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LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR DE DIOS A LOS HOMBRES (1 Jn 4, 10)

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Comentarios a la primera carta del Apóstol San Juan

 

 

JOSÉ MARÍA RIVAS PERES
Bienio 2009

 

 

Queridos, en esto consiste el amor: no en nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó y envió a su hijo como víctima de expiación por nuestros pecados (1Jn 4, 10).

 

 

INTRODUCCIÓN

Podernos ver que el amor de Dios es tan grande para con nosotros, lo vemos en la encarnación del hijo de Dios, que ha tonado carne.

Dios no a enviado a su hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por este amor de Dios tan grande, lo vemos en que él, que nos ha amado primero y nos ha enviado a su hijo como víctima de expiación por nuestros pecados, y Cristo, aún siendo nosotros pecadores, murió por nosotros, como justificación por nuestros pecados, para que podamos tener vida eterna, sacándonos de la muerte en que estábamos y pasándonos a la vida, y esta muestra de amor tan grande de Jesucristo hacia nosotros lo vemos en la cruz donde Jesucristo a dado la vida por nosotros .

1-El amor de Dios es la primera maravilla de la creación.

La proclamación del amor de Dios, corno mandamiento de la vida cristiana constituye una maravilla única, una fuente inagotable de asombro para la persona. El amor de Dios es objeto del primer mandamiento significa, además, que el amor, es decir lo más eminente lo mas valioso, lo único indiscutible de la vida e incluso más indiscutible que la vida misma, porque sin el amor la vida se torna indiferente y hasta insoportable. Si el primer mandamiento cristiano es amar, entonces la religión esta en el centro de lavida, coincide con lo mejor de lo humano y tiene necesariamente que despertar un eco en el corazón de las personas, ya que el corazón es justamente el órgano del amor.

La existencia del primer mandamiento parece, pues, asegurar la convivencia, la credibilidad y la amabilidad del cristiano. En primer lugar, cabe responder, el primer mandamiento existe pero no es vivido y no es proclamado. Ha caído en desuso y se ha convertido en letra muerta. De las dos tablas de la ley, la segunda, desarrollada en una minuciosa relación denorma, ha pasado a ocupar el primer lugar. Y cuando se mantiene la referencia a la primera, es solo para decir que su valor se limita a fundamentar una conducta regida por los preceptos morales atribuidos a la segunda tabla, que ha ocupado el centro de la enseñanza moral de la iglesia. Además, el primer mandamiento, como todo lo relativo a la fe en Dios, a la experiencia de su presencia, a Dios mismo se da por supuesto en muchas presentaciones de la vida cristiana.

El amor de Dios constituye según la nueva perspectiva un objetivo, se refiere al amor que es Dios y que procede de él, y gracias al cual sabemos algo del amor. Dice con toda precisión la primera carta de San Juan, el amor consiste no en que nosotros hallamos amado a Dios sino, en que él nos ha amado primero. Por eso el amor de Dios antes de ser objeto de unanecesidad o de una obligación, es para nosotros objeto de un anuncio que somos invitados a escuchar.

Ahora percibimos que el amor de Dios no consiste en su esencia, sino hacia donde tenemos que dirigir nuestra mirada para percibir el amor de Dios, sin duda, como siempre, hacia el lugar en el que el amor de Dios, brilla para nosotros de la forma mas inequívoca y más definitiva hacia Jesucristo, enviado por Dios como salvador del mundo para librarnos de nuestros pecados. Para que podamos reconocer a Jesucristo la imagen del amor de Dios, Dios ha puesto en nosotros el reflejo de esa imagen suya que brilla en el hijo. Por eso en nuestra propia condición llevamos las huellas de Dios, que nos mueve a creer en su amor. Por eso nos invita también a volver la mirada en nuestro interior, a nuestra propia condición, y a descubrir en ella la imagen en la que se refleja para nosotros el amor de Dios. El amor es la tendencia al o el acto que trata de conducir y de hecho conduce, mientras no se interponga algo que lo impida cada cosa hacia la perfección del valor que le es peculiar.

