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Domingo 1 de Cuaresma C - Catequesis preparatoria para niños: preparemos la Acogida de la Palabra de Dios durante la celebración de la Misa dominical parroquial

Recursos adicionales para prepararte

 

 

Catequesis I: ¿Separados o Unidos?

Catequesis II: Seguiremos a Cristo

 

La Palabra de Dios y yo - cómo acogerla
Falta un dedo: Celebrarla

 

 

 

Catequesis I: ¿Separados o Unidos? El árbol y la hoja.

La Hoja y el Árbol
Había una vez un árbol muy antiguo y de mucha experiencia. En este árbol había una hoja verde, recién crecida, que se agitaba al soplo del viento. El corpulento árbol la nutría con su savia y la hoja se encontraba muy bien y estaba dichosa. Un día, el viento, acariciándola, le murmuró: "¿Qué haces tú, tan bella, adherida a este tronco? ¿Quieres venir conmigo? Te enseñaré a bailar en los aires y serás libre". El árbol aconsejó a la hoja que no se separe de él. Pero la hoja quiso escuchar más bien al viento. Se desprendió del árbol y bailó en los aires. Pero cuando se dio cuenta de que este baile era cuesta abajo, ya era tarde. Cayó en el fango y allí se secó.

La separación

¿Qué les parece? ¿La hoja actuó de manera inteligente o de manera tonta? ... (De manera tonta). ¿Pueden decidirme por qué era tonta la hoja?... (Porque no confió en el árbol que tenía mucha experiencia). Si se quedaba con el árbol, ¿qué le hubiera pasado? Mejor hubiera sido que no escucharse la voz del viento. No es nada malo bailar. Pero, ¿lo malo era?... (Separarse del árbol).

Jesús es tentado.

Hemos escuchado en el Evangelio como Jesús es tentado tres veces. La primera vez el diablo lo invita ¿a hacer qué?... (Que convierta piedras en pan). De por sí no es nada malo convertir piedras en pan; en otra ocasión Jesús multiplica el pan para mucha gente. ¿El lo hizo para su propio beneficio, para su propio provecho?... (No, hizo el milagro para dar de comer a mucha gente). Si hubiese escuchado al demonio, ¿para quién habría hecho el milagro? ... (Para sí mismo).  ¿Y Dios ha enviado a su hijo Jesús para qué salve a los hombres o para qué se salve a sí mismo?... (Para salvar a los hombres). Escuchar al diablo sería como bailar en los aires separado de Dios. ¿Que hace Jesús?... (No lo escucha). Jesús prefiere la palabra de Dios.

La segunda tentación de Satanás, ¿ofrece algo bueno?... (Satanás ofrece todas las riquezas de la tierra). Para recibirlas, ¿qué tenía que hacer Jesús?... (Adorar a Satanás). ¿Esto lo separaría de Dios?... (Por supuesto). Tener todas las riquezas de la tierra hubiera sido como bailar en el viento  separado del tronco. Era otra vez pensar en sí, sin importar lo que uno tiene que hacer para conseguirlo. ¿Que hizo Jesús?... (No se separó del Padre). ¿Porque sólo hay que adorar a?... (Dios y a nadie más).

La tercera tentación también es como bailar en el viento y separarse del tronco. El diablo invita a Jesús a tirarse abajo, porque Dios lo va a salvar. Supongamos que ustedes dicen a su papá: "Voy a saltar de la azotea de la casa y tú me cogerás por qué me quieres". ¿Esto sería pensar en los demás o en sí mismo?... (En sí mismo). Es como decir al papá: "Tú tienes que hacer lo que yo quiero". ¿Se dan cuenta? Cada tentación, en realidad, incita a Jesús a que piense en sí mismo y no en lo que quiere el Padre. Decir que sí a la tentación es como bailar en el viento. Pero separa del tronco. ¿Quién es el tronco?... (El Padre).

