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Cuadro de texto: Si no encuentra lo que busca envíe su consulta a los MSC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





 

 

 

Intercesión de los Santos.

Invocación de los muertos

 

-----Mensaje original-----

De: emmanuel rodriguez [mailto:e2manuel_rch@hotmail.com]

Enviado el: Viernes, 10 de Enero de 2003 09:11 p.m.

Para: mscperu@catholic-church.org

Asunto: Duda de Veneración e invocación de los muertos

Consulta a los MSC

 

Estimados hermanos en Cristo:

 

El otro día hablando con una compañera protestante tomamos el tema de los Santos y la  veneración, ella me dijo que cuando nosotros morimos el alma se separa del cuerpo y quedamos en un estado de dormición (no nos vamos ni al cielo ni al infierno) porque esperamos la venida de nuestro salvador Jesús (en espera de que resucitemos y seamos juzgados por él) la pregunta que me hizo fue ¿Cómo esperas que un Santo que ya está muerto ore por ti si esta en ése estado? además está prohibido hablar con los muertos e invocarlos, apoco los santos son omniscientes(cualidad solo de Dios) y pueden entender todos los idiomas en los que son invocados.

P.e. San Juan Diego (Santo Mexicano)  Hablaba Náhuatl y Español, ¿si lo invoca un Inglés o un francés él va a entender todos los idiomas?  

No pude contestar pues no se la respuesta y solo dije no lo sé.

Atte.

Emmanuel R.Ch

México

 

Estimado hermano en Cristo.

Que la alegría del Señor resucitado esté en su corazón.

Gracias por su consulta. Perdone que le contestemos recién ahora. Al comienzo del año tenemos los religiosos nuestra reunión anual con todos los compañeros para escuchar cómo les fue durante el año pasado y cómo Dios ha llevado adelante su obra. A la vez reflexionamos juntos cómo renovar nuestra vida y nuestro testimonio. Luego tenemos nuestro retiro anual, una semana en silencio y sólo de escucha y de oración. Luego tuvimos otro acontecimiento importante: Los superiores misioneros del Sagrado Corazón de América Latina se reunieron en nuestra casa. Podrá comprender porque nos demoramos.

Con gusto le vamos a contestar. Sin embargo, usted mismo hubiera podido conseguir la respuesta más rápidamente y con facilidad. Nada más consultar el Catecismo de la Iglesia Católica. Las últimas páginas traen una especie de índice. Busca usted las palabras "cielo" o "juicio" y luego pasa a los números indicados. El Catecismo es un regalo de Dios a su Iglesia porque resume toda la enseñanza y la presenta de manera transparente. Vamos a ponerle los pasajes pertinentes.

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TEXTO DEL CATECISMO

EL JUICIO PARTICULAR

 

1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10). El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno con consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5,8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros.

 

1022 Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación (cf. Cc de Lyón: DS 857-858; Cc de Florencia: DS 1304-1306; Cc de Trento: DS 1820), bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo (cf. Benedicto XII: DS 1000-1001; Juan XXII: DS 990), bien para condenarse inmediatamente para siempre (cf. Benedicto XII: DS 1002).

 

A la tarde te examinarán en el amor (San Juan de la Cruz, dichos 64).

 

 

II EL CIELO

 

1023 Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, porque lo ven "tal cual es" (1 Jn 3, 2), cara a cara (cf. 1 Co 13, 12; Ap 22, 4):

 

Definimos con la autoridad apostólica: que, según la disposición general de Dios, las almas de todos los santos ... y de todos los demás fieles muertos después de recibir el bautismo de Cristo en los que no había nada que purificar cuando murieron;... o en caso de que tuvieran o tengan algo que purificar, una vez que estén purificadas después de la muerte ... aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio final, después de la Ascensión al cielo del Salvador, Jesucristo Nuestro Señor, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celestial con Cristo, admitidos en la compañía de los ángeles. Y después de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la divina esencia con una visión intuitiva y cara a cara, sin mediación de ninguna criatura (Benedicto XII: DS 1000; cf. LG 49).

 

1024 Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con Ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama "el cielo". El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha.

 

1025 Vivir en el cielo es "estar con Cristo" (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los elegidos viven "en El", aún más, tienen allí, o mejor, encuentran allí su verdadera identidad, su propio nombre (cf. Ap 2, 17):

 

Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino (San Ambrosio, Luc. 10,121).

