Fiesta del Sagrado Corazón 2003


Mensaje del Superior General

Queridos hermanos:

Quiero enviaros desde Roma mis saludos y buenos deseos en la proximidad de las fiestas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y del Sagrado Corazón de Jesús. Que sean para vosotros manantial de ánimo y bendición para vosotros y la obra en que estáis comprometidos en estos momentos.

La propuesta de Santa Margarita María de una fiesta en honor del Sagrado Corazón formaba parte de su visión del proyecto de Dios sobre el mundo, y poco a poco logró su intento. Esta fiesta adquirió importancia en el calendario romano. Nuestros profesores de liturgia, especialmente los influenciados por las enseñanzas de Odo Castel sobre los misterios, no se hallaban entusiasmados con esta idea. Para ellos, la devoción al Sagrado Corazón era diametralmente opuesta a una sólida espiritualidad litúrgica. Pero la gente no siempre está de acuerdo con los profesores. La devoción, con su fiesta y con sus prácticas, se hizo muy popular. Los teólogos han trabajado para darle fundamento bíblico y teológico, de suerte que se ha conseguido una síntesis excelente con la devoción popular, la liturgia y  la teología. ¿Ofrecen esta devoción y su fiesta medios de evangelización y de vida interior? El atractivo por las fiestas especiales no ha disminuido en la psicología del pueblo. Pese a la repugnancia de algunos ante la proliferación de estas “fiestas”, parece que la gente aprecia las fiestas particulares, la Navidad popularizada, la fiesta de la paz, la de las madres, la patronal, etc.

El día de fiesta, especialmente la del Sagrado Corazón, es un modo de permitir al pueblo la percepción del sentido, de la realidad que simboliza. No subestimemos demasiado fácilmente este modo de comunicación del sentido. El pueblo aprecia los símbolos. Convirtámoslo en el medio de comunicación de nuestra fe en el amor de Dios por el mundo. ¿Quién es Jesús? ¿Qué entendemos por su Corazón? ¿Queda lugar para lo sagrado en nuestro mundo secularizado? ¿Qué sentido tiene para vosotros el ser Misioneros del Sagrado Corazón? Digámoslo con palabras, con música, con pegatinas y banderas, con la vida consagrada a los demás.

Si viven en un país tradicionalmente católico, como Filipinas o la República Dominicana, sueñen con una eventual misión ad gentes. Escuchen, como Abrahán el llamamiento divino: “Deja tu país, tus parientes, la casa paterna, y vete al país que yo te indicaré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, ensalzaré tu nombre; sé una bendición”. Sois misioneros del Sagrado Corazón. ¿Dónde? La palabra clave es: “en todas partes”. Como Jesús fue enviado por su Padre al mundo para revelar la misericordia y la bondad del Corazón de Dios, del mismo modo también vosotros sois enviados al mundo, que espera siempre el mismo mensaje. No hay tiempo que perder. Todo esto pide reflexión profunda, visión compartida, entusiasmo y colaboración de cada uno, porque hay que sostener al misionero enviado.

Si viven en las iglesias de reciente fundación, en África u Oceanía, asienten profundamente sus raíces en el fértil suelo de vuestra vocación y tradición cultural. Afronten el problema importante, que no está en la falta de recursos financieros, sino en el vivir la vida religiosa según el espíritu y la tradición msc, en la pobreza y la sencillez, en la alegría y la generosidad, en medio del pueblo, a cuyo servicio han sido enviados. Tienen el privilegio y la tarea de encarnar la vocación msc en una nueva cultura. No se inquieten por el futuro. Un día, también vosotros iréis en misión a pueblos lejanos, pero, por el momento, es necesario que echéis raíces en vuestra propia cultura y en vuestra vocación.

Si viven en medio de las antiguas culturas religiosas de Asia, considerad vuestra maravillosa tradición religiosa propia, remontándose hasta la llamada de Abrahán. Como muchos otros, habéis tenido la experiencia de las maravillas del amor de Dios. Vuestra llamada es al diálogo, a la tolerancia, al respeto por las otras grandes tradiciones religiosas. Como Misioneros del Sagrado Corazón tenéis un modo particular de mirar a Dios y de vivir como un hijo de Dios, fundados en la experiencia de Jesús de Nazaret. Sed contemplativos, hombres de diálogo y de comunicación. Vuestro don es el dela paz, que tanto necesita el mundo. Vuestra comunidad ha de ser un taller de tolerancia, de reconciliación y de paz.

Si viven en la cultura secularizada difusa hoy por doquier en el mundo, hablen de Jesús que nos ha amado con un corazón de hombre, que ha dado su vida para alcanzarnos la plenitud de vida en el Reino de Dios. El secularismo tiene sus méritos, pero también sus límites. Lo religioso tiene así mismo sus méritos, pero en Jesús hallamos la plenitud que no conoce un antes, ni un después, ¿por qué? Porque Jesús es el Hijo de Dios, que ha borrado el pecado del mundo y nos ha reconciliado con Dios. Hablad del mundo nuevo que vemos surgir de su Corazón, atravesado en el calvario, transfigurado en la resurrección. Tiene nuestro mundo necesidad absoluta de curación y de reconciliación, de la esperanza que triunfa sobre la desesperación. Hablad a los hombres con el lenguaje de la Biblia, el lenguaje del corazón y del espíritu del cristianismo, habladle del mundo nuevo de fraternidad, de justicia, de amor y de paz.. Por vuestra oración  y vuestra unión con el Corazón de Jesús, conservad vuestra alma en el vigor espiritual. No os dejéis secularizar. Conservad vuestro corazón abierto a la visión de una alianza de amor entre la humanidad y Dios.

Hemos pedido que el año próximo, 2004, la fiesta del Sagrado Corazón sea un día especial dentro de la celebración de nuestro jubileo.. Este año ya nos sentimos alegres por este jubileo y preparamos nuestro espíritu y nuestro corazón para convertirlo en un tiempo especial de gracia y de renovación. Pueden también hacer de la fiesta del Sagrado Corazón este año un tiempo especial en la vida de su comunidad, un día que ofrezca buena expresión de nuestra identidad en la Iglesia y en el mundo.

Os pido a todos que oréis por nuestros hermanos dispersos por el mundo, especialmente los que se hallan en aquellos países más revueltos, como China, Rusia, Congo, Colombia. Ofreced la Misa por su bienestar y por las necesidades de las Religiosas y los laicos que forman parte de nuestra familia en el mundo. Pidan también por la próxima conferencia general, que es siempre un momento importante de reflexión e intercambios sobre nuestra vida y nuestra misión.

A todos vosotros, mis queridos hermanos, mis mejores deseos de una muy feliz fiesta del Sagrado Corazón. Que Dios enriquezca vuestras vidas con las virtudes y los sentimientos del Corazón de Jesús. Que Nuestra Señora del Sagrado Corazón nos conduzca a una comunión cada vez mayor con su Corazón.

Sinceramente vuestro en Cristo Jesús

 

 

Miguel Curran msc

Superior General