Nosotros somos tentados

Nosotros somos como la hoja que está unida al tronco. Ustedes saben quién es el tronco:... (Dios). El nos alimenta, nos da seguridad y cuida para que seamos felices. Y Dios ha puesto unos ayudantes suyos. ¿Quienes son?... (Nuestros padres, la Iglesia, los catequistas, todos los que se preocupan por nosotros). Así es. Es como si fuera Dios el tronco enorme, la Iglesia las ramas gruesas y los padres las ramas y nosotros las hojas que nos movemos al viento. ¿Y qué nos dice el viento?... (Que bailemos con él). ¿Y cómo terminaremos?... (En el fango, secos). Nosotros preferimos, en cambio, seguir unidos... (Al tronco). ¿Qué tentaciones ofrece el diablo a nosotros? Recordemos cómo procedía con Jesús. ¿Le sugería a pensar en los demás?... (No, en sí mismo). Ahora pongámonos a pensar: Cuándo dejamos de pensar en los demás y sólo pensamos en nosotros mismos ¿qué estaremos haciendo?... (Robar, mentir, al ser flojos, etc.).

La Cuaresma nos ayuda a seguir unidos a Jesús.

Ha comenzado un tiempo en especial. ¿Cómo se llama?... (Cuaresma). Es un tiempo de preparación a la fiesta más grande de los cristianos. ¿Cómo se llama esta fiesta?... (Pascua de Resurrección). ¿Qué les parece, nos preparamos bien a la resurrección de Jesús pensando en nosotros mismos o pensando en Dios y en los demás?... (Pensando en Dios y en los demás). Ahora voy a repartir una hoja que tiene un esquema de la Cuaresma hasta la fiesta de la Resurrección. Pidan permiso a sus padres para colocarla junto a su cama. Y cuando han hecho algo pensando en Dios y en los demás, cada vez le ponen una marca en ese día. Pero no cuenten a nadie lo que han hecho. Porque cuando uno cuenta lo que ha hecho, no lo hace por amor a Dios sino para figurar. ¿En quien está pensando en ese momento?... (En sí mismo). Por eso debe ser un secreto entre Dios y cada uno. Al inverso de la hoja encuentran cosas que les ayudan a pensar en Dios y en los demás.

 

Catequesis II: Seguiremos a Cristo.

Meta: Queremos ayudar a los niños a afinar un poco más el discernimiento que es ante todo un don de Dios. Por eso se lo temimos que pedir. Los dones de Dios crecen conforme uno los utiliza. A la vez queremos vacunarlos un poco contra las influencias que sufren cada día para quien no sigan sin cuestionar, sin pensar en las consecuencias a las sugerencias que sean.

Los dirigentes.

Se llama a un grupo de niños, se les divide en dos grupos y se les invita a elegir un jefe al cual tiempo no debe ser. Se hace la competencia entre los dos grupos averiguando cuál de los dos o que diese más rápidamente. A los elegidos se les entrega una tarjeta con las órdenes que deben dar a los integrantes de su grupo: saludar al otro con un apretón de mano, formar una fila, formar una columna, ponerse de cuclillas, empujar al otro, decir le una mentira al vecino, hacerle una mueca de desprecio, dar la espalda, etc. las tarjetas están escritas de manera que al comienzo los dos tan órdenes idénticas pero luego uno manda sólo cosas buenas mientras que el otro manda cosas malas. Tan las órdenes por turno para qué cada grupo pueda observar al otro. Por turno se pregunta a cada grupo: ¿A qué grupo o te gustaría pertenecer?... (Al grupo donde dan órdenes buenas). ¿Cual cuál de los dos jefes quisieras que fuera el tuyo?... (El que da órdenes buenas).

Existen dos personas a loas que podemos seguir.

En el Evangelio nos hablan de dos jefes... (Cristo y Satanás). ¿A quién desea llevarnos Jesús?... (Al Padre). 

¿Satanás quisiera que estemos con el Padre de los cielos?... (No). El quisiera más bien que nos alejemos de Dios. En el Evangelio escuchamos cómo quiere lograr que también Jesús se aleje del Padre. Y el Padre, ¿para quienes quisiera él que Jesús haga sus milagros?... (Para los hombres). Y Satanás, ¿para quién quiere que Jesús haga el milagros de convertir piedras en pan?... (Para sí mismo). Y entonces quién sería el más importante para Jesús, ¿el Padre o Satanás?... (Satanás). Pero Jesús, aunque tenga mucha hambre, quiere que la persona más importante sea... ¿? (su Padre). Por ejemplo, Dios quisiera que utilicemos el templo para... ¿? (orar). Y el demonio, ¿qué quisiera él que hagamos en el templo?... (Saltar, conversar, estar distraídos). Y Cristo, ¿a quién quiere obedecer?... (Al Padre).

 

Los dos tienen sus ayudantes.