 

1026 Por su muerte y su Resurrección Jesucristo nos ha "abierto" el cielo. La vida de los bienaventurados consiste en la plena posesión de los frutos de la redención realizada por Cristo quien asocia a su glorificación celestial a aquellos que han creído en El y que han permanecido fieles a su voluntad. El cielo es la comunidad bienaventurada de todos los que están perfectamente incorporados a El.

 

1027 Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso: "Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman" (1 Co 2, 9).

 

1028 A causa de su trascendencia, Dios no puede ser visto tal cual es más que cuando El mismo abre su Misterio a la contemplación inmediata del hombre y le da la capacidad para ello. Esta contemplación de Dios en su gloria celestial es llamada por la Iglesia "la visión beatífica":

 

¡Cuál no será tu gloria y tu dicha!: Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo, el Señor tu Dios,...gozar en el Reino de los cielos en compañía de los justos y de los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada (San Cipriano, ep. 56, 10,1).

 

1029 En la gloria del cielo, los bienaventurados continúan cumpliendo con alegría la voluntad de Dios con relación a los demás hombres y a la creación entera. Ya reinan con Cristo; con El "ellos reinarán por los siglos de los siglos' (Ap 22, 5; cf. Mt 25, 21.23).

Hasta aquí el Catecismo.

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Como puede observar, le ofrece los textos bíblicos correspondientes para que pueda invitar a la compañera a que revise esos textos. ¿Acaso la palabra de Cristo es: "Entra en dormición y espera hasta que vuelva al final de los tiempos"? No, le ha dicho: "Hoy estarás conmigo en el paraíso". Así que no están muertos sino viven.

 

Y ahora respecto a la prohibición de invocar a los muertos.

En primer lugar no están muertos. En segundo lugar, los hermanos evangélicos con suma facilidad aplican frases entresacadas del contexto que no tienen nada que ver. A lo mejor se refiere a la invocación del profeta Samuel en presencia del rey Saúl. Aquella fue una sesión de espiritismo y el espiritismo está prohibido en la Iglesia católica. También puede referirse a la prohibición de brujerías del libro del Deuteronomio. Por favor, muchos siglos antes que existiera cualquiera de las sectas evangélicas, la Iglesia católica ha condenado eso. Es una calumnia el tildar la veneración de los santos como brujería o espiritismo. Es el mismo descaro cuando nos acusan a los católicos de adorar yeso y falsos dioses. El octavo mandamiento prohíbe levantar falsos testimonios. Es simplemente en su caso una interpretación errónea y maliciosa de la Escritura.

Le vamos a dar un ejemplo respecto a lo que sucede cuando uno saca los versículos de su contexto: Cuentan que dos hermanos evangélicos estaban peleando. El uno le abofeteó al otro y le dijo: "Ofrece la otra mejilla". El otro le devolvió el golpe con un puñetazo diciendo: "Con la misma medida serán medidos". Todo a base de la Escritura. ¿Quiere escuchar otro ejemplo? Abriendo la Biblia al azar para saber cuál es la voluntad de Dios un evangélico encontró el pasaje: "Judas fue y se ahorcó". Asustado abrió otra vez la Biblia para saber que debía hacer y se topó con la frase de Cristo: "Anda y hazlo pronto". Como ve, no es manera de debatir cuando nos tiramos mutuamente frases de la Escritura.

Ahora bien, la hermana no tiene la culpa porque la han adoctrinado y ella lo cree lo que le vienen repitiendo. Respetamos a los hermanos evangélicos porque aman a Jesucristo y tratan de hacer su voluntad. Pero la misma cosa no puede ser blanca y negra al mismo tiempo. Ellos mismos dicen que la Escritura es una. ¿Cómo es entonces que las diferentes denominaciones interpretan desde los tiempos de Lutero, Calvino y Zwingli la misma única Escritura de manera distinta y se vieron forzados a fundar miles de denominaciones. Lea lo que dice respecto a la Escritura y la Tradición. Ahí explicamos un poco más los detalles.

Luego hay otro argumento que está basado en un error. Dicen que hay muchos católicos males por eso la doctrina tiene que ser mala. ¿Acaso no existe la posibilidad que un pecador puede estar en lo cierto? La verdad es una cosa y el comportamiento es otro. Muchos de ellos expulsan a los pecadores. La Iglesia no hace eso. Los llama a conversión pero no los expulsa. Que contrasten un poco el comportamiento. Los católicos nunca nos atreveríamos a acusarles de un pecado, sacrilegio u ofensa de Dios. Lo que decimos es que están

equivocados.