Amor meus, pondos meum, decía San Agustín que el amor es mi fuerza de gravitación en el se encuentra y actúa la imagen de Dios que dinamiza toda la existencia humana hacia la semejanza, hacia el asemejamiento para dar la imagen divina en el hombre todo su dinamismo de Dios. San Agustín había dicho antes de la conciencia humana que es un inmenso, un infinito santuario y San Juan de la Cruz resumirá que el deseo del hombre y su corazón es amar.

El hombre tiene que operar para estar a la altura del amor de Dios con una conversión de la actitud en su orden el que opera la fe. No todo lo que se presenta como amor de Dios esta a la altura de su exigencia, hay un amor de esclavo que se mueve por el temor. Su defecto fundamental es que adhesión al movimiento que le atrae no es libre; le es arrancado por el miedo. Hay el amor asalariado que se mueve por la recompensa. Su defecto radica en que, al terminar en lo que Dios d.C. y no en Dios mismo, el impulso se detiene sin llegar a su final no esta a la altura ni de su origen ni de su termino. Y hay finalmente el amor del hijo. Este ama a Dios por Dios mismo. Aquí la gratuidad del acto del hombre le permite coincidir con la gratuidad del amor que procede de Dios.

Ahora entendemos que la mejor fórmula del amor de Dios no sea el recurso al lenguaje equívoco de los sentimientos, del enamoramiento o de fórmulas semejantes, sino decir con verdad creo en un solo Dios y que amar a Dios sobre todas las cosas es poder orar siendo, como Santa Teresa, como San Francisco ¡solo Dios vasta!

Solo el amor de Jesucristo entregando su vida por amor nadie tiene amor mayor que el que entrega su vida por los amigos, tenemos una revelación definitiva del amor de Dios que no nos permite interpretar correctamente las huellas del amor de Dios que comporta nuestra condición de creados a su imagen. Probablemente, solo las vidas de las personas cuya entrega por los demás deje transparentar el amor de Dios que los anima, harán significativa creíble y amable en nuestro mundo la maravilla del amor de Dios. La escritura nos ha desvelado la relación entre la falta de amor y la increencia: el que no ama no conoce a Dios, por que Dios es amor 1Jn 4,8. Solo el amor efectivo en la vida de los creyentes manifestará creíblemente al mundo su fe, dará testimonio efectivo de que conocen a Dios y han creído en su amor.

 

TESTIMONIO PERSONAL DEL AMOR TAN GRANDE DE DIOS

Yo puedo ver este amor de Dios hacia mi, porque aún cuando yo he estado hundido en el pecado. Él ha mandado a su hijo para liberarme de la esclavitud del pecado, como era. La vida desordenada que llevaba de mis mentiras, de mis complejos, Cristo a pagado con su sangre, me ha comprado con su sangre el ha muerto por mi para que yo viva, ya que estaba muerto y él me ha pasado de la muerte a la vida, corno el estar yo en la Iglesia y dentro de una comunidad y hoy dentro del seminario, donde díaa día puedo experimentar ese amor de Dios, tan grande a través de la palabra, la eucaristía, como también, por medio de los formadores y los profesores; ya que por medio de ellos, Dios me muestra su amor día con día y con la convivencia con loshermanos, donde me exhorta día con día, a que yo también pueda amar como él me ha amado y pueda perdonar como él lo ha hecho conmigo dándome un ejemplo, para que yo también pueda amar y anunciar este amor de Dios a esta generación, que busca el amor en las cosas pasajeras.

Permanezcamos, hermanos, en este amor de Dios, tan grande, que no, ha perdonado ni a su propio hijo; antes bien lo entregó por todos nosotros, para que nos salvemos pues Cristo no vino para juzgarnos, sino para que nos salvemos por él, somos justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre mediante la fe, para mostrar su justicia habiendo pasado por alto todos nuestros pecados

 


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