ensalza á los humildes; Humilla los impíos hasta la tierra.
    147:7
    Cantad á el Altísimo con alabanza, Cantad con arpa á nuestro Dios.
    147:8
    El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace á los montes producir hierba.
    147:9
    El da á la bestia su mantenimiento, Y á los hijos de los cuervos que claman.
    147:10
    No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, Ni se complace en las piernas del hombre.
    147:11
    Complácese el Altísimo en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.
    147:12
    Alaba á el Altísimo, Jerusalem; Alaba á tu Dios, Sión.
    147:13
    Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo á tus hijos dentro de ti.
    147:14
    El pone en tu término la paz; Te hará saciar de grosura de trigo.
    147:15
    El envía su palabra á la tierra; Muy presto corre su palabra.
    147:16
    El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza.
    147:17
    El echa su hielo como pedazos: Delante de su frío ¿quién estará?
    147:18
    Enviará su palabra, y los derretirá: Soplará su viento, y fluirán las aguas.
    147:19
    El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.
    147:20
    No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.
    Psa 147:1 Alabad a Yahveh, que es bueno salmodiar, a nuestro Dios, que es dulce la alabanza.
    Psa 147:2 Edifica Yahveh a Jerusalén, congrega a los deportados de Israel;
    Psa 147:3 él sana a los de roto corazón, y venda sus heridas.
    Psa 147:4 El cuenta el número de estrellas, y llama a cada una por su nombre;
    Psa 147:5 grande es nuestro Señor, y de gran fuerza, no tiene medida su saber.
    Psa 147:6 Yahveh sostiene a los humildes, hasta la tierra abate a los impíos.
    Psa 147:7 Cantad a Yahveh en acción de gracias, salmodiad a la cítara para nuestro Dios:
    Psa 147:8 El que cubre de nubes los cielos, el que lluvia a la tierra prepara, el que hace germinar en los montes la hierba, y las plantas para usos del hombre,
    Psa 147:9 el que dispensa al ganado su sustento, a las crías del cuervo cuando chillan.
    Psa 147:10 No le agrada el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre.
    Psa 147:11 Se complace Yahveh en los que le temen, en los que esperan en su amor.
    Psa 147:12 ¡Celebra a Yahveh, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!
    Psa 147:13 Que él ha reforzado los cerrojos de tus puertas, ha bendecido en ti a tus hijos;
    Psa 147:14 pone paz en tu término, te sacia con la flor del trigo.
    Psa 147:15 El envía a la tierra su mensaje, a toda prisa corre su palabra;
    Psa 147:16 como lana distribuye la nieve, esparce la escarcha cual ceniza.
    Psa 147:17 Arroja su hielo como migas de pan, a su frío ¿quién puede resistir?
    Psa 147:18 Envía su palabra y hace derretirse, sopla su viento y corren las aguas.
    Psa 147:19 El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel:
    Psa 147:20 no hizo tal con ninguna nación, ni una sola sus juicios conoció.