Luego será bueno de mirar de cerca la intercesión de los santos.

Nuevamente le ponemos un texto del Catecismo que resume maravillosamente la enseñanza.

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III LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN

 

2634 La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. El es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, de los pecadores en particular (cf Rm 8, 34; 1 Jn 2, 1; 1 Tm 2. 5-8). Es capaz de "salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor" (Hb 7, 25). El propio Espíritu Santo "intercede por nosotros... y su intercesión a favor de los santos es según Dios" (Rm 8, 26-27).

 

2635 Interceder, pedir en favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca "no su propio interés sino el de los demás" (Flp 2, 4), hasta rogar por los que le hacen mal (recuérdese a Esteban rogando por sus verdugos, como Jesús: cf Hch 7, 60; Lc 23, 28. 34).

 

2636 Las primeras comunidades cristianas vivieron intensamente esta forma de participación (cf Hch 12, 5; 20, 36; 21, 5; 2 Co 9, 14). El Apóstol Pablo les hace participar así en su ministerio del Evangelio (cf Ef 6, 18-20; Col 4, 3-4; 1 Ts 5, 25); él intercede también por ellas (cf 2 Ts 1, 11; Col 1, 3; Flp 1, 3-4). La intercesión de los cristianos no conoce fronteras: "por todos los hombres, por todos los constituidos en autoridad" (1 Tm 2, 1), por los perseguidores (cf Rm 12, 14), por la salvación de los que rechazan el Evangelio (cf Rm 10, 1).

Hasta aquí el Catecismo.

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La santidad que se expresa especialmente en una caridad heroica. La pregunta es: Si los santos viven, ¿Cómo no van a continuar orando por los demás como lo han hecho durante toda su vida? ¿Acaso las madres pueden olvidar a sus hijos y no intercederán por ellos? Y la intercesión no le quita en nada a que Jesucristo sea el único mediador. ¿Se acuerda de las palabras que dice el sacerdote al final del canon de la Misa antes de rezar el padrenuestro con la comunidad? "Por Cristo, con él y en él…."

 

Y por último respecto al conocimiento de idiomas.

Es la primera vez que escuchamos un argumento de este tipo. Se supone que en el cielo las cosas serán como en la tierra cuando el Apóstol dice que "ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios le tiene preparado a los que le aman".

Cuando Jesús habla del cielo dice: "Vendrán del norte y del sur y de todas las direcciones y se sentarán en la mesa con Abrahán". No dice nada a qué estarán presentes unos intérpretes. Cuando en Pentecostés el Espíritu Santo bajó sobre los apóstoles comenzaron a glorificar a Dios en todas las lenguas como lo atestigua la reacción de las personas que se agolpaban alrededor del cenáculo. San Lucas enumera a todos los idiomas conocidos. Era la curación de Babel. Los hombres llenos de Espíritu Santo hablan un mismo idioma. ¿Acaso en el cielo necesitaremos intérpretes para poder hablar con Abrahán, la Virgen María, San José y con nuestros santos patronos? Ciertamente es tener un concepto muy estrecho del cielo, como si en el cielo hubiera sectores para los gringos que hablan inglés y para los latinoamericanos que hablamos castellano. Todos seremos uno. Que lea el libro del Apocalipsis donde se describe el cielo y donde juntos, por ejemplo las almas debajo el altar, glorifican a Dios o hablan reclamando la justicia. Se trata de TODOS los que han muerte injustamente.

El problema en el fondo es que los hermanos evangélicos quieren trasladar categorías humanas al cielo. ¿Se acuerda lo que dice el Catecismo?

"1027 Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo sobrepasa toda comprensión y toda representación".

Quisiéramos, por favor, recibir unas citas bíblicas donde enseña que en el cielo la gente no se va a entender.

Lo mismo vale respecto al conocimiento de los deseos de los hermanos. No se puede trasladar las limitaciones de nuestra naturaleza caída a la infinitud del cielo.

Bueno, esto ha salido un poco largo. Sea para ayudar y que compense en algo el tiempo de espera.

Que Dios lo bendiga

Se lo desean y por ello rezan

Los MSC del Perú


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