Diez sugerencias para una lectura fructífera de la Sagrada Escritura
Guía para la lectura de la Biblia que ha publicado Mary Elizabeth
Sperry, directora asociada para el uso de la New American Bible en la
Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). Añadimos el
Decálogo para leer con
provecho la Biblia del
Obispo de Querétaro.
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La Biblia nos rodea. La gente oye las lecturas de la Sagrada Escritura en la
iglesia. Tenemos leyes que toman su nombre de la historia del "buen samaritano"
(Lucas 10), damos la bienvenida a casa al "hijo pródigo" (Lucas 15) y buscamos
la "Tierra Prometida" (Éxodo 3, Hebreos 11). Algunos pasajes bíblicos se han
convertido en refranes y expresiones populares, tales como "Todo lo que deseen
que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos" (Mateo 7, 12), "No robarás"
(Éxodo 20, 15), "Amad a vuestros enemigos" (Mateo 22, 39).
El católico de hoy está llamado a una lectura inteligente y espiritual de la
Biblia.
A continuación se ofrecen diez sugerencias para una lectura fructífera de la
Sagrada Escritura.
Leer la Biblia sí es para los católicos. La Iglesia alienta a los
católicos a que hagan la lectura de la Biblia parte de su vida diaria de
oración. Al leer estas palabras inspiradas, las personas profundizan en su
relación con Dios y llegan a entender su lugar en la comunidad de aquellos que
Dios ha llamado para sí.
Orar al principio y al final. Leer la Biblia no es como leer una novela o
un libro de historia. Deberíamos comenzar con una oración pidiendo al Espíritu
Santo que abra nuestro corazón y nuestra mente a la Palabra de Dios. La lectura
de la Sagrada Escritura debería terminar también con una oración para que esta
Palabra dé fruto en nuestra vida, ayudándonos a ser personas más santas y más
fieles.
¡Entérese de toda la historia! Al escoger una Biblia, busque una edición
católica. La edición católica incluye la lista completa de los libros que la
Iglesia considera sagrados, así como introducciones y notas para comprender el
texto. La edición católica incluye una nota de imprimatur en el reverso de la
página del título. El imprimatur indica que el libro está libre de errores
doctrinales según la enseñanza católica.
La Biblia no es un libro; es una biblioteca. La Biblia es una colección
de 73 libros escritos en el curso de muchos siglos. Los libros incluyen historia
de los reyes, profecías, poesía, cartas que retan a nuevas comunidades de
creyentes en dificultades, y relatos de la predicación y la pasión de Jesús
transmitida por parte de los creyentes. El conocimiento del género literario del
libro que se está leyendo le ayudará a entender las herramientas literarias que
usa el autor y el significado que éste trata de transmitir.
Sepa qué es la Biblia -y también lo que no es. La Biblia es el relato de
la relación de Dios con el pueblo que Él ha escogido para sí. No está escrita
para ser leída como un libro de historia, ni de ciencia, ni como un manifiesto
político. En la Biblia, Dios nos enseña aquellas verdades que necesitamos para
el bien de nuestra salvación.
La suma es mayor que las partes. Lea la Biblia en su contexto. Lo que
sucede antes y después-incluso en otros libros-nos ayuda a entender el verdadero
significado del texto.
Lo antiguo tiene relación con lo nuevo. El Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento se iluminan el uno al otro. Aunque leamos el Antiguo Testamento a la
luz de la muerte y resurrección de Cristo, éste tiene también su valor propio.
Juntos, estos testamentos nos ayudan a entender el plan de Dios para la
humanidad.
No están leyendo solos. Al leer y reflexionar sobre la Sagrada Escritura,
los católicos se unen a aquellos hombres y mujeres fieles que han tomado en
serio la Palabra de Dios y la han puesto en práctica en su vida. Leemos la
Biblia en la tradición de la Iglesia para beneficiarnos de la santidad y
sabiduría de todos los fieles..
¿Qué me está diciendo Dios? La Biblia no se dirige sólo a gente que murió
hace mucho tiempo en un lugar lejano. También se dirige a cada uno de nosotros
en sus propias circunstancias. Cuando leemos, debemos entender lo que dice el
texto y cómo han entendido los fieles su significado en el pasado. A la luz de
este entendimiento, entonces nos preguntamos: ¿qué me dice Dios a mí?
Leer no es suficiente. Si la Sagrada Escritura se queda sólo en palabras
en una página, nuestra tarea no ha terminado. Necesitamos meditar sobre el
mensaje y ponerlo en práctica en nuestra vida. Sólo entonces puede la palabra
ser "viva y eficaz" (Hebreos 4:12).
| Decálogo para leer con provecho la Biblia |
| 1. Nunca creer que somos los primeros que han leído la Santa Escritura. Muchos, muchísimos a través de los siglos la han leído, meditado, vivido, transmitido. Los mejores intérpretes de la Biblia son los santos. 2. La Escritura es el libro de la comunidad eclesial. Nuestra lectura, aunque sea a solas, jamás podrá ser en solitario. Para leerla con provecho, hay que insertarse en la gran corriente eclesial que conduce y guía el Espíritu Santo.
3. La Biblia es “Alguien”. Por eso se lee y celebra a la vez. La lectura mejor de la Biblia es la que se hace en la Liturgia. 4. El centro de la Santa Escritura es Cristo; por eso, todo debe leerse bajo la mirada de Cristo y cumplido en Cristo. Cristo es la clave interpretativa de la Santa Escritura. 5. Nunca olvidar que en la Biblia encontramos hechos y dichos, obras y palabras íntimamente unidas unas con otras; las palabras anuncian e iluminan los hechos, y los hechos realizan y confirman las palabras. 6. Una manera práctica y provechosa de leer la Escritura es comenzar con los santos Evangelios, seguir con los Hechos y las Cartas e ir entreverando con algún libro del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Jueces, Samuel, etcétera... No querer leer el libro del Levítico de corrido, por ejemplo. Los Salmos deben ser el libro de oración de los grupos bíblicos. Los profetas son el “alma del Antiguo Testamento: hay que dedicarles un estudio especial. 7. La Biblia se conquista como la ciudad de Jericó: dándole vueltas. Por eso, es bueno leer los lugares paralelos. Es un método entretenido, pero muy provechoso. Un texto esclarece al otro, según aquello de San Agustín: “El Antiguo Testamento queda patente en el Nuevo y el Nuevo está latente en el Antiguo”. 8. La Biblia debe leerse y meditarse con el mismo Espíritu con que fue escrita. El Espíritu Santo es su autor principal y es su principal intérprete. Hay que invocarlo siempre antes de comenzar a leerla y al final, dar gracias. 9. Nunca debe utilizarse la Santa Biblia para criticar y condenar a los demás. 10. Todo texto bíblico tiene un contexto histórico donde se originó y un contexto literario donde se escribió. Un texto bíblico, fuera de su contexto histórico y literario, es un pretexto para manipular la Palabra de Dios. Esto es tomar el nombre de Dios en vano.
+ Mario De Gasperín Gasperín Obispo de Querétaro |