El Corazón de Dios en la Tierra


Juan 20, 19 - 24

El icono del corazón de Jesús de Issoudun

Tuvo su origen en una búsqueda y trabajo en común: El Padre Henri Caldelari dio la inspiración para esta representación y la explicación teológica. En el monte de los Olivos en Jerusalén tuvo la ocasión de conocer a una religiosa benedictina que pinta iconos y que supo transformar en colores y dibujar las ideas del Padre. - Iconos no son pintados sino escritos. Su meta es la traducción de la Biblia de palabras en imágenes. Desde que Cristo se hizo hombre, no somos orientados y dependientes solo de la palabra, sino también de imágenes y meditaciones. Así dice la Escritura: „Y mirarán al que traspasaron.“ 

1. El Señor Resucitado se hace presente

Cuando comenzamos a leer este icono nos llama la atención lo siguiente: Cuando hablamos del Corazón de Jesús, pensamos inmediatamente - bajo la influencia de todas las imágenes del Sagrado Corazón - en la figura del Señor Crucificado y en la lanza. Pero no hay Viernes Santo sin Pascua! La señal del costado perforado recibe su fuerza salvadora recién el día de la resurrección. Como vencedor sobre la muerte Jesús se nos presenta y nos muestra su costado: La herida mortal se convierte en fuente de vida.

Sólo el Evangelista san Juan relata de esta manera sobre la muerte de Jesús. En la luz de su Evangelio recibe esta imagen una mayor claridad: Señales especiales anteceden las afirmaciones importantes de Jesús. Por ejemplo: para preparar el ambiente para el sermón eucarístico del pan en la sinagoga de Cafarnaum trae San Juan la caminata sobre el agua y la multiplicación de los panes. El signo hace caminar la imaginación, hace surgir nuevas preguntas, despierta el interés y la curiosidad. Y así la señal prepara el corazón para el mensaje. -

Antes de la afirmación de Jesús: „Yo soy la luz del mundo“ , (su autopresentación) San Juan coloca la escena muy ilustrada de la curación del ciego de nacimiento.

Para anunciarnos que El nos ama sin límites, Jesús nos da primero la señal del corazón traspasado. Y después de la resurrección nos da la explicación de este signo. En la teología de San Juan resulta ser el último de todos los signos - y así el mas importante!

A razón de las heridas los discípulos consternados llegan a identificar el Señor Resucitado. Recuerdan la vida en común y hacen presente la muerte sufrida por Jesús. Con este gesto está conectado de saludo de la paz que es pronunciado dos veces. No es solo un decir, sino realiza lo que expresa, como todas las palabras de poder de Jesús. Con la experiencia del Resucitado, con la afirmación de la fe que „El vive“, con la verdadera conversión, reciben los discípulos la verdadera paz interior.

No es un asunto particular o sólo personal, es la base para su misión. Por eso sigue inmediatamente comunicación del Espíritu Santo y el envío.

 

2. La posición de María

Ella está en el centro del icono como medio de conexión entre Jesús y los apóstoles. Con la mirada hacia Jesús y atraída hacia Él, ella se mantiene solidaria con los discípulos y la iglesia. Forma una unidad con ellos aunque sus manos ya están penetrando en la aureola del Señor Glorificado. Esta posición resalta su doble vocación y misión: Madre de Cristo y Madre de la Iglesia. Con esto termina su misión salvadora. No ella sino Pedro recibe la misión de guiar a la comunidad como lo expresan las manos extendidas de Jesús y Pedro.

La misión de María y de la Iglesia son, según este icono, diferentes, pero se complementan. A los dos les toca colaborar para llevar a Cristo al mundo: María por su maternidad; la Iglesia al compartir la misión. - Anunciar la Palabra y transmitir el Espíritu.

Al leer el Evangelio nos damos cuenta que María está siempre presente en el momento del envío del Espíritu Santo: En la anunciación, en la visitación de Isabel, en el monte Calvario, en la Última Cena. ¿No es ella la discípula en la cual vive el Espíritu Santo? Por esas razones parece muy posible su presencia en el momento de la transmisión del Espíritu la noche del Domingo de resurrección.

Todas estas circunstancias me han motivado a colocar a María en medio de los apóstoles la noche del domingo de Resurrección - en este momento extraordinario cuando Jesús revela su gloria. La muestra una primera vez en presencia de María en ocasión de las bodas de Caná cuando realiza su primera señal para dar inicio a su misión.

¿No fue este primer milagro de Jesús, realizado en ocasión de una boda, un indicio hacia la Nueva Alianza en la sangre de Cristo? ¿No se celebra esta alianza en el monte Calvario, donde el Cordero de Dios se entrega totalmente a la Iglesia, su novia, para purificarla del pecado y para vestirla con su gloria al darle el vino nuevo del Espíritu? Las vasijas y la presencia de María conectan Caná con el monte Calvario.

Cuando Cristo revela su gloria, María está a su lado y al lado de la Iglesia, como la nueva Eva que por la fe y el amor, da a luz con el Señor el nuevo pueblo de la Iglesia.

 

3. El arco

Finalmente quisiera dirigir su atención hacia un tercer pensamiento que se refiere al arco rojo que describe simbólicamente el corazón de Dios. Este arco forma parte de un círculo. En la iconografía el círculo significa o representa lo divino, lo infinito. Pero qué vemos? La mano derecha de Jesús traspasa el círculo hacia los hombres. Con esto se indica que en la persona de Jesús Dios mismo abandona su divinidad para ponerse en contacto con la humanidad que está todavía en sombras de la muerte (vea Filipenses 2,6-11). En un extraordinario gesto de amor Dios abandona su plenitud y perfección, para venir a nosotros como corazón y con las manos abiertas. En la persona de Jesús Dios nos invita a dirigirnos hacia Él y a dejarnos amar por El.

Constatamos además que el corazón del Dios invisible se ha hecho visible para nosotros por la encarnación de Jesús, especialmente por la herida de su costado. ¿No es así que parece ser una puerta abierta por la cual el hombre puede ir hacia el corazón de Dios como en un nuevo templo?

Once apóstoles - el decimosegundo es cada uno de nosotros! Que al meditar el misterio de su divino corazón nos dejemos transformar por su amor y seremos lo que meditamos. Que este icono nos enseñe a ser el corazón de Dios en la tierra.

Texto: Padre Henri Caldelari       Traducción: Padre Dieter Afhüppe