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    Salmo 148

    Aleluya.
    148:1
    ALABAD á el Altísimo desde los cielos: Alabadle en las alturas.
    148:2
    Alabadle, vosotros todos sus ángeles: Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
    148:3
    Alabadle, sol y luna: Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
    148:4
    Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.
    148:5
    Alaben el nombre de el Altísimo; Porque él mandó, y fueron criadas.
    148:6
    Y las hizo ser para siempre por los siglos; Púso les ley que no será quebrantada.
    148:7
    Alabad á el Altísimo, de la tierra Los dragones y todos los abismos;
    148:8
    El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra;
    148:9
    Los montes y todos los collados; El árbol de fruto, y todos los cedros;
    148:10
    La bestia y todo animal; Reptiles y volátiles;
    148:11
    Los reyes de la tierra y todos los pueblos; Los príncipes y todos los jueces de la tierra;
    148:12
    Los mancebos y también las doncellas; Los viejos y los niños,
    148:13
    Alaben el nombre de el Altísimo, Porque sólo su nombre es elevado; Su gloria es sobre tierra y cielos.
    148:14
    El ensalzó el cuerno de su pueblo; Aláben le todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo á él cercano. Aleluya.
    Psa 148:1 ¡Alabad a Yahveh desde los cielos, alabadle en las alturas,
    Psa 148:2 alabadle, ángeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle!
    Psa 148:3 ¡Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz,
    Psa 148:4 alabadle, cielos de los cielos, y aguas que estáis encima de los cielos!
    Psa 148:5 Alaben ellos el nombre de Yahveh: pues él ordenó y fueron creados;
    Psa 148:6 él los fijó por siempre, por los siglos, ley les dio que no pasará.
    Psa 148:7 ¡Alabad a Yahveh desde la tierra, monstruos del mar y todos los abismos,
    Psa 148:8 fuego y granizo, nieve y bruma, viento tempestuoso, ejecutor de su palabra,
    Psa 148:9 montañas y todas la colinas, árbol frutal y cedros todos,
    Psa 148:10 fieras y todos los ganados, reptil y pájaro que vuela,
    Psa 148:11 reyes de la tierra y pueblos todos, príncipes y todos los jueces de la tierra,
    Psa 148:12 jóvenes y doncellas también, viejos junto con los niños!
    Psa 148:13 Alaben el nombre de Yahveh: porque sólo su nombre es sublime, su majestad por encima de la tierra y el cielo.
    Psa 148:14 El realza la frente de su pueblo, de todos sus amigos alabanza, de los hijos de Israel, pueblo de sus íntimos.

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    Salmo 149

    Aleluya.
    149:1
    CANTAD á el Altísimo canción nueva: Su alabanza sea en la congregación de los santos.
    149:2
    Alégrese Israel en su Hacedor: Los hijos de Sión se gocen en su Rey.
    149:3
    Alaben su nombre con corro: Con adufe y arpa á él canten.
    149:4
    Porque el Altísimo toma contentamiento con su pueblo: Hermoseará á los humildes con salud.
    149:5
    Gozarse han los píos con gloria: Cantarán sobre sus camas.
    149:6
    Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas. Y espadas de dos filos habrá en sus manos;
    149:7
    Para hacer venganza de las gentes, Y castigo en los pueblos;
    149:8
    Para aprisionar sus reyes en grillos, Y sus nobles con cadenas de hierro;
    149:9
    Para ejecutar en ellos el juicio escrito: Gloria será esta para todos sus santos. Aleluya.
    Psa 149:1 ¡Cantad a Yahveh un cantar nuevo: su alabanza en la asamblea de sus amigos!
    Psa 149:2 ¡Regocíjese Israel en su hacedor, los hijos de Sión exulten en su rey;
    Psa 149:3 alaben su nombre con la danza, con tamboril y cítara salmodien para él!
    Psa 149:4 Porque Yahveh en su pueblo se complace, adorna de salvación a los humildes.
    Psa 149:5 Exalten de gloria sus amigos, desde su lecho griten de alegría:
    Psa 149:6 los elogios de Dios en su garganta, y en su mano la espada de dos filos;
    Psa 149:7 para ejecutar venganza en las naciones, castigos en los pueblos,
    Psa 149:8 para atar con cadenas a sus reyes, con grillos de hierro a sus magnates,
    Psa 149:9 para aplicarles la sentencia escrita: ¡será un honor para todos sus amigos!

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    Salmo 150

    Aleluya.
    150:1
    ALABAD á Dios en su santuario: Alabadle en la extensión de su fortaleza.
    150:2
    Alabadle por sus proezas: Alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza.
    150:3
    Alabadle á son de bocina: Alabadle con salterio y arpa.
    150:4
    Alabadle con adufe y flauta: Alabadle con cuerdas y órgano.
    150:5
    Alabadle con címbalos resonantes: Alabadle con címbalos de júbilo.
    150:6
    Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.

    Psa 150:1 Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
    Psa 150:2 alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
    Psa 150:3 Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
    Psa 150:4 alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
    Psa 150:5 alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
    Psa 150:6 ¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!

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