En este mundo los dos tienen sus ayudantes. Si ustedes hacen lo que les digo y enseño entonces ¿a quién van a seguir?... (Al Padre, a Jesús). Porque yo quiero ser ayudante de Jesús. Ahora bien, si yo les digo que se pongan a mentir o a pelear, ¿ustedes deben escuchar y obedecer en lo que les digo?... (No). Porque ya no sería ayudante de Jesús sino de... ¿? (Satanás). Hay que fijarse bien en lo que se dice. Su mejor amigo, su mejor amiga puede ser en un momento ayudante de Jesús cuando les dice cosas buenas. Pero cuando les enseña cosas que no son buenas, entonces se convierte en ayudante de... ¿? (Satanás). Pero todos nosotros queremos ser ayudantes de... ¿? (el Padre, de Jesús).

 

Identifiquemos a los ayudantes.

Ahora yo les voy a decir una serie de ayudantes y ustedes van a expresar a quien seguirían. Si quieren seguirlo se paran en el lugar donde están sentados  en señal de que quieren seguir a ese ayudante. Si no quieren seguirlo se quedan sentados por que no le van a prestar atención: Iglesia... un soberbio... uno que dice la verdad... un vanidoso... uno que ayuda... un pleitista... un mal hablado... uno que mira malas películas... uno que cambia de canal cuando aparecen malas imágenes... uno que azuza cuando dos están peleando... uno que incita a pelear... uno que trata de reconciliar a los que están enemistados… uno que utiliza malas palabras... uno que perdona aunque lo hayan insultado... etc. etc.

Parece que ustedes son muy inteligentes ya que están siempre eligiendo a los buenos ayudantes. Estos nos llevarán hacia... ¿? (el Padre).

 

Cuando estamos en duda...

Ahora puede ser que estemos en duda. No estamos muy seguros si cierta persona es ayudante de Jesús o ayudante del diablo. ¿Qué hacer? Cuando no sabemos estamos a la espera como se desarrolla la situación. Pero a la primera señal de bondad o maldad sabremos a qué atenernos. Vamos a hacer un ensayo. Necesito dos voluntarios. (Un niño obedece y el otro da las órdenes que encuentra en una tarjeta que se le ha entregado). El niño que da las órdenes  lee: "Párate delante de cualquier niño del grupo". Muy bien, has obedecido. ¿El niño qué te ha dado las órdenes es ayudante de Dios o del diablo?... (No lo sé). Vamos a ver lo que sigue ordenando. El niño de la tarjeta lee: "¡Pégalo!" Ahora díganme, ¿es ayudante del demonio o ayudante de Dios?... (Del demonio). No hay duda. Como ven, puede ser que al comienzo no sabemos de quién es ayudante. Pero al escuchar las órdenes muy pronto nos daremos cuenta de que el espíritu es. A veces ayuda preguntar: "¿para qué?" y al darnos cuenta de la intención buena o mala también sabremos cómo reaccionar. Una cosa: ¿cuando la mamá te dice: arregla tu cuarto, le vamos a preguntar: "¿para qué?"? No es necesario. Porque sabemos que ella es ayudante de Dios.

 

A quien seguiremos durante la semana.

Ahora necesitó dos ayudantes más. Aquí tienen una tarjeta cada uno para que nos den instrucciones qué hacer durante la semana. Y ahora necesitó 10 niños más de voluntarios. Ustedes nos enseñarán a quien seguir. ¿Como lo van hacer? Pues es muy fácil. Se colocan al lado del que da órdenes... ¿? (buenas). Van donde aquel que da buenas órdenes y gritan: "Te seguiré". Ambas tarjetas traen instrucciones buenas y malas de manera que los niños estén corriendo de uno al otro para gritando: "Te seguiré".

 

Vivencia familiar.

Observé durante la Cuaresma que mi mamá, al preparar su pan del desayuno, solamente se servía un poco de mermelada sin echar mantequilla como solía hacerlo usualmente. Al adolescente eso le puede parecer algo ridículo. Los adolescentes piensan siempre en hacer cosas grandes, en hacer algo que valga la pena. Pero conforme llegaba a conocerme a mí mismo, me di cuenta que las cosas pequeñas preparan las cosas grandes.

Sugerimos que la familia escoja un propósito cuaresmal, es decir, algo que harán como familia durante la Cuaresma, sea una obra de caridad, sea alguna medida de austeridad. Todos los miembros de la familia estarán involucrados. Es evidente que esta acción debe ser acompañada de un propósito muy personal y concreto del que nadie se entera.

 

 



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